LA BELLA Y EL SAQUEADOR
QUINTA PARTE
Paz para florecer un amor
Hablaré ahora del imponente Árbol que se alza en
la tierra, uniendo a los mundos. Su nombre es
Fluttershy.
Profecía apache
30
Sueño del ruiseñor
A lo largo de los días pasaron cosas interesantes, cosas que no se narrarán hoy pero quizá más tarde sí. Omar y Sweetie Belle protagonizaron una historia que hizo llorar a los corazones más duros. Stormnight rescató a la Princesa Luna de las garras del Tridente. Mustafá, por diversos motivos, se volvió el Genio del Pozo de los Deseos, aunque ahora las únicas cosas que puede conceder son golosinas. Wandering Wing y sus hermanos comenzaron a ejercitarse en el kthrim, a ensayar la danza marcial del Vallëzim (y cada uno comenzó a añadirle pasos a su Vallëzim), y para el equinoccio de otoño escalaron Household Heart y realizaron los ritos adecuados a sus Doce Dioses, iniciándose así en la hermandad del Adhurim.
Esas son otras historias, interesantes, hermosas, pero que no tienen mucho que ver con Fluttershy y Reaver, por lo que no las contaremos (al menos, no en este momento).
Y ahora, un mes después de la primera transformación de Reaver y la aventura en la fortaleza del Tridente, en la casa de Fluttershy reina un silencio doble. El primer silencio, suave, dulce, como la melodía de una flauta, pertenece a una pegaso con el color de un rayo de sol y cabellera como trenzas de fresas. El segundo silencio pertenece a un pegaso con el color del barro, y sus exhalaciones son pesadas y retumbantes como los ruidos sordos de las pisadas de un gigante.
Acerquemos primero a Fluttershy. Ella duerme, duerme, duerme, pero no solamente duerme si no que su mente está trabajando.
De repente, sus sueños son interrumpidos, y se produce un largo silencio en blanco. "¿Qué pasa?" —se inquiere a sí misma, con un poco de miedo. Son escasos los sueños en donde ella está consciente de que está soñando.
De modo sorpresivo, casi violento, inicia una melodía. Es un ritmo rápido y violento, una música de las estrellas que nunca antes ha oído, y la hacen temer. Acordes como sierras cortando hielo, como ocas graznando, como mil halcones de cristal en una mañana tibia. Las notas se unen como cadenas de serpientes, como trenzas de nubes; la sinfonía recuerda a las hélices del ADN. "¡Esto es aterrador!"
Es el cielo negro sin estrellas y las sombras que nacen él. De pronto, una estrellas, una luz, encendiéndose como un faro a lo lejos, una luz que se hace grande como un tren acercándose por el túnel. Y buena comparación es, pues esa luz no es otra cosa que Dos inmensos Dragones, dos seres hermosos, antiguos como el tiempo, seres del tamaño de Galaxias, y se están enrollando como una larga cadena. Ella es Dorada y emite luz, como si sus escamas fueran soles; y Él es Verde como hierba verde, y refresca con sombra.
"¡Esto es muy aterrador!"
Ella se encoge en un ovillo, mientras los Dragones rugen. Y he aquí que parece descender como en ascensor, y está de pie en un risco. Ante ella se extiende Equestria... no, no es Equestria, es un campo inexplorado, de hierba, donde crecen árboles de madera blanca y hojas rojo oscuro, todo iluminado por una triste y pálida luz antártica: puede ver que a lo lejos amanece. Ella reconoce esos árboles, su tío los llamaba "chanwakan" o "árboles místicos".
"Es... hermoso, a pesar de todo".
El cielo azul oscuro cede para dar paso a una aurora de rosados dedos. Y puede ver que remontan el vuelo, Reaver y otros sujetos. "Esperen, ¡Esos son los amigos de Reaver!". Sí, ella puede reconocerlos, pues él los ha descrito con tanta claridad que los conoce sin haberlos visto. Ahí está Winter Soul, con una espada cruzada en su espalda; Lobero, completamente de color negro, con un arco y una guitarra; Broken Heaven muerde una rosa negra. Y también está Wandering Wing, el amigo de Reaver, aunque está algo cambiado...
"Él no tiene el cabello tan largo, y es más flaco y más bajo. Tampoco tiene alas".
Los cinco pegasos vuelan, contra el cielo que se incendia, y vuelan muy cerca de ella, casi rozándola con las alas; ellos no parecen notarla.
"Qué extraño. Se ve muy real para ser un sueño".
El grupo asciende y ella parece ascender con ellos. Cruzan las nubes, y como un puñado de estrellas, se dispersan en los cuatro puntos cardinales. Siempre con la música de fondo, un ritmo melancólico que la llena de una nostalgia por algo que no puede comprender.
Y algo raro ocurre: ante ella, montados en sendos cóndores, aparecen tres figuras. La primera es su inconfundible tío Sacred Lion.
"¡Te ves tan real, tan vivo!"
—¡Tío! —grita ella, dejándose llevar; es su tío sonriéndole mientras se aleja en su cóndor.
Detrás, otra ave lleva a una llama de rostro bonachón y abundante lana amarillenta. Ella conoce a las llamas pues su tío le hablaba mucho de ellas y de otras razas que habitaban en tierras muy lejanas. Esa llama en particular, lleva un bastón azul, y de sus ojos circulares brilla una paz bien lograda antigua como el Cuzco dorado.
Y aunque todo eso de por sí es asombroso —la música triste, su padre, los cóndores gigantes—, lo único que le causa verdadera sorpresa es ver a Zecora, la cebra del Everfree, sobre el tercer cóndor.
"Esto es muy raro".
Los tres se elevan en una espiral hacia el sol rojo. Pero ese sol es algo diferente: no es el sol de Celestia, es un Sol libre, un sol de guerreros, un Sol que en realidad es un jaguar danzando con una capa roja. El Sol gira, mostrando la Luna con la sombra de un alicornio; y de un parpadeo, como si se hubiera transportando con el viento a otro lado, puede ver a Stormnight clavando el alfanje a tierra y reverenciando a la Princesa Luna, quien le pone un casco en el hombro con una sonrisa.
"N-no sé qué pensar".
Otro cambio, otra subida, otro abrojo de bayas de saúco, y ve a un tren volcándose en la noche, cayendo a un lago, y ve gritar desesperada a una pegaso de color mostaza y crin en varios tonos de negro, con una marca en forma de Rosa de los Vientos. "¿Daring Do?"
Ve al Wandering enano y decadente que conoce, beberse una botella de algo en un lugar sucio y mal iluminado.
Ve a Broken Heaven en medio de una lluvia de pétalos de distintas plantas, esparciendo nubes de polen, y con su rosa negra blanca envuelta en una luz y una sombra.
Ve a Winter Soul descansando con una bella pegaso de color blanco, ojos verdes y crin y cola rubias. Ambos están en un prado, ella lo está abrazando, y su espada guardada en su funda parece emitir niebla.
Ve a Lobero tocar un solo de guitarra mientras la luna alumbra, y hojas anaranjadas de otoño caen a su alrededor, viéndose azuladas en la noche.
"No entiendo nada..."
Y ve a Reaver, en el Bosque Everfree de otoño, acariciando la cabeza de un Zorro; pero este Zorro es Azul donde otros son rojos, y está de pie sobre un arroyo. Reaver lo mima, y el cánido alegremente lengüetea sus cascos. Es la luz tibia de la estación otoñal, el Zorro Azul corre y debajo de él parece crecer el arroyo. Y Reaver no está, en su lugar hay un zorro rojo que lo acompaña. Y ambos corren por el bosque inexplorado, entre verdes, marrones y amarillos, espantando el vuelo etéreo de los pajarillos y las mariposas monarca.
"Es tan hermoso..."
Pero la belleza del paisaje se oscurece, y en lugar de los dos animales, hay un monstruo bípedo con manos de cinco dedos; en una mano sostiene una cruceta de marionetas, y en la otra un lápiz. Fluttershy siente que va a gritar de terror, pero aquel engendro de la tierra desaparece en una nube de polvo.
"¿Qué pasa?"
Y está Reaver de pie en un acantilado, en medio de una oscuridad casi total. Ante él hay un conglomerado de seres de aspecto maligno. Está el Rey Sombra, un Discord oscuro, Nightmare Moon, un unicornio de color azul aciano y crin cian, otro de aspecto cadavérico y marca en forma de cráneo. Hay un alicornio con una abundante barba gris, y un pegaso que es igual a Reaver, pero con otro peinado y con más músculo.
"¡Esto es horrible!"
Piensa aterrada. Pero Reaver sonríe con seguridad, y Fluttershy se siente tranquilizada al ver esa sonrisa.
"Reaver".
Él se rodea de un aura color aqua, aura que levanta un torbellino; y en poco tiempo sus ojos se vuelven verdes, su crin se alborota, volviéndose casi blanca, y le aparecen rayas azules en el cuerpo como una cebra. Extiende sus alas, y el Zorro Azul salta hacia él: el aura crece, el torbellino arrastra piedrecillas, y he aquí que en vez de un poni, hay un hermoso Zorro de Nueve Colas, de color amarillo claro, ojos rojos y con las puntas de sus colas de color naranja.
"Mi tío me contó una vez una leyenda sobre una criatura así".
El Zorro de Nueve Colas abre la boca, y lanza un grito, mitad aullido y mitad ladrido. El mar a su espalda agita sus olas saladas, y de entre sus fauces sale un resplandor. Y he aquí que ha vuelto a ser un pegaso, pero tiene el mismo color amarillo claro y su cola es como una de sus Nueve Colas; su pelaje se mantiene largo, su crin alborotada es blanca el ojo izquierdo es rojo y el otro es verde.
"E-esto es muy raro y muy a-aterrador. Reaver no es así".
Los guerreros oscuros se lanzan a la carga. Reaver sonríe y también ataca, y al moverse, la mar canta una canción de sal y guerra. Mientras se va acercando, junta sus cascos y estos se rodean de una luz, formándose una esfera de energía. Él grita, dejando salir su ataque, sus enemigos siendo abrumados por el resplandor que ciega a Fluttershy unos momentos. Y he aquí que aquel ataque forma un Sol, y debajo está Reaver vestido como un Emperador Inca, con manchas doradas en la piel simulando ser brazaletes y collares.
Es Reaver sonriendo debajo del Sol, como un Emperador Inca, bajo un Sol creado por él mismo, y con las olas haciendo eco de fondo.
Fluttershy despierta bruscamente, como si la remecieran. Jadea en busca de aire, mientras se tranquiliza y su mente poco a poco va aceptando que está despierta.
"Ese sueño estuvo muy raro y aterrador. Pero apenas recuerdo algo".
Y así, los detalles de su sueño se escurren como arena en un colador.
De la misma manera, Reaver tiene otro sueño.
Es una tierra regada en tormentas, una tierra como un horizonte regada por un mar parecido al cielo. Con un terremoto y unas tinieblas, del suelo emerge una enorme Serpiente de Tierra, haciendo que Reaver casi se vaya de espaldas. "¡Santo cielo!"
Del mismo modo, las olas del maremoto forman el cilíndrico y gigantesco cuerpo de una Serpiente de Mar. Tal vez fuera el saber traspasado por Dream Moon, pero esas Serpientes se le hacen familiares, esas serpientes que pelean, que se lanzan dentelladas. La Segunda hace subir las aguas, y las sales y peces invaden la tierra; pero la otra hace crecer las montañas hasta casi tocar el cielo.
"¡Esto es horrible!"
Tras lo que parece ser un siglo, la pelea se detiene, y las Serpientes parecen reverenciar a una Gran Dragona Dorada que nace desde el cielo. Aquello espanta a Reaver, quien retrocede y se cubre el rostro. Pero aquello no es nada, pues la verdadera sorpresa viene al ver algo así como un huevo dorado y semitransparente, en cuyo interior, flotando en un fluido amniótico, está Fluttershy dormida.
"De todas las cosas locas que han pasado..."
Es Fluttershy corriendo y a su alrededor cantan los árboles. El cielo está sangrando pájaros, y una llama amarillenta, con un bastón azul, la está vigilando. Y ella corre por el prado y las serpientes saltan como peces, y es la hierba como una caricia, el sol como un párpado verde trae estrellas de viento cálido, las hormigas trenzas una cadena infinita hacia el corazón de la tierra, y es el escarabajo midiendo el recorrido de la tarde desde la paz de una piedra.
"Es... hermoso, a pesar de lo raro".
Es Fluttershy mojándose los cascos en un río de la montaña. Alrededor de ella saltan los salmones de pecho rojo y blanca estirpe; los mapaches husmean los pies del río, voltean los nidos cuyos tesoros sin bisagras atacarán con dientes fríos. Cuatro osos jóvenes entrenan como titanes de roca, lanzándose golpes con una fuerza que ya desearía un guerrero. Y aquella llama de color amarillento la mira, sentada sobre una roca volcánica.
Es Fluttershy a lomos de un delfín rosado; los pericos, loros y demás criaturas vuelan desde el crepúsculo de los manglares. Y aquella florecida selva, tronco y tronco, agua y agua; cultiva el sonido de los insectos, y los monos hacen un baile tan increíblemente alegre, encendiendo soles de guacamayas y espantando la nidada sangrienta de la piraña, que sumerge, muerde y huele en la profundidad del río. Todas las páginas del árbol nutren su oxígeno inmaculado con la bondad del río, y un tintineo sagitario de caimanes vuelve a la madre del agua.
El jaguar de ojos febriles lanza un chillido conmovedor. El armadillo de escudos levantados es una falange en movimiento. Arcoíris de aves anuncian el amanecer del Anáhuac, y al sur de los cenotes, entre jade, piedra, panal y ciencia, es el Sol de los quetzales, el Sol patrono y bondadoso, alimentando mazorcas y razas y nutriendo la savia fragante de los ceibos de Tikal secreto.
El colibrí besa las flores como una estrella fugaz. El zorzal corta el silencio como un trueno devorador, mientras la diuca se abrilla su cuello con una bufanda de invierno. Es el sietecolores dando vueltas, la tarántula hace tertulia bajo los troncos fósiles. La ilustre águila se enseñorea bajo la sombra del cóndor, padre oscuro del tiempo, fénix nevado de los Andes, fraile de lo alto del cielo.
Y allá, al final del mundo, en los pies del continente, se asoma una multitud de hocicos, surge una manada marina desde las aguas, una marea de focas que vuelven de pescar, sobre las rocas olvidadas de Tierra del Fuego. Y en el fondo del feroz mar, en los abrazos de Cai-Cai, es el llanto de la ballena como un sufrimiento de sal.
Y siempre está Fluttershy y esa llama misteriosa. Fluttershy cantando con los choroyes. Fluttershy a lomos de una ballena jorobada. Fluttershy volando a lomos de un cóndor gigante.
"Esto es hermoso, pero confuso".
Poco a poco, también aparecen las amigas de Fluttershy, pero se ven diferentes... Rarity vestida con un kimono de seda, sosteniendo con su magia dos abanicos envueltos en llamas. Rainbow Dash volando con alas de fuego y dejando una estela roja entre las nubes. Applejack con un arma de color plateado sobre su espalda. Pinkie Pie con los ojos en blanco, como en trance, caminando hacia atrás. Twilight flotando con una enjambre de runas verdes de luz dando vueltas a siete centímetros de su cuerpo.
Reaver sólo es capaz de observar, asustado, aterrado. "N-no sé qué pensar. Este sueño es el más raro que he tenido".
En un desierto, bajo la luz de la luna, ve a una alicornio extraña. Se parece a Celestia, pero es de menor tamaño; tiene la piel gris, excepto en el hocico, que es blanco. Su crin y cola también son blancas, su Cutie Mark una estrella del caos en color dorado. Y sus ojos, sus ojos son amarillos con pupilas rojas, como los ojos de Discord...
"¡Esto es muy extraño!"
Bruscamente, ahora se encuentra en el Bosque Everfee, y lo saluda un poni terrestre de pelo castaño, ojos grises y crin color chocolate, sin Cutie Mark. Ese poni bosteza, antes de convertirse en una feroz Hidra de Cinco Cabezas. Reaver grita de miedo, y el sobresalto hace que se vaya de espaldas deseando despertar.
"¿Qué se supone que debo aprender con este sueño?"
Y finalmente está Fluttershy, danzando en medio del bosque de árboles blancos y hojas como sangre. Él conoce esos árboles: la tribu de los warao los llama "árboles místicos". Ella danza mientras la llama misteriosa toca una zampoña y una cebra lo acompaña tocando bongós. Es como una lluvia de hojas rojas alrededor de ella, haciéndole de fondo. Ella sonríe y parece ser otra, o ser la misma Fluttershy más grande por dentro de lo que aparenta. Entonces, con un rugido de vendaval haciendo de fondo, ella se convierte en un inmenso Árbol, el más alto de los árboles místicos que hay en ese valle.
"Fluttershy como Árbol... esto creo recordarlo de otro sueño..."
Pero de la nada la madera se hace trizas, y ella emerge dentro de un resplandor dorado. Es y no es Fluttershy. Su crin y cola rosas ahora son de color rojo oscuro; su piel amarilla ahora es blanca como hueso pulido, como la madera de esos árboles, y pareciera ser lisa. Su Cutie Mark está en varios tonos de rojo, su boca pareciera desaparecer, y sus ojos son completamente rojos.
Reaver, asustado, trata de retroceder asombrado, pero ella con sus expresivos ojos pareciera querer decirle que todo está bien. Y algo en esa mirada lo reconforta.
Reaver despierta bruscamente, como si lo remecieran. Jadea en busca de aire, mientras se tranquiliza y su mente poco a poco va aceptando que está despierta.
"Ese sueño estuvo muy raro y aterrador. Pero apenas recuerdo algo".
Y así, los detalles de su sueño se escurren como arena en un colador.
Derpy se siente rara. Hace tiempo que ha tenido algunos malestares, y ha vomitado varias veces. Al principio se lo atribuyó a la gran cantidad de muffins que consume, pero ahora siente una gran preocupación. Y es que dos fuentes confiables le han confirmado que está esperando un hijo.
El primero, como no podía ser de otro modo, fue Stein.
—¡Felicidades! —le dijo— ¡Tu hijo tiene un alma saludable!
Ante esas palabras, comenzó a llenarse de preocupación. Es que es tan claro como el agua que el padre es Reaver. "Nunca debí ceder ante la tentación. ¡Pero fueron ocho años, por el cielo, ocho años!"
Las palabras de Stein fueron confirmadas por Zecora, cuando fue a verla en la oscuridad del amanecer.
—Él ya lleva un mes dentro de ti —dijo la cebra tras examinarla—. Esperando el momento oportuno para venir.
"¡Cómo fui a meterme en este lío!"
La preocupación le impide concentrarse. Camina por las calles de Ponyville con la cabeza gacha, con las alas pegadas al cuerpo, sin ánimo ni para comer muffins. Camina pensando qué hacer. "¡Dios mío! ¡Mis hijas pensarán que soy una zorra! ¡Amethyst Star no volverá a hablarme! Tendré que decirle a Reaver... pero él ama a Fluttershy. ¡Qué lío! ¡Qué lío!"
Tan ensimismada va, que no se percata de la presencia del Docto Whoof.
—¡Ditzy! —la llama él, pero no con alegría como lo hace siempre. Esta vez está serio—. Tenemos que hablar.
—Hola, Whoof —saluda sorprendida. "No tengo ganas de conversar"—. Ahora estoy un poco ocupada, qué tal si...
—Es importante —esas palabras son pronunciadas como cadenas. La sorpresa obliga a Derpy a quedarse quieta. "Nunca lo había visto así"—. Dime, ¿Estás embarazada?
Ruido de cristales rotos. Un escalofrío gris. "¿Cómo se enteró? ¿Le contó Zecora?"
—¿Por qué dices eso? Es mentira...
—¡No me mientas! —dice con bríos—. Me he dado cuenta de tu comportamiento. Vomitas frecuentemente y hasta tu humor no es el mismo. Dímelo, ¿Estás embarazada?
"A ti qué te importa".
—¡Déjame!
—¡Dímelo!
Él la sujeta por los hombros impidiendo que se vaya. Eso la molesta. "¡No tengo para qué aguantarte!"
—¡Eso no te interesa! —grita cortante. Por fortuna, ambos están casi en las afueras de la ciudad y a una hora donde no hay casi nadie.
—¿Quién es el padre?
—¡Déjame!
—¡Dime quién es el padre!
Cristal helado. Un feroz bofetón impacta la mejilla del Doctor. Derpy tarda en darse cuenta de qué está llorando. "¡No te pases de la raya!"
Ella se voltea para irse, pero el Doctor nuevamente la sujeta, con una firmeza y una ferocidad que ella nunca imaginó que poseyera.
"¡Dios mío!"
Sus ojos parecen hacer mitosis, y en ambos globos oculares tiene dos pupilas con sus irises. Además, sus pupilas toman una forma extraña, triangular, y pierden completamente su brillo. Los nuevos ojos del Doctor la escrutinan, ella cerrando con todas sus fuerzas los ojos. Hay algo en esa mirada que le impide intentar escapar.
—¡Necesito saber quién es! —le grita y hasta su voz parece diferente— ¿Te forzó? ¿Se hará responsable? ¡Quién es, Ditzy, dime quién es el padre!
—¡Es Reaver! —grita ella remeciéndose para zafarse— ¡Es Reaver!
Lágrimas frío, picosas. Al alzar la vista, ve al Doctor normal, con sus ojos normales mirándola con asombro, decepción... y rabia.
—¿R-Reaver? —susurra él sin poderlo creer— ¡Maldición! ¡Ditzy, él te obligó a...!
—¡No me obligó a nada! —grita ella. "¿Quién te crees que eres?"— ¡Yo le pedí que lo hiciéramos!
"¡Yo lo disfruté muchísimo!"
Enojada, se marcha volando, dejando al Doctor de pie, con una expresión extraña en el rostro. Ella se detiene un segundo. "No voltees". Continúa volando, lejos, lejos, lejos.
Tarda en darse cuenta de que está llorando.
