LA BELLA Y EL SAQUEADOR


32

Lo que yo siento por ti

—Afeminado —dice el poni terrestre sin Cutie Mark. Recuesta a Reaver en el suelo y lo cubre con un escudo.

"Y pensar que este tipo tiene la sangre de Räbär, de Dulkar, de Tokën y de Huracán".

—¿Es necesario volverlo un Brujo? —pregunta Aldebarán. Aparentemente al aire, pero no es cierto: una llama está sentada en su silla, bañándose con luz de luna.

—Es necesario —dice Huáscar—. Recuerda: Serafina y Dulkar. Marte y Venus. Ixchel y Cabrakán. Pachamama y Pachacútec. Naturaleza y Plaga. Fluttershy y Reaver.

—¡Pero es un imbécil! —dice el poni terrestre— ¡Ni siquiera es capaz de soportar el adiestramiento de su cuerpo, menos logrará dominar su Maná, su alma, su maldición!

—Lo dominará —dice la llama sonriendo.


Ve a Fluttershy como una alicornio.

"Una experiencia onírica. No sé por qué no me sorprende".

Más alta de lo que ahora, pero es igual. Mismos colores, misma crin, misma Cutie Mark, misma mirada que lo reconforta. Y ve a un pegaso que es igual a él, aunque más musculoso, más guapo y con tatuajes azules en su cuerpo, simulando rayas de cebra. Ve que juntos vuelan por una Equestria antigua, llena de sacerdotes bramando en lenguas equinas, llena de guerreros tatuados, campesinos y Dioses flotando en el abismo. Una época donde existe la cultura y la diversidad. Donde en Equestria hay más cebras y grifos que ponis.

Y ve que va, aquel Reaver del pasado, vida antigua o antepasado, y aquella Fluttershy. Vuelan juntos, y les acompaña un corpulento grifo, que recuerda muchísimo a Ragnar, el amigo de Pinkie.

"Es raro, muy raro".

Ellos vuelan hacia una tierra llena de nieve, y ve a una criatura horrenda. Por fortuna está rodeada de oscuridad, lo que no permite distinguirla claramente, pero lo poco que se ve basta para asustar a Reaver. Sin embargo, Fluttershy Alicornio la derrota con facilidad.

"Muy, muy raro. Llega a dar miedo".

—Su nombre es Serafina, Princesa y después Reina de Sinfonía —dice Aldebarán a su lado.

—¡Ah! ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué es todo esto?

"¡¿Qué significa esto?! ¿Por qué todo lo extraño puede volverse aún más extraño?"

—Mi amigo Huáscar cree que necesitas una instrucción más didáctica. Como un niño al que se le muestran dibujitos. Pone atención: esa alicornio es Serafina, encarnación de Ixchel, la Pachamama, la Madre Naturaleza.

—¿Por qué se parece tanto a Fluttershy?

—Porque es su vida pasada —dice estoico el poni—. Verás, cuando Gaia, está muy enferma, renace. En esa época renació como Serafina. Ahora renació como Fluttershy.

Reaver se sorprende. Le cuesta imaginar la inmensidad de todo eso. Por alguna razón, imagina la Naturaleza como una inmensa extensión vegetal verde. "N-no es tan loco, después de todo. Fluttershy cuida la naturaleza, y a todas sus criaturas".

—¿Quién es ese pegaso? —"Ese que se parece a mí".

—Es Dulkar, un mercenario pegaso de aquella época. Se casó con ella y tuvieron hijos. Es tu vida pasada, y encarnación de Cabrakán, el Pachacútec, la Tierra Combatiente.

Aquello sorprende aún más a Reaver. "¿M-mi vida pasada?"

—N-no entiendo...

—No es necesario que entiendas, sólo que aprendas. Dulkar fue tu vida pasada, y se casó con Serafina, la vida pasada de Fluttershy. ¿Vas hilando?

—Es muy confuso...

"¿Quién diantres es Dulkar?"

—Maldito imbécil —gruñe el poni terrestre.


Reaver despierta asustado.

"Eso fue raro ¿Cómo sé si eso no fue un sueño muy loco?"

—¡Sólo no te separes de Fluttershy, desgraciado hijo de perra! —le grita Aldebarán, asustándolo— ¡Durante siglos esperamos que se volvieran a juntar!

—¿De qué hablas? ¿Por qué...?

Aldebarán le da un fuerte golpe.

—¡Hijo de perra! —grita Reaver. "¡Deja de golpearme, maldita sea!"

—¡AMUKIM! —grita una voz potente, como una campana rota. Como por arte de magia, ambos ponis están sentados en el suelo.

Es una llama, muy grande y de lana amarillenta. Está seria, pero al verlos sentados, sonríe.

—Dulkar, han pasado siglos —dice sonriendo un poco. Alegría arde en sus ojos.

—¿Por qué me llamas Dulkar? —pregunta Reaver. La paz que emana Huáscar lo reconforta.

—Porque te conocí con ese nombre. Hace dos mil quinientos años.


—Esta es una historia de hace mucho tiempo —comenzó a narrar Huáscar, con una voz increíblemente suave—, una historia que me contó mi abuelo cuando yo empecé a crecer, así como a él se lo contó su abuelo cuando comenzó a crecer.

»Todos nosotros estamos compuestos de tres sustancias astrales: mente, alma y espíritu. Un unicornio de Fillymania llamado Sigmund Freud, en su desconocimiento, los llamó Superyó, Yo y Ello. La mente es la razón máxima. El espíritu contiene tus deseos naturales. El alma eres tú. El Maná nos permite estar vivos. Y el cuerpo protege todo el conjunto. No puede existir ninguno sin el otro.

»Los espíritus son comunes a todos, una muestra de la unidad de nuestros corazones. Todos necesitamos comer, hasta los Reyes y Emperadores. Nuestras mentes nos dicen qué debemos y qué no debemos hacer. Nuestras almas nos dan nuestra identidad. Nuestros cuerpos nos permiten experimentar el maravilloso regalo que es la vida. Y la vida se produce gracias al Maná, que se origina en la Naturaleza y es incorporado al cuerpo a través de los alimentos Ninguno puede existir sin el otro, y cada uno debe cuidarse por igual. Cada uno debe respetarse por igual

»Las almas no se crean ni se destruyen, sólo van rotando. Por un tiempo, tienen experiencias materiales, y luego regresan al Mundo Astral, para reposar un tiempo y luego regresan a este Mundo Material. Pero hay almas que se unen a espíritus, y permanecen unidos por largos períodos de tiempo.

»Hay un Espíritu muy generoso, que sólo conoce la bondad y no cree en la maldad. La Madre Naturaleza, el Día, la Energía, la Hembra, la Bondad. Las culturas les dan diferentes nombres: Venus, Guanyin, Párvati, Ixchel, Tonantzin, o Pachamama.

»Y hay un Espíritu muy belicoso, que la protege con gran celo. La Tierra Combatiente, la Noche, el Guardián, el Macho, el Guerrero. Marte, Che Kung, Skanda, Cabrakán, Huitzilopochtli, o Pachacútec.

»Ambos se necesitan para estar completos. La Madre Tierra está enferma: sus hijos ya no piensan en ella y la horadan y envenenan más y más. El Guardián está vacío sin su dama, y deambula errante por el mundo. Cada uno sin el otro no funciona bien, como un trabajador sin sus herramientas, como un río cortado por una represa.

En este punto, la llama interrumpe su narración, para dejar que Reaver asimile todo lo que ha dicho. Lo cual da resultado. Es que Dream Moon tenía un conocimiento instintivo de todo eso, y al oír la deliciosa voz de Huáscar, es como si esos conocimientos se desbloquearan en la mente de Reaver. Él asiente, sintiéndose maravillado. "La espiritualidad es increíble".

—Todo esto es genial. Me ha explicado más de lo que supuestamente me ha enseñado Aldebarán. Pero, sigo sin entender cómo se relaciona todo eso conmigo.

El saqueador esperaba que la llama se enojara, pero en lugar de eso sonríe.

—Verás, Dulkar, hace muchos siglos llegaron feroces conquistadores procedentes de las estrellas. Tu pueblo los llama "alicornios" —y en este punto, Reaver se sorprende todo lo que puede sorprenderse un poni—. Descendieron en un Arca de los Cielos, una montaña en llamas que cayó en el mar y formó el continente de la Atlántida. Ellos clavaron sus estandartes, y con artes malignas, cortaron el flujo de Maná en demasiados puntos. Para no entrar en coma y secar el mundo entero, la Madre Naturaleza y su Guardián se unieron a las almas de dos sacerdotes suyos, Gaia y Huracán. Ellos fueron la primera vida tuya y la de tu amiga Fluttershy.

Y eso hace que Reaver se sienta inquieto. Tiene miedo. Demasiadas revelaciones. Demasiadas...

—¡Los alicornios venían del cielo! ¡Todo es una mentira! ¡Todo! ¡Tengo hormigas en los pantalones! ¡No siento los dedos...!

Para evitar que se desquicie, Aldebarán le da un puñetazo.

—Afeminado —es lo último que oye Reaver antes de desmayarse.


Esperaron a que Reaver despertara. Lo reconfortaron con hidromiel y chicha. Afuera, la noche iba cubriendo lo que había dejado el día, alargando sombras, existencias, pesares. Afuera, Fluttershy estaba triste en su casa, viendo cernirse el crepúsculo y Reaver sin llegar desde el día anterior.

—Déjame ver si entendí —dijo Reaver—. Yo soy la siguiente encarnación de Huracán, y Fluttershy es la siguiente encarnación de Gaia.

"Siempre creí que mi vida pasada era un vendedor de mierda o una puta barata".

—Sí —dijo Aldebarán—. Acertaste a la explicación más sencilla que podían haberte dado.

—Ambos son la Quinta Encarnación —explica con paciencia Huáscar—. Gaia y Huracán murieron y renacieron quinientos años más tarde como Natura y Tokën. Ellos tuvieron vidas plenas, murieron y reencarnaron como Serafina y Dulkar, quienes ascendieron. Cuando ellos ascendieron, sus almas reencarnaron como Elashayn y Räbär. Ahora, han reencarnado como Fluttershy y Reaver.

Se detiene, esperando que el saqueador lo asimile.

"¿Yo soy el Quinto en una cadena de reencarnaciones? ¡Eso es muy raro! ¡Pero es genial!"

Todas las culturas con las que ha tratado, consideran la reencarnación como parte de su espiritualidad. El concepto de reencarnación no es tan difícil de asimilar para el pegaso, pues él cree en eso.

"¡Es genial y raro! ¡Es como el cuento grifo de los æsir y los vanir! ¡Es como el cuento warao del danzante que se convirtió en el sol! ¡Yo soy... algo muy genial!"

—No es algo genial —dice Aldebarán—. Es genial para Fluttershy. Para ti no lo es. Es casi como una maldición.

Eso le quita absolutamente los ánimos a Reaver.

—Aldebarán, ¡Eres un maldito bastardo!

—Paz para los dos —dice Huascar, con una serenidad tal que llega a helarles la sangre. Puede ser por causa de su entonación, su modulación o algo, pero es imposible negarse a hacer lo que dice.

Aldebarán lo mira. Se sienta en el suelo.

—Es cierto que un Brujo sin adiestramiento es un peligro —comienza diciendo Huáscar—. Pero Dulkar aún no encuentra su animal totémico. Además, tanto entrenamiento ha afectado las relaciones sociales de Dulkar con Serafina. Sé compasivo.

Aldebarán gruñe. Pero la mirada de Huáscar parece superarlo.

—Bien —dice mirando a Reaver—. Sólo entrenaremos desde la ocho de la mañana a las ocho de la noche...

—¡Es demasiado tiempo! —interrumpe Huáscar.

—¡Muy bien! ¡Desde las cinco de la mañana a las diez! —sentencia. Reaver se siente poco entusiasmado, pero acepta. Aunque es odioso levantarse temprano, es mucho mejor que el duro horario que le impone actualmente.

—Pero a cambio, Dulkar, debes aplicarte el doble —dice la llama—. Un Brujo sin adiestramiento es un asunto muy serio. Debes agradecer que aún no encuentres tu animal totémico.

"Siempre dices eso".

—Exactamente ¿Qué es un Brujo? Aldebarán nunca me lo ha explicado.

Huáscar se ríe.

—Un Brujo es un Manante que puede usar su Maná y el Maná de la tierra para adquirir forma animal. Sólo pueden transformarse en su animal totémico.

—¿Qué es el Maná? ¿Qué es un Manante?

Esta vez Huáscar no ríe. se sorprende como quién preguntara "¿Qué es una oreja?" Mira con gravedad a Aldebarán.

—¡No le has enseñado nada! —recrimina la llama.

—¡Hoy los jóvenes quieren todo fácil! —se defiende el poni de tierra— ¡En vez de investigar por su cuenta, quieren que sus maestros les digan todas sus respuestas, para así pensar lo menos posible! ¡No saben ni cocinar, ni arreglar nada, ni siquiera pueden limpiarse el culo solos!

Y así comienza a despotricar contra los jóvenes y sus costumbres modernas. La llama kallawaya decide ignorarlo.

—El Maná es la energía natural —explica a Reaver—. Nace de Nuestra Madre Dana, la Dragona Dorada, que es el Aspecto Supremo del Orden, la energía natural, lo Femenino y lo Eterno. Su energía se genera en lo más profundo de las estrellas, viaja con la luz de las estrellas y es capturada por las plantas, quienes se encargan de distribuirlas entre todos los habitantes del mundo.

—Voy entendiendo —miente el pegaso marrón.

—Un Manante es alguien que puede usar el Maná, ya sea de su cuerpo o de la naturaleza, para hacer lo que tú llamas "magia".

—Eso ya es más fácil de entender. Pero quiero saber ¿Por qué dices que es peligroso un Brujo sin entrenamiento?

La llama lo mira con unos ojos llenos de tristeza. De inmediato Reaver se siente afligido, alerta.

—Porque puedes enloquecer. Imagina a un Brujo poni que tenga por tótem un oso. Entrar en la piel del oso significar caminar como uno, sentir como uno y eventualmente pensar como un oso. Todo eso requiere una gran fortaleza mental y física, pues el poni puede olvidar que es un poni y perderse para siempre dentro del oso.

—A los Brujos locos los llamamos "licántropos" —interviene Aldebarán—. Ni animales, ni seres pensantes. Lo único que hacen es matar, matar y matar.

Reaver de inmediato se asusta. Ahora comprende las duras jornadas que su maestro le ha hecho pasar.

—Aldebarán... ¡Adiéstrame!


Quién lo hubiera conocido, ya no lo reconoce.

Cinco centímetros más alto, y otros cinco añadidos por sus gruesas herraduras, de tres kilos cada una. Sus músculos se marcan debajo de su piel, como un recio yal de trabajo, y se ha dejado crecer la crin, para parecerse más a su hermano Gale Travel. El lustroso pelo negro cae como una cascada nocturna.

"Antes era guapo, pero ahora exagero".

Es lo que piensa Wandering Wing al verse al espejo. "El kthrim funciona".

Se ha atado hebras de hilo shiga en la crin y la cola, alrededor de cinco metros en total. El hilo shiga es la nervadura metálica central de una enredadera que crece en el Mirkwood, y según el libro, al avanzar al tercer círculo del kthrim debía anudárselos, disimulados en su crin y cola. Al estar en el tercer círculo, también debe usar las herraduras de tres kilos.

"Kthrim, Vallëzim, Adhurim. Régimen, lucha, adoración. Las tres obligaciones. La Trifuerza de los Wing".

Primero aprendió el kthrim, el duro régimen de entrenamiento y comidas que usaban los hrámicos desde tiempos inmemoriales, y que desde hace dos generaciones se ha abandonado. Luego vino aprender la danza marcial del Vallëzim: durante toda su vida creyó que el Vallëzim sólo era un baile folklórico, y al igual que sus hermanos y primos, lo aprendió para bailarlo en las fiestas de su pueblo. Sin embargo, dicho baile en realidad era un arte marcial disimulado como danza, al igual que la Capoeira de las cebras.

"Un luchador es un Danzante, y debe bailar sin miedo cada vez que haga falta. No existe una Danza perfecta; cada uno debe construir su propia Danza perfecta".

Pero él no tiene alas. Parte importante de las páginas referentes al kthim se referían a la necesidad de diseñar movimientos propios o "pasos" para así personalizar la Danza propia. Wandering no tiene alas, y para compensar, cuando Danza salta a dos patas: sus antepasados estarían orgullosos.

El tercer círculo lo logró al escalar Household Hearts y realizar ritos a los Doce Dioses. Cronos, Dios del Tiempo, la Vejez y la Juventud; Darkunos, Dios de la Oscuridad, la Noche y las Estrellas; Erebus, Dios de la Muerte, la Enfermedad y la Avaricia; Ethlain, Diosa del Fuego, el Calor y los Volcanes; Kahani, Dios de la Magia, la Literatura y la Nieve; Kairyn, Diosa del Éter, la Niebla y los Secretos; Marudio, Dios de la Luz, el Honor y la Pureza; Mikesi, Diosa del Aire, las Nubes y las Tempestades; Nala, Diosa del Agua, el Amor y la Música; Qantaqa, Diosa del Relámpago, la Nobleza y el Compañerismo; Vorzheva, Diosa de la Tierra, los Campos y las Montañas; Walang, Dios del Vacío, el Pensamiento y la Concentración.

"Doce Dioses, doce aspectos del Yo y del ser".

Bajó sintiéndose pleno, completo, como si fuera otro, y desde ese día nunca se volvió a cortar la crin o la cola. Adquirió el derecho de sujetar su crin con una cinta roja, que según el libro, debía usar cuando entrenara y cuando luchara.

"Yo y Gale Travel escalamos esa fortaleza. Contemplamos el rostro de las águilas. Nos bañamos en el Azul del mundo".

Diez centímetros más altos, hermosa figura, crin y cola largas. Wandering se ha vuelto una copia de su hermano Gale Travel.


Es un anfiteatro hecho completamente de quitina oscura.

Las gradas, llenas de changelings, están absortas en un absoluto silencio. Se podría pensar que está bajo tierra, pero no: está excavada de tal modo que las graderías, oscuras y porosas, van penetrando en el duro suelo, permitiendo una gran vista. Una buena audición también.

Ellos no son subyugados por una Mente suprema. La Mente Enjambre no es una consciencia que se impone sobre el resto. La Mente Enjambre es la suma de todas sus individualidades; su propia empatía que les hace saber qué deben hacer para el bien de su Colmena. Mientras más son, más fuertes se vuelven. Cada uno cumple su papel y todo está bien. Es esa perfecta empatía los que les lleva a moverse al mismo tiempo cuando vuelan, con simetría total, solo comparable a los movimientos de los cardúmenes de peces en el mar o de los enjambres de abejas.

¿Qué los lleva a reunirse en el anfiteatro? ¿Qué los llena de ese placer tan grande? Sus corazones sienten melancolía y alegría, placer y piedad. Sus corazones sintonizan tanto que sus ojos están completamente verdes.

Canta con pasión un grifo negro, de pico amarillo y cabeza roja. Harek toca con pasión su guitarra, irrompible y encordada al revés. Pequeño Sol de Invierno toca la batería, según bien le ha enseñado el grifo. Los mercenarios tocan bien los instrumentos, Harek en persona les enseñó, en una historia que hoy no se contará. Él canta una canción en greifpakk alemán, una que siente alegrará a la Reina.

Morgenstern ach scheine!
auf die Seele meine
Wirf ein warmes Licht
auf ein Herz das bricht

Sag ihr dass ich weine
Denn du, du bist hässlich
Du bist einfach hässlich
Der Pferd ist doch ein Augentier
Schöne Dinge wünsch' ich mir
Doch du, du bist nicht schön, nein!

Pero no la alegra. En cambio, la molesta y entristece. Ella entiende la variante alemana del greifpakk. Y sabe lo que canta Harek.

"Estrella de la mañana, ¡oh brilla! Ante mi alma. Lanza una luz cálida en un corazón que se rompe. Dile que yo lloro.
Porque tú, tu eres horrible. Tú eres simplemente horrible. El poni es un animal que observa, cosas hermosas él desea. Pero tú, no eres bella, ¡no!

Se siente mal. Sabe que ella es fea, y esa canción no deja de reiterárselo. Es fea, lo sabe, con esas patas horadas, ese cuerno horadado, ese cabello sin vida. Ningún cosmético puede hacer hermosa su quitina. Es fea y por eso el amor la esquiva.

"¿Qué se cree este grifo? Lo haré matar".

Pero cuando está a punto de dar la orden de arresto, Harek canta el trozo final.

Morgenstern, ach scheine!
auf die Liebste meine,
Wirf ein warmes Licht
auf ihr Ungesicht
Sag ihr sie ist nicht alleine.

Und der Stern will scheinen
Auf die Liebste meine.
Wärmt die Brust mir bebt
wo das Leben schlägt

Mit dem Herzen sehen:
Sie ist wunderschön.

Al acabar de cantar, se interrumpe súbitamente la música. Y Harek se acerca a ella, y le ofrece un precioso ramo de nocturnas flores negras y rojas. Ella se sonroja, se sonroja mucho, se alegra y siente que llora. Pues esas flores potencian la parte final de la canción.

"Estrella de la mañana, ¡oh brilla! Sobre mi amada, lanza una luz cálida sobre su rostro. Dile que no está sola.
Y la estrella quiere brillar sobre mi amada. Calienta su pecho allá donde la vida late. Vista con el corazón: Ella es muy hermosa".


Reaver vuela a través de un Bosque que lo odia.

Todos ya saben que él hizo llorar a Fluttershy. los insectos lo picotean en enjambre.

—¡Fluttershy! —grita buscándola, ignorando la agonía de los maxilares, de las probóscides de los mosquitos, que pican y se inflan con saña.

"¡Si pudiéramos beber toda tu sangre, lo haríamos!" Parecen gritarle.

Él se los quita de encima y sigue buscando. Una mantícora lo ataca entonces. Es aquella mantícora que Fluttershy curó, y que desde entonces la ha protegido.

"¡Por tipos como tú dejé de creer en los ponis!" dice en gruñidos, dándole zarpazos "Fluttershy me enseñó a creer de nuevo. ¡Creí que eras mi amigo! ¡Creí que eras su macho reproductor!"

Reaver esquiva sus zarpazos con unos reflejos que no sabía que tenía. Sólo entonces piensa en los violentos juegos de Aldebarán, y les encuentra el sentido. Sí, tanto jugar chadal, khüch y tesver era para preparar su cuerpo a las exigencias del combate. Para esquivar a una mantícora al ataque.

—¡Fluttershy! —la llama, sobrepasando a la mantícora, pasando por entre las ramas.

Puede ver la casa de ella entre las ramas. Sonríe y se dispone a ir ahí, cuando Angel, el conejo blanco, le corta el paso.

"Hay una ley en el bosque" dice entre rápidos chillidos "No traiciones a la Familia. ¡Y traicionaste a Fluttershy! ¡Ella es mi Familia! ¡Chicos, a él, a él!"

Y una multitud de conejitos marrones, blancos y grises, saltan sobre él y lo derriban de espaldas. Reaver no quiere hacerles daño, son criaturas nerviosas y pequeñas. Pero lo muerden, y son varias decenas.

Angel salta sobre él y agarra sus párpados con sus patas. Los tira, haciendo que Reaver grite, y luego le da un golpe y aprieta sus patas contra sus ojos. El pegaso tiene miedo de que el conejo lo deje ciego.

Siente un impulso de vida. Se levanta y sacude los conejos de su cuerpo como los perros se sacuden el agua. Solo Angel se sostiene, tirando de sus orejas hasta causarle lesiones. Reaver lo aparta de un manotazo y vuela en dirección a la casa.

—¡Fluttershy! —llama el saqueador— ¡Fluttershy!


Hay nubes grandes que cubren la casa de Fluttershy, proyectando una densa penumbra sobre ella. A veces, la pegaso hace eso para permitir a Dream Moon salir de día. La gárgola no tolera la luz, pero ella no quiere que pase toda su vida encerrada en el desván. Después de todo, es una criatura antigua, más antigua que Celestia o Equestria, y por eso durante las noches sale a volar, por el bosque, y a veces durante el día, ella junta nubes para tapar el sol y permitirle salir a volar.

Pero Fluttershy está triste y preocupada. Reaver no regresa desde el día anterior, y aunque le ha preguntado a todos los animales, ninguno lo ha visto. Mustafá no se lo toma en serio, y Dream Moon y Squeeze tampoco parecen darle mucha importancia.

"¿Y si se fue para siempre? ¿Y... si le hicieron daño?"

—No le hicieron daño —le dice Squeeze, leyendo el periódico—. Fluttershy, deja de preocuparte. Reaver está bien. No parece ser exageradamente débil, aunque sí es cobarde.

—P-pero..., puede haberlo atacado un enjambre de mosquitos..., o una mantícora..., o lo lastimó un grupo de conejitos...

La criatura científicamente creada señala con una de sus pinzas a Dream Moon. La gárgola juega con Mustafá a las escondidas, y aunque el genio puede cambiar de forma a cualquier insecto o criatura, la gárgola es capaz de encontrarlo sin problemas.

"¿Por qué la señalas?"

—Porque cuando curó a Reaver, le pasó parte de sí misma. Esa es la gran maldición de las gárgolas: cada vez que tocaban a alguien, le traspasaban sus recuerdos, conocimientos y temores. Cuando quieren a alguien, ya sea por amor o amistad, se entregan totalmente.

Eso hace pensar a Fluttershy. Dream Moon es muy alegre, pero es muy antigua. Según su tío, ya estaba viva cuando los dioses caminaban sobre la tierra.

"¿Me has pasado de tu conocimiento? ¿Eres tú la causa de los sueños tan realistas que tengo a veces?"

Dream Moon y Mustafá se pierden en las nubes de penumbra. La gárgola es tan alegre como inteligente es Squeeze. La pegaso se pregunta por qué: es la única que queda de su especie, todas las épocas que ha conocido han pasado, todos los amigos que pudo tener ya no existen.

—¡Fluttershy! —oye que la llama una voz conocida— ¡Fluttershy!

"¿Reaver?"

El pegaso marrón emerge del bosque cubierto de musgo, barro, mordidas y hojas. Casi parece un elfo de las historias de Sacred Lion. Ella, lejos de molestarse, se preocupa.

—¡Reaver! —pregunta asustada— ¿Qué te pasó?

—Fluttershy —él la toma por los hombros; ella se sorprende y se sonroja cuando los ojos negros del pegaso se clavan en sus ojos—. mira, sé que me comportado como un idiota, que Larkgazer es mucho mejor para ti que yo. Sé que dejé de prestarte atención y me marchaba sin darte explicaciones, y que por eso preferiste estar con Larkgazer...

Ella se confunde. "¿De qué está hablando? No me gusta Larkgazer, sólo es un amigo..."

—Reaver, estás en un error...

—Lo sé, cometí un grave error —dice mirándola, casi con desesperación. Ella se sonroja otro poco—. Pero cometer este error me he dado cuenta de que he sido un imbécil. Tengo que decírtelo, porque me arrepentiré toda mi horrible vida si no te digo que te amo.

Ingravidez. Sus patas parecen no sostenerla. Un sabor raro en el fondo de su garganta y mariposas en el estómago. Por un momento le parece estar en un sueño.

"¿E-eso fue real?"

—¿Q-qué dijiste? —dice ella, con las orejas y los pómulos ardiendo. Su rostro está rojo como una frutilla madura.

—Te amo, Fluttershy —reitera el pegaso, y ella siente como si su interior se llenara de agua tibia—. Te amo..., aunque no tenga derecho.