Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 36
La Señora Norris
—¡No la eches fuera! —protestó Harry mientras Severus intentaba espantar a la Señora Norris de la puerta. La gata les había seguido todo el camino hasta las mazmorras desde el ala del hospital, sin su acostumbrado siseo y maullando como si intentase que ellos le hiciesen caso. O más específicamente, había seguido la invisible sombra de Harry, capaz de olerle y sin duda curiosa. Era un comportamiento muy impropio de la Señora Norris, había dicho Severus, o más bien, algo como: 'la maldita gata no actúa así normalmente'. Había que reconocer que aquello había divertido a Harry más de lo que podía describir; ciertamente su Dominante no era un amante de los animales.
Severus se volvió para mirar a Harry extrañado; la Señora Norris aprovechó su oportunidad y se zambulló en los aposentos del profesor. Se movió por el lugar como si fuese la dueña, con su cabeza alta mientras olisqueaba el entorno, inspeccionando las habitaciones. Severus frunció el ceño en dirección al animal, pero ella le ignoró. Poniendo gesto de fastidio, cerró la puerta de sus dependencias, confiando en que el animal se aburriese pronto. A él nunca le había gustado esa gata; hasta aquel día siempre le había siseado cuando pasaba cerca. Lo que llegabas a hacer por otra persona, pensó mientras meneaba la cabeza, medio divertido, medio exasperado.
—No te gusta, ¿verdad? —dijo Harry sonriendo mientras tamborileaba con sus dedos en el brazo de la silla, incitando a la Señora Norris y logrando que saltase hasta su regazo. Frotando sus orejas, hizo que ella ronronease y empujase su cabeza hacia sus manos, solicitando más atenciones. Hacía tiempo desde que había visto un gato, pero todavía conocía los sitios donde preferían que se les rascase, que normalmente eran las orejas, la barbilla, la espalda y la base de la cola.
—Si dieses clase en Hogwarts, a ti tampoco te gustaría —, dijo Severus con sequedad mientras se servía un trago de whisky de fuego, pasando un vaso de cerveza de mantequilla a Harry.
—¿Puedo probar el tuyo? —dijo el chico con picardía.
Severus parpadeó; por una parte, Harry tenía permitido beber ahora que tenía diecisiete; por otra, no había forma de que fuese capaz de soportar el whisky de fuego, llevaba bastante tiempo acostumbrarse a él. La curiosidad le pudo; le tendió el vaso a Harry observándole atentamente, profundamente divertido.
—Gracias —, dijo Harry con una sonrisa, probando un sorbo de la bebida. Descubrió que sabía rico, exquisito. Tomó un trago antes de devolvérselo a su Dominante. Su boca y su garganta cosquilleaban con calidez, le recordó a la bebida que había tomado en Año Nuevo, hacía cuatro años. Desafortunadamente había provocado que perdiese bastantes de sus inhibiciones y había hecho que se llevase la peor paliza que jamás había recibido; y había perdido su pequeño escondite, por si fuera poco.
—Has bebido licor fuerte antes —, observó Severus secamente.
—Sólo una vez —, admitió Harry—. Aprendí la lección por las malas, me dieron una paliza bastante fuerte. Durante días pensé que me habían fracturado la mandíbula—. Se frotó el lado izquierdo de su rostro como si sintiese dolores fantasma aún.
Severus se puso rígido—. ¿Qué ocurrió? —quiso saber, con aire de enfado.
—Me dieron una buena en Año Nuevo, más o menos siete meses antes de que te conociese, creo. Se la devolví al que lo hizo un mes más tarde, cuando me hube recuperado; ahora que lo pienso… creo que quizá hiciese magia también. Jamás le volví a ver; no creo que le hiciese tanto daño —, dijo Harry, rascándose la barbilla con su mano derecha de forma pensativa, mientras la Señora Norris continuaba ronroneando con su izquierda acariciándola de manera ausente. Tampoco había vuelto a acercarse a él ninguno de su banda, ahora que lo pensaba; curioso.
Severus se mordió la lengua, el deseo de decir algo era abrumador. Por desgracia, Harry venía con un pasado, uno del que no se hablaba durante la cena, eso seguro. Pensó de forma ausente en el otro chico, ¿la magia de Harry había acudido en su defensa y le había matado? Era posible, la magia de su sumiso no era luminosa, era defensiva, usada únicamente para la protección y la supervivencia.
—Oh, acabo de recordar –quería hablar contigo, ya sabes, acerca del Señor Oscuro– —, dijo Harry. No iba a usar los términos. 'Ya-Sabes-Quién o Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado', y Severus le había pedido que no dijese Voldemort, así que el Señor Oscuro era su única opción; realmente no le importaba si la gente pensaba que él era seguidor suyo. A Harry nunca le habían preocupado las expectativas de la gente acerca de su carácter, y nunca había dejado que ellos dictasen su futuro.
Severus alzó una ceja ante el término que Harry usó para referirse al Mago Oscuro, pero lo ignoró. Era preferible a que usase Voldemort. No sólo sería peligroso cuando el Señor Oscuro pusiese un Geas en su nombre, sino que su Marca Tenebrosa abrasaba como el fuego cuando ese nombre era mencionado cerca de él—. ¿Por qué quieres hablar de él? —preguntó Severus.
—¿Dijiste que fue destruido, verdad? Su cuerpo, en cualquier caso; ¿cómo regresó entonces? —preguntó Harry con curiosidad. Cogiendo a la Señora Norris, usó ambas manos para rascar sus orejas, ligeramente sorprendido de que le permitiese acariciarla durante tanto tiempo. Normalmente los gatos se aburrían con rapidez e intentaban encontrar algún lugar tan cálido como fuese posible para dormir.
—Ah —, dijo Severus, entendiendo. Tragó el resto del whisky de fuego, dejando que quemase su garganta. Incluso después de todos estos años todavía podía recordar exactamente lo que estaba haciendo cuando sintió la marca arder una vez más, como si alguien hubiese aplicado un hierro de marcar sobre ella. Por suerte había sido durante el verano, y nadie aparte de Minerva y Dumbledore habían estado presentes para contemplar su terrible pérdida de compostura. Flitwick y Sprout hicieron su aparición justo después, obligando a Severus a volver a ponerse su máscara con su férrea voluntad.
—¿Señor? —preguntó Harry, con aspecto preocupado y adoptando su modo de sumiso sin siquiera pensarlo.
—Estoy bien —, le aseguró Severus, librándose de aquellos pensamientos—. El Señor Oscuro regresó durante las vacaciones de verano, el veinticinco de junio, antes de tu catorce cumpleaños —. No era algo sobre lo que le gustase pensar, ya que había conocido a Harry un año después. Había intentado no ahondar en el hecho de que se había acostado con un chico de catorce años, incluso aunque hubiese tenido el cuerpo de uno de dieciocho.
—¿Cómo? —preguntó Harry, todavía con dudas sobre esa parte.
—Por desgracia, para empezar sólo tenemos teorías, ya que no regresé a él; incluso si lo hubiese hecho no hay garantías de que lo hubiese descubierto —, respondió Severus—. La hipótesis más ampliamente aceptada fue que usó un ritual para regresar. Bertha Jorkins desapareció ese verano; su cuerpo nunca fue hallado, lo que llevó a pensar que la usó para volver.
—¿Bertha Jorkins? —repitió Harry de forma inexpresiva.
—Trabajaba en el Ministerio, en el Departamento de Juegos y Deportes Mágicos —, dijo Severus—. Según la Orden, era una idiota, y no habría sido difícil engañarla para que cayese en una trampa.
—¿Así que no sólo son ovejas, sino también chismosos? —se burló Harry, con su labio curvándose—. ¡¿Quiénes son ellos para decir algo como eso?! No todo el mundo puede ser listo —. La declaración de Severus obviamente había puesto el dedo en la llaga.
—Ella estaba de vacaciones, en Albania de hecho, un lugar donde Dumbledore sospechaba que el Señor Oscuro se escondía. Les llevó un tiempo percatarse de que algo iba mal, ya que ella era tan olvidadiza constantemente —, dijo Severus—. Por supuesto la buscaron, pero nunca hallaron ni rastro de ella; se había desvanecido de la faz de la tierra.
—Muy bien, entonces ¿qué está haciendo? —preguntó Harry—. Todo parece bastante normal para un mago malvado que intenta dominar el mundo.
Severus lanzó a Harry una mirada divertida—. Los planes del Señor Oscuro generalmente son ejecutados de una forma tal que evitan que uno vea qué está tramando hasta que ya es demasiado tarde. En su mayor parte son sutiles y llenos de engaños… a no ser que las cosas no vayan como él desea; entonces simplemente ataca en algún lugar. Durante la última guerra, tenía un pie metido en Hogwarts y el Ministerio; si no hubiese sido destruido, ambos pies se habrían enterrado en ellos y el mundo mágico habría pagado el precio.
—Entonces él es inteligente —, dijo Harry; aquel era el tipo de cosa que él habría hecho si quisiese hacerse con el control. Trabajar desde la periferia, reclutar seguidores, hacer que las cosas se moviesen a su favor hasta que se aburriese y matase a los buenos, haciendo que las ovejas cayesen después a sus pies. Sí, era una suerte que él no quisiese nada como eso. Pensaba que sería demasiado trabajo, y añadiendo el hecho de que no confiaba en la gente, no habría tenido un buen incentivo para empezar—. ¿Cuántos años tiene?
Severus miró al techo. Aquella no era una pregunta que desease responder, tenía la sensación de que Harry se quedaría de piedra cuando descubriese su edad—. Digamos simplemente que fue al colegio con la Profesora McGonagall —, respondió Severus.
Los ojos de Harry se abrieron de par en par—. ¡¿Esperáis que luche contra un hombre que tiene setenta años?! —gritó Harry poniéndose en pie, tirando a la gata al suelo y provocando que la Señora Norris maullase con indignación mientras se hinchaba, caminaba hacia la chimenea y se enroscaba allí.
—Sesenta; para ser justos, podrías restar otros veinticuatro años también, ya que no supo de magia hasta que tuvo once. Añadiendo el hecho de que ha pasado los últimos trece años como un espíritu —, dijo Severus a modo de débil defensa.
—Oh, eso me hace sentir mucho mejor —, dijo Harry y se desplomó de regreso en su asiento.
—Harry —, dijo Severus, pellizcándose el puente de su nariz—. El Señor Oscuro fue uno de los mejores alumnos que han honrado los muros de Hogwarts, superando incluso las puntuaciones de Dumbledore. Ha pasado las últimas décadas tratando de conseguir la inmortalidad. Sólo tiene unos cuantos conjuros que le guste usar; su arrogancia al pensar que es más poderoso que nadie significa que considera que no necesita aprender más magia. Eso podría resultar en su perdición.
—No es una charla motivacional demasiado buena, Sev —, dijo Harry con una sonrisa torcida—. Especialmente cuando yo soy un completo novato en cuanto a la magia. ¿Cómo pudieron pensar que sería capaz de derrotarle?
—Nadie espera que lo hagas inmediatamente; iban a entrenarte, tal y como yo lo estoy haciendo —, le dijo Severus.
—Sí, en magia de la luz; supongo que esperaban que le venciese con un conjuro de hacer cosquillas —, dijo Harry, bufando con una mueca de sarcástico regocijo.
—Es un maleficio, no un conjuro. Sinceramente, creo que esperaban el mismo milagro que tuvo lugar hace dieciséis años —, dijo Severus en voz baja—. Tal y como te he dicho, no harás esto solo.
—Bueno, gracias a dios por eso, ¡de otra forma habría sido un blanco perfecto! —, dijo Harry antes de buscar a la Señora Norris. La encontró cómodamente dormida en la alfombra frente al fuego.
—Tráeme el libro que usaste para tu conjuro, quiero ver la lista de síntomas —, dijo Severus. Conocía a grandes rasgos el Pestis Signum, o traducido síntomas de la peste, pero quería saber más.
—Sí, Señor —, dijo Harry cogiendo el libro de su escritorio y tendiéndoselo. Una sonrisita apareció en su cara; era una pena no estar allí para ver sufrir al viejo tonto, le habría hecho sentir mucho mejor. Oh, bueno, tendría que conformarse con saber que iba a pasar un infierno antes de acabar en el infierno real. Aunque no se le llamaba así, sino prisión de Azkaban.
—No estés demasiado satisfecho de ti mismo, tendrás que quitárselos —, dijo Severus, añadiendo—. En algún momento.
—¿Por qué? —quiso saber Harry, indignado. ¿Iba a tener que deshacer todo su trabajo? Maldición, eso era un asco.
Los labios de Severus temblaron con diversión pero no le dio explicaciones a Harry acerca de por qué quería que Harry deshiciese los conjuros en algún momento. Localizando la página apropiada, comenzó a leer los efectos del hechizo. Fiebre, tos, dolores de pecho; disnea, que significaba dificultades para respirar; hemoptisis, lo cual por supuesto era toser sangre; letargo, hipotensión –baja presión arterial–, y shock. Después las manchas negras que aparecían, un indicador claro.
—Quizá tener algo que cantase la canción de cuna muggle sería apropiado —, dijo Severus, sonriendo con sádico regocijo.
—¿Qué canción de cuna? —preguntó Harry confuso.
Severus hizo una pausa; quizá no era el mejor tema de conversación que sacar—. Ya sabes, al corro, al corro. Con los bolsillos llenos de flores. Cenizas, cenizas, y todos al suelo caeremos.
—Huh, he escuchado la que cambia cenizas por toses —, comentó Harry.
—Es lo mismo, ambas existen —, respondió Severus.
—¿Hicieron una canción de cuna acerca de la peste? —preguntó Harry, sin saber cómo sentirse acerca de eso. ¿Por qué dejaba la gente que sus hijos cantasen nanas acerca de la enfermedad?
—De hecho no es cierto, no es una referencia velada a la peste, aunque la gente asume que así es. Se equivocarían; la idea sobre las flores es que las víctimas de la enfermedad huelen a 'muerte' antes de fallecer, lo cual por supuesto es una tontería, es la falta de higiene personal la que causa el olor —, explicó Severus.
—Volvamos a por qué tengo que retirar los conjuros —preguntó Harry sentándose junto a la Señora Norris y acariciando su espalda, calentándose junto al fuego.
—Oh, ¿prefieres verle morir rápidamente? —respondió Severus, poniendo gesto de fingida sorpresa.
—No; ¿puedo al menos dejarle el conjuro de la peste? —preguntó el chico esperanzado.
—Por muy reconfortante que fuese decirte que sí, todo lo que se lograría dejándoselo es que le internasen y le aislasen en San Mungo —, dijo Severus con una mueca.
—Es un buen argumento, no me gustaría que se saliese con la suya —, coincidió Harry con rapidez.
—Mmhmm —, era todo lo que Severus tenía que decir a eso. Sumergiéndose de nuevo en el libro, se preguntó en silencio qué síntoma mostraría Dumbledore primero y con cuánta rapidez antes de que Poppy se diese cuenta de lo que era. Quizá tendría que hablarle de ello; el pánico general la irritaría hasta el extremo, especialmente sabiendo que no había nada por lo que inquietarse. Poppy no podría deshacer el conjuro de todas formas, así que no era como si tuviesen que preocuparse de que ella lo eliminase. Tomando aire de forma repentina, el libro se soltó de su presa mientras la mano de Severus se aferraba a su antebrazo; sus ojos se cerraron mientras temblaba agónicamente. Debería haberlo esperado; el Señor Oscuro había estado demasiado tranquilo últimamente.
—¡Severus! —gritó Harry alarmado. Dirigiéndose hacia él, sintió terror; podía percibir dolores fantasma de lo que su Dominante estaba pasando mientras le veía caer de rodillas. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué se suponía que debía hacer? No sabía cómo debía actuar y lo odiaba. Por eso era un sumiso, ¡para no tener que lidiar con situaciones como ésta! Para no sentirse inútil…
—La poción roja, cajón de arriba… dormi… torio… ve —, dijo Severus con voz ronca, estremeciéndose mientras la agonía le atravesaba de nuevo. No había habido ninguna advertencia; normalmente había un aviso previo para que pudiese llegar a la poción primero. Trató de ponerse en pie, sólo para caer de nuevo. Presionó la palma de su mano contra la Marca en un fútil intento de mitigar el dolor. El único pensamiento que pasaba por su mente era que se alegraba de que Harry estuviese allí. Él no podía siquiera moverse.
Harry se incorporó de nuevo; contento de tener algo que hacer mientras salía como una flecha en dirección a su cuarto. Saltando sobre la cama, tiró del cajón para abrirlo. Sólo había una poción en él… o al menos sólo un color, así que los frascos eran todos de la misma poción –en eso confiaba–. Bajando de un salto y saliendo fuera del dormitorio, se deslizó hasta detenerse junto a Severus, todavía confuso acerca de lo que estaba ocurriendo. Arrancando el tapón, vertió el contenido con rapidez en la boca del hombre, observándole atentamente mientas parecía calmarse y sentirse un poco mejor. Aquello no hacía que el dolor desapareciese por completo, Harry todavía podía sentirlo—. ¿Señor? —preguntó Harry, sintiéndose un poco indispuesto.
—Debería haberte advertido antes —, dijo Severus, enderezándose con dificultad. Sentándose de nuevo en su silla, palmeó su rodilla y esperó a que Harry se sentase con él.
—¿Ocurre a menudo? —preguntó Harry alarmado—. ¿No hay nada que puedas hacer acerca de ello?
—No, es la Marca Tenebrosa la que lo causa —, admitió Severus, arremangándose y mostrando el símbolo al chico. Harry había creído que era un simple tatuaje en aquel entonces, por supuesto. La zona alrededor de la marca estaba extremadamente roja e irritada ahora. Si la mirabas lo bastante cerca, casi podías verla pulsando violentamente.
—¿No hay un conjuro para librarse de ella? —preguntó Harry, estremeciéndose ante el estado en el que se encontraba—. ¿Funcionaría una crema adormecedora? Quiero decir, ¿tienes algo parecido a eso? ¿O aloe vera?
—Lo he intentado todo, por desgracia nada elimina del todo el dolor —, dijo Severus con resignación—. Al final se aburrirá y parará—, añadió Severus, haciendo una mueca mientras un estallido de dolor particularmente intenso irradiaba subiendo por su brazo.
—Desearía poder eliminártela —, dijo Harry, pasando a hablar en pársel de forma inconsciente. Se dio cuenta con bastante rapidez cuando la serpiente comenzó a devolverle el siseo. Con los ojos abiertos de par en par la contempló, desconcertado ¿cómo podían los tatuajes sisear? Por otra parte, no deberían ser capaces de causar dolor tampoco.
—¡Vete! —siseó Harry, deseando que aquella cosa dejase de hacer más daño a su Dominante.
Severus tomó aire profundamente; no sólo le dolía, le estaba excitando –mucho–.
—¡Finite Incatatem! —le espetó Harry, todavía siseando, usando el único conjuro que conocía que podía hacer que la serpiente dejase de sisear amenazándole.
Harry parpadeó y miró el brazo desnudo con los ojos desorbitados; muy bien, no había esperado que aquello funcionase… wow—. ¿Todavía te duele? —preguntó.
—No —, dijo Severus, atragantado. Se había preguntado brevemente si que Harry fuese un hablante de pársel podía ser lo que necesitaba para eliminar la marca, pero no había dado mucha credibilidad a la idea. Había sentido que era como la esperanza de un tonto; más tonto se sentía ahora. La marca había desaparecido… su sumiso había hecho por él, sin ayuda, algo que había deseado durante diecisiete, casi dieciocho años ahora. Tendría que encontrar una forma de compensarle por ello… eso sería, por supuesto, después de recordarle a Harry a quién pertenecía. Rodeando al chico con su brazo, le atrajo hacia él y comenzó a besarle con fervorosa pasión.
Harry simplemente gimió y se derritió contra Severus, permitiendo que le guiase, confiando como siempre en su Dominante.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué os ha parecido el capítulo de esta semana?
Hemos descubierto los síntomas de la segunda broma de Harry y ¡y ha podido quitarle la marca tenebrosa a Severus!
Veremos qué sorpresas nos deparan el resto de capítulos.
¡Muchísimas gracias a: Christine C, Reno Alvarez, Fran Ktrin Black, Ryogana, manytag, AngieSCullen, maryana, Sara y Guest por vuestros comentarios!
Para los que nos preguntabais qué es SH, es la abreviatura con la que solemos referirnos a Slasheaven, una web de fanfiction especializada en slash. ^^
Cuando la web vuelva a estar 100% operativa subiremos los capítulos que faltan.
¡Nos vemos en unos días!
Cuidaros mucho. :D
Traducciones. A ver qué sale.
