Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 21
Planes, aprendiendo y enfrentamientos
—Sólo quiero verle una vez —, dijo Harry. Sus ojos estaban ligeramente vidriosos mientras miraba fijamente hacia delante, como si pudiese ver directamente el interior dormitorio a través de la puerta de la habitación. Había tantas cosas que quería decirle a Dumbledore, tantas palabras… palabras que su Dominante definitivamente no aprobaría. La mejor parte, sin embargo, era que él no realizaría ningún comentario acerca de ello si lo hiciese. Le dejaba decir cualquier cosa que le apeteciese, mientras no estuviese dirigida hacia él o hacia alguien que él respetase. Por lo que había deducido, no había muchas personas que entrasen en esa categoría.
—¿Harry? —preguntó Severus, sacudiéndole ligeramente para intentar sacarle de cualquiera que fuese la ensoñación en la que había caído.
—Justo antes de que sea arrestado, quiero que me vea, que sepa que he estado aquí todo el tiempo —, explicó Harry.
—Ya lo sabe, tiene a todos los profesores ahí fuera buscándote —, dijo Minerva, mirando aún a Harry con aparente preocupación. ¿Qué era lo que le había hecho quedarse con la mirada perdida de esa forma durante cinco minutos? Severus también estaba preocupado, así que era obvio que aquello no pasaba a menudo o posiblemente nunca.
—No es como si fuese a encontrarme —, dijo Harry sonriendo de forma sarcástica. Estaba más seguro allí; de todos los lugares posibles, Dumbledore nunca sospecharía que se encontraba allí. Todo el mundo pensaba que su Dominante le odiaba; dios, se alegraba de haberse transformado cuando lo había hecho. Así Severus llegó a conocerle, a su verdadero yo. No a James Potter, o como él imaginaba que sería; no podía concebir su vida sin Severus. Ciertamente no estaría allí, eso seguro.
—Sí, eso es verdad —, coincidió Minerva. El conocido odio de Severus por James Potter finalmente había sido de alguna utilidad—. ¿Tienes algún objeto personal ahí fuera, Harry? ¿Cosas que te gustaría que te trajesen? ¿Te lo ha preguntado alguien siquiera, después de que Dumbledore te arrastrase fuera de las calles?
Severus no reaccionó exteriormente, pero se sintió mal por no preguntarle aquello antes a Harry. Había estado demasiado ocupado curándole, y después decidiendo cómo castigarle. Uno podría argumentar que aquello no había sido un castigo, pero ciertamente Harry había gritado en un determinado momento.
—No tenía gran cosa, sólo algo de ropa y algunas armas escondidas —, dijo Harry—. Ahora algún otro cabrón afortunado las encontrará.
—¡Ese vocabulario! —le regañó Severus, incapaz de ocultar su regocijo por completo—. Si quieres ir a recuperarlas, podemos hacerlo.
—¿Vas a dejar que lleve cuchillos por ahí? —preguntó Harry, sonriendo sádicamente; ya se había imaginado utilizándolos en alguien… en particular un mago llamado Black. Tal y como había deseado días atrás; cómo odiaba a ese hombre.
—Quizá no —, meditó Severus, mirándole con cautela, capaz de sentir sus emociones. Leer sus pensamientos superficiales era… divertido, por no decir otra cosa. Harry de verdad odiaba a Black con cada pizca de su ser. No debería divertirle, pero Black se lo había ganado él mismo. Se suponía que era el padrino de Harry, y sin embargo le había encerrado, le había mantenido en Hogwarts contra su voluntad. Debería haberle protegido, habérselo llevado y al hacerlo… habría sido la persona en quien Harry confiaría. Lupin le gustaba incluso menos por algún motivo, a pesar del hecho de que, al final, le había ayudado. El hombre lobo había visto a Harry más veces que Black, no obstante. Era una pena que Tonks fuese parte de aquello; Harry nunca confiaría en ella, y habría sido útil tener una Metamorfomaga real entrenándole en su habilidad. Le llevaría una eternidad encontrar a alguien; el aprendizaje de Harry tendría que venir de un libro. Parecía tener cierto control de la habilidad, lo cual como mínimo ya era algo.
—Estoy totalmente de acuerdo —, dijo Minerva, con sus labios temblando. Parecían tan a gusto juntos; no podía evitar preguntarse qué aspecto tenía cuando estaba en una forma diferente—. ¿Cómo era Harry hace unos años? ¿Cuándo comenzasteis vuestra relación?
—De hecho bastante similar; su pelo era más largo, un poco más oscuro. Eran sus ojos los que cambiaban más; se volvían de un color azul claro como el mar. Casi tan fascinantes como sus verdes naturales —, le dijo Severus—. Era más alto, por supuesto, más corpulento; había hecho sus deberes. Para un Metamorfomago sin entrenamiento lo hizo muy bien.
Harry sonrió, sus ojos color esmeralda brillando de orgullo ante sus cumplidos.
—Con la motivación correcta, puedes lograr cualquier cosa en la que pongas tu mente —, dijo Minerva, con una sonrisa poco común en su rostro –era agradable ver a Harry con aspecto feliz–. Parecía tan extraño; hacía falta alguien tan antisocial como Severus para lograrlo. El chico parecía crecer con los elogios, como si no pudiese vivir sin ellos. Quizá en cierta forma no era capaz; por eso se había convertido en un sumiso. Necesitaba la aprobación tanto como necesitaba el aire, y en una relación normal se da todo por hecho. Sin embargo siendo el sumiso en una relación, siempre te dicen cuándo has complacido a tu Dominante.
—No creo que él crea eso ahora mismo, pero lo hará —, declaró solemnemente Severus. Su mano acarició automáticamente el largo y sedoso pelo de Harry cuando se volvió a tumbar de manera confortable en su regazo, evidentemente dando por terminada la conversación por su parte. Severus sabía que no era así, Harry estaba escuchándolo todo y continuaría haciéndolo. A no ser, por supuesto, que se quedase dormido, pero no lo haría. Se estaba acostumbrando a dormir de noche de nuevo, después de casi tres semanas de apenas conciliar el sueño y sólo echar una siesta por la tarde.
—¿Así que, qué planeas? ¿Que Harry se muestre justo antes de que vengan los Aurores? ¿Y si él intenta algo? —preguntó Minerva con preocupación, volviendo al tema original—. ¿Qué vamos a hacer con la Orden, Severus? Entrarán en pánico —. No era una pregunta; era seguro que la Orden entraría en pánico, probablemente más que el público en general. Todo el mundo en ella era muy cercano a Dumbledore. Todos confiaban en él con su vida; hacían lo que el anciano pedía sin preguntar. Aparentemente incluso mantener a Harry encerrado en Hogwarts contra su voluntad.
—Todavía tenemos algunos días para repasar los últimos detalles —, dijo Severus—. Para cuando Amelia vuelva a ponerse en contacto, tendremos un plan definitivo.
—Entendido —, dijo Minerva—. Creo que alguien está dormido.
—Oh, él es muy bueno en eso —, sonrió Severus—. También muy sigiloso; no lo está realmente.
Harry corroboró su afirmación sofocando su risa en la pierna de Severus.
—No hay duda de a qué casa sería asignado Harry —, dijo Minerva, bufando divertida. Era extraño, ella nunca había tenido ese tipo de relación con Severus. Todo lo que él le había mostrado era su lado serio, excepto cuando bebía demasiado, lo cual tenía que admitir que no era a menudo. Si embargo allí estaba, más abierto que nunca, no sólo cuando hablaba sino también con sus emociones.
—Ciertamente —, sonrió Severus. Había tenido pocas dudas en su mente; alguien que vivía en las calles no habría sobrevivido con cualidades Hufflepuff, Ravenclaw o Gryffindor. Bueno, quizá con un rasgo Gryffindor: su condenada y pura testarudez. Sin embargo, la lucha para sobrevivir, y las cosas que uno tenía que hacer; hacer lo que era necesario y tener éxito; labrarse una vida mejor para ellos mismos, y no confiar en otra persona, eran aptitudes Slytherin. Los Hufflepuffs no durarían; confiarían en alguien y ese sería su final.
—Estas cosas te pertenecen por derecho, Harry —, dijo Minerva. Tendiéndole los libros de su bolsa—. Pueden ser un poco avanzados para ti ahora mismo, pero los comprenderás con el tiempo.
—Gracias —, dijo Harry cogiéndolos. No consideraba los libros de la misma forma que hacía unos días. Eso no quería decir que no estuviese avergonzado ya, lo estaba, y mucho, pero no era como si hubiese tenido posibilidad de leer mientras estaba en las calles. A la edad de nueve años, las calles habían sido la única alternativa a quedarse en Privet Drive. Estaba empezando a reconocer algunas palabras, antes de que fuesen pronunciadas por el conjuro. Además cada noche las escribía también; se sentía como un niño algunas veces, pero el esfuerzo merecería la pena. Se alegraba de que nadie más lo supiese, habría hecho las cosas diez veces peor.
—Esto será utilizado con cautela y con mi conocimiento; tanto Dumbledore como Moody pueden ver a través de ella. Así que sin bromas; lo digo en serio, Harry. Odiaría tener que rescatarte de nuevo —, le advirtió Severus con dureza mientras le tendía la capa de invisibilidad. El impulso de confiscarla era fuerte; Harry era tan nuevo en aquel mundo, y probablemente estaría tentado a usarla. Tendría que confiar en que el chico no actuaría en contra de sus deseos.
—¿De nuevo? ¡Haces que suene como si fuese culpa mía! —se quejó Harry, ultrajado; él no había pedido a Dumbledore que le llevase a Hogwarts. Él no había pedido que su maldito padrino fuese un capullo débil, que prefería obedecer órdenes antes que rescatarle. Su supuestamente amado ahijado, qué montón de mierda.
—No he dicho eso —, dijo Severus, mirando fijamente a Harry, a modo de aviso. Había algunas cosas sobre las que no le permitiría que se le discutiese, la seguridad del chico era una de ellas; había usado su posición como 'Dominante' para asegurarse de ello. Ahora sus ojos le estaban transmitiendo a Harry que no replicase, que no se debía jugar con él sobre ese punto.
—Lo siento, Señor —, dijo Harry en voz baja. Debía haber sabido que no debía enfrentarse a él, sobre todo acerca de ese tema. Era muy celoso en lo que se refería a protegerle e impedir que se hiciese daño, incluso antes de que supiese que él era Harry. Era su derecho, su obligación, después de todo; era todo parte de la relación entre Dominante y sumiso. No deseaba algo diferente; quería lo que Severus le ofrecía.
Hubo un tenso silencio durante unos segundos antes de que una llamada en la entrada les sacase de él. Los tres se pusieron tensos de inmediato, por instinto Harry se incorporó, cogió la capa y desapareció en el dormitorio de su Dominante, todavía maldiciéndose internamente a sí mismo por ser un idiota. Se mantuvo cerca de la puerta curioso acerca de quién venía de visita. Minerva era la única persona que bajaba normalmente. Entonces le escuchó; y una mueca burlona se dibujó en sus labios. De todas las personas de Hogwarts, tenía que ser él. Estaba feliz de quedarse allí, muchas gracias.
—¿Qué estás haciendo aquí? —quiso saber Severus, cerrando de un portazo; al parecer no podía tener un minuto para sí mismo estos días. En su opinión, cuanto antes terminase esta guerra mejor, quizá entonces podría descansar un poco. A Minerva podía tolerarla, pero al lobo no. Estaba sinceramente sorprendido. Minerva había sido la más cercana de todos a Dumbledore. Era la que había estado más tiempo con él; ella había sido tan solo una niña, desde los once años la había instruido, volviendo después tras ganar su diploma en Transformaciones. No se había marchado desde entonces, así que uno podría decir que había estado con él casi su vida entera. Había sido leal, completamente leal, sin cuestionarle ni una sola vez hasta hacía… dieciséis años. Ella había considerado a los Dursley inaceptables para criar al hijo de los Potter. Aparentemente Dumbledore tenía otros planes. Él debía haberla escuchado, y no habrían abusado de Harry.
—Te dije que volvería —dijo Remus con cautela—. Profesora McGonagall—, dijo inclinando la cabeza hacia ella con respeto. ¿Lo sabía ella? Parecía imposible; después de todo, la mujer adoraba el terreno que Dumbledore pisaba. Cualquier tonto podía ver eso; no era de extrañar que hubiesen trabajado juntos más de lo que él había estado vivo.
—Remus, ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó Minerva, claramente atónita ante la llegada del joven. Parecía que estaban poniéndolo todo patas arriba constantemente. Primero Severus socorriendo a Harry, ahora Remus parecía que estaba ayudándoles a ambos. Si no era así, entonces lo mejor era que ella no dijese una palabra.
—Tan solo necesito tener unas palabras con Snape —, dijo vagamente Remus.
—Ella lo sabe, ahora ¿qué es lo que quieres? —preguntó Severus exasperado, sentándose y frotando sus sienes con patente irritación.
—Confiaba en poder ver a Harry —, dijo Remus.
Minerva miró a los dos hombres, preguntándose si Remus conocía toda la verdad. No podía imaginarle aceptándolo, pero últimamente ella había estado llevándose sorpresas una tras otra. Prometió no dar nada por sentado nunca más. Quizá entonces ella podría seguir adelante y un día descifrar el mundo que la rodeaba.
—El hecho de que Harry no quiere verte no acaba de calar en ti, ¿verdad? —respondió Severus, mirando impasible a Remus.
—Sólo necesito verle —, repitió Remus con calma, el dolor brillando en sus ojos color ámbar.
—¿Las otras veces no fueron suficientemente dolorosas? No te tomaba por un masoquista, Lupin —, dijo Severus sonriendo burlonamente.
Minerva comenzó a toser, con sus ojos moviéndose de forma alocada, incapaz de creer lo que Severus acababa de decir. El hombre simplemente le miraba de forma inexpresiva; ella estaba bastante segura de que Remus no tenía ni idea del tipo de relación que Severus y Harry mantenían. Le lanzó una mirada asesina al Profesor de Pociones por sus palabras, pero le encontró sonriéndole a cambio, con gran regocijo y aire juguetón. No había visto algo como aquello desde que él tenía quince años… desde Lily. Cuando Lily le había rechazado como amigo, todo lo bueno había muerto en Severus, pero parecía que había regresado gracias a su hijo.
—No planeo acercarme a él —, dijo Remus, confuso, con su mirada yendo de Minerva a Severus. Parecían estar teniendo algún tipo de conversación, una de la que él no tenía conocimiento. Su mente caviló sobre los posibles escenarios pero no pudo encontrar uno que tuviese sentido. Así que en vez de ello se sacudió esos pensamientos, centrándose sólo en Snape.
—Harry, sal aquí fuera —, dijo Severus, sin alzar su voz en ningún momento, lo cual confundió a Minerva y a Remus. Estaba hablando en un mero susurro, ¿cómo podía nadie escucharle, más aún desde una habitación diferente? Severus sabía que Harry estaba próximo; lo bastante como para haber escuchado a Lupin. Había sentido el odio relampagueando en él en el instante en que escuchó la voz del licántropo, sumado al suyo, por supuesto.
—Ahora desearía haber ido a por mis cuchillos, necesito practicar puntería —, dijo Harry mientras salía de la habitación, con un aura de malhumor a su alrededor. Sonrió sádicamente cuando Remus dio un paso atrás, el miedo asomando a su rostro junto con la duda.
—Ha-Har-ry —, tartamudeó Remus nerviosamente, lamiéndose los labios, sus manos aseguradas frente a él protegiendo sus testículos de cualquier otro daño que el chico pudiese infligirle. Le había dolido de manera infernal la última vez, y sólo había sido un libro. La mención de los cuchillos le puso tremendamente nervioso. No dudaba de que Harry lo haría, era despiadado.
—¿Por qué cojones no me dejas en paz? —le espetó Harry, incapaz de contenerse. Sus ojos verdes brillaron peligrosamente; deseaba ir allí y darle una paliza. Así que lo hizo, corrió hacia el hombre lobo y comenzó a golpearle en el pecho, gritándole—. Te odio, ¿me oyes? ¡Me encerraste como a un prisionero! ¡Intentaste convertirme en un pequeño y estúpido soldado! ¡No te importa nada excepto que yo mate al estúpido Señor Oscuro! ¡Me mentiste! ¡Dijiste que era lo que mis padres querrían pero no lo es! Ellos murieron por mí; ¡ellos no querían que yo creciese en un mundo en guerra! Qué mejor amigo resultaste ser… ¡Mentiroso, manipulador, maldito capullo! Te odio.
—¡Severus! —gritó Minerva alarmada mientras ambos caían al suelo, Harry todavía gritándole obscenidades a Lupin. Aún llovían golpes sobre el sorprendido hombre, que tan solo podía chillar de dolor, incapaz de formar una palabra coherente, no digamos ya una frase.
Severus enroscó ambos brazos alrededor del torso de Harry, atrapando sus brazos con su agarre. Afianzó su presa, con una fuerza que habría sorprendido a todo el mundo. No tendría que haberse preocupado, tan pronto como le tocó, Harry se quedó inmóvil en sus brazos, permitiendo que se lo llevase sin una palabra o movimiento de protesta. Ambos desaparecieron rápidamente en el dormitorio. Harry temblaba; la adrenalina todavía vibraba a través de su cuerpo. Depositándole en la cama, Severus revolvió el armario junto a ella, cogiendo una poción. Usó sus dientes para quitar el tapón.
—Bebe —, ordenó en modo Dominante total.
Harry conocía ese tono; abriendo su boca permitió que la poción se deslizase dentro; la tragó sin hacer ni una mueca. Pudo sentirla trabajando, la ira, la furia, todo comenzó a desvanecerse, dejándole letárgico. Pero no demasiado, pensó mientras tragaba el agua que le ofrecieron a continuación, librándose del regusto.
Severus retiró mágicamente el edredón bajo Harry mientras le movía, colocándole adecuadamente sobre la cama. Suspirando con tristeza, su mente repitió los gritos que Harry había proferido, comprendiendo finalmente por qué el muchacho había reaccionado tan violentamente hacia Lupin. Por qué parecía que él era el único que siempre resultaba herido, a excepción de Tonks aquella vez. Decir que él la había herido sería exagerar, Harry simplemente la había aturdido en su intento de huir. Acariciando su rostro, Snape prometió silenciosamente una vez más mantenerle a salvo, mientras Harry se recostaba sobre él, dormido. Quitando la ropa de su sumiso con un conjuro, colocó el edredón encima. El Profesor de Pociones estuvo de pie junto a él durante algunos minutos más hasta que estuvo seguro de que el chico estaba dormido, y sólo entonces abandonó la habitación.
—¿Había algo de cierto en todo eso? —gruñó Severus, sus ojos de ónice brillando peligrosamente. Sabía que Harry había dicho la verdad. Harry había estado demasiado enfadado y lleno de odio como para que no lo fuese. Él siempre había creído a su sumiso por encima de Lupin. El chico no mentía, al menos no a menudo; aparte de acerca de su edad, Harry siempre había sido sincero.
Remus tragó saliva, desde donde se encontraba tendido en el suelo. Minerva estaba junto a él, intentando ayudarle a que se levantase. Remus podía ser delgado pero era un hombre grande, uno que sufría un intenso dolor. Jadeando agónicamente, se sentó resoplando, tratando de controlarlo. ¿Por qué había ido tan mal? Había ido allí a pedir perdón. Se había torcido terriblemente; no sabía cómo arreglarlo. Las palabras de Harry… le habían hecho darse cuenta de que no iba a ser posible. Él siempre lo había sabido interiormente, pero aquello se lo confirmó sin ninguna duda. Quizá Snape tenía razón, quizá era un masoquista—. Él dio la vuelta a mis palabras—, dijo Remus, haciendo una mueca de dolor una vez más, mientras ardía a través de él. Su labio estaba partido, la sangre goteaba de su boca. Se desplomó, repentinamente sin energía. Quería llorar como un niño pequeño ante la injusticia del mundo, pero su orgullo no se lo permitía.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Qué os ha parecido el capítulo de esta semana? La verdad es que siento un poco de lástima por Remus, metió la pata hasta el fondo y ahora no va a poder sacarla fácilmente, será un milagro si puede volver a acercarse a Harry, aunque por otro lado siento cierta satisfacción por los golpes que ha recibido...
¡Qué ganas tengo de que Harry salga de las habitaciones de Severus!
¡Muchísimas gracias a: CristineC, CuquiLuna, Kira Itsuki, spokies, valethsnape, Lunatica Drake Dark, Fran Ktrin Black, Tast Cullen, NekoLupin89, AngieSCullen, liz .hattu79, Sara, lavida134 y Tomo-chan02 por vuestros comentarios!
¡Nos vemos en unos días!
¡Cuidaros mucho!
Traducciones. A ver qué sale.
