Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de
Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 30
Lucius, Planes y Gringotts
Lucius Malfoy ya llevaba horas despierto. Sólo eran las seis de la mañana, pero últimamente había sido incapaz de dormir. No sólo porque el Señor Oscuro estaba en su mansión, las cosas estaban tensas entre Narcissa y él. Ahora estaba contemplando el último estado de cuentas de Gringotts sin verlo realmente, con su mente a un millón de kilómetros. El día anterior su hijo había sacado más de cuatro mil galeones de la cámara principal de los Malfoy. Nunca había puesto un límite a la cuenta; su hijo siempre había conseguido todo lo que su corazón desease. Si había algo que amaba más que su propia vida, era él… y por su supuesto su esposa a continuación. Su mente voló al día en que Draco nació; había ignorado la llamada del Señor Oscuro, no había forma de que fuese a perderse el nacimiento de su hijo. Había pagado con creces por ello, pero no había sido nada en comparación con poder sujetar a su recién nacido entre sus brazos, escuchando su llanto. Era la única cosa en su vida de la que estaba realmente orgulloso. Nada se podría comparar jamás a eso, ciertamente no el Señor Oscuro ni cualquiera de sus otros logros al servicio del mago.
Sabía en lo más profundo de su ser que estaba a punto de perderlo todo. Con el Señor Oscuro alojándose en su mansión, su esposa había estado continuamente aterrorizada, por no mencionar lo distante de su trato. Incluso su propio hijo había estado evitándole como si tuviese la infecciosa Viruela de Dragón. Había estado preocupado durante semanas, y ahora aquello estaba reforzando su miedo de una forma que hacía que se sintiese como si su corazón estuviese rompiéndose. Si no hubiese sido un hombre sano, su corazón se habría roto. Estaba teniendo palpitaciones; ataques de pánico de un tipo nunca antes conocido se adueñaban de él.
—¡Dobby! —llamó Lucius con tono áspero mientras la sensación empeoraba; que Merlín le ayudase, no podía permitir que el Señor Oscuro le viese de aquella forma. Inmediatamente ocultó el extracto de cuentas de Gringotts por miedo a que el mago lo encontrase. Debería haberlo quemado, pero su corazón iba a enloquecer y no era capaz de respirar, ya no digamos pensar adecuadamente.
—¿Sí, señor? ¿Cómo puede Dobby ayudar al Amo Malfoy? —preguntó Dobby, haciendo una profunda reverencia; sus ojos verdes estaban inertes, mirando al mago a quien estaba vinculado. Se abrieron al ver el estado de su Amo y retrocedió, temeroso de ser el blanco de su ira.
—Poción… calmante… ahora —, jadeó Lucius, haciendo pausas entre las palabras para intentar recuperar el aliento, pero incapaz de ello.
Dobby desapareció al instante, pero no por mucho tiempo; pronto estuvo de vuelta tendiéndole al mago malvado la poción calmante que había solicitado. Permaneció en la esquina, en una profunda reverencia y manteniéndose tan invisible como era posible, no queriendo atraer la atención de su Amo hacia él, pero sin atreverse a marcharse hasta que se le diese permiso para ello. Miró fijamente al suelo, sin quitar su nariz de él ni un segundo. Todos los elfos domésticos habían sido tratados mal por los Malfoys, golpeados constantemente o forzados a castigarse a sí mismos. Pero nunca habían sabido lo fácil que lo habían tenido hasta que el Señor Oscuro había llegado para quedarse. Ahora tenían que soportar que les lanzasen la maldición Cruciatus cada vez que les llamaban. Todos querían escapar, pero no podían marcharse hasta que fuesen liberados, y no tenían demasiadas esperanzas de que ocurriese pronto. O en ningún momento.
Lucius tragó la poción con desesperación y emitió un suspiro de alivio cuando inmediatamente comenzó a actuar. Cerró sus ojos con alegría cuando su corazón comenzó a funcionar de forma correcta de nuevo y pudo respirar. Apenas podía comprender el hecho de que acababa de tener un ataque de pánico. Él era Lucius Malfoy, heredero de la noble casa de Malfoy; nunca antes en todos sus años de vida había ocurrido algo así. Abriendo sus ojos, sus labios se curvaron ante la visión de la temblorosa criatura frente a él. Jamás había sido demasiado amable con ellos, pero no le gustaba que el Señor Oscuro tratase de volverles locos a base de maldiciones. Aunque las primeras veces había sido divertido, ahora estaba comenzando a ser irritante—. Puedes irte —, le dijo al sorprendido elfo, que hizo exactamente lo que se le había dicho sin esperar un segundo. Tenía otras preocupaciones antes que aterrorizar a un estúpido elfo doméstico.
No estaba sorprendido de que Draco no quisiese seguir sus pasos; él sinceramente no creía que la mayoría de la generación más joven desease hacerlo, excepto unos pocos que se habían acostumbrado al hecho de que habían nacido para ser Mortífagos. Por otra parte, había identificado a Marcus Flint como uno de ellos, esperando que fuese iniciado tan pronto como el Señor Oscuro regresase. Sin embargo en el instante en el que había ocurrido, Marcus se había desvanecido de la faz de la Tierra. Nadie le había visto desde ese día; sus padres se habían puesto furiosos y se habían sentido avergonzados, siendo castigados extensamente por el Señor Oscuro y después ejecutados. Su Señor no toleraba los fallos o que su gente no actuase de acuerdo a sus deseos, y los Flint habían hecho ambas cosas.
Draco estaba planeando escapar. No podía dejar que su hijo hiciese aquello solo, ya que probablemente no sabía ni lo más básico acerca de esconderse. Si se iba a marchar, bien, se aseguraría de que Narcissa se fuese con él. Pagaría por la deserción de ambos con su vida, de eso estaba seguro, pero no permitiría que nada le pasase a su familia. No podría vivir consigo mismo si ellos eran asesinados por algo que él había hecho cuando era un adolescente –tomar la marca tenebrosa–. Él había ofrecido su servicio; en ninguna parte decía que su mujer o su hijo también lo harían. Su hijo estaría tan confuso y aturdido ahora. Tendría que ir a Hogwarts tan pronto como fuese posible, pero aquello tendría que esperar hasta que el Señor Oscuro se fuese de sus dominios. No podían descubrirle, no hasta que todos sus asuntos estuviesen en orden. Cerrando sus ojos, se dio cuenta de que su muerte tendría lugar pronto. Lo más raro acerca de ello era que Lucius no se sentía asustado, se sentía en calma, en paz. No más juegos, no más preocupaciones, simplemente salvar a la gente que significaba para él más que nada en el mundo.
Era la hora; en su interior, Lucius siempre había sabido que ocurriría tarde o temprano. Su esposa se había sentido tan aliviada dieciséis años antes cuando el Señor Oscuro había sido derrotado.
—Harry, levántate —, dijo Severus, zarandeando a su sumiso para despertarle. Tenían mucho que hacer hoy, y quería llevarlo a cabo tan rápidamente como fuese posible. Llevaba despierto veinte minutos; se había duchado y vestido, permitiendo que Harry durmiese más. El día anterior había sido una experiencia dura para él; para cuando habían tomado la cena, Harry casi se había dormido en el sitio. Le había enviado a la cama, y se había unido a él unas horas más tarde.
—¿Qué pasa? —preguntó Harry, mirando con ojos adormilados alrededor, la confusión como emoción predominante en su rostro. Estaba tan cansado; debía ser extremadamente temprano, mucho más temprano de lo que él solía levantarse, eso seguro.
—Tenemos mucho que hacer hoy. Levántate, date una ducha y vístete; el desayuno te estará esperando —, insistió Severus.
—¿Por qué? ¿Qué vamos a hacer? —preguntó Harry, reprimiendo un bostezo mientras apartaba a un lado la colcha, estremeciéndose mientras lo hacía. Las mazmorras siempre estaban frías, especialmente de noche cuando no había fuego ardiendo. Estuvo tentado a enterrarse de vuelta en su cama y en la calidez, pero saltó a la alfombra, impidiendo que sus pies se enfriasen con las losas del suelo.
—Pasarnos por Gringotts en primer lugar —, le dijo Severus mientras Harry salía de la habitación dirigiéndose en línea recta hacia el baño. Podía descansar tranquilo debido a que Dumbledore todavía estaba demasiado fuera de combate para hacer nada, pero no sería así siempre. Después estaba el hecho de que el anciano tenía contactos casi en todas partes, incluyendo Gringotts. El hombre no usaba sólo a la Orden, utilizaba a personas que estaban en deuda con él, y sus métodos variaban. Dumbledore había intentado aquello con él una única vez. Snape no toleraría nada parecido, él no era un maldito idiota al que estar dando órdenes. Se lo había dejado claro a Dumbledore sin usar tantas palabras.
Harry se desnudó y se sumergió bajo el cálido chorro que su Dominante había dejado abierto para él. Cogiendo el gel de baño, se restregó hasta quedar bien limpio. Gringotts… conocía aquel lugar, era el banco mágico. Donde se guardaba el dinero. Había pasado años sin un penique, viviendo en las calles mientras tenía dinero en una bóveda subterránea; la ironía no se le escapaba. Odiaba a Dumbledore; en opinión de Harry, todo lo que le había ocurrido era culpa del viejo mago. Ahora estaba a punto de recibir su merecida recompensa. Sonaba como algo serio lo que el Director había hecho, coger su archivo –o quizá fuese una carpeta– de la cámara de los 'registros'; necesitaba enterarse más acerca de eso. Había tantas cosas de las que quería saber más, especialmente el vínculo.
—El desayuno está servido —, le llamó Severus.
Harry cerró la ducha y se secó mágicamente, tal y como había visto hacer a Severus unas cuantas veces. No pudo evitar sonreír cuando descubrió su ropa colocada esperando por él; ni siquiera había escuchado a nadie entrar. Cuando Severus había dicho que el desayuno estaba servido, lo que quería decir, con otras palabras, era sal ya de la ducha, no tenemos todo el día.
—Te has secado mágicamente, ¿verdad? —dijo Severus con una leve sonrisa mientras Harry emergía del baño, con una oleada de vapor saliendo a raudales mientras lo hacía.
—Sí —, dijo Harry, parpadeando ante Severus confuso—. ¿Cómo lo has sabido? —Aparte del hecho de que ya estaba seco; mierda, qué pregunta más estúpida. Se sentó, sin esperar realmente una respuesta a su pregunta, a no ser quizá una sarcástica.
—Secar el pelo de alguien mágicamente lo carga de estática, provocando que se ponga de punta, y haciendo que sea muy difícil domarlo —. Severus hizo una mueca antes de añadir—, tu padre solía hacerlo, lo que le hacía parecer incluso más desaliñado de lo normal —. Odiaba hablar de James Potter, sin embargo Harry no tenía a nadie más para hablar acerca de él. El chico sabía que no iba a conseguir mucha información por su parte, acerca de su padre al menos. Estaba al tanto de que habían sido enemigos, y no trataría de obtener más datos. Tragarse su orgullo y hablarle a Harry acerca de Potter era más de lo que habría hecho unos pocos años atrás. Harry realmente le estaba afectando, y era para mejor.
—Él no era un cambia-caras —dijo Harry, presumiendo. Para probar su afirmación, cambió la longitud de su pelo, haciéndolo más largo y liso. No demasiado, sin embargo; él no era una chica y no quería ser confundido con una tampoco.
—Ciertamente no —, dijo Severus, impresionado. Sus habilidades estaban desarrollándose sin problemas, y estaba logrando más control sobre ellas. El chico no sólo cambiaba su apariencia básica ahora, podía cambiar cosas como el tamaño de su barbilla, sus orejas, incluso la forma de sus ojos. La práctica llevaba a la perfección, y Harry estaba esforzándose, no sólo con aquello sino con todo lo demás—. El término técnico para tu habilidad es metamorfomago —, añadió como una idea tardía.
—¿Es normal tener tantas habilidades diferentes? —preguntó Harry, su frente arrugada como si pensase él mismo sobre aquello por primer vez.
Severus se sentó mirando a su sumiso con curiosidad, tratando de discernir si Harry estaba preocupado o cauteloso acerca del hecho de que tenía más de una habilidad—. ¿Te refieres a tus dones como hablante de pársel y metamorfomago?
Harry asintió con curiosidad en sus ojos verdes.
—No es insólito tener múltiples habilidades. La mayoría se heredan de padres a hijos, como tu metamorfomagia; tu abuela por parte de tu padre era una. Se da en la familia Black; no eres el único. Nymphadora Tonks tiene la habilidad, creo que la conociste. La aturdiste cuando intentaste escapar —, dijo Severus sin darle importancia, terminando su desayuno.
—¿Y el pársel? —preguntó Harry, percatándose de que Severus no había dicho nada acerca de ello.
Severus sonrió divertido, sin sorprenderse de que Harry hubiese retomado aquello que estaba siendo eludido en la conversación. Él también habría preguntado; Harry era inteligente y observador; no querría que su sumiso fuese de otra forma—. Esa habilidad se da en la entre los Slytherin; Salazar Slytherin fue el primer hablante de pársel del que se tiene conocimiento, y sus descendientes siempre han tenido el don. El único descendiente de Slytherin conocido es el Señor Oscuro.
—¿Quieres decir que estoy emparentado con él? —preguntó Harry, arrugando la nariz ante la idea.
—Todos los sangres limpias están estrechamente relacionados, Harry. Es cómo lo están lo que importa.
—Yo no soy un sangre limpia —, señaló Harry como si hubiese encontrado un fallo en la aseveración de su Dominante.
—Por poco; cualquier hijo que tuvieses sería sangre limpia si te relacionases con una sangre limpia, o incluso una mestiza como tú —, le replicó Severus de inmediato.
—No estoy emparentado contigo, ¿verdad? —preguntó Harry, un poco inquieto ante la idea.
—No tengo ni idea. Nunca he pedido un árbol genealógico, y no tengo interés en saber más acerca de mi legado Prince. Incluso si lo estuviésemos, sería al menos hace cuatro o cinco generaciones —, respondió Severus, riéndose entre dientes con malicia; la expresión en el rostro de Harry era cómica, por no decir otra cosa.
—¿Cómo consigues un árbol genealógico? —preguntó Harry con curiosidad.
—Con un conjuro; eso, o puedes solicitar uno en Gringotts por una pequeña suma. Normalmente es mejor dejar que los duendes lo hagan —, dijo Severus, añadiendo—, ¿Has terminado? Bien, vámonos. No quiero que los estudiantes te vean por ahora.
—¿Por qué los duendes? —preguntó Harry mientras se dirigía a su dormitorio, cogiendo su capa de invisibilidad.
—Te dan tu historia completa, no sólo seis generaciones —, explicó Severus—. Ponte la capa.
—Sí, Señor —, dijo Harry, sonriendo mientras desaparecía de la vista, sintiéndose como un niño travieso. Se acercó a la puerta y la cruzó cuando el hombre la abrió. Silenciosamente por supuesto, debías serlo en las calles.
—Tan solo recuerda, sé exactamente dónde estás —, ronroneó Severus al oído de Harry a pesar de que no debería haber sido capaz de hacerlo.
Harry se estremeció, con descargas eléctricas extendiéndose por todo su cuerpo en respuesta a sus palabras, y a lo cerca que estaba el hombre. Mordiéndose el labio, internamente refunfuñó ante lo injusto que era aquello. Severus simplemente rió en voz baja, después toda emoción fue borrada abruptamente de su cara. Pudo sentir cómo se estaba sintiendo el hombre en ese mismo momento a pesar de todo. Su Dominante se divertía; Harry estaba decidido a descubrir cómo podía saber aquello, tan pronto como volviesen de Gringotts. Gracias a dios era fin de semana, tenía a Severus todo para él.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Cómo habéis pasado la semana? Esperamos que os gustase la actualización de hoy.
¿Creéis que Draco y Narcissa podrán escapar de Voldemort? Viendo a Lucius en ese estado me da hasta pena la forma con la que está dispuesto a enfrentarse a la muerte por su familia. Pero bueno, eso es lo que pasa cuando eres seguidor de un maniaco homicida y luego ves que no es todo tan maravilloso como pensabas.
¡Muchísimas gracias a: Sinsajochan, CuquiLuna, lucerito35, Kira Itsuki, Kerr22, valethsnape, liss83, Astromyct, Christine C, Ryogana, The box pandora, AngieSCullen, airichan y liz .hattu79 por vuestros comentarios!
¡Nos vemos en unos días! :D
Un saludo.
Traducciones. A ver qué sale.
