6. Colega, ¿dónde está mi casa?
Después de un día tan ajetreado y loco, sin duda necesitaba pasar un tiempo en un lugar conocido. Si, volver al Paladice era justo lo que necesitaba. Así quizás consiguiese calmarse y traer algo de sentido a toda esa locura. No hay nada como...
- ¡MI CASA!
Ver el edificio antes solía llevarle gloria a sus expediciones al exterior. Ver que se alzaba un poderoso edificio intocable e inalterable perfectamente reforzado y fortificado sobre hormigón armado de acero le traía calma, paz y, sobre todo, esperanza. Es por esta razón que ahora ver el Paladice le dolió más que nunca; pareciera que King Kong y Godzilla se hubieran pegado un duelo de tango, flamenco y Zumba todo junto en el tejado del edificio: ventanas rotas, puertas rotas, suelo roto... Todo roto, prácticamente. Y además, las marcas del suelo parecían indicar que lo hubiesen arrancado de cuajo del mismísimo suelo de hormigón reforzado en el que había sido construido y lo hubiesen puesto ahí dejándolo caer desde una altura de más de cien mil metros.
- ¿ESO es tu casa?- le espetó Rainbow a un Hope al borde de las lágrimas- Pues no es que hayas hecho un buen trabajo con ella que digamos.
- Me llevó medio año fortificarlo... Alzar defensas, colocar persianas de acero, reforzar entradas y salidas... Hasta cambié el código del ascensor. Todo mi trabajo directo a la basura.
- Ya te diré, compañero.
- Ay- suspiró- Volver a empezar con esto, supongo. Espero que al menos no todo esté roto.
Una vez dentro, Hope hizo lo de siempre e intentó accionar el ascensor... Luego se percató de que no había energía y por tanto no había ascensor. A subir por las escaleras se había dicho. Y eso fue lo horrible. Claro que Rainbow, Fluttershy y Sunset podían elegir volar, pero igualmente era cansado. Pasado un momento, prefirieron subir por los escalones para descansar.
- ¿C-cuantos... -uff- ...pisos... -agh- ...dices... -puff- ...que tiene... -arf- ...este edificio?- preguntó una exhausta Rainbow.
- Son como unos 820 metros de altura, asi que son como ciento sesenta y pico plantas. Hemos subido como... Veinte. Y mi piso está arriba del todo y sin ascensor tendremos que subir por el acceso de servicio, que es algo más engorroso.
- ¿Por qué no entramos por fuera?
- Tú tal vez puedas, pero está todo cerrado. Y no vas a romper más mi casa. Además, igualmente tendrías que volar y te cansarías de todas formas, ¿no?
- Voy a morir...
- No me seas llorona. Es gracias a estos escalones que he perdido unos cuantos kilos de más.
- No me extraña. Me duelen hasta las alas.
- Querido- dijo Rarity- ¿No hay otra manera más cómoda de subir este lugar?
- El ascensor era la manera más cómoda. Pero sin energía no funcionará.
- ¿Me estás diciendo que tienes un edificio sin energía en mitad de la nada?
- ¡Antes no estaba aquí, vale! Si tanto os molesta subir escaleras, podemos probar los atajos.
- ¿Si hay atajos, por qué no lo dijiste antes?
- Son un poco... Incómodos.
"Incómodo" era ser suave, según su juicio. Los atajos en caso de fallar los ascensores eran los montacargas manuales usados por el personal de mantenimiento para subir bandejas de comida o sábanas sucias. Era... Bastante pequeño.
- Oh- dijo Rarity al ver el "atajo"- Ya entiendo.
- A diferencia de los ascensores, tienen su propia batería eléctrica cargada por el movimiento de los raíles del montacargas. Un par de viajes arriba y abajo y se carga en seguida.
- Pero es tan... Pequeño.
- Podemos subir unos cien pisos con facilidad en esta cosa.
Las chicas se miraron. Parecía la mejor solución.
- En pareja de dos, entonces- le espetó Rainbow.
- No se yo si...
- ¡Dije en pareja de dos! ¡No me discutas!
Pero la pegaso pronto se arrepintió. Eran tan estrecho que sólo dos ya era multitud.
- ¡Ow, quita tu pie de mi estómago!
- ¡Deja de moverte! Te dije que esto era mala idea. Subamos sólo otros veinte pisos y salgamos fuera para descansar. Así un rato hasta llegar arriba. Tardaremos, pero será más cómodo.
- Creo que será mejor que sólo subamos unos pocos. En el siguiente viaje irán Applejack y Rarity y asunto solucionado. Las demás esperáramos aquí.
- ¿Tengo que hacerlo?- preguntó Rarity- Parece tan sucio y pequeño...
- No me digas ahora que tienes claustrofobia, porque se bien que no has tenido problemas con la suciedad antes.
- No, pero no me hace gracia estar tanto tiempo encerrada.
- Necesito que al menos alguna de nosotras vaya con Rainbow para tenerla calmada. Y AJ y tú sois sus mejores amigas.
- ¡Ey! ¡Aquí a quien hay que controlar es a este...! ¡¿Dónde estás tocando?!
- ¡Si no he hecho nada!
- ¡Suéltame ahora mismo!
- Más quisiera yo. No puedo ni estirarme.
- ¡Como no sueltes ahora mismo...!
- ¿Veis a lo que me refiero?
- Si- dijeron la vaquera y la modista a la vez.
Tras muchos viajes y esperas, el grupo consiguió llegar hasta la penúltima planta, pero se habían quedado sin escaleras.
- ¿Y por dónde accedemos ahora?
- Ya te lo he dicho: por el área de servicio- el humano entonces abrió una puerta oculta- Por aquí.
- Oooh, un pasadizo secreto- dijo Rarity- ¡Qué emocionante! Como los viejos castillos de Equestria.
- Eres consciente de que ya tuvimos malas experiencias en el pasado con castillos y pasadizos, ¿verdad?
- ¿Por qué tienes que ser tan aguafiestas?
El "pasadizo secreto" era más bien un camino hasta unas escaleras que daban a la parte de atrás de la chimenea.
- Asi que POR ESO no funcionaba esa chimenea. Era una estufa de inducción. Y yo trayendo leña como loco a este chisme para el invierno...
Las chicas observaron bien los alrededores.
- ¿Has estado viviendo aquí durante medio año?- le preguntó AJ- ¿Tú sólo?
- Te acabas acostumbrando a todo, realmente.
- Yo más bien diría que es para volverse loco- le espetó Rainbow.
- Bueno, reconozco que no es tan mal sitio para vivir, si me preguntas. Unos arreglos, un poco de decoración... Y este sitio quedaría divino. Oh, me encantaría conocer más de tu tierra. Especialmente ropa.
- Buena suerte, está mayormente desolado. Casi todo se ha perdido. Pero si quieres ver algún ejemplo de moda, el vestidor está por el lado de allí. Acumulé ropa para el invierno y el otoño por si acaso.
- ¡Uuh! Gracias, querido. Voy a ver.
Mientras Rarity hacía un viaje a la moda, los demás se dedicaron a revisaron el lugar para saber si era estable. Aparte de algunas ventanas rotas y ciertos daños menores, pareciera que el lugar estaba bien. Estable, en una pieza. Los muebles no se habían dañado mucho tampoco, aunque a Hope parecía que le preocupaba más el estado de las consolas y la tele.
- ¡Me llevó una eternidad sacarlos de sus tiendas!- se lamentaba. Por suerte, parecían estar bien.
Justo entonces, un chillido proveniente del otro lado de la habitación que todos inmediatamente identificaron con Rarity. Corrieron a buscarla.
- ¡Rarity!- saltó Rainbow- ¡¿Qué pasa?!
- E... E... Es-es-eso-eso-eso-eso...
La unicornio señalaba a un montón de terrarios que contenían escorpiones, lo cual hizo que la pegaso y AJ giraran los ojos de exasperación mientras suspiraban.
- Rare, sólo son bichos- le espetó Applejack.
- ¡Precisamente!
- No tienes remedio...- siguió Rainbow- ¿Por qué tienes tantos, Hart? ¿Hasta en el Apocalipsis te da por coleccionar?
- Son una buena fuente de proteínas a la hora de comer si te faltan recursos. Y no tengo ganas que los Sapo Toros se los coman antes que yo.
Rarity se quedó de piedra, mirando al joven con la mandíbula caída de puro pavor.
- Me estás diciendo que...
- Los cómo, si. Son el único vicio que no he superado aparte de fumar, que estoy en vías de dejar.
De pronto, la unicornio se puso verde.
- Relájate, Rare; es un farol.
- No lo es. Y me está tocando las narices este dichoso desprecio hacia mi persona.
- Pff, por favor. En la vida me creeré que has comido esos bichos para sobrevivir.
- Soy explorador. Los exploradores sobreviven a lo bruto si hace falta.
- Ya, ya.
Al rubio se le estaba agotando la paciencia. Una cosa era menospreciar a alguien, pero otra muy diferente era simplemente desacreditarle públicamente como si fuera un mentiroso sólo porque ese alguien quisiera. Le dieron ganas de coger su pala china multiusos militar y pegarle en la cabeza, pero en su lugar tenía una idea mejor; sin decir nada o inmutarse en lo más mínimo, abrió un terrario y sacó un escorpión aún vivo sujetándolo por la cola, el cual se metió en la boca sin rechistar y masticó dejando la cola con el aguijón venenoso fuera, dejando de piedra a las tres ponies. Rarity terminó desmayándose (tan de golpe que se olvidó de alcanzarse un sofá sobre el que caer).
- Saben a queso- dijo este entre mordiscos- Por si te preguntas.
- No podré volver a comer queso en mi vida, me temo- dijo solamente Rainbow- Al menos mientras dure este recuerdo en mi memoria.
Hope rió.
- Bueno, en vista de que parece que aquí no hay nada, tal vez podamos bajar por el ascensor y... Cuernos, ahora recuerdo: ¿qué ascensor? No hay energía. Habrá que volver a bajar a pie.
- Ni de coña bajo contigo en un montacargas de nuevo. AJ, haz tu magia.
La pegaso le pasó una especie de motorcito pequeño de raíles. Eso le sonaba curiosamente familiar al humano...
- ¿Eso es...?
- El motor del montacargas. AJ lo adaptará para este chisme y asunto concluido.
- Luego soy yo el ladrón ¡¿Te has vuelto loca?! ¡No puedes usar eso en el ascensor! No compares la potencia de un montacargas que levanta como dos kilos y este trasto, que soporta a siete personas como máximo.
- Tú déjala hacer.
- No, no, no. Es imposible que...
Mientras Hope se lamentaba, la granjera consiguió abrir las puertas del ascensor, colocar el motor y hacer un puente para que funcionara.
- Listo. Podemos bajar ahora, seguro que está mejor que ir en el otro camino.
Hope se quedó de piedra. Y el resto del descenso rezongaba en una esquina... O lo más parecido, porque por desgracia el ascensor no tenía esquinas y era circular.
- ¿Qué decías?- dijo socarrona Rainbow.
- Cállate. Y no presumas, no has tenido absolutamente nada que ver en esto.
- ¡Mph!
Unos metros más abajo, llegando al recibidor, Hope vio algo que le hizo parar el ascensor manualmente.
- ¡¿Qué haces?! ¡Ah! ¡Esto es una trampa, ¿verdad?! ¡Hay algún tipo de truco detrás de esto!
- Calla y mira fuera.
- ¡A mí no me des órdenes, maldito...!
- Rainbow- interrumpió Applejack- Deja de quejarte y mira esto.
En la entrada, un grupo de seres habían arrinconado a las demás amigas del grupo. Eran enanos de espesas barbas y largas orejas puntiagudas, de narices con diferentes formas, algunos con pelo y otros calvos, embutidos en trajes harapientos hechos de pana, con sandalias por donde se veían sus horrendos y callosos pies con largas uñas. Unos pocos retenían atadas a Fluttershy y Sunset, obligando así a Twilight a que no usara su magia. Tenían palos de escoba con cuchillos unidos a un extremo a modo de arma.
- ¡Puagh!- exclamó con asco Rarity- ¿Qué son esas cosas?
- Sus sicarios, tal vez- le espetó Rainbow.
- Oye señorita no-me-fio-de-ti-porque-si, te haré saber que no solo no voy por ahí robando sino que además soy anacoreta desde hace medio año. Ahora, si has terminado con las acusaciones, ayúdame con esto.
Hope había conseguido abrir la puerta de una habitación, donde se guardaban armas de fuego de todo tipo.
- ¿Qué es eso?
- Armas. Coge una, vamos a sorprenderlos yendo por el restaurante.
- ¿Tienes armas?
- Claro. Hay que defenderse. Por desgracia no tienen balas.
- ¿Sin balas? ¿Lo dices en serio?
- Soy un pésimo tirador. Las uso más para asustar que otra cosa. Lo prefiero a acabar volándome un pie. Ahora vamos, tenemos que hacer si queremos salvar a vuestras amigas.
Mientras el grupo apartado se acercaba por detrás a los misteriosos enemigos, los enanos se divertían azuzando a las chicas.
- ¿Qué os parece, muchachos?- dijo uno de ellos, de espesa barba grisácea- ¡Es nuestro día de suerte! Una nueva casa, cientos de cómodas camas... Y ahora tenemos sirvientas.
- Podríamos darles vestidos acordes- dijo otro.
Todos se giraron a mirarle.
- Bueno, sólo digo.
- Vaya que eres corto de miras; ¿para qué darles ropa en primer lugar? ¡Que trabajen desnudas!
- Más quisieras- le espetó con desprecio Sunset- Prefiero arrancarme la piel, gracias.
- Bueno, si es tu deseo... Las yeguas no necesitan ir vestidas, ¡y menos ir a dos patas! ¡Iréis a cuatro y nos cargaréis a todas partes!
- ¡Y nos serviréis en la cama!
- ¡Y...!
Pero el inigualable despliegue de perversiones y deseos se detuvo. Hope y las demás habían conseguido arrinconar a los asaltantes por detrás.
- Quieto- dijo el humano apuntándole a la espalda con una escopeta a la pequeña criatura- O te reviento el corazón.
- Ay mamá...
- Soltad las armas todos ahora mismo.
- ¡Haced lo que dice! ¡Haced lo que dice! ¡Vamos!
Todos obedecieron, momento en el que Twilight hizo levitar las armas fuera de la recepción y el resto miraron con desdén a los enanos mientras Rainbow crujía sus nudillos.
- Nunca me han gustado los unicornios- masculló el líder para luego volverse a mirar a Hope con cara de amargado- Vaya, si el rey del castillo ha vuelto.
- Será porque esta es mi casa.
- Tu casa, tu casa... Nos debes una, sabes.
- ¿Perdona?
- ¡Es gracias a tí, que te pusiste a provocar a ese bicho gigante de ahi fuera, que vino a por nosotros y nos arrolló junto con nuestra casa! Nos debes un hogar nuevo, asi que lo mínimo que puedes hacer es darnos cobijo.
Hope, con cara de póker, avanzó hasta el líder y le tiró de la oreja hasta ponerlo colgado en el aire.
- ¡Ay! ¡Ayayayayayayayay-!
- Os recuerdo que ESA casa era MÍ casa antes de que llegarais vosotros, me noquearais, me expulsarais metiéndome atado de los pies a la cabeza a un barril y me tirarais a un lago para que se me comiera un cocodrilo ¡Y todo ello después de que os recibiera con los brazos abiertos!
- Ah, es verdad.
De repente, Hope lo soltó de golpe, haciendo que aterrizara sobre su trasero.
- ¡Au!
- Entonces más bien me debéis una VOSOTROS a mi.
- Supongo que sí...
- ¿"Supones"?
- De acuerdo, si; tienes razón. Pero oye, no creo que sea momento de estar mirando al pasado con tanto reproche. Atrás queda atrás y deberías mirar al presente, ¿no crees?
Hope calló un momento para luego sonreír.
- Si, tienes razón.
- ¿De verdad?
- ¿De verdad?- repitieron al unísono las Mane 6 junto a los demás enanos.
- Sep. Es mejor mirar al presente y olvidar el pasado.
Y las patéticas criaturas salieron volando por la puerta principal.
- Empezando por vosotros. Id a buscaros la vida lejos de MI Paladice, muchas gracias.
- ¡Rencoroso!
- Y para ayudaros a hacer mejor camino- el rubio entonces cargó la escopeta de caza- Nada mejor que algo de inspiración.
- ¡Corred!
Y así, entre un sonoro portazo y gritos de pánico, las criaturas con forma de duende desaparecieron entre la frondosidad del bosque.
- No los soporto. Ojalá se los coma un bicho salvaje o algo.
- ¿Qué cuernos eran esas cosas?
- Moochicks. Mestizos entre enanos y elfos. Egoístas, ladrones, comodones y tramposos.
- ¿Y esos inútiles te robaron la casa?- rió la pegaso azul.
- Atraparon a vuestras amigas, ¿verdad?- las secuestradas se sonrojaron, llenas de vergüenza- Dejadme adivinar: vinieron a vosotras fingiendo amabilidad, senilidad, cansancio y dolor muscular o cervical para que les ayudarais y cuando estabais más al descubierto os arrinconaron, reteniendo primero a las amigas de la princesa para que no pudiera usar su magia, ¿verdad?
- ¿Cómo has...?
- Me hicieron lo mismo. Creedme: son muy buenos embaucadores si la necesidad los impulsa. SOBRETODO si la necesidad los impulsa. Gracias a ellos, estuve dos meses deambulando por la ciudad yendo de refugio en refugio hasta que finalmente encontré el Paladice. Los odio de verdad.
- Hasta ahora pareciera que sólo has traído problemas- le espetó Rainbow- Llueven edificios del cielo, aparecen nuevos monstruos... ¡Confiésalo! ¡Trabajas para alguien!
- Rainbow Dash, es suficiente. Comparado con los otros, Hope ha sido el más cordial de todos. Creo que deberíamos darle una oportunidad. Podría ayudarnos.
- ¿Los otros?
- Hoy ha sido un día muy largo. Mejor dejémoslo para más tarde.
- Pero Twilight, no podemos...
- Oh, está bien. Que alguien se quede con él ¿Así te quedarás más tranquila?
- U-um. Yo podría hacerlo...
Todos se giraron a mirar a Fluttershy.
- ¡¿Fluttershy?!- exclamó sorprendida Rainbow- ¿TÚ quieres quedarte a solas con ÉL?
- B-bueno, nos ha salvado. Creo que si quisiera hacernos daño lo habría hecho ya.
- Alguien más debería quedarse con él.
- ¿No basta con un vigilante?
- ¡Lo digo para protegerla a ELLA de TÍ!
- ¡Oi, me estás cansando con tantas acusaciones!
- Muy bien, tranquilos todos- interrumpió Applejack- Lo haré yo. Le pediré a Big Mac que me supla un par de turnos de trabajo y listo.
- Ahora ya me quedo más tranquila.
Twilight hizo un gesto de exasperación. Estos iban a ser días agotadores.
- Contactaré con la Princesa Celestia para ver si puede ayudarnos con el caso de Hope- dijo Sunset- pero puede que la ayuda tarde hasta mañana. Entretanto, creo que puede quedarse aquí sin problema. No está lejos ni cerca de Ponyville, asi que no molestará a nadie.
- Me parece bien- dijo la princesa. Apreciaba de verdad el apoyo de Sunset.
Hope, sin embargo, pudo notar ciertas dudas entre los presentes. Entonces recordó algo y empezó a buscar entre algunas de las cosas que había conseguido bajar en su bolsa de viaje.
- ¿Hope?- le espetó Rarity- ¿Qué haces, querido?
- Busco... ¡Ah, aquí está!
De la bolsa sacó el paquete de delicias de Baker's Tasty Treats. Estaba intacto, por suerte.
- En mi tierra es señal de buena voluntad dar un regalo a los presentes en señal de paz. Una ofrenda, si lo preferís.
- Oh, querido, es innecesario.
- Al contrario: viendo el estado de todos, os subirá el ánimo algo dulce.
- ¿Has dicho DULCE?- saltó la equestre rosada.
- Y estas son una rareza. Puede que sean las últimas pastas de toda mi tierra que aún están enteras.
- Bueno...- dijo Twilight. La verdad es que si se le antojaba algo dulce- Sería maleducado desaprovechar su ofrenda de paz.
- Cuidado, princesa ¡Podrían estar envenenados o narcotizados!
- Ugh, Rainbow, ¿aún actúas así?
- No me fio. No me fio un pelo. No vas a conseguir engatusarnos con dulces y palabrería, intruso. Ni de lejos.
Hope suspiró de exasperación. Luego abrió la caja, cogió un dulce, lo mordió por un lado y lo masticó hasta tragarlo.
- ¿Convencida?
- Bueno...- la pegaso se relamió un poco los labios- No PARECE peligroso... ¡Pero bien podrías haber tomado un anti-veneno antes!
- ¡¿Cuándo?! ¡AJ, Rarity y tú no me habéis quitado el ojo de encima desde que subimos hasta que bajamos!
- Rainbow...
De pronto, Hope notó algo húmedo rodeándole la mano donde tenía el dulce. Se giró para ver a Pinkie con su mano dentro de su boca.
- Pinkie Pie, haz el favor de devolverme la mano.
- ¿MMMMM-MMM?
Todas rieron a excepción de Hope. Luego se separó de él con cara de felicidad, como la de un niño con zapatos nuevos.
- ¡¿Qué es este lujo dulce y esponjoso que recuerda al azúcar puro del donut?!- preguntó con euforia mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro de oreja a oreja. Hope podría haber jurado que sus mejillas habían desaparecido.
- Un cronut. Es una especie de pasta híbrida entre cruasán y donut.
Pinkie ahogó un gritito.
- ¡Ohdiosmio! ¡Eso es BRILLANTE!
- He de reconocer- admitió Rarity- Que suena a una combinación elegante y hogareña al mismo tiempo.
- Comed una cada una, me gustaría guardar alguna para vuestra Princesa Celestia. Seguro que aprecia este regalo tanto como vosotras.
Pasaron un rato compartiendo pastas y conversando un poco hasta finalmente, viendo que anochecía, todos decidieron irse a dormir. Pinkie tuvo que llevarse a "Doña Gruñona", como llamó a Rainbow, a rastras en el aire para que les dejara solos en casa a Hope, AJ y Fluttershy.
- Podéis acomodaros en cualquiera de las cientos de habitaciones, todas son igual de cómodas. Yo voy al penthouse.
- Oh, muchas gracias, Hope. Eres muy amable.
Algo en la voz de la pegaso se le antojaba curiosamente adorable. Pese a ser una equestre, Hope la encontraba tremendamente atractiva. Y adorable, todo sea dicho de paso: su expresión inocente, la manera en la que se acariciaba el pelo, su mirada... Espera, ¿estaba sintiéndose atraído por una yegua? Eso empezaba a ser raro. Mejor irse a dormir antes de que algo más raro pueda pasar.
- Ehm... Bueno, buenas noches Fluttershy, Applejack.
- Buenas noches, compañero.
- B-Buenas noches.
