Título: Willing

Autor: DebsTheSlytherinSnapefan

Traducción: Traducciones. A ver qué sale

Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing

Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.

Desde aquí, el equipo deTraducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.

¡Muchas gracias! ^_^


Capítulo 22

Confrontaciones


Remus miró hacia Severus y se volvió cauteloso al instante, con el pelo de su nuca erizándose. Pensaba que ya había visto al Profesor de Pociones del peor humor posible. Había recibido tantas miradas de furia del hombre; no pensaba que pudiese existir una peor. Si embargo el aspecto de su cara ahora… no creía que el propio Señor Oscuro pudiese odiar con tanta intensidad. Remus temía realmente que el mago fuese a atacarle en cualquier momento. Tragando dolorosamente, por un instante mientras observaba a Snape olvidó su sufrimiento.

—Remus… ¿cómo pudiste? —preguntó Minerva sacudiendo la cabeza, horrorizada incluso para considerar siquiera que el hombre lobo hubiese podido decir esas cosas. Retrocediendo, sus ojos brillaban por las lágrimas, no por él sino por Harry y por cómo todo el mundo parecía haberle traicionado. Ya no le culpaba por la forma en la que la había mirado al conocerla. Estaba comenzando a entender por qué era como era—. Él es el hijo de Lily; ¿por qué le mentiste? ¡Lily nunca quiso esto para él!

—Yo sólo quería que él… —Remus se atragantó; Merlín, estaba agonizando, todo le dolía—. Que aprendiese magia, que fuese parte del mundo mágico —. Y había querido desesperadamente impresionar a Dumbledore. Le había parecido tan triste, derrotado… Era un estúpido; en su intento de impresionar al director, había alienado al chico, y ahora Harry le odiaba.

—¿Pero decirle que sus padres querían que él luchase en una guerra? —resopló Minerva—. Nunca te he tenido por un estúpido, Remus, pero ahora me veo forzada a reevaluar todo lo que sé —. Era cierto, primero Dumbledore y ahora Remus. Un hombre que había pensado que querría a Harry; había estado tan desesperado como el resto por encontrarle.

—Sal de aquí; no vuelvas a acercarte jamás a dos metros de Harry. Si no, me aseguraré de que sea lo último que hagas —, gruñó Severus, su voz fría y dura. Sus puños estaban apretados mientras miraba a Remus con tanto asco que el hombre lobo pudo olerlo emanando de él en oleadas—. Sal de aquí, y no regreses nunca.

—Te sugiero que hagas lo que él dice, Remus —, le advirtió Minerva, percibiendo cómo de cerca estaba Severus de maldecir al hombre. Conociendo al Profesor de Pociones como le conocía, no sería un hechizo para hacer cosquillas o aturdir, sería algo mucho más doloroso y probablemente letal.

—Realmente sólo quería conocerle —, dijo débilmente Remus, mientras se incorporaba hasta ponerse en pie.

—Sabes, Remus… no lo creo. Nadie que quiera conocer a otra persona hace algo así. Estabas manipulándole para ponerle en una situación en la que él no quería estar, después de secuestrarle y sacarle del único mundo que había conocido —, dijo Minerva amargamente. Merlín, se sentía enferma hasta el alma sólo de pensarlo.

Remus agachó la cabeza, encogiéndose sobre sí mismo mientras se arrastraba fuera de la habitación. Las palabras que le habían dicho eran más golpes para sus maltrechos cuerpo y mente. Saliendo de las mazmorras, con sus pensamientos haciendo círculos sobre él como buitres, supo… supo por primera vez que no tenía ninguna oportunidad. Lo que había hecho… había estado mal. Harry nunca querría tener nada que ver con él. Le llevó veinte minutos, caminando lentamente, por suerte sin toparse con ningún estudiante en su ruta hacia el exterior. No podía ir a ver a Poppy; probablemente haría demasiadas preguntas. Tendría que zambullirse en su provisión mensual de pociones. No es que le importase ahora mismo; Snape ya no le prepararía más la poción Matalobos. Estaba perfectamente al tanto de los rencores que el Profesor de Pociones podía guardar, y la verdad sea dicha, en esta ocasión él se lo merecía. Con suerte Sirius sería perdonado, y él y el chico podrían tener algún tipo de relación. Si lo había fastidiado también para Sirius, entonces dudaba de que pudiese vivir consigo mismo.


—No puedo creerlo —, dijo Severus, aún furioso, y ahora era todo a causa de sus propias emociones. Las de Harry se habían atenuado totalmente, después de caer dormido. Para empeorarlo, no había entendido por qué su sumiso odiaba tanto a Lupin. Si hubiese tenido siquiera una mínima idea de ello, nunca le habría permitido la entrada al hombre lobo. Estaba bastante claro que tenía que hablar con Harry en serio, algo para lo que no habían tenido mucho tiempo desde que se habían reunido.

—Nunca pensé que pudiese hacer algo como eso —, dijo Minerva con tristeza.

—Ciertamente —, dijo Severus, tomando aire profundamente y recobrando el control sobre sus emociones—. Harry ha conocido a los gemelos Weasley —, dijo para cambiar de tema.

—¿Lo ha hecho? —preguntó Minerva, sorprendida.

—Sí, le cayeron bien —, dijo Severus con una sonrisa torcida—, hasta que mencionaron el hecho de que lo que Vernon le había hecho había sido publicado en el periódico.

—Oh no, ¿cómo se lo tomó? —dijo Minerva, tapándose la boca con la mano de nuevo. Parecía estar haciendo mucho ese gesto últimamente.

—Estaba comprensiblemente avergonzado y mortificado —, dijo Severus—. Por fortuna logré hacerle ver que el mundo está de su parte —. Dudaba de que eso ayudase demasiado, sobre todo para alguien como Harry. Tenía cierta dureza, inculcada en él por una vida en la calle. Aunque él era afortunado de ver que había otro lado suyo, uno que los demás no llegaban a vislumbrar. Probablemente nunca lo harían, pensándolo bien. Como había dicho antes, el vínculo había sido lo mejor que podía haber ocurrido.

—Será mejor que me vaya, tengo que ver a Amelia acerca del caso —, dijo Minerva mientras se ponía en pie para marcharse.

—Por supuesto, mantenme informado —, pidió Severus; si ella no lo hacía, simplemente preguntaría.

—Lo haré, Severus —, respondió Minerva antes de coger su bolso a cuadros y hacer Flu desde las habitaciones de Severus a las suyas propias.

Severus suspiró cuando estuvo finalmente a solas. Incorporándose, fue hasta su dormitorio. Sentándose en el escritorio de Harry, comenzó a hojear el libro de ejercicios. Harry había hecho unos progresos bastante buenos. Obviamente había recordado los conceptos básicos de matemáticas de la escuela primaria, ya que aquella sección estaba terminada. Su caligrafía dejaba mucho que desear, y eso era con un lápiz muggle; Severus no podía imaginarse cómo se las habría apañado con una pluma. Su libro de ejercicios de latín estaba sólo empezado, eso no le sorprendió. La mayoría de las educaciones primarias muggle no incluían el latín; por desgracia, Harry tendría que aprenderlo, era una parte vital para comprender los conjuros y sus reacciones. Todo lo demás estaba casi completo; asintiendo en silenciosa satisfacción reemplazó los cuadernos de ejercicios. Tanto por hacer, y tan poco tiempo para llevarlo a cabo. Tanto que él nunca se había parado realmente a pensar realmente o a indagar lo que Harry estaba sintiendo y por qué lo estaba sintiendo. Si lo hubiese hecho, aquella noche nunca habría tenido lugar.

Dos semanas, entonces todo estallaría y la verdad saldría a la luz. La Orden probablemente protestaría enormemente, eso lo sabía, es por ello que iba a esperar a revelar las cartas hasta entonces. En cuanto supiesen lo que Dumbledore le había hecho a Harry, sellaría su destino. Al margen de eso, sabía que ninguno de ellos estaría contento con su relación con Harry. Por no hablar de la naturaleza de la misma, considerando que las D/s eran ampliamente malinterpretadas. La mayoría de la gente normal no podía comprender por qué alguien querría ese tipo de relación. Pero eso era exactamente lo que ellos eran: normales. No como Harry o él, ellos no lo habían sido desde hacía mucho tiempo. Podía intentar que comprendiesen, pero dudaba que muchos lo intentasen siquiera. Quizá ponerle el collar al muchacho no había sido la mejor de las ideas. Gran parte de ellos sabrían lo que significaba sin necesidad de que se lo dijese. Meneando su cabeza, decidió que no, no se arrepentía de ello, no podía en realidad.

Quitándose su pesada túnica de dar clase, Severus se sintió totalmente exhausto, sobre todo mentalmente. Se deslizó al lado de Harry y se acurrucó junto a él. Todavía se sentía extraño tenerle allí; unos pocos años antes había estado deseando que Harry pudiese ver Hogwarts. Había querido que su sumiso pudiese experimentar cómo era su vida realmente, pero sabiendo cómo había reaccionado su padre ante la magia, había resistido el impulso. No había tenido ninguna buena experiencia con la gente normal y su aceptación de la magia. En aquel entonces pensaba que el chico era muggle. Le había echado mucho de menos cuando estaba atrapado en Hogwarts enseñando. A menudo había deseado hacer Flu, sólo por unas horas, para verle. Y Harry había sido mágico todo el rato; era irónico realmente.

Relajándose, Severus cerró los ojos y comenzó a meditar, reforzando sus barreras de Oclumancia. Era la única forma en la que podría dormir esa noche, por algún motivo, a pesar de lo cansado que estaba, no era capaz de dejar de pensar. Finalmente con un control férreo, impidió que su mente se volviese loca y se perdió en el sueño.


Severus se despertó con el inicio de un sentimiento de miedo perturbando su corazón. Abriendo los ojos se relajó un poco; parecía como si Harry acabase de tener una pesadilla. Sin moverse estrechó al chico en un abrazo. Su frente estaba húmeda de sudor, así que Severus le tranquilizó, frotando su espalda y dejándole recobrar el control de su respiración.

—¿Una pesadilla? —gruñó Severus, su voz cavernosa por el sueño.

—Sí —, murmuró Harry, apoyando su cabeza sobre el pecho de Severus, elevándose y bajando al ritmo de la respiración del hombre. Sentir el latido de su corazón bajo su oído, nada podría haberle calmado más rápido.

—¿Sobre qué era? —preguntó el Profesor de Pociones.

—Sobre cuando Dumbledore me atrapó—, respondió Harry, sacudiendo la cabeza ligeramente; realmente no quería hablar sobre ello.

—Él nunca te hará daño, Harry, no lo permitiré —, dijo Severus de manera drástica.

—Sí, Señor —, dijo Harry, sintiendo calidez filtrándose en su vientre; adoraba lo posesivo que se ponía. Su mano se desplazó por el pecho del hombre, deleitándose en el sonido de su acelerada respiración cuando deslizó su mano bajo los pantalones de dormir. Suave y provocativamente, tocó el incitante órgano de manera apreciativa. Se detuvo y alzó la mirada, pidiendo permiso de forma silenciosa.

Los hermosos ojos verdes de Harry se encontraron con los de Severus, y el hombre no pudo hacer otra cosa que arquearse. Tal confianza en aquellos ojos, ese fuego; le abrasaba más de lo que ninguna de sus caricias pudiese hacer. Rápidamente cambio de opinión cuando aquella hábil mano comenzó a acariciarle hasta lograr su total dureza. Un siseo escapó de su boca mientras los pecaminosos labios del muchacho descendían sobre su erección. Severus movió sus piernas, permitiendo a Harry un mejor acceso.

Harry se acomodó de manera confortable, mirando el miembro con admiración; era tan grande. La mayoría de las veces se sorprendía de que Severus pudiese acomodarse en tan pequeño espacio. Pero lo hacía; el placer se disparó a través de él sólo con pensar en ello. Desplazándose ligeramente, dejó que su erección se frotase contra su pierna. Arrancó un gemido de su garganta. Harry lamió la cabeza del pene, provocando que latiese ligeramente y manase aún más líquido preseminal. Pasando la lengua arriba y abajo, Harry masajeó las bolas con la palma de su mano, balanceándose inconscientemente contra la rodilla del hombre. Mientras el placer que ambos sentían iba incrementándose, el muchacho chupó el glande, gimiendo en torno a él y provocando que Severus maldijese en voz alta. Una sonrisita se instaló en el rostro de Harry antes de tragar tanto de él como pudo, moviendo la cabeza arriba y abajo, probando hasta donde se atrevió. Rozando con sus dientes delicadamente, pudo sentirle vibrando de nuevo; su amante no iba a durar mucho. Estaba en lo cierto, unos pocos segundos más tarde su Dominante se corrió, aferrándose al pelo de Harry, mientras se dejaba llevar por su orgasmo. El muchacho lo tragó todo, succionando hasta no que no hubo más que ofrecer. Su propio deseo era todavía evidente, presionado contra la pierna de Severus.

Severus hizo que ambos se girasen, sus manos entrelazadas con las de Harry para situarlas sobre su cabeza. Cuando lo hizo, se dio cuenta de que la cicatriz con forma de rayo del muchacho se había desvanecido, desapareciendo casi completamente. No había esperado aquello, pero por otra parte, ¿por qué no? Tan solo era una cicatriz después de todo. ¿Por qué no había sido tratada la noche del ataque? Una vez más, durante años Dumbledore la había usado junto con Harry como un símbolo. Merlín. ¿Es que no había nada que el anciano no hiciese? No tenía ningún tipo de moral.

—Mío —, suspiró Severus sobre los labios de Harry antes de capturarlos y besarlos con locura. Disfrutaba con la forma en que Harry se retorcía frenéticamente contra él, buscando liberarse con desesperación. Decidiendo no torturarle más, sabiendo que no tenían mucho tiempo, se balanceó hacia delante y hacia atrás. Su mirada nunca dejó el rostro de Harry, arrebatado de placer, sus ojos verdes llenos de lascivo deseo, la viva imagen de libertinaje. Nunca se cansaba de esa visión, ni siquiera después de diez años. Sus ojos se cerraron mientras sentía la liberación de Harry aproximándose—. Córrete para mí, Harry —, susurró Severus.

Y Harry lo hizo, antes de dejarse caer en la cama exhausto, sus ojos abiertos brillando con satisfecha saciedad.

—Ella preparó el desayuno de nuevo —, rezongó Harry, con gesto de irritación mientras el olor de la comida llenaba el aire de la habitación.

Severus soltó una risita, mientras rodaba hacia su lado, limpiando su desastre—, ¿Te molesta tanto? —preguntó el Profesor de Pociones, observando a Harry solemnemente. Necesitaba empezar a escuchar al chico de manera adecuada, de otra forma aquello nunca funcionaría.

—No hay nada más que yo pueda hacer aquí —, dijo Harry sin más. Ni limpieza, ni cocina; él estaba acostumbrado a una rutina, especialmente cuando estaba con Severus. No poder llevar una estaba poniéndole nervioso. Incluso cuando estaba viviendo en las calles se había ceñido a ella. Una rutina le hacía sentir… bien, útil, como si estuviese logrando algo.

—Muy bien, ¿qué te parece hacer la cena todas las noches? —le ofreció Severus diplomáticamente. Harry no sería un sumiso si no sintiese la necesidad de ser útil. Ansiaba que se le dijese que estaba haciendo algo bien.

—Pero tú comes en el Gran Comedor —, objetó Harry, parpadeando confuso.

—Apenas —, dijo Severus sonriendo sarcásticamente—, si te gusta la idea de hacerlo, adelante —, terminó él de manera un poco más firme.

—Sí, Señor —, respondió Harry. Echaba de menos cocinar más de lo que nadie pudiese creer. Había algo en ello, preparar nuevas comidas, intentar cosas diferentes y ver si a su Dominante le gustaban.

—Muy bien —, dijo Severus—. Ve a preparar un baño para ambos, iré en un minuto.

—¡Sí, Señor! —dijo Harry poniéndose en pie, sin avergonzarse de su desnudez mientras salía del dormitorio, presumiblemente de camino al baño. No se había percatado tampoco de que la falta de rutina estuviese preocupando al muchacho. Parecía que la estaba fastidiando en más de una forma, algo que pronto rectificaría. Cuanto antes estuviese Dumbledore fuera de sus vidas, mejor para todos los implicados. La próxima quincena no podría llegar lo bastante rápido, en su opinión.

Aunque no diría aquello por mucho tiempo; Harry y los gemelos estaban a punto de… tener algo de diversión con el viejo tonto.


¡Hola!

¿Qué tal estáis? ¿Qué os ha parecido el capítulo de esta semana? Remus se ha dado de morros contra la realidad, sigo pensando que me da un poquito de lástima, pero tendría que haber priorizado a Harry antes que a Dumbledore cuando se encontraron en esa situación, ahora está sufriendo las consecuencias.

Veremos qué pasa con Sirius y si él logra acercarse a su ahijado o recibe el mismo castigo...

¡Muchísimas gracias a: CuquiLuna, CristineC, valethsnape, Kerr22, spokies, Ryogana, Tomo-chan02, Lunatica Drake Dark, Tast Cullen, Fran Ktrin Black, AngieSCullen, lavida134, 0o0Nun0o0, sachacaro y liz .hattu79 por vuestros comentarios!

¡Nos vemos en unos días!

¡Cuidaros mucho! :D

Traducciones. A ver qué sale