LA BELLA Y EL SAQUEADOR
37
Fue el amor entonces
Acto Uno:
¿Por qué no solo me olvido de ti?
Le contó todo: no guardó nada.
Comenzó explicándole cuando los Guardias Reales abusaron de él siendo adolescente, y luego cuando escapó y comenzó a robar. Le explicó su segundo tiempo como esclavo en poder de la Cofradía Oscura, y como los Magos Tenebrosos también abusaban de él. Cómo se volvió akritas y luego escapó. Le contó sobre su época sirviendo a un Caudillo Diamond Dog, sus tiempos como Shadowbolt, y de todas las sustancias que consumió, de todas las prostitutas en que perdió el escaso dinero que encontraba. Le habló incluso del tesoro de los Alicornios Nibelungos, del robo a los Wonderbolts, el fracaso de éste, le confesó que era El Tornado, que había combatido contra el Tridente dos veces. Incluso le contó sobre Aldebarán, su entrenamiento de Brujo y cómo liberó a los mineros de Lightbacker. Le habló sobre Discord y cómo le había hablado.
Le habló sobre lo que hizo con Derpy.
La expresión de Fluttershy quedó congelada en una mueca de horror desde el inicio, y su temor sólo fue en aumento. Reaver casi puede sentir la decepción, el amor de Fluttershy desapareciendo para siempre.
Y cuando acabó, ella se levantó, alzó el vuelo y regresó a su casa. Él no supo reaccionar. ¿Debía volver con ella? ¿Y si quería echarlo de su casa? No la culparía.
Se quedó ahí, totalmente solo.
Cuando despertó, la nieve lo cubría, pero no lo quemaba.
Sorprendido, se levantó, y contempló el bosque a su alrededor. Blanco como las nubes del verano, salvo por un majestuoso Zorro de Nueve Colas, de color amarillo claro, ojos rojos y con las puntas de sus colas de color naranja. Lo miró con ojos celestes, claros como los de Fluttershy.
"¡Q-qué rayos es eso?"
—N-no me hagas daño —susurra aterrado el saqueador.
—No seas cobarde, Reaver —le dice el Zorro con una voz potente y segura—. Hace mucho tiempo que no lo eres.
"¿Puede hablar?"
—¿Puedes hablar?
—Sí, igual que tú —dice divertido el Zorro—. Y no por eso me sorprendo.
"¿Está bromeando conmigo?"
—¿Eres acaso un espíritu?
—Lo soy, creí que eso resultaría evidente.
No es como Aldebarán decía que eran los espíritus. "Es demasiado simpático".
—¿Qué haces aquí?
—Vine a verte porque pareciera que necesitas con desesperación mi consejo.
"¿Consejo?"
—¿De que hablas?
—Altazor, sí que eres molesto —se ríe el espíritu— ¿A todos los aburres con tantas preguntas?
Reaver no sabe qué responder. La situación es bastante extraña. "Ya debería haberme acostumbrado a lo raro".
—Está bien, supongo que esta apariencia es demasiado magnífica como para que me tomes en serio —dice el espíritu y lentamente se hace más pequeño, volviéndose un zorro normal de no ser por su pelaje, azul donde otros zorros son rojos.
El saqueador habría dicho que es un animal hermoso, de no ser por el temor y la tristeza que recorren su corazón.
"Fluttershy, a ti te encantaría ver estos espíritus naturales".
—No soy un Manante —dice con sinceridad Reaver—. No termino mi formación de Brujo aún. Creo que no soy el indicado para recibir tus consejos.
"Seguro los arruinaré".
—Veo que Aldebarán no te ha explicado cómo funciona la Tradición de los Brujos —ríe el Zorro Azul—. Tú no escoges un animal para transformarte, no funciona así. Más bien, un animal debe escogerte a ti.
"Que gracioso. ¿Qué animal me escogería a mí?"
En otro momento, Reaver estaría emocionado, sobrecogido. Habría sabido apreciar el gran paso que daría como Brujo, y que quizás lo alejaría del entrenamiento agotador y sin sentido de Aldebarán.
Pero en ese momento está demasiado triste para pensar en otra cosa.
—¿Tú me has escogido?
—Sí, Reaver Subterra, aunque prefiero llamarte Dulkar —dice mirándolo a los ojos, redondos y profundos ojos de zorro.
—¿Por qué? No sé que tan omnisciente seas, pero ya ves que soy un inútil. Lo hecho a perder todo.
"Soy un saqueador, un criminal. Un ladrón. Alguien que no merece el amor de nadie".
—Eso vi, es difícil echar a perder todo tan rápido —dice acercándose unos tres pasos—. Oí todo. Un saqueador, aunque yo prefiero "Buscador Experto de Tesoros". Suena casi como una carrera universitaria.
El espíritu ríe un poco de su propio chiste. La nieve cae, pero no toca su pelaje, y sus patas no dejan huellas sobre la nieve. Por un momento, Reaver se pregunta si él mismo está en el mundo real o si está en los dominios espirituales del Zorro Azul.
"Esto es tan complicado de comprender".
—No soy digno de ti.
Al oír eso, el espíritu ríe a carcajada limpia, como si hubiera escuchado el chiste más gracioso del mundo.
—¡Buena esa! ¡Muy buena! ¿Te diste cuenta de que soy un zorro? ¿Sabes la opinión que hay de los zorros? Pues más o menos somos lo mismo que tú: ladrones, inútiles, traicioneros.
—Yo jamás pensé que ustedes fueran eso.
De todos los animales del Bosque, Reaver siempre respetó a zorros y mapaches. Representaban tan bien el papel que él mismo tenía, que poco faltaba para que los viera como iguales en su profesión.
—Lo sé, por eso mismo es que voy a ser tu animal totémico —explica el Zorro Azul—. Podrás convertirte en un zorro. ¿No te parece genial?
"Saltaría de alegría".
—Es genial, pero..., no te sientas ofendido. Es solo que hoy estoy muy triste.
—Puedo notarlo.
El Zorro Azul se acerca con tranquilidad, hasta estar muy cerca de él, frente a frente.
—Escucha, Reaver, eres una de las criaturas más imperfectas del mundo. Yo también lo soy. Si peleas contra tus defectos, se vuelven contra ti. Aceptalos y te fortalecerán. Tú naciste sobre la tierra, y eso ya te vuelve una criatura bella. Y como toda la Creación de Dana, puedes lograr todo lo que te propongas. No dejes que ese gran amor tuyo se marchite, aún puedes solucionar las cosas. Siempre puedes solucionarlas.
Reaver no sabe cómo responder a sus palabras. Pero se siente más tranquilo, más aliviado. Se siente con ánimos.
"Tienes razón, debo arreglar las cosas".
Fluttershy está contemplando la nieve tocar la ventana de su casa.
"¿Por qué, Reaver? ¿Por qué?"
No podía creer lo que había escuchado, pero el propio Reaver lo narró todo. Si lo hubiera escuchado de Rarity, no habría creído ni una palabra. Ahora, todo lo que siente es una pesadez, una extraña mezcla de desagrado, tristeza, decepción.
Mucha decepción.
"Yo pensé que eras un buen poni?"
Pero ¿Acaso era un mal poni?
Había robado muchísimo en su vida, no en vano fue un saqueador. Sirvió a un criminal, un Caudillo Diamond Dog que traficaba con animales, armas y sustancias. Intentó robar a los Wonderbolts estando viviendo en su casa.
Fue abusado desde potro. Esclavizado y torturado toda su vida. Se hizo pasar por El Tornado y salvó a Applejack. Decidió dejar atrás todo su pasado criminal.
¿A cuántos ponis había matado? Pensar eso la aterraba. Quizás el pequeño pegaso que confesó las dos mitades de su vida era un maligno berserker.
El pequeño y dulce pegaso que ella salvó de una mantícora.
Dijo que la amaba, desde que se confesó aquel hermoso día, ¡Tan lejano!
Semanas antes se acostó con Derpy. ¡Con Derpy! ¡La madre de dos hijas! Y antes de eso ¿Con cuántas prostitutas durmió? ¿Tendría enfermedades? Quizás fuera mejor ni siquiera besarlo.
Se estaba entrenando para ser Brujo. Había enfrentado al maldito Tridente cuando ella y sus amigas fueron a aquella fortaleza de pesadilla en el thrinos, liberó a sus amigos mineros y después le mintió diciendo que no hizo nada arriesgado.
"Mintió".
¿Cuánto de lo que le había contado era real? ¿Por qué no le había contado antes todas esas cosas?
"Yo igual mentí?"
También le había ocultado varias cosas, pero fue por petición de Huáscar. Ella no le había ocultado grandes cosas de su pasado.
Pero, si ella hubiera sido una criminal, ¿Le habría contado a Reaver? Si hubiera tenido parejas sexuales antes, ¿se lo habría dicho?
"Pero él... en realidad pensé que era... distinto".
Había sido muy ingenua al pensar que él hubiese sido tan virgen como lo es ella. O quizás no, quizás podía esperarlo: la mayoría de los ponis que conocía eran equinos de bien, que jamás se habrían entregado a excesos como los que habló Reaver... y que fueron comunes en Wandering. Ese mundo de drogas y sexo estaba lejos de la alegría y salud de la Equestria que conocía. Por todos los cielos, a veces cuando pensaba en sexo, imaginaba que sería como en algunos libros, amor puro y pasión mezclándose como los cuerpos. Reaver provenía de un mundo donde el sexo olía a tabaco y portaba enfermedades.
"¡Fui tan tonta!"
Realmente se siente estafada.
"¿Por qué Derpy?"
—Aaahhh, veo que estás muy triste —dice Dream Moon entre ecos de ballenas, sorprendiéndola.
"Tú no tienes que sufrir por amor".
—Dream Moon, no te preocupes —susurra suavemente Fluttershy.
"No quiero atraer la atención de los demás".
—No se necesitan tres cerebros para saber que tienes un problema —le dice Squeeze, arreglando sus cómicos lentes con una tenaza.
—N-no quisiera molestarlos.
—¡Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh! ¡Eso nunca! —dice animada la gárgola colgándose del techo.
—Puedes contarnos qué ocurre, y te ayudaremos en lo que podamos —le dice Squeeze tomando asiento en el sofá con algo de dificultad.
"Ustedes son mis amigos. Ustedes me entienden, les puedo contar cosas que no le contaría a Rarity".
—Sí, tengo un problema...
Intentó resumir lo que le había contado Reaver, con mucha dificultad. Repetir aquellos hechos la volvían a lastimar, a veces era como si multiplicaran su capacidad para dañarla. Cuando comentó la parte de Derpy, se sentía devastada.
Y no ayuda el comentario que da Squeeze al acabar:
—¿Qué harías si Derpy acaba embarazada de Reaver?
"Me volvería loca".
—No digas eso —dice deprimida Fluttershy. Angel salta y le da un golpe a Squeeze en su nuca.
—No quiero pensar en eso —dice llorando sin darse cuenta.
—Aaaaaaahhhh, Squeeze, sé menos cruel con Fluttershy.
—Lo siento. Me resulta difícil desarrollar empatía pues no poseo sentimientos.
—Yo..., em..., no le digan nada de esto a... nadie —dice Fluttershy temerosa. Aunque bien sabe que no le pueden contar a nadie.
Afuera ve que caen algunos copos de nieve. Su chimenea crepita con el fuego, y se acerca a echar otro leño.
"¿Dónde está Reaver? Aún no regresa".
¿Qué diría ella cuando regresara? ¿Cómo podría mirarlo? ¿Qué diría él?
"Debiste contarme esto antes".
—¿Qué sientes tú, Fluttershy? —pregunta Squeeze.
"Rabia".
—Decepción —dice sin pensar.
"Siento que no quiero volver a verlo".
Pero a la vez le da tristeza imaginar su vida sin él. Recordar los momentos que pasó con
Reaver la deprime aún más.
"Quiero perdonarlo, pero a la vez... no".
—Estoy muy confundida —admite mirando a sus criaturas.
"Ellos no entienden. No han amado. No los han decepcionado".
—Yo no soy un ser que tenga muchos sentimientos —admite Squeeze—. Debes tomar la decisión que consideres correcta.
—Aaaaaaaahhhh, yo creo que debes hacer lo que tu corazón te dicte. Aaahhh, ¿Quieres dejarlo? Aaahhh, ¿O quieres perdonarlo?
"No lo sé".
—Necesito reflexionar —dice triste Fluttershy.
—Tal vez si hablas con un poni, puedan aconsejarte mejor —dice Squeeze.
"Creo que tienes razón".
—Mañana iré a hablar con Rarity.
Mira por la ventana. Las nubes no dejan ver las estrellas. Todo es penumbra y nieve. No logra ver a Reaver, y aquello la preocupa y a la vez no. antes habría salido a buscarlo, lo habría sentado junto a la chimenea y le habría preparado un tazón de chocolate caliente.
Pero ahora siente que Reaver no merece nada de eso.
"¿Por qué no solo me olvido de ti?"
Acto Dos:
¿Por qué no vivo solo así?
Pensó en volver a casa de Fluttershy, pero cuando se vio en la puerta, no fue capaz de tocar.
"¿Cómo podría entrar? ¿Qué le diría? ¿Con que cara podría mirarla? ¿Cómo me miraría ella? ¿Qué me diría?"
Quiso escribir una nota, pero no tenía papel, y además estaba seguro de que Fluttershy se preocuparía por él. Así que simplemente alzó el vuelo, y viajó a través de la nieve.
"Como en los viejos tiempos".
Ponyville se veía sombrío de noche, y aún más entre la nieve. Toda la alegría que reinaba en sus calles durante el día, parecía evaporarse durante la noche, las escasas luces parecían fuegos fatuos danzando más allá de la bruma. Pudo ver los fuegos de los selenitas en los límites del Bosque Everfree, y se preguntó cómo resistía aquella raza el duro frío. Finalmente, en vez de dirigirse a Ponyville, torció su vuelo hacia las Montañas Greatring.
"No hay nada para mí en este pueblo".
Voló a Sitting Town.
Una vez oyó que alguien la llamaba "La Ciudad Sin Alcantarillado". Lightdawn una vez la llamó "La Ciudad de las Banderas". Los mineros la habrían llamado "Esperanza" si Lobero no hubiera propuesto el nombre que lleva actualmente, como una broma.
"A todos le dio mucha risa, y lo escogieron como el nombre de la ciudad".
Winter Soul tiene su casa en el mismo lugar donde montó un taller de carpintería. Se había ganado cierta fama en Ponyville y otros pueblos vecinos debido a su habilidad con la madera, fabricando mesas, sillas y toda clase de muebles con diseños propios y de primera calidad.
Pero no va a verlo por su trabajo.
"Necesito tu consejo".
Winter Soul siempre fue muy sabio. Todos en la mina le pedían consejo y respetaban mucho su opinión, pues siempre parecía saber un poco de algo, tener noción de varias cosas, y aunque no las supiera con claridad, siempre estaba seguro y desprendía un aire de conocimiento. Hasta los mineros de mayor edad, como Diamondheart, tomaban en cuenta su opinión.
"Espero que estés despierto. ¿Qué hora es?"
Al conocer a Twilight, Reaver se dio cuenta qué era saber de verdad, y en cierta forma le dolió descubrir que Winter Soul no era el genio que antes pensaba que era. Pero luego conoció mejor a Fluttershy, y notó que, aunque su amigo no poseía sabiduría de la mente, sí tenía sabiduría del corazón. Y eso era justo lo que está buscando ahora desesperadamente, por eso desciende frente al taller y camina unos pasos.
"Rayos, ni sé qué hora es. Seguro se va a enfurecer si lo despierto".
Le pareció ver que estaba aclarando cuando se acercaba, por lo que no era muy tarde. Se lamenta al darse cuenta de que ni siquiera conoce los horarios de su propio amigo.
Entonces, para su sorpresa, se enciende una luz, y luego otra, derramando su luz fuera de las ventanas. Oye pasos, el sonido de alguien encendiendo una estufa a leña-
"¿Ya estás despierto?"
Toca suavemente la puerta.
—Winter, soy yo, Reaver.
Se oyen rápidos pasos a la puerta, y se abre. Se escucha un quejido al sentir el viento frío invadir la menos fría casa.
—¿Reaver? —pregunta extrañado el pegaso— ¿Qué haces aquí a las siete de la mañana?
"¿Son la siete? ¿Cuánto tiempo dormí?"
—Winter Soul, lo lamento —dice con algo de timidez—. No quería molestar.
—¡No digas eso! —dice alegre el pegaso-halcón—. Entra, ya iba a abrir el taller.
—¿Por qué abres tan temprano?
—Mayormente por la costumbre de despertar temprano, pero no te imaginas la cantidad de clientes que llegan por esta hora.
Ambos entran, y Reaver ayuda a encender el fuego de la cocina, a pesar de la insistencia de Winter Soul porque tome asiento. El sector de hogar se encuentra separado del taller por una puerta; es un hogar sencillo. Avanzando por la puerta principal, hay tres puertas y una escalera: la puerta de la izquierda lleva al taller, la del frente a alguna bodega, la de la derecha a la cocina. La escalera lleva a su habitación y una bodega. No está seguro si el baño está adentro de la casa o si cavó una letrina en el patio de atrás. Tampoco es que le interesara aquello.
La cocina es pequeña. Tiene un horno a leña, una pequeña mesa y algunas alacenas. Cuando el fuego toma fuerza, colocan una tetera a hervir y pan a tostar.
—¿Qué te trae por aquí? —pregunta Winter Soul, tomando asiento.
"Busco consejos".
—Necesito tu ayuda.
—Cuéntame.
Y vaya que le contó.
Winter Soul ya conocía su vida, pero igual recapituló lo comentado a Fluttershy. Siguió hablando sobre lo miserable que se sentía. En algún momento comenzó a repasar sus gestas como saqueador, como Shadowbolt, como akritas. Contó lo que hizo con Derpy, pero sin decir el nombre de ella, para no arruinar su vida. No se dio cuenta cuando comenzó a llorar, pero luego se sorprendió a sí mismo en el suelo, hecho un ovillo, y Winter Soul se apresuraba a servirle un trago de vino.
"Soy tan miserable".
—Vamos, Reaver, no tienes que dejar que la pena te gane —trata de decirle Winter Soul.
—Yo..., yo no merezco a Fluttershy —admite el pegaso marrón entre lágrimas.
—Tienes razón, pero piensa: ¿Quién podría merecerla? No es que haya mejores opciones —a veces su amigo usaba el humor para rebajar el tono de los problemas—. Es más, creo que la mayoría de los ponis que conoce son homosexuales.
"No es momento para tu humor".
—Winter, tú eres el poni más sabio que conozco. Dime..., dime...
"Dime que debo hacer".
Ve cómo su amigo piensa un momento, bebe un sorbo de vino y luego piensa otro momento.
"Tú siempre sabes qué hacer".
—Yo no soy tan sabio como parece, Reaver —comienza a decir Winter Soul—. Quizás lo fui en la mina, donde todos éramos ignorantes, pero aquí..., sólo soy otro tonto. Ya ves, ni siquiera pude hallar trabajo.
Al decir eso último se ríe, pero es una risa algo fingida. Reaver jamás lo oyó hablar así antes, y lo asombra.
"Tú siempre lo supiste todo. Al menos, lo que era importante saber".
—No necesito conocimientos que no sirven para nada —dice el pegaso marrón—. Tu sabes cosas que importan. Necesito que me aconsejes sobre Fluttershy.
"¡Dime qué debo hacer!"
—Es un asunto complicado —dice tras meditar otro poco—. La he visto algunas veces, parece ser muy tímida. Muy amable, dulce y tierna, por lo que me cuentas. En resumen, es la clase de yegua que estaría totalmente devastada al oír todo esto.
"Lo sé".
—No hay solución, ¿cierto?
—Puede que exista alguna. Mira Reaver, no soy experto en amor, pero desde que eres su novio has arreglado tu vida. Has dejado de robar y eso. Creo que es injusto que ella no lo considere, después de todo, antes de ser tu novia era sólo tu amiga.
"Fue la mejor".
—Yeguas —había dicho una vez Diamondheart, en su bar clandestino que atendía disimulado como un almacén en Ponyville—. Te idealizan y luego se enojan contigo por no ser como ellas te soñaban. Yo me esforzaría solo por una hecha de oro.
Recordaba haberse reído de ese comentario.
"He sido tan tonto".
—Pude haberme redimido antes.
—Pero no lo hiciste. ¿Por qué? ¡Porque es muy fácil no hacerlo! ¿Acaso ella ha hecho un esfuerzo por dejar de ser tan tímida?
"No hables así de ella".
—Deja de hablar como si ella fuera la culpable.
—En estos asuntos no hay culpables —dice el pegaso-halcón bebiendo más vino—. Sí, fuiste un criminal, pero nunca un mal poni.
—Sí era un mal poni.
—Un mal poni fue Lightbacker —al decir ese nombre su rostro se ilmina de ira—. Tú eres mejor que él, Reaver.
"A veces siento como si no lo fuera".
Necesitaba la opinión de alguien inteligente.
"Después iré a ver a Rarity".
Fluttershy está de pie frente a la bilbioteca de su amiga unicornio. Reaver no había llegado en toda la noche, y eso no la preocupaba demasiado.
"Debe estar con Aldebarán".
Todo tenía tanto sentido ahora.
Con algo de timidez golpea la puerta. Se asusta al pensar que quizás puede estar Rainbow Dash ahí dentro.
"Ella iría a golpearlo".
¿Acaso ella no se sentiría bien con eso?
"N-no".
No quiere verlo sufrir, de eso está segura. Pero su corazón en ese momento es un cumulo de confusiones, y no sabe siquiera qué decir al verlo.
"¿Por qué tenías que complicarlo todo?"
Pensaba que Reaver era feliz a su lado. ¿Podía seguir pensando eso ahora? Quizás jamás lo fue.
"Quizás nunca me amaste".
Pensar eso la llena de tristeza. Estuvo toda la noche llorando en su cuarto, ¿Podría llorar más? Sus ojos le indican que posiblemente lloraría.
Golpea una vez la puerta, y está a punto de irse cuando Spike le abre la puerta. El bebé dragón la mira con preocupación.
—Fluttershy, ¿Qué te pasó?
"Fui decepcionada".
—N-nada, Spike —dice con timidez— ¿E-está Twilight?
"Siempre está aquí".
—Sí, en el fondo —le indica con visible preocupación. ¿Se nota que va a quebrarse en cualquier momento?
"Mis amigas".
Hay algo que nunca había sentido, una emoción nueva a la que no sabe cómo reaccionar. Algo que parece una semilla de corrupción que tiñe de negro sus recuerdos, incluso los más dulces, que tiene de Reaver.
Ira. Amargura.
Traición.
"¿Por qué, Reaver? ¿Por qué no me quisiste? ¿Qué... qué hice mal?"
Todo se ve tan sombrío ahora. Como si todo fuera una mentira. "¿Fue mi timidez? ¿Quería algo más, Reaver? ¿Querías oro? ¿Querías... intimidad?"
Pero cuando ve a Twilight, sentada junto a Rainbow Dash y Rarity, siente una llama reavivar su corazón. "Pronto llegarán Applejack y Pinkie Pie".
Rainbow lee un borrador de algún libro, seguramente el siguiente de Daring Do escrito por Strider. Rarity y Twilight toman un té con algunas galletas, seguramente traídas por Pinkie. No tardarían en llegar.
"Las tengo a ustedes, no necesito a Reaver".
—¡Fluttershy! —grita preocupada Rarity— ¿Te hicieron algo?
—N-no, Rarity —dice con timidez.
—Pero estás llorando —dice Rainbow dejando a un lado el manuscrito y yendo a ver su lado.
"Son tan amables conmigo".
—D-debe ser por el viento —dijo sonriendo un poco, una sonrisa que hasta Twilight nota que es falsa.
No se da cuenta cuando comienza a llorar, ni cuando cae al suelo, pero cuando se recompone, las tres están a su lado, abrazándola. Twilight levita un vaso con agua, Applejack la sostiene, ¿Cuándo entró? Y Pinkie la está abanicando.
"Sólo ustedes pueden soportarme".
—L-lo siento —susurra la pegaso amarilla, sus lágrimas aun cayendo como manantiales.
—No te disculpes, terrón de azúcar —dice preocupada Applejack.
"No me disculparé. No esta vez. No con Reaver".
—Eres una total mierda, Reaver.
Aldebarán tuvo una vida bastante dura. Por lo que Huáscar le contó a Reaver, el viejo Brujo una vez amó a una yegua muy hermosa llamada Nyra, quien fue asesinada por los ponis que en el futuro formarían el Tridente.
"No sé por qué pensé que me darías consejos".
Creyó que quizás la sabiduría del Brujo pudiera ayudarlo, pero desde que contó su historia sólo recibió insultos de él. En aquel claro rodeado de árboles secos, a medio cubrir por la nieve, oyó todos los insultos que conocía y otros nuevos para él.
"Maldición".
—¿Cómo te atreves a deshonrar así el legado de Dulkar? —le reclama.
"No quise hacerlo".
—L-lo siento, no quise...
"Nunca quiero nada de lo que me pasa".
—Esa es la excusa de un cobarde —le dice serio el poni terrestre.
—Yo no soy Dulkar ni ninguna de mis vidas pasadas.
—Eso se nota. Ellos eran pegasos honorables a pesar de su pobreza.
"¿Cómo iba yo a poder desarrollar algún honor?"
—No estás siendo justo conmigo —replica molesto.
"Nací en la mierda y la vida sólo me hundió más y más".
—Ah, ahora eres la víctima —se ríe el Brujo—. Que buen chiste. Reaver el saqueador una víctima.
"Estoy harto de que me trates así".
—Maldita sea, Aldebarán, ¿Sabes por lo que he pasado? —grita en un arrebato.
"¡Estoy harto de que me coloquen metas que me importan una mierda!"
El Brujo está de piedra. Jamás pensó que el saqueador pudiera hablarle así algún día. "Todos quieren que haga cosas grandes, pero me subestiman".
—¡No te atrevas a hablarme así, gusano comemierda! —grita furioso Aldebarán, y sus ojos brillan como ojos de hidra.
—¡No, tu no vuelvas a hablarme así, miserable ermitaño! —le grita el pegaso.
Lo que pasa a continuación es vertiginoso. Aldebarán golpea un árbol a su lado, lo parte por la mitad y cuando Reaver lo observa, ya no es un poni terrestre sino una gigantesca mantícora, tuerta de un ojo y con melena negra.
"Supongo que no es un mal final".
Resignado, cierra los ojos, pero entonces un torrente de agua, como un río rompiendo una represa, golpea a Aldebarán y choca contra Reaver. En vez de ser arrollado por el agua, esta lo refresca. No lo arrastra ni un centímetro, y se sorprende al notar que apenas la siente.
"Más magia. Ya empieza a hartarme".
—No esperes sabiduría del clan Tauro —le dice el Zorro Azul, sentado a su lado, con el pecho henchido como un perro campeón—. De ellos espera acción.
"¿Por qué me ayudas?"
—Gracias, Zorro —dice Reaver, por primera vez experimente algo más que tristeza: la confusión.
—Sólo llámame Zorro Azul —se ríe el espíritu—. Permíteme hablar con Aldebarán. Creo que recuperará la conciencia dentro de poco, así que mejor corre.
"Estoy harto de correr".
—¿Quién no lo está? —responde a su pensamiento el Zorro—. Pero es necesario, por esta vez. Vuelve a la ciudad y busca a alguien tan desdichado como tú.
"¿Quién puede ser tan miserable?
—Wandering Wing.
—¿Por qué tú y mis amigas me aprecian tanto?
Huáscar y Fluttershy están tomando té en un claro cubierto de hierba, rodeado por árboles florecidos. Es como si la presencia de ambos espantara al invierno por unos momentos. No sabe por qué pregunta eso a Huáscar, pero la pregunta brota de la nada. La llama deja a un lado su taza de té, y la mira a los ojos. Sus ojos la tranquilizan.
"Hay tanta paz en ti".
—¿Por qué tú aprecias a tus criaturas?
"¿Qué dices?"
—Ellas son muy dulces, son seres hermosos —dice sin dudar la pegaso—. Me necesitan y soy feliz ayudándolos.
La llama sonríe, y revisa la pequeña tetera donde prepara el té.
—Esa es la razón por la que te apreciamos.
Eso impresiona un poco a Fluttershy, quien no sabe qué contestar. "Eres tan dulce, Huáscar".
—¿Crees que deba perdonar a Reaver?
—Yo perdoné a muchas criaturas —dice Huáscar, parece recordar otros tiempos, cuando aún no era un inmortal—. Diría que sí, pero no impondré mi voluntad sobre la tuya.
Una vez, la llama le contó un trozo de su vida. La alpaca que siempre amó fue desposada con su hermano, y se olvidaron de él. "¿Perdonaste a tu hermano por quitarte el amor de tu vida?"
Bebe un poco, las tazas que usa el kallawaya tienen una divertida forma de pato: había dicho una vez que pertenecían a una cultura llamada diaguita, que existió o tal vez aún existe en su lejano hogar. Quién sabe, tal vez estaba bebiendo de un objeto que poseía cinco milenios. Considerar las escalas de tiempo con que se maneja Huáscar aún la abruma; es como si fuera una máquina del tiempo y trajera de regreso una edad olvidada.
Ve su reflejo en el rostro del té, y la taza le recuerda aquella familia de patos en aquel día soleado que en ese momento parece tan lejano.
"Tío".
Nota que corre una lágrima por su mejilla. ¿Su tío perdonó? Pensar en eso le hace recordar que no sabe casi nada del pasado de Sacred Lion. ¿Cómo podía decir entonces que lo apreciaba? ¿Acaso él la perdonaría por eso?
"Todo es tan confuso".
—¿Qué es lo que quieres hacer tú, Fluttershy? —pregunta la llama, dibujando un círculo con su bastón.
"Castigarlo. Quiero vivir con él. No quiero volver a verlo. Quiero que me ruegue. Quiero perdonarlo ahora mismo. No lo necesito. Pero... lo quiero".
—No sé —admite dejando a un lado la taza y lleva sus cascos a su cabeza.
"¡Todo es tan confuso!"
Siente dos patas que la rodean, y el océano de lana que la cubre la reconforta con su aroma a manzanilla. Huáscar la abraza, y por alguna razón, ella siente como si fuera el abrazo de su tío Sacred Lion.
—Si buscas el consejo de un ser errante —dice la llama secando sus lágrimas con sus pezuñas—. Te aconsejaría que hables con una yegua que ha vivido lo mismo y lo ha superado.
"¿Quién vivió algo así?"
—¿Dónde está ella? —pregunta con algo de timidez.
—En Ponyville —responde el kallawaya—. Busca a Daring Do.
No fue difícil hallar al chamán.
Cuando el día avanzó un poco, Reaver se marchó y sobrevoló los alrededores. La nieve ya no caía, y un sol débil apenas proporcionaba calor. Pudo ver a los selenitas: estaban dormidos apiñados unos con otros, mezclados con sus perros pastores lunares en una maraña de mantas, cabezas y pelaje. Al saqueador le provocan desagrado los perros pastores lunares: hay algo en ellos que le hacen pensar en ratas gigantes.
El pegaso sin alas estaba cerca del campamento, corriendo por la nieve. A pesar del frío, estaba desnudo, y sobre su lomo traía atado un grueso tronco. Se detuvo frente a una gigantesca roca, a medio cubrir por la nieve, que está solitaria en medio del llano, se desató el tronco y lo lanzó entre gritos, como queriendo demostrar que aún podía correr con él.
Varios metros atrás, prácticamente arrastrándose, venía Larkgazer, el unicornio del que sintió celos una vez. También cargaba un tronco en su lomo, pero para él transportarlo era un esfuerzo sobrehumano.
"¿Qué rayos hacen?"
Piensa Reaver descendiendo. Nota que Wandering trae algunas marcas azules en su cuerpo, que recuerdan a las rayas de una cebra. Para su sorpresa, Larkgazer también trae esas pinturas.
"A veces Aldebarán hace eso mismo".
—Rayos, Larkgazer, este invierno te fortalecerá o te matará —le dice el pegaso sin alas al unicornio.
—No sé si ser fuerte valga la pena —dice Larkgazer tiritando de frío, desatándose con desesperación el tronco para luego dejarse caer en la nieve. No tarda en levantarse de nuevo, azuzado por el frío quemante del blanco inmaculado.
—Créeme, lo valdrá —dice el pegaso comenzando a quitar la nieve de la roca con un tronco— ¿Quieres impresionar a Applejack o no?
"Vaya, me ver que no soy el único con problemas aquí".
—Buenos días —dice aterrizando, Wandering gruñe y Larkazer alza el casco, demasiado agotado para hablar—. Necesitaba hablar con usted, señor Wandering.
"Cómo ha cambiado mi autor favorito".
—Cuánta formalidad —ríe el pegaso sin alas, sin dejar de trabajar—. Larkgazer, vuelve al pueblo y descansa ahí.
—E-estamos como a tres kilómetros —dice el unicornio delgado.
—Entonces descansa con los selenitas.
El unicornio y Reaver miran hacia el campamento. Los depredadores alados se están acicalando para el día: usan sus dientes para arrancar los pelos de la barba de un compañero, en un brutal y doloroso afeitado que parecen tolerar sin dolor, o al menos sin gritar; usan las crines de otro selenita frente a ellos para limpiarse los dientes, quitándose restos de pelo y de carroña; se revisan mutuamente en busca de garrapatas y pulgas, que devoran sin asco, y también desparasitan del mismo modo a sus perros pastores lunares.
"Que asco".
Piensa Reaver retrocediendo casi por instinto. Larkgazer los mira un momento, y luego emprende la marcha hacia Ponyville.
"Este maestro es como Aldebarán, solo que más amable".
—¿Para que me buscabas, Reaver?
—Bueno, es por un consejo —dice algo nervioso.
Entonces, repite la historia, por segunda vez en el día, sólo que más resumida y sin quebrarse como con Winter Soul. El pegaso sin alas no deja de quitar la nieve de la roca, pero nota que le presta atención porque constantemente pregunta sobre lo que va diciendo.
Reaver evita nuevamente decir el nombre de Derpy, como lo evitó decir con Winter y Aldebarán. Al acabar su relato, Wandering se detiene y lo mira a los ojos.
—Vaya historia, parece una novela —dice riendo un poco— ¿Para qué me la contaste?
—Necesito..., me gustaría que me aconsejara —dice nervioso—. No quiero perder a Fluttershy.
—Nadie quiere perder a sus amores, pero a veces las cosas son así —responde Wandering como si nada, y Reaver siente que sus esperanzas mueren—. Sin embargo, creo que no lo sabrás hasta que vuelvas a hablar con Fluttershy.
"¿Sólo eso vas a decirme?"
—Ella no me perdonará, le rompí el corazón —dice triste.
—Un corazón que nunca se ha roto, no sirve para nada —responde volviendo a limpiar la roca—. Es algo que la ayudará a ser fuerte.
"Eres un idiota".
—Fluttershy no merece pasar por algo así.
—Dime tú, ¿Quién lo merece? ¿Yo? ¿Tú? —responde mirándolo otra vez—. Dime, ¿Quién merece perder su esposa, su hijo y sus alas? Las cosas simplemente pasan, no hay un destino, no hay merecimiento. Buenos y malos ponis sufren los mismos pesares.
Aquello lo hace reflexionar, pero no son las respuestas que está buscando. "Sé más directo, por favor, Wandering".
—Yo quise protegerla del daño, y acabé dañándola yo —reflexiona. Wandering le lanza algo de nieve a la cara. Lo pilla tan desprevenido que Reaver cae.
—Dime algo, ¿Si se quemara su casa, entrarías a sacarla de ahí?
—¿De que hablas? ¡Por supuesto que sí!
—Si se estuviera ahogando, ¿La rescatarías?
"¿Qué son estas preguntas?"
—¡Lo haría!
—¿Por qué no estás ahí curando su corazón roto?
"¿Cómo puedo hacerlo?"
—Porque yo se lo rompí —dice triste, pero el pegaso sin alas sonríe.
"No entiendo que me intentas decir".
—Y también lo curarás. ¿Cómo sabes si aún te ama si no has hablado con ella? —pregunta arrojando el tronco lejos. La roca, vista con algo de atención, recuerda al rostro de un poni, pero el tiempo ha difuminado los rasgos hasta hacerlo difícilmente distinguible.
—¿Podría seguir amándome? —es lo único que le interesa al pegaso marrón.
—Si de verdad tiene bondad y no egoísmo, lo entenderá —dice riendo Wandering Wing, bajando de un salto—. Ve a hablar con ella
"¿Hablar con ella?"
Reaver lo piensa un momento, y luego alza el vuelo en dirección a Ponyville.
Encontró a Daring en un café.
Se veía tan diferente a las portadas de los libros. Con una camisa blanca, con unos lentes de lectura, revisando el periódico. Nada parecido a la aventurera de los libros de Strider, aunque algo en ella indica que podía ser igual o incluso mejor.
"Espero que puedas ayudarme".
Con mucha timidez, se acerca a ella.
—Em..., señora Daring..., ¿Podría hablar con usted?
—Seguro, Fluttershy —dice alegre la pegaso—. Toma asiento.
Fluttershy tomó asiento, y con algo de aprensión relata las líneas generales de su problema con Reaver, sin profundizar mucho en los detalles.
—¿Qué puedo hacer? —pregunta con tristeza y timidez.
—Perdónalo.
"¿Cómo?"
—Me duele pensar en lo que hizo.
—Poco ha hecho para la vida que tuvo —explica ella—. Otros con vidas menos miserables han fundado el Tridente.
"Reaver no trabajaría para ellos".
—¿Eso justifica... matar a Lightbacker?
"Una vida es una vida".
—No lo sé, ¿Crees en matar por defensa propia? —pregunta Daring.
"No es lo mismo".
—¿Perdonarlo por dormir con otra?
"¿Con Derpy?"
—Eso entra a criterio tuyo —dijo la pegaso mostaza—. Yo perdoné a Wandering por todas las noches que estuvo con otras yeguas.
"El escritor favorito de Reaver".
—¿Por qué? —pregunta la pegaso amarilla.
—Porque yo no fui casta tampoco —se ríe un poco Daring—. Yo no fui perfecta, ni siquiera cuando fui sólo su amiga. No puedo exigirle perfección, menos aun sabiendo que cayó en depresión y perdió sus alas.
"Reaver..., ¿Puede compararse con Wandering?"
—Me gustaría ser tan fuerte como tú —dice casi sin pensar.
"Fuerte para perdonar".
Ella se ríe, y toca uno de sus cascos con el suyo.
—Oí que eres el Elemento de la Bondad —dice mirándola a los ojos—. Enfrentaste a Nightmare Moon, a Discord, a Chrysalis y al Rey Sombra. Ya eres fuerte, aunque no te des cuenta. Puedes hacerlo, Fluttershy. Puedes perdonar esto si eso quieres.
Aquello la sorprende, y no sabe que decir. Agradece a Daring por sus palabras y ella se despide feliz.
"Necesito reflexionar".
Acto Tres:
¿Por qué no solo...?
"El Bosque Everfree es tan hermoso".
Piensa Reaver sentado en medio de un círculo de nieve, mientras contempla el cielo. Las palabras de Winter Soul y las de Wandering Wing aún resuenan en sus oídos.
"Ella debería entender que mi vida no fue fácil. Pero eso no es excusa para lo que hice. Nunca debí ser un saqueador. Nunca debí malgastar mi libertad así. Pero lo hecho, hecho está, y viviré con eso el resto de mi vida".
No hay aves o animales que se acerquen, lejos en el sur o durmiendo en sus madrigueras. Sin embargo, se siente extrañamente acompañado.
"Su vida tampoco fue fácil, pero no ha cometido los errores que yo cometí".
Unos copos de nieve comienzan a caer. El pegaso se tira al piso, y comienza a hacer ángeles de nieve mientras los copos van cayendo nuevamente. Es extraño el giro que ha tomado el invierno para él: de una sombra cruel, a un blanco mágico.
"Es tan mágico".
Quizás Fluttershy cambiaría de opinión con respecto a él: quizás ahora lo veía como un sucio saqueador, pero luego quizás lograría verlo como a su héroe.
"Sería su invierno mágico".
Recuerda cuando despertó en su casa, después del ataque de la mantícora, y ella le llevó el desayuno más espectacular que ha visto en toda su vida. Cuando tomó el té con las amigas de su amada, Pinkie, Rarity y Twilight. Cuando quiso alimentar a sus criaturas, peleó con Angel y conoció a Dream Moon. Y luego cuando descubrió a Squeeze y las otras criaturas de la noche.
Aquella noche cuando sufrió pesadillas y fue Fluttershy quién las espantó. Esa hermosa tarde cuando paseó por primera vez en Ponyville, apoyándose en esa preciosa pegaso amarilla. Ese momento en que Fluttershy le confió la historia de su vida. Cuando, preparando el robo a los Wonderbolts, conoció a los lobos de Ibrahim. Cuando finalmente robó a los Wonderbolts, fracasó, fingió ser El Tornado por primera vez, y luego vio la hermosa película de los Cutie Mark Crusaders. Cuando se enfrentó al poderoso Stormnight, vestido como El Tornado, y salvó a Applejack y Apple Bloom de la maza de acero. Cuando fue a la fiesta que preparó Pinkie, se enfrentó a ocho Tridentes con la ayuda del lobo Ibrahim, el hipogrifo Enki, el General Grifo Ragnar y Rainbow Dash. El momento en que ella le contó a grandes rasgos, su vida, pero no su oficio. El primer, radiante, magnifico beso que tuvo con Fluttershy.
Los maravillosos días que vinieron después, un descanso tan hermoso: cuando jugó a psicoanalizar a Squeeze, cuando Stormnight perdonó al Tornado después de leer uno de sus cómics, cuando cantó (¡él cantó!) una canción para ella. Cuando Derpy como la Agente Hooves lo reclutó para enfrentar por primera vez al Tridente. Cuando llegó Mustafá a su casa. Cuando conoció al oscuro Discord y su dolorosa historia. Cuando durmió con Derpy, y ese es el recuerdo más doloroso. La conversación con el señor Ibrahim, y aquellos consejos le parecen ahora más sabios que los de Winter Soul. Cuando, como El Tornado, trató de impedir el robo de la estatua de Discord. El espectacular combate, casi onírico, que libró contra Wandering Wing en el corazón de un thrinos, en una fortaleza del Tridente, donde la realidad no era nada, y adonde fue sólo porque Fluttershy fue con sus amigas a detener a Discord.
Los hermosos días que pasó con ella después de eso, los magníficos sueños que contenían imágenes oníricas de Fluttershy. Cuando se marchaba la primavera y conoció a Aldebarán, iniciando su entrenamiento como un Brujo, y como si fuera poco, sintió celos hacia Larkgazer por compartir el amor de Fluttershy hacia las aves. Cuando volvió a soñar, conoció a Huáscar y la historia de sus vidas pasadas: Pachamama y Pachacútec destinados a reencontrarse siempre (y no iba a dejar que todo se arruinara ahora), también cómo sus animales lo atacaron (presagio de lo que le harían ahora) pero en ese momento valió la pena pues pudo confesarle su amor. Y decidieron entonces ser pareja y mantener todo en secreto.
Cuando apareció Daring Do en el pueblo, revelando ser la esposa de Wandering Wing que todos creían muerta, y además llevando al hijo de ambos; él ayudaba a Fluttershy a prepararse para el invierno. Cuando liberó a sus hermanos mineros, torturaron a Lightbacker, y marcharon a Ponyville para detenerse mucho más lejos de ahí. Cuando construyeron Sitting Town, y pasó con Fluttershy la mayor parte del invierno.
Luego lo que pasó hace poco, él contándole todo, el dormir con Derpy, el salir a pelear mintiéndole de que haría algo poco arriesgado, el matar a tantos ponis.
El pegaso ríe, se ríe al recordar todas las aventuras que ha vivido, y aunque la traición con Derpy aún le duele, sigue riendo porque con Fluttershy su vida sólo fue luz y alegría espantando tanto terror.
"Gracias por hacer de mi vida un paraíso".
Se levanta; ya sabe que es lo que tiene que hacer.
Su casa parece tan silenciosa, con Angel, Squeeze y Dream Moon durmiendo su siesta en el sofá, tanto silencio apenas roto por el crepitar del fuego en la chimenea.
Se ve tan silencioso sin Reaver.
"Una vez pensé que te perdonaría todo".
Lo cierto es que es lo que más desea su corazón. Ser esa familia de patos que vio el día que decidió ser su novia. Recordó lo que dijo su tío sobre que el amor era como el agua, y cómo ella misma se dijo que sería agua. Recuerda a Reaver, cómo cambió todo.
Cómo cambió ella misma desde que lo conoció.
"Tú me ayudaste a dejar de ser tan cobarde".
El pegaso marrón no sabía muchas cosas, pero siempre trataba de ayudarla. Su inocencia la divertía a veces, y otras veces la entristecía al pensar en las carencias que tuvo que pasar.
"Tantas carencias. Celestia, ¡Por tanto dolor pasaste!"
¡Todas sus pesadillas tenían explicación! ¡Le hicieron cosas monstruosas! Y que no fuese un monstruo habla de que su corazón, su alma, están hechos con un material especial.
"El material que te permitió amarme".
Ella mira por la ventana, la nieve parece traer un recuerdo en cada copo, una reflexión en cada extensión blanca.
"Dormiste con Derpy antes del robo de Discord. Por ese entonces..., no sabía que te amaba".
El Bosque tiene sus ramas desnudas, salvo los pinos que muestran orgullosos sus hojas de aguja. Le parece ver en las sombras de los troncos, a los antiguos depredadores, mantícoras, osos, lobos, que cazan en el Bosque como señores.
"Y mataste en defensa propia. No eres un selenita".
Recuerda cómo la defendió de aquellos ponis del Tridente, en la fiesta de Pinkie. Como evitó dañarlos demasiado, a pesar de la lluvia de golpes que ellos descargaron sobre él.
"No eres un mal poni".
Pero lo de Derpy sigue doliéndole como una espina clavada en sus costillas. Ella soñó con un amor de cisnes, una pareja para toda la vida, un amor de primavera y corazones, de poesía y belleza ilimitada.
Pero..., quizás con Reaver podría tener un amor de nutrias: existir para siempre juntos, tomados del casco, alimentándose juntos, flotando juntos a lo largo de la vida. Sí, un amor de lechuzas, donde ella hablaría con melodías que sólo Reaver sería capaz de oír y de encontrarla a través de la oscuridad. Un amor de cóndores, donde ellos dos vivirán juntos en por la mayor parte de su vida, criarían a sus hijos juntos hasta que volaran del nido.
"¿Cómo podría confiar en él? Siempre se meterá en riesgo, sea como El Tornado o como Brujo, siempre se pondrá en riesgo y me mentirá diciendo que no hará nada peligroso. Si yo pudiera acompañarlo..., si pudiera ser fuerte y hermosa".
Quizás en realidad Reaver quiso ser su novio mucho tiempo antes, pero ella no lo pudo notar. "No solo soy cobarde y débil, también soy tan tonta".
Contempla sus cascos, y recuerda cuando perdió la cabeza en la Gran Gala del Galope, y cuando enfrentó al dragón rojo usando la Mirada. Se ríe: no es débil, ni tampoco tan cobarde. Logró enfrentar a Discord dos veces. Como bien dijo Daring, se enfrentó a Nightmare Moon, a la Reina Chrysalis, al Rey Sombra. Eso debía contar para algo.
"Soy valiente cuando debo serlo. Fuerte cuando es necesario".
Y otras palabras de Daring Do la hacen pensar aún más. Especialmente aquellas oraciones que pronunció poco antes del final de su conversación.
—Yo no fui perfecta, ni siquiera cuando fui sólo su amiga —dijo la pegaso mostaza—. No puedo exigirle perfección, menos aun sabiendo que cayó en depresión y perdió sus alas.
"Yo no soy perfecta. No he podido superar mi timidez, tengo que estar en una situación límite para aquello. Reaver..., fue violado. Celestia, ¿Cuánto sufrió? ¿Lightbacker tuvo su merecido?"
Contempla a sus tres animales dormir. Sonríe: ella es capaz de ver la belleza en el interior de Squeeze y Dream Moon. Todos los demás verían monstruos, pero solo ella pudo acercarse a la inocencia de la gárgola y la sabiduría del ser marino.
"¿Acaso con Reaver fue igual?"
Va y se abriga con su bufanda verde, su gorro y se prepara para salir. Va a buscar a Reaver. Entonces se da cuenta que no regresó a casa en toda la noche. el temor la inunda como las mareas llenan las playas. ¿Qué tal si una mantícora lo atacó?
"¡Celestia, fui tan cruel! ¡Tan tonta! ¡Reaver!"
Aún tiene algunas dudas, aunque no son tantas. Una parte de ella no quiere perdonar al pegaso marrón. Y cómo no hacerlo, Reaver es tan sucio, tan maleducado, ignorante, torpe y cobarde. Era tan imperfecto, tan miserable...
Tan imperfecto como ella.
Cada uno voló al encuentro del otro.
Reaver escudriña los límites del Bosque, pensando que quizás Fluttershy está por ahí. También presta atención a los caminos que llevan a Ponyville, y también al que lleva a la propia casa de ella. No se puede predecir su itinerario.
"¡Necesito hablar contigo!"
Y por su parte, Fluttershy corre hacia el Bosque Everfree, y los árboles parecen moverse para permitirle el paso. Se detiene frente al claro donde hablaron la noche anterior, y siente una rara mezcla de alivio y temor al no verlo acurrucado ahí.
—¡Reaver! —grita a todo lo que dan sus pulmones, es decir, muy despacio. Lo comienza a buscar por los alrededores.
—¡Fluttershy! —grita él, volando con desesperación.
Ambos vuelan, y él pasa sobre ella sin darse cuenta. Y ella corre por debajo de él sin percatarse de que el saqueador la sobrevuela.
Así recorren varios metros, buscándose, en extremos opuestos, sin hallarse. Finalmente, Fluttershy decide regresar a su casa, y ahí es donde Reaver se dirige. La ve antes de que abra la puerta.
—¡Fluttershy! —grita él, intentando aterrizar a su lado pero resbala y cae sobre la nieve. Ella rápidamente va a ayudarlo a levantarse.
—¿E-estás bien? —pregunta llorando la pegaso— ¿Dónde estuviste toda la noche?
"¿Por qué soy salí a buscarte? ¿Por qué soy tan tonta?"
—Tranquila —dice sonriendo un poco—. Estuve..., en la dimensión de un espíritu Zorro..., sí suena estúpido, pero es la verdad.
—Em..., suena tan raro, que debe ser cierto —dice mirándolo a los ojos.
Ambos se ríen un poco, y vuelven a mirarse. Ciertamente deben verse patéticos: la ropa y crin de Fluttershy se desordenaron con la frenética carrera, y Reaver está cubierto de nieve.
—Fluttershy, yo..., quería disculparme contigo —comienza a decir el saqueador—. Yo no soy el poni que mereces, no soy un buen poni. Carezco de todas las virtudes que tu tienes, y no he podido corresponderlas —siente que va a llorar—. Mereces a alguien mejor, igual de dulce que tú..., pero..., tú me has motivo a ser algo mejor. Gracias a ti, al fin dejé atrás toda la basura de mi vida. Si quieres que me marche, lo haré, pero antes..., antes quería decirte lo importante que eres para mí.
Se detiene para tomar aire, pero entonces pasa algo impensable. Fluttershy le da un beso. Es un beso corto, lleno de ternura, pero para Reaver es el paraíso.
"¿Qué significa?" —piensa asombrado el saqueador.
—Reaver, te amo —dice la suave vocecilla de la pegaso—. Yo..., no pude soportar saber que dormiste con Derpy y otras yeguas. Que mataste a otros ponis. Que robabas. Que cazabas animales. Y que me mientes cuando sales a hacer cosas arriesgadas como El Tornado o como un brujo.
Cada una de las tres enumeraciones es como un puñal para Reaver.
—Yo no volveré a dormir con nadie más —comienza a decir—. Y no volveré a matar a nadie. Hace tiempo que dejé de robar y de cazar animales. Y dejaré de ser El Tornado.
"No volveré a hacer nada de eso".
—Sólo deseo que me contestes una pregunta —dice Fluttershy clavando sus hermosos ojos en los de él— ¿Tú quieres ser mi novio para obtener el tesoro de los Alicornios Nibelungos?
Él la mira fijamente, para que ella pueda saber si dice la verdad o no.
—Ya no me interesa ese tesoro —dice, y sus ojos brillan con sinceridad—. Quiero ser tu novio porque soy muy feliz a tu lado, y quiero poder hacerte feliz. Pero..., creo que lo arruiné todo.
"Soy tan idiota".
La pegaso sostiene sus oscuros cascos entre los suyos, dorados como trigo tierno.
—Una vez pensé que te perdonaría todo —dijo sin levantar la vista—. Y sigo pensando eso.
"¿Qué?"
Ella levanta la cabeza, y le sonríe. El igual, aunque con algunas dudas. "No puedo creer que me perdone".
—Te perdono porque no eres perfecto —dice abrazándolo con ternura, y él siente que todos sus temores se espantan—. Eres imperfecto y yo también lo soy. Todos los ponis somos imperfectos.
"¿Qué soy yo para juzgarte?" —piensa la bella, sin dejar de mirarlo.
Ella inclina su cabeza sobre su hombro, y él la cubre de forma protectora con un ala. Sus ojos, que tanto han llorado, vuelven a llorar, pero esta vez de alegría.
—Seré el mejor pegaso de Equestria —promete él.
—Ya lo eres para mí —contesta ella, sonriéndole radiante.
Y él piensa que no puede ser más feliz. Siente que el invierno es la primavera en su corazón.
"¿Por qué no solo vivimos juntos? ¿Por que no solo somos felices?"
Así fue el amor entonces, así superaron una dura prueba. Dos corazones que a su modo pasaron por tanta oscuridad, unidos se bañan de luz. Porque estaban tan tristes, pero quizás entre dos tristezas puede haber alegría, y estaban seguros de eso. Porque estaban solos, más solos que ninguno, ella solitaria entre multitudes, él solitario en el detritus de la sociedad equina. Pero a veces, la soledad puede encender un faro. Como las lechuzas, puede ser una llamada que sólo otra alma en el mundo es capaz de escuchar.
Toda esa alegría sintieron ese día. Les pareció que todo volvía a empezar, que lo cruel del pasado nunca existió. Recordarían ese momento como el día que depuraron su amor. El momento en que él expuso lo más oscuro de su alma, y ella fue capaz de amarlo aún así.
La Naturaleza y la Tierra.
La bella y el saqueador.
Fluttershy y Reaver.
