7. La normalidad anormal
El libro japonés Hagakure: el camino del samurái, comenta en uno de sus párrafos:
"Es bueno pensar en la vida como en un sueño. Si tienes un mal sueño te despiertas y dices que sólo ha sido eso. Dicen que nuestra realidad no dista mucho de esto"
Por desgracia, Hope no pudo hacer esto cuando anoche se fue a dormir y despertó, pues fue asomarse a la ventana y ver que todo seguía allí: la ciudad campestre, los cientos de árboles, la tierra desconocida... Ay. Por un lado, apreciaba no tener que estar preocupado de monstruos asolando el patio de su casa, pero por otro deseaba estar sólo. Encontrarse en la compañía de monstruos, por muy cordiales o razonables que fueran, era algo que chocaba directamente con su época de superviviente. Esto era... Era como volver a su vida cotidiana. Antes del caos, antes de la muerte, antes de la destrucción... ¿Sería posible? Ahora no le parecía tan malo estar allí. De hecho, había algo que había estado echando de menos desde hace tiempo: relajarse por la mañana. Sin pensarlo más, corrió hasta el equipo de música que funcionaba a baterías, colocó un disco de Good Charlotte, y empezó a sonar la música.
You come in cold
You're covered in blood
They're all so happy you arrived
The doctor cuts your cord
Hands you to your mom
She sets you free into this life
Luego fue al baño, se desnudó y se dispuso a darse una ducha. Recordó que tenía una visita importante con la Princesa Celestia y mientras se enjabonaba la cabeza a ritmo de Chronicles of Life and Death se encogió de hombros y decidió ponerse ropa limpia para la llegada de estas. De vuelta al salón, puso una sartén a calentar sobre una cocinilla portátil que consiguió hace tiempo, algo de aceite y a freír unas tostadas de semillas de girasol, una rareza que consiguió intactas hace poco de un supermercado. Sacó algo de mermelada y salteó unos huevos para hacerse un revuelto. Ya todo preparado, lo dejó sobre una mesa y fue a buscar algo de desayuno también para Blake: pienso para perro. Luego revisó su armario. Por suerte había ropa limpia: una camisa de manga corta y un pantalón vaquero negro. Se vistió dejando la camisa abierta, se peinó hacia atrás con el pelo algo mojado aún y entonces notó que no tenía muy largo. Incluso tenía algo de barba... ¿debería afeitarse? Pero no tenía cuchillas. Era irónico: el mundo arde y lo primero en desaparecer fueron las cuchillas de afeitar. Hope prefirió no pensar en qué se usarían. Finalmente se sirvió un poco de zumo y a desayunar. Pan, huevos, mermelada... No comía así desde hace medio año. Incluso se sirvió otro dulce de Baker's Tasty Treats. Entonces recordó que así terminó como antes y la verdad es que prefería no volver a esa época. Luego tendría que hacer algo de ejercicio. Terminada la comida, apuró el café e incluso se recostó sobre el sillón para fumar un cigarrillo Lucky Seven y reposar. Recordó también que tenía que dejar de fumar: ya no hacía falta. Contó ese como su primer cigarro en una semana; el estrés de los días anteriores le impidió hacer más.
- U-um...
Justo entonces, Hope notó a Fluttershy en la entrada del penthouse ¿Cuándo llegó allí?
- Oh. Eh... ¿Cuándo has llegado?
- A-acabo de hacerlo.
- Oh ¿querías algo?
- Íbamos a desayunar con la princesa... Si quieres acompañarnos... Ah, pero acabas de desayunar...
¿No dijo que acababa de llegar? El joven tenía ciertas dudas.
- Os acompañaré, después de todo. Será mejor no provocar a la Sargento Rainbow a que venga a vigilarme.
- Supongo...
- Te sigo.
Por el camino, Hope apagó la música y se abrochó la camisa al ver que se había olvidado hacerlo antes ante la mirada de Fluttershy, que se sonrojó un poco al mirarle. El descenso era lento y pausado. Demasiado lento y pausado. Aquello era incómodo al extremo. Si existiera un término para "más, más, más incómodo", sería esa situación.
- Entonces- Hope decidió romper el silencio- Eh... ¿Trabajas o algo así?
Sutil. Muy sutil. Muy buena esa, donjuán. "¿Trabajas o algo así?" Que estupidez.
- Oh, me encargo de cuidar de los animales del bosque.
- ¿Y eso? ¿No saben cuidarse solos?
- Mis amigos siempre han necesitado mi ayuda... ¿Vosotros no hacéis lo mismo?
Blake ladró bajo los pies de los interlocutores.
- No con todos. Mayormente lo hacemos con los perros, gatos y demás animales más pequeños o caseros entre otros, pero los otros animales de mi tierra pueden llegar a ser muy... Territoriales. Hace tiempo decidimos que dejar de intervenir en su hábitat natural era la mejor manera de cuidarlos. Se las apañan bastante bien ellos solos; tienen su propia forma de vida, su propio estilo... Y nos atacan si nos acercamos demasiado, asi que es mejor dejarlos tranquilos.
- ¿Os atacan?
- Ya te he dicho que son muy territoriales.
- Oh. Eso es triste; todos deberían ser amigos.
- Sí, bueno... No todos podemos serlo. De dónde vengo, antes del cataclismo monstruoso, ya teníamos problemas raciales entre nosotros: importa de dónde vienes, cómo luces y quién eres.
- Eso es ridículo.
- Lo sé. Pero intenta contárselo a siete mil millones de personas y esperar poder convencerlos de verdad.
- ¡Siete mil millones! Eso suena complicado...
- Ni te lo imaginas... Sería más fácil si todos fueran más como tú.
De repente deseó que se lo tragara la tierra ¿Qué demonios, Hope? ¿De dónde salió eso? Es más; ¿A CUENTO DE QUÉ ha venido eso? Las palabras inadecuadas en el momento inadecuado. Seguro que ahora pensaba que era porque era débil o así.
- Q-quiero decir, COMO VOSOTROS. Eso es. Si mi gente fuera más como los Hipotanos seguro que tendríamos menos problemas. Perdón, me confundí de palabras.
- Oh, no pasa nada.
- Claro que pasa.
- No, de hecho... Puede que tengas razón. Soy más fácil de convencer.
Esta chica tiene serios problemas de autoestima, pensó Hope.
- De todas formas, no es educado faltarle así al respeto a alguien.
Fluttershy sonrió.
Tras una caminata dejaron el Paladice para dirigirse al hogar de la princesa: el palacio de cristal, lo más llamativo de todo el pueblo. Por el camino, notó que todos le rehuían y pasaban a ocultarse en sus casas, apartando a los niños del camino, cerrando puertas y ventanas y viceversa.
- Creo que les asusto.
- Oh, sólo tienen que acostumbrarse a ti. Pronto te estarán tratando como un vecino más.
- No sé yo; creo que lo mejor será que me quede al margen por ahora. De todas maneras, he estado un tiempo "fuera de contacto" de toda sociedad civilizada; sería raro intentar hacerlo ahora.
- Pero conmigo no tienes problemas. Ni hasta la fecha con nadie más.
- Te sorprendería; la mayor parte del tiempo no sé qué decir. Como me pasó una vez con Rainbow o contigo hace un momento.
- Bueno, ahora pareces tenerlo bajo control.
- Espera a la siguiente metedura de pata dentro de unos minutos...
Fluttershy rió ¿Era cosa suya o su risa era adorable y encantadora a más no poder...? Céntrate, Hope. Céntrate. Estás a punto de encontrarte con la realeza, has de tener un mínimo de compostura. Ya dentro, lo primero que vio fue a la Sargento Rainbow atravesándole con la mirada, seguida de cerca por las demás. Twilight se le acercó.
- La Princesa Celestia estará aquí pronto.
Y así fue. Pasados unos minutos de espera, apareció por la puerta principal, acompañada por el sonido de trompetas y un chambelán anunciándola. Apareció una equestre alta, de pelaje blanco, melena de diferentes colores, ojos de un color magenta pálido grisáceo suave y llevando un elegante vestido blanco sobre un collar dorado. En su cabeza descansaba una corona por debajo del cuerno y de su espalda salían un par de alas, igual que Twilight. Todas se arrodillaron ante su presencia, Twilight sólo agachando la cabeza ante ella y las demás hincando una rodilla en el suelo, a excepción de Hope, que se quedó embelesado con la mujer que se alzaba ante él. Su primera sensación fue de gozo y paz.
- ¡Pst! ¡Hope!- le susurró Twilight- Arrodíllate, estás en presencia de la princesa.
- ¿Eh?
Finalmente, Rainbow le golpeó el trasero de la rodilla, provocando que cayera al suelo.
- ¡Arrodíllate ante su majestad, insolente!
- ¡Au! Vale, ya está. No tenías por qué...
Pero no pudo terminar su protesta. La pegaso le obligó a agachar la cabeza agarrándole por el cuello, poniendo su cara directamente contra el suelo mientras dirigía una nerviosa sonrisa a la princesa.
- Perdonadle, majestad. Es un bruto sin educación.
- ¿Yo soy el bruto y tú eres la que me pega? ¿Me explicas otra vez cómo cuernos funciona eso?
- Te lo explicaré con puñetazos, si quieres. Pero estoy segura que pegas como una potrilla.
- Habló la reina de los marimachos.
- ¿Cómo has dicho, gamberro?
- Parad ya, vosotros dos- les susurró molesta Twilight- Ahora no es momento para vuestras peleas.
- Aquí la única que pelea es esta...
- "Esta" ¿qué? Venga, tío duro.
- ¡Vale ya, he dicho!
La Princesa Celestia tosió un poco, provocando que los presentes se centraran en ella una vez más.
- Levantaos, por favor.
Todos hicieron ademán de levantarse, aunque Hope lo tenía difícil debido a que Rainbow primero se levantó apoyándose en él y luego le puso el pie sobre la cabeza para impedirle levantarse.
- Tú no- le dijo- Te quedarás ahí por desacato.
- Me estoy cansando de tí, pequeña salvaje. Voy a levantarme y...
- ¿Y qué vas a hacer? ¿Darme una paliza? Soy la soldado más dura de Equestria y la más rápida voladora. En todos mis años nunca me han dado una paliza.
- Eso no es lo que dicen tus instructores- le espetó Applejack.
- ¿De parte de quién estás?
- Rainbow- le espetó Twilight- Pon de pie a Hope, vale. Tenemos que hablar con él.
Finalmente dejó de pisarle, apartándolo con asco.
- Que se ponga de pie él solo.
Hope se levantó al fin, más mosqueado que nunca. Nunca antes había sentido la necesidad de pegar una mujer, cosa que le resultaba repugnante, pero teniendo en cuenta quién era la fémina al otro lado algo le decía que haría una excepción con ella.
- Asi que tú eres Hope Hart- le espetó directamente la Princesa.
- Si, su majestad.
- He oído que vienes de otro mundo.
Otra vez con eso.
- Asi es. Pero si pudiera...
- Me temo que has abandonado tu mundo, Hope. Los mapas que encontró Rainbow Dash definen un mundo que no existe en el nuestro. Mandé exploradores a buscar y no aparece por ningún sitio.
- Espera, ¿qué?- se giró a la pegaso- ¿Robaste los planos de mi casa?
- ¿Y qué si lo hice?
- Podrías haberlos pedido al menos.
- Sí, claro. Como que me habrías dado algo creíble.
- Rainbow Dash, basta- le espetó con severidad la Princesa- Twilight me informó de tu mala relación con nuestro invitado, pero esta actitud es todo lo opuesto a lo que simboliza Equestria y el reino. Te pido que ceses inmediatamente esta actitud.
- Lo siento si la he ofendido, Princesa, pero como guardiana de Ponyville es mi deber investigar en profundidad a cualquier intruso. No pienso pedir disculpas por cumplir con mi cometido.
La Princesa regente suspiró.
- Tan cabezota como tu padre, ya veo. De tal palo, tal astilla... De todas maneras, Hope, me temo que el mundo del que vienes no existe. Aquí no, al menos.
- Pero eso es ridículo. Es decir, no puedo haber salido de la nada como si tal cosa.
- Yo tampoco lo creo. Y todo parece indicar que de hecho existe ese mundo del que vienes... Dime, ¿qué es lo último que recuerdas de tu llegada aquí?
- Estaba huyendo de un monstruo y de repente todo se puso a levitar en el aire. Había mucha luz, me cegaba... Luego todo se puso blanco y cuando se despejó estaba en ese bosque.
- Mm, ya veo. Tal parece que has sido víctima de un hechizo de teletransposición de gran poder que te ha traído aquí, a otro mundo más allá del tuyo.
- No, no. Eso no es posible. La magia no existe... Al menos de dónde yo vengo no existe. Para nosotros es todo puro juegos de manos e ilusionismo barato. No existe nada como eso. Y los que hablar de la magia como si existiera terminan en un loquero o un sitio peor. Sólo los niños hablan de algo tan irrisorio como la magia.
- Ya veo... Deduzco entonces que nadie en tu tierra habría sido capaz de desarrollar ningún tipo de poder mágico.
- No, señora. Me temo que no.
- Entonces nuestra mejor suposición es que tiene que haber sido alguien desde este lado, pero ¿Con qué fin? ¿Qué ganaría nadie yendo a un mundo tan desolado como el tuyo?
- No tengo ni idea. Podría haber muchos motivos, pero me temo que sólo puedo suponer cosas.
- Dime, ¿tu gente tiene algo de especial? ¿Algún don o poder específico?
- Poder, lo que se diría poder... Tenemos grandes máquinas, tecnología más avanzada (al menos por lo poco que he visto aquí), vehículos de transporte, fuentes de energía, armas...
- ¿Armas? ¿Tenéis armas?
- No muchas a estas alturas, me temo. Gastamos hasta la última bala y arma intentando erradicar a los monstruos. No hubo mucho éxito. Y usar armas de destrucción masiva estaba fuera de lugar ante lo terrible que podría resultar la devastación resultante.
- Mh. Esto es misterioso, pero lo investigaré en profundidad. De momento, puedes sentirte bienvenido en Ponyville.
- Majestad, si me permite- saltó inmediatamente Rainbow.
- No, Rainbow Dash.
- Hablo por el bien de todos al...
- He dicho que no.
- Si ni siquiera he dicho lo que...
- No hace falta. Sé perfectamente lo que vas a sugerir y la respuesta sigue siendo no; no vas a encerrarle.
- Hablo por seguridad. Podría ser peligroso dejarle suelto por ahí.
- ¿Me tomas por un perro rabioso o qué?- le espetó Hope. La pegaso lo ignoró directamente.
- Si no vamos a encerrarle, al menos tenerlo a buen recaudo, vigilado. Por seguridad de todos.
- Rainbow- suspiró la princesa- Eres una guerrero noble, leal y fuerte, pero no someteré a un inocente a un encierro involuntario. No es el estilo de Equestria. Y yo creo que aquí ya está a buen recaudo.
- ¿Y si nos equivocamos? ¿Y si termina siendo peligroso? ¿De veras queremos pasar por lo mismo de las Maestras?
¿Las Maestras? Eso sonó serio de por sí. Al menos a Hope se lo pareció; la cara de la Princesa regente se tornó triste por un momento.
- ¡Rainbow, como te atreves!- saltó Twilight.
- Lo siento si estoy siendo demasiado directa, pero la verdad es la verdad. No lo digo yo; lo dice todo el mundo. Sería mejor si nos tomáramos estas cosas más en serio.
- ¡Pero lo has dicho como si fuera culpa de la Princesa!
- ¡Claro que no! Esa no es mi intención. Sólo digo que no podemos dejar que algo así suceda de nuevo. No os tengo que recordar lo que pasó en el Imperio de Cristal hace años, ¿verdad?
- ¡Aun así...!
- Me encerraré en el Paladice- interrumpió Hope- Me encerraré en mi casa y no saldré hasta que las Princesas lo vean necesario. Traedme comida de vez en cuando y no habrá problema.
Todas callaron.
- Así hay una preocupación menos, ¿verdad?
- Te agradezco que te ofrezcas para semejante acto- dijo la Princesa- pero no sé si puedes hacerlo.
- Puedo.
- Hope, enloquecerás- le espetó Twilight.
- Llevo mucho tiempo encerrado en esa torre. Creedme: puedo hacerlo. Y os sentiréis más seguras.
- Aun así, no veo necesario ese aislamiento. Quizá sería buena idea que alguien vaya a visitarle de vez en cuando.
- Buena idea, princesa- saltó Rainbow- Así podremos vigilarle mejor y...
- Me refería a una visita cordial, Rainbow, no a una vigilancia rutinaria.
- Puedes llamarlo como quieras.
La princesa suspiró profundamente, llevándose la mano a la cara.
- Rainbow, nunca aprenderás.
- Pese a ello- le espetó la Princesa Celestia- Me gustaría que dejaras que agredirlo física y verbalmente. Equestria sigue siendo un lugar de bienvenida para los recién llegados y Hope se ha portado muy educadamente con todos hasta ahora, ¿verdad?
- Si- gruñó la pegaso azul.
Hope reconoció que el día no fue precisamente como esperaba; una visita se volvió un juicio, un incidente misterioso salió a la luz y más preguntas que respuestas fueron formuladas. Hope finalmente decidió regresar a casa vigilado de cerca por Rainbow y Applejack, que se ofreció a acompañarle.
- ¿Seguro que quieres hacer esto? No es necesario.
- Si que lo es. Y si hay algo más que necesita ser descubierto sobre mi llegada, entonces mejor que mejor... Por cierto, ¿qué es eso de las Maestras?
AJ ocultó una mueca de tristeza y dolor mientras que Rainbow puso cara de vinagre.
- Eso no es cosa tuya- le espetó la segunda al humano- No vas a quedarte el tiempo suficiente, asi que poco importa contarte nada.
- ¿Qué? ¿Crees que me va a devolver a mi mundo o algo así?
- Ojalá fuera tan fácil. Espero que lo sea, pero me temo que una magia así sólo puede haber venido de ellas. De todas formas, sólo necesito tiempo para convencer al consejo de defensa para que te encierren en una jaula de verdad. Entonces hablarás la verdad.
A escasos momentos de otra discusión, llegaron al hotel semi-derruido. A Hope aún le dolía verlo así, por lo que la futura discusión se vio eliminada de su mente de inmediato.
- Habrá que repararlo un poco- dijo la pegaso- Mañana le pediré a Rarity y Starlight que vengan a hacer un poco de magia para reparar esto lo mejor que puedan. Seguro que pueden hacer algo.
- Buena idea, Dash.
- Así podrán ayudarme a vigilar mejor y asegurarme de cerrar todas las salidas y que no escapes.
Hope puso cara de póker.
- ¿Alguna vez piensas en algo que no sea trabajar como soldado?
- Oooh, eso te gustaría, ¿verdad? Para que puedas pillarme con la guardia baja, ¿verdad? Y apuñalarme por la espalda cuando no mire, ¿VERDAD?
- Rainbow, mejor vámonos. Si vas a estar así, no creo que esté de humor para una vigilancia nocturna.
La pegaso se fue con su amiga tras lanzarle a Hope un gesto de "te estoy vigilando". El humano decidió irse a dormir temprano: no tenía ganas de pasar más tiempo fuera, no sea que la sargento pegaso fuera a por él al verle alejado de su nueva prisión. Suspiró. Reconócelo, Hope: esta es tu vida ahora. Tu normalidad anormal se ha visto sustituida por otra. Otra vez.
