Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 13
¿Someterse o no someterse?
Harry entró en el dormitorio como si la Parca estuviese pisándole los talones, no por temor, sino por pura, lasciva necesidad. Había sido demasiado tiempo, un año y un mes enteros para ser exactos. Como le había dicho a Severus, no había habido otro. Sev había sido el Dominante con el que se había quedado más tiempo también. Quitándose su ropa, se encontró duro y dolorido ya, aun así ignoró su deseo mientras se colocaba en la posición que su Dominante había pedido. Esperando expectante, todo su cuerpo vibraba de deseo. La alfombra era gruesa y suave bajo sus rodillas; era mucho más reconfortante que la del piso de Severus en Londres, más fina. Escuchó pasos aproximándose; Severus se unía a él.
Severus sintió cómo se endurecía bajo su ropa; Harry era realmente el muchacho más hermoso que jamás había visto. Cuando las cicatrices se hubiesen ido, y su piel estuviese una vez más inmaculada, parecería aún más impresionante. Y era todo suyo, fue el posesivo pensamiento que le recorrió. Dio vueltas a la caja en sus manos, preguntándose cuáles serían las reacciones de Harry. Al menos ahora sabría exactamente qué sentía el chico, incluso aunque no lo demostrase. No le gustaba que esos ojos verdes estuviesen mirando al suelo, especialmente sabiendo que estaban llenos de deseo y lujuria. Quería esa mirada dirigida directamente hacia él. No sabía por qué, pero los ojos verdes siempre habían sido una debilidad suya, y no sólo porque no importaba lo que hiciesen, con ese color de ojos siempre sabías cómo se sentían. Había descubierto que era cierto incluso con Harry, que apenas mostraba sus sentimientos, haciéndolo solo cuando él quería o estaba demasiado feliz para recordar ponerse su 'máscara sin emociones'.
—Te marchaste en vez de intentar conseguir respuestas —, dijo Severus, quedándose de pie frente a su sumiso. Estaba intentando intimidarle a propósito, pero hacía falta más que eso para preocupar a Harry—. Te marchaste en vez de confiar en que cuidaría de ti, que haría lo que era mejor para tus intereses como había prometido el día que entramos en esta relación.
—Sí, Señor —, dijo Harry sin aliento, tratando de concentrarse en lo que Severus estaba diciendo. Cuando hablaba de esa forma, era difícil hacer nada. Deseaba con tanta desesperación tocarse, aliviar el dolor que aumentaba lentamente. No lo hizo; quizá no le habían enseñado las restricciones que conllevaba la relación entre Dominante y sumiso, pero sí que tenía autocontrol. Lo había oído todo antes; aquello no evitó la vergüenza que sentía al escuchar la decepción en la voz de su Dominante. Haría lo que fuese para recuperar esa confianza, para hacer que Severus se diese cuenta de que confiaba en él –más que de nadie en el mundo, en ambos mundos–.
—He pensado detenidamente en el castigo apropiado para tu falta de fe, y me he decidido por algo. Será un recuerdo constante de a quién perteneces, quién se preocupa por ti, y quién te pondrá siempre primero y te hará las cosas fáciles —, dijo Severus. Podía sentir claramente la lujuria y la curiosidad de Harry—. Puedes elegir si lo deseas o no; depende totalmente de ti —. Harry estaba repentinamente temeroso, su cuerpo poniéndose rígido, su inseguridad asomando su fea cabeza. Sin duda se estaba preguntando qué pasaría si eligiese no aceptar lo que fuera que Severus quería de él.
Severus abrió la caja y la colocó en el suelo junto a Harry, y con un movimiento poco común, especialmente con ambos asumiendo sus roles, Severus se arrodilló junto al chico, haciendo que alzase su barbilla y encontrándose con los ojos de su sumiso—. No es sólo un collar, Harry; está encantado para que ninguna poción pueda ser ingerida sin tu permiso. También tiene imbuido un conjuro de localización, así como un Traslador. Un Traslador que te transportará desde dondequiera que estés en el mundo de vuelta a mí. No puede ser retirado por nadie salvo por mí; admito que no es sólo por tus anteriores acciones. También es en caso de que seas secuestrado —. Y no sólo por el Señor Oscuro o los mortífagos, pensó sombríamente; no estaba seguro de lo lejos que iría Dumbledore para hacer que Harry acabase con la guerra.
En cuanto aquellas noticias hubieron sido digeridas, Severus habló de nuevo—. Si no lo quieres, déjalo en la caja. Si deseas ser mío completamente, sujétalo con tus manos, con las palmas hacia arriba. Te daré cinco minutos para decidir, ¿lo has entendido?
—Sí, Señor —, dijo Harry, su manzana de Adán moviéndose de arriba a abajo mostrando el nerviosismo que estaba sintiendo. Severus dejó la habitación y Harry cerró sus ojos, incapaz de descifrar sus propios sentimientos. Mirando el collar, lo cogió con curiosidad morbosa. Era hermoso, y probablemente más caro que nada que hubiese sujetado antes en su vida.
Estaba hecho de oro de catorce quilates, con esmeraldas engarzadas todo alrededor, además de una única cuadrada en el medio. Parecía más como un río de color esmeralda que como un conjunto de joyas; uno podía ver que había sido creado mágicamente. Nadie en el mundo muggle creería jamás que eran esmeraldas reales, ya que ellos no podían lograr que sus joyas tuviesen ese aspecto. Asumirían que era plástico coloreado. Aquellos con origen sangre limpia se darían cuenta de cuán raro y caro era, y sabrían que él estaba muy bien cuidado, por un rico mago o bruja sangre limpia. Tenía el escudo de armas de los Prince grabado en un lateral, en el otro tenía escrito S.S. Ambas marcas eran apenas visibles; sólo estaban sutilmente allí, para aquellos que mirasen con suficiente atención como para verlas.
Harry se mordió el labio. Se encontraba en un dilema muy grande, porque aquello era diferente a cualquier cosa que hubiese hecho antes. Se había sometido voluntariamente a Severus, pero el collar era diferente. Realmente le marcaría como un sumiso, le haría de Severus de todas las formas posibles. ¿Quería él eso? ¿Pertenecer realmente a alguien en todos los sentidos de la palabra? La última esquirla de libertad que sentía sería eliminada. No, no era libertad, sino otra cosa. Tampoco era libre albedrío tampoco, sino algo que no podía poner en palabras. Eso era lo que tenía que hacer para mostrarle a Severus que se sentía mal por marcharse. Para mostrarle que realmente quería ser su sumiso y tener la protección que conllevaba. Tampoco era solo un castigo, por lo que su Dominante había dicho, sino una forma de mantenerle a salvo también.
El tiempo corría; no tenía mucho para decidir. Los latidos de su corazón estaban por las nubes; chorreaba sudor, que se secaba rápidamente en el frescor de la habitación. Harry se relajó repentinamente. Su magia ya les había vinculado, aparentemente; ¿qué importaba el collar? Si eso es lo que hacía falta para sentirse seguro, deseado, amado, apreciado, que así fuese. Lo haría, por él y para mostrarle a su Dominante que realmente quería aquello. Su corazón todavía latía desbocado. Cerrando sus ojos e inspirando profundamente, trató de calmarse. Colocó sus manos, dejando que el collar descansase sobre sus palmas y esperó a que Severus volviese a entrar en la habitación. A pesar del hecho de que deseaba aquello, todavía se sentía como un manojo de nervios, y no tenía ni idea de por qué.
Severus fue hasta la cocina, sirviéndose un poco de whisky en un vaso y cerrando sus ojos mientras sentía todo lo que Harry estaba experimentando actualmente. Sus emociones eran intensas; se mezclaban con las suyas propias y no estaba seguro de dónde acababan y comenzaba Harry. Fortaleció sus barreras de Oclumancia, sintiendo sus propias emociones desvaneciéndose de fondo. También bloqueó los sentimientos de Harry, debía permitir a su sumiso tener privacidad. La sensación siempre estaría ahí, sin embargo, no importaba cuántas veces bloquease las emociones. Era su deber, después de todo, asegurarse de que Harry era feliz y estaba bien cuidado. Severus dejó la bebida, no queriendo reconocer lo nervioso que estaba acerca de lo que el chico decidiría. La balanza estaba equilibrada precariamente. Si Harry aceptaba, reforzaría su relación; si no lo hacía, siempre habría una duda persistente de que pudiese huir de nuevo algún día. Pondría tensión entre ambos.
Severus volvió al dormitorio, endureciéndose inmediatamente de nuevo; definitivamente prefería tener a su sumiso de aquella forma. Tenía el collar en sus manos; le estaba aceptando. Una calidez le recorrió, mezclándose con orgullo. Sabía cómo de difícil tenía que ser esto para Harry, y estaba muy orgulloso de él por ello. Lo peor no acababa ahí, por desgracia; el chico todavía tenía tiempo para echarse atrás. Poniéndose frente a él una vez más, cogió el collar de sus manos.
—¿Quieres esto, Harry? —preguntó Severus, su voz reconfortante y calmada.
—Sí, Señor —, dijo Harry, con los ojos cerrados y su respiración errática.
—Muy bien —, dijo Severus, y entonces colocó el collar en torno al cuello de Harry. Unas palabras fueron susurradas y los extremos del collar se unieron sin abertura visible. No se abrirían nunca para nadie más; su propia firma mágica estaba grabada en él. Severus no podría haber evitado que se notase la satisfacción que sentía aunque lo hubiese intentado. Era irónico, realmente; nunca antes había considerado ponerle un collar a ningún sumiso, pero tampoco había sentido ni una fracción de los sentimientos que tenía por Harry—. Arriba —, le dijo; él no iba a volver a arrodillarse.
Severus sintió la admiración agitándose en él, incluso a lo largo de todo el asunto la erección de Harry no había flaqueado en lo más mínimo. El chico siempre había sido fácilmente excitable; sabiendo lo que sabía acerca de su pasado, tenía sentido. Harry no estaba acostumbrado al contacto amable, y esta noche él se aseguraría de que nunca olvidaría cómo de bien podía hacer que se sintiese. Severus le sujetó por la barbilla, haciendo que el rostro del muchacho se encontrase con el suyo—. Bien hecho —, le dijo—, estoy orgulloso de ti —. Los ojos verdes de Harry resplandecieron tras aquella declaración.
—Esta noche, Harry, voy a hacer que tu cuerpo cante —, dijo Severus, provocando que los ojos del chico se cerrasen y arrancase un gemido de su garganta. Aquella voz pecaminosa podía hacer que perdiese por completo el control. No necesitaba que Severus le tocase para sentir como si estuviese a punto de explotar. El hombre sonrió burlonamente antes de atacar los labios de Harry con un contundente, avasallador beso que dejó al muchacho con las rodillas temblando. Harry se agarró a la túnica de su Dominante, mientras se sometía gustosamente al impresionante beso.
Retrocediendo, Severus rió divertido cuando Harry gimoteó jadeante, su rostro ruborizado y sus ojos verdes llenos de lujuria. Empujó a Harry hacia atrás; el muchacho cayó, quedando abierto de brazos y piernas en la cama. Merlín, pensó Severus, verle allí tendido, sólo con el collar, era demasiado como para resistirse. Agitó su varita, desabrochando todos sus botones y quitándose la rígida túnica mágica de dar clases, que estaba encantada contra el fuego, pociones derramadas y cualquier otra cosa que pudo pensar cuando la encargó.
Harry usó sus piernas para impulsarse más arriba en la cama mientras su Dominante se unía a él una vez más. El collar se sentía pesado en su garganta, un recordatorio de a quién pertenecía, tal y como Severus había dicho. Se preguntó brevemente si se acostumbraría a él o siempre lo sentiría. Entonces todo lo demás abandonó su mente mientras sentía la magia de Severus a su alrededor. Chilló de sorpresa mientras sus manos eran repentinamente atadas a la cama, su cabeza volviéndose automáticamente mientras intentaba ver las sujeciones invisibles. Todo lo que podía percibir eran las hebras de magia, enrollándose en torno a sus muñecas. Aquello era nuevo; estaba acostumbrado a ser atado, ya fuese con cintas o esposas. Se preguntó si podría eliminar las espirales mágicas, pero no iba a arruinar el ambiente.
Severus sonrió satisfecho y comenzó a lamer y pellizcar bajando por el cuello de Harry, acariciando con su nariz bajo el collar. Le dedicó más atención, chupando la piel, mordisqueándola y después mordiéndola directamente. En cuanto comprobó satisfecho que iba a dejar una marca, comenzó a descender aún más.
Harry continuó estremeciéndose bajo el cuerpo de su Dominante mientras su habilidosa lengua seguía incitándole y provocándole sin misericordia. Nunca había sido capaz de aguantar demasiado; ya podía sentir el inminente orgasmo avecinándose. Aún no había ocurrido, y el chico ya estaba comenzando a sentirse como si fuese a volverse loco.
Mientras Harry continuaba retorciéndose bajo él, Severus, fiel a su palabra, estaba haciendo que el cuerpo del muchacho cantase de deseo. Jadeando, maldijo internamente; su pequeño y dulce bribón se estaba frotando desesperadamente contra su propio cuerpo. Tuvo que forzarse a sí mismo para concentrarse en pensar en todos los ingredientes de pociones menos deseables que había tenido que trocear a lo largo de los años, para impedirse acabar demasiado pronto. Oh, no, quería que aquello durase unas cuantas horas al menos. Literalmente deseaba volver a su pequeño sumiso loco de deseo.
Harry se arqueó resueltamente hacia Severus, deseando desesperadamente encontrar alivio. Aun así el hombre sólo se apartó, eliminando la fricción que había encontrado. Gimiendo disgustado, se contoneó de manera aún más desesperada contra el Profesor de Pociones. Dejó de agitarse cuando Severus finalmente llegó con sus atenciones cerca de la muy impresionante erección de Harry; un gruñido gutural abandonó sus labios cuando el hombre no le prestó atención sino que sobrepasó la parte de su anatomía que más demandaba los cuidados de su Dominante. Harry golpeó su cabeza contra la almohada, los dedos de sus pies curvándose mientras intentaba mantener al menos una pizca de su control. Desafortunadamente, ya había desaparecido… hacía mucho.
—Por favor, por favor, por favor, por favor —, dijo gritando, su cuerpo todavía retorciéndose bajo su Dominante. Su piel brillaba por el sudor y las sábanas bajo él se arrugaron aún más mientras la sensual tortura continuaba—. Por favor, Severus —, gimoteó Harry. Estaba más allá de su capacidad de resistencia.
—Pronto, mi pequeño descarado —, susurró Severus al oído de Harry, provocando que el chico resoplase de deseo aún más—. Date la vuelta.
Llevó unos cuantos segundos que la petición penetrase en la mente aturdida por el sexo de Harry. Gruñendo, el muchacho logró volverse, contoneando su trasero hacia su Dominante. Una sonrisa satisfecha apareció en su rostro cuando escuchó una profunda inspiración tras él. La sonrisa duró hasta que otro gemido fue arrancado de su boca cuando un dedo, ya aceitado, hizo círculos alrededor de su agujero.
Severus pasó su dedo por el pliegue carnoso de Harry, sonriendo cuando se estremeció, deseoso ya de tenerle dentro de él. El muchacho se agitó, gimiendo, rogándole que continuase. Él cogió el tarro de aceite y colocó un poco en algunos de sus dedos. Harry estaba temblando bajo él, desesperado por más. Pero no sería capaz de correrse hasta que él retirase el conjuro; aquella era la primera vez que había podido usarlo en él. A menudo había querido hacerlo, pero no había podido, pensando que el chico era muggle. No había nada que le detuviese ahora. En cuanto sus dedos estuvieron bien aceitados, colocó el frasco de nuevo en la mesita de noche. Sus dedos encontraron de nuevo el culo de Harry, haciendo círculos relajantes alrededor de su entrada hasta que le tuvo una vez más moviéndose de manera impaciente.
Impaciente a su vez, Severus empujó su dedo en el interior de la abertura hasta el fondo, llegando hasta su nudillo. Podría haber usado un hechizo para dilatar a Harry, pero había algo mucho más íntimo en hacerlo de aquella manera. La sensación del calor ardiendo en sus dedos, y la manera en la que su amante se apretaba en torno a él, y se arqueaba, mostrando lo desesperado que estaba por más. Sacando el dedo medio hasta que sólo la punta permaneció dentro; Severus deslizó con facilidad dos dedos dentro del estrecho calor de Harry. Girándolos, con habilidad encontró lo que andaba buscando y los curvó en torno a la pequeña protuberancia. Harry se arqueó, provocando que sus dedos se enterrasen de manera imposible, aún más profundamente en el ardiente calor.
Harry maldijo y jadeó mientras Severus continuaba jugando con aquel punto que hacía que chispas bailasen a través de su visión. Se estaba tomando su tiempo a propósito, y aquello estaba provocando que el muchacho perdiese el sentido. Se sentía tan bien, y tan mal al mismo tiempo; quería correrse pero no podía. Incapaz de terminar, continuó contorsionándose contra el Profesor de Pociones. Seguía confiando en encontrar algo de fricción, pero no había ninguna, no sin que Severus parase lo que estaba haciendo. Y eso no era algo que Harry desease que ocurriese pronto.
Severus alineó e introdujo tres dedos, y después cuatro, en cuanto Harry estuvo lo bastante relajado para que continuase. Sólo cuando estuvo satisfecho con lo dilatado que estaba el muchacho los sacó. Para entonces había dejado de retorcerse contra él, simplemente suspirando por el esfuerzo y la lujuria. Su cuerpo entero estaba vibrando por la tensión; sabía que Harry estaba al límite. Él también; estaba muy cerca de correrse y no aguantaría mucho esa noche. Tras un año de abstinencia, su cuerpo estaba clamando por ello tanto como su mente lo deseaba.
Alineando su impresionante erección con la relajada entrada de Harry, esperó un segundo antes de comenzar a penetrarle lentamente. Maldijo en silencio mientras el chico continuaba apretándose a su alrededor; estaba comenzando a perder el control, y si Harry no paraba pronto acabaría antes de lo que pretendía. Aumentó su presa sobre las caderas del chico, advirtiéndole de que se detuviese sin decir nada. Todavía tenía cuidado para no sujetarle con demasiada fuerza; Harry estaba aún demasiado delgado, y no quería herirle accidentalmente. Severus deslizó una tranquilizadora mano sobre su espalda cuando dejó de ejercer presión sobre él con tanta fuerza. Entonces, finalmente, estuvo completamente dentro de su sumiso, reclamándole de nuevo. Después de hoy no habría duda de que Harry sabría que le pertenecía.
Harry se retorció, deseando que su Dominante se moviese, a pesar de lo bien que se sentía estar lleno de nuevo. Entonces Severus lo hizo, un empujón rápido y brutal que hizo que el chico se olvidase de respirar mientras el placer se mezclaba con un fogonazo de dolor en todas direcciones. Sus ojos se cerraron, su cuerpo arqueándose de nuevo mientras el hombre continuaba su rápido ritmo, incapaz de pensar o hacer nada mientras su cuerpo experimentaba demasiado deseo para que él lo resistiese.
Severus continuó impulsándose dentro de Harry, que balbuceaba incoherentemente ahora. Nunca había visto al chico tan… desenfrenado antes. Tan lascivo, tan lleno de lujuria y deseo y era por su causa. Podía sentir su inminente clímax, así que murmuró las palabras del conjuro, liberándole de sus restricciones mientras se corría finalmente. Vaciándose dentro del muchacho, reclamándole una vez más, una luz cegadora brilló en la habitación sellando su vínculo completamente. Si había sentido las emociones de Harry antes, fue diez veces más potente ahora. Sintiendo el orgasmo de Harry liberándose como si fuese el suyo propio, fue demasiado. Ciertamente le pilló con la guardia baja mientras se corría una vez más, algo en absoluto habitual para un hombre de su edad.
Severus logró evitar caer sobre Harry; era algo bueno que fuese fuerte a pesar de su esbeltez. En cuanto logró desplomarse sobre la cama, retiró las ataduras mágicas del chico, quien se derrumbó contra él, todavía respirando como un caballo de carreras. Severus se rió entre dientes, parecía como si hubiese agotado a su pequeño sumiso por completo. Conjuró el edredón bajo sus pies y lo desplegó sobre ambos. Sólo entonces recordó el desastre sobre el que Harry estaba ahora tendido, y usó un hechizo adicional para eliminar las salpicaduras.
Severus deslizó sus dedos a través del pelo largo, alborotado y empapado de sudor, apartándolo del rostro de Harry. Sujetando su cara entre sus manos, bajando su mano hasta el collar, provocó que el placer se derramase a través de él de nuevo. No pensaba que fuese a volverse complaciente alguna vez acerca del compromiso que su pequeño sumiso había hecho. No se engañaba a sí mismo; sabía lo difícil que debía haber sido para Harry aceptarlo. Juraba nunca romper su promesa; mantendría al chico a salvo y feliz mientras tuviese aliento en su cuerpo—. ¿Estás bien, pequeño? —preguntó Severus, sabiendo perfectamente que lo estaba; podía sentir las emociones de Harry con más fuerza de lo que había sido capaz tan solo una hora antes.
Harry sólo murmuró en voz baja, enroscándose junto a Severus, completamente exhausto.
Una sonrisa genuina iluminó sus rasgos antes de que él apagase las luces, bañando la habitación con una total oscuridad. Las cortinas alrededor de su cama permanecieron donde siempre habían estado. Severus nunca había tenido necesidad de usarlas, ya que las mazmorras estaban bajo el colegio; no había luz que le importunase, así que no hacían falta. Tumbándose, el sueño llegó con notable facilidad para ambos, a pesar de su horrenda infancia y juventud.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Qué os ha parecido el capítulo de esta semana?
¡Por fin sabemos lo que contenía la misteriosa cajita!
¿Acertasteis en vuestras suposiciones? ^^
Estoy deseando ver cómo reaccionan cuando vean a Harry con el collar que le marca como sumiso XD.
¡Muchísimas gracias a: Rpsa22, CuquiLuna, valethsnape, Yuki92Fer, daiara lestrange, Lunatica Drake Dark, Tast Cullen, liz .hattu79, angie palomo y lavida134, por vuestros comentarios!
Nos vemos en unos días :D
¡Un saludo!
Traducciones. A ver qué sale.
