Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 27
Bones y Directores
—Ahora, como deberes para el viernes de la semana próxima, quiero medio metro de pergamino acerca de cómo convertir a vuestro familiar en una copa, y las consecuencias de hacerlo mal —, dijo Minerva, mirando fijamente a los alumnos de primer año.
—Sí, Profesora McGonagall —, respondieron a coro la mayoría de los estudiantes.
—Muy bien, la clase ha terminado —, dijo Minerva—. Dejad los deberes de la semana pasada en mi mesa al salir.
Minerva aceptó sus trabajos mientras se iban, ordenándolos en un pulcro paquete mientras cogía el siguiente y lo añadía a la pila. Estaba contenta de que la jornada hubiese terminado; por otra parte, pensaba lo mismo cada día. Se estaba haciendo vieja, pero sabía que se aburriría al instante si se retirase. No es que fuese a hacerlo ahora mismo, el colegio definitivamente la necesitaba. Especialmente con un Director que había tomado medidas que ella no aprobaba. Escuchó su puerta abriéndose de nuevo y alzó la mirada, esperando ver a un estudiante tímido que hubiese olvidado algo.
—Amelia, no esperaba saber de ti de nuevo tan pronto —, dijo Minerva, mirando a la mujer con sorpresa. Colocó el montón de trabajos en su cajón, claramente aprensiva ante la inminente conversación. Poniéndose en pie para encararse con su visitante, una sonrisa tensa se asentó en el rostro de la subdirectora.
—Pedí algunos favores; han estado trabajando en ello durante dos días —, admitió Amelia—. Tuve la sensación, cuando me lo diste, de que era algo de suma importancia… ¿me equivocaba? —preguntó ella, sus ojos observando a Minerva con astucia. Sabía que no se equivocaba, pero los resultados eran extremadamente impactantes, motivo por el cual había ido en persona.
—Era importante —, confirmó Minerva, mirándola de forma inexpresiva; ya había sospechado lo que descubrirían. Era extremadamente raro ver a Madam Bones sin su monóculo puesto. Ella no la había visto fuera de su despacho o de los juzgados desde que eran muy jóvenes. No, eso no era cierto; la había visto durante unos minutos en la noche de los padres, pero su sobrina no estaba en Gryffindor así que no había sido trabajo suyo—. Pero no a costa de que alguien trabajase en ello durante dos días seguidos —. El hecho de que Amelia estuviese allí personalmente significaba que eran malas noticias, de hecho. De lo contrario simplemente habría llamado a través de la red Flu. Minerva se preparó para lo peor.
—Aquí están los resultados —, dijo Amelia sombríamente, entregándole una hoja de pergamino—, no pude mantenerlo en secreto; lo siento. Minerva, necesitamos saber a quién pertenece esto.
—¿A quién informaste? —preguntó Minerva, sentándose de nuevo y cerrando sus ojos con aire cansado.
—Al Ministro de Magia, Cornelius Fudge, y al Director del departamento de Aurores, Rufus Scrimgeour —, le respondió Amelia—. Querían venir ellos mismos, pero les convencí para que fuesen razonables. Quienquiera que sea podría estar en Hogwarts, después de todo, y tú no tienes la culpa —. Bones estaba alarmada por la expresión que se había adueñado del rostro de la profesora de Transformaciones.
—Minerva, ¿estás bien? —preguntó Amelia; no sabía qué hacer. La subdirectora siempre era siempre tan sosegada, serena y severa; nunca mostraba emociones. Ahora parecía a punto de romperse mientras leía los resultados. Era como si supiese algo que ellos desconocían.
—La fecha; es anterior a cuando fue encontrado. ¿Cómo entró en la sala de los registros? —preguntó Minerva, claramente aturdida y perpleja.
—¿La sala de los registros? —repitió como un eco Amelia, dando un paso atrás horrorizada—. ¿La sala de los registros confidenciales? —Repentinamente se dio cuenta de sobre quién estaban hablando sin necesidad de decir ningún nombre. Sólo había una persona que había solicitado continuamente un archivo de la sala de registros. Minerva estaba hablando de cuando Harry Potter fue localizado; ¿a qué se refería con eso? ¿Por qué estaba siendo ocultado? ¿Mantenido en secreto? Ni siquiera había la más mínima sospecha o especulación acerca de que Harry estuviese allí. Eso no era lo peor sin embargo, así que no se demoró demasiado con sus preguntas. Aquello significaba que Albus Dumbledore había ido demasiado lejos, y ellos ni siquiera se habrían enterado de ello. De alguna manera, de algún modo, había superado las protecciones de la habitación. Si el director podía hacerlo, eso significaba también que Voldemort podría si se lo proponía.
Minerva miró a la horrorizada mujer y asintió secamente. Normalmente Amelia era como ella misma, en casi todos los aspectos en realidad. Orgullosa, severa, y extremadamente poderosa, capaz de enfrentarse a cualquiera. Por ese motivo era ahora Directora del Departamento para el Cumplimiento de la Ley Mágica. Eso significaba que podía investigar todos los casos en los que los Aurores estuviesen trabajando, activos o antiguos. También estaba presente durante los juicios, y Minerva creía que era una mujer justa que siempre daba a la gente el beneficio de la duda. Si alguna vez ella era acusada de algo, querría a Amelia Bones de su parte.
—Oh, Albus, ¿qué has hecho? —suspiró Minerva en voz baja, meneando su cabeza con aire cansado. Mantener a Harry encerrado en Hogwarts era una cosa, pero haber usado sus registros confidenciales era una traición demasiado grave. Por otra parte, que Dumbledore llevase a Harry a Privet Drive y dejase que abusasen de él era mucho peor.
—Necesitaré que testifiques que el detector oscuro era de Albus Dumbledore —, dijo Amelia de forma insistente—. De otra forma podría ser capaz de proclamar su inocencia.
—Espera aquí, por favor. No te muevas hasta que regrese —, dijo Minerva poniéndose en pie, cogiendo polvos Flu y diciendo en voz alta su destino.
Minerva salió en los aposentos de Severus, mirando alrededor. Parecían vacíos pero podía escuchar ruidos en la cocina. Avanzando, miró dentro pero sólo encontró allí a Harry; el chico se sorprendió de verla sola y su expresión se volvió aprensiva. Confió en que no continuase de esa manera; ella había amado a sus padres, y deseaba conocerle también a él—. Hola, Harry. Siento molestarte. ¿Sabes dónde está Severus? —El olor de la comida la dejó extremadamente hambrienta.
—Está en el Gran Comedor; siempre va allí durante veinte minutos antes de venir aquí —, dijo Harry, con sus manos aún removiendo y revolviendo la comida mientras ésta se cocinaba. La miraba maravillado; él sólo llevaba allí una semana y ya conocía el horario y los hábitos de su Dominante. Severus había estado trabajando allí durante mucho tiempo, casi tanto como su vida entera. ¿Cómo es que ella no sabía de todos sus movimientos? ¿Realmente era la gente tan tonta? Ella no lo parecía; parecía inteligente, y era muy poderosa. ¿Entonces por qué estaba allí preguntándole a él? En ese momento comprendió—. ¿Qué ha ocurrido? —Ella debía estar conmocionada por algo para no estar pensando con claridad.
—Todo está bien, sólo necesito a Severus —, dijo Minerva, sonriendo únicamente para contentar a Harry.
El chico bufó—. Y yo soy el Primer Ministro —, le dijo sarcásticamente, sin creerla ni por un segundo—. No soy un niño y tampoco estúpido.
—No, no lo eres —, coincidió Minerva—. ¿Pero la razón de que seas un sumiso no es para no tener que preocuparte acerca de los problemas? —apuntó ella.
—En parte. Pero no, soy un sumiso porque es lo que necesito, lo que deseo. Cuidar a alguien y que él haga lo mismo por mí. Para no tener que preocuparme de dónde vendrá mi siguiente comida, para saber que estoy haciendo algo correcto —, dijo Harry impasible. Sabía que ella no entendía realmente su relación; pensaba que lo hacía, pero en realidad no tenía ni idea. Quizá un día la ayudaría a verlo, pero ahora sólo quería cocinar su cena. Aunque a juzgar por su expresión preocupada, podrían no llegar a comerla.
—Aun así, es a Severus a quien necesito; tú no puedes ayudarme con esto —, dijo Minerva con un suspiro—. Le encontraré. Gracias, Harry, no hace falta que me acompañes a la salida.
—Espera, está volviendo —, dijo Harry, sintiendo a su Dominante acercándose; ¿no era extraño? Aquello no había ocurrido antes, jamás en todos los años que habían estado juntos. ¿Tenía algo que ver con el vínculo que habían formado? Realmente tendría que leer aquel libro y descubrir más acerca de ello. ¿Significaba eso que Severus podía sentirle a él también? Por otra parte, con el collar él siempre podría saber dónde se encontraba de todas formas. Su Dominante se lo había dicho desde el principio antes de ponérselo; tenía un conjuro de localización en él, así como un Traslador. Se preguntó cómo se sentiría exactamente un Traslador; sabía lo que hacía pero eso era todo. No podía imaginarse cómo sería ser transferido de vuelta a Severus sin importar dónde se encontrase. Obviamente no era lo mismo que 'Aparecerse', que era lo que él había hecho varias veces. Él lo había llamado 'hacer pop' o desaparecer; lo había llamado hacer pop por el sonido que creaba, como un coche que petardeaba. La sensación creció en él con rapidez, y descubrió que en realidad no le importaba qué la provocaba.
—¿Qué está pasando aquí? —solicitó saber Severus en cuanto entró en sus habitaciones. Había sentido la red Flu activarse y casi había saltado y echado a correr desde el Gran Comedor. Nadie debería ser capaz de entrar en aposentos sin su permiso. Su mente había temido lo peor al instante, yendo desde Dumbledore a los idiotas de los miembros de la Orden. Cuando vio que era sólo Minerva se sintió extremadamente irritado y aliviado. Irritado ante su exagerada reacción y aliviado de que de hecho sólo hubiese sido eso. Era un hombre cauteloso; no había sobrevivido tanto tiempo sin ser desconfiado y prudente. Aun así, la expresión en su cara era muy reveladora e incluso Minerva se quedó estupefacta durante unos segundos. Ella nunca le había visto tan… intenso antes. Sabía que Severus amaba a Harry, pero aquello lo demostraba más allá de ninguna duda.
—Minerva te necesita para algo —, explicó Harry, sin estar intimidado en lo más mínimo por Severus. Harry había visto a su Dominante de un humor mucho peor que aquel antes. Por otra parte, podía imaginar la pinta que debía haber tenido él cuando ocurrió. Su ropa rasgada, desgarrada y ensangrentada, con un labio partido y un ojo morado; el otro idiota que lo había empezado todo, sin embargo, había acabado mucho peor. Su Dominante se había sorprendido y enfurecido enormemente, aún más cuando consiguió que le dijese la verdad, o una versión de ella en cualquier caso.
—¿Bien? —solicitó saber Severus, mirando a Minerva inquisitivamente, sus emociones asentándose finalmente tras el sobresalto. No es que fuese a admitirlo jamás; desafortunadamente Minerva lo sabría, ella era demasiado astuta como para no haberlo adivinado. Él no era un hombre que demostrase sus emociones fácilmente, y sólo bajo extrema presión.
—Amelia Bones está en mi clase —, dijo Minerva sombríamente—. Los resultados han llegado, desafortunadamente la gravedad de la situación la superó y se lo ha contado al Ministro y al Director de los Aurores.
—Pensaba que habías dicho que ella lo haría todo con total discreción —, dijo Severus, maldiciendo en voz baja.
—Severus, ella no podía no decírselo, era su deber; ven a mi despacho —, dijo Minerva, su rostro todavía pálido, ya que su tono normal todavía tardaría en regresar.
—Muy bien —, dijo Severus asintiendo, con expresión de extremo enfado.
—¿No es lo que ambos queríais? —preguntó Harry, enarcando una ceja—. Sabéis lo que él ha hecho; era sólo cuestión de tiempo. Sólo es más pronto de lo que habíais pensado. Ellos puede que no hagan nada directamente; serán lo suficientemente listos como para darse cuenta de que necesitan todas las pruebas que puedan conseguir, para que Dumbledore no pueda escabullirse —. Eso significaba que no iba a poder llevar a cabo las bromas que había deseado. A no ser que lo pospusiesen y no le arrestasen hasta que construyesen un caso sólido; sólo podía esperar.
Los labios de Minerva temblaron de regocijo, con el orgullo brillando en sus ojos; calma bajo presión… el chico era bueno. Se preguntó si había algo que pudiese hacerle entrar en pánico.
—Ciertamente —, replicó Severus con una sonrisa maliciosa—. Bien, vamos a verla.
—¿Puedo ir? —preguntó Harry. Quería estar allí, especialmente si iban a hablar de él—. No interferiré.
Severus miró fijamente a su sumiso, sintiendo su necesidad de estar allí en aquella ocasión. Sabía que Harry no sería capaz de mantener su promesa de no inmiscuirse. Especialmente si discutían acerca de él, pero tenía el derecho de estar presente. Todo lo que Dumbledore había hecho, se lo había hecho a él, a nadie más. Aborrecía al anciano por un buen motivo. Severus estaba indeciso; por una parte lo comprendía, por otra quería proteger a Harry, era su deber como Dominante. ¿Aunque podía realmente proteger al chico de aquello? Todo lo que haría negándose sería alienarle. No, no lo haría, Harry lo aceptaría, pero le estallaría en la cara. El muchacho sería el primero en decirle 'te lo dije'. No era débil. La manera en la que Minerva le miraba reforzaba su respuesta; ella estaba esperando que denegase la petición de Harry. Necesitaba sentarse con ella y discutir su relación adecuadamente, o pedirle a Poppy que lo hiciese.
—Muy bien; intenta mantener las palabrotas al mínimo —, dijo Severus lanzándole a Harry una mirada penetrante. Oh, sabía que Harry se olvidaría si se enfadaba.
Harry dedicó una mirada curiosa a su Dominante y asintió; ¿por qué estaba tan seguro Severus de que se enfadaría lo bastante como para maldecir? Él sólo empezaba a hacerlo cuando se sentía acorralado; era más bien como un mecanismo de defensa. Uno que había aprendido en la calle.
—Sugiero que usemos la red Flu entonces —, dijo Minerva.
—Obviamente —, dijo Severus—. Pasa tú primera; nosotros nos encontraremos contigo en unos segundos.
—Muy bien —dijo Minerva. Entrando en la chimenea de Severus, pronunció su destino: su propio despacho. Cuando salió se sintió aliviada al ver que Amelia todavía estaba allí sentada. Le sonrió en un silencioso gracias, invocando algunos aperitivos de los elfos domésticos mientras hablaban.
—¿Preparado para hacer esto? —preguntó Severus.
Harry asintió de forma solemne, caminando hacia la chimenea con la aprensión pintada en su cara. Nunca antes había usado la chimenea, pero no había necesidad de preocuparse. Severus se puso junto a él, sujetándole estrechamente. Mientras Severus pronunciaba su destino, arrojando algo de materia polvorienta a sus pies, Harry captó un retazo del pensadero. Una sonrisa apareció en su rostro; ya había visto el recuerdo una docena de veces. Le encantaba; había estado tan sorprendido y maravillado cuando su Dominante se lo había enseñado por primera vez. Había sido capaz de caminar alrededor, verlo todo en 3D, casi como si estuviese allí realmente. Había podido ver la expresión en la cara de Dumbledore, su rostro; había sido desternillante. Según Severus, el director no había comido nada desde entonces. Parecía demacrado y avejentado y estaba de un humor extremadamente malo; tanto que ya no estaba buscando a Harry. Incluso las reuniones de la Orden se habían paralizado; se habían dado por vencidos. Habían buscado por todas partes; era bastante evidente para ellos que Harry no estaba en el colegio.
La primera impresión de Harry acerca de la mujer, cuando salieron de la chimenea, fue que era austera, aunque muy, muy poderosa. Podía sentirla en ella, la magia; ninguna de las dos era más poderosa que Severus, sin embargo. Probablemente porque las brujas estaban restringidas a la magia 'luminosa'; la magia oscura expandía el núcleo mágico, ya que se empleaba más poder en lanzar con éxito ese tipo de conjuros. Sí, había aprendido mucho desde que había llegado allí; estaba avanzando, y podía leer la mayoría del libro sin necesitar de que el conjuro le tradujese qué decía. Había palabras más largas que algunas veces le superaban, pero acababa de empezar. Su Dominante estaba extremadamente orgulloso de su éxito, así que debía estar haciendo algo correctamente, y eso era lo que Harry siempre se esforzaba por lograr.
—¿Es él? —preguntó Amelia, mirando a Harry especulativamente.
El chico entendía ahora por qué Severus le había advertido; NO le gustaba la manera en la que ella le estaba observando. Se lo hizo saber mirándola con fiereza, la ira que quería dejar libre muy presente en sus gélidos ojos verdes. La mujer no pareció perturbada en lo más mínimo por su comportamiento o su silenciosa advertencia. Era una bruja dura de roer, casi como Minerva. El único motivo por el que Minerva apartaba la mirada era su culpabilidad; esta bruja no sentía ninguna.
—Amelia, quiero que conozcas a Harry Potter; Harry, ésta es Amelia Susan Bones, la directora del Departamento para el Cumplimiento de la Ley Mágica —, dijo Minerva como presentación.
—Me alegro de conocerle finalmente, señor Potter —, dijo Amelia asintiendo con sequedad.
Harry sólo asintió a su vez, sin hacerle el feo de mentirle y decirle que era agradable conocerla.
—¿Qué encontraron? —preguntó Severus sin rodeos, sus ojos negros mirándolas con astucia.
—Aquí —, dijo Minerva, tendiéndole los resultados de las pruebas realizadas al detector oscuro que ella se había llevado del escritorio de Dumbledore.
—¿Son cien por cien precisos? —preguntó el Profesor de Pociones. Sus ojos se dilataron al verlos, sin duda en el mismo punto exacto que Minerva. La fecha: era dos días antes de que Harry hubiese sido 'encontrado'. Lo cual significaba que Dumbledore realmente había infringido la ley. No habían estado seguros de si había conjurado el detector oscuro después de que Harry fuese hallado para asegurarse de saber siempre dónde se encontraba. Aquello era mucho peor; dejaba clara la horrible naturaleza de su situación.
—Sí, los resultados son incuestionablemente precisos; el detector fue comprobado dos veces —, dijo Amelia, su tono breve y formal.
—Harry, ¿usaste magia justo antes de ser capturado por Dumbledore? —le preguntó Severus, mirándole con seriedad para transmitirle a su sumiso la espantosa naturaleza de la conversación, y para advertirle de que fuese cien por cien honesto con él, incluso en la actual compañía.
Amelia reaccionó ante el término 'capturado', ya que no le gustaba cómo sonaba en absoluto. El Profesor de Pociones lo hacía sonar como si Harry hubiese sido retenido contra su voluntad.
—Sí —, dijo Harry tragando saliva. Estaba un poco nervioso, después de todo, la bruja era parte de… ¿cómo lo había llamado Minerva? El Departamento para el Cumplimiento de la Ley Mágica. Lo cual significaba que ella era en esencia una policía mágica, para todos los efectos y propósitos. Había hecho de su objetivo en la vida evitar a la policía como si fuesen la misma peste que deseaba a Dumbledore—. Acababa de salir de la tienda cuando les vi y eché a correr.
Amelia se estremeció una vez más ante el pensamiento del héroe del mundo mágico echando a correr de su propia gente. Sonaba realmente infame.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Qué os ha parecido el capítulo de esta semana? Ha sido tranquilito pero no por ello deja de ser interesante, las pruebas contra Dumbledore empiezan a cumularse, ahora solo falta que actúe el Ministerio de Magia.
¡Qué ganas tengo de ver la cara que pondrá cuando le detengan! XD
¡Muchísimas gracias a: Kerr22, lucerito35, CuquiLuna, valethsnape, Kira Itsuki, liss83, sam zmethwick, The box pandora, liz .hattu79, daiara lestrange, Ryogana, Sara, lavida134 y AngieSCullen por vuestros comentarios!
Lo siento muchísimo por las que nos leéis desde SH y comentáis desde ahí, pero soy incapaz de responder sin que la página de error en el servidor. Hoy también fallaba cuando intentaba actualizar, pero por suerte después de un rato logré hacerlo.
Esperemos que se solucione pronto.
¡Cuidaros mucho!
Un saludo. :D
Traducciones. A ver qué sale.
