LA BELLA Y EL SAQUEADOR

..…

42

Descansar, quizás soñar

Verás cielos en fuga

Al menos sus hijas están a salvo.

"Estando bien ellas, puedo pelear".

Apenas Imperial Blue, o Azrael, se reveló frente a la ciudad, ella tomó a Amethyst Star y a Dinky y las llevó al sótano de su casa, no al sótano que ellas conocen, sino a otro.

"Tenían tanto miedo, y no entendían nada".

Su sótano era blanco, inmaculado, cubierto de una extraña sustancia similar al cristal. Había varias armas en las repisas: ballestas, arcos, espadas, mazas, hachas, arcabuces de Krallikistán y otras experimentales del SESE.

"Tendré que explicarles todo".

—Mamá, ¿Qué es este lugar? —preguntó Amethyst Star, boquiabierta.

"Creías conocerme bien, y te sorprendí con esto".

—¿Y por qué tus ojos están..., sanos? —preguntó Dinky Doo.

"Eres tan observadora, tan lista".

—Hijas mías —dijo ella acercándose—. Hay cosas que no saben sobre mí.

"Debí contarles ahí mismo".

—Mamá, nos asustas —dijo entonces Amethyst Star, y eso fue lo que más le dolió.

"Debí contarles todo desde el principio".

—Cuando regrese les contaré todo —respondió ella—. Pero por favor no duden de que las amo y que son lo más valioso para mí.

"Eso jamás será una mentira".

—Te creo, mamá —dijo Dinky abrazándola—. Pero ¿Por qué hablas así? ¿Qué vas a hacer?

"Salvar la ciudad".

—Tengo que subir, aquí estarán seguras, mis muffins —dijo sonriendo un poco para aliviar la tensión. Lamentó que ninguna de las dos fuera admiradora de los héroes de acción, habría sido un buen símil.

"Estos muros están recubiertos de diamantita, no pueden ser atravesados por armas convencionales".

—¿Por qué no te quedas con nosotras? —dijo Amethyst Star abrazando a Dinky.

"Porque soy una pésima madre y las pongo en riesgo".

—Porque el pueblo me necesita —dijo ella, vistiéndose con su elegante traje gris, y peinándose de modo que su crin quede perfectamente ordenada—. Prométanme que no saldrán de aquí. Es muy importante que no salgan de aquí.

"Sólo podré pelear si sé que están a salvo".

—Mamá, ten mucho cuidado —dijo asustada Dinky, abrazándola, y eso estuvo a punto de hacerla llorar.

"Lo tendré, amor, lo tendré".

Abrazó a su hija, la besó en su frente y la miró a los ojos. Trató de sonreírle, pero en su lugar cayeron lágrimas.

"Sólo mis hijas rompen mi entrenamiento".

—Volveré, se los prometo —dijo ella entonces—. No me pasará nada.

"No me harán ningún daño".

Tomó un arma experimental, un arma parecida a una ballesta, pero de color plateado y sin cuerda, con una línea azul brillante por el costado, y sacó dos cananas que en vez de saetas o balas traían pequeñas cápsulas azules.

"Esta es el arma más fiable de las nuevas que inventó el SESE".

—Volveré —dijo ella, mirando a sus antes, antes de abrir una puerta hacia un túnel, que la llevaba a una bodega ubicada varias cuadras lejos de su casa.

"Sería estúpida si salgo así de mi propia casa".

Ditzy Doo. Derpy Hooves. La Agente Hooves del SESE. La cartera de Ponyville. La madre de Amethyst Star, de Diky Doo..., y de uno más. Pensar eso último la hace sentir miserable.

"Volveré".


Para qué rendirse, si nació peleando.

"Fui feliz en Alemania, y originalmente quise pelear únicamente por ella, pero el destinoquiso que peleara por toda la unión de Greifland".

Cuando los equestrianos conquistaron todos los territorios del Reino Grifo, él vio como sus tradiciones y valores eran aplastados sin piedad. Así supo que debía tomar venganza.

"Al principio sólo quería eso, venganza".

Pero mientras más avanza, más se daba cuenta de que los ponis eran iguales a los grifos. Llegó a sentir piedad con ellos, cuando sus compatriotas se vengaron con los Reinos Libres del Norte.

"Éramos casi bestias".

Y él era el peor de todos, por no ponerle orden a sus tropas. Destruyeron cuánto quisieron, masacraron cuánto quisieron. Y él sólo los permitió.

"Fui un monstruo".

Podría redimirse salvando ese pueblo. Se lo debía a Pinkie Pie...

"Oh, Pinkie, sólo quiero que sobrevivas. Que puedas ser feliz, por favor, sé feliz, aunqueyo caiga este día".

—¡Marduk, Enki! —dice arrojando un hacha contra un Espada Negra, desmontándolo. Los hermanos disparan las saetas de sus ballestas, y luego con sus propias hachas cargan contra las Tropas del Tridente. El color rojo tiñe la nieve.

"¡Esto ganan por atacar Ponyville!"

—¡General, Gilda fue con los magos raros! —le explica Marduk, atajando una flecha con su escudo.

"¿Qué quiere hacer Gilda con esos excéntricos?"

—¿Dio alguna explicación a eso?

"No me digas que es una Manante".

—Dice que luego nos explicará —dice alegre Marduk—. Pero sospecho que es una völva. Una de los Paladines Verdes.

"Ese grupo es un mito".

—Sé que estamos muy nerviosos, pero no comencemos a desvariar —dice el General Ragnar—. Manténganse juntos.

"Pinkie, salvaré tu pueblo".

..…

Aldebarán es la inmensa Hidra de Cinco Cabezas, que avanza cobrando venganza por el llano. Las arañas y ratas gigantes del Bosque Everfree pasan por entre sus patas similares a torres, desparramándose por el llano en busca de enemigos, atraídos por los llamados de los selenitas. Los Iron Walkers avanzan casi en el otro extremo del bloque, impulsados por la venganza, ensartando a jinetes e infantería en su falange. Los Tridentes avanzaban hacia la ciudad, tratando de alejarse de ellos, mientras los selenitas son una máquina de picar carne, que sus alimañas ablandan.

"Pocas veces he visto tanta gloria".

Zecora corre hacia donde Deadhoof golpea a Stormnight. El caudillo selenita poco pudo hacer frente a los reflejos de la momia, pero el comandante del Tridente parecía querer humillarlo frente a sus soldados. Lo golpea y arrastra por el suelo, sin piedad.

"¡Debo salvar a Stormnight!"

Nota, sin embargo, que el selenita se está riendo, como si esos golpes no fueran nada.

"Son tan raros, pareciera que toman esto como un chiste".

—¿De qué te ríes? —pregunta molesto Deadhoof, levantándolo.

"¡Déjalo!"

—T-tu e-ejército valió m-mierda —se ríe el selenita, haciendo que Deadhoof lo arroje nuevamente al piso.

"Espera, ¿Stormnight había planeado esto?"

Deadhoof contempla los alrededores del llano, y ve a sus tropas siendo desbordadas por el frente y la retaguardia. Trae una máscara de metal, pero Zecora casi puede sentir el rostro de temor y decepción. Al menos esas emociones emanan de él.

"Todos subestimamos a estos guerreros".

—¡Rápido! —grita el General del Tridente— ¡Reordénense en los flancos! ¡Traigan a las reservas!

"¡No traerán nada! ¡Esta batalla acaba ahora!"

—Estúpida cebra —dice el caballero—. Este será tu fin.

"Te equivocas".

—Es el fin de tu estúpida campaña —dice orgullosa.

"¡Ponyville jamás será del Tridente!"

Arriba en el cielo, un inmenso dragón negro cruza el cielo, y cubre el llano con un fuego que solo quema a los soldados enemigos, sin dañar al pasto ni a las otras criaturas. Zursodda se ha recuperado, y junto a Aldebarán desatan sus formas más bestiales.

"Que no escape ninguno".

Kyuzo y Wong Fei Hung trabajan juntos, limpiando las calles de la presencia del Tridente. Aunque el mapache preferiría trabajar solo, y normalmente odia al panda, pero ahí ellos son una dupla potente: mientras el shugenja llama al Fuego y al Viento, el panda maneja las propias corrientes energéticas que cruzan el pueblo, y también la energía que cruza su propio cuerpo, volviendo sus propias zarpas en un arma formidable, que arroja a los enemigos varios metros lejos.

"Así es, trabajen juntos".

Gilda libera todas sus competencias chamánicas, y las nubes a su alrededor lanzan rayos contra los Espadas Negras y las Tropas del Tridente, y el fuego causado por la electricidad es aprovechado por ella para nuevas magias. Anmergal la apoya peleando con un sable.

"Sé que has visto nuestra victoria, pelea por ella".

Kaley tiene sus tatuajes célticos brillando, como si fuera electricidad, y los golpes de sus armas atraviesan cualquier armadura. Insanity recorre las líneas enemigas trayendo la locura tras ella, descargándola sobre las desesperadas mentes, que no tardan en quebrarse.

"Es cruel, pero no hay otro modo".

Gabriel golpea con sus espadas rúnicas y activa las runas en el suelo, que actúan de minas y lastiman duramente a los Tridentes. Víctor corre y con sus dagas doradas va rebanando los cuellos de sus enemigos crueles.

"Que no avancen".

Huáscar y Windheart combaten juntos, y es difícil definir qué es lo que hace uno y qué es lo que hace el otro. El bastón de Huáscar brilla, y a cada golpe vuelan cinco cabezas, algunas de las cuales intentan desarrolar tenáculos, antes de que Windheart las aplaste con su maza.

"Acaben con la corrupción del Tridente".

Y Merlín, él pelea sin temor contra los enemigos que salen a su encuentro, avanzando directamente hacia el Bosque Everfree, sin ningún temor en su corazón, y los Tridentes le temen tanto que intentan escapar de él, abriéndole el paso. Lo dejan seguir.

"Ve a detener a Azrael.


Su choque fue feroz.

"No te subestimaré, sé de lo que eres capaz. Eres más antiguo que yo".

Zecora se enfrenta a Deadhoof. Al principio él trató de herirla con una espada, pero se dio cuenta de que las armas no servirían cuando ella la convirtió en ceniza sin apenas esfuerzo.

"Eres como los alicornios. Crees que tu tecnología te dará la ventaja".

La cebra golpea a Deadhoof en el rostro, dejando ver su esquelético rostro. El general se enfurece, y reanuda sus ataques, con sus cascos cetelleando de una energía morada, que parece quemar la propia realidad.

"Predecible".

Ella los esquiva sin problemas, y se da cuenta de que la ira hace que el General del Tridente no pueda usar toda su capacidad mágica, que sea lento y torpe como una tortuga. Ella se ríe, no puede evitarlo.

"Seguramente dejas de entrenar, confiado en tu poder maldito y en la fuerza de tuslegiones. ¿Sabes cuánto yo he peleado?"

El unicornio cadavérico lanza un golpe, y ella lo detiene en seco con un casco. No tiene ojos, pero aun así Zecora nota la sorpresa y el terror que está sintiendo. Sonríe.

"¿Tú cuántas veces peleaste?"

—Tú no eres valiente —dice mirando fijamente, y la estupefacción del poni es palpable.

"Eres ridículo, Deadhoof".

—Los ponis son valientes —dice lanzándole un golpe directo al rostro, que lo hace caer.

"Esta ciudad es nuestra".

Los Tridentes la contemplan con estupefacción, mientras el General se levanta, y la mira.

"Adelante, ataca".

—¿C-cómo? —pregunta él, sin entender que ella pueda dominarlo cuando Azrael derrotó tan fácilmente a Zursodda y se mantuvo con Merlín.

"No peleaban en serio".

—Porque nosotros tenemos poder verdadero —dice ella, y alrededor se forman nubes de polvo azul y verde, que corroe el metal de las armaduras, espantando aún más si cabe a los invasores—. Tú sólo tienes... baratijas.

"Siento tanta pena por ti".


—¡Salvemos la patria! —gritaron los mineros, cargando a lomos de centícoros, con lanzas y ballestas.

"¡Sí! ¡Vengan a mí, hermanos de la pobreza!"

Harek y los Iron Walkers aúllan y redoblan su avance, cada bando envalentado por el grito del otro. Mineros y mercenarios cargan contra su odiado enemigo común, haciendo que este comience a perder cohesión.

"¡Huyan, malditos! ¡Este país no les pertenece!"

—¡Vamos, caminen malditos! —grita furioso Harek— ¡Empalen a todos estos putos dementes! ¡Que no escapen!

"¡Que sufran!"

Las Tropas del Tridente y las Espadas Negras tratan de separarse y formarse en los flancos, dos bloques, pero es muy difícil con tantos ataques lloviendo de todos lados. Y no ayudaba que su General estuviera siendo vencido por una cebra. ¡Una cebra!

"No sé quién será, pero ya me cae bien".

El grifo metalero se ríe y ordena que continúe el avance, y que sus ballesteros y arqueros comiencen a dispararles. No les va a permitir reorganizarse.

"Hijos de puta, ¿Qué se creen?"

—¡Que sufran lo que sufrimos! —grita Harek— ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Avancen!

"Ponyville no va a caer, este pueblo va a sobrevivir".

Los mineros avanzan hacia la masa de los Tridentes, y los ballesteros montados disparan sus saetas sin organización. No importa. Con el choque de sus centícoros bastaría. Su simple presencia basta.

"Todos unidos, como debe ser. ¡Todos, hasta el último miserable!"

Las lanzas resplandecen, muchas de ellas son de reciente factura. Otras son gujas y guadañas, herramientas de campo a las que les han sacado filo, y picos mineros que pueden ser muy peligros en cascos llenos de ira. Harek sonríe.

"Estos son los salvadores de Ponyville. Que ellos salven su patria. Que ellos se lleven lagloria".


Rarity, Pinkie Pie, Applejack y Rainbow Dash corren por la ciudad, evadiendo en lo posible la batalla.

"¿Dónde están?"

Piensa angustiada Applejack. Más que nunca desea estar viviendo una pesadilla, pues de las pesadillas puede despertar. Pero ese horror es demasiado, es inmenso para ella.

"¡Apple Bloom!"

—¡Hermana! —grita desesperada Rarity. Si ella está mal, su amiga unicornio está muchísimo peor: pareciera que va a desmayarse en cualquier momento.

"Vamos Rarity, resiste. Hazlo por tu hermana".

Rainbow Dash se atreve a elevarse y mirar, algunas saetas y rayos mágicos pasan cerca de ella, y la obligan a ocultarse tras un tejado. La agricultora puede notar su ira.

"Tranquila, Dashie".

En cuanto reconoció a Gilda, la grifo salió huyendo, y no tardó en perder a la grifo. Ella no sabía qué cosa enfurecía más a Rainbow: el haber encontrado a Gilda, o haberla perdido. Aún no podía creer que fuera más veloz.

"¿Cómo pudo perderla? No debía ser tan rápida".

Pinkie..., le preocupa mucho Pinkie. Su crin a veces perdía volumen, y se volvía lacia, incluso sus colores parecían apagarse. Tras hablar con Ragnar se había animado un poco más, pero su ánimo es intermitente en ese momento. Ver el pueblo así la lastima.

"Vamos, terrón de azúcar, no te des por vencida".

—¡Apple Bloom! —grita ella con fuerza. ¿Cuántas veces ha gritado así en ese día cruel?

"¡Por favor! ¡Contéstame!"

—¡Hermana! —grita la voz que deseaba oír, y al escucharla siente que al fin puede respirar otra vez.

"¡Apple Bloom!"

—¡Aquí estoy! —grita ella corriendo, y no tarda en vislumbrarla, acompañada de las Crusaders y los potros de la mina.

"¡Están todos bien!"

—¡Rarity! —grita llorando Sweetie Belle, abrazando a su hermana.

"¡Y no les pasó nada!"

—¡Rainbow Dash! —grita Scootaloo, mas tranquila.

"Nos asustaron tanto".

—¡¿Qué estaban haciendo!? —le dice Applejack a su hermanita— ¡Fue muy peligroso!

"¡Pudieron haberlas lastimado!"

—Disculpen —dice avergonzada Sweetie Belle.

"¡Fue muy irresponsable!

—¡Estás en graves problemas, jovencita! —le dice Rarity a su hermana.

"Vamos al subterraneo ahora mismo".

—No fue su culpa —dice uno de los potros mineros, Inkheart, dando un paso adelante—. Volvieron a buscarnos.

"¿En serio?"

Aquello enterneció a las ponis adultas. Abrazan con fuerza a sus hermanas, y Rainbow Dash a Scootaloo.

"Eso fue muy noble".

—Debieron avisarnos —dice Rarity, mirando a su hermana—. Las habríamos ayudado.

"No las dejaríamos solas".

—¡Fue horrible, Applejack! —le dice Apple Bloom, asustada— ¡Nos rodearon, y golpearon a Inkheart!

"¡¿Qué?!"

—¡¿Dónde están esos monstruos?! —dice furiosa la yegua rubia.

"¡Les romperé las patas con mis propios cascos!"

—Mustafá se hizo cargo de ellos —les dice Inkheart.

"¿El genio?"

—¿Él las protegió? —pregunta confundida Rainbow Dash, y no es para menos. También a Applejack le sorprende que el genio haga algo útil.

"Si solamente está en su Fuente".

—Sí —contesta Apple Bloom—. Y dijo que va a proteger la ciudad.


Pensaba que iban a entrar sigilosamente, pero el Desterrado sacó una extraña arma, que parecía un tubo de metal con un armazón de madera, y voló las puertas a tiros. La madera se hacía añicos y reconoció en esa arma lo que mató al Espada Negra.

"¡Avisaste a todo el Tridente!"

—¿Estás loco? —le dice molesto Reaver.

"¡Seguro vendrán a atacarnos!"

—Ellos ya saben que estamos aquí —dice el Desterrado, y no se quita sus lentes aún con tanta penumbra a su alrededor.

"¡Pero no por eso los vamos a alertar aún más!"

—¿Es necesario hacer que venga toda la horda contra nosotros? —dice molesto Reaver,

"Estás loco".

—Así será más fácil —dijo el Desterrado, sonriendo un poco.

"¿Por qué siempre llega a ayudarme la gente más rara?"

Los guardias corren al encuentro del grupo de rescate, y se preparan para recibirlos. El Enmascarado parece arder con más fuerza, y el Desterrado prepara su extraña arma. Squeeze y Dream Moon están alertas, pero con ellos es más difícil darse cuenta.

"Está bien, vamos a pelear. Parece que es lo único que saben hacer".

Otro retumbo, y la cabeza de uno de los guardias literalmente explota, salpicando de restos orgánicos hacia todas partes. Otro retumbo y es el pecho de un atacante quien reviente, y el desdichado cae retorciéndose entre gritos y maldiciones.

"¡Qué rayos es eso!"

—Los yokhama lo llaman "escopeta" —se ríe el Desterrado, disparando otra vez—. La mejor arma de su puta civilización.

"¿Cómo la conseguiste?"

No tiene tiempo para seguir reflexionando, porque pronto se ven rodeados por los invasores y deben batirse cuerpo a cuerpo.

"¡No me fallen, reflejos!"

El esquiva un hacha y golpe al guardia en el rostro con el dorso de su casco, para arrebatarle el hacha y tratar de decapitarlo. Lo hizo tan mal que en vez de golpear con el filo, lo golpeó con el mango y lo aturdió.

"Bueno no soy tan malo".

El Enmascarado apenas debe esforzarse, pues los guardias lo rehúyen o se incendian al estar cerca de él. El Desterrado dispara su arma y la munición parece infinita, haciendo que también escapen de él. nota que se ríe.

"¿Por qué yo no tengo armas así?"

Dream Moon ahorca a otro guardia con su cola, pero un grifo captura a Squeeze y trata de arrancarle dos tenazas, mientras él se esfuerza por liberarse y cortarlo.

"¡No, Squeeze!"

Corre hacia él, pero el grifo se aparta y un poni terrestre parte a Squeeze por la mitad con una gigantesca hacha, separando sus tentáculos de sus tenazas. Eso asombra a Reaver, tanto que se detiene en medio de su carrera.

"¡No!"

La sangre azulada cubre el suelo, y los tentáculos se retuercen un rato antes de detenerse. La criatura acuática abre y cierra sus tenazas durante un rato, antes de finalmente cesar sus movimientos.

"¡Squeeze!"

Vociferando un fuerte grito, Reaver hunde el hacha en la cabeza del poni terrestre, casi partiéndolo en canal. El grifo se asusta, y trata de sacar un puñal, cuando Reaver salta sobre él y comienza a golpearlo con fuerza.

"¡Malditos! ¡Lastimaron a Squeeze!"

Lo golpea hasta que el Desterrado debe sacarlo a la fuerza hacia atrás.

"¡Suéltame!"

—¡Ya calmate! —le dice el pegaso de alas blancas.

"¿Cómo pudo pasar? Si él es el más inteligente de nosotros".

Sollozando, camina hacia donde Dream Moon trata de unir ambas de sus mitades, cubriéndolas con su Fluido Cutáneo, como si eso pudiera curarlo.

"Sus heridas son demasiado graves".

—Debemos seguir —dice el Enmascarado—. Fluttershy debe estar varios metros abajo.

"Pero no puedo dejarlo solo".

—Es mi amigo —dice con tristeza.

"Me hizo sentir tan tonto, pero porque lo sabía todo de todo".

—Dream Moon cuidará de él —le dice el Enmascarado.

"Ella no puede cuidarse ni a sí misma".

—Confía en esa gárgola —le dice el Desterrado, colocando su escopeta en su hombro.

"Aléjate".

—Pero ¿Y si los atacan? —pregunta él, preocupado.

"Están muy vulnerables".

—Ellos sabían que era peligroso, y Dream Moon está preparada —responde el Enmascarado.

"No los quiero dejar aquí".

—¡Aaahhh! —dice Dream Moon—. Ve a salvarla, Tornado. Ahhh, soy lo que Squeeze necesita ahora.


Todo su cuerpo es una agonía.

"Al menos descubriré si tengo alma o no".

Squeeze avanza a través de un túnel abierto entre las rocas. Avanza hacia la luz que se proyecta hacia adelante, revelando la salida de la caverna. Detrás de él puede ver otra luz, señal de otra salida, pero no siente ganas de ir hacia ella.

"Tal vez no merezco nada mejor, por fallarle a mis amigas".

En eso, oye un ruido detrás de él, y ve a dos niñas humanas, una de cabello rojizo y otra de cabello grisáceo, vestidas con harapos. Y no puede creer lo que ve: sus dos amigas que tuvo hacia varios miles de años, Nanachi..., y Mitty. Tal como las vio por última vez.

"No, Mitty se ve como antes de fallarle".

No deberías rendirte —dice Nanachi, acercándose un poco.

"¿Por qué? Yo les fallé. Les fallé tantas veces".

¿Nanachi? ¿Mitty? —dice sorprendido y triste— ¿Qué está pasando?

"Debe ser algún delirio"

A diferencia de nosotras —comienza a decir Mitty—. Tienes gente que te quiere y a quien le importas. Debes seguir.

"Fluttershy no necesita a un inútil como yo.

Siente un gran dolor, una pesadez en algún lugar en su interior. Desea tener ojos reales y así poder llorar con lágrimas. Tener sentimientos para saber por qué está sufriendo ahora.

"Una vez me dijiste que sí tenía sentimientos, Mitty. Tú eras más lista que yo. Tú debistesobrevivir".

Ustedes me importaban —dice triste—. Yo les fallé. Por mi culpa sufrieron demasiado.

"Eran unas niñas muy dulces, no debían haber sufrido nada".

Nosotras también tuvimos la culpa, debimos sospechar lo desde un principio.

"Sólo querían ser silbatos blancos".

No, no es cierto —dice triste—. Ustedes no son reales. Es solo mi cerebro que intenta consolar mi dolor y mi culpa.

"Ellas deben odiarme. Yo pude salvarlas y no lo hice".

Le dolía recordarlo. Él había sido encontrado por el mismo científico loco que las mantenía a ellas, y se hicieron amigos. Fueron las únicas que no temían su monstruosa apariencia, y se acercaron a él. confiaban en él, como también confiaban en ese psicópata que al final solo experimentó con ellas, reduciendo a Mitty a una horrenda masa deforme y a Nanachi convertida en una criatura extraña. Él no pudo salvarlas, no pudo hacer nada.

"Pude vengarlas, al menos maté a ese loco."

Squezee, el último día que nos vimos solo quería decirte una cosa —dice Mitty, sonriéndole un poco; se acerca a él y lo abraza, confundiéndolo—. Te quiero amigo, tienes que vivir, es mi único deseo. Tienes que salvar a tú nueva amiga, al menos ella tiene un futuro.

"¿Por qué me dices esto? ¡Deberías odiarme! ¡No es lógico!"

Está muy sorprendido, y su interior es un cúmulo de emociones. Quiere llorar y no puede. Quiere gritar de emoción y de tristeza, pero sólo es capaz de abrazarla con cuidado.

"Yo quería que fueran alegres, que salieran de ese maldito Abismo".

Ustedes eran quienes debían ser felices. Ustedes fueron mis primeras amigas, las únicas en mucho tiempo. No necesitaba alma o sentimientos si estaban conmigo.

"No necesitaba ser inteligente".

Nosotras siempre hemos estado contigo, por eso no debes rendirte Squezee —dice Nanachi.

"Era yo quien debía estar con ustedes".

Hay algo en lo que le dicen, que lo llena de un nuevo ánimo. Y de pronto, le parece tan claro lo que debe hacer. Por sus amigas.

"Por ustedes y Fluttershy".

No..., no me rendiré —dice mirándolas—. Les hablaré a todos de ustedes. Sabrán quienes fueron.

"No caerán en el olvido".

Eso sería genial, pero hay mucho en juego, esos tipos quieren matar a todos tus amigos, lo que nos hicieron no tiene comparación a lo que le harán a Fluttershy —dice Mitty.

"El Tridente, esos malditos locos. Tienen razón, debo detenerlos".

Pero..., sus dos amigas están ahí. Él siempre quiso volver con ellas. Siempre quiso poder hablar y decirles cuánto los sentía.

"Ustedes me enseñaron que sí tengo sentimientos".

¿Volveré a verlas algún día? ¿Podré al fin reunirme con ustedes?

"Eso..., eso sería tan perfecto".

Puede que alguna de nosotras regrese, de la forma que menos esperas —dice Nanachi.

"¿Cómo? Supongo que debo esperar".

Pero sabrás que nuestra esencia estará ahí— dice Mitty.

"Siempre estarán a mi lado. La verdad es que, sin ustedes, seguiría siendo solo un discoduro viviente".

Él se siente más tranquilo, y comienza a caminar hacia la luz que había rechazado en un comienzo.

"No puedo fallarle a Fluttershy, no fracasaré como fracasé en salvarlas".

No las he olvidado —dice estirando una tenaza hacia Mitty y otro hacia Nanachi.

"Y jamás lo haré".

Tampoco nosotras, te queremos amigo —dicen al mismo tiempo.

"Ustedes son reales, lo sé. Mis cerebros no son tan benignos".

Él camina hacia la otra luz, con mayor confianza. Pero antes de cruzar mira a Mitty, y no sabe qué decir. Aún se siente culpable.

"Tú debías cumplir todos tus sueños".

Nunca he dejado de pensar que pude haberte salvado.

"Soy tan inútil".

Te prometo que volveré, o hallare una forma —le guiña un ojo.

"Aún te recuerdo, Mitty. Aún te recuerdo, Nanachi".

Squeeze, lleno de paz, cruza finalmente el umbral de la caverna.

"Estoy preparado para lo que ocurra..."

Al abrir los ojos nuevamente, ve que sus dos mitades están perfectamente unidas, cubierto por una capa de Fluido Cutáneo de Dream Moon. La gárgola lo mira con una de sus expresiones extrañas, que parecen sonrisas y a la vez rostros de acecho.

"¿Qué pasó?"

—¡Aaaaahhhhh! —grita la gárgola— ¡Sabía que funcionaría!

"Dream Moon, vieja amiga".

—Evidentemente —dice él—. ambos somos organismos braquibios, no nos basamos en el carbono. Estaba claro que tus compuestos reaccionarían mejor en mí.

"Gracias, muchas gracias".

Una parte de él está feliz, la otra..., muy confundida.

"Quiero pensar que eso fue real".

Pero algo lo convence de la veracidad de todo aquello, porque al mirar hacia adelante, en el pasillo, puede ver a Mitty y a Nanachi, despidiéndose de él mientras agitan sus manos. Ellas se alejan, y Mitty abraza de forma sorpresiva a Nanachi, antes de desaparecer.

"Tal como cuando las conocí".

Squeeze sabe que tiene sentimientos, porque se está sintiendo muy feliz.


—¡Chrysalis! —grita Shining Armor, y trata de retroceder pero un dolor en su pata trasera derecha se lo impide. Ahogando una mueca de dolor, se da cuenta de que está cubierta por una extraña resina verdosa, clásica en los changelings.

"¿Ahora tratas de secuestrarme?"

—Shining Armor, no vine a pelear contigo —dice con seriedad la Reina. Trae una extraña armadura de quitina morada oscura, casi negra, y al mirar a su alrededor, le parece estar dentro de una carpa o habitáculo bastante sombrío. Las pareces parecen de quitina y una extraña sustancia humeda emana de ellas, pero son traslucidas como la tela y permiten ver siluetas fuera de ahí. Tiene forma de cúpula.

"¿Dónde estoy?"

—No te creo, Chrysalis —dice molesto— ¡Tú debiste planear todo esto!

"¡Quieres conquistar Equestria!"

—Silencio —dice seriamente—. No te pongas necio, Capitán General de Equestria, porque sé que no lo eres.

"¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡Secuestraste a mi esposa!"

Hace brillar su cuerno, pero la Reina permanece tranquila. Ella hace brillar su propio cuerno horadado, y lo neutraliza, cubriéndolo dentro de un domo.

"¡Maldita! ¡Suéltame!"

—El enemigo al que te enfrentas está atacando varios puntos de Equestria en estos momentos —dice ella—. Pero mi pueblo los ha enfrentado siempre. Aquellos son Zelotes de la Evolución, pero pertenecen a una horrenda alianza conocida como el Tridente.

"¿De qué hablas?"

Quiere pensar que ella miente, pero su rostro serio parece querer convencerlo de la realidad que los está golpeando.

"¿El Tridente?"

—¿Dónde están mis tropas? —dice sin convencerse de que ella quiere ayudarlo.

"A ti no te interesa Equestria".

—Están recibiendo refuerzos de mis changelings, y de todo Sueñobscuro —responde ella—. Un tal Hawkguard tomó el mando, y deberías ascenderlo. Los inspiró y los dirige con una bravura que no pensé que posee tu especie.

"Espera, ¿Hawkguard? Pensé que Cloudrunner asumiría el mando".

—¿Están ganando? —pregunta preocupado.

"Subestimé a este enemigo".

—Por supuesto que sí —dice la Reina Chrysalis—. Sueñobscuro está repleto de razas guerreras, cada una más fuerte que la anterior. Tu ejército vencerá.

"Es un alivio".

—Bien, confiaré en ti, por ahora —dice él, dejando de iluminar su cuerno; a la vez, la Reina deshace el domo—. Me hablabas del Tridente.

"Necesito saber sobre ellos".

—Son crueles —explica ella—. Desean dominar el Mundo Conocido porque sus dioses oscuros se lo ordenaron así. Han vivido ocultos en el Bosque Everfree, pero en secreto han colocado agentes en todo el reino.

"No puede ser".

—Me cuesta creer en lo que dices —admite Shining Armor.

"Suena tan irreal".

—Es por eso que aumentan sus números y su poder —explica la Reina—. Nadie creerá que la amenaza crece bajo sus propias narices.

"Eso... tiene algo de sentido".

—¿Cómo sabes todo eso? —pregunta intrigado.

"Tal vez tú eres parte del Tridente".

—Mi pueblo los ha enfrentado durante generaciones —dice ella seria—. Somos conscientes de cosas que tu pueblo ha olvidado.

"No me hables así".

—¿Por qué me estás contando esto? —pregunta él—. No creo que desees ayudar a Equestria.

"Tú dejarías que nos destruyan antes de ayudarnos".

Ella baja la cabeza, y por un momento parece estar confundida. Shining Armor no comprende, y le confunde verla así.

"Esto se vuelve más raro a cada segundo".

—Porque no quiero que te maten —dice ella, sonrojándose repentinamente. Él se confunde aún más, se sonroja y no tiene idea de cómo reaccionar, o siquiera qué pensar, respecto a eso.


Verás un paraíso vacío.

Los pasillos son todos iguales, blancos e iluminados por antorchas que no parecen consumirse.

"Odio este lugar".

Piensa Reaver. Le recuerda tanto a las fortalezas del Tridente donde ya ha estado, y en donde ha vencido. El Enmascarado y el Desterrado parecen estar extrañamente tranquilos, o todo lo tranquilos que pueden estar.

"Son tan raros".

Sigue preocupado por Dream Moon y Squeeze. Aún si llegaran a sobrevivir, pueden atacarlos nuevamente y destruirlos.

"Por favor, resistan".

Sus dos acompañantes sobrenaturales se adelantan y comienzan a devastar a los soldados que salen a su encuentro. En un momento, se niegan a seguir atacando y huyen en desbandada, haciendo que el Desterrado se ría.

"¿Quién eres?"

El pegaso se arregla sus gafas oscuras, y se ríe, mientras recarga su escopeta con un sonoro ruido.

"A veces me das tanto miedo".

—Fluttershy está por acá —dijo adelantándose. Reaver siente una subida de energía, y vuela tras él.

"¡Espera! ¡Vas a aterrarla con tus modales violentos!"

—Mierda, Reaver —le dice el Desterrado—. Si ella no se espanta contigo, ¿Por qué va a espantarse de mí?

"¿Qué?"

Él frena estupefacto un momento, confundido por el comentario del pegaso, y el Enmascarado sigue avanzando. El Desterrado se ríe.

"Vaya, eres un idiota, Desterrado".

—Tú también lo eres, Reaver.


Tempest Shadow está con Fluttershy, vigilándola. Realmente no odia a la pequeña poni, pero su labor es mantenerla protegida hasta cuando llegue el momento de sacrificarla. Está impasible, cuando comienza a oír disparos y golpes cerca de ahí.

"¿Qué está pasando?" —preguntan ambas a la vez.

Fluttershy está aterrada y retrocede. Tempest, en cambio, se pone en guardia para protegerla, cosa que asombra a la bella pegaso.

"Tendré que arriesgarme, espero que las descargas inestables sirvan"—piensa haciendo brillar su cuerno roto.

Se escucha un grito, y alguien hace volar la puerta. Ven que entra un extraño pegaso a la sala, de color gris, crin negra y alas hermosas, majestuosas como las alas de un águila. Trae una chaqueta negra que cubre su Cutie Mark, una barba de candado, y unas gafas oscuras, además carga una extraña arma.

"¿Quién rayos eres?" —piensa confundida Tempest Shadow.

El pegaso escupe en el suelo, cosa que asquea a ambas yeguas.

"Eres un cerdo".

—Bien, Tempest, no eres una hija de puta así que te permito escapar —dice él, sonriendo un poco.

"¡Maldito idiota!"

Ella, en vez de contestar, busca en su uniforme las esferas petrificadoras que una amiga inventó, y que buenos resultados le dieron antes, en otras batallas.

"Alice jamás me ha fallado, este invento suyo lo detendrá".

Se la arroja, pero a una velocidad vertiginosa, el pegaso la esquiva, y en el mismo salto, alcanza a golpearla en el rostro. Con tanta fuerza, que salta sangre y ella vuela hacia atrás, impactando en la pared.

"¡Mierda!"

—¡No dejaré que nadie toque a esta poni! —grita pensando que quiere lastimar a Fluttershy. Aunque no lo parece, siente pena por ella, una pegaso tímida secuestrada y traicionada por su propio hermano para ser sacrificada por el Tridente.

"Has sufrido casi tanto como yo.

Fluttershy comienza a sospechar eso mismo, al oír esa frase; y no sabe si sentirse conmovida o no, por verla levantarse pese a sus heridas.

"Tempest, no eres un monstruo" —piensa ella.

—Tempest, aunque sé que ese no es tu verdadero nombre —dice quitándose la chaqueta y al hacerlo desaparecen sus inmensas alas, dejando ver unos horrendos muñones cercenados—. Si aprecias a esa poni, deja que la salvemos.

"¿Wandering?" —piensa sorprendida Fluttershy. El poeta de Ponyville concuerda con todos esos rasgos, pero no tenía esa barba.

La unicornio sin cuerno, al ver que él es un defectuoso como ella, toma una decisión que Fluttershy al comienzo no comprende. Primero se encarga de ver que nadie esté cerca, y luego se deja una llave en el suelo. Entonces, se va.

"¿Por qué lo hizo?" —piensa Fluttershy estupefacta.

—Tempest, una última cosa— dice quitándose los lentes para verla a los ojos.

"Por favor, deja que se marche" —piensa Fluttershy.

—¿Qué quieres? Tal vez tú tienes a alguien, yo no, posiblemente muera por lo que acabo de hacer. ¿Qué es tan importante para que malgastes saliva en mí? —pregunta ella llorando, ya que sabe que, si se enteran de que salvó a Fluttershy, la matarán, y es consciente de que debe huir de ahí.

"¡Sólo déjame escapar y ya!"

—Tú y yo hemos visto al abismo —dice él, recogiendo su chaqueta—. Cuando nos miró, tu pestañeaste. Sé lista y no vuelvas a pestañear —dice serio ante eso último.

"¿Qué sabes tú?"

—¡No sabes lo que yo he pasado! Lo perdí todo y a todos. No tengo nada —dice molesta. Chispas salen del trozo de cuerno que tiene.

"¡Tú no tienes derecho a juzgarme!"

—¿Y acaso te molesta que los demás no hayan pasado por eso? —pregunta colocándose la chaqueta y los lentes— ¿Acaso quieres que el Tridente le haga eso a todos?

"¡Deja de hablar!"

—No, pero ellos se supone que pueden ayudarme a recuperar mi vida. Pero comienzo a pensar que no vale la pena si otros mueren.

"He visto que sacrifican a cientos cada año".

—Si sigues así morirás primero que todos, porque yo acabaré contigo.

"Rayos, maldito pegaso".

Ella ya no le dice nada, se aleja de ahí, algo asustada por lo que acaba de decir el pegaso, pero más que nada, asustada por lo que podrían hacerle los Tridentes si se enteran.

"Estoy herida así que al menos pensaran que lo intente"—piensa asustada de lo que pueden hacerle.

Entonces, por la puerta entra El Tornado, corriendo tan frenético que tropieza y resbala por el pasillo hasta chocar con la pared contraria. Rápidamente se levanta, y busca con la vista a su amada.

"¿Qué? El Tornado?" —piensa confundida Fluttershy.

—¡Fluttershy! —grita corriendo, recoge la llave que Tempest tiró, y abre el domo para liberarla.

"Esa voz... ¡Reaver! ¡Eres tú! ¡Estás bien!"

La bella y el saqueador se abrazan con una ternura que inunda sus corazones, y por un momento, el sombrío lugar parece lleno de luz.

"¡Estás bien, Reaver!"

—Reaver, si ven a una unicornio con el cuerno defectuoso. No le hagan daño ella, ella me salvo. Tenias razón no debí ser tan ingenua mi hermano —dice eso último llorando.

"¿Cómo pudiste, Zephyr Breeze?"

Él se siente terrible. Odiaba al hermano de Fluttershy, lo veía como un vago y un inútil, pero jamás pensó que traicionaría así a su propia hermana. ¡A Fluttershy! La yegua más dulce y amable que ha conocido.

"Maldito seas" —piensa furioso Reaver-

—Oh, Fluttershy, al menos estás bien —dice abrazándola con amor, colocando su cabeza sobre la cabeza de Fluttershy—. Temí tanto por ti.

"Estuviste horas en poder del Tridente, pudieron haberte sacrificado".

—Yo también tuve miedo, pero al menos pude ver que no todos en este lugar son tan malvados. Tempest me protegió de un Zelote y de un poni horrible que decía ser tú hermano las cosas que dijo —dice llorando la bella—. Incluso dijo que quería profanar mi cadáver— dice asqueada.

"¡Raider! ¡Maldita bestia!"

El saqueador siente una ira como nunca antes había sentido antes. Siente que esta vez es capaz de derrotar a Raider con sus propios cascos.

"¡Pagarás, maldito!"

—Maldito Raider, me vengaré de él— dice molesto.

"¡Nadie le habla así a Fluttershy!"

—Debemos sacarla de aquí— le dice Desterrado, tocando su hombro.

"Es cierto, saquémosla de esta pesadilla".

Como si la magia se disipara, el lugar regresa a ser la inmunda sala con un domo de cristal, en las entrañas de una horrenda fortaleza del Tridente, donde nada tiene lógica o sentido.

"Espero que Squeeze esté bien.

Y, para sorpresa de ambos, Tempest Shadow regresa al galope, cargando un pergamino en su boca, que deja caer frente a ellos.

"No tiene cuerno..., debe ser Tempest Shadow".

—Si prometen no hablar de esto con nadie, tomen —vuelve a alejarse corriendo,y por el camino se auto lesiona, simulando que perdió una batalla violenta.

"Vaya..., tenías razón, Fluttershy, ella quiere ayudarnos".

El Desterrado recoge un pergamino, y resulta ser un mapa de la fortaleza, al menos de sus pasillos principales. El pegaso de alas blancas sonríe.

"Tempest nos ha ayudado, que sorpresa. Quizás no todos los Tridentes son malos".

—Gracias, Fizzlepop —dice riendo el Desterrado, para sí mismo.

"¿Cómo la llamaste? No importa".

—Ven, Fluttershy, salgamos de este horrendo lugar— dice Reaver abrazándola con tus alas, y la pegaso hermosa coloca su cabeza contra su hombro, tratando de ahogar el miedo que siente.

"Saldremos de aquí, te lo prometo".


Stormnight no tardó en recuperarse de los golpes, y se levantó, atacando a todos los Tridentes que lo rodeaban como si nunca o hubieran herido.

"Estos selenitas si que son un misterio. ¿Cómo son tan fuertes?"

Piensa la Agente Hoove, disparando su ballesta contra los soldados. En vez de un dardo, sale una potente ráfaga azul, como el rayo mágico de un unicornio, y quema a quien sea impactado por él.

"El arma más confiable de las inventadas por el SESE".

Un soldado la ataca con una gigantesca espada, larga como una lanza. La Agente sonríe, y lo evade con un movimiento muy ágil. Lo golpea en los ojos con su cola, y entonces aletea, elevándose unos centímetros, y le dispara en la cabeza. El soldado arde en fuego azul.

"¿Dónde están los demás Agentes? ¿Acaso van a dejarme todo el trabajo a mí?"

Lo más probable es que sí, no sería la primera vez que debe enfrentar una crisis sola. Rayos, incluso hizo frente a intentos de fuga de las criaturas que coleccionan en sus prisiones.

"Y alguna de esas criaturas eran como el doctor Whoof".

Ella golpea en la nuca a un soldado, aletea y desde ahí incendia a tres Tridentes que corren hacia ella. Intenta hacer blanco contra Deadhoof, pero ve que Zecora lo domina bien.

"Necesitamos peleadores así en el SESE".

La Agente Hooves se ríe. Sólo ella se pone a pensar en nuevos reclutas mientras se enfrenta a una batalla. Mientras sus hijas estén a salvo, ella está tranquila. Mientras estén a salvo, ella es fuerte como Stormnight.

"Hey, quizás podríamos reclutar selenitas, son duros como acero y más leales que unlobo".

—¡Hooves! —grita Stormnight animado, escupiendo sangre como si eso fuera lo más normal del mundo. Mueve la cabeza hacia abajo, súbitamente, y gracias a eso esquiva una lanza.

"Encima tienen grandes reflejos".

—Stormnight —saluda ella, sonriendo—. Te ves bien.

"Debes sentirte en tu elemento".

—¡Nunca había tenido una batalla así! —grita feliz el selenita— ¡Es maravilloso!

"Todos subestiman a tu raza. Puede que no sepan hacer baños, y no conozcan la rueda,pero cualquier conocimiento bélico está en su sangre".

—Eso veo, tu raza está combatiendo bien —dice ella viendo como un grupo de doce selenitas contiene y hace huir a una compañía entera de Espadas Negras usando únicamente sus alfanjes.

"En las guerras que vendrán, los necesitaremos. A todos los selenitas que puedan nacer".

—Dijiste que vendría Shining Armor con sus maricas Reales —dice él—. no lo veo en ningún lado.

"Es cierto, se está tardando mucho, como se tardan mis compañeros del SESE. Creo quetendremos que resolver esto nosotros mismos".

—Bueno, qué puedo decir —dice ella—. Prepara tu alfanje, creo que nos toca ser héroes.

"Jamás debieron arruinarle el día a mis hijas, malditos cerdos del Tridente".


Ragnar suspira al ver a Piknie Pie a salvo con sus amigas y los potros.

"Ningún lugar es seguro, no se queden aquí".

Ve que los ponis gritan y tratan de escapar de los esqueletos, volviéndose una masa aterrada que no sabe hacia donde huir. Nota que algunos Tridentes van hacia ellos, con sus armas sedientas de sangre equina.

"¡No!"

—¡Corran! —grita él, blandiendo una atgeir y una skeggox, lanzándose contra los Tridentes que avanzan en ordenada formación.

"¡Apartense, ponis!"

Los equinos gritan, y corren en dirección contraria a los Tridentes, quienes bajan sus lanzas y esperan a Ragnar. el General grifo rompe las líneas como si fuera una bala de cañón, y es tal su ímpetu y ferocidad que las tres primeras líneas son destruidas.

"¡Tomen esto, malditos!"

Los sobrevivientes, aterrados, se tragan su odio y huyen, pero el grifo alza el vuelo y los alcanza, a cada movimiento de sus hachas salpica de sangre las paredes.

"No son tan fuertes, malditos Tridentes".

Entonces, alza el vuelo, para cargar contra una cohorte de Espadas Negras que forma para cargar. Alza el vuelo, y no se percata de que vuela demasiado alto, a tiro de los ballesteros del Tridente. Se da cuenta, cuando una saeta impacta en su piel de león.

"¡Hijo de puta!"

y junto a esa, dos mas, una en su costado y otra en su pecho. Esa última es peligrosa: está demasiado cerca de los órganos más vitales. Y la saeta del costado está llenando de sangre sus pulmones.

"¡Maldita sea!"

Gritando un grito de guerra alemán, choca contra con los jinetes, y parte a soldados y monturas por igual. Cruje el metal plateado al quedrarse, y las espadas de hoja negra se hacen añicos, pero el General no combate tan bien como querría por las heridas que ha recibido. Uno de los Espadas Negras logra alcanzar una vena importante de su pierna, antes de que Ragnar logre acabar con él.

"Pinkie, sé que hice una promesa".

La cohorte retrocede, y más atrás, ve otra, con las lanzas abajo, y cercada por hileras de ballesteros. Lo miran desafiantes, y le apuntan con sus armas. El General grifo escupe, y hacer eso le causa un sufrimiento terrible. Apenas logra estar de pie.

"No podré cumplirla, lo siento. Pero tú tampoco cumpliste la tuya, no estás a salvo".

A duras penas alza el vuelo, y grita insultos en alemán contra los Tridentes. Ellos simplemente lo esperan. Él alza sus armas y sigue gritando, volando erráticamente.

"Lamento no haberte protegido. Pero al menos volveré a ver a mi hijo. Te habría caído bien".

Vuela, y le parece que un resplandor dorado lo rodea, una luz que lo cubre mientras las saetas atraviesan su carne. Grita, y en vez de su voz, sale sangre.

"¡Por Odín, cuánto dolor!"

Y entonces, de pronto ya no vuela sobre Ponyville, contra las Tropas del Tridente. No: está ahora volando en el cielo más azul que ha visto, en dirección a una hermosa ciudad de oro en una montaña dorada. Hermosas hembras grifas vuelan alrededor de él, con armaduras broncíneas, listas para la batalla, y un río lechoso brota desde las propias nubes, bajando por aquella sagrada montaña hasta cruzar los Nueve Mundos.

"Llegó mi fin..., vuelvo a la casa de mi padre. A la mesa de mis antepasados".

Las Valkirias lo guían hasta una explanada, donde cientos, miles, millones de guerreros grifos, agolpándose en ambos lados de la montaña, lo esperan con orgullo. Generaciones y más generaciones de su pueblo, esperándolo para la vida nueva.

"Espero que seas feliz, Pinkie Pie".


Las amigas y los potros corren hacia el ayuntamiento, donde se están reuniendo todos los ciudadanos, considerándolo el único lugar seguro entre esqueletos, las hordas de alimañas y el Tridente. Mientras corren, se detienen, y se giran, sorprendidas por un repentino haz de luz que surge en el cielo e ilumina un punto de la ciudad, algo que las confunde pues no saben qué puede ser. Algo mágico, seguramente.

"¿Dónde está Twilight?"

Piensa asustada Applejack. Carga a Apple Bloom en su espalda, y la deja junto a Big Macintosh cuando al fin lo reconoce. El gigantesco semental llora al recibir a su hermanita.

"Necesito que se queden juntos".

—Espérenme aquí —dice ella, mirándolos, cosa que sorprende a sus hermanos.

"Por favor, no me miren así".

—¿A dónde vas, Applejack? —pregunta asustada Apple Bloom.

"Debo hacer algo importante".

—¿Nos dejarás solos? —dice triste Big Macintosh.

"¡No me miren así!"

—Ni Twilight ni Fluttershy aparecen —dice preocupada—. Necesito hallarlas.

"¡Están solas! ¡Podrían necesitar ayuda!"

—Entiendo —dice Big Macintosh—. Yo cuidaré de Apple Bloom.

"Hazlo, no la dejes sola".

—Suerte, hermana —dice asustada la potra, en el lomo de Apple Bloom.

"La tendré, por ustedes sobreviviré".

—Spike, por favor quédate aquí —ve que le pide Rarity a Spike.

"Esto será muy peligroso para un bebé dragón".

—¡No! ¡Debo protegerte! ¡Debo salvar a Twilight! —protesta Spike.

"Spike, no lo hagas, por favor".

Rarity le da un beso en su mejilla, y eso hace que el bebé dragón se sonroje. La propia Applejack se confunde.

"¿Qué?"

—Por favor, quédate aquí, Sipkey-wickey —pide ella, de modo dulce haciendo que el bebé dragón balbucee incoherencias y se quede ahí. La yegua de los manzanales se ríe un poco, y eso la hace sentir rara.

"No debería reírme en una situación así de grave".

—¿Dónde las buscaremos? —dice frenética Rainbow Dash. El no poder volar ni enfrentar a los ponis armados, la desespera.

"Espero que no las hayan capturado".

—Comencemos buscando en la casa de Fluttershy —propone Applejack.

"Puede que ambas estén refugiadas ahí".

Las amigas corren y gracias a Rainbow Dash logran evadir un río de arañas que fluye contra una cohorte de Tropas del Tridente. Rarity hace una mueca de asco, y para no perder tiempo, es la pegaso celeste que la carga para cruzar. Pinkie lo atraviesa de un salto bastante largo, y Applejack arroja su lazo contra una cornisa, para saltar sobre los aracnidos y reunirse con sus amigas.

"¡Rápido!"

En el camino, ven a los selenitas en el llano: han hecho retroceder a toda la fuerza invasora. Sin el apoyo de los Oscuros, las tropas poco pudieron hacer frente a la increíble ferocidad y habilidad selenita, y de hecho algunos ya apilan los cadáveres, algunos los cubren con sal, y otros alimentan a las ratas y otras alimañas con carne que ninguna de ellas quiere saber de dónde obtuvieron. La fama de caníbales los precede.

"Que ironía que ellos nos están salvando".

Ven a la Agente Hooves enfrentar a los soldados a casco limpio, usando una extraña ballesta plateada como garrote. Se mueve con una velocidad y agilidad tal, que evade docenas de golpes de espada sin que la rocen siquiera, e incendia a los atacantes con su ballesta.

"¡Eso es horrible!"

Piensa Applejack asustada, y es lo mismo que piensan todas sus amigas. Rarity incluso grita y se desmaya al ver el primer poni carbonizado. Eso mismo hace que la Agente se fije en ellas y se acerque. Al caminar, patea en el rostro a un Espada Negra que trataba de atacarla, sin voltearse siquiera, y aun camina cuando gira la ballesta con sus alas y le dispara. Un Tridente corre de frente y ella se agacha, evadiendo la alabarda, luego lo golpea en el rostro y dispara. Como no sale ningún rayo azul, ella lo golpea nuevamente en el rostro, y mientras se queja de dolor, saca un nuevo cartucho, tarareando una canción recarga la ballesta, y le dispara en todo el rostro, haciendo que las amigas se cubran los ojos por el miedo, la sorpresa y el asco.

"¡Todo esto es muy horrible!"

—Ciudadanas, regresen al refugio —dice ella al estar frente a frente. Ninguna gota roja mancha su impecable traje, ni su cabello está despeinado.

"El refugio fue un fracaso".

—No hay nadie ahí —dice ella—. El lugar se llenó de esqueletos andantes.

"¡Los asustaron aún más todavía!"

—¿Acaso pretendían acabar con todos en ese estúpido túnel? —dice molesta Rainbow.

"¡Pareciera que querían eso!"

—No seas paranoica! —se ríe la Agente—. Hay formas más sencillas de acabar con los habitantes de un pueblo, como darles a degustar los peores muffins de la galaxia —hace hincapié en lo último, y se ríe al ver como Applejack y Pinkie se sonrojan.

"¿Cómo lo supo? ¿Por qué los defensores de Ponyville son tan..., raros?"

—Olviden eso —dice Rarity, volviendo en sí—. Necesitamos su ayuda.

"Sí, tal vez pueda cubrirnos hasta la casa de Fluttershy".

—¿Necesitan mi ayuda? —dice ella, arreglándose su corbata—. Bueno, según lo veo yo, todo el pueblo me necesita.

"Pero Twilight y Fluttershy están en peligro".

—No está todo el pueblo aquí —dice preocupada Pinkie Pie—. Nuestras amigas están ahí afuera, quizás las atraparon. ¡Necesitamos hallarlas!

"¡Debemos encontrarlas!"

La Agente las mira, una por una, y sienten un escalofrío cuando coloca sobre ellas sus ojos de oro que parecen conocer hasta el más profundo rincón de su alma.

"No nos mires así..."

—Díganme algo, ¿Conocen a una chica llamada Amethyst Star?

"¿Eso que tiene que ver?

—Sí, la conocemos —responde Rainbow Dash fastidiada— ¿Y qué?

"No seas así..."

—Si estás con esa actitud, pueden ir solas a buscar a sus amigas —responde ella marchándose.

"¡Espere!"

—¡Alto! —grita Applejack— ¡Sí, conocemos a Amethyst Star, es muy lista y su hermanita se lleva muy bien con la mía! Por favor, ayúdeme a encontrar a mis amigas.

"La necesitamos, solas no podemos cruzar este lugar".

Un estruendo en la lejanía. La Agente Hooves sonríe un poco, y se alisa su camisa. Aquello desespera a las amigas, pero la pegaso se gira, y camina a través del campo de batalla. En un momento, se gira para mirarlas.

"¿Nos ayudarás?"

—¡Rápido! —les grita la pegaso— ¡Sus amigas no se salvarán solas!

"¡Sí, vas a ayudarnos!"

Las amigas la siguen, pero es horrible: deben caminar sobre nieve y pasto ensangrentado, entre cadáveres, y aquello es demasiado para ellas. Rarity está al borde de una crisis nerviosa, y Pinkie Pie está con su crin caída. Rainbow Dash está extraña, su rostro parece indicar que no puede creer lo que está viendo. Y ella misma, Applejack, piensa que Apple Bloom jamás debe ver eso, y que ella misma jamás debió verlo.

"¡ESTO ES DEMASIADO HORRIBLE? ¿POR QUÉ, CELESTIA? ¿POR QUÉ?"

—¡Hey, Stormnight! —grita la Agente Hooves— ¡Voy a rescatar dos yeguas! ¿Te animas?

"Por favor, di que no".

—¡Claro que sí, Hooves! —dice animado el cruel selenita— ¡Hace tiempo que no teníamos una misión así! ¿Crees que nos alcance El Tornado?

"¡Reaver!"

—¡No! —grita Applejack, sorprendiendo a todos— ¡También tienen a Reaver!

"¡También debemos salvarlo a él!"

Ve que sus amigas igual se preocupan, y que la expresión de la Agente Hooves se modifica unos segundos. Pero Stormnight permanece igual.

"Espero que estén los tres en el mismo lugar".

—¿Quién mierda es Reaver? —pregunta Stormnight, haciendo que las yeguas se molesten.

"¡Estuviste todo el invierno aquí! ¡Debes al menos reconocerlo!"

—Un pegaso marrón —dice la Agente, y su ánimo se vuelve más sombrío. Maldición, no perdamos más tiempo.


Se habían entrenado duramente para ese momento.

"No volveremos a ser esclavos, nunca más".

Lo había conocido en la prisión de la Evolución, donde asquerosos magos-pudrición y chamanes-peste colaboran con Magos Tenebrosos y científicos dementes para experimentos perversos, y ellos eran esclavos-soldados que debían pelear por alimento.

"Tú me diste tu amistad y me trataste bien".

Los Zelotes eran guerreros "genéticamente perfectos" por lo que podían maltratarlos cuanto querían. Pero Reaver..., él sabía cómo mantener en alto la moral de los akritai. Él los animaba a pelear sin perder el ánimo.

"Nos hiciste pensar que seríamos libres".

Cuando escapó, muchos trataron de imitar su ejemplo y fueron capturados nuevamente. El castigo fue horrible, y evitó que intentaran nuevas fugas.

"Malditos sean todos en el Tridente".

Pero finalmente regresó, y los liberó a todos. El Tornado, Reaver Subterra, Reaver Akritas. El que acabó con la opresión a los warao. El que puso en pie de guerra al Bosque Everfree.

"Te ayudaremos".

Ahora mismo están reunidos, alrededor de la oscura fortaleza donde los vieron entrar. Alrededor de quinientos akritai, y al menos tres veces más de voluntarios warao armados con lanzas y flechas. Guaicaipuro y Sitting Bull contemplan las puertas abiertas del lugar.

"Se ve como una trampa".

—Deberíamos atacar ahora —dice el poni terrestre, preparando su lanza y escudo como todos los demás akritai.

"Reaver está ahí dentro".

—Dar la señal a todos —responde el caballo de las Tierras Medias, su seriedad de piedra parece extrañamente rota por la sed de venganza. Guaicaipuro sonríe.

"Vamos a ayudar a Reaver. Vamos a castigar al Tridente".


Zecora contempla con orgullo cómo Deadhoof se levanta y a duras penas emprende el vuelo, rodeado de energía púrpura, hacia el Bosque Everfree, y sus tropas, aterradas, se desbandan tras él, aunque muchas se reúnen en torno a Hatred Angerson, un corpulento poni terrestre de un color gris clarísimo, casi blanco; su crin y cola son de color castaño, sus ojos son azules y fríos como el hielo, y su marca es una cruz esvástica. Es el Naderik de las Guerrillas, y no va a regalar Ponyville tan fácil.

"Eres tan estúpidamente terco".

—¡Rinde a tus tropas! —le dice la cebra al guerrero del Norte. Este se ríe con desprecio.

"No seas necio".

—Un Naderik de los stallbios no se rinde ante una cebra mugrosa.

"Muy bien, se me acabó la paciencia con los Tridentes".

Ella da un salto hacia adelante, tan potente que parece volar, y lo golpea en todo el rostro, con tanta potencia que le saca varios dientes, y lo aturde. Sus soldados se asustan y tratan de ordenarse en torno a sus capitanes. Zecora quiere atacarlos, cuando ve una señal de Merlín.

"¿Pasó algo?"

Rápidamente, los Paladines Verdes se reúnen en torno al unicornio que desciende de entre las nubes, casi como un ángel. Anmergal el gamo, Gabriel el unicornio, Gilda la grifo, Aldebarán en su forma equina, Insanity la cabra, Víctor el poni terrestre, Windheart la búfalo, Huáscar la llama, Wong Fei Hung el panda, Kyuzo el mapache, y ella misma, en medio del llano.

"Todos están bien".

Zursodda, en su forma de dragón, comienza a descender frente a ellos. Poco a poco toma forma de loba y corre hacia allá, totalmente jovial, como si jamás la hubieran herido.

"Supongo que le diste una lección a Azrael".

—Que los mineros y selenitas se encarguen de estos tipos —ríe la loba feroz— ¿Les dieron muchos problemas?

"Lo más difícil fue contenerlos".

—Claro que no, planeamos cuidadosamente la defensa, aunque me sorprende esa afluencia de arañas y criaturas asquerosas —dice Víctor mirando a Windheart— ¿Los selenitas hicieron eso o fuiste tú, búfalo-medicina?

"Debo admitir que sí subestimé a los selenitas".

—Yo puedo llamar a mis amigos, pero no puedo hacerlos pelear así —responde la bisonte—. Todas esas criaturas fueron llamadas por su magia.

"Más bien es una No Magia".

—Deberíamos añadir un Paladín selenita —dice riendo Zursodda—. Uno que enfrente al Tridente a golpe limpio, sin nada de piedad hippie como nosotros.

"No creo que eso sea recomendable..."

—Tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos —dice serio Merlín, y eso alarma los Paladines Verdes. Su líder no habla así a la ligera.

"Debe ser algo grave".

—¿Qué ocurre, Merlín? —pregunta Gilda, preocupada.

"Espero que no vengan refuerzos del Tridente".

—Debemos rescatar a Serafina, y a la vida nueva de Almira —dice él, y todos los Paladines se sorprenden aún más.

"No. ¡No! ¡Fluttershy, Twilight, ellas no pueden ser prisioneras del Tridente!"

—¡Hay que rescatarlas, vamos ahora mismo! —dice desesperada Gilda, y así mismo están la mayoría de sus compañeros, excepto Zursodda, quien permanece estoica.

"¿Cómo pudimos dejarlas desprotegidas?"

—Tracé un plan de acción —dice Aldebarán, sorprendiendo a todos sus compañeros. Algunos como Víctor, se ríen.

"¿Qué hiciste?"

—No puedo creerlo, ¿Tú hiciste un plan? —se burla el poni zahorí, y el brujo le da un golpe.

"¡Dejen de comportarse como potros!"

—Dos animales de Serafina me ayudaron, rastrearon a Serafina mientras yo contenía al Tridente. Ya me enviaron una señal mágica indicándome donde se encuentra.

"Vaya, que bien pensado, Aldebarán".

—¿Cómo te envían señales? —pregunta Windheart intrigada.

"¡Eso no importa ahora!"

—Soy un brujo, me entiendo con las criaturas —explica él—. Esta conversación no tiene sentido, ¡Síganme!

"¡Fluttershy, Twilight, resistan!"

Los Paladines Verdes gritan de orgullo y avanzan siguiendo a Aldebarán, que se lanza a la carrera por el llano. Las Tropas del Tridente los dejan pasar, demasiado heridos o asustados como para interponerse.

"¡Muévanse, cerdos!"

Y así, los Paladines Verdes, Manantes de distintas Tradiciones y de distintas razas, cruzan hacia el Bosque Everfree para salvar a Twilight y Fluttershy.


La nueva prisionera había sido hallada en el Pensatorium, un mausoleo de mármol oculto en el Bosque Everfree, que transportaba a quien durmiera frente a él a viajes oníricos de los que se tardaba en salir.

"Es muy hermosa".

La llevaron a la fortaleza para ser sacrificada junto a Serafina, por su alto poder mágico: Azrael incluso la acarició un poco en la mejilla, aunque en su caso parecía más un signo de afecto que de lujuria.

"Si no fuera por Nightmare Tricks, yo juraría que eres homosexual. De hecho, es muyposible que lo seas y tu esposa sea una simple pantalla".

Es una unicornio muy hermosa, de color morado, crin a dos colores, y una Cutie Mark a su gusto muy hermosa, que recuerda a una estrella con algunas chispas alrededor. Él no recuerda haberla visto el día que humilló a Reaver.

"Tal vez mi hermano fue su héroe".

El pegaso llamado Raider se ríe al recordar cómo quebró a ElTornado, el héroe que tanto respetaban los habitantes de Ponyville. Habría deseado humillarlo algo más, torturarlo un poco más, pero aquellos malditos Shadowbolts se lo arrebataron.

"¡Malditos bastardos! ¡Después me vengaré de ellos!"

Gruñe al recordar cómo lo perdieron en el Bosque Everfree, y para liberar su ira, golpea con fuerza una pared, destrozando la roca de la que está hecha el muro, y una vez su furia se ha calmado, vuelve a ver a la unicornio frente a él.

"Podría volverte mi esposa".

Está en una caverna de techo ovalado, de piedra gris, construida de modo que puede ver los espacios entre las rocas rectangulares. Está iluminado con antorchas encantadas para nunca apagarse, hechizo útil e imprescindible en las construcciones del Tridente, y sólo tiene una puerta que da al frente exacto de él. La habitación está totalmente vacía, salvo por una gran losa de piedra, sobre la cual duerme la unicornio que capturaron. Él acaricia su mejilla.

"Si no pude disfrutar de Serafina, el trofeo de mi hermano, puedo disfrutar de ti. Despuésde todo, no te darás cuenta hasta despertar".

La besa, y la yegua no corresponde, sólo se queda quieta. Él aumenta la intensidad, disfrutando de sus suaves labios. El pegaso llamado Raider desea más que nunca que esté despierta, para comprobar cómo serían sus besos.

"Podría hechizarte para que me ames, y así te entregarías a mí sin pelear".

Está a punto de subirse encima de ella, pero no lo hace, pues es interrumpido por un potente tronido, sonidos de gritos y de terror. La primera idea que se le cruza, es que alguna invocación salió muy mal.

"Estos hechiceros deberían controlarse mejor".

Besa una vez más a la unicornio, y acaricia su vientre. Es suave como la seda y no tiene músculos, no debía ser alguien muy fuerte, posiblemente fuera una intelectual o una yegua que no necesitaba usar la fuerza física en su día a día.

"Aun así, me gustas mucho. Ya estoy harto de tener que acostarme con yeguas másmusculosas que yo".

Siente un escalofrío en su lomo cuando piensa en las hembras Zelotes que ha seducido, y piensa con molestia que debía estar muy desesperado para tener que yacer con ellas. ¡Él, el triunfo del Proyecto Oversoul, reducido a dormir con yeguas más grandes que él!

"¡Mías deberían ser las esclavas más hermosas del Tridente!"

Va a montarse sobre ella, cuando nuevamente los gritos rompen la magia del momento, al menos para él. sin embargo, esta vez las explosiones y gritos son mucho más cercanas, casi en una sala que está un pasillo más delante de donde está.

"¿Qué rayos ocurre?"

Bramando una maldición, sale y cierra la puerta con llave. El pasillo está construido exactamente igual que el interior de la sala, con una docena de antorchas por lado, y posee una alfombra de color rojo oscuro en medio, para caminar sobre ella.

"Si son los Magos Tenebrosos, les daré una lección que..."

Una explosión revienta la puerta de madera oscura, con perilla y remaches en dorado, que estaba a algunos pasos de abrir. Es tan súbito el estallido, que se cubre los ojos y retrocede varios pasos.

"¡Agh! ¿Qué rayos es eso?"

—Desgraciado —oye que dice una voz muy familiar—. Vas a pagar por todo lo que has hecho.

"¿Qué mierda? ¿Reaver?"

Su hermano se hace visible a través del humo. El mismo pegaso débil, miserable y patético al que humilló en Ponyville, a vista de todo el pueblo, que ahora cree ser capaz de enfrentarlo y derrotarlo por su amada. Raider se ríe n su cara.

"¡Vas a enfrentarme por salvar a tu amada! ¡Eres ridículo!"

Podría destruirlo, hacerse pasar por él y así finalmente montar a la yegua que su hermano ama, y que todos, tanto Paladines Verdes como el Tridente, desean para sí. Él se adelantaría, sería suya, y dependiendo de cómo se comportara con él, sería su esposa.

"Sí, triunfaré allá donde mi hermano fracasa".

—No seas patético, Reaver —dice Raider, riendo—. No puedes ganarme, nunca podrás hacerlo.

"Yo soy mucho más fuerte, soy perfecto. Llevo a nuestros hermanos en mí, soy toda laperfección y el poder que buscaba el Proyecto Oversoul".

El pegaso llamado Reaver se ríe, y arregla su sombrero, con una confianza que Raider no consigue entender. Sabe que le dio una paliza a su hermano, de hecho ni siquiera debería poder moverse ahora.

"Yo rompí tu pierna, ¿Cómo te recuperaste?"

—Tal vez yo no, pero traje refuerzos —dice confiado, y entonces, camina a su lado un pegaso gris, usando una chaqueta negra que oculta su Cutie Mark, unas gafas oscuras, barba de candado, y con unas impresionantes alas blancas, cargando un arma extraña.

"¿Quién rayos es él?"

—Que comience la acción, puto —dice el pegaso de alas blancas a un confundido Raider, quien no tarda en componerse y ponerse en guardia.

"Da igual quién seas, de todas formas, te venceré".

Gritando un poderoso grito de furia, se lanza contra ambos pegasos, que los esperan expectantes. Reaver incluso sonríe, y Raider no logra entender por qué.


Las amigas más Derpy y Stormnight contemplan la inmensa fortaleza que se alza, a medio esconder, en el Bosque Everfree. Recuerdan la primera fortaleza del Tridente que asaltaron, y un escalofrío recorre sus lomos.

"Espero que aquí el tiempo y la realidad funcionen de modo normal".

Piensa preocupada Applejack. Aún recuerda cuando tuvieron que entrar a aquella fortaleza de pesadilla, y las cosas se repetían una y otra vez, para su desesperación. Sabe que Rarity está aterrada, Pinkie también, y Rainbow Dash igual, aunque intenta disimularlo.

"Sólo ellos dos no tienen miedo".

Efectivamente, la Agente y el selenita permanecen en una extraña calma, mientras contemplan la fortaleza que parece intentar enterrarse a sí misma en el suelo. Parecen estar ideando cómo entrar ahí.

"No perdamos tiempo".

—Entremos —dice Rainbow Dash. La Agente Hooves había volado a la biblioteca, rompió el techo con su arma y sacó los Elementos de la Armonía, por si debían usarlos en el ataque.

"Tienen que repararlo cuando esto acabe".

—No, aún no —dice Stormnight—. Esperen un segundo.

"¿Qué? ¿Esperar?"

—¡Nuestras amigas están ahí dentro! —reclama Rainbow Dash.

"¡Pueden estar en peligro!"

—Sólo miren —dice riendo la Agente Hooves.

"Ambos están locos".

Piensa fastidiada Applejck. Está por adelantarse, cuando de pronto siente un potente rugido, algo así como varias gargantas gritando al mismo tiempo, y da un pequeño salto por la impresión, al igual que sus amigas. La Agente y Stormnight permanecen tranquilos.

"¡Un dragón!"

Para fortuna de Applejack, no es un dragón. Pueden ver una gran cantidad de ponis, algo pequeños para serlo, que atacan la fortaleza y entran a través de las puertas. Ellas logran reconocerlos lejanamente: eran los ponis que las ayudaron en su ataque anterior.

"¡Volvieron para ayudarnos!"

—Los akritai odian al Tridente tanto como los warao —dice Stormnight preparando su alfanje—. Hablé con ellos y accedieron a ayudarnos, aunque les solicité atacar Ponyville. Pero este cambio de planes me gustó.

"¿Tú planeaste esto?"

Applejack se siente confundida. El mismo bárbaro que casi la mata a ella y a su hermanita de no ser por El Tornado, que permaneció todo el invierno en la ciudad como un lobo, pudo planear la defensa de la ciudad con alimañas y refuerzos.

"Creo que te juzgué mal..., la Princesa Luna confía en ti".

Puede que fuera una bestia, y no supiera mucho de varias cosas, pero sí es cierto que es un guerrero letal, y sabe sobre batallas. Quizás la Princesa Luna confía en él por eso, después de todo, los ponis no son guerreros.

"Ella sabía que los selenitas iban a ser necesarios".

—¡Vamos ahora! —ordena la Agente Hooves, y ella y sus amigas corren, mientras el selenita vuela.

"¡Resistan, amigas!"

Applejack corre a toda la velocidad que puede, cuando una explosión desde el interior de la fortaleza hace que tanto ella como todo su grupo se detenga. La explosión es tan potente que hace temblar el suelo.

"¡¿Qué rayos fue eso!?"

Pueden ver una gigantesca columna de humo subir hacia arriba desde el extremo derecho de la fortaleza. Y dos siluetas suben hacia arriba, dejando una estela gris similar a la que deja Rainbow Dash cuando hace el Sonic Rainboom. Posiblemente sean dos pegasos.

"No entiendo nada..., ¿Eso es bueno o es malo para nosotros?"

Pueden ver cómo ellos se enfrentan en el aire, dándose golpes tan fuertes que generan potentes ondas expansivas en el cielo, deshaciendo las nubes. Rarity grita de terror y se cubre las orejas, mientras cierra sus ojos, Pinkie Pie se cubre los ojos y Rainbow Dash cubre su boca para no gritar. Al contrario, la Agente Hooves y Stormnight sonríen, como si aquello estuviera dentro de sus planes o los beneficiara de alguna forma.

"Creo que eso... es bueno".

—Ahora podemos entrar, es totalmente seguro —dice la Agente Hooves.

"¿Estás segura?"

—Pobre Fluttershy y pobre Twilight—dice Rarity, con sus ojos llenos de lágrimas—. Deben estar aterradas con todo esto.

"Ya no perdamos más tiempo".

—Tienes razón —dice la Agente, mientras Stormnight muerde su alfanje—. Podemos entrar por la puerta —añadió sonriendo, causando reacciones de molestia en las amigas.

"Tomen esto en serio, por favor".


Verás no ver.

La Princesa Luna se retuerce de dolor en el suelo. Ha estado sintiéndose así toda la mañana, como si alguien le arrebatara sus fuerzas, como si la obligaran a usar su magia en contra de su voluntad, y eso le genera dolor.

"¿Qué está pasando? ¡Celestia! ¿Te pasa a ti también?"

—H-hermana —murmura lastimeramente, tratando de levantarse, cuando nuevamente siente ese dolor, esa perturbación en su magia que la arroja nuevamente al suelo. Pero por alguna razón, ninguno de sus guardias ha ido a verla.

"¿Por qué no llegan?"

Stormnight habría sido el primero en entrar, rompiendo la puerta apenas hubiera escuchado el menor grito de ella. Bueno, la Guardia Lunar también reacciona así, pero Stormnight tiene una forma de romper las puertaa de un modo que después es imposible volver a remacharlas. Había escuchado fuertes discusiones entre el selenita y el personal de mantenimiento del castillo por eso.

"Stormnight".

Confiaba en él, y por eso le encargó la defensa de Ponyville. Al principio hubo duras críticas, y llegó a pensar que tal vez había sido una pésima decisión. Twilight envió una carta a Celestia, y su hermana le había solicitado que reconsiderara eso de enviar a los selenitas como guardianes de Ponyville. Celestia habría enviado Guardias Reales. Pero algo le decía a Luna que sería el salvajismo cruel de la raza lunar lo que necesitaban.

"Espero que estés haciéndolo bien".

Todo en él le recordaba al pasado de donde estaba anclada. Había perdido mil años de avances, fue cerrar los ojos en una época de batallas y abrirlos en una época de paz. Todo en Stormnight le traía a su época de fuego y acero.

"Quizás fui demasiado extrema. Era claro que los asustarías, o que tomarías decisionesextremas. No eres un mal selenita, quería demostrarles que tú estás aquí para protegerlos".

—Querida Luna —dice una voz que deseaba no volver a oír.

"Oh, no, tú no".

Todo el interior se oscurece, como si el día estuviera fuertemente nublado, y la temperatura desciende como si fuera el corazón del invierno. Y logra ver una figura formarse en medio de la habitación..., una figura oscura.

"¡Tú no!"

Un cuerno, dos alas, dos ojos de zafiro, y un color oscuro como la mismísima sombra, con una armadura azulada. La conoce..., posiblemente jamás la olvide, después de todo lo que le hizo pasar. Después de prácticamente forzarla a tener relaciones carnales con Stormnight.

"¡Maldita! ¿Cómo escapaste del Tártaro?"

—Querida Luna, cuánto has sufrido —dice la yegua de la noche—. Estás sufriendo demasiado, deberías escapar con tu novio selenita y ser feliz de una vez.

"¡Bestia! ¿Cómo te atreves a venir a decirme eso?"

—N-Nightmare Moon —el odio hace que Luna arrastre las palabras—. Traidora..., maldita...

"Espíritu".

Atrás había quedado el tiempo en que ella era su mejor amiga, la única con la que podía hablar. Ella la había escuchado cuando Celestia no podía hacerlo, tan ocupada estaba por los asuntos del reino. Ellas se habían fusionado..., y todo después es historia conocida.

"Así te atreves a volver. Jamás te perdonaré".

—¿Cómo escapaste? —pregunta molesta.

"Volverás a esa prisión".

—El guardián Cerbero supo que necesitaban de mi ayuda —dice ella, sonriendo un poco—. y dejó salir también a mis tropas.

"Hay que buscar un nuevo guardián".

—Mi hermana te encerrará —dice furiosa Luna, pero Nightmare Moon sonríe.

"¡Deja de sonreír!"

—Mi querida, queridísima Luna —dice con una voz insultantemente melosa—. Yo vive porque debo salvar tu reino.

"Los Guardias Lunares se encargarán de eso".

—¿Por qué? —pregunta ella, tratando de alejarse de Nightmare Moon, pero ella sonríe y la mira a los ojos.

"Oh, Stormnight, ¿Dónde estás? ¡Ahora te necesito!"

—Porque eso hacen las amigas —dice la oscura yegua nocturna, caminando hacia una ventana—. Y tú, Luna, siempre has sido mi mejor amiga.


—¿Sabes por qué esta fortaleza es una trampa segura? —dice el Desterrado, mirando a Raider a través de sus lentes oscuros. El pegaso marrón se ríe, y se pregunta cómo ese pegaso puede ver ahí dentro.

"Eres tan raro como mi hermano".

—No lo sé, estúpido —responde sonriendo con confianza— ¿Por qué?

"De todas formas los destruiré".

—Porque es un puto thrinos —responde el pegaso, reposando su extraña arma en sus hombros— ¿Sabes lo que es un thrinos?

"¿Qué mierda de pregunta es esa?"

—Todo el mundo sabe lo que es un thrinos? —dice despectivo el pegaso.

"Idiota".

Ve cómo el pegaso sonríe. Su hermano sólo aguarda, y de hecho parece mirar algo que está detrás de Raider. Tal vez la puerta se abrió y mira la yegua que está dormida en la habitación.

"No te la llevarás, ya tienes a Fluttershy. Aunque..., las dos son para mí, maldito estúpido. Los destruiré a ambos".

—Sí, bueno, entonces deberías saber que en ellos la realidad no tiene sentido —responde Desterrado.

"¿Sólo buscar perder el tiempo?"

—Sé que es un thrinos, ya deja de joder con eso —responde molesto Raider— ¿Vas a pelear contra mí? ¿O sólo vas a hablar?

"No me sorprenda que sólo quieras hacer tiempo".

—Si lo prefieres, puedo pelear yo junto a Reaver —dice alguien a su espalda.

"¡Maldición!"

Rápidamente se voltea, y ve un pequeño Zorro Azul, sentado sobre sus patas traseras, y se lame una pata delantera cuando Raider lo ve. No tarda en detenerse, y entonces se llena de un potente resplandor blanco, que fuerza al pegaso malvado a cerrar los ojos.

"¡Puto espíritu!"

Cuando puede ver otra vez, al reducirse la luminosidad, no es un simple Zorro Azul: ahora es un rampante y magnífico Zorro de Nueve Colas, de color amarillo claro, ojos rojos, brillantes como rubíes, y las puntas de sus colas son naranjas. Un leve resplandor dorado rodea su forma, y da la impresión de que no está tocando el suelo, a pesar de que se levanta sobre sus fuertes patas envueltas en llamas. Lanza un ladrido, y ese resplandor se convierte en un aura dorada.

"Debe ser una puta broma".

—Reaver, ¿Me dejas que le dé una paliza junto a ti?

"¡Brujo! ¡Mi hermano es un brujo! ¿Pero cómo pude darle una paliza? ¿Acaso..., dejó quelo golpeara? ¡Maldito puto brujo!"

—No sé si Aldebarán piense que esté listo —responde Reaver detrás de su disfraz de El Tornado.

"¿Quién es Aldebarán?"

—Al cuerno con Aldebarán —dice el Desterrado—. Deja que tu espíritu totémico entre en ti.

"¡No!"

Raider se lanza contra Reaver, pero el Desterrado lo intercepta, y de un golpe lo hace volar por todo el pasillo hasta romper la puerta, y atraviesa la sala donde su prisionera está dormida. Cuando logra levantarse, ve algo que lo sorprende totalmente.

"Hijo de la grandísima puta, ¡¿Cómo pudiste conseguir ese poder?!"

Reaver no se ha quitado su traje de El Tornado, pero Raider puede ver que su piel tiene algunas franjas azules, como las de una cebra, y está rodeado por la misma aura dorada que tenía el Zorro de Nueve Colas.

"No eres el único que puede hacer eso".

Raider camina hacia Reaver, y mientras lo hace, sobre su piel se dibujan las mismas franjas azules, mientras se rodea de un aura gris, y el suelo por donde camina se resquebraja, hasta romperse, pero se sostiene en el aire sin batir las alas.

"Vaya, veo que perdiste tu ventaja".

Sonríe al ver que la confianza que tenía Reaver, se reduce al ver que su poder no es tan único. El Desterrado permanece impertérrito, y Raider sonríe confiado. Su aura se extiende, y al hacerlo hace temblar el lugar.

"Yo sigo siendo más fuerte. ¡Yo soy el triunfo del Proyecto Oversoul!"

—¿Tienes miedo? —pregunta confiado, a su hermano.

"Lo puedo notar en tu cara".

—Es sólo un cabrón de mierda, Reaver —dice el Desterrado—. Ve y rómpele la cara de unos buenos golpes.

"Estúpidos".

Raider gruñe, y se prepara para combatir cuando ve que su hermano vuela para enfrentarlo. Raider aletea y está justo frente a él, y trata de darle un golpe. Pero, para su sorpresa, Reaver lo detiene con su propio casco.

"¿Qué?"

—Tú no eres valiente —dice su hermano, aunque su voz suena como la voz de aquel Zorro de Nueve Colas—. Este triste minero lo es.


Adentro de la fortaleza, todo se ve muy extraño. Los colores predominantes son blanco y gris, pero hay secciones totalmente de color negro. Algunas partes son horriblemente sucias, y otros pasillos están excesivamente limpios. No hay ningún orden ni sentido en la distribución, pero eso ellas lo saben. De hecho, en comparación con la anterior, esta es mucho menos loca. Al menos, no han debido separarse.

"Ya es algo, no podría soportar tener que separarme de ustedes".

Applejack respira con desesperación, pero se fuerza a mantenerse en paz para no alarmar aún más a sus amigas. Rarity en especial está a punto de quebrarse y gritar, o desmayarse, y al paso que los hace andar Stormnight, no permitiría que la cargaran.

"¿Realmente saben dónde ir?"

Da la impresión de que sí, porque el selenita corre con una seguridad inaudita. La propia Agente Hooves parece tener dificultad para seguirlo. Alrededor escuchan gritos de batallas, el ruido de metal contra metal que están hartas de escuchar.

"¡No quiero más guerras! ¿Por qué el Tridente quiso atacarnos? ¿Hasta dónde puede llegarel odio?"

Realmente quisiera poder responder a ese cuestionamiento, pero no lo consigue. La guerra es algo tan ajeno a ella, tan monstruoso que no se imagina aceptando aquello como un medio para resolver sus problemas.

"Es demasiado horrible".

Siente ganas de gritar, pero se contiene. La Agente Hooves la mira y Applejack siente un escalofrío recorrer su lomo. Esos ojos dorados no presagian nada bueno, y si ella y sus amigas temen hallar enemigos, la Agente parece que desea hallarlos.

"¿Acaso ella y Stomnight están locos? Bueno, saben pelear bien, mucho mejor que nosotras, y es lo que necesitamos".

—¿Hacia dónde vamos? —pregunta Rainbow Dash, fastidiada por todo lo que estaba ocurriendo, y Applejack lo entiende.

"Vamos a terminar muy mal".

—Nosotros vamos hacia el tercer piso —dijo Stormnight—. Olfateo que sus amigas están allá arriba, y puedo oler que están sanas.

"¿Oler? ¿Cómo puedes hacerlo?"

—Será divertido —dice la Agente Hooves, animada. Frena un momento, y dispara un rayo con su ballesta plateada, que calcina a un soldado del Tridente. Esta vez hasta Pinkie Pie grita de pánico y terror. Y ella misma grita.

"¡Maldición! ¿Cuánta destrucción más vamos a tener que ver?"

—No se asusten —dice la Agente Hooves—. Con Stormnight y conmigo, no hay nada más de qué preocuparse.

"Yo creo que sí debemos preocuparnos, están locos".

Ellas suben las escaleras, deseando no volver a toparse con ningún enemigo para no ver cómo cae, y en eso, escuchan un grito, que aunque débil, ellas pueden oír muy bien porque es de alguien que aprecian muchísimo.

"¡Fluttershy!"

—¡Fluttershy! —grita animada Pinkie Pie, y de inmediato su crin y cola vuelven a esponjarse como algodón de azúcar— ¡Estás bien!

"¡Twilight!"

La pegaso amarilla cargaba a la unicornio color lavanda en su lomo. Al verlas, corre a su encuentro, cuidando de que no se cayera. Y sus amigas la rodean y se abrazan, llorando de alivio, dejando salir de una vez todo el temor y la frustración que sentían.

"¡Al fin las encontramos!"

—Estás bien —susurra Applejack, abrazando a Fluttershy mientras llora.

"Pero, Twilight..."

—¿Qué le pasó a Twilight? —pregunta Rainbow Dash.

"Dinos que nada grave, por favor".

—Está aturdida —responde la Agente Hooves, rompiendo el alivio momentáneo—. Despertará en el momento adecuado.

"Corrales, danos un momento de tranquilidad".


Es momento de salir desde la sombra a la luz.

"Pelearemos como lo hice en la Guerra de los Hongos, en las Guerras de la Creación, entoda la época pasada de su miserable reino".

El Masticador escupe la hierba amarga que estaba masticando. Un soldado trata de empalarlo con una lanza, pero el unicornio se la arrebata con su magia y la entierra por su garganta, quebrándola luego de un movimiento.

"Jódanse. Yo no permitiré que extiendan el dominio del Tridente por toda Equestria".

Levita tres espadas, y las hace girar a su alrededor con una velocidad cegadora, que espanta a sus enemigos. El Masticador ve que el ataque está en un punto muerto, y que francamente ya ha fracasado.

"Idearon de modo terrible este ataque".

El unicornio salta hasta un tejado, y desde ahí puede ver a los ponis reunidos en el Ayuntamiento, el lugar que sienten más seguro. Sonríe al ver a la unicornio llamada Lyra Heartsrings, junto a su amiga Bon-Bon.

"Hermana".

Realmente, se trata de la hermana de Wisemurk, el poni a quien le arrebató el cuerpo, aquella vez que quedó atrapado en la mina. No puede quejarse, ha sido un excelente recipiente para su potente mente.

"Yo he visto miles de planetas, mucha información ha quedado en mí".

También ha podido acceder a la información de aquel poni, y con aquello fue fácil deducir que la unicornio llamada Lyra es su hermana. Cómo se habían separado, eso no le interesaba, pero podía hacer conjeturas.

"Tampoco es que me interese".

Se gira, y salta hacia la calle donde se reúne su grupo, la Orden del Alfil Negro. Un puñado de ponis con los rostros cubiertos por capuchas negras, cargando libros y báculos sagrados para hacer frente a la magia oscura.

"Mis seguidores".

—Están por todas partes —dice Cheerilee, la Profesora—. Costó trabajo reunirnos.

"Eso pude verlo".

—No hay problema —dice él—. De hecho, ha sido para mejor. Los selenitas hicieron un trabajo que no esperaba.

"Stormnight podrá ser una bestia de la guerra, pero si algo sabe es precisamente sobreguerras y batallas".

—¿Qué debemos hacer, Masticador? —pregunta ella.

"Defender el pueblo".

—Vamos a evitar que el Tridente toque a los civiles —dice él—. Vamos, mis seguidores, y eviten que dañen a sus vecinos.

"Venceremos, e Tridente no seguirá su avance. Aquí se acaba su alzamiento. Ponyvillesobrevivirá".


—¡Diamondheart! —grita Lobero, a lomos de un yal de pésima raza— ¡Salve usted la patria!

"Vas a ver, joven poni negro".

—¡Es que lo mineros no han luchado todavía!

"¡Lobero, vas a ver!"

Diamondheart se ríe. Lobero se identificaba mucho con él, y aunque evidentemente no era sureño, si se sentía poderosamente influido por los Reinos Libres del sur, su mística y su cultura. De haber tenido tiempo, habría usado una bandera de la Gran Colombia.

"Pinche patriota".

Los mineros que cabalgaban contra el Tridente eran originalmente quince, pero no tardaron en unirse, poco a poco, el resto de los mineros, armados con lanzas y ballestas. La mejor caballería, en opinión del gigantesco poni terrestre azul.

"Estos putos del Tridente verán lo que es bueno, se van a ir a la mierda".

La caballería harapienta y miserable, sobre centícoros igual de miserables y sucios que ellos, mal alimentados, sin asear, lo que olvidó la ola. Desde el ayuntamiento, algunos ponis los vieron y les parecieron caballeros de plata.

"Salgan a ver cómo salvamos su pueblo".

Los jinetes chocan en todo el flanco desorganizado. No son una fuerza de choque, pero sus lanzas y saetas hieren con furia, y arrollan a los soldados que no consiguen formarse, atropellándolos con sus centícoros.

"¡Mueran, malditos!"

Diamondheart rompe una cabeza con su lanza de caña, y su furiosa arma se rompe cuando encuentra lugar en otro soldado del Tridente. Sin dudar ni un segundo, desenfunda su feroz cuchillo curvo, que rompe la carne como mantequilla.

"¡Así a todos los tiranos!"

Lobero al fin puede sacar toda la ira que anida en su corazón, y arrebata las armas de sus enemigos para emplearlas. Nunca en su vida había empuñado armas, pero su intenso odio hace que las maneje con la fuerza de un dragón.

"¡Ponyville es libre!"

Winter Soul dispara una saeta contra un Espada Negra, y luego tiene dificultades para cambiar su arma por una espada corta, pero en cuanto lo hace, logra seguir peleando, aunque no con el encono de Lobero.

"¡Denle duro, hijos de puta!"

Los mineros cargan y toman su venganza, intentan devolver con cada golpe los años de tortura, cada minuto de hambre, cada segundo de frío; cada día de sufrimiento regresa con un lanzazo o un golpe de cuchillo. Los hijos de los Reinos Libres del Sur vociferan los nombres de sus reinos, de sus ciudades, gritos hacia Caracas, Santiago, Nacimiento, Guatemala o Morellia.

"Tomen esto, malditos. Ponyville sobrevivirá".


La carga de los mineros es lo que colma el vaso.

Los Iron Walkers avanzan por su retaguardia, con su falange imposible de romper arrollando a toda la línea del Tridente, y algo distanciados de ellos, avanzan las arañas gigantes, ratas gigantes, serpientes y otras criaturas que surgen del Bosque Everfree.

Los mineros caen por el este, golpeando las fuerzas que intentan formarse en el llano para entrar nuevamente a Ponyville, y sus dispersas tropas son fácilmente arrastradas como hojas por un río, casi directo a las picas de los Iron Walkers.

Y en la propia ciudad, los selenitas avanzan, con sus nubes de alimañas cubriendo su avance, apoderándose del llano, y los soldados del Tridente no pueden hacer nada para enfrentarlos. Caen a su avance, impotentes como si no fueran nada.

En el corazón de la ciudad, Mustafá hace desaparecer a los atacantes en nubes de color verde, y la Orden del Alfil Negro frena a los pocos soldados que se salvan de su ataque, y los hacen pagar con furia, con la rabia de una venganza dormida por años.

Ponyville se defiende, y cuando el cielo finalmente se estabiliza con el sol en todo su esplendor, se sacude a los últimos atacantes, y los soldados del Tridente salen corriendo, de regreso al Bosque Evefree, a sus refugios. Los vencedores gritan, y en el caso de los selenitas, se lanzan en su persecución. Las criaturas se dispersan, viendo cumplida su misión, y el silencio cae sobre Ponyville con la pesadez de un trueno.

Los aterrados ponis tardan horas en reaccionar.


—Salgan, nosotros debemos cubrir su retirada —dice la Agente Hooves, recargando su arma con una azulada batería nueva.

"¿Cuánto tiempo planean quedarse aquí?"

—¿Están seguros de que Twilight está bien? —pregunta Pinkie Pie, la preocupación casi hace que su crin vuelva a ser lisa y decaída.

"Lo está, Pinkie, debe estarlo".

—Sí, está bien, al menos en su cuerpo —dice Stormnight, con una calma que resulta casi aterradora.

"Vamos, Twilight, despierta".

—Tenemos que rescatar a Reaver —responde Rainbow Dash, preocupada y aunque no quiera admitirlo, asustada.

"¡Corrales, lo había olvidado!"

—Tranquilas, Stormnight y yo nos encargamos de encontrarlo.

"No sé, quizás Fluttershy necesite estar segura de que está a salvo".

—E-esperen —susurra Fluttershy, y todos la miran haciendo que ella se sonroje y baje su mirada—. R-Reaver está bien.

"Menos mal, por Celestia".

—¿Dónde está? —pregunta Rarity, mirando hacia ambos lados como si temiera que surgieran enemigos desde la nada.

"Buena pregunta, debería estar contigo".

—S-se está enfrentando a su hermano —confiesa ella, y se sonroja aún más cuando ve que Stormnight y la Agente Hooves se acercan a ella para preguntarle otras cosas.

"Atrás, déjenla tranquila".

—¿Cómo lo enfrenta? —pregunta la Agente Hooves—. Su hermano es sumamente fuerte y logró darle una paliza, ¿Cómo lo está enfrentando ahora?

"Es suficiente".

—Sólo salgamos, afuera podrán preguntarle lo que quieran —dice molesta Applejack, con el interrogatorio al que someten a Fluttershy.

"La ponen demasiado nerviosa".

La Agente está por responder, cuando un estruendo nuevo hace que tanto ella como Stormnight salgan volando hacia el lado contrario. Todas ellas gritan aterradas, incluso Applejack, y Rainbow Dash trata de cubrir a Fluttershy y a Twilight, cuando algo similar a una ráfaga de viento la arroja junto a los otros dos guerreros. Applejack se arregla su sombrero y se levanta, tratando de proteger a sus amigas.

"¿Qué pasó?"

Y al alzar la vista, la joven yegua campesina ve algo que la impresiona y aterra a partes iguales.

"Oh, no..."

Es un ser etéreo, alto como Celestia..., no, más alto, y vestido con una barroca armadura con diseño de crueles dragones, tan transparente como su piel. Tiene un casco con cuernos, y una gran barba en su rostro que nace en la crin tras sus orejas. Sus ojos se clavan en ella, y un escalofrío como nunca antes había sentido recorre su lomo, haciéndola gritar sin darse cuenta, y su miedo hace sonreír al Espíritu.

"¿Un Alicornio fantasma?"

—apártate, débil yegua campesina, pyon del mugroso campo. Esa pegaso, que tú llamas Serafina, me pertenece.

"¿Pyon? ¿Cómo corrales me llamaste?"

Applejack aprieta los dientes, aquella palabra era una manera muy antigua de referirse a los siervos pobres del campo. Nunca la habían llamado así en su vida, pero la Abuela Smith a veces le contaba cómo insultaban a los granjeros con esa palabra.

"¡Jamás me habían llamado así!"

—¡Olvídalo! —grita ella— ¡Fluttershy vendrá con nosotras!

"¡Ya es libre! ¡Dejenla tranquila!"

Ella y Rainbow Dash saltan contra el Espíritu, mientras Rarity y Pinkie Pie gritan de terror. O quizás ellas nunca gritaron, quizás sólo fue el horrible chillido que el Alicornio lanza desde sus fantasmales labios, y que las hacen caer, presas de un miedo que jamás creyeron sentir antes. El Alicornio camina sobre ellas, y sus cascos etéreos se sienten como acero cuando pasa sobre ellas.

"¡Argh! ¡Fluttershy!"

—D-déjala —susurra Applejack, tratando de levantarse, pero un nuevo grito del alicornio la hace caer. Puede ver que alza a la pequeña pegaso sin problemas, y Fluttershy trata infructuosamente de liberarse.

"¡Suéltala!"

—¡Applejack! —grita ella, incapaz de liberarse del agarre del Espíritu— ¡Rarity! ¡Pinkie Pie! ¡Rainbow Dash!

"¡No! ¡No! ¡No! ¡Vamos a salvarte! ¡Suéltala, maldito!"

—¡Fluttershy! —grita frustrada Applejack, mientras golpea el piso con su casco. Es todo lo que puede hacer ahora. Lo único que puede hacer.


Cuando al fin puede ponerse en pie, ve que Twilight está desmayada en el piso, mientras que Rarity y Pinkie Pie la cuidan;Rainbow Dash se esfuerza en levantarse, aunque le cuesta muchísimo, por el dolor; y sus dos acompañantes están revisándose por si se dañaron.

"¿Pueden enfrentarse a espíritus?"

—No puedo creerlo —se queja Rainbow Dash, tratando inútilmente de volar con sus alas heridas.

"Yo tampoco lo creo. ¡Estábamos tan cerca de escapar!"

—¿Alguien está gravemente herida? —pregunta Stormnight,revisando el estado de su arma.

"Rarity y Pinkie se ven bien, por fortuna".

—Estoy bien, pero mi peinado se arruinó —se queja Hooves peinándose otra vez con un cepillo que cargaba en su chaqueta.

"¡Cómo puedes estar pensando en tu crin en un momento así! ¡Ni Rarity lo hace!"

—No estamos bien del todo, pero símuy confundidas ¿Qué era esa cosa? —pregunta Applejack mientras coloca a Twilight en su lomo.

"Debemos seguirlo".

—Es un Alicornio Nibelungo, bueno, un fantasma de un Alicornio Nibelungo— dice Hooves, hablando de un modo muy simple, como si pensara que todos saben lo que es un Alicornio Nibelungo.

"Eso no me dice nada".

—¿Qué quería con Fluttershy? —pregunta Rainbow preocupada, y Applejack casi puede oír como internamente maldice no poder volar.

"Rayos, al menos no te las arrancaron como a Wandering".

Pensar en su viejo amigo hace que sienta un dolor más fuerte que el golpe del Espíritu. Aún no puede creer que el pegaso sin alas, a quien conoció en las entrañas de una fortaleza del Tridente, y se hizo su amigo. A veces, la yegua terrestre pensaba que era la única amiga que él tenía en el pueblo, y trataba de integrarlo a todo lo que hacía, con mayor o menor éxito. Y en el último tiempo, él al fin estaba en paz...

"No puedes estar muerto".

Realmente no podía..., no después de haberse reencontrado con su esposa y su hijo, no después de arreglar su vida. Incluso trabaja en nuevos libros. Le había leído unos poemas, mientras comían manzanas en conserva, y le habían parecido los poemas más dulces que podrían existir. La había invitado a su casa, junto a toda su familia, para celebrar la fiesta de cumpleaños de su hijo. Nunca creyó ver a un poni tan feliz en su vida.

"¡Debes estar vivo!"

Y entonces, rompiendo el tejado, desciende un poni bastante extraño. Trae una chaqueta negra, y su cráneo con un cuerno está envuelto en llamas rojas. Trae una chaqueta negra, que no arde, y una cadena alrededor de su cuerpo que también arde en llamas. No se logra ver ningún tipo de Cutie Mark porque la chaqueta la cubre, y su cola y cascos también son puro fuego. Las amigas retroceden, intimidadas, pero la Agente Hooves y Stormnight están tranquilos.

"¡Rayos! ¿Quién eres tú?"

—Quiere destruirla —explica él, su voz suena aterradora en aquel horrendo lugar.

"Corrales, no sé si podamos confiar en ti".

—¿Porqué? Esto es demasiado confuso ¿Por qué el Tridente y ese fantasma quieren hacerle daño a ella? —pregunta Applejack.

"¡Nada tiene sentido!"

—Porque Fluttershy es la reencarnación de la Madre Naturaleza —dice él, acercándose—. Y deben destruirla para prevenir que los detenga.

"Un momento, ¿La Madre Naturaleza? Esto es muy raro".

—Por lo que vemos, no luces muy confiable que digamos —dice Rainbow Dash.

"Tienes razón, él debe ser otro agente del Tridente".

—Soy el único que puede ayudarlas ahora— dice él.

"¿Podemos confiar en ti?"

—Podemos confiar en él, trabajó con nosotros antes —dice Stormnight.

"Eso me da menos confianza aún".

—T mantendremos vigilado —dice Applejack, sin confiar en él.

"Y debemos mantenerte alejado de Twilight".

—Créanme, sólo quiero ayudarlas —dice mirando a Twilight, trata de acercarse a ella.

"¡Retrocede!"

—¿Qué piensas hacerle? —pregunta Rainbow interponiéndose entre el extraño unicornio y ella.

"Puede ser una trampa.

—Deben confiar en mí.

"Ese es el problema, no sé si podamos confiar en ti".

Ella mira a la Agente Hooves, y ella asiente. A regañadientes, aceptan las dos que se acerque, y ya no dicen nada más. Pueden ver que tanto Rarity como Pinkie evitan mirar al unicornio que parece estar en llamas.

"Tal vez sea mejor, ya están al límite".

Ellas ven que se acerca a Twilighy y toca con suavidad su mejilla. Applejack reprime las ganas que tiene de golpearlo y comienza a caminar con ella, vigilando que no trate de hacer nada más. Pero el unicornio sobrenatural sólo las acompaña y vigila que no los sigan.


El pintoresco grupo corre a través de la fortaleza, y es horrible para ellas.

"¡Cómo puede haber tanta crueldad!"

Los warao y antiguos akritai toman feroz venganza contra los soldados del Tridente. Los asesinan sin ninguna misericordia, derribando hasta a los escasos Zelotes que quedaban. Demasiada sangre..., ella misma y Rainbow Dash vomitaron, incapaces de soportar aquellas escenas de pesadilla. Rarity y Pinkie se habían desmayado varias veces, y unos molestos Stormnight y Agente Hooves tuvieron que cargarlos.

"¡Ya quiero salir de aquí!"

Applejack trata de fijarse únicamente en el camino, al igual que Rainbow y sus amigas. Todo eso es desesperante para ellas, y les consterna en gran manera ver que la Agente Hooves y Stormnight están totalmente tranquilos.

"¿Cómo pueden disfrutar con esto?"

—Mira esa cabeza, no debe haber ningún cerebro ahí—bromea ella, señalando con su casco una cabeza de Zelote decapitada que un warao arroja al aire.

"¡Estás loca!"

—Toda esa comida se perderá—dice Stormnight, relamiéndose con su lengua mientras mira los cadáveres.

"¡Ambos lo están!"

—¿Podrían no hablar de eso?—pregunta Applejack, que trata de no mirar lo que ellos señalan, y lo que las rodea.

"Qué asco".

—No sean así de salvajes— dice el extraño unicornio, a quien Stormnight y la Agente Hooves se refieren como "Enmascarado".

"Vaya a saber por qué, no parece llevar ninguna máscara".

El Enmascarado de pronto arroja su cadena hacia atrás, pasando sobre ellas, e intercepta un hechizo que iba a golpear unas estalactitas, y lo deshace en chispas naranjas, para luego volver a enrollar la cadena de un movimiento.

"Bueno, creo que sí podemos confiar en ti".

—¿Cuánto falta para llegar a la cueva?—pregunta Rainbow Dash.

"Espero que no falte nada".

Y pensaba en eso, cuando algo rompe el techo, y deben frenar pars esquivar los escombros que casi las sepulta. Oye gritos, murmuraciones de sorpresa, e incluso la Agente Hooves maldice, preocupada por primera vez desde que entraron. Y eso ya es decir mucho.

"No puede ser..., ¡Eres tú!"

El unicornio que ella conoció como Imperial Blue y que en realidad se llama Azrael. Como un ser celestial, desciende suavemente, levitando sin que su cuerno brille, ni lo envuelva ningún resplandor mágico. Las mira, y sonríe con crueldad.

"¡Desgraciado!"

A pesar de su ira, Applejack comienza a temblar de miedo, y nota que el mismo sentimiento llena a Rainbow. En otra ocasión, la pegaso se habría lanzado contra su enemigo, pero ahora no puede volar, y además vio como aquel unicornio desataba una carnicería en el pueblo, atravesando cuerpos como si fueran mantequilla, ella igual vio..., vio como destruía a Wandering Wing, en plena plaza.

"¡Wandering! ¡Maldito!"

—Sin Paladines, sólo un bárbaro, una puta y un fantasma—dice riendo—. No van a seguir adelante.

"Los Paladines..."

—Retrocedan—dice una voz muy sobrenatural, y desde las sombras detrás de Azrael, surge un poni negro tan reseco que su piel se adhiere a los huesos, y su rostro es prácticamente un cráneo. Rarity grita de terror y se desmaya al verlo.

"¡Imposible! ¡Los Paladines les dieron una paliza!"

Rainbow corre a ver a Rarity, y para fortuna de ambas, sólo es el terror. Pinkie la sube a su lomo, pero está igualmente asustada, y podría perder la razón en cualquier momento. Applejack se sentiría más tranquila si Twilight estuviera despierta pero no es así.

"¿Qué vamos a hacer?"

—Necesitas muchos ovarios para llamarme puta, preciosa—dice la Agente Hooves, apuntándole con su ballesta plateada. Applejack se siente más asustada.

"Si lo insultas será peor".

—Crees que me insultas llamándome yegua, pero no—dice él, con una confianza que resulta más aterradora que la ira.

"¿Cómo podremos enfrentarlo?"

—Serafina nos pertenece, váyanse de aquí y tal vez sobrevivan—dice Deadhoof, el siniestro unicornio momificado.

"Fluttershy, ella se llama Fluttershy".

—Ella es nuestra amiga, no permitiremos que le hagan daño—dice Applejack con algo de valor.

"Aunque seas más poderoso, no dejaremos que le hagas daño".

—Ustedes son tan adorables— dice Deadhoof —Creen que pueden salvar a su amiga, pero no. Son débiles. Son totalmente inútiles.

"¡No lo somos!"

Pero aunque sus palabras le provocan ira, no sabe que responderle, y ninguna de sus amigas parece saber cómo contestarle. El Enmascarado está totalmente tranquilo, o al menos eso parece, Stormnight prepara su alfanje, y la Agente Hooves le apunta con su extraña ballesta, pero no le dispara. Cada bando parece estar esperando una acción del otro, la tensión es gigantesca a pesar del silencio que reina en el lugar.

"Imperial Blue, confiamos en ti".

—Al menos tenemos a alguien, tú realmente no tienes nada estas solo—dice Rainbow, con algo de desafío.

"Bien dicho, Rainbow".

Pueden notar como aumenta la ira de Deadhoof, la temperatura desciende hasta que las respiraciones suben cargadas de vaho, y algo de hielo comienza a cristalizarse sobre las rocas y paredes de aquel pasillo.

"Corrales, detesto esta clase de magos".

—Regresen a Ponyville y saquen a sus seres queridos, porque el pueblo será nuestro pronto.

"¡Eso nunca!"

—Los destruiré como a ese patético pegaso sin alas—dice cruel Azrael, y la ira que siente Applejack se redobla.

"¡Miserable! ¡Nunca te perdonaré!"

—Pierden su tiempo —dice Pinkie, a pesar de sentir tanto miedo o más que ellas dos. Rarity en su lomo se mueve, como si fuera a despertar.

"Vamos a salvar a Fluttershy y los detendremos".

—No, ustedes perdieron la razón—dice Azrael preparándose para atacarlas, y ella siente como todos, hasta el feroz Stormnight, contienen la respiración y se resignan a soportar el ataque.

"Pelearé, no me daré por vencida".

Las chicas se preparan, más que para pelear, para enfrentarlos. Vieron a aquellos ponis desatar una destrucción y pánico como nunca habían visto en Ponyville, y no saben cómo van a derrotarles. Quizás Twilight conociera algún hechizo útil para enfrentarlos, pero estaba aturdida. Quizás los Elementos de la Armonía podrían hacerles frente, pero Fluttershy no está. La situación es complicada.

"Twilight, despierta".

Y entonces, el Enmascarado avanza y se interpone entre los poderosos Oscuros del Tridente, desenrollando su cadena de un movimiento rápido. Azrael lo contempla con interés, pero no ataca.

"¿Qué haces?"

—Yo los enfrentaré a ambos —dice él, con una seriedad que congela la sangre. Sin embargo, Azrael no parece intimidado, para nada.

"¡Espera!"

—¿Estás loco?—pregunta Applejack, sorprendida por la reacción del unicornio. No esperaba que se atreviera a enfrentarlos, hasta Stormnight les teme.

"Son demasiado fuertes".

El Enmascarado las mira y hay algo de tristeza en su semblante inexpresivo, como si sufriera al verlas. Applejack casi podría asegurar que mira a Twilight, pero la ausencia de ojos hace imposible deducir a quien mira.

"¿Por qué?"

—Si Twilight despierta, díganle que Lightdawn no la ha olvidado —es todo lo que dice el Enmascarado, y puede sentir como la furia de Deadhoof aumenta.

"Lightdawn? ¿Cómo...? ¿Quién corrales eres?"

Tiene muchas preguntas que hacerle, pero el tiempo apremia y deben rescatar a Fluttershy, su amiga, la cual debe estar aterrada como nunca en su vida.

"Estábamos tan cerca de escapar... ¡Maldición!"

Ellas corren, acompañadas por sus guardaespaldas que han demostrados ser muy poco útiles contra Oscuros. Ellos también corren con apuro, como si temieran que el combate entre los tres seres sobrenaturales los alcanzara y los destruyera. Logran alcanzar un túnel, y desde ahí escuchan el violento combate entre los Oscuros y el Enmascarado. Applejack voltea unos momentos, y ve llamaradas azules al final del túnel, por la parte donde vinieron. Eso la asusta.

"¿Cómo nos defenderemos de magos así?"


El avance es sumamente monótono, pues aparte de las estalactitas y estalagmitas, no hay nada más en ese túnel. Pero hay algo muy raro en ese lugar, y no tardan en darse cuenta de qué es: todo es de color negro, cono si fuera carbón, aunque no levantan polvo de ningún tipo. Y además brilla tenuemente, pareciéndose a la obsidiana, pero es rugoso como la roca. Applejack está harta de los materiales raros del Tridente.

"Todo esto es desesperante".

Así, finalmente llegan a un punto donde el túnel está finamente pulido, y tienen una alfombra gris en el piso, como esperando que lo crucen. A ambos lados hay varias antorchas de fuego anaranjado, que se extienden indefinidamente hacia adelante. El pasillo parece infinito, y Applejack teme que sea como en la anterior fortaleza, donde el espacio y el tiempo no fluían normalmente y le parecía estar durante horas en el mismo lugar.

"Ese lugar me volvía loca".

No han avanzado demasiado, cuando Stormnight y la Agente Hooves frenan y se giran por donde viniero. Las amigas los miran, confundidas y bastante asustadas. No les gusta la idea de estar solas en ese pasillo.

"¿Qué hacen?"

—Nosotros nos quedaremos aquí, ustedes lleguen a la cueva y salven a su amiga—dice la Agente Hooves, con la confianza que no tenía frente a los Oscuros.

"No viene nadie, pueden venir con nosotros".

—Pero no creo que podamos contra ese fantasma—dice Applejack preocupada.

"Son demasiado poderosos".

—Tienen los Elementos de la Armonía, es momento de ver si son tan poderosos como dicen que son—dice ella, sonriendo un poco, cosa que vuelve a molestarlas.

"Lo Elementos ahora no sirven de mucho".

—Pero Twilight y Rarity estan inconscientes—dice Rainbow, señalándolas.

"Y no sé cuando podrían despertar, Twilight lleva así un buen tiempo".

—A Rarity podemos despertarla— dice Stormnight riendo.

"No te acerques".

El selenita se acerca a la inconsiente Rarity, a pesar de la reticencia de sus amigas, y ruge con fuerza en su oído, haciendo que ella grite al despertar y mire con molestia a Stormnight. Murmura algo sobre "ser maleducado", aunque más para sí misma que para el selenita.

"Realmente lo es, aunque al menos te despertó".

—Twilight despertará pronto—dice la Agente Hooves—. No pierdan tiempo—añade ella preparando su ballesta.


Raider se pregunta cómo Reaver y su Zorro son tan fuertes.

"¡Es imposible! ¡Yo le di una paliza!"

Vuela contra él y trata de herirlo con todo su arsenal de golpes, patadas y ataques de energía, pero aunque vuela su sombrero, no consigue hacerle mayor daño. Ni siquiera un miserable corte en su piel oscura.

"¿Cómo puedes ser tan fuerte?"

Él detiene todos sus golpes, con una paciencia extraña, y su rostro está lleno de sorpresa, como si tampoco esperara ser así de fuerte. Pero por momentos, el Zorro en su corazón toma la delantera, y disfruta del combate, su pelaje erizándose como el de un depredador.

"¡Maldito tramposo!"

—¡Sin el Zorro serías igualmente débil!

"¡Cobarde!"

—Es que tú no sabes de matemáticas —se ríe el Zorro—. El Tridente sólo trabaja con números negativos, los espíritus de la naturaleza somos números positivos.

"¿De qué mierda hablas, estúpido Zorro?"

Un golpe en su mandíbula que lo frena en seco. Otro golpe que lo arroja directo contra el suelo, abriendo un cráter en el Bosque. Raider tose, mientras trata de levantarse, y se asusta al ver que ha perdido su transformación.

"¡No puede ser!"

Reaver desciende, como un señor, y el Zorro sale de un salto de su interior, dando la impresión de que atraviesa su piel como si fuera un holograma. Eso lo sorprende aún más, y mientras se levanta ve como su hermano recoge su máscara y sombrero de El Tornado.

"¿Q-qué harás ahora?"

—Adelante, Reaver, haz lo que desees, puto cobarde —dice él furioso—. Sin tu puto Zorro no tendrías ninguna ventaja.

"Puto tramposo".

Sólo alcanza a suspirar, cuando ve el alfanje selenita sobresaliendo de su pecho. El dolor es inmenso, como los golpes de Reaver, y grita. Al mirar hacia atrás, ve el carnívoro rostro de Stormnight, sonriéndole. Y derás, una pegaso gris, elegantemente vestida con un traje gris, y perfectamente peinada. Ella le dispara con una ballesta plateada, y sale un resplandor azul que literalmente lo incendia.

"¡Puta asquerosa!"

El dolor es infinito..., pero no es destruido. Toda su piel está quemada, pero no basta para que abandone el Mundo Material. Eso no disminuye el dolor, le duele respirar, le duele incluso estar quieto, y ve como Reaver se acerca a mirarlo.

"¡Acaben conmigo ya!"

—Miren, un inmortal —dijo la bella pegaso gris—. A Stein le gustará investigarlo. ¿Me lo regalas, Reaver?

"¡Tramposo!"

—Haz lo que quieras con él —dice arreglándose su sombrero—. No me importa.

"¡No te vayas! ¡Acaba conmigo! ¡No me dejes con esta agonía!"

Intenta gritarle, pero Reaver alza el vuelo, y tan solo mover sus labios es una tortura inmensa. Ni siquiera puede respirar, y la desesperación es horrenda..., e infinita. Cuando pensaba en la inmortalidad, jamás esperó algo así.

"¡¿Qué esperan?!"

—Mira, Hooves, que buen aroma —dice riendo Stormnight— ¿Seguirá vivo si le quito un buen trozo?

"A-alejate".

—Haz la prueba, mi buen Stormnight —se ríe la pegaso gris—. Te lo ganaste.

"¡Nooo!"

..…

"Te ves bastante confiada".

Ellas le colocan la corona a Twilight, para que esté lista apenas despierte, y ellas mismas se aseguran sus collares. Rainbow trae el collar del Elemento de la Bondad listo para cuando liberen a Fluttershy.

"Así castigaremos a estos malditos".

Applejack mira a Twilight y se siente inútil como no se había sentido en años. La unicornio parece estar literalmente de su cuerpo, y la yegua terrestre sabe que con la Magia posiblemente sea así, lo cual la aterra.

"Vamos Twilight, regresa. Te necesitamos, por favor despierta".

Ella no sabe nada que pueda servirles en ese lugar, podrido de magia oscura y locura. No tiene conocimientos místicos que puedan ayudarlas, ni siquiera pudo enfrentar a aquel Espíritu Alicornio. No sabe cómo va a enfrentarlo ahora.

"Jamás me había sentido tan inútil".

El pasillo asciende, y se abre a una extraña explanada, donde se ve una luz que no proviene de antorchas. Al cruzarla, ven que están en pleno Bosque Everfree, con la luz solar apenas filtrándose entre las apretadas ramas.

"Debe ser un túnel de escape".

Los árboles les impiden ver nada en cualquier dirección, todo es exactamente igual y por lo mismo, no logran ver la fortaleza a la que habían entrado, y tampoco pueden saber qué camino tomó el Espíritu. No pueden ubicarse y menos con Rainbow herida en sus alas.

"¡Maldición!"

Pero, hay un gran atisbo de esperanza. Twiligh abre los ojos. ¡Al fin despierta! Y lo primero que hace es mirar, confundida, hacia todos lados. Se limpia la boca, como si sintiera un sabor amargo en ella, y las mira con mayor confusión aún.

—¿Dónde estamos?—pregunta ella confusa.

"¡Twilight!

—No hay tiempo para explicar,debemos salvar a Fluttershy—dice Rarity, desesperada, igual que todos ahí.

"Twilight despertó, pero ¿Hacia donde vamos?"

Sin embargo, la presencia de su amiga unicornio les da una mayor confianza. Seguro ella puede enfrentar al Espíritu, o al menos idear un plan para vencerlo. Rápidamente Pinkie le explica, a una altísima velocidad, todo lo que ha pasado, cosa que confunde un poco a Twilight, pero sólo hace algunas preguntas puntuales y parece entender cabalmente todo lo que dice Pinkie.

"¡¿Dónde fue ese fantasma?!"

Escuchan un batir de alas, y se ponen en guardia, al menos ella y Rainbow Dash. Pero no es ningún enemigo: es El Tornado, con su traje roto en varias partes, muy sucio y maltratado, pero el pegaso debajo del traje parece estar sano.

"¿Reaver? ¿Cómo escapaste? Tu supuesto hermano te dio una paliza".

—Señoritas, la cueva está muy cerca de aquí.

"Ya todas sabemos quién eres, menos Twilight y tal vez Fluttershy".

Pero ellas prefieren no decirle nada, y mantener su secreto al menos hasta que hayan vencido al Espíritu y puedan relajarse al fin. Asienten, y sin ninguna demora, lo siguen con toda la rapidez que permiten sus patas.

"¿Cómo sabes que camino tomó...? No importa".

Él las guía a través del Bosque Everfree, corriendo para que no le pierdan la pista. Cuando pasan un tronco, frena y alza la vista, como si acabara de surgir algo que no había visto antes, o como si el camino estuviera bloqueado.

"¿Qué pasa?"

Las amigas se forman en línea, a su lado, y no pueden creer lo que ven. Es un templo grande como el castillo donde derrotaron a Nightmare Moon..., no, es más grande. Sólo la entreabierta puerta de entrada es más alta que todo el castillo, y sus muros y torres se pierden entre las nubes del cielo. Es de color gris, como si sus muros barrocos estuvieran hechos con perlas, y ellas sienten un sentimiento extraño, como si esa edificación emanara presagios oscuros.

"Definitivamente ahí debe estar Fluttershy".

Notan que Reaver traga con dificultad, está aterrado. A decir verdad, ha sido más valiente de lo que Applejack esperaba, nunca creyó que se enfrentaría al Tridente como lo está haciendo ahora.

"Pensar que tú eres El Tornado".

Mentiría si dijera que no se sintió decepcionada cuando supo que El Tornado es en realidad Reaver. El héroe oscuro era un símbolo de la justicia, un idealista que se basaba en el héroe de los cómics para inspirar a los ciudadanos..., o al menos así le había parecido a todos. Sabía que cuando se enterara de su identidad, se perdería toda la magia que lo envolvía, ya fuera el pegaso marrón que Fluttershy ama, ya fuera el hermano mayor de Twilight.

"Me alegra que por Fluttershy seas un héroe".

—Esto va a ser muy peligroso —dice mirándolas.

"Lo sabíamos antes de venir".

Twilight decide hacer un hechizo, una nube bastante aplastada de color rosa, en donde suben, y la nube las sostiene. Reaver decide volar, y pasa primero por entre las puertas para comprobar si son seguras.

"Debemos tener cuidado"

Tornado, aquí tienes, dale esto a Fluttershy —dice Rainbow Dash, dándole el collar del Elemento de la Bondad.

"Espero que seas rápido".

—No se preocupen, ella sobrevivirá—dice tomando el collar con cuidado.

"Sé que lo hará".

—Pero necesitamos que lo use, si una no tiene el collar, no funcionará—dice Twilight.

"Confiamos en ti, Reaver".

El pegaso mira el Elemento de la Bondad, y una lágrima parece correr de su ojo cuando ve el símbolo de la mariposa, la Cutie Mark de Fluttershy, su gran amor. Applejack piensa en Larkgazer enfrentando a un mago que jamás podría vencer, y se entristece.

"¿También querías ser un héroe para la yegua que amas?"

—Tenemos que apresurarnos, entonces—dice él, y jamás lo han visto más serio.


Sus queridos murciélagos llenan el cielo, ahora que Luna accedió a alzar la noche para que ella, su mejor amiga, pudiera salvar su reino.

"Deberías ser más agradecida".

Nightmare Moon vuela sobre Equestria, una vez más, y no le importa si los ponis creen que es Luna que se ha corrompido otra vez. A ella le interesa acabar de una vez con los Tres Dientes del Tridente: el Covenant, la Cofradía Oscura, y la Legión.

"Criaturas de la noche, seres del Tártaro, síganme".

El suelo se llena de gigantes Sleipnir, y varias gárgolas vuelan detrás de ella. De haber tenido puertas más grandes, los gigantes habrían vuelto a caminar, por una vez más, sobre el Mundo Conocido.

"Es hora de la venganza, mis hermanos".

La oscura yegua de la noche sonríe, y abajo logra ver las masas de tropas del Tridente que se dispersan ante el empuje de la sobrenatural horda. En realidad, la batalla ya ha sido ganada en el Bosque Whitetail y en Ponyville, por lo que debe seguir más adelante, al Bosque Everfree y Manehattan. Sabe que sus criaturas pueden correr esas distancias y más, no son tan débiles como las razas que pueblan Equestria.

"¿Cómo pudieron dejar que su especie se convirtiera en esto?"

Seguramente la culpa la tenía Celestia, siempre era la culpa de esa maldita Princesa. Esa yegua siempre había dejado de lado a Luna, siempre trataba de opacarla, y eso la enfurecía muchísimo. Por eso trató de vengarse en cuanto pudo controlar a su amada Luna.

"No me arrepiento de nada, sólo de no haberlo hecho antes".

Luna era muy inocente. Pensaba que su hermana la quería, pero ella sabía la verdad: a Celestia su hermana no le importa ni siquiera un poco. De haberse preocupado por su hermana, nunca habría sido necesaria ella.

"Un maldito espíritu".

Luna había sido su mejor amiga. Todo lo que había hecho fue por ella. Una noche eterna para que todo el mundo se viera obligada a amarla. Sentía la atracción que sentía hacia Stormnight, y sólo la impulsó a seguir su deseo.

"Debías liberarte del pudor".

Ahora sería una buena amiga, y la ayudaría. Liberaría su reino de una buena vez, al menos del grueso de las fuerzas del Tridente. Si Luna lo permitía, destruiría toda la maligna organización que era el Tridente. Luego, acabaría con Celestia.

"No te merece, Luna".

Contempla una fila de soldados huyendo hacia el Bosque Whitetail, tratando de escapar de ponis y espíritus que los diezman. Sonríe, sus seguidores volverían a ver a sus razas hermanas, aunque fuera por un segundo.

"Sin piedad contra ellos".

—¡A la carga, bestias del Tártaro! —grita ella— ¡Que el Mundo Conocido tiemble a su paso una vez más!


No se sentía cómodo en la carpa de Chrysalis. Llamarlo carpa es muy impreciso, más bien parecía estar dentro de un caparazón. Un húmedo y levemente anaranjado caparazón, y hay cierta humedad o viscosidad emanando de él.

"¿Dónde estamos?"

Aún desconfía de ella. Le habló sobre el Tridente, le explicó sobre cada uno de sus Dientes: el Covenant, conformado por una gran cantidad de Sectas de locura que adoraban a poderes muy antiguos y malvados, y una de ellas, los Oscuros, está conformada por magos y hechiceros malignos. La Cofradía Oscura, subdivida a su vez entre los magos-pudrición, los chamanes-peste, los Magos Tenebrosos, los poderosos Zelotes, y los científicos locos de la Evolución. Y la Legión, conformada por las guerrillas separatistas de los rebeldes de los Reinos Libres que aún resentían a Equestria.

"Me lo contaste todo, pero alguna intención oculta debes tener.

—Dime la verdad, Chrysalis, ¿Por qué nos ayudaste? Tu odias Equestria. Secuestraste a mi esposa—dice con rencor en lo último. Aún no puede perdonarle aquello, estuvo meses culpándose por no haberla reconocido antes.

"Eres cruel, muy cruel. Si es una trampa no tendré piedad contigo".

—Lo hago porque si no hay ponis buenos, no existirá amor del que podamos alimentarnos —dice ella como si alimentarse de amor no fuera grave—.Por nada.

"Maldita".

La ligereza con la que habla la Reina le pone los pelos de punta. Siente una rabia como no había sentido en mucho tiempo, pero sabe que no ganaría nada atacándola, en medio del campamento changeling.

"Soy tu prisionero".

—Sabía que tenías una intención detrás—dice molesto— ¿Acaso vas a atacarnos cuando el Tridente nos haya debilitado?

"Vas a apoderarte de nuestro reino después de que el Tridente nos supere. Pero no lo hará,no nos derrotarán".

—¿Qué te importa? Por tú bien deberías callarte, pueden oírte.

"No debería importarte".

—¿Tus súbditos no saben que me tienes aquí? —pregunta sorprendido.

"¿Por qué les ocultas esto?"

—Sí —dice cortante, y esa respuesta no le basta a Shining Armor.

"Deja de ser tan evasiva".

—¿Por qué?—dice él molesto, y hace brillar su cuerno—. No voy a ser tu prisionero.

"¡Saldré de aquí, aunque deba destruir todo el campamento!"

—No eres mi prisionero, pedazo de basura —replica ella.

"Y entonces, ¿Qué soy? ¡Responde!"

—En ese caso me iré— dice él, levantándose, pero manteniéndose alerta; recién entonces se percata de que no trae puesta su armadura, y la ve desmontada en un rincón de la extraña carpa—. Y espero nunca volver a verte.

"Realmente estás loca".

—Bien, arriésgate y muere masacrado.

"Te encantaría verme así, maldita changeling".

—Eso no debería importarte—dice sarcástico Shining Armor.

"Ni siquiera sé por qué me sacaste del campo de batalla".

—Por eso, vete —dice ella, sin importarle mucho.

"¡Silencio!"

Shining Armor se concentra, y su cuerno brilla, para teletransportarse. Por un momento logra vislumbrar el lugar al que quiere llegar: la guarnición marcial en Canterlot, los barracones de la Guardia Real. Es el primer para el teletransporte. El segundo es invocar el hechizo, y para la mayoría de los unicornios basta con pensarlo: así lo hace. Pero no logra moverse. El hechizo se deshace y permanece en el mismo lugar, frente a la mirada divertida de la Reina.

"¿Qué?"

Está muy confundido, el hechizo de teletransportación es de dificultad media y sólo lo fallaba si estaba bajo alguna maldición o hechizo de alguno de sus enemigos o compañeros de entrenamiento.

"¿Me hechizaste?"

—¿Qué pasa? —dice mirándola con furia.

"¡Rayos, Chrysalis! ¡Deja de hacerme perder el tiempo!"

—Estás agotado, si quieres te llevo—dice burlona.

"Seguramente vas a chantajear a Cadence".

Furioso, planea atacarla, pero nota que si no tiene la fuerza para teletransportarse, no la tendrá para mantener una batalla contra la Reina Chrysalis. Se siente avergonzado cuando deja de cargar energía en su cuerno y se queda ahí, mirándola desafiante.

"Parezco un potro, no puedo salir de aquí".

—Olvídalo—dice él, tratando de no mirarla. Ella sólo lo mira como si le divirtiera verlo desesperarse, y él sabe que es muy posible que sea así.

"Te odio".

Contempla el lugar donde está prisionero. En un rincón está un raro lecho que recuerda a un capullo abierto por la mitad, en donde había algunas mantas; seguramente la Reina dormiría ahí. En un atril ve una armadura magnífica, hecha de alguna materia quitinosa y de color verde oscuro, con pinchos, diseños barrocos y arabescos bastante trabajados; la armadura de Chrysalis. En contraste, su propia armadura está tirada en el piso sin ningún orden.

"Lo haces todo a propósito para insultarme".

Ve en otro atril varias armas: una guja cuyo filo parece una media luna, con el asta en el centro exacto y el filo cóncavo hacia arriba; una espada con la mitad de la hoja ondulada como una serpiente avanzando, y la otra mitad recto como una espada normal; otra espada curvada únicamente en la zona del filo, y recta en el reverso; otra arma de asta similar a una guja, pero con la hoja bastante más ancha; dos espadas normales; dos cimitarras; un hacha cuyas hojas parecen las alas de una mariposa.

"¿Alguna vez has usado estas armas?"

Y entonces ve algo que lo sorprende. Colgando de una pared, ve un retrato donde aparecen tres pequeñas criaturas. Uno de ellos, el mayor, le recuerda a un changeling normal pero es alto, y más estilizado, que tiene colmillos prominentes sin llegar a ser sables, y una corona negra sin adornos. Lo acompañan tres pequeñas criaturas, tres crías de changeling, sonriendo para aquel retrato, y contrastando con la seriedad que tiene el mayor. Las crías igual tienen coronas negras.

"¡Espera un momento! ¡¿Tienes hijos?!"

—Como ves, no hago las cosas por gusto, pero claro ustedes los ponis solo piensan en sí mismos.

"¡Tienes hijos!"

La Reina habla con una voz firme, la misma voz con la que le contó sobre el Tridente, pero él nota un casi imperceptible tono de reproche y de tristeza. Shining Armor no lo entiende, y se siente muy confundido.

"¿Acaso tú te preocupas por ellos?"

De pronto, todo lo que hace la Reina toma un matiz que no logra soportar. ¿Hasta donde llegaría él con tal de alimentar a los hijos que pensaba tener con Cadence? ¿De qué sería capaz? Tal vez haría lo mismo que ella, tal vez..., sería igual.

"Pero..., secuestraste a mi esposa".

Es odiosa, cruel y traicionera, pero debe admitir, y le cuesta mucho hacerlo, que se preocupa por su familia. Las crías parecen ser hembras, mientras que el mayor parece ser un macho. No sonríe, tiene una seriedad que el pintor consideró que debía retratar con detalle.

"Tal vez..., tal vez ellos nos odian".

—No lo entiendo, ¿Tienes hijos?—dice confundido.

"Son tres, y uno es casi de la edad de Twilight".

—Todos mis súbditos lo son—responde con sencillez, y sin embargo la respuesta es pesada como una roca.

"¡¿Qué?! ¡¿Todos ellos?!"

La sorpresa es abrumadora. Los changelings que salieron en su auxilio en el Bosque Whitetail debían ser cientos, al menos mil. Los que atacaron Canterlot eran al menos el doble que eso, y posiblemente el triple. ¿Cómo nacieron?

"Vaya..., es mejor no pensar en eso".

—Sin embargo, ellos cuatro son especiales por alguna razón —dice él.

"No se parecen en nada a tus otros hijos".

La diferencia más notable, además de ser los únicos hijos a quienes tiene en un cuadro, es que ellos son los únicos que tienen ojos como los que ella tiene, no los ojos verdes de avispa de los demás changelings.

"Son totalmente distintos".

—Son los que podrían ayudar a formar más Colmenas, no sé porque te estoy explicando eso.

"¿Por qué nunca trataste de pedirnos ayuda en vez de atacarnos?"

Hace unos minutos la odiaba, ahora siente mucha lástima por ella. Madre de una gran cantidad de hijos que mueren de hambre, incapaz de hacer nada por ellos más que tratar de invadir un reino para así poder asegurarles comida. No la perdonaba por haber secuestrado a Cadence y haber puesto en riesgo a Equestria, pero ahora..., entendía por que lo había hecho. Y entenderlo era demasiado potente para él, se siente muy mal por ella y su especie.

"Podríamos buscar una forma de ayudarlos".

—¿Ustedes son la última Colmena?

"Dime que no lo son".

—Sí, la última —responde ella, con el mismo tono desinteresado, pero hay una nota de tristeza que él puede sentir.

"No puede ser..."

¿Qué había llevado al ocaso a su especie? Shining Armor siente un pánico y un dolor enormes al pensar que pudieron ser los propios ponis. No puede creer eso, no quiere creerlo, y trata de buscar otra explicación. Pero es difícil que exista otra que tenga tanto sentido como esa, pues los changelings son una especie a la que los ponis de la antigüedad no habrían tolerado. Y eso fácilmente llevaría a la venganza, al exterminio.

"La última Colmena".

Eso lo hace sentir peor. Él es capaz de enfrentar cualquier enemigo, lo entrenaron para eso, pero la mayoría de aquellos changelings no lo son. ¿Qué tan malvado puede ser querer salvar toda una especie? Quizás él haría lo mismo.

"Quizás hemos sido villanos para otras razas y nunca nos dimos cuenta".

—¿Realmente necesitan alimentarse de amor? No quiero que esclavicen Equestria, pero tampoco quiero que desaparezcan.

"Pueden existir ambas especies, podemos hallar una forma".

—Eso ya no importa, ahora solo coopera y deja de hablar.

"¿Coopera?"

—Chrysalis, yo sueño con tener hijos con Cadence—dice él—. No quiero que pierdas a tus hijos. Tal vez..., podamos llegar a un acuerdo.

"Algún hechizo o encantamiento podría evitar que se alimenten de amor y en cambio sealimenten de otra cosa".

—¿Es alguna trampa?—pregunta desconfiada la Reina.

"Yo no soy traicionero, Chrysalis".

—Claro que no—dice él, intentando hablar de un modo más suave—. Yo creí que eras un monstruo..., pero estoy viendo que hay algo de luz en ti.

"Sí, eso es, hay una luz en ti".

—¿Podrías dejar de confundirme? —dice ella con evidente molestia en sus ojos—. Ya estás haciendo que me arrepienta.

"Otra vez estás haciendo lo mismo".

—¿Arrepentirte de qué? —dice confundido.

"Por favor, sé más directa".

—De ayudarte —responde ella mirándolo.

"Así que de esto se trata todo. Tus súbditos quieren torturarme".

Pensar eso hace que un nudo se forme en su garganta. No pensaba que Chrysalis fuera capaz de sentir otro sentimiento que no fuera odio o ambición, pero ahora sabe que se preocupa por sus hijos, y eso le hace pensar que alberga otros nobles sentimientos.

"Ellos querían torturarme, pero tú me salvaste".

—Permite que yo te ayude—dice él—. Seguramente la Princesa Celestia o Twilight pueden encontrar una forma de que no se alimenten de amor.

"Twilight, ella es capaz de lograr lo que sea, ella podría hallar una solución".

Su hermana era increíblemente lista, muy talentosa con la magia, y muy poderosa a la vez con ella. Si pudo predecir el retorno de Nightmare Moon, derrotarla, derrotar a Discord, al Rey Sombra, a Chrysalis y a tantos otros villanos, podrá encontrar una solución para la Reina.

"Mi hermanita puede ayudarte, por favor confía en nosotros".

—¿Que saben ellas?—pregunta molesta, y muy a su pesar, Shining Armor la entiende.

"Las ves como tus enemigas aún. No lo son. No lo somos".

—Sólo permite que te ayuden—dice mirándola a los ojos.

"Quiero salvar a tu pueblo".

—Ya olvídalo, ni deberíamos estar hablando ahora, es muy peligroso para ambos.

"Corres ese riesgo por mí".

Shining Armor suspira. Realmente desea ayudarla, pero la Reina no lo permite, nota la desconfianza que ella siente en cada mirada, y no es para menos tomando en cuenta que son enemigos. Pero ya decidió que buscará una forma.

"Demuéstrame que no eres malvada, pude ver algo de esperanza en ti".

"En serio, es bastante imprudente" —es lo que se limita a pensar la Reina Chrysalis.


Sólo sentía mucho frío y todo lo que sentía era oscuridad, hasta que logró abrir los ojos.

"¿Dónde estoy?"

Piensa Fluttershy, su corazón inundándose de terror al ver que no está en ningún lugar que le resulte familiar a ella. A medida que sus ojos se van acostumbrando a la luz disponible, puede ver mejor aquella cueva, y lo que ve la asusta.

"Un Alicornio fantasma..."

La cueva es inmensa, tan alta que aquel dragón rojo que ella intimidó con su Mirada podría ponerse de pie y no tocaría el techo; el piso está repleto de monedas y estatuas de oro, amontonándose en grandes montañas, tanta riqueza que el tesoro de aquel dragón palidece en comparación. Y no solo eso, puede ver que el techo es de oro, y los bordes superiores de las paredes tienen aberturas que dejan caer un torrente de monedas, que oculta las paredes, un tesoro virtualmente infinito.

"Es el tesoro que había dicho Reaver".

Intenta levantarse y escapar, pero ve que está encadenada mediante grilletes de plata a un brillante altar de oro puro. No puede mover ninguna de sus patas, todas están inmovilizadas, y sus alas están estiradas, pero no amarradas, a ambos lados del altar. Replegarlas es doloroso.

"¡No!"

Hay una leve brisa helada que surge de algún lugar que no puede ver, y eso la asusta tanto que forcejea para tratar de liberarse, sin éxito. De hecho, pareciera que los grilletes la retienen con más firmeza mientras más lucha.

"¡Ayúdenme!"

—GUARDA TUS FUERZAS, SERAFINA—dice una voz a su lado derecho, y al girar su rostro logra ver al Espíritu Guardián Alicornio—. TU RESISTENCIA ES INÚTIL.

"¡Rayos! ¡Yo no soy Serafina!"

Su maestro, Huáscar, la nombra así, y al principio le gustaba que la llamaran como a su antepasada más notable, la Reina Alicornio del Mundo Desconocido que hizo cosas maravillosas para el Mundo Conocido. Los amigos de su maestro, los Paladines Verdes, también la llamaban así, con un cariño y respeto que nadie le había dado nunca. Pero el Tridente, los crueles Deadhoof y Azrael, no dejaban de llamarla así, como si quisieran vengarse de las maravillosas cosas que hizo en su vida pasada, y por eso había pasado bastantes dificultades, por eso querían destruirla.

"¡Mi nombre es Fluttershy!"

—¿Porque todos ustedes me llaman así? ¡Soy Fluttershy!—grita ya molesta.

"Quieren destruirme por lo que hice en mi anterior encarnación".

El alicornio sonríe, como si la ira de la pequeña pegaso fuera algo divertido para él, y eso la confunde. Se da cuenta de que ella no puede hacerle nada, está atada, y aunque no lo estuviera, es incapaz de enfrentarse a él.

"Cobarde".

—SÍ, TIENES RAZÓN —dice con su voz espectral y dura como pedradas—. NO ERES SERAFINA, ELLA ERA FUERTE Y VALIENTE —aquellas palabras son aún más gélidas y fuertes, como hierro quebrándose por el frío; el Espíritu Guardián se acerca, y mientras más cerca está, más frío siente ella—. FLUTTERSHY, EN CAMBIO, ES DÉBIL Y COBARDE.

"Yo..., yo no soy cobarde..., tienes razón, lo soy, estoy aterrada".

Pensar aquello la desanima. Su maestro siempre le dijo que estaba predestinada a hacer grandes cosas por el Mundo Conocido y la Naturaleza, pero le resultaba difícil creer eso. ¿Cómo iba a ser grandes cosas si le temía hasta a su propia sombra?

"Soy muy débil".

—Entonces ¿Porque me quieren a mí? Búsquenla a ella—dice triste.

"Apenas soy la sombra de Serafina".

—ELLA POR DESGRACIA VIVE EN TI—dice él, habla con la misma frialdad que llena aquel lugar—. PERO TRANQUILA, PRONTO TE LIBERARÉ DE TU PATÉTICA EXISTENCIA.

"Reaver, amigas, por favor..., no tarden".

—¿Porque quieren matarme?Yo no les hice nada, ni siquiera los conozco —dice ella, aterrada y triste, pero no quiere llorar frente a él.

"Nunca me metí con ustedes".

En realidad..., había arrebatado a Discord de las garras del Tridente, junto con sus amigas y Reaver. Tal vez aquello era lo que los enfurecía tanto, querían venganza por quitarles uno de los seres más poderosos del Mundo Conocido.

"Lo volvería a hacer, era muy peligroso que manejaran a Discord como quisieran".

—TIENES UN INMENSO PODER DORMIDO—dice él, y Fluttershy puede sentir el odio en su voz—. LO NECESITO PARA MÍ, DEBO ELIMINARTE ANTES DE QUE LO CONTROLES.

"Espera, si tengo un gran poder dormido, entonces no soy débil".

—Mis amigas no lo permitirán —dice controlando el torrente de sus sentimientos para que él no note que está asustada.

"Puedo contar con ellas".

—TUS AMIGOS SON DÉBILES—ríe él—. SI TÚ ERES MISERABLE ELLOS LO SON AÚN MÁS.

"¡No hables así de ellas!"

—No los conoces —dice molesta Fluttershy. A ella puede insultarla como quiera, pero a sus amigas no.

"¡Tú eres un miserable!"

—NO DEBEN VALER NADA SI SON AMIGOS TUYOS—dice él de un modo cruel.

"Monstruo, eres tú el que no vale nada".

Fluttershy se abstiene de hablar. Sabe que el alicornio fantasma sólo le va a contestar con insultos, y logra ver que él no planea hacerle daño..., al menos no aún. Sus amigas llegarán, ella sabe que la salvarán.

"Es un idiota".


La entrada es muy oscura, y Twilight es quien la ilumina con la luz que surge desde su cuerno.

"Todo lo que contó Aldebarán".

Piensa Reaver, observando que la luz mágica ilumina una caverna llena de grabados en sus paredes. Son tallados relativamente simples, pero el poder está en lo que cuentan: una gigantesca Arca de los Cielos, estrellándose contra el océano, y sobre ella formándose una isla: la antigua Atlántida. Un ser divino, parecido a Celestia pero que no parecía tener ni boca ni nariz, descubriéndolos bajo la isla e invitándolos a subir.

"El Dios Emperador".

Los vio cómo alzaban su civilización, cómo tomaban contacto con el Mundo Conocido y los ponis los adoraban como a dioses: la formación del primer Covenant, las primeras Sectas. Contempló como los Manantes reunían un ejército y se enfrentaban a los Alicornios en los Valles Susurrantes; y los Alicornios en esos tallados tenían progresivamente menos tentáculos que aquellos que aparecían a la entrada. Vio como eran derrotados por las estrategias de uno de ellos, aquel que portaba un gigantesco Martillo Guerra.

"Horus, Señor de la Guerra de los Alicornios".

Y vio como representaban a los Paladines Verdes. Miembros de las razas más humildes, detallados toscamente, como si quisieran ejemplificar el desprecio que les tenían. Sobre todo al unicornio: Merlín, el mago.

"¿Cuántos años puede durar el odio?"

Luego vio la primera guerra civil entre los Alicornios, aquella que Aldebarán había llamado "Herejía de Horus", donde la mitad de ellos fue destruida o se dispersó. Y luego, su segunda guerra civil, la que llamaban "Herejía de Helios", donde el padre de Celestia y Luna encerró a los sobrevivientes en la Atlántida, convertidos en piedra, antes de hundirlos, y fundaba Equestria.

"Ni él ni Horus tenían tentáculos..., eran de una generación reciente".

Y desde entonces, varios miles de años de batallas contra los Paladines Verdes..., miles de encuentros, batallas, tanto odio. Muchísimo dolor. Lo peor es que mientras más y más avanzaban, más enfrentamientos se veían, hasta que vieron el alzamiento del Rey Discord, cómo destruyó a los padres de Celestia, como capturó a las hermanas del Sol y la Luna..., vieron como Merlín le aconsejaba y Discord intentaba destruir a las Sectas del Covenant.

"Eso jamás me lo contaron..."

Y luego, Celestia derrotaba a Discord, y el ciclo de batallas entre Covenant y Paladines Verdes volvía a empezar, y seguía indefinidamente. Reaver no sabe cuántos metros han pasado, y la sucesión de escaramuzas no acaba.

"¿Acaso peleaban cada día? ¿Cuántos siglos se extiende esta guerra oculta? Rayos,efectivamente peleaban cada día contra el Covenant, contra la Secta de los Oscuros".

Ve que sus amigas tienen emociones dispares respecto a aquel mural. Twilight en particular está boquiabierta, como si la inmensidad que lo que ve fuera demasiado para ella. Rarity y Pinkie están confundidas y sólo lo miran ocasionalmente. Rainbow Dash y Applejack no los miran, la pegaso está impaciente por llegar al final, y Applejack ocasionalmente ve los grabados pero luego aparta la cabeza, como si no los entendiera.

"Y eso es lo más probable".

Los fragmentos de información que le daba Aldebarán y los cuentos narrados por Huáscar son suficientes para que pueda armar la historia antigua de Equestria, lo que Celestia quiso que los ponis olvidarán, por alguna razón.

"¿Será cierto lo que dice Aldebarán, de que la Princesa es malvada?"

Para él, es muy posible. No sólo la Princesa permitió que él y todos los mineros fueran torturados, sino que jamás ayudó a la orden de los Paladines Verdes, aun cuando según Aldebarán, le pidieron ayuda.

"Qué más se puede esperar de una alicornio".

Y entonces, casi como un milagro, logra ver el final de aquel túnel. Pinkie incluso celebra que la secuencia de murales se termina..., con una gigantesca talla de las fuerzas del Tridente cercando un pequeño pueblo, Ponyville.

"Malditos".

—¡Amigas! —grita asustada Fluttershy, en el centro exacto de la inmensa sala.

"¡Fluttershy!"

—¡Resiste! —grita el pegaso marrón, volando hacia ella a toda la velocidad que dan sus alas.

"¡Te sacaré de aquí!"

—¡Reaver, espera! —grita Twilight, intentando advertirle.

Demasiado tarde. Un golpe seco lo recibió y lo arrojó contra el suelo, ante el grito de terror de Fluttershy. Rueda sobre las monedas de oro, y cada moneda es como un puñetazo. Las amigas de Fluttershy bajan de su nube y se alinean, mirando con rabia al Espíritu.

"¡Tú! ¿Cómo pude confiar alguna vez en ti!"

—¡PERO SI SON LAS TONTAS DE LA ARMONÍA! —se burla con su voz fantasmal.

"¡No las llames así, bastardo!"

—Somos los Elementos de la Armonía, zopenco —dice furiosa Rainbow Dash, deseando poder volar para atacarlo.

"Vas a ser destruido, lamentarás meterte con Fluttershy".

—ESOS ELEMENTOS LE PERTENECÍAN A MI PUEBLO —dice el Espíritu—. DEVUÉLVANLOS, PEQUEÑAS PONIS.

"Aldebarán me contó que son más antiguos que ustedes".

—Olvídalo —dice seria Twilight—. Deja ir a Fluttershy.

"Ella es inocente. ¡Sólo la quieres para hacerme daño!"

—¡Suéltala! —dice furioso Reaver—. Maldito desgraciado, ella no te ha hecho nada.

"¡Maldito!"

El Espíritu Guardián se ríe con crueldad, y la furia en el grupo aumenta. Reaver mira a Fluttershy, y sus ojos se unen como si quisieran hablar con la mirada. Él trata de infundirle ánimos. Ella trata de creer que la salvará.

"Confía en nosotros, Fluttershy".

—REAVER, SUCIO SAQUEADOR. ¿TUS AMIGAS SABEN LO QUE ERES? UN LADRÓN, UN ASESINO, UN CRIMINAL...

"¡Yo no soy eso!"

—Jamás fui un criminal —lo interrumpe el pegaso marrón—. Sí, fui un delincuente, pero nunca cruel. Nunca dañé a un aldeano inocente. Nunca hice lo que tú estás haciendo.

"Torturar a una dulce yegua".

—FUISTE UN PIRATA, UN MALDITO SAQUEADOR DE BARCOS.

"Prefiero el término 'Buscador de Tesoros Aventurero'. Combina con mi trabajo habitualde Buscador Experto de Tesoros".

—A las órdenes de la capitana Celaeno —responde él—. la más noble de los piratas del Oriente.

"La única de mis patrones que me daba tiempo para almorzar".

—¿ENTONCES TAMBIÉN TE VOLVISTE UN REPARTIDOR DE MERCANCÍA INÚTIL? —pregunta el Espíritu Guardián—. LE TRAES UNA SUERTE HORRIBLE A TODOS LOS QUE TE CONOCEN. ¿SABES QUÉ PASÓ CON CELAENO? ¿CON TRIXIE, LA ESTÚPIDA UNICORNIO QUE HACÍA TRUCOS DE MAGIA EN EL CIRCO DONDE ERAS UN TONTO PAYASO?

"¿Qué? ¿Ellas están mal?"

—Trixie es talentosa, no le pudo pasar nada —dice él—. además, el resto del circo jamás la dejaría sola.

"Ella es como Twilight".

Sin embargo, nota que cae una pesadez sobre el grupo, como si hubiera dicho algo cruel. Incluso Fluttershy se sorprende, lo cual asusta a Reaver. Se gira para mirar a Twilight y sus amigas, y todas ellas evaden su mirada.

"No puede ser".

—No lo entiendo, ¿Ustedes conocieron a Trixie?

"¡La dejaron sola!"

—Reaver, nosotras... —comienza a decir Twilight, pero la interrumpe la voz de acero del Alicornio.

"¡La conocían!"

—ELLA FUE DESTRUIDA —dice riendo con crueldad, y el pegaso se asusta—. FUE DESTRUIDA CUANDO TUS SUPUESTAS AMIGAS LA ECHARON AL BOSQUE, Y LAS BESTIAS DEVORARON SU CARNE MIENTRAS ROGABA POR UNA AYUDA QUE NUNCA LLEGÓ...

"¡No puede ser! ¡Trixie!"

—¡Mientes! —grita iracunda Rainbow Dash— ¡Eso no fue así, no la echamos!

"¡Trixie estuvo en Ponyville! ¿Estaba sola? ¿Y el resto del circo, donde estaba?"

—SEA COMO SEA, EN EL BOSQUE HALLÓ SU FIN —dice él, y su risa parece quebrar el metal—. PORQUE TU SÓLO LE TRAES DESGRACIA A LOS QUE CONOCES. MIRA QUE LE PASÓ A ESTA TRISTE PONI.

"No puedo creerte, eres malvado".

—Estás mintiendo —dice Reaver, alzando la vista, y su mirada es la mirada de un águila—. Sé que lo haces. Yo no le traigo desgracia a nadie. ¡Yo liberé a los esclavos! ¡Yo voy a detenerte!

"¡Salvaré a Fluttershy!"

Pero el Alicornio se ríe y no está impresionado, para nada. Furtivamente, Rainbow trata de acercarse al altar donde está Fluttershy, pero el alicornio la ataja con un grito que casi hace sangrar sus oídos, y que por alguna razón sólo ella escucha.

"Su poder funciona como el de una banshee".

—Denme los Elementos y a Reaver, y les devolveré a esta miserable pegaso.

"Nunca lo harás, quieres destruirnos a los dos".

—Eso nunca —dice seria Twilight—. No sacrificaremos a un amigo.

"¿Les importo más que los Elementos?"

El Alicornio vuelve a reír, y esta vez, las cascadas de oro de las paredes se congelan. El sitio se hace mucho más frío, tanto que sienten que pueden romper las monedas. Reaver mira a sus amigas, luego a Fluttershy, y luego al Alicornio.

"Fluttershy es más valiosa que yo".

—Acepto que me sacrifiques —dice dando un paso adelante. Fluttershy lo mira con un terror que no le había visto antes.

"No temas, mi bella. Lo hago por ti".

—¡Reaver, no seas bobo! —le dice Rainbow Dash— ¡Ese Alicornio no cumplirá, los destruirá a ambos!

"Lo sé, pero no hay más opciones".

—No puedo arriesgar a Fluttershy —dice mirándolas, pero le hace un gesto con sus ojos a Twilight. Ella al principio lo mira con extrañeza, pero cuando ve la luz centellar en el Elemento de la Bondad, comprende.

"Vamos Twilight, ayúdame".

—Espera un momento, Espíritu Guardián del Tesoro —dice Twilight— ¿O debería llamarte Héimdall?

"Espera, ¿Sabes su nombre? No estaba en mis planes, pero sirve".

El Espíritu parece tan asombrado como él. Mira a Twilight como si hubiera pronunciado las Inecuaciones Universales o el verdadero nombre de la Madre Dana. La unicornio sonríe al ver la estupefacción en el rostro del fantasma.

"Buenísima distracción, realmente eres lista".

—MISERABLE EQUINA —dice el Alicornio, o Héimdall— ¿CÓMO SABES MI NOMBRE? ¿Acaso te lo contó el Tridente?

"No permitas que voltee".

—Yo sé muchas cosas, Héimdall —responde ella, pero el Espíritu alza su poderosa voz.

"¡Maldito gritón!"

—¡JAMÁS PRONUNCIES MI NOMBRE! —vocifera furioso— ¿CÓMO LO SABES? ¿CÓMO?

"Gran pregunta, ¿Cómo lo sabe?"

—Porque Celestia confía en mí —dice ella, sonriendo con confianza, y su cuerno brilla, preparando para contestar con un hechizo cualquier ataque del Alicornio—. Me habló de los Alicornios Nibelungos. Eran el reino que trató de ocupar los Reinos de los Draconequus, ¿cierto?

"Realmente quiero saber cómo averiguaste eso".

—¡MISERABLE REPRODUCTORA! —vuelve a decir, y esta vez todas sus amigas se ponen en guardia—. VEO QUE LA PUTA DE CELESTIA AÚN RECUERDA LA HISTORIA DE SU ESPECIE. CREO QUE EL OLVIDO QUE IMPUSO A TODO SU REINO NO LO APLICÓ CON ELLA NI CON SU ESTUDIANTE FAVORITA.

"Lo que faltaba, un duelo dialéctico. Es sumamente aburrido".

Mientras hablan, él se escabulle sigilosamente, hacia donde está Fluttershy. Sabe que el espíritu tiene poderes extrasensoriales increíbles, por eso esperaba que Twilight lo distrajera. Aunque esperaba un rayo mágico, una descarga de energía o un hechizo devastador, no una larga discusión sobre conocimientos que sólo le interesan a Aldebarán y sus amigos. Fluttershy lo mira con una felicidad increíble, pero él le hace un signo de que no hable.

"No se puede girar, o perdemos el factor sorpresa".

—Celestia sólo quiso proteger a los ponis, protegerlos de su pasado —responde Twilight. Detrás de ella, Rarity, Rainbow Dash y Pinkie Pie miran con expectación cómo Reaver se acerca a Fluttershy, pero tratan de no mirarlos directamente para no alertar al Alicornio.

"¡Miren hacia otro lado!"

—SÍ, SU PASADO COMO CONQUISTADORES, COMO DESTRUCTORES DE RAZAS INÚTILES —se ríe el Espíritu Guardián— ¿SABES QUE TUS CIUDADES SE CONSTRUYERON SOBRE ESQUELETOS DE GRIFOS? TODA EQUESTRIA ANTES LES PERTENECÍA.

"Joder, no sé si esto de verdad le importe a alguien".

—Héimdall —dice Twilight, sin dejar de mirar los fantasmales ojos del Alicornio—. Quieres que regrese tu raza, pero ¿Cómo crees que reaccionarán frente a tu traición?

"Parece una de esas novelas que lee Rarity".

Le habría gustado estar con el resto del grupo para ver el rostro del Espíritu Guardián al oír eso. Pero está junto a Fluttershy, su amada Fluttershy. Besa sus labios, y el sentimiento que lo invade lo reconforta hasta límites desconocidos para su corazón, y el frío ambiente se vuelve cálido, todo su temor desaparece, y más que nunca sabe que no cambiaría a su bella ni por todo el oro de aquel lugar.

"Tú eres mi tesoro, te amo".

Al separar sus labios, ella lo mira con toda la ternura que ella es capaz de demostrar, que es prácticamente ilimitada. Él coloca con cuidado el Elemento de la Bondad en su cuello, y busca la forma de liberar a Fluttershy.

"A ver, debe haber algo que sirva de ganzúa..."

—¡Es el momento, chicas! —grita Twilight, desconcertando al Espíritu Guardián.

"¡Claro, usen el poder de los Elementos!"

Un resplandor las cubre, una luz más intensa que la proyectada por el oro, y que sin embargo permite verlas. Reaver contempla boquiabierto como Fluttershy se ilumina totalmente, junto con todas sus amigas, y se colocan en línea. El poder total de la Armonía: Magia, Generosidad, Honestidad, Risa, Lealtad y Bondad, el gran corazón de seis yeguas que juntas lograban vencerlo todo, a cualquier villano que se les presentara. Al verlas, Reaver se da cuenta que jamás será un héroe, porque nunca sus sentimientos igualarán lo de esas ponis. Y reflexiona que el verdadero poder no está en las joyas, sino en las propias yeguas que las portan, la única magia es la que está en Twilight, Rarity, Applejack, Pinkie Pie, Rainbow Dash y Fluttershy.

"Mi bella Fluttershy".

Es el poder de corazones puros, de aquellos espíritus que no pudrió la envidia, y Reaver siente que cosas así inspiran a miles de ponis, como si una sola pizca de azúcar pudiera endulzar un mar de amargura. Ve el Sol emanando en cada uno de sus cabellos, la Luna portentosa está en los centelleantes ojos de las ponis, rompiendo el frío como si fuera simple Cristal, y logra contemplar el abrumador poder de la Amistad, listo para fluir hacia el Alicornio.

"Esto es impresionante..."

No puede pensar nada más, pero basta. Sonríe, y gruesas lágrimas corren por sus ojos negros. Le parece que su mirada se cruza con la de Fluttershy, le parece que ella también le sonríe, y eso por alguna razón lo hace sentir aún más feliz.

"Por ti soy un héroe, Fluttershy, mi bella, mi amor, mi tesoro. Por ti me redimí totalmente,y llevo una vida recta. Por ti".

El Alicornio las contempla con evidente temor, y se ve totalmente acorralado. Reaver vuela hacia otro extremo para no ser alcanzado por el poder de los Elementos de la Armonía, listo para ver la destrucción de ese cruel Espíritu Guardián. No podía creer que creyó en él.

"Rayos, era tan idiota".

—¡No puede ser! —grita el Alicornio, furioso y desesperado— ¡No!

"¡Sufre, maldito bastardo!"

Entonces, Héimdall se voltea, y sus ojos se cruzan con los del fantasma. La sonrisa de confianza que tenía hasta entonces se desvanece a la misma velocidad con la que el Alicornio hace una mueca de rabia.

"No, no".

—¡TÚ! ¡MALDITO SAQUEADOR! —grita el Espíritu Guardián— ¡DEBÍ DESTRUIRTE EN EL MOMENTO EN EL QUE ENTRASTE A MI CUEVA!

"Quédate quieto, maldito".

—¡Ya perdiste! —grita Reaver— ¡Todo acabó!

"¡Ve y descansa con tus hermanos, maldito!"

—NO, ESTO AÚN NO ACABA —responde él, y en apenas un segundo desparece y reaparece justo al frente de él.

"¡Imposible!"

—¡Reaver! —grita asustada Fluttershy, y la formación de los Elementos de la Armonía se tambalea.

"¿Qué esperan? ¡Lancen su magia!"

—INSIGNIFICANTE GUSANO —dice el Alicornio, riendo—. TÚ DESAPARECERÁS CONMIGO. ¡SAQUEADOR DE MIERDA!

"¡Apúrense!"

Demasiado tarde. Héimdall inclina su cabeza, y atraviesa el pecho de Reaver con su fantasmal cuerno, que duele el triple de lo que duele normalmente. El pegaso grita, y al hacerlo siente aún más dolor, y cuando el Espíritu guardián retira su cuerno, sale un torrente de sangre que se congela, su herida está cubierta de escarcha y siente que el hielo penetra hasta el interior de su carne.

"¡Maldición!"

—YO ME VOY, PERO TÚ NO SERÁS FELIZ, HIJO DE PUTA —le susurra el Espíritu Guardián, y Reaver cae al suelo, respirando con mucha dificultad.

"Fluttershy".

Con lentitud logra levantar su cabeza, y ve el rostro horrorizado de Fluttershy, que no puede creer lo que ve. Su rostro expresa un terror más allá de lo equino, el rostro de alguien que está contemplando el fin del mundo.

"Destrúyelo".

—¡Reaver! —grita ella, y tal es su pánico que es un grito extremadamente fuerte— ¡NOOO!


El universo no tenía nada de piedad con ella.

"¡Reaver!"

En un momento estaba atrapada por el Alicornio que Twilight había llamado Hé , sus amigas y su amor aparecieron para rescatarla. ¡Se había sentido tan feliz, habían llegado al fin sus amigas! ¡Reaver estaba siendo un héroe! Y todo por ella, por salvarla a ella. A pesar de estar encadenada a un altar de oro, se sintió libre y feliz. Y cuando él estuvo junto a ella y la besó, sintió que florecía la primavera.

"¡No puedes estar herido!"

Él le había puesto el collar del Elemento de la Bondad en su cuello, y había sentido nuevamente el poder de la amistad, la comunión entre sus cinco amigas en la poderosa Armonía que tantos enemigos habían conseguido derrotar antes. Ya habían ganado.

"¿Por qué no lo atacamos antes?"

Y entonces, cuando ya tenían la victoria en sus cascos, aquel Espíritu Guardián lo había atravesado con su cuerno. Vio su sangre caer y congelarse, vio su rostro confundido, lo vio caer y mirarla con temor.

"¡Ese maldito monstruo!"

La luz que rodea a Fluttershy comienza a oscurecer, y se extiende al punto de que su sombra opaca a los Elementos. Sus amigas bajan al suelo, con sus collares apagados, como si ya no tuvieran efecto.

"¡Monstruo!"

Sus amigas se dan cuenta inmediatamente de por qué no funcionan: falta el Elemento de la Bondad. Las cinco menos la propia Fluttershy se percatan de aquello, solo ellas y Reaver ven como la oscuridad aumenta, casi ocultando a la hermosa pegaso amarilla.

"¡Pagarás por lo que le hiciste!"


—¡Fluttershy, no! —le grita Applejack, pero la pegaso no le hace caso, como si no la oyera.

"¡Corrales! ¡No puede ser!"

La que normalmente es el Elemento de la Bondad ahora está cubierta de sombras. Ella apenas logra distinguirla en medio de toda la oscuridad, aunque le parece ver su silueta cuando se mueve.

"¡Tú no eres así!"

—¡Amiga! —le grita Rarity— ¡Es suficiente!

"¡No eres malvada, Fluttershy!"

—¡Fluttershy, detente! —le grita Twilight— ¡Te necesitamos para vencerlo!

"El Elemento de la Bondad, nos faltas tú, ya detente".

—¡Por favor, no es momento para dejarse llevar por la ira! —le grita Rainbow Dash.

"¡Si lo haces, ese monstruo ganará!"

—¡Fluttershy, detente, así no salvarás a Reaver! —grita Pinkie Pie.

"¡Basta, el Alicornio ganará!"

Oyen un rugido, una voz que no habían esperado oír jamás, una voz que no proviene del malvado Alicornio que hirió a Reaver, sino que proviene, para horror de las cinco amigas, de Fluttershy. Las sombras alrededor de ella parecen dibujar una silueta macabra.

"¿Qué corrales está pasando?"

¡CÁLLENSE! —grita esa sombra que antes era la dulce pegaso Fluttershy— ¡CÁLLENSE! ¡NO PODEMOS USAR LOS ELEMENTOS DE LA ARMONÍA CONTRA ESTE MALDITO MONSTRUO!

"¿Magia malvada?"

Applejack no puede entender lo que pasa. Ve que dos antorchas de luz roja se encienden simulando ojos dentro de la densa oscuridad que toma vagamente la forma de Fluttershy. La poni terrestre siente un terror como nunca antes había sentido.

"¡No! ¡Nooo! ¡Fluttershy no puede volverse malvada!"

La pegaso oscura avanza hacia Héimdall, quien se ve incapaz de escapar, totalmente quieto e intimidado, sin dejar de mirarla a los ojos. Applejack no sabe mucho de magia, pero sospecha que es una versión más peligrosa de la Mirada de Fluttershy.

"¡Detente!"

LA ÚNICA FORMA DE ACABAR CON BESTIAS COMO TÚ —dice elevándose hasta quedara a la altura del Alicornio fantasma— ¡ES MATÁNDOTE!

"¡No!

—¡Fluttershy, no! —gritan todas ellas. Héimdall está aterrado, pero al oír aquello, sonríe.

"¡Es lo que él quiere!"

—¿Una dulce pegaso como tú, matándome? ¿El Elemento de la Bondad? —dice riendo, mientras las sombras lo rodean como un océano—. Sería interesante para mi causa.

"¡Alto! ¡Flutttershy, no lo hagas! ¡No lo hagas!"


Vio como lo alza contra el techo.

"Tú no eres así".

Parecía querer hacerlo sufrir, porque lo azotaba una y otra vez contra el suelo. Saltaban las monedas, se astillaban y se rompían, salpicando hacia todas direcciones. En otro tiempo habría gritado de terror, en otro tiempo estaría buscando la forma de cargar todo el oro posible y escapar sin que nadie se diera cuenta. Pero eso era antes de conocerla a ella, la pegaso que pudo conquistarlo con su infinita bondad y ternura.

"Eres mucho mejor que eso".

Sus cinco amigas tratan de ir a detenerla, pero una onda expansiva grisácea las obliga a retroceder. No parece que quiera dañarlas, lo cual es un punto positivo para él, porque quiere decir que la Fluttershy bondadosa continúa ahí dentro, y necesita salir. Se siente como una basura, por su culpa está pasando todo aquello, y ella no se estaría volviendo un monstruo. Él no merece ni siquiera su desprecio, ni siquiera su odio, porque él es una basura.

"Un saqueador".


MÍRAME —dice lo que fue Fluttershy¡MÍRAME! TÚ LLEVASTE LA GUERRA A MI PUEBLO, MALDITO GUSANO. TÚ CONVERTISTE AL HERMANO DE REAVER EN UN MONSTRUO. ¡TÚ LE HICISTE DAÑO A REAVER!

"No mereces seguir viviendo".

De un golpe lo azota contra el suelo, y coloca uno de sus cascos en su cuello. Por alguna razón se siente como un cuello real..., tal vez si lo sigue aplastando, pueda dejarlo sin aire. Tal vez pueda golpearlo un poco más antes de destruirlo.

"¡Bestia! ¡No mereces irte en paz!"

VAS A SUFRIR, VAS A SER DESTRUIDO, MALDITO —dice ella furiosa— ¡POR TODO LO QUE NOS HAS HECHO!

"¡Tú nos has perseguido todo el invierno!"

Todo lo que había pasado en el pueblo era por culpa del Covenant, de las maquinaciones que hacía el Tridente. Seguramente habían causado el incendio donde falleció Lightdawn. Ahora habían atacado el pueblo, su pueblo amado, Ponyville. Su hermano había decidido traicionarla, uniéndose al cruel Tridente, y el hermano de Reaver intentaba hacerle cosas horrendas. ¡Y ahora se atrevía a herir gravemente a su novio!

"¡Pagarás por todos tus crímenes!"

—¡Despídete! —grita ella, mientras un vórtice púrpura comienza a formarse en sus cascos. El Espíritu Guardián sonríe y se prepara para recibirlo, ante los gritos de sus amigas.

"¡Atrás, no intervengan!"

—¡No! ¡Fluttershy! —gritan todas ellas.

"¡Haré lo que ustedes deberían hacer!"

—F-Flu-ttershy —susurra una leve vocecilla, que para ella es perfectamente audible, y la reconoce bien

"Estás muy débil".

—¿Reaver? —pregunta volteándose, y su voz vuelve a ser la suave vocecilla de tierna pegaso que suele tener.

"Detente, no hables, eso te hará daño".

—T-tú —susurra, él, esforzándose por obtener aire—. T-tú e-eres..., Bondad.

"Bondad..."

Ella mira sus cascos, y se ve rodeada por la oscuridad. Contempla a sus amigas, que la miran aterradas, pero no por ellas mismas, sino porque temen que ella se condene para siempre. Contempla a Reaver, que intenta detenerla de tomar una decisión nefasta.

"Reaver, estás tan asustado".

Pero al igual que sus amigas, su hermoso saqueador no está asustado porque sienta próxima a la muerte: él teme que ella decida tomar una decisión nefasta, que los separará en el más allá para siempre.

"¿Qué estoy haciendo?"

Retrocede, dejando al Espíritu Guardián perplejo, y ella avanza hacia sus amigas, mientras la oscuridad se va evaporando. El odio que sintió en su corazón se marcha, dejándola agotada. Casi cae al suelo de no ser porque sus amigas, todas ellas, vana a ayudarla.

"Mis amigas..."

—Yo..., lo s-siento mucho —susurra ella avergonzada, pero Twilight y Applejack la miran de un modo muy comprensivo.

"Casi lo arruino todo".

—Tranquila, no fue tu culpa —le dice Twilight—. Acabemos con esto.

"Debemos salvar Ponyville".

Las seis amigas miran al Alicornio, que al verse nuevamente en peligro planea rematar a Reaver. A la misma velocidad extrema, está junto al pegaso, quien lo mira con un alivio que confunde al Espíritu Guardián.

"¡Suficiente!"

Justo cuando alza su cuerno, se ve rodeado por un potente torrente de luz, un arco iris, que lo comienza a cubrir rápidamente. Héimdall, aterrado, trata de retroceder, pero se ve totalmente incapaz, y aquel arco iris lo cubre, y lo va transformando en hielo.

"¡Ya lo vencimos!"

—¡VOLVERÉ! —grita el Espíritu Guardián, antes de que se convierta totalmente en una estatua.

"No lo harás".

—Te estaremos esperando, tonto —dice Rainbow Dash, recuperando su confianza. La estatua de hielo parece mirarla con odio.

"¡Reaver!"

Acabada la magia, Fluttershy corre rápidamente corre junto a Reaver, y sus amigas la siguen, preocupadas. El pegaso sufre aún, pero permanece consciente. No se desangra demasiado a causa del frío,

"¡Resiste un poco!"

—Y-ya acabó —susurra él feliz, pero al sonreír debe ahogar una mueca de dolor.

"Por favor, Reaver".

—Volveremos a casa —susurra ella, sujetando sus cascos—. Te salvarás, Reaver.

"Ya vencimos al Alicornio, no me dejes sola".

El pegaso le sonríe, y ella se siente mal. Reaver sufre, y ella no puede hacer nada para ayudarlo. Su corazón derrama sus lágrimas, pero su novio intenta secárselas con un casco tembloroso. Él la mira con amor.

"No me dejes sola".

—¡Cuidado, Fluttershy! —grita alarmada Rainbow, y siente como todas sus amigas se ponen en guardia.

"¿Otro atacante?"

—¡Retrocede, engendro! —grita Twilight furiosa, hacia algo que se acerca a esa sala.

"¿M-monstruos?"

—Debo reconocer que esperaba semejante reacción por parte de un equino estándar.

"¡Squeeze!"

—¡Chicas, esperen! —dice ella—. Él es una criatura del Bosque.

"Es un amigo mío".

—¿Conoces a esa cosa? —pregunta Rarity con evidente repulsión.

"Sé más respetuosa, tiene sentimientos".

—Él se llama Squeeze —les explica. La criatura continúa su avance, arreglando sus lentes con una pinza. Detrás de él, aparece Dream Moon, contemplando con curiosidad todo cuanto le rodea. Sus amigas no saben si alarmarse o no al ver a semejantes criaturas.

"No los traten mal, por favor".

—¡Aaahhh! —canta alegre la gárgola, desconcertando a todos menos a Fluttershy y a Reaver—. Seré de ayuda.


Lograron salir del lugar antes de que comenzara a temblar y derrumbarse.

La cueva bruscamente comenzó a quebrarse, como si quisiera regresar a su estado normal, pero sin magia que la sustentaba comenzó a caer. Dream Moon había terminado de curar a Reaver, y trataba de hacer lo mismo con Rainbow cuando cayó un grueso segmento del techo. Eso bastó para alertarlas, y Twilight volvió a invocar aquella nube para que pudieran escapar juntas. Squeeze subió al lomo de Dream Moon y volaron lejos de ahí.

Y fue justo a tiempo, pues mientras más se alejaban, trozos más grandes de techo y de las paredes se resquebrajaban y caían, ocultando el oro, ocultando la estatua de hielo de aquel Alicornio. Aunque intentaron prestar atención, ninguna vio si la estatua se destrozaba.

..…

La Agente Hooves le había encargado a Stormnight que se adelantara para vigilar a Twilight y sus amigas.

"Esas chicas necesitan toda la protección que puedas darle".

Se sentía satisfecha. Stormnight había abierto a Raider para extraer su hígado y comérselo, para ver que el pegaso se mantenía con vida, realmente por arte de magia. Se comió varios órganos internos, antes de darse por satisfecho.

"De todas formas, este maldito no merecía nada menos".

Está totalmente atado en el suelo, y ella espera a su compañero. No debe tardar en regresar junto con las chicas, el enmascarado y el Desterrado. No esperaba mucho de aquel pegaso de hermosas alas blancas, pero no parecía ser inútil.

"Basta con que no sea un estorbo".

De pronto, sintió un ruido a su espalda, y rápidamente prepara su ballesta plateada. Se gira y está preparada para disparar. Sabe que su arma es igual de efectiva contra Manantes que contra soldados normales.

"Sé tan tonto como para atacarme".

—¡Suelta tus armas y no seas tonto! —reclama ella.

"O te dispararé con esta cosa".

—Ditzy —dice una voz demasiado conocida para ella— ¿Realmente no me reconoces?

"¿Dante?"

Un unicornio de pelaje gris y crin azul marino oscuro aparece entre los árboles, caminando sin perturbar la nieve. Ella suelta la ballesta: ese unicornio es el padre de su amada Dinky. Dante, un unicornio a quien amó sin saber que era un Mago Tenebroso de la Cofradía Oscura.

"No me hagas enfrentarte..."

—Pasó mucho tiempo —dice ella triste, mirándolo a los ojos.

"Una gran cantidad de tiempo".

—Lo siento mucho, Ditzy, pero no podía ausentarme sin que lo supieran mis jefes.

"Pudiste haberme advertido".

—Deja todo esto, Dante, ven conmigo —susurra ella, mientras él camina hasta estar frente a él—. deja toda esa locura, yo te amo, Dinky te necesita y Amethyst Star sabrá apreciarte.

"Al fin tendrán un padre".

—Sabes que no puedo hacer eso hasta que yo sea señor de la Cofradía Oscura, o tu destruyas al Tridente —dice mirándola.

"Siempre me dices eso".

Recuerda su relación con Reaver, su embarazo, y de inmediato se siente mal. Jamás le habría pedido aquello a Reaver de haber tenido a su esposo, Dante, a su lado. Se siente terrible, como si lo hubiera traicionado.

"Fue tu culpa, Dante".

—Mi muffin..., yo debo decirte algo...

"Tal vez me mandes al cuerno y te vuelvas villano realmente".

—Ditzy, mi muffin, lo sé —dice él, acercándose a ella y le sonríe—. Y te seré sincero, ese hijo será mío.

"¿Qué?"

—¿Hablas en serio? —dice sorprendida. Dante camina hacia ella, y la abraza con ternura. Ella corresponde al abrazo y apoya su cabeza en su hombro, sin desconfiar de él.

"Mi esposo querido, te amo, por favor perdóname".

Sin que ella lo note, Dante hace brillar su cuerno, y los ojos de Derpy se iluminan con una potente luz azul, sin que ella parezca percatarse de eso. Luego de unos momentos, él la mira a los ojos.

"Dante".

—Ese hijo es mío —dice él—. Se llamará Toramino.

"No sé por qué dudas de que sea tu hijo".

Ella recuerda perfectamente la noche en que lo forjaron. Y es que Dante, usando magia prohibida para los unicornios de Equestria, modificó los recuerdos de Derpy para reemplazar a Derpy y colocarse a él en su lugar. Cosa que la pegaso nunca sabrá.

"Es tu hijo, el hermanito de Dinky".

—Quisiera que estés ahí cuando nazca —dice ella, mirándolo con todo el cariño del mundo—. Se llamará Toramino.


Al salir se reunieron con el resto del grupo que acompañó a Reaver. El misterioso unicornio al que llamaban Enmascarado intenta alejarse, pero Twilight corre para alcanzarlo. necesita desesperadamente hablar con él.

"¡Espera!"

Durante todo su sueño, su mente estaba en otro lugar..., ella había decidido seguir los consejos de Wisemurk y llegó a un misterioso lugar, una especie de mausoleo que decía Pensatorium en lo alto. Ahí entró en trance.

"Y tardé mucho en salir".

Fue un viaje hacia lo más profundo de su subconsciente. Wisemurk, y un misterioso Wandering Wing, le habían regalado unas cuantas revelaciones sobre el pasado de su mundo, y también la hicieron enfrentar sus más grandes traumas que había reprimido desde la niñez: la muerte de su abuelo y el posterior intento de suicidio de su madre. Momentos tan duros que su mente trató de enterrarlos, pero continuaban haciéndole daño. A eso tuvo que añadir la horrible muerte de Lightdawn, mucho más reciente, y que gatilló una grave crisis emocional que no demostró frente a sus amigas.

"Pude superarlos, pero mi demora casi las perjudica".

Y una de esas revelaciones fue la identidad del Enmascarado. Por eso quiere alcanzarlo, por eso ella acelera y logra colocarse frente a él. El unicornio con el cráneo en llamas no puede transmitir emociones con su rostro, pero ella sabe que está sorprendido.

"Sé quién eres".

—Señorita Sparkle —dice él—. Regrese con sus amigas.

"Ya no necesitas seguir fingiendo, tú me ayudaste a salir del Pensatorium".

—Lightdawn —dice ella, y casi puede sentir como el unicornio se sorprende—. No me engañas.

"Sé lo qué hiciste".

Wandering Wing y Wisemurk se lo contaron. Cómo lo había resucitado aquel unicornio conocido como "el Masticador", líder de una organización que enfrentaba al Covenant y al Tridente. Se había enterado que el Doctor Whoof también estaba involucrado.

"No quiero saber cómo te resucitaron".

—Eres muy lista, Twilight —susurra él, y las llamas de su cuerpo comienzan a avivarse—. Por favor, vete. No quiero que me veas así. No quiero que me veas como un monstruo.

"Jamás lo serás para mí".

—Tú no eres un monstruo para mí —antes de que el unicornio pueda reaccionar, ella corre y lo abraza, y su fuego no la quema—. Yo te amo. Te amo, Lightdawn.

"El dueño de mi corazón".

—Yo soy un monstruo ahora, un ser antinatural —dice él—. No puedo volver contigo.

"Lo sé".

—Quisiera que te quedaras a mi lado para siempre —dice ella, y las lágrimas comienzan a brotar de sus ojos—. Pero..., sé que debes partir. Me costó mucho aceptarlo.

"Me costó demasiado".

Estuvo tan deprimida que apenas si salía de su hogar. Notaba la preocupación de Spike, el sufrimiento de sus seis amigas que trataban de ayudarla y no sabían cómo. Apenas sí se alimentaba. Su muñeca Sabelotodo había sido un extraño consuelo, un puente que la unía al pasado y a su amado Lightdawn, pues él se la había regalado cuando eran potros. Su nivel de depresión fue tal que comenzaba a alucinar.

"Sólo le hacía daño a mis amigas y a Spike".

—Me duele alejarme de ti —dice él, y sus llamas lentamente se apagan—. Pero siempre estaré a tu lado, aunque no puedas verme.

"Mi ángel guardián".

—Nunca te olvidaré, Lightdawn —dice ella, tratando de contener sus lágrimas—. Nunca dejaré de pensar en ti.

"Aunque me duela el corazón".

—No culpes a la Muerte por hacer lo suyo —dice él—. Ella carga con una labor que todos comprenden, pero pocos perdonan.

"Lo entiendo. Mi abuelo y tú se han ido con ella, y sería tonta al enojarme".

Aunque por mucho tiempo sí estaba resentida, y la temía. Pero la larga reflexión que tuvo en el Pensatorium la hicieron reconsiderar sus puntos de vista. Ahora comprendía que el planeta era cómo los manzanales de Applejack, y cada cierto tiempo, alguien debía hacer la cosecha. No le quitaba el dolor, aún se estrujaba su corazón al recodarlos, pero era tonto pretender enfrentar a la Muerte. La había aceptado, pues era parte del ciclo natural de las cosas. Un elemento que une a todos los Seres Vivos del mundo, le había dicho Gabriel.

"Nos volveremos a ver, Lightdawn".

—No puedo culparla —responde ella, disfrutando el último abrazo—. Después de todo, volveremos a vernos.

"Y estaremos juntos para siempre".

—Espero que nos reencontremos dentro de muchos años —dice él, su fuego finalmente se apaga—. Quiero que seas feliz, Twilight. Que dejes atrás el dolor.

"Seré feliz por los dos".

—Te amo, Lightdawn —dice ella mirándolo. Es el Lightdawn que ella recuerda, el unicornio hermoso y de un corazón más bello aún. Su mejor amigo. Su esposo. Aquel que jamás olvidaría.

"Viviré por ti".

—Te amo, Twilight —dice sonriéndole. Y se funden en un beso, el beso más tierno que ella ha sentido jamá como si tuviera que equivaler a todos los besos que jamás podrían darse. El Bosque Everfree ya no es el Bosque sombrío y nevado: la suave brisa los rodea con una nube de pétalos de violetas, sus flores favoritas, y ella cierra los ojos para disfrutar el beso y jamás olvidarlo.

"Jamás te olvidaré".

Se siente feliz, como no se ha sentido en mucho tiempo. Y cuando abre los ojos, Lightdawn ya no está, y el sombrío Bosque Everfree la rodea, sin ningún rastro de violetas, sin ningún atisbo de luz.

"Lightdawn".

Pero es el verano en su corazón.


—Wandering Wing —susurra Applejack, acercándose al Desterrado— ¡Wandering! ¡Estás bien!

"Aunque pareces más viejo".

Se siente tan feliz que lo abraza. ¡Era maravilloso! Su familia y ella misma habían sufrido mucho cuando Azrael aparentemente lo destruyó con su magia, dejando un cráter humeante. Ya se imaginaba la cara de alegría que pondría su esposa, yendo a abrazarlo y cubriéndolo de besos, y la inmensa felicidad de su hijo, al ver que su padre en realidad estaba vivo. Zeta y Daring Do habían quedado destrozados.

"¡Van a estar muy felices! ¡Estás vivo!"

Pero el pegaso no sonríe. De cerca, pareciera mucho más mayor, casi con diez años más. Tiene unas alas blancas gigantescas, las alas más impresionantes y hermosas que ella ha visto nunca, y eso la confunde.

"¿De dónde sacaste esas alas?"

—Applejack —dice él, indudablemente es su voz, y se quita las gafas—. No quisiera tener que decir esto..., pero no volveré.

"¿Qué?"

—Pero, Wandering, estás bien...

"¡Estás vivo!"

—Fíjate bien, Applejack —dice él, y su rostro sólo refleja tristeza—. Ya no pertenezco a este mundo.

"No..., ¡No me digas eso!"

—Pero..., pero te ves bien, sólo un poco más viejo —dice ella—. No me digas que estás..., que estás...

"Muerto".

Wandering Wing se acerca a ella, y sus alas blancas se desvanecen. Ella niega su cabeza, niega y sus ojos comienzan a amenazarla con soltar todas las lágrimas que le quedan. Wandering la mira con unos ojos tristes y cansados.

"¡Wandering, no te puedes marchar!"

Con él había escapado del Tridente. Fue muy amable con ella, aunque en esa cárcel parecía que el dolor lo había trastornado. Lo ayudó a escapar, curó sus ojos, y salieron de ahí, juntos. Él la había ayudado a cosechar manzanas, había oído lo que ella no se atrevía a conversar con nadie más: el dolor por la pérdida de sus padres, el temor de que Shadow Leader le hiciera daño a su familia, el pánico a cualquier acción del Tridente contra su pueblo.

"Siempre me escuchaste".

Y él jamás se quejó. Oía pacientemente lo que ella le contaba, normalmente mientras él la acompañaba a cosechar, y luego hacía pequeñas preguntas que la hacían reflexionar. Nunca quiso contárselas a nadie más que a él porque no quería consejos, sólo quería dejar salir los temores que encerraba en su corazón. Él amenizaba el camino de regreso con una o dos bromas, normalmente unas observaciones bastante irónicas sobre la vida en el pueblo, que la hacían reír sin que se diera cuenta.

"Fuiste mejorando tu ánimo".

Él había dejado de ser el perdedor deprimido que salió del Tridente y se había convertido en un poeta guerrero, un chamán más conectado con sus raíces que su propia familia. Y ella lo miraba y se sentía feliz.

"Y luego recuperaste a tu familia".

Applejack juraría que él no habría sido más feliz ni aunque recuperara sus alas. Cuando regresó su familia, estaba tan feliz que superaba en buen humor a Pinkie..., la mayor parte del tiempo.

"Imperial Blue".

Entonces atacó el Tridente..., y el unicornio llamado Azrael creó un cráter en donde Wandering Wing estaba de pie, antes de desatar el pánico y la destrucción en Ponyville con su magia oscura.

"Por favor, no puede ser cierto".

—¿Eres..., un fantasma?

"Al menos quiero saber si descansarás en paz".

—Soy algo así como un ángel —dice mirándola—. Sí, un ángel de la venganza.

"¿Eso es algo bueno para ti?"

Ella llora algunas lágrimas, y él camina hacia ella para abrazarla. Ella corresponde y lo aprieta con todas sus fuerzas. No quisiera soltarlo, no quisiera dejarlo ir hacia lo desconocido; ella lo llevaría de regreso a Ponyville, con su familia.

"Tú sólo querías vivir en paz.

—No seas un ángel de esos —dice ella, tratando de calmarse, pero no puede—. Descansa tranquilo, tu esposa y tu hijo sufrirían si saben que serás eso.

"Has sufrido toda tu vida, no quiero que sufras también..., como espíritu".

—Dile a mi familia que me busque en sus sueños —dice él separándose un poco, y le seca con suavidad sus lágrimas—. que nunca estaré lejos de ellos y algún día, espero que dentro de muchos años, volveremos a vernos. Y tú también búscame en tus sueños, Applejack.

"Yo preferiría irte a buscar a tu hogar".

—Nunca te olvidaremos, Wandering Wing —susurra ella. Compraría los libros que él había escrito: serían una rara reliquia, y hablaría a sus nietos del pegaso con alas de fuego que los escribió, que no tuvo miedo para encarar a la destrucción misma.

"Un pegaso que me ayudó a escapar del Tridente".

Él le sonríe, y luego un resplandor luminoso lo rodea, progresivamente más brillante, haciéndola cerrar los ojos. Cuando puede abrirlos otra vez, él ya no está ahí. No hay nadie, sólo el Bosque, y oye a sus amigas llamándola a ella y a Twilight.

"Búscame en tus sueños".

Applejack toca su sombrero y siente algo de calor ahí donde el casco de Wandering la presionó. Levanta la vista al cielo, y a través de las ramas logra ver nubes alejándose, y apenas una línea de cielo.

"Lo haré, Wandering".


Regresaron a la ciudad tan rápido como pudieron. Squeeze estuvo conversando largo rato con Twilight, y Dream Moon hizo buena amistad con Pinkie Pie. Durante todo el regreso estuvieron hablando sobre ciencia o sobre cosas divertidas, y Fluttershy jamás se separó, ni por un momento, de Reaver. Rainbow Dash finalmente accedió que la gárgola curara sus alas, y pudo volver como quería.

Deseó no haberlo hecho.

Pudo ver los valles alrededor de Ponyville cubiertos de cuerpos. Los selenitas estaban separando los cuerpos de los soldados del Tridente, cargándolos en carretas mientras se reían. Cuando aterrizó de nuevo con el grupo, su rostro estaba lívido.

Squeeze y Dream Moon se separaron en dirección a la casa de Fluttershy, llevándose con ellos la ropa de El Tornado. Reaver sugirió que Fluttershy se quedara con ellos, pero ella quería asegurarse de que los habitantes del pueblo estuvieran bien..., todas sus amigas le insistieron que se quedara. Ella no quiso, y Reaver tuvo que cubrir sus ojos para que no viera la devastación alrededor de todo el pueblo.

Los selenitas saludan a Stormnight, y él alegremente va a reunirse con ellos. Darkeye le muestra un cadáver intacto, y el guerrero le arranca la carne del cuello con sus filosos dientes, y no sería tan horrible si no lo disfrutara tanto. Por suerte las amigas no lo miran.

No, están devastadas. Ni en sus peores pesadillas imaginaron en ver así a su hermoso pueblo, rodeado de cuerpos y sangre. Necesitarán mucha terapia para lograr superar eso, las seis amigas lo necesitarán, todo el pueblo lo necesitará.

Los mineros corren a saludar a Reaver, aún a lomos de sus furiosos centícoros, alzando sus lanzas y ballestas en saludo: y él los saluda, pero con un ánimo bajo. Con una tristeza que no es superada por la sensación de victoria.

Y al llegar a la plaza, los ponis corren a saludarlas, a agradecer que han regresado y preguntan frenéticamente si todo ya acabó. Ellas deben decir que sí, aunque han visto el interior del Tridente, y ya saben que el cáliz del odio nunca se vacía.

Los heridos están siendo atendidos, al aire libre: son muchos. Pero para sorpresa y tranquilidad de todos, llegan los Paladines Verdes, escoltando una larga fila de ponis demacrados y torturados de todas formas, prisioneros del Tridente. Entre ellos va Blossomforth con la mirada perdida. Los místicos reúnen a todos los heridos en el mismo punto y ahí comienzan a repartir sus remedios, para el cuerpo y para el alma.

—¡Gilda! —grita Rainbow Dash, aterrizando rápidamente frente a ella— ¡No te vas a escapar otra vez! ¡Explícame de una vez por qué siempre escapabas de mí!

—Yo..., yo... —balbucea sorprendida la grifo.

—¿Y por qué regresaste? —pregunta la pegaso. Está molesta, pero parece estarlo por los continuos escapes de la grifa.

—Yo puedo explicarte ambas cosas —dice Marduk, abrazando a Gilda por el ala, haciendo que ella se sonroja—. Regresó a Ponyville por tu perdón. Escapa porque es una Paladina Verde y debe trabajar.

La grifa se sonroja aún más, y Rainbow Dash no sabe cómo reaccionar a ambas revelaciones. Sigue hablando con Gilda, y hablan juntas el resto de la tarde, poniendo fin a cualquier conflicto. Cuando acaban, chocan casco y palma y se abrazan, la grifa profundamente aliviada, y Pinkie también se acerca para darle un abrazo a Gilda, demostrándole que no le guarda rencores.

—Oigan —pregunta Pinkie a Enki— ¿Dónde está Ragnar? Quiero hablar con él, tengo que darle las gracias por defender el pueblo. Le hornearía un pastel, pero tal vez quiera algún otro postre.

Se hace un silencio total entre ambos hipogrifos, y también entre los aldeanos. Pinkie no entiende lo que pasa, y los mira preguntándose en dónde podría estar Ragnar. Su amigo era muy fuerte y responsable, podría estar en otra parte de la ciudad o con los selenitas.

—¿Está con Stormnight? —pregunta ella—. No se debe estar divirtiendo, Stormnight es algo brusco y come cosas asquerosas.

—Pinkie —dice triste Enki—. No quisiera ser yo quien te lo diga, pero..., Ragnar ha regresado al Valhalla.

—¿Él vive ahí? —pregunta confundida la poni— ¿Por qué se fue sin despedirse?

El grifo suspira, y ella comienza a ponerse extrañamente nerviosa. No entiende por qué no quieren decirle en donde está Ragnar, y eso le está dando presentimientos sombríos. Sólo quiere hablar con él.

—Lo siento mucho, él..., ha muerto —dice Enki, mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Al principio ella no sabe cómo reaccionar.

—¿Muerto? No, no, no, no, no..., hablé con él hace unas horas, estaba bien... —la yegua siente una punzada en el corazón que la deja sin aire, y sus ojos comienzan a liberar sus lágrimas— ¡Él no pudo morir!

—Partió con mucho honor a la casa de su padre —dice Enki—. Al lugar donde habitan los valientes para siempre.

—¡No! ¡Ragnar!

Sus patas no son capaces de sostenerla, y cae al suelo mientras llora un torrente de lágrimas saladas. Rainbow trata de animarla, pero no sabe cómo, Gilda tampoco. Y los demás habitantes del pueblo sólo la miran llorar, demasiado tristes y cansados como para hacer algo.


Nightmare Moon viaja de regreso al Tártaro, con todas sus criaturas. Ya han cazado lo suficiente, y los soldados del Reino son capaces de hacerse cargo a partir de ahí. Ellos se han encargado de los monstruos más peligrosos.

"Ella vive aquí".

Squeeze y Dream Moon salen a mirarla, y es la gárgola quien la interesa. Las almas de toda su raza habitan en su Mundo Subtérraneo, en el Tártaro. Sabe de ella, la última gárgola, y quiere llevársela a su reino.

"Así no estarás sola".

—Te saludo, Dream Moon —dice ella, sonriendo. La criatura marina no parece asustada, y Nightmare Moon se pregunta si la ve como enemiga o no.

"Un monstruo de miles de eras".

—¡Aaaaaaahhhhhhh! —dice ella animada— ¡Dream Moon soy yo!

"Totalmente inocente".

—Las demás gárgolas saben de ti —dice ella—. Y me han hecho una petición. Quieres que vengas conmigo, al Tártaro, para que te reúnas con tu especie.

"Para que no vuelvas a estar sola".

La gárgola la mira con la misma sonrisa de antes, y por un momento ella reflexiona si entendió lo que le acaba de decir. Las gárgolas siempre fueron muy inocentes, pero nunca tontas, y ella reflexiona si no será efecto del trauma de ver desaparecer su raza para siempre.

"Ven conmigo".

—¡Aaahhh! Me quedaré aquí —dice con simpleza.

"¿Quedarte aquí?"

El cielo está totalmente nublado, y la oscura yegua de la noche contempla a la gárgola primero, luego a Squeeze. El ser marino está con sus pinzas hacia abajo, como para demostrar que no planea atacarla.

"No tiene sentido".

—Debes volver a casa, Dream Moon —dice ella.

"Con tu especie".

—¡Aaahhh! Yo ya estoy en casa —dice ella, sonriéndole. Y Nightmare Moon, contemplando la fachada de la casa, supo que no encontraría un mejor lugar para vivir.

"Vive con Fluttershy. Tienes razón, aquí estarás bien".


—Reacciona, Daring Do.

"¿Wandering?"

Podría jurar que fue la voz de su esposo quien la llamó en medio de la oscuridad. Jamás sería capaz de olvidar su voz, tan dulce cuando se refería a ella, y a la vez tan grave. Era como el amor a mitad de la noche.

"Te amo tanto, Wandering".

Pero cuando abre los ojos, grande es su decepción al ver que su esposo no está junto a ella. Los recuerdos de antes de su desmayo la golpean, junto con un fuerte dolor en su cuerpo, sobre todo en su costado.

"No puedes haber muerto".

Comienza a llorar, y se cubre sus ojos, sin importarle la agonía de su cuerpo. El dolor que está dentro de su alma es demasiado fuerte, la desgarradora certeza de que jamás volverá a ver a su esposo.

"¡Zeta!"

Como si ese pensamiento la catapultara, se levanta y trata de caminar, pero el dolor en su espalda la obliga a cojear. De hecho, sus patas y sus alas también son duras agonías, pero no le interesan.

"¡Puta Daring! ¡Soy una mierda! ¡Ni siquiera soy una buena madre!"

Con una desesperación creciente, trata de correr, y tropieza, pero vuelve a levantarse. Varios ponis se levantan y tratan de detenerla, pero ella lucha para apartarlos. No le interesa estar herida.

"¡Suéltenme!"

—¡Zeta! —grita ella— ¡Zeta! ¡Mi hijo!

"¡Déjenme!"

Los ponis intentan llevarla de vuelta al colchón. Ella se da cuenta de que está en medio de una gran cantidad de ponis heridos, al aire libre. Y al mismo tiempo, sus fosas nasales reciben el filoso olor del humo.

"¡Oh, mierda! ¡Zeta está por ahí, solo!"

—¡Mamá! —grita una voz muy familiar para ella.

"¡Estás bien! ¡Zeta!"

El pequeño corre hacia ella, y Daring Do siente que su alma regresa a su cuerpo. Su hijo la abraza, y ella llora sin poder evitarlo. Él igual desata sus lágrimas, y se pregunta con terror si su hijo sabe que pasó con su padre.

"No quiero decírselo, lo destrozará".

—Zeta, mi hijo —dice ella, apretándolo con las escasas fuerzas que le quedan—. Estás bien.

"Fui tan irresponsable, maldición, soy una pésima madre".

—Mamá —dice Zeta, mirándola a los ojos; el potro ha llorado mucho, lo nota en sus ojos rojos, pero está sonriendo—. La señorita Applejack vino a verte, y habló conmigo.

"¿Applejack?"

—¿Y qué dijo? —pregunta ella, confundida.

"Puede que, como ella también perdió a sus padres, quiso darle algunos consejos o apoyoa Zeta. Pero..., eso quiere decir que lo sabe. Celestia, ya lo sabe, mi pobre hijo".

—Me dijo que debía buscar a papá en mis sueños. Dijo que tú deberías hacer lo mismo.

"¿Buscarlo en tus sueños?"

Ve que su hijo le sonríe, y su corazón no sabe como reaccionar. Por un lado, está muy abatida, pues sabe que nada traerá de regreso a su esposo. Pero, por otro lado, nota la esperanza en los ojos de su hijo, y si eso evita su tristeza, lo apoyará.

"Quizás eso lo ayude a superar su pérdida".

—Está bien, Zeta —dice abrazándolo—. Lo buscaremos juntos.


Lentamente, comienzan a reparar la ciudad.

Iron Walkers y selenitas limpiaron el lugar de cadáveres, cosa que los habitantes del pueblo agradecieron, aunque sentían escalofríos al ver que los selenitas sólo retiraba a los soldados caídos del Tridente y se los llevaban al Bosque, donde iniciaron una peculiar celebración. Todos se sintieron confundidos, pues aquella raza despreciaba las fiestas y los insultaban cuando organizaban una.

—Stormnight, creí que tu tribu odiaba las fiestas —preguntó Twilight al fiero comandante, cuando lo vio en la plaza.

—Y las odiamos —respondió con simpleza—. Esto es una celebración, no una puta fiesta.

Twilight no supo qué responder.

Los pegasos hicieron llover, pero sentían que por siempre permanecería la sombra de la sangre en cada brizna de hierba, en cada calle. Miraban su ciudad, y como un eco, lograban ver las filas de soldados tratando de entrar en ella, la bestial y antinatural batalla mágica que tuvo lugar entre aquel anciano unicornio y el otro cruel y joven mago del Tridente. Les costaba creer que otros ponis habían hecho aquello.

Pinkie estuvo mucho tiempo abatida. Marduk, Enki y Gilda cargaron el cuerpo de Ragnar sobre un escudo, hasta un pequeño barco que había construido Winter Soul, y que estaba atado cerca del río Nerung, el más grande de Equestria, a varios metros del pueblo. Ella los acompañó, sus amigas fueron con ella, y apenas un puñado de ponis. La poni de las fiestas sentía una tristeza más grande aún, al ver que casi nadie iba a despedir a quien dio la vida por el pueblo.

Los hipogrifos lo subieron al barco, y lo dejaron a la deriva. Gilda disparó una flecha encendida, que se clavó a un lado del General, y cubrió de fuego el barco. Pinkie quería creer que Ragnar se encontraba en aquel lugar que llamaban Valhala, donde decían que vivían los valientes para siempre, pues no puede creer que exista alguien más valiente que aquel grifo. Su amigo.

Tardó mucho tiempo en recomponerse, al igual que todo el pueblo. Las heridas físicas fueron sanando, mas perduraba un temor profundo en sus corazones, la sensación amarga de que el mundo había cambiado para siempre.

Y para Fluttershy, no fue mejor.


Se había alejado todo lo que pudo, y aún así recibió la noticia de la derrota del Tridente.

"¡Maldición!"

Zephyr Breeze tuvo que ocultarse, lo cual fue muy difícil. Sabía que no tardarían en buscarlo para arrestarlo, por entregarles a Fluttershy. Fue muy difícil: sobrevivir en plena naturaleza era imposible para él. Había logrado cambiar su apariencia, pero no confiaba que aquello funcionara por demasiado tiempo: en varios pueblos ya los habían mirado con desconfianza. Y en uno de ellos, habitado por pequeños pegasos grises y de crin negra, lo habían amenazado de muerte para que no entrara.

"Estúpidos pegasos Wing".

—Hey, tú, traidor —susurra una voz bajo la espesa sombra de un pino.

"¿Qué?"

El Bosque Mirkwood ocupa el oriente de Equestria, apegándose a las Montañas Greatring como una sombría alfombra. No era tan grande como el Bosque Everfree, pero sí igual de oscuro y tenebroso. Él no entraría ahí si el temor a ser capturado no fuera más grande.

"A-aléjate".

—¿Q-quién eres?

"Debo huir volando".

Un par de brillantes ojos, que casi parecen despedir llamas verdosas, se abren en la oscuridad. La figura del Rey Sombra se dibuja entra las soledades de los pinos. Apenas sí logra oír el sonido del viento entre los troncos.

"Sombra. Oí que Deadhoof te quitó el mando del Tridente. Seguro por eso perdieron".

—Sé quién eres tú, y eso importa..., por ahora —dice él—. nos entregaste a tu hermana. Esa es la clase de actitudes que buscamos —camina hacia él, y el lúgubre sol que dejan ver las nubes iluminan su cuerpo—. Zephy Breeze, ¿Quieres unirte al Tridente?

"Tendría otra oportunidad de vengarme de mi hermana".

—Claro que sí —responde el pegaso, y las espesas nubes ocultan la luz del sol.

..…

Habían tenido la victoria en la palma de sus cascos.

"¡Lo siento tanto, Lóryn!"

Deadhoof coloca una nueva Rosa Gélida en sus rosales metálicos. La victoria se escabulló por entre sus cascos, había estado tan cerca de someter Ponyville, y falló por culpa de esos malditos Paladines Verdes. Él era joven comparado con ellos, apenas llevaba dos mil quinientos años existiendo, la mitad de la existencia de un Paladín Verde promedio. Y el odio no había hecho más que crecer. Jamás les perdonaría esa nueva derrota.

"Te prometo que volveremos a estar juntos, mi amada".

Se lleva un casco al rostro, para secarse una lágrima, y entonces recuerda que no posee ojos. Desearía tenerlos, para poder llorar.


Ellos tuvieron un día para estar juntos.

Y lo aprovecharon para estar juntos hasta el último segundo. No se separaron ni para volar de regreso a su casa, donde Squeeze preparó diligentemente la cena. Fluttershy no tenía hambre, de hecho, la visión de tantos cuerpos le había revuelto el estómago, pero Reaver no le hizo asco a la comida, y ella lo acompañó. Jamás separaron sus cascos en toda la cena, y cuando hablaron, no mencionaron ni la batalla, ni el cautiverio.

Eso lo dejaron para cuando se juntaron en el salón, junto a la chimenea. Ahí ella lloró, y lloró bastante. Lloró tanto que un río de lágrimas cruzó la alfombra hasta pasar por debajo de la puerta, alimentando el jardín y yendo a unirse al arroyo donde vive Squeeze. Reaver estuvo a su lado, la abrazó con sus alas, la escuchó con una paciencia infinita, besó sus mejillas, y cuando ella dejó finalmente de llorar, secó sus lágrimas.

La consoló de la única forma que sabía, y eso bastó para ella. Bastó su contacto para hacerla sentir mejor.

Y cuando durmieron, cada uno soñó con el otro, con una vida juntos. Con Reaver estando en casa, un día domingo, asando heno en una parrilla roja, con un sombrero de chef y un delantal, en medio de un jardín hermoso, con dos potros jugando, y Fluttershy poniendo la mesa al aire libre, para almorzar. Y los potros, hermosos potros con los colores de ambos, los llamaban "papá" y "mamá".

El sueño más hermoso que han tenido. El sueño que querían hacer realidad.

..…

Así, al día siguiente viajaron al pueblo, con una alegría nueva, fruto de la pura cercanía entre ambos. Parecían una lámpara en medio del sombrío ánimo del pueblo, y algunos vecinos los miraban con algo de incordio, como si les molestara la felicidad de ambos en medio de tanta amargura. Ellos pasaron ajenos a todo eso, y colaboraron en lo que cada uno podía. Ella se juntó con sus amigas, y trabajaron en la atención de los heridos; los Paladines Verdes había traído nuevos alimentos y guiaban las curaciones, con una certeza y confianza tales, que parecía no ser la primera emergencia que atendían. Reaver y sus amigos comenzaron a reconstruir las casas, a pavimentar las calles rotas, y eso se encontraban haciendo cuando llegó Shining Armor, el mismísimo Capitán General de Equestria y Emperador de Cristal, acompañado por una compañía de Guardias Reales y Magos Reales.

Fue uno de los magos quien lo reconoció.

—Señor, ¿Es usted Reaver Subterra? —preguntó un unicornio marrón, con una armadura dorada.

—Lo soy, señor —respondió él alegre, sin sospechar nada pues tanto tiempo en paz le había bajado la desconfianza hacia la ley.

No se percató de los grilletes que se cerraron en sus alas y cascos, hasta que el metal resonó y le impidió moverse. Como si aquel sonido fuera una campanada, todos dejaron lo que hacían y se acercaron a mirar. Reaver los contempló, confundido.

—¿Q-qué pasa? —preguntó el pegaso, sin entender nada.

—Reaver Subterra —dijo el unicornio—. Queda arrestado por hurto, profanación de tumbas, asesinato, robo con intimidación, suplantación de identidad, piratería, uso de magia no autorizada, servicio a enemigos del Reino, atentar contra la Guardia Real, unirse a la sociedad ilícita de los Shadowbolts y, sobre todo, por traición contra el Reino.

Los mineros comienzan a murmurar, mientras el unicornio y los Guardias Reales lo apartan y comienzan a llevárselo. Entonces, sus amigos se interponen, mientras los elementos de la Armonía y la Agente Hooves se acercan a toda velocidad.

—¡Oiga, hijo de puta! —dijo Lobero furioso— ¡Déjenlo libre!

—¡Él peleó por su puto reino! —gritó Dimondheart.

—A ver, Relentless —dijo la Agente Hooves—. Sé que quieres destacar, pero estás loco. ¿De dónde sacaste que este pegaso es todo eso?

—Recibimos un archivo en donde se explica detalladamente la vida delictual de Reaver Subterra —dijo el unicornio—. Debe responder ante la ley.

—Pues usted responderá a mi casco —dijo Lobero, y golpeó al unicornio, ganándose que varios Guardias Reales fueran a someterlo.

—¡Reaver! —gritó aterrada Fluttershy— ¡No! ¡Suéltenlo!

—¡Apártense, perros de la Princesa! —gritó Diamondheart, yendo a golpear a los Guardias Reales.

Fluttershy estaba desesperaba. Gritaba el nombre de Reaver y trataba de alcanzarlo, pero los Guardias Reales se lo impedían, mientras el tumulto crecía más y más. Rainbow Dash y Applejack trataron de apartar a los pegasos de dorada armadura.

—¡La Princesa Celestia no tolerará esto! —dijo molesta Twilight— ¡Reaver peleó por Ponyville!

—La Princesa Celestia hará justicia —dijo el unicornio—. Una buena acción no borra toda una vida de crimen.

—¡Él no es malo! —gritó Fluttershy, y el llanto se reflejaba hasta en la voz.

—¡Shining, hermano, detenlos! —dijo Twilight a su hermano mayor.

Las palabras de Relentless fueron como una patada. La algarabía fue creciendo, a medida que las mineros y pueblerinos se acercaban. Shining Armor se vio acorralado: no podía dejarlo libre, pero tampoco veía un criminal en aquel aterrado pegaso.

Todo se silenció cuando Reaver alzó sus cascos encadenados.

—Amigos, basta, no empeoren esto —dijo él con una calma que no se reflejaba en su rostro aterrado—. Dejemos que la justicia decida.

—Pero, Reaver —susurró triste Fluttershy—. No quiero que vayas a la cárcel. ¡No me dejes sola, por favor!

—No te dejaré sola —el pegaso se acercó a ella, y Shining Armor hizo un gesto para que nadie lo detuviera—. Prometo volver pronto, tranquila.

—P-pero... —susurró ella, llorando— ¿Y si te condenan?

—¿Me seguirás amando si me declaran culpable? —preguntó él.

—Siempre te amaré —dijo ella—. Pase lo que pase, te voy a esperar, Reaver.

Ella lo abrazó, y lloró en su hombro. Él colocó su cabeza sobre su cabeza, y también lloró, aunque no quiso sollozar, y Shining Armor jamás sintió tanta tristeza. las amigas de Fluttershy se reunieron junto a ella, y la sostuvieron cuando ella cayó, golpeada por el dolor y la tristeza, cuando los Guardias Reales se lo llevaron, junto con Lobero y Diamondheart, se giró para mirarla. Ella no podría estar más triste.

—¡Reaver! —gritó Fluttershy con todas sus fuerzas.

—¡Volveré! —gritó él— ¡Volveré pronto!


Y así pasó un mes.

El juicio a Reaver fue presidido por la mismísima Princesa Celestia, pero la Universidad Mágica actuó de jurado. Y ellos podrían dejar pasar cualquier falta, menos aquellas relativas a la magia. Aunque le consiguieron buenos abogados, no pudo eludir del todo la condena.

Nueve años y un día. Tiempo muy corto para todas las acusaciones que colgaban sobre él, y que en su mayoría son ciertas. La Agente Hooves declaró, varios ponis de Ponyville, mineros y cualquiera que lo conociera fue a declarar. La Princesa no quería condenarlo, pero finalmente se llegó a un acuerdo que satisfizo a las autoridades de la Universidad Mágica, y que la Princesa estimó justo para Reaver.

El servicio prestado en la defensa de Ponyville fue suficiente para borrar cualquier sospecha de traición, a pesar de su parentesco con uno de los atacantes. También sirvió para atenuar la mayoría de las acusaciones en su contra. Nueve años fue la cifra que contentó a los magos de Equestria, quienes originalmente pedían prisión perpetua en el Tártaro para el pegaso. Se rumoreó que la Agente Hooves habló con ellos y los convenció, o los amenazó, para que aceptaran el nuevo trato.

Celestia le dio varios beneficios. Aceptó que hiciera servicios al Reino cuando fuera necesario, empleando sus capacidades especiales y mágicas. Así podría reducir su sentencia a tres años. Incluso sería liberado si el servicio era espectacular.

Pero por mientras hiciera una gran hazaña, debía permanecer en la cárcel, y lo más duro para Reaver fue ver llorar a Fluttershy mientras los Guardias se lo llevaban a la cárcel. Pensó que lo tratarían mal, pero el Guardia Real llamado Hawkguard, encargado de su confinamiento, le dijo que pensaba que era un héroe, y lo felicitó por haberse salido con la suya frente a la Universidad Mágica.

La Agente Hooves sugirió una fuga, pero él la rechazó. No quería ser un fugitivo toda su vida. Había sido juzgado, y varios crímenes sí los había cometido. A pesar de ser un héroe, debía ser castigado, pues hasta los héroes debían responder ante la ley.

Ahora mismo, está en un sector bastante apartado de un patio, en donde los prisioneros reciben a sus visitas, al aire libre. Pensó que en la cárcel los ponis lo tratarían mal, pero al parecer también fue un héroe para ellos, por evadir tanto tiempo a las autoridades.

No podría estar más feliz en ese momento.

Fluttershy está con él. hawkguard, la Agente Hooves, Shining Armor, la Princesa Celestia, Twilight, cualquiera de ellos o todos ellos conspiraban para hacerle el cautiverio más llevadero. Uno de los privilegios que tiene es su tiempo adicionalmente largo para las visitas. Ella ha ido a verlo cada día, y Reaver sospechaba que había pasado a alojarse en la casa del señor Ibrahim.

Ella sonríe un poco, mientras saca las cosas que guardaba en una canasta. Frutas con miel o picadas, en potes sellables; tostadas con mermelada de fresas, sándwiches de heno, postres de todo tipo,y seguiría enumerando de no ser porque se pierde en los ojos de su amada.

—¿Ha sido difícil para ti? —pregunta él, mirándola. Ella termina de sacar las cosas de su canasta y lo mira.

"Has sido tan comprensiva".

—Mis amigas me han ayudado en todo —dice sonriendo—. Están cuidando de nuestros animales. Incluso de Squeeze y Dream Moon.

—Es genial que se lleven bien —responde feliz el pegaso.

Se toman de los cascos, y se miran a los ojos. El universo entero parece volverse íntimo. Están en el rincón más apartado y libre de una cárcel, pero ellos dos se sienten en el paraíso. Sólo pueden verse una vez al día, pero les basta para esperar hasta el día siguiente. Sienten una alegría que traspasa todo lo malo que les pasó en el último tiempo. El Tridente es una mentira en ese momento. Todas las tristezas de sus vidas se borran en cuanto tocan sus cascos, y cuando sonríen, florece todo a su alrededor.

Se acercan con ternura, y se besan. Él jamás se sintió más libre. Ella jamás se sintió más fuerte. Una hermosa mariposa y una mosca común. Una bellísima flor y una vulgar maleza. La dulzura de la creación concentrada en una pegaso amarilla, y la redención en el cuerpo de un peaso marrón. La Bondad infinita de la Madre Naturaleza y la Tierra Combatiente con sus desastres naturales.

Y él siente que ella el mayor tesoro del mundo, y ella siente lo mismo al mirarlo a él.

Porque así es el amor. Porque ha ido más allá de todos sus temores, todos sus pecados, y los ha hecho mejores de lo que eran antes de conocerse. Porque cada uno pudo fortalecer lo bueno y eliminar lo malo. porque saben que juntos vencerán lo que sea. Porque se aman y eso es lo único que importa ahora. Porque saben que siempre podrán contar el uno con el otro, y ni la cárcel podrá separarlos.

Así lo habían decidido sus almas cuando se enlazaron.

Lo más hermoso y lo menos agraciado.

La Bondad y la Tristeza.

La Naturaleza y la Tierra.

Fluttershy y Reaver.

La bella y el saqueador.

FIN