Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 41
Disensiones en las filas
El ojo mágico de Moody había observado al chico subiendo por las escaleras y después esperando frente a la puerta, obviamente en una lucha interna sobre si entrar o no. No se sorprendió como todos los demás al escuchar las palabras de Minerva. Estaba decidido a darle a Potter el beneficio de la duda, aunque parecía como si una simple brisa fuese a derribarle. Teniendo en cuenta que había pasado su vida en las calles, era de esperar; normalmente él no sentía simpatía por los demás. Después de todas las peleas que había tenido, y todas las cosas que le habían ocurrido, de alguna forma aquel sentimiento era expulsado de ti. Había perdido su ojo, una pierna, y había estado en más dificultades de las que se preocupaba por recordar. Sin embargo todo el mundo allí y en el mundo mágico le debía a aquel chico sus vidas. Sin él, Moody no se hacía ilusiones de que hubiesen podido ganar. Nadie se hacía ilusiones en aquella habitación acerca de que hubiesen podido derrotar a Voldemort. Había pasado mucho tiempo desde que había entrenado a nadie, y se preguntó brevemente si entrenaría al siguiente heredero de los Potter. El chico necesitaría aprender; Potter estaba en el mundo mágico ahora. Moody le vio volar sobre la mesa impresionado por su exhibición; podría llevar las de ganar contra unos cuantos magos antes de que ellos se diesen cuenta de su juego. Hizo una mueca al ver la pulida madera romperse; la víctima de Harry acababa de perder su varita.
Los ojos de Sirius se habían abierto como platos al escuchar las noticias. ¿Harry estaba allí? ¿Había regresado? Miró a su ahijado, haciendo una mueca ante la vacía expresión de su rostro. Jamás se acostumbraría a ella. Todas sus esperanzas y sueños se habían desvanecido. Jamás tendría la despreocupada relación que había esperado cuando finalmente encontró a Harry. Este chico era una versión más joven de Snape, no había nada en absoluto de James en él. Si no hubiese sabido que Lily odiaba a Snape para cuando Harry fue concebido, habría creído que era el hijo de Snivellus, de hecho. Por supuesto una parte de él se daba cuenta de que estaba siendo poco sincero. Sirius saltó de su silla cuando Harry voló por encima de la mesa, quedando boquiabierto al verle. Había sido amenazado, sí, pero jamás había visto al chico pegar realmente a nadie. Había visto a Remus después de que Harry le golpease, pero eso había sido todo. Sus manos cubrieron automáticamente su entrepierna e hizo una mueca de simpatía por el mago. Ouch; se preguntó qué habría hecho aquel triste idiota para merecer su ira.
Remus observó a Harry entrar en el despacho. La primera cosa que atrajo su mirada fue, bastante irónicamente, el collar verde y dorado alrededor de su cuello. Podía oler la magia en él; por desgracia no podía decir qué era, con tantas protecciones alrededor de Hogwarts. Sus ojos color ámbar parpadearon, estaba muy familiarizado con los estados de ánimo de Harry a estas alturas. Impasible en él era normalmente una señal de irritación. Cuando sus ojos verdes se estrecharon, Remus saltó de su silla justo a tiempo, derribando a Tonks y provocando que cayese de culo. Escondiéndose tras Sirius, incapaz de controlarse, el lobo en él aulló de disgusto ante las acciones de su contrapartida humana. Los lobos eran criaturas orgullosas; se enfrentarían a un enemigo y morirían en vez de huir. Pero Remus hizo una mueca de dolor por simpatía, sabiendo muy bien que Harry podía dar puñetazos como si no hubiese un mañana. Ayudó a Tonks a ponerse en pie sintiéndose culpable, pero fue incapaz de oír ni un sonido saliendo de su boca. Entonces se tapó los oídos con sus manos, conteniendo un quejido mientras sus tímpanos protestaban gravemente ante el alboroto de la habitación, que aumentaba de volumen más y más a cada segundo que pasaba.
Luchando para superar a los idiotas que le encajonaban, Severus les apartó furiosamente a un lado. Estaba echando chispas, preguntándose por qué todos parecían estar en su lado de la habitación. Estuvo tentado de maldecir sin más a la mayoría de ellos y acabar con el problema. No ayudó que él no fuese el único que intentaba llegar a primera fila, Minerva también trataba de hacerlo. Sus gritos de 'Apartaos' se perdieron en todas las voces y los chillidos que los otros estaban profiriendo. Como si sus gritos fuesen a hacer parar a Harry.
—¡Alguien debería controlar a ese chico! —siseó Molly, mientras Arthur afianzaba su presa sobre ella, impidiendo que volase hasta Harry y le diese unos azotes que no olvidaría. Entonces se le ocurrió una idea; agitando su varita, lanzó un conjuro, apuntando hacia el chico—. ¡Incutio! —entonó, con rencor en su voz. Los Weasley más jóvenes se encogieron y cubrieron sus partes traseras por costumbre; les habían lanzado ese conjuro bastante a menudo cuando eran niños. Actuaba como una azotaina, golpeando el culo del objetivo hasta que era retirado.
La ira de Severus aumentó hasta proporciones intolerables cuando Molly lanzó aquel hechizo contra su sumiso. Contempló con satisfacción cómo los conjuros que había en el collar de Harry –los cuales pararían la mayoría de maldiciones y maleficios menores– desviaban con éxito la magia. Estaba furioso por que Harry hubiese usado una vez más la violencia muggle; a pesar de todos los conjuros que conocía, que había aprendido a usar, su instinto era pelear con sus manos. Severus comprendió que le llevaría un tiempo eliminar esa costumbre de Harry, y fue el único motivo por el cual no sintió la necesidad de castigarle. A no ser que el chico no tuviese una razón para hacer lo que estaba haciendo… pero conociendo al muchacho como lo hacía, la habría, y sentía mucha curiosidad acerca de ella.
Fred y George se miraron mutuamente antes de apartarse de su madre y su padre. Según sus cálculos, aquel conjuro no golpearía a Harry; sofocaron su risa cuando sus suposiciones quedaron probadas. Fue devuelto al lanzador, haciendo que Molly Weasley, quien todavía estaba firmemente sujeta por su marido, se llevase la peor parte. Provocó que la vociferante mujer comenzase a chillar cosas horribles. Su rostro estaba rojo de humillación y dolor mientras saltaba de un lado a otro, tratando de evitar el conjuro sin éxito.
—Finite Incantatem —, dijo Arthur, agitando su varita y finalizando el hechizo. Se sintió agradecido cuando al menos una parte de los gritos cesaron.
—Severus, ¿vas a hacer algo? —exclamó Remus, aterrorizado de que Harry no parase, y era una preocupación plausible ya que no había cesado en su ataque todavía. Incluso él no había recibido una paliza de ese tipo antes; lo que no se podía negar era cuánto dolía. Si alguien podía convencer a Harry de que se detuviese, ese sería Severus. Después de todo, estaban en una relación. Por otra parte, que él saliese con Sirius no significaba que pudiese detenerle.
—¿Por qué haría él nada? —preguntó Sirius junto a Remus, confundido por el comentario de su pareja.
—¡YA ES SUFICIENTE! —rugió Severus finalmente, su paciencia evaporándose por completo. Cada joven miembro de la Orden se quedó clavado en el sitio, incluyendo a Tonks, Charlie, Bill, Fred, George, Ron, Ginny y Hermione. Todos habían sido alumnos suyos y jamás le habían escuchado con un tono tan frío antes. Incluso Harry se quedó rígido, deteniendo temporalmente su ataque contra el viejo mago, que no había tenido la más mínima oportunidad contra él.
Finalmente todo el mundo se calló; todo lo que se podía oír eran los sollozos amortiguados del incapacitado mago.
—¡Levanta! —le espetó Severus, alzando a Harry de Doge, sin siquiera hacer una mueca ante el estado en el que estaba el hombre. El anciano se estaba hinchando ridículamente rápido, con sangre manando de una docena de heridas diferentes en su rostro. Sus dos ojos pronto se pondrían negros si no eran tratados, y si no se equivocaba, su nariz estaba rota también.
—¡Me ha doto da nadiz! —murmuró Doge, incapaz de decir 'nariz' adecuadamente, sujetando su rostro y gimiendo en agonía.
—Eso no es lo único que ha roto —, murmuró Moody en voz baja, pero el silencio en la habitación indicó que le habían escuchado.
—Debería traer a Poppy aquí —, dijo Minerva, horrorizada ante el estado de Doge, mientras se movía rápidamente hacia la chimenea, pronunciando la dirección del ala del hospital y esperando pacientemente a que la Medi-bruja respondiese.
Severus llevó a Harry más allá del escritorio de Minerva hasta el otro lado de la habitación, lejos de la multitud. Deseaba que hubiese podido tomar una poción calmante ahora; para decirlo lisa y llanamente, todavía estaba furioso. Harry aún estaba temblando, no de miedo, sino por el exceso de adrenalina que le recorría. Cerrando sus ojos, Severus se forzó a calmarse, queriendo evitar hacer algo frente a aquella gente. Empujó a Harry a la esponjosa butaca y procedió a pellizcar su nariz.
—Parece que alguien sí puede controlarle —, dijo Molly despectivamente, observando a Snape con atención.
—¡Ya basta, Molly! —siseó Arthur, dándose cuenta de que algo estaba ocurriendo. Minerva les había dicho que no tocasen a Harry, ¿pero aun así Severus podía? Aquello provocó que algunas ideas surgiesen en su mente.
Las sospechas de Arthur se confirmaron cuando el Profesor de Pociones caminó hacia ellos, con su varita proyectándose contra la barbilla de su mujer.
—Si te mueves para atacar a Harry o usas cualquier conjuro contra él otra vez, lo que los Mortífagos les hicieron a tus hermanos palidecerá en comparación con lo que te haré yo. ¿Entendido? —susurró el hombre, su voz engañosamente sedosa y calmada. Su varita todavía estaba incrustada en la garganta de Molly.
Molly palideció, la fiera guerrera que era cuando luchaba contra los Mortífagos había desaparecido, reemplazada por una temblorosa mujer. Incluso hasta ese día ella lloraba la pérdida de sus hermanos, triste por el hecho de que sus hijos no fuesen a conocer a sus divertidos tíos. Aunque un grupo de bromistas era suficiente para cualquier familia, sin duda Fred y George se habrían llevado con ellos a las mil maravillas. Nadie se había atrevido a mancillar su nombre en su presencia.
—Has ido demasiado lejos, Snape —, dijo Charlie, con aspecto de estar dolido. Apenas podía recordar a sus tíos, sobre todo porque había sido demasiado joven cuando fallecieron. A pesar de ello, sintió su pérdida; el hecho de que Snape estuviese sacándolo a relucir le ponía muy furioso. Habían sido torturados y asesinados. Eran dos formidables duelistas; había hecho falta cinco Mortífagos para acabar con ellos.
—¡Tiene todo el derecho a estar enfadado! ¡Mamá no puede ir por ahí golpeando a cualquiera cuando le apetece! —le espetó Fred, defendiendo tanto a Harry como a Snape.
—Muy bien, ¿qué ha ocurrido aquí? —quiso saber Poppy mientras salía de la red Flu.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Cómo habéis pasado la semana?
Ya sabemos quién fue la victima de los golpes de Harry, ahora sólo nos queda saber el motivo por el que lo hizo.
Menudo cabreo ha pillado Snape, supongo que Molly se lo pensará dos veces antes de alzar su varita contra nadie y mucho menos contra Harry.
Muchísimas gracias a: Cristine Malfoy, Ryogana, Fran Ktrin Black, AngieSCullen, AkiRiddle69, liz .hattu79, Reno Alvarez, Lunatica, Sara y sachacaro por vuestros comentarios.
¡Nos vemos en unos días!
¡Cuidaros mucho!
Traducciones. A ver qué sale.
