LA BELLA Y EL SAQUEADOR
TERCERA PARTE
Huellas marcadas a fuego
Cuida el nido, golondrinita, que viene el lobo
Soy un vulgar saqueador
17
Un día casi normal
Al día siguiente...
—Verás, Escritor, ¿Recuerdas tu misión? —pregunta el Masticador, masticando ruidosamente.
—Sí —Lightdawn aún está desconcertado por su experiencia—. Ir al Bosque Everfree, matar a la Quimera, extraer su sangre y traértela.
—Bueno, hay un pequeño revés en tu misión. Además de la sangre de la Quimera, necesito que vayas a Canterlot y extraigas sangre de una de las Princesas.
—¿Pero qué...? ¡No voy a hacer eso!
—Calma. No quiero que la mates. Sólo te pido un poco de sangre, un poco como el que te saca un doctor para un examen.
—¿Y por qué esa vuelta de tuerca?
—No me creerás, pero descubrí un nuevo continente, en el lado opuesto del planeta.
—¿Un Mundo Desconocido? ¿Estás seguro? Según Star Swirl el Barbudo, las probabilidades de que hayan otros continentes es de un...
—¡Cállate! —el Masticador violentamente escupe hacia un lado—. Verás, necesitaba la sangre de la Quimera pues quería hacer un viaje astral hacia las profundidades del Océano y ver con mis propios ojos el continente hundido de Atlántida.
—Hasta que descubriste ese mundo nuevo.
—Sí. Como bien sabes, una proyección astral es separar mediante un trance profundo tu mente de tu cuerpo. Cuando los magos se teletransportan, primero hacen una proyección astral: transportan primero su mente al lugar que quieren ir; luego, con un gasto de energía, traen su cuerpo a ese lugar.
—Sí, eso todo el mundo lo sabe, pero no me estás explicando para que quieres tanta sangre.
—No es cualquier sangre. Una Quimera es un Mago del Caos corrompido por el Caos. Un alicornio es un ser que mezcla poderes terrenos y celestes. Son las dos sangres más mágicas del mundo y corresponden a los opuestos naturales de Orden y Caos. Planeo utilizar las energías mágicas de ambas sangres para potenciar mi propio poder y teletransportarme a aquel continente.
—¿Estás loco? ¿Y si caes en medio del Océano?
—No caeré. Ahora apresúrate con tu misión.
Dice eso último cortantemente. El Escritor se resigna y se levanta.
Será un largo día.
Reaver se levanta y se asoma por la ventana. Fluttershy ya terminó de darle de comer a sus animales y ahora está en el linde del Bosque, visitando a sus animales. Reaver la ve rodeada de conejitos, mantícoras y halcones, y es hermosa y radiante como la Naturaleza misma.
"Fue una suerte ser atacado por esa mantícora."
Al pensar en eso, piensa en el tesoro del alicornio. "¡Cuánto oro! Si yo pudiera echarle el guante, podré ser digno de casarme con Fluttershy. Pero mientras no tenga un centavo, no puedo pensar en pretenderla. Además, conseguir ese tesoro es muy peligroso. Pero bueno, ya encontraré la forma de volverme rico."
Piensa y sonríe.
—Muy bien, Squeeze, mientras Fluttershy va a Ponyville a buscarte libros de filosofía, yo trataré de convencerte de seguir viviendo.
Reaver está sentado en un banquito al lado del sofá. ¡Pero qué facha tiene! Para verse más "intelectual" está usando unos viejos anteojos sin cristales que encontró en el desván, una vieja corbata verde y una libreta. Squeeze está recostado sobre una toalla, para que sus tentáculos no mojen los cojines, mirando el techo con sus ojos de camarón. Dream Moon está a su lado, como "enfermera".
—¡Soy una basura! —dice Squeeze—. Fui creado con el propósito de saberlo todo, pero fallé en mi misión. ¿Qué sentido tiene para mí la vida? ¿Para qué debo seguir viviendo? ¿Cuál es mi propósito en el mundo?
—Estamos progresando —Reaver escribe un par de notas en la libreta— ¿Cómo fue la relación con tus padres?
—Lo más cercano a una figura paterna fue la probeta de vidrio donde fui cultivado. El ser que me creó nunca se presentó ante mí, y todos los miembros de esa vil raza se cebaban haciéndome experimentos.
—Infancia traumática —otro para de notas.
—Cuando comencé a investigar, solía preguntarme: ¿Qué irá a ser de mí en diez mil años? ¿Qué es seguro en mi vida? ¿Tengo alma? ¿Dónde iré si muero? ¿Algún Dios se apiadará de mí? ¿Existirá un Dios? Y si existe, ¿Por qué permite que aquella raza horrenda juegue a ser Él? ¿Qué sentido tiene todo eso? ¿Tengo yo un sentido?
—Interesante —en verdad, Reaver no entiende nada de lo que habla Squeeze; sus "notas" en realidad son dibujitos de dragones peleando contra Guardias Reales—. Enfermera, ¿Cuál es su opinión profesional?
—Ahhhhh, cuando yo era joven mi mamá me decía que la Gran Madre es como un pastel que se traga todos los ingredientes que le echen, y hace con eso un postre delicioso. ¡Ahhhhh! Yo solía hacer muchos postres.
La gárgola no para de sonreírle. Reaver pestañea.
—¿Consume algún tipo de estupefaciente?
—He notado que el azúcar eleva mi consciencia a niveles de pensamiento nunca antes vistos. He logrado captar la esencia misma del tiempo. Todo lo que ha existido desde el origen del universo existe ahora también. Lo que sucedió hace milenios sigue sucediendo en otra curva. Lo que sucederá dentro de milenios sucede ya. Si no lo podemos percibir es porque tampoco podemos penetrar en la curva donde ocurre. Todo lo que existe, la vida, el Bien y el Mal tal como los conocemos, no son sino partes ínfimas de un todo inmenso. Cada uno de nosotros está unido a toda la vida que ha venido antes en la tierra. Todos nuestros antepasados forman parte de nosotros. De ellos sólo nos separa el tiempo, y el tiempo es una ilusión.
—Curioso —Reaver, durante la explicación de Squeeze, casi se queda dormido. Enfermera, ¿Qué opina?
—¡Ahhhh! ¡Algún día haré más amigos! ¡Y cocinaré un pastel para todos ellos!
—Eso es bonito.
—¡Ahhhh! ¡Y tengo una receta especial para ti, Reaver!
—Eso no es bonito.
Reaver comienza a sudar al recordar la segunda vez que Dream Moon le curó. Hasta ahora no ha probado ningún postre de Dream Moon, pero no quiere arriesgarse a ser envenenado como la primera vez.
—Squeeze, en mi opinión profesional creo que deberías dejar de pensar tanto, no consumir azúcar y salir a divertirte. Quizá salir a... nadar por el arroyo..., conversar los peces..., em..., quizá conocer a una linda langosta y formar... ¿una familia?... Lo que quiero decir es que mucho estudio te hace mal.
—¡Tú no eres un profesional! —contesta Squeeze, arrebatando la libreta de Reaver, para añadir profundamente indignado—: Yo te hago partícipe de mis más íntimos pensamiento, ¡y tú te pones a hacer dibujos de dragones luchando contra Guardias Reales!
—¿Qué? —replica Dream Moon, tan indignada como Squeeze— ¡Ahhh! ¡Se suponía que eran aliados!
—Squeeze, sé que soy un idiota, pero por favor hazme caso. La soledad enloqueció a un amigo mío y no quiero que tú que vuelvas loco.
—¿Y qué es la locura? ¿Afirmar cosas que no tienen sentido? ¿Pero quién determinó el sentido? ¿Es sufrir una enfermedad mental? ¿Pero que te asegura que tú estás sano? ¿No puede ser que todos están loco y él curó su demencia? Los ponis viven felices y creen que lo saben todo, cuando hay cosas que ellos ni siquiera comprenden. Tú mismo, Reaver, que me has conocido, que has visto a un dhol, que has tocado a un cthoniano, que has tratado con los ángeles descarnados de la noche, dime: si le dijeras a los ponis que existo yo o cualquiera de las criaturas de Fluttershy, ¿Te creerían? No; te tacharían de loco. ¿Y eso significa que estás loco? No, pero si la sociedad dice que estás loco, entonces...
—¡Dream Moon, por favor cállalo! —grita Reaver, desesperado. Es demasiado para su cerebro de saqueador.
La gárgola saca de la nada un muffin y lo ensarta en la boca de Squeeze. O lo que tenga debajo de esos dos tentáculos que tiene en el lugar donde las langostas tienen sus bigotes. Reaver para asegurarse de que podrá dormir no mira cómo Dream Moon obliga a comer a Squeeze.
El monstruo marino se pone a dormir. O eso parece, ya que se queda quieto.
—¡Ahhh! ¡Los muffins siempre sacan de apuro!
—Gracias, hermosa, Squeeze me estaba volviendo loc...
—¡Aaaahhh! ¿Me llamaste hermosa?
La gárgola abraza a Reaver. Es una horrenda sensación de ser envuelto por una húmeda anaconda.
—¡Ahhhhhh! ¡Reaver, eres tan dulce! ¡Eres el mejor amigo que he tenido! ¡Aaaaaaahhhhhh! ¡Ni Angel ni Squeeze me dicen cosas tan lindas!
Y ahora su mirada no es la mirada inocente tan común en ella. Es una mirada... pícara...
—¡Debo irme! —grita el saqueador, severamente perturbado, escapando volando.
Dream Moon lo mira con ojos románticos, cuidando de mantenerse a salvo en la sombra.
—¿Esto lo hizo Dinky? —pregunta Twilight, desconcertada. Estudia un pergamino en donde están anotados los cálculos que realizó Dinky la noche anterior.
—Así es —contesta orgullosa Amethyst Star—. Ya lo revisé tres veces, pero creo que me he confundido. Es tan lógico que no sé como no lo habían descubierto antes.
Pi es un número decimal no periódico que relaciona el perímetro de un círculo con su diámetro. Básicamente es un número infinito, o al menos solía serlo hasta Dinky.
—Pero esto es matemática avanzada. ¿Cómo aprendió todo eso?
—No sé. Pero tú sabes que mi hermanita siempre ha sido genio —el orgullo es notable en Amethyst Star. Twilight sabe que estaría igual de orgullosa si Dinky, en vez de aquel impresionante descubrimiento, le hubiese mostrado un dibujo sencillo.
—¡Esto es increíble! —Twilight no puede guardarse la emoción— ¡Ni siquiera Star Swirl el Barbudo logró llegar a estos resultados! ¡La Princesa debe enterarse ahora mismo!
Fluttershy lleva en su bolso un grueso libro titulado Discurso del método, por un tal Descartes, para Squeeze; y dos libros para Reaver, Soy un vulgar saqueador y Sueños de obsidiana, del escritor favorito de Reaver. El Doctor le había dicho en la fiesta de ayer que Reaver andaba tras aquel libro de Soy un vulgar saqueador. La pegaso amarilla se sorprendió al ver que es un libro de poemas. Poemas picantes y algo subidos de tono, pero poemas al fin y al cabo. Ella nunca esperó que fuera un poni tan sensible.
"Tuvo una vida dura."
Ha pasado a visitar a Rarity, pero ella está atacada. Le cuenta nerviosa los acontecimientos misteriosos que se adueñaron de los unicornios después de que ella se fuera. Fluttershy está extrañada, pero ahoga una risita: sin duda debe ser gracioso ver bailar a Rarity.
Sweetie Belle, si el Destino quiere ser bondadoso con los ponis, ha salido a jugar con sus dos amigas; pero puede ser que el Destino desee castigar Ponyville, y que las Cutie Mark Crusaders estén buscando su marca. Ahora con un nuevo integrante: Omar Ibn Ibrahim Ibn Fadhlan Al-Canterlot, acortado sólo en Omar.
—¡Fue terrible! —Rarity habla dramáticamente— ¡Hice cosas de las que arrepiento enormemente!
—Sólo abrazaste una cortina —dice Fluttershy con su voz baja—. Eso es... lindo.
Dice eso último casi con duda.
—¡Pero todos me vieron! ¡Ay, qué vergüenza! ¡Jamás podré volver a mostrar mi cara!
Fluttershy tiene una larga experiencia con los ataques de histeria de Rarity, y sabe que al final se les pasarán solos. No se le ocurre que su beso accidental con Reaver fue el causante de tal ola de emoción masiva.
"¿Tendrá problemas Reaver con Squeeze? Nunca lo he dejado con ningún poni."
A ella le parece increíble lo bien que se tomó Reaver la existencia de Dream Moon y Squeeze. Ella los conoció por medio de su tío, Sacred Lion, cuando aún estaba vivo y eran dos, tío y sobrina, cuidando la naturaleza y las bestias. Ella se asustó mucho, y tardó semanas en acostumbrarse a ellos. En cambio Reaver en menos de una semana ya los hizo parte de su día a día. Aunque Fluttershy sabe que en la noche tiene pesadillas con sus otras criaturas.
El recordar a su tío le hace recordar aquella vez que viajó a Appleloosa. Los búfalos le recordaron un poco a Sacred Lion, pues él también adornaba su cabeza con plumas; pero entre los búfalos no vio a ningún poni. Aquello la desconcertó, pero de su tío pocos sabían y no se atrevía a preguntarle a nadie.
"Tal vez él sería de otro clan."
Reaver le dijo que formó parte de una tribu del Everfree. ¿Podría ser su tío un poni del Everfree?
"Podría ser... pero me da miedo ir al Bosque."
Se muerde el labio. Detesta con todas sus fuerzas ser la miedosa, ser tan inútil y cobarde. Pero es que no puede evitar temblar, sentir el horror masticar su corazón, como cuando era una potranca y un monstruo la atacó.
Y entonces recuerda con todo lujo de detalles aquella vez: el frío tacto como barro, la oscuridad viniendo de todas partes, conjurando horribles ojos y verrugas. Y su padre cayendo inerte como una marioneta.
"¡No!"
—Fluttershy, ¿Te sientes bien? —Rarity la mira preocupada.
—S-sí, Rarity, no te preocupes —ustedes conocen a Fluttershy y saben tan bien como yo que su tono normal de voz es muy bajo.
Rarity no parece convencida del todo.
—Ven, te invito un té —dice—. Pero, Fluttershy, no me has contado, ¿Cómo encontraste a Reaver?
La pegaso de piel amarilla se ruboriza un poco. Recuerda el sabor de los labios de Reaver.
—Ah, bueno, es que..., no se esconde muy bien.
Stormnight al llegar se quita el casco. Nunca le gustó mucho usarlo, prefería usar la ushanka tradicional de su pueblo. Stormnight es un bárbaro y no termina de comprender del todo por qué los sementales equestrianos relegan a las hembras la labor de fabricar ropa. Para el pueblo selenita, un verdadero macho debe ser capaz de autoabastecerse: cocinarse, cazar, recolectar y tejer ropa para el invierno. Y Stormnight es especialmente mañoso confeccionando gorros y mantas.
Desentierra un paquete de piel equina. Es carne de los ponis que mató ayer, envuelta en las pieles de ellos mismos para que la tierra no la arruinara. Está cruda pero él no le hará asco.
Usando su útil cuchillo sica corta trozos que mastica sin apuro. Por el camino ha recolectado también unas cuantas bellotas. Sentado sobre una piedra, el alfanje listo para cualquier imprevisto, el Teniente General come su desayuno.
En la mentalidad de un guerrero de la luna, lo más importante es dominar el carácter. "Sólo dominándose a uno mismo se puede dominar a alguien más" suelen decir los ancianos chamanes. Y eso se logra con la abstinencia: sometiendo el cuerpo al hambre, al insomnio, al dolor, a la sed y al frío; nunca comer más de lo necesario, beber sólo agua fría, sólo consumir los productos de la tierra "en bruto" sin apenas cocción, abstinencia sexual estricta. Sólo así un simple guerrero se convierte en un Guerrero Maestro.
Y Stormnight puede reclamar ese honor. Jamás ha comido otra cosa que no sea carne cruda, semillas o frutos; jamás ha bebido otra agua que la que cae brava de los arroyos montañeses; siempre destina uno o dos días a la semana para hacer penitencias. De vez en cuando consume carne cocida y le agrega miel a sus frutos, y en las festividades de su pueblo se moja los labios con agua de maíz.
Puede decir con orgullo que se domina perfectamente.
Stormnight desconfía de la tecnología poni, como tantos otros selenitas, y también desconfía de sus mercados, sus talleres y sus oficios. Piensa que aquello vuelve a los ponis débiles y dependientes, en contraste de la autosuficiencia que tanto hacen gala los miembros de su tribu.
"No comprendo por qué la Diosa Princesa quiere que tratemos de parecernos a ellos. Somos perfectos tal cual somos."
Antes se enfurecía cuando los ponis lo llamaban "bárbaro", pero ahora lleva el título con orgullo. No necesita de aquella civilización débil y dependiente... aunque sea su amada Diosa quien le pida tratar de integrarse.
"¿Amada?"
Una expresión de desconcierto cruza la cara de Stormnight. Recuerda la primera vez que e vieron cuando Luna le tocó su cicatriz, preguntándole si le dolía; apenas al sentir su divino tacto en su piel, él sintió mariposas en su estómago.
El Doctor Whoof termina de quitarle los vendajes a Reaver.
—¡Vaya, Reaver! ¡Nunca había visto a nadie recuperarse tan rápido de una fractura!
—Fluttershy me ha cuidado bien —contesta el pegaso.
El Doctor se ríe, y acompaña a Reaver a la puerta. El marrón de la piel de Reaver es más fuerte que en él.
Lo mira alejarse volando.
La sonrisa del Doctor se va deformando hasta convertirse en una mirada aterradoramente seria.
"De verdad, nunca había visto nadie recuperarse tan rápido. Algún secreto tiene ese pegaso."
Piensa mientras cierra la puerta con un ruido sordo.
Fluttershy está feliz al ver a Reaver recuperado por completo. Aunque él no le ha dicho nada, ella sabe que Dream Moon tuvo algo que ver...
Pero al tiempo que está feliz, también está triste.
—A-ahora que estás bien, ¿T-te vas a ir?
Trata de contenerse su pena.
Reaver deja de sonreír y ahora su rostro es aquel rostro melancólico que a Fluttershy tanto intrigaba y que ahora comprende bien.
—Em..., Fluttershy, yo... me preguntaba si... si podría quedarme unos días más... en tu casa...
Ella abre los ojos por la sorpresa.
—Digo..., si es que no molesto...
"¡No molestas en nada! ¡Quédate! ¡Quédate!"
—N-no, no, no molestas..., p-pueden quedarte el tiempo que... que quieras...
Reaver sonríe. Fluttershy igual. El silencio que sobreviene a continuación no es un silencio molesto.
Es un silencio agradable.
Sonriendo, pasean por el pueblo.
Al sonar la campana, los potros a toda velocidad dejan sus trabajos en la mesa de Cheerilee y se van. El último en salir es Omar, el hijo del lobo. Con algo de timidez deja su hoja de cuaderno encima de la mesa. El señor Ibrahim decidió llevarlo a la escuela; les está yendo bien en los negocios y no tienen ningún apuro en volver a Canterlot. Pero Omar necesita estudiar.
Cheerilee toma el trabajo del lobezno. Está escrito en alifato, la escritura tradicional de los lobos de Krallikistán, y ella, aunque es una pedagoga experta, no sabe leer aquellos caracteres.
Lo deja a un lado y prosigue con el siguiente. El trabajo de Scootaloo.
Logra revisar dos preguntas antes de darse cuenta de que una sombra oscurece la puerta.
Alguien espera.
—¿Quién anda ahí? —pregunta Cheerilee.
El Doctor Whoof entra a paso calmado. La maestra lo saluda y el responde con cortesía.
—¿Qué te trae por aquí? —pregunta ella, revisando la tercera pregunta.
—Alguien que mastica mucho me pidió que viniera —el Doctor saca de su corbata una pieza de ajedrez. Un alfil negro que brilla a la luz del sol.
Cheerilee se pone tensa. Su sonrisa se desvanece.
Rápidamente se levanta y cierra las cortinas del salón de clase. La puerta suelta un leve "click" cuando ella le pone llave.
El Doctor, mientras tanto, ha acercado una silla a la mesa de la maestra.
—¿Qué pasa? —pregunta ella en voz baja.
—¿Recuerdas que te conté acerca de los Hermanos del Signo Amarillo?
—Sí. Una Secta malvada.
—¿Recuerdas que hay una tal "Agente Hooves" del Servicio Especial Secreto Equestriano?
—Sí, la que ha destruido los laboratorios donde esos dementes experimentan con ponis.
—Bien, el Masticador quiere que el Escritor y yo la capturemos y le borremos la memoria.
—¿Pero por qué? Ella ha logrado más que todos nosotros juntos.
—Según el Masticador, ella está a punto de descubrir la existencia de los Mi-Go.
Cheerilee se queda de piedra. Los Mi-Go, alias "Hongos". Ella por fortuna sólo los conoce de nombre, porque los únicos de la Orden que los han visto —el Doctor y el Escritor— concuerdan en que son tan horribles que podrían llevar a la locura. Según el Doctor, son criaturas que vinieron de las estrellas.
Cheerilee, como miembro de la secreta Orden del Alfil Negro, sabe también que los Hermanos del Signo Amarillo se llevan mal con los Mi-Go. Los Hermanos los matan y se apropian de su tecnología.
—¿Y eso es malo?
—Para la mente de un poni, sí.
Cheerilee mira el alfil negro.
—Gracias por informarme, Doctor —susurra ella, cogiendo la pieza de ajedrez.
—De nada, Profesora —contesta él, levantándose.
Ve a su madre desangrándose por los dolores del parto.
Ve a su padre asfixiado por aquella oscuridad con garras.
Ve a su tío morir con todo su interior corroído por el ácido industrial.
Ve aquel monstruo hecho de noche atrapar a Reaver.
—¡No! —grita Fluttershy, llorando amargamente.
—Atrévete a volver a amar —dice el monstruo con voz oscura—, y esto es lo que pasará.
El monstruo envuelve a Reaver como una araña a una mosca. Y lo incorpora a su sistema.
—¡NOOO! —grita Fluttershy, despertando. Tarda un poco en calmarse. Mira por la ventana.
Está llorando.
Todas las personas que ha querido han muerto. Su sueño dice toda la verdad.
Antes no le pasó.
Pero ahora teme amar a Reaver.
