Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 20
Más fuerte de lo que piensas y sobrecarga de información
Severus debía haber estado arrodillado allí junto a Harry durante media hora, mientras el chico intentaba recobrar el control de sí mismo y de sus emociones. Afortunadamente él tenía el control sobre su magia, al menos sobre su magia salvaje, pura y accidental, así que no terminó hiriéndoles a ambos en su estado excesivamente emotivo. Los nervios de Severus se crispaban ante lo humillado que se sentía Harry. No tenía ni idea de cómo manejarlo, y deseaba poder hacerlo. Finalmente las arcadas vacías se detuvieron y el chico simplemente apoyó su cabeza en la tapa del retrete, con su respiración ronca. Estaba intentando volver a tomar el control de su respiración; su garganta todavía ardía por la bilis. El sabor de ésta casi le hizo ponerse enfermo de nuevo, incluso a pesar de que no había nada más que vomitar. Severus hizo correr el agua para librarse del olor; izando a Harry, guió al exhausto joven de vuelta al sofá. En cuanto el chico estuvo sentado, el hombre entró en su laboratorio y cogió algo de zumo de naranja para él. Podía haber hecho que un elfo doméstico lo hiciese, pero Severus no era de los que pedían a otros que se encargasen de todo. Consideraba eso como pura pereza, no era algo que él se esforzase en ser.
—Bebe —, dijo Severus, tendiéndole una poción sin descorchar. Harry obedeció, y después hizo desaparecer el frasco inmediatamente. Severus sonrió de forma burlona cuando escuchó un significativo clink, que indicaba que el frasco había aterrizado exitosamente en el fregadero. El muchacho aprendía con rapidez, por supuesto se había dado cuenta de ello cuando había encantado el libro para leerlo sin esperar a que Snape lo hiciese por él, pero cayó en la cuenta realmente en ese instante. Severus le pasó entonces el zumo de naranja, para eliminar el resto del sabor. Con su estómago asentado tras tomar la poción, el zumo de naranja no debería volver a hacer acto de aparición.
Cogió el vaso en cuanto estuvo vacío; tras ponerlo en la mesa, Severus se sentó junto al muchacho. Tomando entre sus manos el cuello de Harry, le instó a que se tumbase. En cuanto la cabeza del chico estuvo en su regazo, todavía ruborizado y sintiéndose humillado, comenzó a pasar su mano a través del abundante y espeso pelo. A Severus aún le impactaba sentirse tan inútil; le hacía darse cuenta de lo mucho que le amaba. No te preocuparías por cómo ayudar a alguien si no le amases, ¿verdad? Entonces una idea le asaltó: quizá Harry no estaría tan avergonzado si conociese su propio pasado. El chico no sabía nada sobre él… bueno, salvo el hecho de que se había unido a Voldemort. No le gustaba hablar de aquello, pero había caído en la cuenta de que lo necesitaba tanto como Harry.
—Voy a contarte una historia sobre un muchacho —, comenzó su cuento Severus—. Sus padres, Eileen y Tobías, se casaron muy jóvenes; dieciocho años tenía Eileen cuando se casó, y poco después se quedó embarazada. Tobías solía trabajar en el molino hasta que fue cerrado, dejándole en paro; se dio a la bebida para bloquear lo mal que se sentía por la forma en la que había ido su vida. Para empeorar las cosas, su esposa había resultado ser una bruja y Tobías, que era un muggle, no sabía cómo afrontarlo. Al final, el muchacho creció infeliz, porque sus padres estaban siempre gritando y discutiendo. Su vida en su casa rozaba casi lo abusivo, pero afortunadamente para todos los implicados, Tobías estaba siempre demasiado borracho para pegar a nadie más de una vez —, dijo Severus; podía sentir que Harry sabía que estaba hablando de sí mismo, de su vida—. No pretendo comprender siquiera someramente lo que tú pasaste, Harry. Nuestras vidas fueron muy diferentes, pero sé cómo es no ser deseado, ser castigado por algo sobre lo que no tienes control, por la magia.
Harry se quedó allí sentado escuchando a Severus; había sabido inmediatamente que estaba hablando acerca de su vida. Era agradable conocer algo acerca del hombre, incluso aunque sólo fuesen cosas básicas sobre su vida. Significaba más que nada para él; era consciente de lo reservado que era Severus y sabía lo mucho que le costaba a su Dominante decir algo. ¿Seguían vivos todavía? ¿Sus padres?
—Los Dursley, como sabes, están en la cárcel por sus acciones, Harry; eso debería decirte más que nada que estaban equivocados. Nadie piensa mal de ti por lo que ocurrió cuando eras un niño. Eras un muchacho que no tenía escapatoria, ni oportunidad de defenderte contra un hombre tan grande. Tú eras la víctima, pero ahora eres un superviviente. Sí, la gente lo sabe; sí, algunos te tendrán lástima, pero la mayoría estarán asombrados de todo lo que has logrado superar —, le dijo Severus. Si es que se podía decir que había superado algo, se dijo para sí mismo; su pasado obviamente aún le perseguía—. No pienso mal de ti. Me he ocupado de tus cicatrices; sé lo que ellos hicieron, pero, Harry… tú eres tan fuerte, tan capaz, que sé que no necesitas sentirte avergonzado y violento por el hecho de que yo lo sepa —. A decir verdad, lo sabía todo, cada sórdida pequeña cosa que Vernon había hecho y había pensado acerca de su sobrino. Se había negado a tocar a Harry; directamente habían cogido el colchón de la cuna de Dudley y lo habían colocado a él y al bebé en la alacena.
—¿Siguen tus padres… aún con vida? —preguntó Harry, sonrojándose una vez más, esta vez con orgullo y alegría. ¿Su Dominante pensaba que era fuerte? No se sentía así muy a menudo. Recurría a los insultos cuando se encontraba incómodo y a la defensiva, lo cual había sido casi todo el tiempo, excepto cuando estaba con Severus. ¿Era fuerte? ¿Era eso lo que la gente veía realmente cuando le miraban? Le sorprendía, siempre había pensado que todos podían ver directamente a través de él y saber lo débil que era.
—Merlín, no, ambos ya no están —, dijo Severus. Podía haber sonado duro, pero ninguno de sus padres le había deseado. Su paso a la madurez no podía haber ocurrido antes; tan pronto como pudo, se marchó. Nunca había mirado atrás, nunca les había vuelto a ver, pero le habían avisado de su fallecimiento y diligentemente había preparado y asistido a sus funerales. No es que hubiese muchas personas; sus padres no habían sido queridos, y para entonces todos sus antiguos vecinos habían dejado la zona. Se habían marchado, buscando una vida mejor que en el ruinoso lugar que ahora y siempre había sido. Poco después había recibido el legado de los Prince. Él era su último heredero; al fallecer su madre, era suyo. Aparentemente había sido también el deseo de su abuelo. Quién sabe por qué, pero no le importaba, apenas lo usaba. No tenía necesidad de ello ya que ganaba suficiente dinero elaborando y creando pociones, y siendo profesor y Jefe de la casa Slytherin a tiempo completo.
—¿Qué… le pasó a Dudley? —preguntó Harry titubeando; no podía creer que hubiese preguntado por su primo, pero lo había hecho.
—Fue con su único pariente restante, Marge Dursley, creo —, dijo Severus—. No sé dónde está ahora —. El periódico había hecho un trabajo minucioso averiguando todas las facetas de la información. Los Dursley habían sido portada durante casi una semana; en cuanto el veredicto fue dictado y ellos estuvieron entre rejas todo se tranquilizó de nuevo.
—Oh —, dijo Harry. Con suerte el pequeño y falso mocoso habría cambiado, pero no contaba con ello.
—Todos los magos y brujas deseaban que los Dursley recibiesen el beso del Dementor por lo que te habían hecho —, dijo Severus, prosiguiendo—. Desafortunadamente, los muggles no pueden ser castigados por medios mágicos, y aunque presionaron mucho para ello… no tuvieron éxito.
—¿El beso del Dementor? Suena a algo pervertido, de hecho —preguntó Harry, preguntándose qué tipo de castigo era y por qué había notado algo sutil bajo el tono de voz de su Dominante cuando lo había dicho. Parecía más un acto sexual que un castigo.
Severus se atragantó, sin saber si reír o estar sorprendido, y decidió menear su cabeza divertido—. No, son criaturas mágicas; nadie sabe de dónde provienen. Están, por el momento, vigilando la prisión de Azkaban, una cárcel mágica. Su lealtad, sin embargo, puede ser comprada ofreciéndoles más almas de las que tienen ahora. Los Dementores son considerados como unos de los seres más repugnantes que habitan el mundo. Se alimentan de la alegría humana, y por tanto causan depresión y desesperación a cualquiera cerca de ellos. Estar en sus proximidades hace que tus peores recuerdos vuelvan a la vida. También consumen el alma de una persona, dejando a sus víctimas en un estado vegetativo permanente.
Harry boqueó—, ¿Tienen realmente cosas así ahí fuera?
—Ciertamente; no hay forma conocida de matarles, pero existe una manera de defenderte de ellos. Has visto una versión de ello, y dijiste que te parecía espectacular, si recuerdo correctamente. Un conjuro Patronus te protegerá y les herirá al mismo tiempo. El conjuro para lanzarlo es 'Expecto Patronum' —, dijo Severus, siempre en su papel de educador.
—¿Y la gente realmente quería que les besasen? ¿Que les convirtiesen en vegetales? —Harry apenas podía creer eso. No le conocían, sin embargo le habían defendido, deseando que los Dursley pagasen un alto precio.
—Sí —, dijo Severus con firmeza, logrando conectar con Harry de forma de adecuada por fin—. Afortunadamente Vernon está recibiendo una dosis de su propia medicina en prisión. Hay algunas cosas que los muggles en la cárcel no toleran, y es a los asesinos de niños o a los que abusan de ellos. Puede que te sorprenda, pero los reclusos tienen líneas que no cruzan.
Una repentina llamada a la puerta interrumpió su conversación. Severus se puso tenso, pero no había necesidad de preocuparse. La voz de Minerva sonó a través del protegido umbral. Severus agitó su varita, abriendo y permitiéndole pasar. Ella se deslizó dentro y cerró la puerta tras ella, con un aspecto bastante pálido y conmocionado. Severus la observó con cautela, percibiendo que lo que fuera que iban a discutir no sería bueno. La mujer también tenía una gran bolsa a cuadros con ella; normalmente nunca llevaba nada a ninguna parte. Si cargaba con algo, normalmente estaba encogido en su bolsillo de su capa o flotando tras ella.
—¿Qué ocurre? —preguntó Severus, preguntándose si habían descubierto que Harry estaba allí.
—Entré en el cajón de Dumbledore —dijo Minerva de manera sombría, sonriendo ligeramente a ambos –hacían una pareja adorable–. Demostraba que la mayoría de la gente no se preocupaba por el aspecto, miraban bajo la superficie para ver lo que había debajo. Severus no era el hombre más feo del mundo, especialmente cuando no miraba con el ceño fruncido, como ahora. Aunque tenía unas pocas líneas de preocupación en su rostro mientras la contemplaba. Ella le miró, después a Harry de nuevo, con algo que se sobreentendía en sus ojos.
—Le conté todo, Minerva; si tiene que sobrevivir en este mundo, necesita saberlo. Ocultarle cosas no es aconsejable, a la larga puede acabar siendo malo —. Dijo Severus, pensando que eso era cierto en más de un manera. No, para mantener a Harry a salvo lo mejor era que lo supiese completamente todo.
—Por supuesto —, dijo Minerva, sentándose en la silla disponible—. Sé cual es el conjuro que Lily empleó para mantener a Harry a salvo —. Cogiendo el libro abrió las páginas en el lugar que había marcado con un trozo de pergamino y se lo pasó a Severus.
La ceja de Severus se alzó; estaba bastante impresionado, por no decir otra cosa, pero sólo Lily podía haber intentado algo así y haber tenido éxito. Él siempre había sabido que algo había ocurrido esa noche. ¿Cuántos otros padres se habían plantado frente a sus hijos para protegerles, con el resultado inevitable de resultar muertos tanto la madre con el niño al final? Demasiados para contarlos. Nadie había sido capaz de descubrir cómo Lily lo había logrado, sin embargo… bueno, al menos habían pensado eso. Parecía que Dumbledore lo había sabido desde un principio. No es como si ella hubiese usado magia ilegal, tan solo… magia olvidada, en realidad. Ese libro casi databa de la época de los Fundadores; debía haber estado en las cámaras de los Potter durante generaciones.
—No informaron de ninguna herida —dijo Severus—, o de que ella se curase a sí misma; hicieron Prior Incantatem en su varita, para ver si había hecho algo que pudiese explicar la milagrosa supervivencia de Harry.
—Ella debía tener una segunda varita que pasaron por alto, eso o de alguna manera logró llevarlo a cabo sin varita—, dijo Minerva, pensativa.
Harry tragó con fuerza; estaban hablando sobre su madre. Había pensado durante tanto tiempo que sus padres se habían matado en un accidente de tráfico. Todavía le sorprendía cuando escuchaba lo contrario; aún no estaba seguro de qué pensar acerca de ellos. Vergüenza e ira nunca más, eso seguro. Se hizo la promesa de leer ese libro, y encontrar aquello de lo que estaban hablando; odiaba no ser tan inteligente como su Dominante. Como si sintiese sus emociones, el hombre comenzó a pasar de nuevo sus manos a través de su pelo, haciendo que Harry casi ronronease de contento.
Los pensamientos de Severus fueron hasta Harry; quizá su sumiso era más parecido a su madre de lo que nadie había anticipado. Echó la vista atrás a todos los momentos en los que Lily usó magia. Incluso a la edad de ocho años había poseído un control increíble. Lily había tenido el dominio sobre su magia, mostrando lo que podía hacer a su hermana. Había controlado su descenso de un columpio, uno podría considerar que había estado volando. No mucha gente pudiese hacer eso. Voldemort podría, al igual que él; eso era porque había admirado mucho lo grácil que parecía. Incluso si era Voldemort no podía importarle menos. Se había esforzado hasta que había tenido éxito. ¿Se habían visto mermadas las habilidades de Lily porque él le había dicho que todo lo que estaba haciendo era magia accidental? ¿Que debía conseguir una varita y lanzar magia de verdad? ¿Era realmente Harry único o era algo que los Evans eran capaces de hacer? Deseó saberlo, pero no había manera de averiguarlo, por desgracia. Lily no podía confirmar o negar nada; ya no estaba allí y así había sido desde hacía dieciséis años.
—Puede que ella lo lograse sin varita realmente. Harry es capaz de ello, si obtuvo ese don de su madre o es algo que dominó por su cuenta, nadie lo sabe —, admitió Severus; aquello era algo que todo el mundo descubriría antes o después.
—¿En serio? —preguntó Minerva, su impresionada mirada encontrándose con la de Harry, quien a cambio simplemente parpadeó en su dirección. No veía cómo lo que hacía podía ser asombroso. No obstante se sentía agradecido por la magia, había impedido que pasase hambre y se helase de frío en invierno, cuando había vuelto invisibles ropa y comida, y había eliminado las etiquetas de las tiendas—. No me importaría tenerle en mi clase, podría enseñarles a los otros estudiantes una cosa o dos.
Harry arqueó una ceja, él era lo bastante joven como para SER el estudiante, en realidad. De hecho lo habría sido, si le hubiese sido enviada una carta. Se preguntó cómo habría sido su vida si hubiese asistido a la escuela. Sabía que no habría tenido a su Dominante; la manera en la que trataba a los estudiantes… bien, había una posibilidad bastante alta de que Harry le hubiese odiado. Trataba a todos con dureza; comprendía el punto de vista de su Dominante, pero probablemente como estudiante no lo habría hecho. Incluso si les hubiese tratado con justicia, su Dominante no les habría mirado ni una vez siquiera. Nunca tomaba un sumiso menor de dieciocho; Harry todavía se sentía un poco culpable por aquello… hacer que Severus rompiese una de sus reglas. Sin embargo no llegaba a estar demasiado preocupado por ello; al final del día él pertenecía a Severus y así es como deseaba que fuese.
—Así que no fueron conjeturas; sabía que estaba involucrada magia de la sangre, por eso colocó a Harry con los Dursley —, dijo Severus mientras continuaba con la lectura del libro, apoyado sobre su rodilla derecha y el sofá, ya que Harry todavía estaba en su regazo—. Él no necesitaba quedarse con sus parientes sanguíneos, tener uno vivo era suficiente para mantener activas las protecciones de sangre. Eso si la sangre muggle surtía efecto siquiera; su tía no tenía magia. No veo cómo podría aprovechar el sacrificio de Lily, aunque es posible que funcionase a través de la sangre de Harry —. Era bastante obvio para Minerva que Severus estaba pensando en voz alta ahora. Eso no era algo que el hombre hiciese demasiado; debía ser influencia de Harry.
—¿No tienes curiosidad por saber cómo Dumbledore tenía esto? —preguntó Minerva.
—Supongo —, dijo Severus, juntando sus dedos, su mente obviamente aún en el libro.
—Fue comprado por Charles Potter, o al menos él lo halló en las cámaras Potter —, dijo Minerva de manera seca—. ¿Recuerdas esto? —preguntó, sacando la capa.
La sorpresa centelleó en los ojos de Severus mientras cogía la prenda, el sedoso material rozando sus dedos—. Potter nunca le habría entregado esto a Dumbledore —, declaró con firmeza, eso lo sabía. Él se había burlado de Potter y le había llamado mocoso inmaduro por no darle el objeto a Dumbledore para que lo usase la Orden. Había llegado al punto de que Moody estaba harto de que Dumbledore le pidiese que renunciase a las dos que poseía; las había recuperado desde entonces, ya que estaban siendo usadas por sus seguidores de nuevo.
—Él la habría usado si la hubiese tenido allí —, dijo Minerva.
—Lo dudo; no creo que tuviesen tiempo para pensar, ni para nada más —, discrepó en voz baja Severus. Se sentía mal por estar allí sentado discutiendo la muerte de los Potter con Harry tumbado a su lado escuchándolo todo—. ¿Tiene Albus control de las cámaras? Podría ser la forma en la que logró estas cosas —. Si ese era el caso, tenía que llevar a Harry a Gringotts de inmediato.
—No tengo ni idea, Severus. Pensé que le conocía… pero obviamente no es así —. Dijo Minerva con tristeza; ya no sabía de qué era capaz el anciano—. Esto también se encendió cuando estaba en el despacho del director, antes; ¿usó magia Harry?
—Sí —, dijo Severus amargamente, mirando el objeto como si desease romperlo en un millón de pedazos.
—Necesitamos esto para probar si Dumbledore hizo o no lo que sospechamos que hizo —, dijo Minerva enérgicamente, recuperándolo—. Voy a pedirle un favor a Amelia Bones. Por supuesto, si los resultados son malos, estará obligada legalmente a decírselo a las autoridades competentes.
—¿Cuánto tiempo? —, preguntó Severus con cautela, mientras seguía tranquilizando a Harry.
—¿Para analizarlo? —preguntó Minerva; ante el asentimiento de Severus continuó—. Un análisis completo llevará cuatro días.
—¿Analizar qué? ¿Qué está ocurriendo? —preguntó Harry incorporándose y mirándoles fijamente. Aún había tanto que él no sabía. Podían haber estado hablando en un idioma extranjero, si fuese por él.
—Este artefacto, aquí, es un detector oscuro, muestra a tus enemigos, o más bien, las sombras de tus enemigos. Bastante inofensivo, excepto por el hecho de que él ha imbuido tu magia en él. No es peligroso para ti, pero es ilegal grabar la firma de alguien de cualquier forma. No es totalmente ilegal si la grabó de ti, pero si la copió de tus registros será gravemente acusado y lo más probable es que se le dé el beso del Dementor —, explicó Severus con tranquilidad.
—¿Cómo se hace? —preguntó Harry, mirando con atención el dispositivo.
—Se lanza un conjuro —, comenzó a explicar Severus, deteniéndose cuando Harry meneó la cabeza.
—No, quiero decir, ¿puede hacerlo desde lejos, es cuando hago magia, o necesita tocarme? —le interrogó Harry, disparando sus preguntas con rapidez.
—Tiene que estar tocándote, para transferir tu firma mágica de ti al artefacto —, explicó Severus, ya que había prometido ser sincero con Harry. Prefería que lo supiese, antes que arriesgarse a ser traicionado o herido por no informarle apropiadamente. Quizá después de la guerra podría llevar a cabo su obligación como Dominante más de manera más adecuada y protegerle de todo y de todos.
Los labios de Harry se curvaron—. Desearía poder decir que no se acercó lo bastante. Desafortunadamente lo hizo —. De forma inconsciente se frotó el pecho y la muñeca, recordando el conjuro de aturdimiento y el brazalete—. Creo que es momento de que haga una reaparición.
—¿Estás loco? —dijo Minerva, su acento escocés haciéndose evidente a través de su sorpresa.
—No, necesito hacer esto; no estoy acostumbrado a estar acorralado, o escondiéndome, en cualquier caso. Además no estoy solo, mi Dominante me protegerá —, dijo Harry, y realmente lo creía.
—Dumbledore lo sabrá de inmediato —, dijo Minerva—. Sabrá el significado tras tu collar.
—Entonces lo sabrá, pero no sabrá quién.
—¿Estás de acuerdo con esto, Severus? —preguntó la mujer.
—Puedo ser su Dominante, Minerva, pero Harry tiene una mente propia. Probablemente podría discutir mucho sobre ello. Sus sentimientos son más importantes que ninguna otra cosa, con excepción de su seguridad. Quiere salir, que así sea; ambos tendremos que vivir con las consecuencias —, dijo Severus. Incluso Minerva tenía ideas equivocadas acerca de cómo funcionaba su relación. Asumía que si él decía que no, aquel sería el final del asunto. Que Harry simplemente se inclinaría, se sometería, y lo olvidaría. No era así; los dos tenían opiniones y merecían ser escuchadas. La verdad sea dicha, en lo que a Harry se refería haría cualquier cosa para hacerle feliz, incluso contra su mejor criterio. Si no estuviese seguro de su poder, sin embargo, no haría aquello, nunca pondría a Harry en una situación de riesgo potencial.
—No puedes protegerle ahí fuera sin delatarte —, le advirtió Minerva con consternación.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido el capítulo?
Sé que publico un poquito tarde (y en April Fools' Day, espero que cuando vieseis los anuncios no pensaseis en una inocentada) pero acabo de terminar la última corrección y no queríamos dejaros sin capítulo esta semana.
¡Muchísimas gracias a: CuquiLuna, spokies, valethsnape, Kerr22, Tomo-chan02, Christine C, Ryogana, AngieSCullen, Fran Ktrin Black, mellitacullen, lavida134, liz .hattu79, Lunatica Drake Dark, Duchesse Mangemort, Tast Cullen, La Dama Arual, Sara y Aurowandy por vuestros comentarios. No sabéis lo que nos animan a seguir semana a semana con la traducción!
¡Nos vemos en unos días!
¡Cuidaros mucho!
Traducciones. A ver qué sale.
