LA BELLA Y EL SAQUEADOR


25

Pluma de cristal

—Mira, Mustafá, no sé quién es ese Rey Discord del que tanto hablas, pero sé que quien manda aquí es una tal "Princesa Celestia".

—Celestia... Ah, así que la Capitana de las Tropas ha ascendido. Equestria está bajo un gobierno militar —el genio busca por todas partes—. Necesito un arma...

—¡No hay un gobierno militar! —grita enojado Reaver. "¡Pone atención cuando te hable!"

Mustafá está mirando la trayectoria de una mariposa.

—¿Qué dijiste?

—¡Agh! ¡Ven! ¡Conozco un lugar en donde podrás saber todo eso!

"¡Twilight te sacará lo loco!"

Abre la puerta de la biblioteca. Para su sorpresa, ve que Rainbow Dash está leyendo un libro titulado Daring Do y la Maldición del Mago.

"¿Rainbow Dash? Pero si hace un buen viento para volar".

Ella ya lo está terminando, leyendo en voz alta. Cuando Reaver y Mustafá han entrado, se detienen para escucharla:

Ahuizotl, al fin libre de su maldición de siglos, miró a Daring Do y sonrió, dejando ver sus dientes llenos de incrustaciones de jade.

Gracias por librarme de la maldición —dijo el unicornio gris oscuro, como la piedra de Tikal—. Pero no creas que dejaré de tratar de dominar el mundo. Siempre me encontrarás donde halles tesoros místicos y antiguos.

No esperaba que dejaras esa costumbre —dijo Daring Do—. De hecho, ni siquiera esperaba que me agradecieras.

Ambos se rieron. Las luces rojas del atardecer los cercaron y alargaron sus sombras. Parecían dos titanes mirándose cara a cara.

Ambos, unicornio y pegaso, mago y arqueóloga, caminaron, caminaron hasta quedar de espaldas. Daring Do miraba hacia el norte, hacia Equestria, hacia Canterlot y su Universidad. Ahuizotl miraba hacia el sur, hacia las selvas enterradas del Tikal.

Ambos serios. Así habrán pasado quizá media hora. Sin querer marcharse. Tantas cosas, tantos combates. Tanto... se oían los truenos y sin embargo el cielo estaba en calma. Ella oyó el llamado de cosas olvidadas. Sumeria. Asiria. Hacia allá la intrépida poni dirigiría sus alas. Si su viejo ¿enemigo? quería perseguirla —como siempre— era problema de él. Pero, pensó Daring Do, no sería lo mismo ir de aventura sin él.

Hasta la vista, Ahuizotl...

Hasta la vista, Daring Do...

Ella cierra el libro, lo abraza y se eleva hasta casi tocar el techo.

—¡Es el mejor libro de toda la saga! —grita— ¡Daring Do es genial! ¡Nunca pensé que Ahuizotl en realidad era un unicornio de una tribu perdida! ¡El final es increíble! ¡Es el mejor libro de toda la saga!

—Ya salió el siguiente —anuncia Twilight—. Se llama Daring Do y el Bastón del Profeta, y parece que aparece Ahuizotl como poni.

Rainbow Dash grita algo que Reaver no pone atención en escuchar, pues rememora el final de Ella nunca se casaría conmigo:

El océano golpea firme las rocas firmes como soldados de granito y meteoros. Alto, un manzanar, el capitán SpikeFeather acaricia la mejilla de su amada Pearl. Quien dice que en la guerra no florece el amor está loco. Ya los antiguos búfalos de la sal y el cactus pensaban que morir en combate era la puerta hacia un paraíso. Cosas de este estilo aparecen en toda la obra de Garshandutra.

¿Ya te vas? —las estrellas de la unicornio se clavan en las estrellas del grifo. Frío. Una ráfaga de Yin en pared y sombra. El ruido de las olas.

Así lo dicta mi deber —la voz se enreda en niebla transparente. Se abrazan en enredadera. Un beso de flor de halcón.

Cae a lo lejos una flor del cerezo marchito.

¿Volveremos a vernos?

Una expresión de dolor puro surca el espejo del grifo. Pero SpikeFeather la mira, mira.

Tal vez. En otra vida. En otro tiempo. Y entonces nos amaremos.

Y diciendo esto, el capitán grifo se pone el sombrero de capitán, se da la vuelta y cruza las nubes, hacia su Nave, hacia Jutlandia y el final.

—El final es la mejor parte de todo libro —dice Reaver, para sí mismo—. Oye, Twilight, vengo a devolverte este libro. Me gustó mucho.

"¡El capitán es un héroe! Tal vez así terminemos yo y Fluttershy".


En la noche, Reaver duerme tranquilo. Sereno en su cama, la luz entra por su ventana y enmarca la siniestra silueta de Dream Moon, quien lo vigila. Parece un tenebroso monstruo de color negro, sus ojos de color cambiante resaltan tanto en la oscuridad que parecen puertas a otro mundo, hacia algo más antiguo.

—Ahhh. Descansa, Reaver —dice, besándolo en la frente—. Yo te voy a cuidar. Te quiero.

Los ojos de la gárgola cambian de color, no así su sonrisa.

Reaver camina por una ciudad abandonada. "¿Es un sueño o qué?"

—A veces los sueños son horrendamente reales.

—¿Q-quién dijo eso?

Está caminando por una ciudad desierta. Ni una sola criatura, ni un insecto, ni siquiera hay plantas. Es un estilo arquitectónico que no conoce. Cada pilar de mármol, cada casa despide un aura de terror, como si el silencio gritara lastimero.

—No temas. En este lugar no te puedo hacer daño —dice la voz, una voz masculina—. De hecho, aquí no puedo hacer nada. Me sorprende que hayas llegado aquí. Ni siquiera los seres con mayor poder se atreven a venir a verme; y tú llegas como de la nada.

—Sólo me fui a dormir —contesta Reaver, temeroso—. Esto... debe ser un sueño...

—Todo lo que puede soñarse es cierto.

En ese punto, el camino se abre a una fuente. Y Reaver pega un grito, horrorizado.

Una alargada criatura monstruosa está sentada al lado de la fuente. Su cola se hunde en el agua. Está sentado en el borde de mármol, sujetando un espejo; con su mano derecha lo sujeta desde abajo y la parte de arriba la sujeta con su mano izquierda. El rostro alargado levanta la cabeza del espejo y lo mira.

—Sé que la ciudad abandonada da miedo. No sé en qué estaba pensando.

—¿Qué eres? —pregunta Reaver, temblando.

—Algo increíblemente antiguo.

—¿C-cómo te llamas?

—"Aquello que nombras es aquello que dominas" pequeño poni. Entiéndelo bien —se rasca detrás de sus cuernos con la mano izquierda—. Mi Nombre Verdadero lo guardaré. Mis padres me bautizaron como Méllon, que significa "Futuro". Para los pegasos de Pegasópolis fui Orisménes, "Lo Cierto", y para los pegasos bárbaros fui siempre Cara-Saikell, "León entre lobos". El Pueblo Mágico me llamó Mar'kedatna, que según como lo pronuncies significa "Cielo", "Eclipse" o "Incertidumbre". Cuando la Oscuridad me devoró, los ponis me llamaron Sauron, "el Aborrecido", los bárbaros me llamaron Stuhimbret "Rey de la Tormenta", y el Pueblo Mágico me bautizó como Sirkû-Ikkaratinmoi, "Aquel que traicionó" —la criatura se ríe—. Pero, por todos esos magníficos nombres, prefiero el que mi amada me puso el día en que comenzó nuestro amor. Discordis, "Dos Corazones", adaptado como "Discord".