Título: Willing
Autor: DebsTheSlytherinSnapefan
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/9508339/1/Willing
Resumen:DomSeverus/SubHarry. Harry lleva desaparecido desde los nueve años, el mundo mágico ha estado buscándole durante siete años en vano. Tiene diecisiete cuando le encuentran, pero les aguarda una sorpresa si piensan que va a hacer lo que ellos quieren. Resulta que Harry es un metamorfomago y conoce a Severus desde hace años. Las maquinaciones de Dumbledore son descubiertas y una conmoción les sacude a todos.
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale. Nos gustaría agradecer a DebsTheSlytherinSnapefan el habernos permitido traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo 55
Sumisos Que Brillan
Harry contuvo su regocijo, observando a los alumnos de cuarto año intentando concentrarse en sus pociones. Para su desgracia no lo estaban haciendo muy bien; la sutileza no era su fuerte en absoluto. Aquello estaba provocando que fastidiasen su 'sencilla poción', como Severus la había denominado. Si no la estropeaban, apenas lograban prepararla correctamente antes de que hiciese bum en sus caras. Severus parecía a punto de tener una apoplejía; estaba extremadamente irritado por todos los errores que estaban cometiendo hoy. Harry no pensaba que al hombre le gustase demasiado enseñar, no había sentido ninguna emoción positiva desde que habían entrado en el aula. Parecía simplemente enmascarado en exasperación y frustración; era una persona impaciente de verdad. Que él estuviese allí no estaba ayudando, sólo metía a los estudiantes en problemas, o se metían ellos mismos con su ciega curiosidad. Él no era algo a lo que quedarse mirando; sin embargo tenían las agallas para echarle un vistazo de vez en cuando, a pesar de la impasible expresión de su rostro.
—Estás brillando —, declaró Severus, mirando con gesto inexpresivo a su sumiso. Resplandecía, de manera bastante literal, con poder, con magia. No era de extrañar que los estudiantes no pudiesen prestar atención en absoluto. Ni siquiera estaba furioso; se divertía. Normalmente este tipo de demostraciones sólo ocurrían cuando había un gran duelo entre dos magos poderosos. Él personalmente no había visto ninguno; lo más cerca que había estado había sido cuando Dumbledore se había enfrentado con el Señor Oscuro. Los dos habían estado furiosos, pero ninguno había… iluminado tanto como Harry ahora.
—¿Brillando? —preguntó Harry, confuso por su frase, mirando sus manos como si esperase ser un fantasma o algo parecido, por la forma en la que su Dominante le miraba.
—¡Insulsos mocosos! —maldijo Severus, distraído temporalmente cuando otra explosión resonó en la habitación. Volviéndose para encararse con ellos, fulminando con la mirada al culpable del delito, hizo desaparecer el desastre que había en el caldero. Contempló al estudiante hasta que empezó a limpiar dócilmente el resto del estropicio en su mesa de trabajo. Le conocían lo bastante bien ya como para saber lo próximo que diría. Sólo cuando Severus estuvo seguro de que estaban haciendo lo que se esperaba de ellos comenzó a caminar por la habitación como un murciélago salido del infierno, tratando de asegurarse de que ningún otro alumno hacía estallar su poción, porque aquello estaba volviéndose ridículo. De hecho era más que ridículo y si no lo detenía iba a hacer algo que lamentaría más tarde. Sin olvidar a Harry, que parecía brillar aún más ante su enfado, divirtiéndose a su costa.
Harry giró sus manos unas cuantas veces, desconcertado por el críptico comentario de Severus. ¿A qué se refería con brillando? Bajando la vista contempló sus pies, preguntándose si le darían una respuesta. Oh, qué demonios, no importaba; lo descubriría antes o después, con un poco de suerte. Su Dominante podía ser extremadamente esquivo y enigmático cuando quería. Se estaba aburriendo; sólo se podía obtener cierta cantidad de diversión de calderos explotando y aterrorizados aunque curiosos estudiantes.
—Aquellos de ustedes que hayan tenido éxito en preparar una poción que un estudiante de primer curso sería capaz… —dijo Severus, haciendo una pausa para causar efecto dramático, observando a los estudiantes ruborizarse avergonzados—. Métanla en una botella y colóquenla en mi mesa, etiquetada con claridad, o les suspenderé.
Los estudiantes de cuarto año que habían destilado con éxito la poción la vertieron en los frascos antes de avanzar hacia la mesa de su profesor. No iban tan rápido como siempre; normalmente corrían hacia él, tiraban sus pociones encima y cogían sus cosas, ansiosos por marcharse. Sin embargo, hoy prolongaron su éxodo, queriendo evitar sobresaltar a Harry o deseando mirarle tanto como fuese posible sin que resultase demasiado obvio.
—¡Moveos! —les espetó Severus, al ver cómo arrastraban los pies. Justo cuando comenzaban a apresurarse, sonó la campana, señalando el final de la primera clase del día.
—¿Severus? ¿A qué te referías con brillando? —preguntó Harry en cuanto la puerta se cerró tras el último estudiante que salía.
—Ya no lo haces, pero era de esperar; tienes mucho más poder a tu disposición ahora. Tus poderes estarán vinculados a tus emociones hasta que aprendas a controlarlos. Lo raro es que estabas divirtiéndote, no enfadado, que normalmente es cuando la magia reacciona —, dijo Severus, sus manos frotando arriba y abajo los brazos de Harry de manera ausente.
—Lo sé —dijo Harry asintiendo—. Es más fácil para mí controlarlo cuando estoy furioso… no estoy acostumbrado a estar feliz… yo, bueno… me dejo ir cuando lo estoy… ¿eso tiene sentido?
—Lo tiene —, le dijo Severus—. Quizá deberíamos comenzar por enseñarte Oclumancia, de esa forma no tendremos que preocuparnos porque tus poderes…
—¿Se descontrolen? ¿Exploten? —sugirió Harry; era así como se sentía siempre de todas formas.
—No, que sean erráticos. Te llevará algo de tiempo acostumbrarte a tener acceso a tus poderes al completo, pero entrenar es una buena forma de aprender a controlarlos —, respondió Severus con firmeza.
—¿Por qué? Te tengo a ti para eso —, dijo Harry con una sonrisa burlona.
—Eso no viene al caso —dijo Severus, sus labios temblando mientras ocultaba su regocijo.
—Lo sé —, concedió Harry—. Así que, ¿qué es la Oclumencia?
—Oclumancia, Harry. La defensa mágica de la mente frente a la penetración externa. Una rama oscura de la magia, pero enormemente útil —, respondió Severus.
—¿La penetración externa? —repitió Harry, comenzando a sentirse como un loro; se sentía de cinco centímetros de alto en esos momentos y muy estúpido; no le sentaba demasiado bien. Desafortunadamente, en lo relativo a Severus, se sentía a menudo así. No era culpa suya, por supuesto, era él quien no terminó su educación básica. Por suerte aquello estaba ocurriendo cada vez con menos frecuencia.
—Oclumancia es el acto de cerrar mágicamente la mente propia contra la Legeremancia. Es antigua, y ha existido desde la época medieval. Evita que un Legeremante acceda a tus pensamientos, sentimientos y recuerdos y puede evitar que alguien los influencie —, explicó Severus, sintiendo la confusión de Harry. A juzgar por su resignada irritación, estaba acostumbrado a ello, pero con suerte no por mucho más tiempo.
—¿La gente puede hacer eso? —preguntó Harry, bastante alarmado, francamente; no deseaba que nadie jugase con sus pensamientos o los influenciase.
—Pueden, pero estando vinculados tú y yo apostaría a que te darías cuenta con bastante rapidez —, dijo Severus con aire de suficiencia—. Ya que estoy versado en ambas artes y lo he estado desde que tenía diecisiete años.
—Pensaba que era un arte antiguo —, dijo Harry, pensativo.
—Lo es, pero yo era, y sigo siendo hasta el día de hoy, un lector insaciable. Después está el hecho de que no tuve elección; para espiar… tuve que aprender rápidamente las habilidades necesarias para sobrevivir —, explicó Severus.
La campana sonó señalando el comienzo de otra clase.
—Voy a dar una vuelta por el colegio. No tiene sentido que esté aquí… sólo hago que pierdan la concentración —, Harry sonrió divertido, fastidiando a Sev.
—Su concentración ya estaba perdida —, dijo Severus secamente—. Tan solo ten cuidado, si sientes que tu magia te supera, vete a casa inmediatamente —. No quería que los estudiantes descubriesen lo poderoso que era Harry. Con los espías del Señor Oscuro por todo el lugar, podía convertir conseguir al chico en su misión prioritaria, y eso no le gustaba. Quería que el mago malvado fuese totalmente ajeno a lo mucho que Harry podía ser una amenaza para él, al menos hasta que su entrenamiento estuviese completo.
Harry sonrió de forma genuina. Casa… ¿se estaba acostumbrando tanto a aquel lugar que pensaba en él como su casa? Quizá lo era, pero su piso de Londres siempre significaría más para él.
—Si te pierdes, llama a Grace; ella puede traerte de vuelta —, añadió Severus, apartándose de la puerta al escuchar a los estudiantes aglomerándose en el exterior. Había tenido bastante de estudiantes fastidiándolo todo; no quería que ocurriese con los de sexto curso, las pociones que hacían eran más volátiles.
—Lo haré —, dijo Harry, dejando que su cabeza se reclinase contra Severus. Al menos los estudiantes estarían en clase y no le mirarían embobados.
—Bien —, dijo Severus con aprobación, pasando sus dedos a través del pelo del chico. Sus labios se fruncieron; cuando Harry ronroneaba, era como un gato. Su alegría se empañó de alguna forma; Harry estaba tan hambriento de afecto, incluso después de dos años juntos. No pudo preguntarse si habría un momento en que su sumiso no estuviese tan desesperado por su atención—. Ve entonces, te veré después —. Severus tuvo que reprimir la necesidad de mantenerle allí, donde podía verle, donde sabía que estaba a salvo. Por desgracia no podía hacer eso, no podía cortar las alas a Harry, se suponía que él debía desplegarlas, ayudarle a ser todo lo que podía ser. Jamás se comportaría de forma egoísta, sin importar lo fuerte que fuese su deseo.
—Adiós —, dijo Harry, despegándose de su Dominante y abriendo la puerta con rapidez, provocando que todos los estudiantes que esperaban pegasen un salto. Severus jamás abría la puerta para dejarles pasar al aula hasta que había sonado la segunda campana—. Divertíos —, dijo de forma burlona a los Gryffindor y Slytherin de sexto años antes de alejarse. Estaba tenso y alerta a cada paso del camino, por si los idiotas intentaban algo.
Nada ocurrió. Harry no estaba seguro de si estaba desilusionado o no; ¿quería eso decir que deseaba realmente una pelea? Desechando sus pensamientos, vagabundeó por el colegio. El Gran Comedor estaba vacío, sin un alma a la vista. Bajando las escaleras hasta el vestíbulo sin embargo se lo encontró lleno de estudiantes. La mayoría estaban sentados fuera, en el patio, con libros en su regazo, leyendo todo lo que caía en sus manos. Sólo había una persona que llamaba la atención: Ronnie; estaba tendido sin más en la hierba sin hacer nada, con una vieja escoba tirada junto a él.
—Siento lástima por esos estudiantes de quinto —, dijo Luna, como si estuviese perdida en sus pensamientos.
—¿Me hablas a mí? —preguntó Harry, mirándola con extrañeza.
—Les hablo a los Nargles a tu alrededor —dijo la chica melancólicamente.
—Vaaaaale —, dijo Harry, alejándose con cautela; estaba loca de remate.
Luna rió al verle hacerlo. Estaba acostumbrada a eso, sin embargo, todo el mundo pensaba que era rara—. Mi nombre es Luna Lovegood; tú eres Harry Potter, ¿verdad? —dijo.
—Y tú eres una Einstein, ¿no? —dijo él sarcásticamente.
—Si tú lo dices —, respondió Luna místicamente.
—Muy bien, voy a picar. ¿Por qué te dan lástima los de quinto curso? —preguntó Harry con curiosidad tras unos instantes de silencio.
—¿No lo oyes? —dijo ella encarándose con él, sus ojos azules intensos en su rostro, que tenía una permanente expresión de sorpresa.
—¿Qué? ¿A los Nargles? —dijo Harry dubitativo. ¿Eran todos los magos y brujas tan extraños? Hmm, los gemelos eran emotivos pero no así de raros. Dumbledore era… otra cosa totalmente diferente y se negaba a ahondar en ello. Severus parecía la única persona normal allí, el resto eran o extraños como ella u orgullos y altivos.
Luna rió entre dientes—. No, por supuesto que no, ellos no pueden hablar, tonto —. Una Gryffindor llamada Hermione Granger se ha ocupado de las clases de Transformaciones, y ha hecho llorar a dos alumnos de segundo año después de que saliesen de clase. Les hizo parecer estúpidos, y eso con los de segundo; los de quinto van a llevarse una sorpresa. Nuestra Prefecta se ha vuelto loca por lo que ella ha hecho; será mejor que se mantenga alejada, por lo que me he enterado está en pie de guerra. Aunque sea contra la Premio Anual.
—¿Por qué me estás contando esto? —preguntó Harry, entrecerrando los ojos y mirándola con cautela.
—Por nada —respondió ella vagamente, antes de alejarse, dejando a un desconcertado Harry Potter contemplándola.
Muy bien, este mundo estaba intentando volverle loco, era oficial. Brujas extrañas, Directores dementes, Weasleys locos, Grangers presumidas y profesores simplemente raros que pensaban que él era algún tipo de reencarnación de Merlín. Hmm, Granger… bueno, estaba aburrido; una sonrisa burlona se asentó en su rostro. Oh, él también podría divertirse.
—¿Puedes decirme dónde está la clase de Transformaciones? —preguntó Harry, parando a la primera persona que vio, aunque el chico parecía estar a punto de desmayarse por la mera pregunta. Sus cejas se alzaron ante su tartamudeo; bien, había tenido que elegir a alguien igual de extraño que los demás, justo lo que necesitaba—. ¡Oh, vamos! ¡Es una pregunta sencilla! —le gritó exasperado.
—Aula 1B —, tartamudeó Neville, con los ojos abiertos de par en par—. Está junto al patio central.
—Ésta es la planta baja ¡no hay sitio para aulas! —declaró Harry, mirando alrededor.
—Subiendo por esas escaleras, a la izquierda —, indicó Neville nerviosamente, señalando hacia donde estaba.
—Gracias —, suspiró Harry, meneando la cabeza antes de marcharse. El chico parecía tener dieciséis, o diecisiete años; ¿por qué estaba aún tan nervioso? Debían meterse mucho con él; era tan débil, una presa fácil. Quizá por eso estaba tan nervioso; idiota, no debería demostrar debilidad, y tendría que enfrentarse a aquellos que le hacían daño, de otra forma acabaría muerto.
Deambulando por el lugar, dio rápidamente con el aula con el cartel 1B –Profesora de Transformaciones Minerva McGonagall– en ella. Así que sólo era una profesora, no tenía una maestría en la materia. En la puerta de Severus ponía Maestro en Pociones. Agachándose, se puso a un lado y escuchó. La puerta no tenía ningún cristal así que no podía ver el interior, pero sí escuchar lo suficiente para darse cuenta de por qué la chica lunática… no, Luna, estaba preocupada. Granger les estaba hablando como si fuese idiotas, aunque para ser justo su Dominante actuaba de igual forma con los alumnos. Ellos hacían explotar sus pociones, sin embargo, era diferente: Severus era un profesor, ¡ella todavía era una estudiante! Obviamente McGonagall no les trataba así… si se comportaba de igual forma que con él… entonces Granger estaba siendo lo opuesto. Les estaba agobiando, no ayudando a aprender la habilidad. Por lo que recordaba leyendo el libro, decía 'Transformaciones se considera un tema difícil y es más científico que cualquier otro, ya que debes ejecutarlo a la perfección para que la transformación tenga éxito'—. Él no era tan listo como todo el mundo allí, pero le sonaba a que Transformaciones era una de las ramas de la magia más difíciles de dominar.
Harry se llevó un susto de muerte cuando un sonoro sollozo fue seguido por la puerta abriéndose de repente por una lloriqueante estudiante de primero. ¿Por qué no aprendía la gente? ¡Era un signo de debilidad cuando hacían cosas como esa! La chica de primero se topó directamente con él; parecía diminuta en comparación. Las coletas que llevaba hacían que pareciese que tenía sólo ocho años. Harry tragó saliva con fuerza, recordando con fuerza al niño pequeño que había intentado ayudar, por razones que no comprendía. Cierto, ambos tenían el pelo negro, pero eso era todo.
—¡Perdóneme señor, lo siento! —dijo ella intentando rodearle.
—¿Cómo te llamas? —preguntó Harry, arrodillándose. Tanta inocencia, ¿había sido él alguna vez tan ingenuo? No a esa edad… ni a ninguna edad, al menos no podía recordarlo.
—Phoebe —, dijo ella sorbiendo por la nariz.
—Vuelve a la clase; no dejes que ella gane —, dijo Harry con firmeza, haciendo que se diese la vuelta y conduciéndola hacia el interior del aula.
—¿Qué estás haciendo tú aquí? —dijo Hermione con arrogancia, mirándole desdeñosamente mientras cruzaba la puerta detrás de Phoebe.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis?
Sé que estabais esperando otra cosa en este capítulo, pero parece que tendremos que esperar un poco más para saber qué pasará en el colegio a la hora de la cena. Esperemos que la autora no nos deje mucho tiempo con la intriga. ¡Paciencia!
¡Muchísimas gracias a: Tsuruga Lia1412, Bellatrix Hale, Cristine Malfoy, cuqui . luna .3, Reno Alvarez, Lunatica Drake Dark, sachacaro, Fran Ktrin Black, AngieSCullen y Sara por vuestros comentarios!
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Cuidaros mucho. :D
Un saludo
Traducciones. A ver qué sale.
