4. Ahora ya lo he visto todo

La luz siguió ahí un rato hasta que finalmente pareció desaparecer. Abrió los ojos y creyó estar durmiendo otra vez. Se encontraba en medio de un bosque que no conocía, pero que resultaba de lo más reconocible para él, como las junglas que rodeaban Ciudad Centro. A lo lejos, sin embargo, ya no veía su ciudad derruida; ni Paladice, ni monstruos, ni edificios modernos, ni ciudad metropolitana... Allí se alzaba una pequeña ciudad, campestre pero moderna y cómoda. Colorida, llena de vida y habitada por algo que parecía un cruce entre humanos y... ¿Algún tipo de ser equino, tal vez?

- Indudablemente ya no estamos en Kansas- se dijo para sí Hope- ¿Qué cuernos es este lugar?

Hope se acercó un poco más, pero prefirió mantener las distancias de la ciudad, creyendo que sin duda terminaría asustando a los demás en vista de que no parecía haber humanos como él por allí. Quizá fuera el único que habían visto nunca antes. Se acercó lo suficiente como para poder ver la ciudad bien desde sus prismáticos con mini-micrófono incorporado que les había puesto, lo cual junto a unos cascos, le permitía escuchar bien todo lo que pasaba frente a sus ojos. Alcanzó a escuchar a dos de esas criaturas hablar, un camarero y su cliente.

- Entonces, ¿lo de siempre, Daisy?

- Si, por favor. Gracias.

Bien, sabían hablar su lengua. La comunicación era posible. Pero era evidente que tenía que ser cuidadoso; la intervención forzosa y brusca de su hábitat natural podría llevar a cabo el desarrollo de un catastrófico acontecimiento. Asi pues, el plan sería...

- ¡A LA CARGAAAAAAA!

De repente, un gran grito llenó el aire y Hope fue derribado por algo parecido a un misil de rayo arcoíris que cayó a toda velocidad contra su espalda. Y perdió el conocimiento.

Aquello era inexplicable; Hope había sobrevivido a monstruos gigantescos más listos que él, se había enfrentado a demonios con alas del tamaño de un pterodáctilo adulto, había escapado en más de una ocasión de hordas que dejarían pálidas a la marabunta africana y las hormigas rojas gigantes juntas, aprendió a sobrevivir en territorio hostil desconocido por semanas, enfrentó la muerte de cara en más de una ocasión... ¿Cómo era posible que le hubiese sorprendido un objeto volador parlante (y evidentemente vivo) no identificado? ¿Cómo pudo bajar tanto la guardia? Lo cierto es que aquel lugar era pacífico y lleno de vida era todo lo opuesto a su sombrío mundo y quizá eso le dio sensación de paz más que otra cosa, algo que no tuvo tiempo de tener ni siquiera mientras dormía. Pasó un rato hasta que recuperara la consciencia poco a poco y mientras se perdía en sus pensamientos, logró oír algunas voces.

- ¿Qué deberíamos hacer con él?- dijo uno.

- Lo decidiremos cuando la princesa vuelva- contestó otro.

- ¡Yo digo que lo encerremos! ¿El castillo tiene mazmorras? ¿No? ¡Pues quizá debería tener! ¡Construiremos unas nosotras mismas!

- Rainbow, por favor. Tu actitud de "golpear primero y pensar después" no ayudará a solucionar nada de esto.

- ¡Estaba armado! ¡Podría haber herido a alguien!

- Tanto como podría haber NO herido a alguien.

- ¡Estaba espiando, AJ! ¡Seguro que trabaja para alguien que quiere hacernos daño!

- Por el amor de Celestia, Rainbow, ¿quieres parar? Hasta la fecha, la única criatura que ha hecho daño aquí eres tú. Y no quiero ni imaginar cómo se pondrá Twilight cuando vuelva y se entere de lo que has provocado. Puede que hayas empezado una guerra.

- ¡Que se atrevan esos bichos raros! ¡Les daré su merecido!

- Antes de condenar a nadie, ¿quieres al menos esperar a ver qué pasa cuando despierte?

- Le diste muy fuerte, espero que esté bien- dijo una tercera voz- Parece tan demacrado...

Hope pudo notar un paño frío sobre su frente.

- ¡Mph! ¡Eres demasiado blanda, Sunset! ¡Podría ser un enemigo!

- Con tu actitud no me extrañaría.

- ¡Es un intruso de quien estamos hablando!

- Bueno, quizá entonces arreglemos TÚ metedura de pata antes de que llegue a peor con algo de bondad.

- Sunset tiene razón. Además, no es como si pudiéramos simplemente deshacernos de él como si nunca hubiese existido, ¿verdad?

- ¡Mph!

- Mirad, creo que ya despierta.

- Atentas entonces, chicas. Esto puede ponerse peligroso.

AJ suspiró.

- Rainbow, nunca cambiarás.

Hope abría los ojos poco a poco para ver a sus interlocutores. Ante él se encontraban tres de esos semi equestres hembra, por la forma de sus cuerpos. Compartían ciertas características, como tener cortos hocicos de caballo, cola, orejas de equino y pezuñas por pies. La primera, a su derecha, tenía la melena rubia con mechas rojas (¿o era roja con las mechas rubias? No supo decir), imitando el aspecto de lo que parecía ser el sol, el pelaje anaranjado y los iris de los ojos de color azul cian pálido. Su expresión de preocupación le parecía adorable y cariñosa al mismo tiempo. Usaba un sencillo vestido azul sobre una chaqueta de cuero negra y unas botas altas. La otra tenía un sombrero, melena rubia y pelaje naranja y su tono de voz parecía delatar cierto acento sureño norteamericano. Lucía como una chica de campo: camisa a cuados atada a la altura del pecho, pantalones vaqueros, botas... La tercera era una pegaso azul de melena arcoíris que lo atravesaba con la mirada como quien observa una presa. Vestía cual rockera rebelde con un top negro, pantalón vaquero corto por encima de sus rodillas y brazaletes de pinchos. Su pelo estaba hecho a modo de una gran cresta mohawk de aspecto rizado y trenzada en la nuca e imitaba todos los colores del arcoíris. Su expresión decía a todas luces "no juegues conmigo, extraño". Estaba tumbado en una cama, cubierto por una sencilla sábana.

- Oh, hola- dijo la pony de melena de sol. Viéndola de cerca, Hope notó que tenía un cuerno saliendo de su frente- ¿Estás bien? Rainbow te ha pegado bien fuerte.

- A lo mejor no habla tu idioma, Sunset- dijo Rainbow- Ahora tendremos que comunicarnos con gestos o algo.

Finalmente, Hope se dignó a hablar.

- Muy bien, no pienso soltar obviedades como "tenéis alas" o "estás volando", porque eso parece lo lógico aquí, pero ahora ya lo he visto todo: sois tres chicas-caballo de diferentes colores, con la capacidad de hablar y dos de vosotras de volar.

- ¿Sabes que has terminado recalcando lo obvio de todas formas, verdad?- dijo AJ ante la impasividad de sus compañeras, que se quedaron de piedra un rato.

- Uh, es cierto. Quizá sea un reflejo de mi gente para digerir lo inexplicable para ellos...- cuando Hope trató de moverse, notó que su mano izquierda estaba esposada- ¿Y esto?

- Has sido descubierto en territorio de Ponyville desde lugares desconocidos cercanos al Bosque Everfree espiando por motivos desconocidos- dijo con tono autoritario Rainbow- ¡Ahora eres prisionero de los ponies hasta nuevo aviso de la princesa!

- Rainbow insistió- suspiró AJ- Dijo que no te iba a dejar solo por ahí suelto.

- ¡Basta de charleta insulsa!- Rainbow se puso a escasos centímetros de la cara de Hope- ¡¿Para quién trabajas?! ¡¿De dónde vienes?! ¡¿Qué eres?! ¡¿A quién sirves?! ¡¿Cuáles son los planes de tu jefe para con los ponies de esta apacible ciudad?! ¡Depende de cómo contestes, sellarás tu destino más rápido o más lento!

Aquella pegaso estaba empezando a sonar como una loca general en mitad de una guerra contra todo el mundo que veía enemigos hasta por debajo de las rocas. Hasta en las mismas rocas. Aquello le pilló tan de sorpresa a Hope que no sabía ni qué decir. Entonces recordó de golpe que había pasado medio mes desde la última vez que habló con alguien o algo que no fuera una animal incapaz de comunicarse verbalmente con él. Como consecuencia, hizo lo típico:

- ¿Tengo que contestarte ahora?

Dijo lo primero que se le pasaba por la cabeza. AJ y Sunset rieron.

- Oh, tenemos un gracioso con nosotras- la joven crujió los nudillos- Bueno, yo también puedo ser muy divertida.

"Lo dudo mucho" pensó Hope.

- Lo dudo mucho- repitió en voz alta.

Rainbow lo atravesó una vez más con la mirada. Este miró de reojo a Sunset.

- Acabo de decirlo en voz alta, ¿verdad?

- Uh... Si.

- ¡Aquí las preguntas las hacemos nosotras!- saltó otra vez la pegaso, que lo agarró por la pechera de la chaqueta con aire amenazante- ¡Contesta ahora!

Entonces AJ agarró por la cola a Rainbow, arrastrándola hacia otro lado de la habitación.

- Muy bien, calma vaquera- dijo entre dientes antes de soltarla- Creo que por hoy es suficiente grado cinco de interrogatorio. Vamos a dejarle descansar y ya veremos qué pasa cuando la princesa del castillo vuelva.

- ¡Pero si acabo de empezar! ¡Y ni siquiera ha contestado a nada en absoluto!

- Como ya he dicho: cuando la princesa vuelva. Vámonos.

La pony vaquera empezó a llevarse a rastras a la pegaso, que pataleaba en el aire desesperada por soltarse de su retenedor.

- ¡Pero, pero, pero...!

Sunset le pasó a Hope otro paño húmedo por la cara mientras sus amigas se alejaban.

- Oh, por favor perdona a Rainbow. Es muy sobre protectora con su hogar.

- ¿No lo somos todos siempre?- contestó él. Entonces agarró su mano- Gracias por el paño, pero estoy bien. Mejor vete con tus amigas antes de que esa tal Rainbow piense que te tengo hecha prisionera... ¿Me ayudaste a curarme, verdad? Gracias.

- Oh- la mencionada se sonrojó con una sonrisa- No hay de qué. Um... No tengas miedo, estoy segura de que Twilight será más considerada contigo.

- Sunset, ¿verdad? Yo soy Hope. Hope Hart.

- Mucho gusto, Hope. Pese a la situación...

El humano entonces notó la mano de Fluttershy con más cuidado. Su pelaje era casi del mismo tacto que su piel humana, extremadamente corto y suave. Viendo que las demás tenían un aspecto parecido, supuso que era igual para todos. Sus manos eran tan suaves...

- Uh... Perdona.

- ¿Eh?

- ¿Me sueltas, por favor?

Hope tardó en reaccionar: se acababa de dar cuenta de que estaba acariciando su mano impunemente, haciendo que la pegaso se volviera más roja que un tomate maduro, y casi como llevado por un resorte se separó de ella.

- ¡L-Lo siento mucho!

- Oh, no. No pasa nada.

- Es que... Me sorprende. Eres casi del mismo tacto que mi piel y...

- Si, yo también he notado eso. Aparte del aspecto, parecemos muy iguales.

La pegaso entonces puso sus manos en ambas mejillas de Hope. Este notaba que se subían un poco los colores.

- ¡¿Sunset?!- gritó Rainbow- ¡¿Qué te está haciendo ese?! ¡Voy a buscarte!

"¡No!" gritó para sus adentros el aterrorizado subconsciente de Hope mientras todavía recordaba el primer placaje de la pegaso marimacho. Rápidamente se separó de Fluttershy y corrió a esconderse tras su capucha de camuflaje como hacía cuando se protegía de algún depredador en mitad de la maleza.

- ¡No, tranquila! Ya voy. Estoy bien- se giró luego a Hope- No te preocupes, en el fondo es todo palabra.

"Quizá, pero sigue doliendo", pensó Hope. La pegaso se alejó flotando levemente en el aire hasta desaparecer por una puerta. Hope revisó su alrededor: se encontraba en una habitación sencilla, con una cama, una mesilla de noche, y sin ventanas (¿Habría sido idea de Rainbow llevarle allí para simular la celda de una prisión?). Otra cosa que notó es que las paredes no parecían estar hechas de cemento, sino de algo parecido al cristal, pero sin llegar a ser transparente. Por suerte le dejaron sus posesiones personas, aunque como era obvio le habían quitado sus armas; la ballesta, el cuchillo... También se llevaron la cuerda. Sólo tenía los trastos útiles de siempre. Y El Libro, que al parecer no les llamó la atención en absoluto.

- Al menos tendré qué leer. A ver si descubro algo interesante.

Lo cierto es que Hope nunca se atrevió a leerlo en profundidad. Se saltaba los datos menores para concentrarse en cosas que consiguieran de verdad salvarle la vida ahí fuera. Ahora que parecía haberse reencontrado con la civilización (equina, sí, pero civilización a fin de cuentas) le apetecía hasta leer un poco. Antes ni siquiera se le habría ocurrido.

Pasó un rato en el cual Hope leyó y releyó varias veces fragmentos del libro. Por más que buscaba, no parecía encontrar nada al respecto de Chesie por mucho que buscara. Nada en absoluto. Entonces llegó a encontrar un párrafo de lo más curioso:

He descubierto un peculiar pero fascinante acto común entre estás criaturas. Según parece, comparten más cosas con los animales además de apariencias; siguen una jerarquía en la cual el superdepredador es el alfa del grupo. Al igual que en las manadas de lobos, hay alfas y hay omegas, pero no hay betas dentro de una misma especie, pero...

- ¡EY!

Pocas cosas, y es en serio, podían sorprender tanto a Hope como para hacerle saltar. Llevaba mucho tiempo soportando las sorpresas desagradables desde que Harapiento saliera de un contenedor de basura de una tienda de ropa en busca de nuevas prendas. Pero por alguna razón la equina fue lo suficientemente ruidosa y silenciosa como para provocarle un respingo ¿Estaría perdiendo sus reflejos al regresar a la civilización?

- Dios, ¿es que no sabes entrar en una habitación sin darme un susto de muerte o qué?

Ella no contestó. Se limitó a mirarle de arriba abajo con aire inquisitivo.

- ¿Qué estás leyendo?

- Sólo es...

Por desgracia, pareciera que la chica no era en absoluto de las que piensan, sino de las que actúan. Por dicha razón se lanzó sobre el joven con hostilidad para tirarle a toda velocidad por la puerta, rompiendo las esposas en el proceso. Hope lo consideró una oportunidad para huir, aunque prefería escapar de los ataques de la pegaso haciendo gala de su ahora característica agilidad en el medio año de supervivencia en Centro.

- ¡VUELVE AQUÍ!

- ¡Ni loco!

N/A: Si queréis un ejemplo de cómo imagino a los equestres aquí, ved del arte de la dibujante Pia-sama, del comic Rogue Diamond o de personajes antropomórficos de Atryl en Deviantart.