Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 12
Minerva se entera de todo
Severus no podría haber estado más sorprendido al descubrir que la mujer había sido capaz de mantener la boca cerrada durante el viaje de regreso. Habían caminado en vez de tomar uno de los carruajes; Severus necesitaba quemar algo de furia. Minerva le había seguido; estaba totalmente tranquila… demasiado tranquila. Él estaba bastante preocupado por que desatase el infierno en sus aposentos en cuanto llegasen allí. Habría encontrado su silencio divertido, si no estuviese él mismo tan enfadado. Una cosa era sospechar juego sucio, pero confirmarlo era indignante. Diez minutos más tarde la puerta de las habitaciones de Severus finalmente se cerró tras los dos.
—¿Dónde está Harry? —solicitó saber Minerva inmediatamente.
—Él está aquí, Minerva —, dijo Severus con una sonrisa torcida, mirándola con astucia pero esperando la inevitable explosión. No llegó; ella simplemente le contempló con calma como si intentase descifrarle. No es que fuese a ocurrir; muchos lo habían intentado y todos habían fracasado en llegar a entenderle.
—¿Por qué? ¿Por qué le ayudaste? ¡Y sin mentiras, Severus! Sé que es el hijo de Lily, pero aun así no tienes motivos para ayudarle y enfrentarte a Dumbledore —, dijo Minerva. Severus nunca se habría arriesgado a eso a no ser que sus sentimientos fuesen muy fuertes. Una cosa era ayudarle a escapar, y otra muy diferente mantenerle allí bajo la nariz del viejo bobo.
Severus esperó hasta que ella se tranquilizó; sentándose en una de sus sillas continuó mirándola cautelosamente, preguntándose cómo decírselo de la mejor manera posible. Poppy lo había comprendido, pero no estaba tan seguro de que esta Gryffindor pudiese. Minerva era una mujer fuerte e independiente, pero ¿comprendería a aquellos que elegían someterse a otros?— Minerva —, comenzó Severus con precaución, sentándose más cerca mientras ella se acomodaba en el lugar opuesto al suyo—. ¿Qué sabes de las relaciones entre Dominantes y sumisos?
—Creo que los nombres lo dicen todo, ¿no crees, Severus? —respondió Minerva, sin siquiera pestañear.
—¿Qué piensas de las personas en ese tipo de relaciones? —tanteó Severus con curiosidad. Quería saber si les comprendía. No tenía sentido revelárselo si iba a desagradarla completamente. Por supuesto, que él preguntase ya habría hecho que Minerva encajase las piezas, sin que él tuviese que contarle nada.
Minerva observó a Severus, sabiendo que había una razón para que él preguntase, no era una mujer estúpida. No podía imaginar al hombre sometiéndose a nadie, así que sabía que él sería lo que comúnmente se llamaba Dominante en la relación. También conocía a Severus, y desde hacía años, de hecho. No le haría daño a nadie; ya no era el joven que había sido cuando se unió al Señor Oscuro Voldemort. ¿Significaba eso que había tomado a Harry en ese rol? Considerando que el chico había estado viviendo en la calle, le sorprendía que hubiese querido ese tipo de relación. Habría pensado que sería independiente; por supuesto ¿qué sabía ella? Ella había tenido una infancia y edad adulta normal; apenas podía imaginar lo que Harry había tenido que pasar, ni mucho menos lo había vivido—. Sobre gustos no hay nada escrito, Severus. Es más popular en los círculos sangre limpia, la mayoría de ellos ni pestañearían ante ello. Son los nacidos de muggles los que podrían tomárselo de la forma equivocada.
—¿De qué forma equivocada? —preguntó Severus, pensando, ella lo sabía, él ni siquiera se lo había dicho y lo sabía.
—Que el señor Potter y tú tenéis una relación —, dijo Minerva con una sonrisa irónica—. Debo admitir que estoy sorprendida; él no reaccionó bien ante nadie más… por lo que me han dicho incluso les amenazó.
—No le llames así —, dijo Severus, sus ojos yendo automáticamente a su dormitorio donde Harry debía estar haciendo sus deberes. A día de hoy Harry había estado aprendiendo cosas que debería haber estudiado en la escuela primaria. Todavía tenía que ir a verle, ya que no sabía cómo le iría al chico hasta entonces—. No le gusta.
—Pero es su nombre —, dijo Minerva de forma inexpresiva.
—Sí, y escucharlo era seguido muy probablemente de una paliza —, le dijo Severus. Él mismo no entendía todavía realmente el miedo de Harry a su propio nombre. Llegaría al fondo de ello antes o después, el chico tendría que hablar acerca del abuso o le comería vivo. Sin embargo, si su tío gritaba su nombre antes de golpearle explicaría su miedo.
—Bien, eso lo causaría, sí —, estuvo de acuerdo Minerva—. ¿Puedo verle?
—Quizá, pero deberías leer esto primero —, dijo Severus, entregándole los resultados del chequeo de Harry.
Minerva los cogió con inquietud, dudando de si quería verlos—. ¿Poppy le ha visto? —su nombre estaba al pie del documento como Medi-bruja que le había tratado, así que era una apuesta segura, de hecho.
Severus sonrió sarcásticamente; Minerva sonó celosa, algo que jamás habría esperado escuchar de ella. Parecía que Harry estaba haciendo surgir fuertes emociones en todo el mundo, y apenas habían tratado con él. Supo que ella había llegado a la parte más importante del informe cuando sus ojos se abrieron de par en par con asombro—. ¿Os habéis vinculado? —dijo con voz áspera entendiendo el significado tras aquello—. ¡Tiene diecisiete años, Severus!
—Sí —, dijo Severus simplemente como si no estuviera siendo acusado de algo inadecuado—. Él es un Metamorfomago; tenía la impresión de que tenía dieciocho años cuando nos conocimos por primera vez. Sólo descubrí la verdad cuando fui a llevarle el desayuno hace unos cuantos días —. Era difícil de creer que había sido tan solo hacía unos pocos días, habían pasado tantas cosas que se sentían como meses en lugar de cuarenta y ocho horas.
Minerva siguió boquiabierta, incapaz de expresar sus sentimientos.
—Se marchó hace un año, sin siquiera una explicación; resultó que había visto a Dumbledore yendo a mi piso. Temiendo haber sido descubierto y ser enviado de vuelta al maltrato… es algo por lo que no puedo enfadarme con él. Bloqueó su propia magia, así que por supuesto yo no tenía ni idea tampoco de que él era mágico. La primera vez que le toqué con su magia liberada, el vínculo se formó por sí solo. Nunca hubo una ceremonia oficial para sellar el pacto —, dijo Severus con cierto tono de satisfacción filtrándose en su voz; ¿quién podría culparle? ¿Alguien como Harry, queriendo voluntariamente estar con él, tanto que la magia salvaje les había unido para siempre? Incluso aunque quisiesen separarse, una parte de él permanecería siempre con el chico, y a cambio, una suya en él.
—Oh, el pobrecito —, dijo Minerva, meneando su cabeza con tristeza—, ¿Sabe hasta donde llega el engaño de Dumbledore, Severus? —Le daba pánico pensar qué querría hacerle al Director un muchacho cuya vida había estado llena de noches oscuras y lúgubres y peleas interminables. ¿El inconveniente? Ella no querría detenerle; era su infancia, su vida la que el viejo tonto entrometido había destruido.
—Por supuesto que no, sólo cree que Dumbledore es responsable por colocarle con los Dursley, no el resto —, dijo Severus, y sabía que no podría ocultarle algo así a Harry. Era necesario decírselo, no quería a su sumiso ajeno e ignorante del alcance del engaño, porque podría y quizá llegaría a poner su vida en peligro. Dumbledore obviamente no se preocupaba por Harry en lo más mínimo. Él no creía que Harry fuese a confiar nunca en el director, pero sabía cómo de persuasivo podía ser el viejo bastardo. No se la jugaría en lo referente a su sumiso—. Tendré que explicárselo todo, sin embargo.
—¿Puedo verle? —preguntó Minerva de nuevo, sus ojos marrones llenos de excitación.
Severus alzó una ceja—, después de las historias que los otros han contado ¿quieres conocerle? —Sus labios se curvaron divertidos. Él no iba a refrenar a Harry; tenía una mente propia, si no le gustaba alguien, no le gustaba. Era tan simple como eso, y ayudaba que él no tuviese tampoco demasiado aprecio por nadie. Sólo porque Harry se sometía a él, no quería verle de esa forma con nadie más.
—Te he soportado a ti durante años, ¿verdad Severus? Casi diecisiete años, de hecho —, dijo Minerva; no iba a desanimarla una mala actitud. Era consciente de que algunas veces era sólo una fachada para alguien asustado o inseguro. Para Harry, apostaría que era porque no estaba acostumbrado a relacionarse con nadie o tener una conversación de verdad.
—Dieciséis; Harry tenía un año cuando comencé a trabajar aquí —, respondió Severus astutamente.
Minerva tan solo le lanzó una mirada de impaciencia, quería ver a Harry.
—¿Harry? —llamó Severus, y un segundo después la puerta se abrió y el hombre tuvo realmente que contener su regocijo. Al parecer Harry no había estado haciendo sus tareas; no, había estado escuchando su conversación. Parecía que su pequeño sumiso había sido curioso; no pudo llegar a molestarse por ello… curioso. Normalmente cosas como aquella le habrían enfurecido hasta lo indecible. Tendría que descubrir cuánto había escuchado, sin embargo, y quizá aclarar lo de Dumbledore. No esa noche, sin embargo, tenía planes para su pequeño sumiso y no eran explicarle nada. La excitación se desplegó a través de él, haciendo que su estómago se alborotase de forma agradable. Oh, no podía esperar hasta que Minerva se marchase.
—¿Sí? —preguntó Harry, mirando fijamente a Minerva de manera muy parecida a como había hecho con Poppy, como si la mujer fuese una serpiente venenosa lista para atacar. A decir verdad, él estaba interesado en ella; era diferente a los demás. Su magia era muy similar a la de Poppy: honesta, luminosa, pero tenía la sensación de que si alguien la molestaba descubrirían cuanto de guerrera había en ella. Su magia era poderosa; se preguntó cómo era capaz de esconderla de todo el mundo. Él normalmente no pudo hasta que Sev y él se vincularon.
Minerva no estaba tan sorprendida como lo habría estado a causa de su tamaño debido a los resultados del chequeo. Había una razón para todo lo que Severus había hecho, y sabía que era ésta. Harry parecía tan delgado, anoréxicamente delgado; sabía que bajo esas ropas que llevaba probablemente se asomaba cada una de sus costillas. No es que hubiese visto a nadie con anorexia en el mundo mágico. Él no era anoréxico, sólo estaba desnutrido. A pesar de lo bajo que era y lo delgado que estaba, era extremadamente guapo. Siempre iba a serlo, tanto Lily como James habían sido personas atractivas, pero Harry desde luego había heredado lo mejor de ambos padres. Si ella no hubiese sido tan mayor, habría intentado algo con él también—. Hola, Harry. Es agradable verte de nuevo; la última vez que te vi, eras sólo un bebé —, dijo Minerva, un bebé al que había dejado tirado en el frío, siguiendo a Dumbledore a pesar de sus protestas. Era definitivamente el peor error que jamás había cometido, de eso no cabía duda.
—Obviamente no significó demasiado para usted —, dijo Harry bruscamente, sentándose en el brazo de la silla en la que estaba Severus. Se relajó totalmente mientras la mano del hombre comenzaba automáticamente a trazar tranquilizadores círculos en su espalda. Su Dominante estaba allí sin más, sonriendo burlonamente a la bruja con evidente regocijo, encontrando divertida su incómoda situación.
—No te culpo por pensar eso, Harry —, dijo Minerva, absteniéndose de llamarle 'Señor Potter'—. No voy a ofrecerte ni inventar ninguna excusa, pero confío en que seas feliz ahora.
Harry sonrió. Le gustaba ella; no estaba fingiendo que se había preocupado por él o diciendo que sólo habría deseado que tuviese una infancia normal. Todas aquellas excusas habían sido ya empleadas y sólo crispaban sus nervios—. Sí, lo soy —, dijo Harry honestamente. No le gustaba pensar en el pasado o escuchar las disculpas de la gente. Ella no estaba intentando meterse en su vida, así que podía acostumbrarse a eso.
—Me alegra mucho oír eso —, dijo ella. Se quedó perpleja por su sonrisa; realmente estaba feliz allí. Severus era una persona totalmente diferente ahora mismo; no estaba frunciendo el ceño, y estaba completamente relajado y encontrando divertida la situación. Así que era de ahí de donde se habían originado todos sus cambios; estaba asombrada.
—Estoy seguro de que tienes trabajos que corregir, Minerva —, dijo Severus desde su asiento.
—Muy bien, Severus, pero volveré —, dijo la mujer, consciente de que el Profesor de Pociones estaba intentando amablemente que se marchase. Con un joven tan hermoso en su vida… bien, no necesitaba preguntarse por qué. Sus labios se crisparon mientras salía de los aposentos; sus ojos marrones estaban centelleando a pesar del hecho de que Dumbledore la había defraudado de maneras que ella no podía comprender. Harry estaba en casa, y mientras Severus estuviese allí, el chico también. Había visto el amor brillando en aquellos preciosos ojos verdes suyos. Serían buenos el uno para el otro, ambos eran lo suficientemente oscuros para comprenderse mutuamente pero con bastante luz como para mantenerse el uno al otro en el camino correcto.
—Ve al dormitorio, desnúdate y arrodíllate en el suelo frente a la puerta —, ordenó Severus a Harry; un estallido de excitación que no era suya cruzó a través de él. El vínculo estaba a punto de tomar un giro interesante; era bueno que Severus tuviese un control férreo sobre él. O eso pensaba; no estaba seguro de cuánto control tendría con los sentimientos de ambos vibrando a través de él. Para cuando se libró de esos pensamientos, Harry ya se había ido. Severus sacó la caja de su túnica, la cual dejó atrás mientras iba a reunirse con su demasiado ansioso sumiso.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido el capítulo?
Sí, ya sé que fue un poco cortito y que aún tendremos que esperar un poco más para saber lo que hay en la cajita... a la autora el gusta dejarnos con la miel en los labios, menuda escena final...
Y Minerva ya sabe qué tipo de relación hay entre ambos y lo acepta, me alegra un montón que la tengan como aliada, espero que no sea la última en hacerlo porque cuantos más apoyos tengan para sacar a Dumbledore del camino mejor.
Muchísimas gracias a: CristineC, liss83, Kira Itsuki, valethsnape, CuquiLuna, Yuki92Fer, Ryogana, Lunatica Drake Dark, liz .hattu79, anlyumerci, Lidya.I.C, Tast Cullen, Sara, lavida134 y Tomo-chan02 por vuestros comentarios.
¡Nos animan un montón a continuar con nuestro trabajo! :D
¡Nos vemos en unos días!
Un saludo ^^
Traducciones. A ver qué sale.
