Título: Willing

Autor: DebsTheSlytherinSnapefan

Traducción: Traducciones. A ver qué sale

Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing

Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.

Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.

¡Muchas gracias! ^_^


Capítulo 43

Echando la Vista Atrás


Severus había llevado a Harry directamente de regreso a sus aposentos, tumbándole en la cama de inmediato; la poción calmante había sido demasiado para su sistema. Las pociones eran tan nuevas para su cuerpo que todas tenían un efecto mayor en él, además estaba el hecho de que estaba ligeramente desnutrido, lo cual no ayudaba tampoco. Tendiéndose junto a él, todas las pequeñas piezas de sus puzzles estaban empezando a encajar, cosas que no había sido capaz de comprender en la mente de Vernon, y por supuesto en la historia de Harry. Realmente le sorprendió que Doge hubiese estado siguiendo al chico. Eso explicaba por qué nada había salido a la luz; Doge era… bien, a falta de una mejor forma de decirlo, su cabeza estaba firmemente alojada en el culo de Dumbledore. Severus se prometió mantenerle vigilado; no confiaba en él en absoluto. ¿Cómo se atrevió a seguir a Harry e ignorar el dolor que el niño estaba soportando? Era una lástima que no pudiesen hacer que le arrestasen. Pero usaría la poción como excusa, simplemente… o quizá había sido la poción la que había impedido que hablase acerca de ello. De cualquier forma no pintaba bien; no era de extrañar que Harry no confiase para nada en los magos. Dio gracias a Merlín de que el chico le hubiese conocido antes de todo aquello; de otra forma nunca habría querido tener nada que ver con el mundo mágico. Su magia nunca habría podido florecer, y por Merlín, qué desperdicio habría sido eso. Magia sin varita, la habilidad para ver protecciones y magia, su habilidad para hablar con las serpientes; Harry era asombroso; y él había recibido algo de aquello a través del vínculo. Otra cosa por la que todos debían estar agradecidos era que no se hubiese convertido en algo similar al Señor Oscuro. Porque con su poder, tenía más oportunidades que él de esclavizar el mundo. Sin embargo él no quería eso; los otros no habían visto el lado bueno de Harry todavía, pero Severus sabía que estaba ahí. Sólo había que ver lo que había hecho por los gemelos sin siquiera pestañear; parecía como si tener a alguien que cuidase de él estuviese sacando toda su bondad fuera.

—¿En qué estás pensando, Harry? —preguntó suavemente Severus, sintiendo alegría y felicidad burbujeando a través de su sumiso.

—En el día en que nos conocimos —, murmuró Harry con voz cansada.

Severus sonrió recordándolo también; había ido a club para sentir que tenía más… control. El Señor Oscuro había regresado y él estaba… bueno, preocupado realmente. Su búsqueda de Harry había topado con callejones sin salida durante años, y por decirlo de manera simple, estaba cansado de buscar a un niño del que ni siquiera podía tener un atisbo. Pensar que le había encontrado y ni siquiera se había dado cuenta. No, Harry le había encontrado a él; la primera vez que se conocieron no habría pensado que tenía un sólo ápice de sumiso en su cuerpo… hasta que le había llevado a su casa y había probado sus perversas maneras con él. Harry había sido enormemente adictivo, tan receptivo y ansioso de complacer. A diferencia de cualquier otro sumiso que hubiese tenido antes.

-0 FLASH BACK 0-

Tiritando de frío, a pesar de que eran las vacaciones de verano, Harry caminó más rápido, queriendo alejarse de aquel maldito tiempo. Había estado en la calle durante todo el invierno, incapaz de encontrar a nadie adecuado, y estaba, por decirlo lisa y llanamente, empezando a desesperarse. No sólo por una follada en condiciones, sino por hallar un lugar cálido para dormir; una cama sonaba tan bien ahora mismo. Sus huesos dolían intensamente por dormir en el gélido suelo todo el tiempo. Sorbió los mocos, su nariz estaba atascada; confió en no estar pillado nada. Antes había estado comprando, así que al menos tenía nueva, agradable y cálida ropa puesta, una que no habría llamado la atención de no ser verano. Sólo tenía puesta una chaqueta, pero era la mejor; era resistente al agua, con aislante, y tenía un forro de lana por debajo. Debería haberse hecho con un juego de guantes, bufanda y gorro mientras había podido; pero por otra parte, había pocas tiendas que todavía los tuviesen. Podía conseguirlos al día siguiente, pensó, asintiendo con la cabeza ante sus planes y sintiéndose mejor por tener algo que hacer.

Entonces el club apareció ante sus ojos. Estaba ligeramente apartado, con pocas tiendas cerca, y esa era la intención. Los dueños no querían 'idiotas' que tropezasen con su establecimiento, y por idiotas entendían a gente que no tenía el más mínimo cuidado o no respetaba la forma de vida que elegían otros, como hacían en el mundo del BDSM. Era un universo en sí mismo, porque la gente normal simplemente no comprendía por qué otros deseaban 'degradarse' a sí mismos, como ellos pensaban que ocurría. Harry se estremeció, esta vez no de frío sino de anticipación; realmente quería a alguien que cuidase de él, y cuidar de alguien a cambio.

Buscó el dinero en su bolsillo; había hecho que viniese a él mágicamente mientras una de las cajas registradoras estaba abierta en la tienda hoy –invisible, para que nadie pudiese verlo flotando hacia él–. No cogía dinero a menudo, sólo cuando iba al club. La primera vez que había estado allí algunas personas le habían invitado a las bebidas, pero prefería conseguirlas por su cuenta, de esa forma sabía que no habían sido adulteradas. Vivía en la calle; había visto el lado más oscuro del mundo, y no quería experimentar nada más allá de eso.

Colándose en el club, todo su cuerpo se relajó al ver a personas familiares a su alrededor. Por supuesto nadie le reconoció, lo cual no era de extrañar. Tenía un nuevo aspecto; había cambiado su apariencia. Había hecho su cuerpo más robusto para que la chaqueta que acababa de comprar le sentase bien. Sólo quedaba esa talla, y realmente le había gustado el aspecto que tenía. Casi quería acercarse a Sarah y hablar con ella, pero no podía. No le reconocería, pero parecía feliz y eso era lo que importaba.

—¿Puedo ayudarte? —preguntó Carson, el barman, mirando al recién llegado e intentando evaluarle.

—Budweiser, por favor —, dijo Harry, asintiendo de forma seca. No quería beber nada más fuerte, le gustaba mantenerse alerta todo el tiempo.

—Por supuesto —, dijo Carson, relajándose un poco; el chico no parecía hostil. Cogiendo una botella de debajo de la barra, la abrió y se la tendió al muchacho. Se sorprendió ligeramente cuando le entregó la cantidad correcta sin decirle nada. Cogiendo el dinero, la metió en la caja registradora antes de servir a otros clientes.

Harry miró alrededor. Parecía bastante tranquilo esa noche, sólo los habituales, o eso pensaba. Un estremecimiento le recorrió cuando escuchó una voz nueva. Dios mío, era la voz más seductora que jamás hubiese escuchado. Su magia comenzó a filtrarse, como si quisiese llegar al hombre. Maldiciendo en voz baja, la refrenó, encerrándola más lejos; nada como aquello le había ocurrido antes. Buscó al hombre con la voz pecaminosa, observándole por el rabillo del ojo. El individuo en cuestión comenzó a mirar en torno a él, casi como si hubiese sentido a Harry mirándole. El chico se aseguró de permanecer en un discreto segundo plano, aunque se dio cuenta de que algunos sumisos sin compromiso también habían puesto la vista en él.

—Otra —, dijo Harry tras terminar su Budweiser y entregarle al camarero la botella vacía. Le tendió el billete de veinte libras, sin otro cambio disponible. Había usado uno de diez antes para conseguir un sándwich, pagando por algo por una vez. Aceptando el cambio, volvió a meterlo en su bolsillo y continuó vigilando al hombre como había estado haciendo durante la última hora.

Aprendió mucho acerca de él en aquel corto periodo de tiempo: no le gustaban los fumadores, y ni siquiera les dedicaba un vistazo. Tampoco miraba o ni siquiera daba una oportunidad si tenían menos de dieciocho. Hizo que Evan y Rick se marchasen a causa de su edad. No era el hombre más bello del mundo, pero ciertamente tenía su atractivo. Era alto, moreno, y guapo. Sus ojos eran simplemente fascinantes; probablemente podría perderse en ellos. A pesar del hecho de que tenían una mirada de métete-conmigo-y-te-mato, también gritaban misterioso a los cuatro vientos. También le gustaba el whisky, bebida fuerte, y no mostraba ningún signo de estar borracho… lo cual quería decir que podía soportar el alcohol.

Parecía denegar cualquier oportunidad a los diez minutos de pasar tiempo con él. Harry sintió el desafío crecer en su interior; bebiendo el resto de su cerveza, se encaminó hacia el baño y se deslizó dentro, encerrándose en un reservado en vez de usar un urinario. En cuanto hubo terminado, cerró sus ojos e hizo surgir su magia, permitiendo que le hiciese mayor, sólo un poco más para que no hubiese dudas de que había superado los diecisiete. No quería esperar más por si le daba la oportunidad a otra persona. En cuanto hubo terminado, selló su magia de nuevo.

—Un whisky y una Budweiser, por favor —dijo Harry mientras se acercaba a la barra una vez más. Por suerte no había cambiado demasiado, de otra forma se habría vuelto enormemente sospechoso. Entregó la cantidad correcta; conocía los precios de muchas de las bebidas de allí, ya que llevaba yendo desde hacía mucho tiempo. Ninguno de sus ex-Dominantes estaban presentes aquella noche, y se preguntó brevemente si tendrían a alguien nuevo. No les deseaba mal a ninguno de ellos, y confiaba en que fuesen felices.

Cogiendo las bebidas, se aproximó hasta la esquina de la mesa, preguntándose si tendría siquiera una oportunidad con el hombre. El extraño irradiaba confianza, misterio, y una experiencia del mundo que él no tenía. Aun así, estaba listo para el reto, y no sería la primera vez que le rechazaban… sólo la segunda. Nadie en su sano juicio lo hacía, era bien parecido, o eso decían, y usaba eso como una ventaja.

—¿Una bebida? —preguntó Harry, sus ojos ahora azules bailando divertidos—, no te preocupes, no la he envenenado —, dijo mientras colocaba el vaso sobre la mesa.

—¿Qué te hace pensar que estoy preocupado? —preguntó Severus con burla, pero había una pizca de regocijo en sus ojos. Los cuales estaban actualmente recorriendo la figura en forma de Harry, apreciándola. No pudo descubrir si el joven era un sumiso o no, ciertamente no estaba actuando como uno típico. Aunque, lo fuese o no, no le importaría pasar una noche con él. Podía ser un Dominante, pero entonces ¿por qué acercarse a él? Él por supuesto no era un sumiso; ese pensamiento le dio risa. ¿Era un switch*?

—Bueno, más vale que no deje que se desperdicie —, dijo Harry, moviéndose para recuperar la copa y beberla él mismo.

—No he dicho eso —, respondió Severus, cogiendo el vaso antes de que Harry pudiese poner sus manos en él.

—Por supuesto que no —, dijo Harry sonriendo inmediatamente.

—Siéntate —, le invitó Severus, observándole con sus ojos negros.

—Gracias—, dijo Harry, aceptando la silla—. Soy Harrison Blake.

—Severus Snape —, respondió el mago mientras comprobaba el whisky por si contenía algo más; no confiaba con facilidad, si es que llegaba a hacerlo.

Harry parpadeó al sentir la magia; ¡aquel hombre era como él! No parecía tener los problemas para controlarla que él tenía. Eso no era para nada justo; ¿cómo había logrado ese dominio? Quizá llegaba con la edad… confiaba en que así fuese, en cualquier caso, porque odiaba cómo era su magia ahora. Severus Snape; ese nombre era ciertamente único; nunca antes había conocido a nadie con uno así.

—¿Tienes trabajo? —preguntó Severus. En cuanto estuvo satisfecho acerca de que no había nada en el whisky, comenzó a dar pequeños sorbos, observando a su acompañante con curiosidad. Ayudaba a alejar su mente de la Marca Tenebrosa, y saber que el bastardo había regresado.

—Lo tenía—, mintió descaradamente Harry—. Lo dejé. He decidido ir a la universidad dentro de un año más o menos; no quiero estar atrapado en un trabajo sin posibilidad de mejora el resto de mi vida. Es lo que mis padres habrían querido, creo —. Lo dudaba mucho; sus padres habían sido borrachos que se habían matado en un accidente de tráfico que casi le había costado la vida a él también.

—¿Lo habrían querido? —preguntó Severus de forma comprensiva; él había perdido a sus dos padres cuando era joven también. Aunque estaba contento de que se hubiesen ido, sabía que no todo el mundo trataba a sus hijos como ellos habían hecho.

—Murieron cuando yo tenía dieciséis, por eso tuve que conseguir un trabajo justo después de terminar el colegio —, dijo Harry. Era tan fácil mentir; llevaba haciéndolo durante años, tanto que ya no tenía los tics de comportamiento que acompañaban a la gente que mentía. Fue por ese motivo que Severus Snape, espía extraordinario, no fue capaz de descubrirle. También era algo bueno que los magos no pudiesen usar magia sobre los muggles o de otra forma el hombre habría sabido que Harry mentía con certeza. Tal y como estaban las cosas, estaba a salvo de ser descubierto ya que tenía su magia encerrada para evitar la detección.

—¿Y qué te gustaría hacer? —preguntó Severus; así que el chico tenía al menos dieciocho años… o eso esperaba.

—No tengo ni idea, por eso voy a tomarme un año, para descubrir qué es lo que quiero realmente —, dijo Harry.

—¿Cuánto tiempo llevas trabajando? —preguntó Severus, tomando otro sorbo de su bebida.

—Tres años —, dijo Harry—. ¿Y qué hay de ti? ¿A qué te dedicas?

—Soy profesor de química; tengo un Máster en Ciencias, la persona más joven en lograrlo —, respondió Severus. No podía decirle al muggle que tenía un Máster en Pociones, ¿cómo podría? Química era lo más cercano que una persona corriente podría llegar a entender.

—Impresionante —, declaró Harry. Él estaba muy por encima suyo; aquel hombre no era para nada un estúpido. ¿Por cuánto tiempo pensaba realmente que podría engañarle para que pensase que era listo? También estaba adelantándose demasiado; Severus podría no estar buscando un sumiso siquiera. Él no estaba totalmente seguro de lo que era un Máster, pero a juzgar por cómo alardeaba de ello… era importante—. ¿Trabajas en una universidad?

—Colegio, en un colegio privado —, dijo Severus con su voz delatando cuánto le gustaba aquello.

—¿Privado? Suena divertido —, dijo Harry con una sonrisa irónica.

Severus se mofó—, ciertamente.

Lo había adivinado, una media sonrisa cruzó su rostro… y había durado más de diez minutos, lo cual era una muy buena señal. Ah bien, si las cosas se estropeaban simplemente huiría y cambiaría su aspecto como siempre hacía. Ahora mismo deseaba saber si este hombre estaba interesado; con suerte lo estaría, Harry no quería que aquella noche hubiese sido en vano. Realmente quería una buena sesión de sexo y algún sitio donde dormir. Con algo de suerte aquel hombre estaría dispuesto de proporcionárselo. Por ese motivo nunca iba a por chicos más jóvenes, a ellos les gustaba ir a casa del mayor. Ese habría sido él, así que sus Dominantes siempre habían sido mayores que su apariencia exterior. Primero tenía que descubrir en qué se estaba metiendo, antes de ir más lejos.

—¿Qué es lo que te va? —preguntó Harry con curiosidad.

Severus alzó una ceja, ligeramente impresionado con la franqueza con la que lo había preguntado—. ¿No puedes adivinarlo? —dijo a modo de respuesta.

—Te tenía etiquetado como un Dominante, pero me he equivocado otras veces —, admitió Harry con una sonrisa; se había pasado veinte minutos hablando con un sádico una vez; él no era un masoquista, así que no habría funcionado. En. Absoluto. Aunque había llegado a conocer al hombre bastante bien, como Harold Wilson, pero ya no era él nunca más.

—Esta vez no; a ti sin embargo, no puedo ubicarte —, confesó Severus. El chico actuaba como un Dominante; ni una sola vez había apartado la vista de él. Actuaba con confianza, y era muy consciente de su propio atractivo; normalmente la gente como esa no le gustaba a Severus, pero Harrison Blake era diferente –él no parecía creerse mejor que cualquiera por ello–.

—Soy un sumiso —, dijo Harry, conteniendo la respiración—. ¿Interesado? —preguntó.

Severus contempló al muchacho; ciertamente era el más joven que jamás había considerado en tomar como sumiso. Los otros habían sido mayores, más experimentados, mientras que Harrison no parecía que tuviese demasiadas tablas. Especialmente si tenía en cuenta cómo se había desarrollado la conversación. Podría ser interesante, tomar a alguien que no tenía experiencia. Ciertamente parecía que podía ser un desafío, pero no estaban en una relación aún, las cosas podían cambiar. Realmente no debería estar pensando en tomar otro sumiso, pero quería uno, echaba de menos ese estilo de vida. Durante los últimos cuatro años todo lo que había hecho durante sus veranos era buscar a Harry Potter. Lo cual era un esfuerzo completamente fútil; no había ni una sola pista de dónde estaba el chico. La Orden al completo estaba ahí fuera en su busca; no le echarían en falta. Él era un Slytherin, e iba a aprovecharse de la situación que había caído en su regazo, por así decirlo. Tomando de un trago el resto del whisky, razonó que le había dejado esperando suficiente. Colocando el vaso sobre la mesa asintió. Viendo los ojos azules encenderse con un fuego interior, la excitación llameó en su interior; había esperado bastante. Iba a llevarle de vuelta a su piso y conseguir lo que quería de él. Si las cosas funcionaban, entonces todo estaba bien; si no, siempre podía regresar aquí y buscar otro sumiso en potencia.

—Vamos —, dijo Severus.

—Sí, Señor—, dijo Harry sin aliento.

Oh, sí, definitivamente era un sumiso, pensó Severus mientras se ponían en pie y dejaban el club.

-0 FIN DEL FLASH BACK 0-

Despertando repentinamente, Severus miró alrededor, temporalmente desorientado. Maldición, no había tenido intención de dormirse. Estaba haciéndolo con mucha frecuencia últimamente… y entonces otra llamada a la puerta le hizo darse cuenta de qué le había despertado probablemente en primer lugar. Las protecciones alrededor de sus habitaciones relampaguearon ligeramente, permitiéndole ver los colores. Todavía le fascinaba… ¿y así era como Harry lo veía todo el tiempo? Era asombroso. Saltando de la cama, se encaminó apresuradamente hacia la puerta, confiando en que no llamasen de nuevo; no quería que despertasen a Harry.

—¿Qué ocurre? —les espetó Severus, abriendo la puerta para encontrar a Minerva y Percy Weasley en la entrada; sus labios se curvaron tan sólo con ver al idiota. Honestamente, el chico tenía la cabeza bien metida en el culo; se sorprendía de que fuese capaz de ver el mundo tal y como era.

—El Min-n-istro de mag-ia me p-idió que te die-se esto —, dijo Percy, con los ojos abiertos como platos y tartamudeando ante su viejo profesor de pociones. Ya no actuaba para nada como el petulante hombre que había sido unos escasos segundos atrás, caminando por las mazmorras con su antigua jefa de casa.

—¿Qué es? —dijo Severus con desprecio, mirando a los papeles que le ofrecía como si esperase que le mordiesen.

—E-ellos necesitan tu ayuda —, dijo Percy, logrando pronunciar la mayor parte de la frase sin tartamudear.

—Dame eso —, gruñó Severus, arrebatando el pergamino de las manos del joven.

—Severus —, le recriminó Minerva, meneando la cabeza. Honestamente, algunas veces confiaba en que cambiaría, teniendo ahora a alguien en su vida, pero no, desafortunadamente no. Severus nunca iba a ser una persona sociable, no importaba con quién acabase, incluso si esa persona era Harry Potter. Aunque si alguien necesitaba que le bajasen un poco los humos, ese era Percy Weasley. Tenía un inflado sentido de qué estatus tenía en el mundo. Ella había pasado todo el camino hasta allí escuchándole jactarse acerca de sus logros.

—¿Qué tipo de idiota tienen trabajando en esta poción? —murmuró Severus, ocupado leyendo la información que le habían entregado. ¿No se daban cuenta de que aquello sólo les envenenaría? Era algo bueno que se lo hubiesen enviado a él. A pesar de que no le gustaban los estúpidos miembros de la Orden, no les quería muertos… al menos pensaba que no.

—¿Hay alguien que no sea un imbécil en lo que respecta a pociones comparado contigo, Severus? —preguntó Minerva, sus labios frunciéndose de regocijo.

Severus alzó la vista, sonriéndole con malicia, divertido ante su provocación; eso es algo que Harry diría.

Percy estiró su cuello, intentando ver el interior de las dependencias de su profesor. Se rumoreaba que Potter estaba allí, según las cartas que estaba recibiendo. A su madre no le gustaba en absoluto, pero Fudge parecía adorar la tierra por la que pisaba. Quería saber quién estaba en lo correcto, su madre o el Ministro, pero por desgracia no pudo ver nada.

—Puedes marcharte —le espetó Severus, furioso por que el chico metiese la nariz en su vida privada.

Percy saltó un metro en el aire—. ¡Sí, señor!—, chilló el joven antes de hacer rápidamente el camino de regreso hacia la entrada de Hogwarts. Estaba contento de estar lejos del opresivo profesor, había olvidado lo intimidante que el mago podía ser.

—¿Es acerca de la poción controladora? —preguntó Minerva, pasando al interior y permitiendo que Severus cerrase la puerta.

—Sí —, dijo Severus de manera ausente mientras caminaba hacia su laboratorio de pociones personal, cogiendo los objetos que necesitaba, pergamino y tinta. Poniendo la receta del Ministerio a un lado, comenzó su propio preparado; ¡ni siquiera habían acertado con una dirección! Apenas podía creer que tuviesen a alguien tan incompetente trabajando en su departamento de pociones. Al menos habían tenido la inteligencia de mandárselo a él; aunque no creía que los efectos de la poción original pudiesen ser completamente revertidos, lo intentaría.

Minerva observó a Severus crear un antídoto para la poción de Dumbledore, mirando apenas la receta original o los ingredientes de la poción de control. Era un genio con las pociones; su maestría estaba desperdiciada allí en Hogwarts, enseñando. Sin Dumbledore manipulándole… ¿se quedaría? Por una parte ella sabía que merecía centrarse más en la investigación de pociones… por la otra, ella estaría algo perdida sin él; era un buen hombre a pesar de cómo trataba a los estudiantes. Sin embargo entendía por qué era así con ellos. Pociones era una clase tan volátil, y sabía cómo podían ponerse los estudiantes; recordaba la primera vez que había ocurrido. Era su tercer día en Hogwarts, enseñando a Slytherins y Gryffindors de tercer año; habían causado una explosión, y cinco estudiantes habían acabado en el hospital, por suerte con nada permanente o que requiriese cuidados a largo plazo. Severus no había dejado de despotricar sobre ello durante cinco horas seguidas. No había sido hasta que él había empezado a controlarlos con mano de hierro, asegurándose de que le temían lo suficiente para no llegar a lo que aquellos otros estudiantes, tantos años atrás.

—Tu habilidad está desperdiciada aquí, ¿verdad? —dijo Minerva, poniendo voz a sus pensamientos.

Severus alzó la vista con curiosidad, preguntándose por qué ella sacaría eso a relucir ahora.

—Es verdad; quiero decir, mírate, casi has resuelto algo en cuestión de minutos algo en lo que otra persona lleva días trabajando —, dijo Minerva con admiración.

—Quienquiera que fuese era un zopenco en lo que respecta a pociones; Harry podría hacerlo mejor —, se mofó Severus, garabateando de nuevo.

—Tengo la sensación de que no te quedarás mucho tiempo en Hogwarts —, dijo Minerva; ella le echaría de menos de verdad.

—Quizá no, pero tengo la impresión de que mi marcha provocará una celebración entre dos tercios del colegio —, dijo Severus con una sonrisa irónica—. Eso me recuerda, ¿los gemelos pasaron la prueba?

—Lo han hecho, sí, y no, no están siendo controlados. Pero debo decir que no me sorprende —, dijo Minerva.

—¿Por qué? —preguntó Severus arqueando una ceja.

—Albus no parecía… preocuparse demasiado por ellos. Creo que sólo se les permitió entrar en la Orden porque el resto de los Weasley estaban en ella —, respondió Minerva. Lo cual era cierto, el Director no les había dedicado ni una sola mirada. Nunca les pedía nada; era como si fuesen invisibles.

—Él se lo pierde; creo que son los más poderosos e ingeniosos de todos los Weasleys —, dijo Severus seriamente. A pesar del hecho de que no tenían el dinero, habían intentado continuar viviendo sueño. No se habían rendido, y habían seguido creando bromas y vendiéndolas, y ahora harían toda una cadena de ellas, estaba convencido. Cuando se les ponía un reto, los gemelos probablemente se salían con la suya.

—¿El Ministerio quiere que prepare esto? —preguntó Severus, dejando a un lado la pluma tras crear con éxito el antídoto. La suficiencia y la satisfacción emanaban de él en oleadas; sentaba bien saber que era tan bueno. Cogiendo la carta volvió a releerla, pero no decía nada acerca de preparar la poción. Sin embargo, el idiota no podía descifrar una receta, entonces no había forma de que fuese capaz de destilar esta. Al menos sólo necesitaría preparar un caldero para todos los de la Orden, quizá dos; sería algo justo en cualquier caso.

—No tengo ni idea, Severus, yo sólo escolté al señor Weasley aquí abajo —, dijo Minerva—. ¿Te gustaría que me pusiese en contacto con Cornelius?

—No, no lleva demasiado, lo haré —, dijo Severus con indiferencia.

—Hay otra cuestión que me ha estado fastidiando, debo admitir —, le dijo Minerva, con aspecto ligeramente inquieto.

—¿Cuál es? —preguntó Severus mientras preparaba su caldero. Poniendo agua en él, lo dejó hervir mientras iba y sacaba todos lo ingredientes que había determinado que serían necesarios del armario, haciendo flotar aquellos que no pudo llevar junto a él.

—¿Dónde y cómo creó Albus esa poción? —preguntó Minerva.

—Él sacó Extraordinario en todas sus clases, que asumo incluyó Pociones. Está interesado en alquimia, que se conecta íntimamente con la preparación de pociones. Dudo mucho que hubiese sido difícil lograr esto. Hay que admitir que es curioso dónde podría haberlo llevado a cabo; hay algunos ingredientes cuestionables que habrían hecho que se alzasen algunas cejas si fuese a comprarlos —, respondió Severus.

—Cierto —, coincidió Minerva.

—Haz que la Orden se reúna después de cenar; la poción estará lista para entonces. Deberías también hacer que el Ministro sepa que la estoy preparando. Si es necesario, enviaré un poco por si teme que otros puedan haber sido manipulados —, dijo Severus mientras medía el primero de la larga lista de ingredientes.

—Por supuesto —, dijo Minerva—. ¿Qué tal está Harry?

—Lo que tiene Harry es que supera las cosas con bastante rapidez; era algo habitual en él… luchar, me refiero. Puede pasar de furioso a feliz en un nanosegundo —, dijo Severus con una media sonrisa, aunque aquel no había sido el caso hacía poco. Golpear a Doge hasta convertirlo en pulpa sólo le había hecho enfadar más, motivo por el cual había tenido que darle la poción calmante. Sabía de una cosa que habría distraído con éxito al chico, pero no la haría en una habitación llena de miembros de la Orden.

—Es bueno oír eso, debo decir que los gemelos fueron muy elocuentes en su protesta por que Doge siguiese en la Orden. Ellos insistieron en que si él permanecía en ella, ellos se iban; parece que Harry tiene buenos protectores en ambos —, dijo Minerva, luchando sin éxito para evitar que una sonrisa brotase en sus labios.

—Ellos necesitan protección de él —, dijo Severus sonriendo mientras reía de forma sombría—. Intentaron abrazarle antes; todo lo que ocurrió fue que salieron despedidos contra el muro. Más o menos de la misma forma que Black—. Oh, no se olvidaría de eso pronto, de hecho lo pondría en su pensadero para uso futuro.

—¡Oh, querido! —dijo Minerva, con sus labios desapareciendo en contenido regocijo.

—De hecho, no van a intentar eso de nuevo en breve —, dijo Severus asintiendo.

—Prepararé la reunión de la Orden y dejaré que el Ministro lo sepa; me temo que tendremos que volver a comenzar las clases antes de que los estudiantes empiecen a pensar que pueden hacer lo que les apetezca —, dijo Minerva.

—Haz que den comienzo de nuevo; haré que hagan exámenes en la biblioteca. Quizá haga que Draco Malfoy o Hermione Granger se encarguen de las clases de primer y segundo año —, sugirió Severus; ambos eran brillantes en Pociones así que no tenía dudas acerca de ello.

—Buena idea, Severus, ¿por qué no había pensado yo en ello? —preguntó Minerva exasperada.

—Porque estás sobrecargada de trabajo y pensando todo demasiado —dijo Severus simplemente.

—¿Te gustaría que se lo preguntase? —dijo la mujer.

—Si no te importa —, respondió el hombre.

—Muy bien, te veré después, Severus —, dijo Minerva, asintiendo sombríamente. Con un plan de acción en marcha, salió en dirección a su despacho para escribir cartas a Draco Malfoy y Hermione Granger, solicitándoles que fuesen a verla cuando les fuese posible. Asignó una hora para la reunión de la Orden y entonces hizo Flu al Ministerio de Magia.



Switch: En el mundo del BDSM, se denomina Switch a aquellas personas que pueden ejercer ambos roles (Dominante y sumiso).


Continuará...

¡Hola!

¿Qué tal estáis? ¿Nos echasteis de menos?
Sentimos muchísimo la tardanza, pero el capítulo de hoy es un poco más largo que los anteriores así que nos llevó algo más de tiempo prepararlo, además, estos últimos días no hemos tenido tanto tiempo como nos hubiese gustado para dedicarle al capítulo.

¿Qué os ha parecido? Ya sabemos cómo se conocieron Severus y Harry, está claro que ni siquiera en un ambiente como ese Harry se comportaría tal y como se esperaba de él XD.

Esperemos que la autora nos deje ver un poco más de esa época ¿soy la única que tiene curiosidad por ver cómo se desarrolló la relación en esos momentos?

¡Muchísimas gracias a: Cristine Malfoy, AkiRiddleLaufey, sachacaro, Fran Ktrin Black, Kira .Itsuki-san, Tsuruga Lia1412, NRC Neyleen Rivero Cardenas, Sara, Guest y Coni por vuestros comentarios!

¡Nos vemos en unos días!

Cuidaros mucho :D

Traducciones. A ver qué sale.