Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen: DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 5
Ternura Amor y Cariño
Severus estaba horrorizado ante el estado en el que se encontraba Harry, apenas había un trozo de él ileso. Las magulladuras eran bastante severas, y las había sufrido hacía poco. Si cualquiera de esos idiotas le había herido, les mataría. Las cicatrices que había sospechado que tendría estaban allí, de hecho, pero desvanecidas. Se habrían ido en unas pocas semanas; no toleraría que su sumiso fuese por ahí con ellas. Ya era bastante lidiar con las cicatrices mentales, sin que las físicas se lo recordasen constantemente. No era difícil imaginar por qué Harry nunca había puesto a prueba los límites de su relación. Los otros sumisos que había tenido habían hecho precisamente eso, sólo para ver cuáles serían los castigos. Se deshizo de esos pensamientos; aquello no iba de ellos, ni siquiera de él mismo.
—¿Cómo te hiciste eso? —preguntó Severus, colocando el bulto que llevaba en sus brazos en el lavabo. Las pociones que tenía no servían para los moratones. Necesitaría un ungüento para eliminarlos, uno fuerte. Las pociones que había llevado eran para eliminar cicatrices y para alimentar; necesitaba algo para ayudar a Harry a ganar peso y darle los nutrientes que había perdido.
—¿Los moratones? Me caí por las escaleras ahí fuera, y una criatura de aspecto extraño me lanzó por los aires —, respondió Harry honestamente. No podía ver tan bien como hacía sólo unos minutos. ¿Cómo podía su habilidad para cambiar su aspecto alterar también su visión?
—¿Una criatura de aspecto extraño? ¿Puedes ser más específico? —, preguntó Severus secamente.
—Cara enorme, cuerpo pequeño, manos y pies grandes, orejas descomunales y ojos verdes, creo… —, replicó Harry.
—Ah, eso, señor Potter, es un elfo doméstico —, dijo Severus burlonamente, sin duda Dumbledore le había dicho a la criatura que se asegurase de que Harry no saliese de los terrenos del colegio.
Harry se estremeció—, por favor, no me llame eso —, pidió, con desesperación en su voz. Para Harry, el nombre Potter iba siempre seguido de dolor; era por eso que había estado tan ansioso de dejarlo atrás. Severus le había conocido como Harrison Blake; ese era el nombre que había usado entonces. Había sido llamado por otros nombres por sus otros Dominantes; nunca se quedaba con el mismo. Los primeros habían sido siempre similares a Harry: Harold, y Heath, y por su puesto Harrison, pero los últimos los había inventado por completo.
—Ese es tu nombre, Harry, tendrás que acostumbrarte a él —, dijo Severus—. Ven conmigo —. Salió del baño, con Harry siguiéndole de cerca; hizo una seña hacia su dormitorio antes de ir a su laboratorio. Tras localizar la poción que necesitaba, se dirigió a su cuarto.
—Túmbate en la cama —, le instó mientras abría el enorme tarro que tenía en la mano. Colocándolo en su mesita de noche, se dio cuenta de que Harry se había tumbado boca arriba—. Boca abajo, Harry, tengo que aplicarte este ungüento; curará tus magulladuras—. Harry se dio la vuelta inmediatamente, cerrando los ojos y volviendo su rostro lejos de Severus para fijar la vista en la otra punta de la habitación. El olor de la cama era inequívocamente de Severus. Nunca había sido capaz de identificar el aroma, aunque ocasionalmente olía a menta. Debía tener algo que ver con las pociones, pero el olor que le llegó ahora era absolutamente hediondo. Harry jadeó mientras la pasta era aplicada a su espalda y extendida de manera uniforme a lo largo de la amoratada piel.
—Huele horriblemente —, comentó Harry.
Severus bufó—, lo hace, de hecho. Veremos si todavía te quejas dentro de diez minutos, cuando estés curado —. Si sólo fuese tan sencillo librarse de las cicatrices, sería un hombre muy feliz. Por desgracia no, la poción necesitaba ser aplicada en el agua, donde lograba un mejor acceso a las marcas. Echando un vistazo al tiempo, Severus supo que necesitaría dejar actuar el ungüento durante cinco minutos, y debería limpiarlo antes de que Harry se diese un baño. No quería descubrir si había alguna reacción negativa a que los dos compuestos se mezclasen.
—Estoy seguro de que tienes muchas dudas, eres libre de preguntar —, dijo Severus mientras comenzaba a extender la pasta en el muslo de Harry, donde había una magulladura de aspecto especialmente negruzco. En cuanto Harry estuviese acomodado tendría que llevar a Poppy allí para que le hiciese un examen completo.
—¿Por qué necesitas una varita? —preguntó Harry, volviendo su rostro hacia Severus, sus ojos verdes brillando de vida y curiosidad. Eran muy diferentes a los ojos que Severus había visto cuando había entrado en aquella habitación.
—Todo el mundo necesita una varita, por eso has tenido problemas controlando tu magia —, dijo Severus mientras cerraba la tapa del tarro de nuevo. Lo colocó en el cajón, mejor tenerlo a mano, pensó.
—¿Por qué esperan que yo me enfrente a Voldemort? —preguntó Harry a continuación, sus ojos verdes oscureciéndose de ira ante sus presunciones. Simplemente no lo entendía; él tenía diecisiete años, y no sabía nada del mundo mágico.
—Ah —, dijo Severus, debería haber esperado que aquella pregunta surgiese enseguida. A decir verdad, no sabía cómo decírselo a Harry; no se merecía cargar con ese peso. Harry podía tener diecisiete años de edad, pero su crecimiento había sido atrofiado, no sólo en cuanto a su altura, sino también emocional y mentalmente. También estaba sorprendido de que no se lo hubiesen contado; después de todo, ¡parecía como si no les hubiese importado agobiarle con cuentos acerca de que tenía de derrotar a Voldemort! Idiotas, todos ellos; no le extrañaba que Harry hubiese optado por amenazarles—. Lo primero es lo primero, ¿qué sabías acerca del mundo mágico antes de que el profesor Dumbledore te encontrase?
—No mucho; recuerdo a un gigante llevándome en una moto voladora hasta Dumbledore y el jodido estúpido dejándome en Privet Drive —, respondió Harry con furia.
—Esa lengua —, le regañó Severus con dureza—, ¿eso es todo lo que sabías?
—Sí Señor, lo siento, Señor —, dijo Harry, en tono arrepentido.
—¿Cómo es que recuerdas eso? —, preguntó Severus, perplejo. El chico tenía un año; él no podía recordar nada de esa edad, no había podido ni siquiera a los diecisiete.
—Solía sentarme en mi alacena y dibujar a la gente de mis sueños. El gigante era uno de ellos; un hombre con barba blanca era el otro. Me di cuenta de quién era el segundo cuando le vi; obviamente el gigante también era real —, dijo Harry en voz baja, sus dedos trazando patrones invisibles en las sábanas negras.
—En efecto; su nombre es Rubeus Hagrid, es el guardabosques aquí en Hogwarts. De hecho es un semi gigante —, dijo Severus. El comentario acerca de la alacena le habría sorprendido un tiempo atrás; desafortunadamente ya sabía acerca de las atrocidades que había soportado el chico. Él había estado presente cuando habían interrogado a Vernon Dursley bajo el Veritaserum. Había sido algo llevado a cabo en el momento, por eso había estado allí para supervisar los efectos de la poción. A decir verdad, nadie habría ayudado a Vernon Dursley, ni siquiera él, si el muggle hubiese tenido una mala reacción. Se habían sentado en un silencio horrorizado, apenas capaces de realizar las preguntas. Las miradas que había recibido Dumbledore le habrían matado, si las miradas hubiesen sido capaces de hacerlo realmente. ¿Quién dejaba a un niño pequeño fuera en el frío helador de una noche de Noviembre tan solo con una pequeña manta sobre él? ¿Dejando una carta, una sola carta, para explicar lo que había ocurrido? Si sólo les hubiese despertado, Dumbledore hubiese sabido que los Dursley no querían al chico. Según el mundo mágico, Dumbledore había fallado en su responsabilidad con un mago huérfano. Él, por sí solo, podría haber prevenido el abuso que había recaído sobre un niño indefenso. Su popularidad había descendido en picado; algunos padres de hecho habían sacado a sus hijos de Hogwarts, enviándoles a un colegio diferente. Hasta el día de hoy no había recuperado su reputación.
—¿Por qué me preguntaste si necesitaba una varita? —, preguntó Severus.
—Nunca he usado una, y mi magia funciona bien —, dijo Harry encogiendo sus hombros ligeramente.
—¿Cuando no estabas escondiéndola, asumo? —, señaló acertadamente Severus, él nunca había sabido que Harry era mágico, por eso nunca había usado magia cerca o sobre él.
—Sí, Señor —, admitió Harry, sabiendo que Severus todavía estaba bastante molesto por el engaño. Llevaría un tiempo antes de que Harry recuperase la confianza del hombre. Lo lograría, sin embargo; haría lo que fuese necesario para conseguir que su Dominante estuviese contento con él de nuevo. Harry nunca había recibido ningún elogio mientras crecía, y ahora lo anhelaba intensamente.
—¿Qué magia has usado? —preguntó Severus con curiosidad, añadiendo—, se acabó el tiempo, ve al baño, quita las cosas del lavabo y llénalo —. Severus cogió algunas toallas más; necesitaba quitar el ungüento totalmente de la espalda y las piernas de Harry.
Severus entró en el baño y asintió satisfecho; Harry había hecho exactamente lo que le había dicho. Abrió los grifos en el baño, dejando que el agua fría y caliente se mezclasen y llenasen la bañera. Mojando la toalla en el agua y encontrándola lo bastante caliente, le dio la vuelta a Harry y comenzó a retirar la espesa y viscosa pasta.
—Sólo hice algo de magia, normalmente para volver cosas invisibles, o para hacer desaparecer etiquetas —, dijo Harry, su orgullo teñido de vergüenza. Había hecho lo que tenía que hacer para sobrevivir, robando comida, ropa, y cualquier cosa que pudiese mantenerle caliente durante los duros inviernos que Londres soportaba. Las etiquetas habían sido electrónicas, eliminarlas de forma convencional normalmente se traducía en tinta esparcida por todas partes.
Severus no necesitó preguntar para saber lo que Harry había estado haciendo con su magia. Pensar que durante todo el tiempo el chico había sido bastante rico, sus bóvedas de Gringotts llenas de galeones esperando a que él regresase. La vida no había sido amable con Harry; todavía no lo era, si lo veías de cierta forma. Ser arrancado de todo lo que conocía y llevado a un extraño mundo nuevo con gente a la que odiaba. Retorciendo la toalla, Severus terminó de retirar el residuo rápidamente. Con suerte podría hacer la transición un poco más fácil a Harry—. Nunca más; yo me ocuparé de ti —, dijo Severus, dejando la toalla usada en la cesta.
Harry sonrió; por primera vez en tres semanas comenzó a tener esperanza de que las cosas podrían ir a mejor. Siempre había estado feliz con Severus, y no era sólo porque tuviese un techo sobre su cabeza. Su Dominante siempre había velado por él, y eso era lo que necesitaba. Como ahora: él había curado sus magulladuras, eliminando el dolor que había sufrido desde que había sido herido. Anhelaba que le cuidasen, como un hombre perdido en el desierto anhelaba el agua.
Severus cerró los grifos, antes de verter dos pociones en el agua caliente, dejando que se dispersasen en ella—. Entra —, ordenó Severus. Tenía mucho que hacer antes de la hora del almuerzo; sin duda sería entonces cuando se darían cuenta de que algo había ocurrido. Considerando que él había sido el último en verle, sin lugar a dudas Dumbledore sabría de inmediato quién había sido el responsable.
Harry entró en el agua, preguntándose acerca de las pociones, pero confiando en su Dominante completamente. Nunca le había herido antes, así que no pensaba que fuese a hacerlo ahora. La poción había teñido el agua de un color morado azulado. Hacía un año que no se bañaba, lavándose tan solo con agua de lluvia.
—Túmbate —, dijo Severus suavemente; en cuanto el pelo de Harry estuvo mojado, cogió el champú y comenzó a frotar con él los rizos grasientos del muchacho. Su champú tenía ingredientes para ayudar a eliminar la grasa; no ayudaba cuando destilabas pociones a diario, sin embargo. Usó un conjuro de desenredar mientras seguía con ello. El nudo de pelo que había encontrado en lo alto de la cabeza de Harry desapareció. Dejó que el champú se asentase durante algunos minutos, le tendió al chico una toalla para la cara y un cepillo, además de jabón, para que pudiese lavarse.
—Túmbate —, repitió Severus después de unos minutos, y retiró la espuma del pelo de Harry, notando ya la diferencia. Echó una cantidad muy generosa de acondicionador y repitió el proceso.
Severus sujetó la barbilla de Harry, mirándole a la cara—. No has dormido —. Era una afirmación, no una pregunta. Estaba quedándose dormido en el baño; quizá podría darle una poción para que pudiese hacerlo sin soñar. De esa forma dormiría la tarde y la noche enteras. Volvería a una rutina… y tendría que hacerlo. No más noches de insomnio para él. Harry, lo hubiese demostrado o no, habría estado asustado. Quién no lo estaría, enfrentándose a magos y siendo retenido en una habitación, con ellos intentando manipularle para que adoptase su forma de pensar.
—Sólo durante unas pocas horas a la hora del almuerzo, y después de noche —, admitió Harry.
—Arriba —, dijo Severus, tendiéndole a Harry una enorme y esponjosa toalla que casi dio la vuelta alrededor de él dos veces. Secó el pelo de Harry mágicamente, y le entregó el pijama en cuanto se hubo secado. Una vez se lo hubo puesto, lo encogió para que se adaptase a Harry apropiadamente. Las mazmorras se volvían frías, de ahí el albornoz—.Vamos, siéntate. Conseguiré algo de comida para ambos.
—Yo cocinaré —, se ofreció Harry inmediatamente, era bueno cocinando, siempre lo había sido. Era una habilidad que había tenido desde que era un niño. Había cocinado para sí mismo y para Severus bastante a menudo.
—Hoy no —, dijo Severus—, haré que nos manden algo desde las cocinas.
Harry simplemente asintió, sin discutir con Severus. Sentándose en el sofá, observó al hombre ir a la cocina. Casi estuvo tentado a pellizcarse, para ver si estaba durmiendo. Todo aquello parecía surrealista para él; su Dominante había vuelto, y mataría a cualquiera que intentase alejarle de él. Se había dado cuenta de que Sev no había respondido a su pregunta acerca de Voldemort. ¿Significaba eso que él también creía lo que ellos decían? Ni siquiera había preguntado a qué se refería con su alacena.
—¿Winky? —, llamó Severus, confiando en que la pequeña cosa estuviese sobria.
—¿Sí, señor? —, preguntó la elfa apareciendo ante él. No arrastraba las palabras así que no le había dado a la cerveza de mantequilla todavía.
—Dos almuerzos completos, por favor —, pidió Severus al momento.
—¡Sí, señor! —, dijo Winky, con entusiasmo.
Esperó pacientemente, sabiendo que no le llevaría mucho; sin duda media docena de elfos estaban ya ayudándola. Todos estaban ansiosos por tener algo que hacer durante el verano, ya que no tenían estudiantes para los que limpiar o cocinar. Unos segundos más tarde, una bandeja llena con más comida de la que dos humanos podrían comer posiblemente fue empujada hacia él. Aceptándola, asintió con aprobación hacia Winky, la cual le sonrió como si él fuese la mejor persona del mundo. Severus sacudió su cabeza perplejo, eran tremendamente fáciles de complacer. También lo era Harry, y ese pensamiento serenó su estado de ánimo considerablemente. Inspirando profundamente, regresó, colocando la comida en la pequeña mesa cuadrada, la cual estaba llena con sus revistas sobre pociones.
—Estas pociones saben de manera bastante desagradable, sin embargo te las tomarás —, dijo Severus; sintiendo la reticencia de Harry, insistió—. Una es un sellador estomacal; evitará que te pongas enfermo, lo que ocurrirá, considerando que parece como si no te hubieses alimentado adecuadamente durante largo tiempo. La siguiente es para darte las vitaminas y nutrientes que le faltan a tu cuerpo. Quieres que cuide de ti, es lo que estoy haciendo.
Harry no podía discutir eso, así que rápidamente las tragó, intentado evitar paladearlas. Severus rápidamente hizo desaparecer los frascos. Sujetando el rostro de Harry, dijo—, buen chico —. El muchacho se derritió ante el contacto y la alabanza, cerrando sus ojos mientras la felicidad recorría su cuerpo. Casi merecía la pena ser secuestrado para poder estar en brazos de Severus de nuevo. Estaba cómodo, caliente, libre de dolor y feliz de nuevo. Frotándose contra Severus, se enterró en su pecho. Casi acurrucado, sus pies usaban el muslo del hombre como calentador.
Severus se echó hacia atrás, permitiendo a Harry ponerse más cómodo, deslizando sus largos dedos, callosos a causa de las pociones, a través del pelo del chico. Había echado de menos aquello; Harry ansiaba la comodidad tanto que siempre se tumbaba de aquella forma, incluso cuando él estaba leyendo uno de sus libros o revistas de pociones. La mayoría de las veces se quedaba dormido, algo que no podía permitir ahora.
Harry necesitaba comer; después tendría libertad para dormir—. Tienes que comer primero, Harry —, dijo Severus con calma, dando un golpecito al chico de diecisiete años. Harry se enterró más aún antes de salir a regañadientes del cálido refugio del pecho del hombre. Sentir el latido del corazón del hombre le calmó casi tan rápido como el toque de Severus. Era tan caliente, lo cual no estaba ayudando para nada a su somnoliento estado.
Mientras Harry se apartaba, sus pies entraron en contacto con la mano de Severus; se dio cuenta que estaban bastante fríos. Sin pensar conjuró un par de sus calcetines de andar por casa; como cabía esperar, eran negros, pero también suaves y mullidos. Se los puso a Harry, y se alegró de no tener que encogerlos también. Tendría que usar su ropa durante algunas semanas; no tenía sentido conseguirle una nueva si iba a ganar peso. Aunque podía hacerse con algunos calcetines, zapatillas y zapatos, pero no había razón para hacer dos viajes. Odiaba ir de compras, y lo evitaba si podía.
Normalmente Severus no comía en el sofá en Hogwarts, en vez de eso usaba la mesa situada en el cuarto de estar. En ese mismo momento, sin embargo, estaba de demasiado buen humor como para moverse, además de que Harry estaba exhausto, así que se quedaron donde estaban. Cogió los dos platos y le tendió uno al muchacho. Harry abrió el sándwich: jamón; parecía bastante simple. Probablemente era seguro también; no podrían saber que iba a comer eso. Su estómago comenzó a darle calambres tan pronto como tragó un mordisco, pero no duró demasiado. La poción que Severus le había dado obviamente estaba haciendo su trabajo. En poco tiempo Harry se había zampado el sándwich de jamón; parpadeó sorprendido cuando otro ocupó su lugar.
—Cómetelo, y podrás tomar postre —, dijo Severus mientras, como una ocurrencia a posteriori, le daba una copa de zumo de calabaza. La comida podía considerarse un desayuno tardío, ya que no era hora para el desayuno pero también demasiado pronto para el almuerzo. Podría haberles pedido a los elfos domésticos una cena y se la habrían hecho. No cuestionaban las órdenes, las seguían al pie de la letra.
Harry escupió la bebida rápidamente, haciendo una mueca—, ¿qué era eso?
—Zumo de calabaza, ¿no te gusta? —, preguntó Severus; todo el mundo en Hogwarts parecía tener preferencia por él. Era lo que le gustaba beber a la mayoría de los estudiantes, en cualquier caso; Harry se lo tendió, meneando la cabeza.
—¿Prefieres un café? —preguntó Severus. Harry por algún motivo siempre había preferido el café. Quizá porque estaba caliente, pero había tenido chocolate caliente en el piso y el chico nunca lo había tocado.
—Sí, por favor —, dijo Harry tras tragar un mordisco de su segundo sándwich de jamón. Le pasó una enorme taza y Harry la rodeó con sus manos. Tomó un sorbo esperando que estuviese todavía demasiado caliente, pero descubrió encantado que estaba exactamente como le gustaba beberlo.
Severus le pasó a Harry un trozo de pastel de chocolate; se dio cuenta de la ironía. No era de los que comían postre. Harry nunca había tomado uno durante los dos años que había permanecido junto a él. Quizá habían probado una galleta por la noche si todavía tenían hambre, pero nunca habían tomado nada después de la comida principal. Muy de tarde en tarde Severus comía algo, tenía debilidad por el tronco de bizcocho que hacían para la cena de Navidad. Harry, por desgracia, necesitaba toda la ayuda que pudiese obtener. Estaba decidido a devolver al chico a un peso aceptable tan pronto como pudiese.
—Mañana haré que una Medi-Bruja venga y te eche un vistazo —, le dijo Severus. Es muy agradable, y sólo llevará un minuto; el examen es mágico y me permitirá saber cómo estás y qué necesitas —. Su voz sonaba decidida.
Harry se mordió el labio, pero asintió con la cabeza una vez más, confiando en su Dominante. Había pagado con creces no fiarse de él antes; no iba a cometer el error de nuevo.
—Ella no es como los otros, y nunca aprobaría lo que han hecho —, dijo Severus, cogiendo el plato y la copa vacía de manos de Harry y poniéndolo todo otra vez en la bandeja.
—¿Tú lo aprobaste? —, preguntó Harry, sus ojos verdes llenos de recelo. Esa no era la pregunta que quería hacer en realidad. A decir verdad quería preguntarle a Severus si creía que tenía que enfrentarse a Voldemort –y estaba preocupado por la respuesta–.
—No, les dije que con sentimentalismos no lograrían que les ayudases en nada. Que las personas como tú sólo piensan en sí mismos, no en los extraños —, contestó Severus con sinceridad—. Incluso si esto no funciona, no tienes que temer volver a las calles. Tienes dinero esperándote en Gringotts, ese es nuestro banco. El dinero es de tu familia, tu padre y sus abuelos; es una cantidad bastante sustancial. Eres extremadamente rico… puedes comprar lo que gustes con él, pero todo lo indispensable te lo proporcionaré yo —, le dijo Severus, lanzando a Harry una mirada de advertencia para que no discutiese. Él ganaba mucho dinero vendiendo pociones, lo cual añadido a la herencia Prince, le hacía muy rico, probablemente más que Harry.
—¿Tengo dinero? —Harry miró atónito con los ojos muy abiertos, más asombrado que herido en ese momento.
—En efecto —, dijo Severus, divertido ante el aspecto anonadado de Harry.
—¿Por qué no me lo dijeron? —, preguntó Harry, sus ojos oscureciéndose de nuevo; quería matarlos a todos. A la mierda amenazarles, quería atenerse a lo que les había dicho y destriparles realmente.
—Creo que sabes la respuesta tú mismo: no quieren que cojas el dinero y huyas —, dijo Severus simplemente.
—Les odio —, dijo Harry, el tono de su voz haciendo evidente cuán en serio iban esas palabras.
—Tengo que admitir que a mí mismo no me gustan muchos de ellos —, estuvo de acuerdo Severus—. Ahora a la cama; Volveré en un minuto con una poción para que tomes —. No había duda de que iba a desatarse un infierno. Prefería tener a Harry dormido cuando tratase con todos ellos; sin lugar a dudas iba a ser explosivo, por decirlo suavemente.
—Sí, Señor —, dijo Harry mientras bostezaba con cansancio. Harry dio unos pasos y agradecido se enterró en la cama de Severus. Una vez más se encontró sintiéndose a salvo, seguro, y envuelto en la esencia del hombre. Se alegraba de estar en casa, y dondequiera que Severus estuviese, siempre sería su hogar. Confiaba en que mañana sabría más acerca de Voldemort y qué había pasado en la habitación antes. No podía ser nada preocupante o su Dominante se lo habría dicho.
—Bebe esto —, dijo Severus y le entregó un frasco de poción al chico, sin decir nada acerca de que Harry estuviese en su lado de la cama, ya que no iba a usarla hasta más tarde. Para entonces, Harry se habría estirado por completo y podría apartarlo simplemente. Conocía a Harry demasiado bien; no podía dormir quieto a menos que alguien estuviese con él. Llenando un vaso de agua fría de la jarra junto a la cama, se la tendió al muchacho para que pudiese quitarse el sabor residual en su garganta.
Encaramándose al borde de la cama, pasó los dedos a través de los mechones sedosos de Harry. Era algo tan adictivo; a Harry le encantaba, lo cual le animaba aún más a hacerlo—. Eres mío de nuevo, y no voy a dejar que nadie te haga daño, lo prometo —. Le juró al narcotizado chico de diecisiete años. Harry le había entendido bien, un estallido de excitación había recorrido al muchacho cuando le había reclamado como suyo. No derivó en nada, por supuesto, ya que el chico cayó dormido poco después. Lo que Severus no sabía era que su voz era la que provocaba la reacción en Harry.
Unos minutos más tarde, Severus observaba a Harry dormir, deleitándose con la idea de que su sumiso estaba exactamente donde debía estar: en su cama, en su vida, y unido a él igual que él a Harry. El año anterior había sido intolerable sin su compañía; la razón para su huida, sin embargo había aliviado el dolor que había sentido considerablemente. Se había asustado, y había pensado que le habían descubierto; no había encontrado un nuevo Dominante ni se había cansado de él. Al mismo tiempo le ponía furioso que Harry no hubiese confiado en él lo bastante para saber que jamás le habría hecho daño. Un golpeteo frenético se escuchó en su puerta, no en el pasadizo secreto que Harry y él habían usado, sino en la principal. Inspirando profundamente y preparándose para la confrontación que se avecinaba, silenció la habitación y cerró la puerta con un conjuro que él mismo había creado para mantener a su alcohólico padre fuera de su cuarto durante el verano antes de su séptimo año en Hogwarts… la misma edad que su sumiso tenía ahora.
Bien, pensó Severus, que pase lo que tenga que pasar.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué os ha parecido el capítulo de hoy?
Me encanta lo cercanos que son Severus y Harry pese a la tensión que hay por culpa de la mentira que les rodeó durante tanto tiempo.
Espero que puedan solucionarlo. Estoy deseando ver las reacciones de Dumbledore y compañía cuando se enteren del lazo que les une XD.
¡Muchísimas gracias a: Alba040389, CuquiLuna, Yuki92Fer, La_Dama_Arual, Lady Saler, CristineC, GaraSnape, Diana Pantoja, Ryogana, NekoLupin89, lisicarmela, Tomo-chan02, Lunatica Drake Dark, Astana, daiara lestrange, Bonnibell Snape, liz. hattu79, lavida134 y miadharu28 por vuestros comentarios!
¡Nos animáis un montón! :D
Nos vemos en unos días.
Un saludo
Traducciones. A ver qué sale.
