Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 46
Conversaciones y Echando la Vista Atrás
Baño – Hogwarts – Habitaciones de Severus – Sev y Harry
Deslizándose hacia abajo, enjabonó las piernas de Severus con la espuma de afeitar, masajeando ligeramente mientras lo hacía. O al menos masajeó la parte que estaba fuera del agua, y apoyada contra el borde de la bañera. Entonces comenzó a afeitar cuidadosamente el pelo que no debía estar allí. Incluso a la edad de diecisiete años nunca había tenido que preocuparse por el pelo; no lo entendía. Estaba en su forma normal, o al menos todo salvo su pelo lo estaba, en cualquier caso. Lo había hecho más largo y liso unos días atrás, pero aparte de eso no había cambiado mucho de estilo. No es que estuviese preocupado, sólo curioso en realidad; si tuviese pelo simplemente se estaría afeitando tal y como hacía su Dominante.
—¿Qué es todo ese alboroto acerca de la 'Magia Oscura'? —preguntó Harry intrigado, se había estado muriendo por preguntarlo durante todo el día.
—Las Artes Oscuras son muchas, variadas, en constante cambio y eternas. Luchar con ellas es como luchar con un monstruo de muchas cabezas, el cual, cada vez que un cuello es cortado, hace emerger una cabeza incluso más fiera y astuta que antes. Estás peleando contra lo que es inestable, mutable e indestructible —, dijo Severus con pasión—. Desafortunadamente, el Ministerio ha declarado 'Oscura' casi toda forma de magia cuando tiene otros usos posibles aparte de lo que es considerado Luminoso.
—¿Como qué? —preguntó Harry, comenzando por la otra pierna de su Dominante mientras Severus extendía la primera y usaba su pie para encender de nuevo el grifo de agua caliente, echando más en el baño que ya se enfriaba.
—Cosas como la maldición asesina. Puede ser usada para dar la paz a aquellos con un dolor insoportable en vez de verles sufrir los tormentos de los condenados. Para dar a los magos y las brujas que están atrapados en sus propias mentes una liberación fácil de sus cuerpos rotos e inservibles. Usar el conjuro te garantiza una cadena perpetua en Azkaban, quisieses hacer daño con él o no —, respondió Severus—. Por su puesto está el hecho de que no toman en cuenta la necesidad de usarlo para salvarte de los magos oscuros que no tienen escrúpulos en emplearla.
—Dijiste que ninguna magia es diferente, ¿qué significa eso? —preguntó Harry tratando de comprender.
—Las Artes Oscuras son pragmáticas por naturaleza, cada vez que una rama es derrotada, sólo regresa más fiera e inteligente que antes. Por tanto es imperativo que las defensas de uno mismo sean tan versátiles como esas repugnantes artes—, respondió Severus—. También está el hecho de que las Artes Oscuras requieren de intención maliciosa para ser invocadas con éxito. Muchos creen que aquellos que las lanzan inevitablemente se ven corrompidos por magia que están empleando. Por ejemplo Albus Dumbledore cree que la Magia Oscura corrompe el alma, la hace pedazos, de hecho.
Harry hizo girar sus ojos con gesto de fastidio; ni siquiera comprendía la mitad de lo que Severus le estaba diciendo. Por suerte captaba lo fundamental de ello—. ¿La corrompe cómo? —preguntó mientras cerraba el grifo del agua caliente, la temperatura estaba subiendo demasiado incluso para él.
—Las Artes Oscuras son muy adictivas, tu magia se vuelve oscura, y las artes se vuelven más… podríamos decir, fáciles de realizar que la magia luminosa. Algunas veces puede desfigurarte de forma que hace que la gente te vea tan repulsivo como tu alma, o eso dicen. También está el hecho de que es imposible para un verdadero Mago Oscuro realizar la magia luminosa más fuerte, como el conjuro Patronus, como viste hacer a Dumbledore hace unas semanas. Sólo hay una cosa que puede o bien salvarte de ser atrapado por completo o sacarte de la esclavitud —, dijo Severus.
—¿Cuál es? —preguntó Harry, colocando los útiles de afeitado de regreso en el borde la bañera antes de sumergirse más aún en el agua, disfrutando de la calidez y la cercanía de su Dominante sin ser interrumpido.
—Arrepentimiento, remordimiento y encontrar algo que amar con más fuerza que a las Artes Oscuras —, dijo Severus, con la mirada perdida en la lejanía.
—Tal y como lo dices sugiere que hay diferencias entre la magia Luminosa y Oscura… pero dijiste que no había nada distinto en ellas —, se quejó Harry; estaba logrando una mayor comprensión sobre las Artes Oscuras, pero estaba más confuso acerca de por qué Severus parecía pensar que eran lo mismo. Sumergiendo su cabeza en el agua, mojó su pelo antes de coger el champú y frotar su cuero cabelludo, escuchando al hombre con atención.
—No lo son, pero el debate actual dice que sí —, dijo Severus pacientemente—. Un conjuro que aprendes en primer año que hace levitar plumas y similares puede ser empleado para enviar a alguien volando escaleras abajo, o elevarles lo suficientemente en el cielo para que cuando caigan encuentren un inexorable, implacable final. O un hechizo cortante al cuello podría matar a alguien. Incluso el conjuro de hacer cosquillas podría ser usado hasta que alguien no pudiese respirar, provocando que se asfixiase hasta la muerte. Los tres son considerados hechizos de la luz, y aprobados por el Ministerio.
—¿Cómo puede la gente discutir contra esa lógica? —preguntó Harry, sonriendo a medias antes de sumergirse de nuevo para aclarar el champú.
—Porque es inconcebible para ellos estar usando 'Magia Oscura'; la mayoría de los magos y brujas encuentra el pensamiento intolerable —, le dijo Severus con un suspiro—. Su argumento es el hecho de que esos conjuros tienen contra-hechizos; la mayoría de las Artes Oscuras, descubrirás, no tienen contra-maldiciones. Al menos no muchas de ellas las tienen.
—Me da la impresión de que es sólo la intención tras la magia invocada lo que la convierte en lo que es —, dijo Harry. Personalmente, Harry no entendía a qué venía todo el alboroto, la magia era magia. Por desgracia, después de vivir en la calle, el chico no tenía ninguna noción de lo que estaba bien y lo que estaba mal. Para Granger, robar era horrible y espantoso; para Harry, era necesario como parte de su vida. Él no tenía la perspectiva de un niño normal; no había sido criado como uno. Había estado peleando y posiblemente matando gente desde que había sido lo bastante mayor como para contraatacar. No sabía qué le ocurría a la gente con la que había peleado; todo lo que sabía era que se ponían en pie y se alejaban caminando antes de derrumbarse y morir poco después.
Los labios de Severus temblaron de orgullo—. Exactamente —, respondió. Inclinándose, procedió a lavar su propio pelo. El agua estaba enfriándose de nuevo; había pasado tiempo más que suficiente en el baño. Su mente no pudo evitar dejarse llevar hasta la primera vez que Harry y él habían usado su baño en el piso de Londres… era culpa del chico; había estado pensando en ello mucho últimamente, desde que había mencionado que recordaba el día en que se habían conocido.
Remus, Sirius – Grimmauld Place – Cocina
Remus observó cautelosamente a Sirius, el cual no había dicho una palabra desde que Harry y Severus habían abandonado el despacho de Minerva. Había estado balbuceando y refunfuñando de forma incoherente durante algunos segundos después de aquello, y entonces se había vuelto tremendamente silencioso. No era un comportamiento habitual para Sirius, y Remus estaba realmente preocupado por él. Pero mientras Black no fuese a intentar atacar a Severus, suponía que era una situación en la que todos salían ganando. No sabía si tenían una oportunidad de llegar a conocer a Harry o no, pero la probabilidad era mucho mayor si Sirius no iba por ahí agrediendo al Profesor de Pociones. No se engañaba a sí mismo; Remus sabía que Severus era la única razón por la que el chico seguía todavía allí. Harry aún guardaba rencor por la forma en la que había llegado al mundo mágico, sus palabras hacia Minerva lo habían dejado bastante claro.
—¿Café? —ofreció Remus, pero sonaba más como una sugerencia, mientras continuaba mirando a Sirius, hundido en la silla.
—¿Café? ¿Hará eso que tu traición sea más fácil de soportar? —preguntó Sirius con sus ojos azules brillando con furia a los de su amante.
—¿Traición? ¿Quieres hablar de traición? —gruñó Remus, dejando su taza de golpe y provocando que Sirius pegase un salto, sobresaltado por el repentino enfado del hombre.
—¿Qué? —chilló Sirius; quizá traición no era la palabra adecuada en aquel caso—. No.
—¿No? ¿Qué hay de malo en ello? ¡Pensaba que querías hablar acerca de esto! —le espetó Remus, sus manos cerradas en forma de puños sobre la mesa como si no se fiase de sí mismo para no golpear a Sirius—. ¿Qué te parece hablar acerca del hecho de que mi novio debería haber confiado en MÍ por encima de otros, en vez de sospechar que yo era un espía? No sólo eso, ¡sino que te habría ahorrado doce años en Azkaban! En vez de eso tú me apartaste de tu vida, y perdí a todo el mundo cercano a mí de un plumazo —, siseó el hombre lobo, completamente enfurecido.
Sirius se encogió de miedo; habían vuelto juntos y no habían hablado de aquello ni una sola vez. Ambos habían decidido que era mejor que el pasado permaneciese enterrado. Parecía como si aquella regla hubiese salido volando por la ventana; lamentaba haber elegido usar la palabra traición.
—No puedes seguir usando eso contra mí, Remus, no es justo —, dijo Sirius débilmente.
—¿No puedo seguir usando eso en tu contra? ¡¿Cuándo he hecho algo así?! —escupió Remus, sus ojos color ámbar brillando y reflejando su humor.
—Lo siento, ¡¿vale?! ¿Cuántas veces quieres que lo diga? —gritó Sirius, poniéndose en pie con ira.
—Es la primera vez que lo haces —siseó Remus.
—Mira, si pudiese retroceder en el tiempo y hacer las cosas de forma diferente, lo haría —dijo Sirius con aire cansado; no quería pelear con Remus—. Esto… yo… no quiero pelear también contigo.
—Casi me lo creo —, dijo Remus. ¿Él se sentía traicionado? Él no comprendía el significado de esa palabra.
—¿Desde cuando sabes lo de Snape y Harry? —preguntó Sirius.
—Lo supe desde el principio —, confesó Remus, sus brazos cruzados ahora mientras fulminaba con la mirada a Sirius, retándole a empezar de nuevo.
—¿Cómo pudiste ocultármelo? —susurró Sirius, deprimido.
—Teniendo en cuenta cómo reaccionas siempre, ¿puedes culparme? Tú nunca piensas en las consecuencias de tus acciones. ¡Ni siquiera Azkaban ha cambiado eso! Primero actúas, ¡después quizá piensas! Si es que piensas en absoluto —, respondió Remus, calmándose ligeramente y deslizándose de vuelta a su asiento.
—Él es MI ahijado —, le espetó Sirius posesivamente. Era lo que le había permitido soportar todos aquellos años en Azkaban, hasta que los Aurores habían encontrado el cuerpo de Peter Pettigrew tras una batalla especialmente sangrienta. Habían esperado devolverle a Azkaban por asesinar a trece muggles pero se decepcionaron amargamente cuando se demostró su inocencia.
—Sigues diciendo eso como si importase, Sirius. No es así. Harry tiene diecisiete años, no necesita ni ha necesitado un padrino. Sobrevivió viviendo en las calles, por el amor de Merlín —, dijo Remus, luchando por controlar su mal humor—. Para él, eres un secuestrador; le encerraste y le retuviste aquí. Sabías que estabas haciendo mal, de otra forma habrías seguido visitándole.
—Tú también lo sabías —, replicó acaloradamente Sirius.
—Lo sé —, respondió Remus con calma, provocando que Sirius se desinflase—. Yo al menos tenía mis reservas acerca de lo que estábamos haciendo; a pesar de la poción logré oponerme a Dumbledore. Creo que lo que yo pensaba que era correcto se impuso a esa poción que el viejo nos dio. O eso, o nunca funcionó a causa de mi licantropía. Le mentí; Harry había estado en las habitaciones de Severus desde que 'escapó', y de hecho está feliz de estar allí.
—¿Por qué mentiste? ¿Por qué no me llevaste aparte y me lo contaste? —lloriqueó Sirius.
—¿Aparte de por el hecho de que querías tener a tu ahijado encerrado en algún estúpido intento de lograr gustarle? Yo no podía soportar tenerle retenido en Hogwarts, Sirius; ¡lo hicimos mal desde el primer momento! Alzaste la voz cuando Snape sugirió darle a Harry su dinero; aquello debería haberte hecho pensar. Conoces las reglas; esa era su herencia, su derecho de nacimiento. Es ilegal impedir que alguien tenga lo que es suyo —, le dijo Remus exasperado.
—¿Por qué le ayudó Snape? —preguntó Sirius, cambiando el tema al darse cuenta de algo importante—. ¡Él odia a los Potter! Sabemos que lo hace; ¡debemos advertir a Harry! Él obviamente le está usando para vengarse de James y de nosotros por todo lo que le hicimos.
—¡NO! —gritó rápidamente Remus—. No hagas eso —. Movió su mano en un gesto negativo. Aquello era un asco, y él realmente no quería ser el que le dijese desde cuándo Harry y Snape llevaban saliendo.
—¡Debe ser eso lo que está haciendo! —dijo Sirius poniéndose en pie, listo para ir a enfrentarse a Snape.
—¡Llevaban saliendo desde antes de que Severus supiese quién era Harry! —gritó Remus, provocando Sirius se quedase helado en la puerta, sus hombros encorvándose mientras otra idea era borrada de su lista de objeciones.
—Snape SABÍA quién era Harry; ¿de qué demonios estás hablando? —preguntó Sirius alarmado mientras se volvía. Miraba a Remus fijamente, solicitando respuestas.
Mierda, ¿cómo salía de ésta? Había prometido a Snape que no revelaría los secretos de Harry—. Jura por tu magia que no le dirás a nadie lo que voy a contarte —, respondió Remus, sacando su varita.
—¡No, simplemente dímelo! —le espetó Sirius.
—Júralo —, le repitió Remus con frialdad, sin flaquear en lo más mínimo. No iba a arriesgarse a traicionar a Snape; cumpliría su amenaza y le mataría. De eso Remus no tenía la más mínima duda.
—Bien —, refunfuñó Sirius, apretando sus dientes. Alzando su varita dijo las palabras, prometiendo por su magia jamás revelar la información. Si lo hacía, como consecuencia de romper un juramento hecho por todo lo que era mágico, perderían lo único y más importante para ellos: su habilidad de usar magia. Bastantes personas del mundo mágico habían perdido su poder por ese motivo, hasta que el mundo había aprendido cómo de letales eran las consecuencias y se habían tomado esos juramentos en serio.
—Harry es un metamorfomago —, dijo Remus con orgullo. No sólo eso, sino que acababa de enterarse de que el chico podía ver la magia. Si no lo conociera mejor, habría dicho que Harry era un Mage. Los Mages tenían múltiples habilidades; una magia poderosa y… bueno, la leyenda decía que sólo nacían cuando uno era necesario. Un héroe, alzándose de las cenizas y creando un mundo mejor. Muchos decían que Merlín mismo era uno, y que tuvo hijos que se convirtieron en Mages también. Una marca de nacimiento aparecía siempre, pero nada de ese estilo había surgido en Harry. Al menos no se le había informado de que la tuviese. Considerando que habían pensado que él era un espía… probablemente no se lo habrían dicho.
—¿En serio? ¡Fantástico! Debe haberlo heredado de su abuela —, dijo Sirius con alegría, pero rápidamente se ensombreció—. ¿Qué tiene esto que ver con Snape? ¡Harry no puede continuar viendo a la escurridiza serpiente! Tenemos que lograr que recobre el sentido; Snape le está utilizando.
—Harry estaba usando su habilidad para aparecer mayor cuando tenía catorce años… comenzó a tener citas para salir de las calles —, confesó Remus, observando cómo el horror se abría paso e inundaba a Sirius. Aquello iba a ser feo—. Debe haber sido un actor consumado, logró engañar a Severus. Harry le dejó, no estoy seguro de por qué, pero le reveló todo cuando fue a alimentarle. A Harry le gusta él de verdad; más que gustar, creo…
—No, no, no, no, no, ¡esto no puede estar pasando! —gimió Sirius, con aspecto desolado. Sus manos estaban ahora sobre sus oídos, para no tener que oír lo que se estaba diciendo, Como había aprendido de niño, sin embargo, todavía puedes escuchar incluso si te tapas las orejas.
—Él le ama, Sirius. Nada que tú hagas o digas para separarles funcionará, así que no lo intentes o sólo lograrás alejar a Harry para siempre. Ahora mismo puede darte una oportunidad de pelear, con la poción limitando tus elecciones en lo que respecta a lo que Dumbledore te decía que hicieses. Esa poción ya no está ahí; has tomado el antídoto y ya no te controlan —, le advirtió Remus a su amante con voz firme.
Sirius gimió, con aspecto desconsolado al darse cuenta de la verdad en las palabras de Remus.
—Sirius… ¿nació Harry con algún tipo de marca de nacimiento? —preguntó Remus. Cada señal era diferente; no había manera de decir realmente si alguien iba a convertirse en un Mage. En el pasado, si un niño nacía con una marca, afirmaban que su hijo era un Mage. Hoy en día las brujas preferían proteger a sus vástagos de la atención del público ocultándolo.
—¿Una marca de nacimiento? —dijo Sirius—. No; ¿por qué lo preguntas? —dijo con poco entusiasmo, la depresión asentándose de nuevo.
—Por nada —, dijo Remus, pensando más aún en esa teoría.
-0 FLASH BACK A la Primera Noche de Harry y Severus 0-
Severus quería gruñir, había tenido que andar todo el camino de regreso a su piso, el cual estaba a veinte minutos del club. No podía Aparecer al chico, ya que era un muggle. Había pasado su magia sobre él para comprobarlo, pero no había captado nada. Este no era su primer amante muggle, pero anhelaba uno mágico. Desafortunadamente, no podía dejarles ver la maldita Marca Tenebrosa, de otra forma podría ser arrestado. También estaba el hecho de que cualquier amante que tuviese sería un blanco andante; ellos le usarían para llegar hasta él. Así era como trabajaban; los Mortífagos iban a por el miembro más débil de una familia para conseguir lo que querían. No podía dejar de pensar en ellos, ni siquiera ahora con un hermoso muchacho caminando junto a él. Estaba demasiado preocupado; a diferencia de Dumbledore, él no creía en la profecía totalmente. En su opinión, por lo que él había oído, ya estaba completa; Harry había derrotado al Señor Oscuro, aunque no fuese de forma permanente. Por supuesto él no conocía el resto, lo cual podría aclarar por qué Dumbledore la creía a pies juntillas. Albus era un gran creyente en la adivinación; los otros, sin embargo, eran escépticos del todo, ninguno más que Minerva.
—¿Enseñas en un colegio pijo? —preguntó Harry rompiendo el silencio mientras caminaban. Él seguía a Severus, por supuesto, ya que no sabía a dónde demonios se dirigían. Obviamente no estaba lejos, pero mucha gente en la zona prefería caminar hasta su destino en vez de coger buses. Sobre todo si no estaba lejos y no llovía.
—Muchos de mis estudiantes son de familias acomodadas, así que sí, se podría decir así —, respondió Severus con una sonrisa irónica. A excepción de los Weasley, todos los demás iban a Hogwarts con una indumentaria adecuada. No es que tuviese nada en contra de los Weasley, a excepción del hecho de que fuesen fisgones e idiotas Gryffindor… bueno, la mayoría de ellos, concedió en silencio. Los más mayores habían sido mucho más soportables que los jóvenes… con la excepción de Percy Weasley; él se creía por encima de todo el mundo.
—Bien —, dijo Harry con torpeza. Debería salir corriendo, sabía que debería salir corriendo. ¿Cómo demonios esperaba embaucar a alguien con un Doctorado en una materia y que la enseñaba a sus estudiantes en alguna escuela pija y elegante? Se maldijo a sí mismo en voz baja; estaba ilusionándose, lo cual podría quedar en nada. Severus podía no estar buscando siquiera una pareja permanente; podía estar querer simplemente un encuentro de una noche con alguien a quien le gustase el mismo estilo de vida que él. Una ducha caliente, una cama y sexo a conciencia le vendrían bien.
—¿Qué les ocurrió a tus padres? —preguntó Severus con curiosidad. Al menos no habían sido los Mortífagos, ya que sólo habían estado activos de nuevo desde hacía unos cuantos meses. Se sentía tan extraño con ropa muggle tras enseñar a los estudiantes con túnica durante todo el año. Sin embargo al mismo tiempo le hacía sentir mucho más libre; no era el mezquino, malvado Profesor de Pociones… solamente Severus Snape, un hombre. Si no fuese por las Pociones y por sus obligaciones, habría estado tentado de dar la espalda al mundo mágico al completo. Pero había hecho un juramento de mantener a salvo a Harry Potter, de ver a Voldemort derrotado, y eso era exactamente lo que haría. Si por algún milagro sobrevivía a esta guerra, se había jurado a sí mismo que iría de vacaciones, a algún lugar exótico, prepararía pociones hasta hartarse, y se quedaría en el mundo muggle. Antes de eso, sin embargo, tenía que encontrar a un chico que había sido maltratado horriblemente y que había huido a las calles para protegerse. Si es que estaba vivo siquiera. Si estaba vivo, era un experto en esconderse; no tenía que preocuparse por que el Señor Oscuro le encontrase, si él no podía. Severus se negaba a rendirse del todo. Él era un hombre que miraba a la realidad que se presentaba frente a él y la veía tal y como era… pero no cuando tenía que ver con el hijo de Lily.
—Un accidente de coche, conduciendo borrachos; casi me mataron en el choque —, dijo Harry, diciéndole la verdad acerca de lo que había pasado incluso mintiendo acerca de cuándo había ocurrido. Harry sabía lo difícil que era fingir todo el tiempo; le habían pillado en unas cuantas mentiras antes de perfeccionar el arte. Ahora conocía el secreto para una buena mentira; ceñirte a ella, desarrollarla, o hacerla tan mala que nadie quisiese sacarla a la luz de nuevo.
Severus se estremeció internamente, aquella era una pregunta que lamentaba haber hecho. Querido Merlín, ¿qué tipo de padres había tenido el chico? Completamente estúpidos e irresponsables, al parecer. Conducir borracho cuando ibas solo era malo, pero con tu familia era diez veces peor. Aquello difería respecto a las palabras del chico sólo hacía diez minutos, acerca de cómo sus padres habrían querido que fuese a la universidad. Por desgracia Severus sabía mejor que muchos cómo era desear unos padres mejores. O sólo imaginar que querían lo mejor para él.
—¿Era algo habitual? —preguntó Severus—. ¿O un desafortunado accidente? —La simpatía se apoderó de él, comprendía lo que era tener un padre prefería emborracharse a enfrentarse a los problemas.
—Era algo constante —, admitió Harry, decidiendo mantener la misma mentira que había usado durante años.
Severus asintió pensativo; sin duda a Harrison no le gustarían los grandes bebedores. Eso explicaba por qué sólo había tomado bebidas ligeras en el club. Sin embargo estaba sorprendido de que quisiese acercarse a él; había estado bebiendo whisky, por amor de Merlín. Durante años había odiado la bebida, culpándola del comportamiento de su padre; incluso el olor le ponía enfermo. Su repugnancia había disminuido, y se había acostumbrado más tras pasar su Doctorado de Pociones y poder permitirse esos lujos. Además había tenido un montón de bebidas alcohólicas bajo su fregadero en Hogwarts. No solía beber, pero los otros profesores no lo sabían y se las regalaban en Navidad. Severus sabía que se había puesto al día con creces desde entonces. Nunca había sido un gran bebedor, sin embargo, se negaba a volverse dependiente de ello, no de la forma en la que lo había sido Tobías.
—Hemos llegado; mi piso —, dijo Severus, mirándolo, mientras se acercaba a un lateral del edificio y comenzaba a subir las escaleras a su puerta principal. Había sido una tienda, en otro tiempo, antes de ser convertido en dos pisos. Él había comprado las dos partes del edificio; de hecho había planeado usar el otro piso para preparar pociones. Sin embargo había cambiado de opinión rápidamente, ya que había espacio más que suficiente en uno para hacer todo lo que necesitaba.
Severus esbozó una sonrisa en dirección a Harrison, que iba siguiéndole y estaba boquiabierto ante el edificio. Era más como una enorme casa a ras de suelo, y otra igual en el piso superior. El 'piso' de abajo, como Severus lo llamaba, estaba vacío y actualmente no estaba en uso por lo que podía ver. Lo que Harry no sabía era que ambos pertenecían a su anfitrión, de hecho. Él era un hombre al que le gustaba su privacidad, después de todo.
—¿Piso? —dijo Harry estupefacto—. ¿Llamas a esto un piso?
—Quizá no sea exacto, pero es su nombre técnico —, respondió Severus en tono sarcástico. Era como lo habían denominado en el anuncio que había encontrado en el periódico. Lo había comprado con el dinero de los Prince, probablemente la única cosa para la que lo había usado realmente. No utilizaba Spinners End; estaba pudriéndose con el resto de las propiedades. El río se había desbordado, y ya había causado un daño irreparable al menos a seis propiedades para cuando él se había marchado. No sabía en qué estado estaba ahora, y no tenía deseos de averiguarlo, tampoco.
Harry miró en dirección al panorama frente a él; la fachada del piso superior tenía una casa delante. La parte trasera, sin embargo, daba a una zona frondosa de hierba, árboles y arbustos… los jardines traseros de otras personas. Las flores lo hacían parecer como el paisaje de un cuadro, como el tipo de cosa que sólo veías en las revistas, fotos y retratos. Una leve sonrisa se abrió paso en su rostro; le gustaban los jardines, las plantas y las flores. Era una de las cosas que no le había importado hacer en casa de los Dursley.
—¿En qué estás pensando? —preguntó Severus, volviéndose para encararse con Harrison adecuadamente. Tenía una mirada de absoluta contemplación en sus ojos; no muchos jóvenes eran capaces de ello. Normalmente conseguían todo lo que pedían, y no podían concebir un mundo en el que no fuese así. Harrison también tenía una máscara inexpresiva sobre su rostro; hasta ahora no le había visto demostrar otra emoción aparte de sonreír. Lo que no se podía esconder eran las emociones en sus ojos; no se parecían a ningunos otros azules que hubiese visto. Eran diferentes de los de los Malfoy, los Black… incluso de los azules normales. Los de Harrison eran una mezcla de verde y azul, algo como las profundidades marinas. Aquello también era inusual; no había conocido a nadie que fuese capaz de esconder sus emociones hasta aquel punto, y mucho menos alguien tan joven. Incluso Draco, que había sido educado mientras le decían que nunca mostrase emociones fuera de su hogar, era capaz de esta perfección. Hizo una mueca de disgusto; no quería poner a su ahijado al mismo nivel que este hombre. Draco tenía catorce años, no dieciocho o diecinueve como Harrison.
—Nada —, dijo Harry, despegando sus ojos de la idílica imagen y de vuelta a Severus. Tuvo que esforzase para no revolverse; aquellos ojos penetrantes le hacían sentirse como si el hombre fuese capaz de leer todos sus pensamientos. No era posible, por supuesto, pero aun así, no le gustaba sentirse observado de esa manera. No estaba acostumbrado, el hombre era demasiado listo… más listo que sus Dominantes anteriores… y él había sido apenas capaz de engañarles.
—Ven —, le dijo Severus, haciendo una seña a Harrison para que entrase, decidiendo no indagar, al menos esa noche. No quería arruinarla con preguntas que podrían esperar hasta que Harrison confiase en él un poco más. Sabía que le había hecho sentir incómodo con la forma en la que le había mirado; Harrison no había sido capaz de sostener su mirada. Observándole subir las escaleras, los ojos de Severus brillaron de deseo, ya no podía esperar más. Quería a Harrison en su cama ahora mismo.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Qué os ha parecido el capítulo de hoy? Esperemos que la discusión con Remus le abra de una vez los ojos a Sirius y deje de ser tan sumamente cabezota con el tema de Harry. Y hemos visto un poquito más del pasado de Severus y Harry ¡sé que el capítulo se corta en lo más interesante! Pero ya sabéis que a la autora le gusta dejarnos con la miel en los labios XD.
¡Muchísimas gracias a: Cristine Malfoy, Neyleen Cipher-Pines, Kira .Itsuki-san, AngieSCullen, Guest, Sara, tsuruga lia1412 y Odii por vuestros comentarios!
Nos vemos en unos días
¡Cuidaros mucho!
Un saludo :D
Traducciones. A ver qué sale.
