8. No vinimos solos
Otro amanecer y otro día más en esa rareza de lugar se alzaron en la vida de Hope. Para el joven, era día de trabajo. Le tocaba limpiar y arreglar su hogar. Otra vez. Lo habría hecho alrededor de... ¿Cuánto? ¿Diez veces a lo largo de su vida? La diferencia era que esta vez era peor porque no tenía que arreglar una ventana o un cuarto o reparar una cerradura rota con un apaño rápido de última hora; esta vez tenía que arreglar todo un edificio. Ventanas rotas y demás. Genial. Simplemente genial. Daban ganas de ponerse a llorar. Es como ese suelo con el que has pasado horas limpiando hasta dejarlo reluciente cuando de repente aparece una persona aleatoria salvaje con los pies más sucios que el agujero más putrefacto de todo el mundo, lo pisa y se va. Y vuelta a empezar. Esa alegoría le hizo de repente respetar profundamente a las amas de casa y las chachas que se pasaban horas limpiando para los demás. La diferencia era que limpiaba para él mismo. Y no limpiaba, arreglaba. Basta con las nimiedades, a currar se ha dicho.
Una ducha rápida y algo para desayunar, el humano se preparó para ponerse manos a la obra (nunca antes mejor dicho) con las reparaciones rápidas de la casa. Tampoco hacía falta que fuera a hacer la gran restauración de una obra de arte antigua de cien años o algo parecido, sólo dejarlo decente. Pero, ¿cómo hacer para reparar un cristal roto? ¿En plan roto-roto? Mientras miraba a través de una ventana sin cristal, este se reparó por sí solo, dejando de piedra al joven.
- Hola, querido- dijo Rarity, que apareció entonces a su espalda- Supongo que no te molesta que nos hayamos presentado sin más. Queremos empezar cuanto antes las reparaciones. Starlight está abajo con Applejack, haciendo algunos arreglos rápidos.
- Un día de estos me tenéis que contar cómo hacéis eso.
- Es magia, querido. Twilight ya te lo dijo.
- Si, claro. Magia.
- ¿Puedes explicarme a qué esa reticencia a creer en la magia?
- Mira, de pequeño quise ser mago ilusionista. Y era bueno, la verdad sea dicha, como un cruce entre Merlín El Encantador y Harry Houdini. Tenía talento. Pero mientras mamá me incitaba a seguir con mis sueños, papá me decía que era una pérdida de tiempo, una mentira sin sentido ¿Sabes qué? Tenía razón.
- ¿Y qué hizo que tu padre para convencerte de eso?
Hope hizo una pausa. Finalmente, después de un minuto, se atrevió a hablar.
- A mamá la atropelló un coche. Murió antes de que pudiera siquiera llegar al hospital. Mi padre me miró y dijo "¿Puede tu magia devolverme a mi esposa?". No supe que responder.
- ¡Lo hace sonar como si hubiera sido culpa tuya!
- Quizá lo fuera; mamá iba a verme actuar.
- Eso no te hace culpable.
- Como dije, eso no importa: no impidió a papá culparme igual. Mamá murió y yo perdí mis ganas a volver a hacer de mago.
- Querido, hay cosas que ni siquiera la magia puede hacer. Salvar o devolver vidas es una de ellas. No por ello es menos real.
- ES irreal. De donde vengo, la magia no solo no existe sino que es irreal.
- Pero ya no estás en tu mundo.
- Eso sigues diciendo. Y yo mantengo que sigo aquí. Me da igual lo que digáis: NO existe la magia, NO existen otros mundos, NO existen los aliens y me he cansado de malgastar más tiempo de mi vida creyendo lo contrario cuando ni la naturaleza ni la investigación humana ha podido y jamás podrá demostrarme lo opuesto. Ahora, si has terminado de sacar el tema, pongámonos a trabajar.
Rarity suspiró mientras Hope cogió la caja de herramientas. Ambos bajaron para reunirse con Applejack y Starlight, que ya habían arreglado parte de los destrozos del suelo y las ventanas. Todos se pusieron a trabajar rápido, consiguiendo tras un par de horas que pasaron bastante rápido arreglar el suelo, las paredes, las ventanas y algunos muebles (Rarity insistió en darles su toque personal, asegurando que con tal encaje o tal decorado quedaría "divino"). Antes de que se dieran cuenta, habían conseguido reparar gran parte del exterior y otra parte de la recepción. Decidieron tomarse un descanso y Hope aprovechó para sacar un cigarrillo.
- Eso mata, sabes- le espetó Applejack
- Ya. Lo estoy dejando, a ver si consigo marcarme una meta.
- ¿Cuántos llevas?
- Este es el segundo esta semana.
- No me explico cómo pudiste siquiera empezar con ese asqueroso hábito.
- Era una apuesta con la que empecé hace un mes.
- ¿Una apuesta con quién?
- Conmigo mismo, claro. Para saber qué me mataba antes: o los monstruos o esto.
- Bueno, tal parece que ninguno ganó.
- ¡Chicas!- entonces, Rainbow entró como una exhalación, sorprendiendo a todos- ¡Venid rápido! Twilight asegura que hay algo importante que debemos ver. Podéis traeros a ese si queréis.
- ¿A "ese"?- preguntó Hope- ¿Cómo que "a ese"?
La pegaso le ignoró directamente.
- Un día de estos reventaré de verdad y entonces...
- Vamos, querido. Seguro que Twilight tiene una buena razón para llamarnos. Siempre lo tiene.
De vuelta en el castillo, los recién llegados encontraron en la sala del consejo con una escena insólita: Spike, tirado sobre el suelo escupiendo pergaminos de las llamas que lanzaba (habiendo acumulado ya una pequeña montaña) mientras una sudorosa y tensa Twilight intentaba desesperadamente leer todos los mensajes a la velocidad del sonido.
- ¡Chicas, Hope!- dijo esta- Gracias al cielo, ¡esto es una crisis terrible!
- ¿Qué pasa?- preguntó Applejack- ¿Un ataque concentrado o algo así?
- Peor: hay informes de ataques de monstruos por todas partes. Cientos de ellos. Han pedido ayuda a las princesas y ellas me las han mandado a mi porque están todos cerca de Ponyville.
- Haz que pare...- suplicó el pobre dragón, que parecía estar sufriendo el peor síntoma de dolor de barriga jamás visto.
- ¿Y cuál es la gran novedad para que esos ataques sean tan terribles?- preguntó una despreocupada Rainbow- Ya hemos tratado con monstruos antes. Y los hemos derrotado a todos.
- La diferencia radica en que son más dañinos y peligrosos. Nunca se había visto algo así en toda Equestria.
- Bueno, un reto al fin. Será cuestión de buscar un buen exterminador y...
- ¡Rainbow Dash!- saltó Fluttershy- Sabes bien que me niego a que se maltrate o hiera a animales sin motivo.
- ¿Atacar ciudades no te parece bastante buen motivo?
- Sé que puedo solucionarlo. Déjame tratar con ellos, los llevaré a lugar seguro.
La pegaso gruñó furiosa.
- Vale.
Un pequeño viaje después, las chicas llegaron hasta el más cercano en Dodge City, donde les esperaba el alcalde.
- Princesa Twilight, bendita sea su llegada y la de sus amigas... ¿Y ese?
Rainbow rió ante un gruñón Hope.
- Hope es un amigo también.
- Recuerdame otra vez: ¿por qué estoy aquí?
- Porque no se te puede dejar solo- contestó Rainbow- Dije que te vigilaría y lo voy a hacer. Ni de lejos pienses que te quedarás solo en Ponyville. Ni hablar de eso.
El humano suspiró. A su espalda cargaba a un cansado Spike.
- ¿Vas bien, colega?
- Si. Gracias.
En su camino, Hope tropezó con un encapuchado Equestre.
- Oh, perdone.
- No pasa nada, muchacho.
Este se marchó sin más.
En el centro del pueblo se había creado una especie de área aislada tras un campo de fuerza que mantenían un grupo de cinco unicornios. En el centro, una criatura con aspecto de ser un charco de lodo humanoide se alzaba intentando desesperadamente salir golpeando las paredes.
- Se parece a Smooze- dijo Pinkie Pie- Pero más grande. Y malhumorado. Tampoco tiene el mismo color, este es morado... ¿Hope?
El humano palideció ante la criatura.
- Li-li-li-liiii-li-li-li...
- Fingir locura no te salvará de estar aquí, sabes- le espetó Rainbow Dash.
- Limo- dijo finalmente- Limo, Limo, Limo...
- ¿Qué pasa, tienes miedo a mancharte?
- Créeme, querido, entiendo ese sentimiento- le espetó Rarity- Pero tampoco podemos dejarlo ahí.
- Digo esa cosa. Es un Limo. Uno grande.
- ¿Un Limo?
- Eso mismo he dicho.
- Oh, estoy segura que sólo está confundido. Dejadme entrar a verlo.
- ¡Fluttershy, espera! Los Limos pueden ser muy peligrosos.
- Ya he tratado antes con Smooze, seguro que no puede ser muy distinto- se giró entonces a los unicornios- Abran una entrada, por favor.
- Voy contigo- le espetó la pegaso- Por si acaso necesitas protección. Algo en la cara de este no me gusta un pelo.
- Tengo nombre, ¿sabes?
Y sin mediar más palabras, las equestres entraron dentro de la burbuja. La pegaso pelirosada se acercó con cuidado a la criatura, que empezó a revisar a los intrusos.
- No tengas miedo- le dijo- Sólo quiero ayudarte a salir de aquí y volver donde tengas que ir. Entonces...
Pero antes de poder decir nada más, la criatura golpeó el suelo. Rainbow, guiada por sus grandes reflejos, agarró a su compañera antes de que el Limo pudiera aplastarla y la llevó a lugar seguro.
- Oye, eso no ha sido muy amable- le espetó con cierto tono severo Fluttershy a la criatura- ¡Deberías avergonzarte! ¿Qué manera es esa de tratar a quien te habla con amabilidad?
De repente, los ojos de la pegaso se volvieron más grandes, sin parpadear ni un poco y manteniendo la mirada fija sobre los dos brillantes globos oculares de la criatura. Pero se detuvo y su expresión se volvió triste y asustada al mismo tiempo de repente.
- ¿Fluttershy?- preguntó Rainbow.
- ¿Q-q-qué es esto? E-esta criatura... Y-yo no...
Nuevamente, el Limo hizo ademán de golpearlas y Rainbow logró apartarse a ambas a tiempo. Pese a esto, no pudo esquivar el siguiente ataque del monstruo: un trozo de él salió disparado de su brazo y le dio de lleno a la pegaso azul, inmovilizándola.
- ¡Rainbow!- exclamaron todas las Mane 6.
- Estoy... Atrapada. No puedo... Moverme.
El Limo hizo nuevamente ademán de atacar a Fluttershy mientras se acercaba poco a poco a ella, quien no podía sino temblar como una hoja seca. Estaba aterrada, petrificada, inmóvil.
- ¡Fluttershy! ¡No!- gritó Rainbow.
Pero justo cuando iba a golpearla, apareció Hope, spray y encendedor en mano, y lanzó una descarga de fuego con aroma a limón a la criatura, provocando que retrocediera. Twilight y las demás ayudaron a liberar a Rainbow y salvar a Fluttershy mientras Hope trataba de contener al Limo. Por desgracia, pronto se quedó sin más gas.
- Oh-oh, vaya... Eh, chicas mejor nos vamos. A menos que queramos morir. No parece venenoso, pero podría ser peor.
- ¿Peor cómo?
- Podría ser...
Entonces, la criatura empezó a retorcerse como si tuviera un ataque de epilepsia o algo así. Su cuerpo burbujeaba sin control y cambiaba de forma todo el rato.
- Morfo... ¡Morfo!
- ¿Eh?
- Está a punto de estallar. No dejéis que os toque.
- ¿Por qué no?
- Porque creará un doble de vosotras para atacaros. Y puede duplicarse innumerables veces.
Justo entonces, el Limo estalló y se dividió en diversos pedazos. Las chicas hicieron lo mejor para evitar el asqueroso ataque del ser, pero por desgracia todas se vieron envueltas en él, creando varios dobles suyos. Menos Pinkie Pie, que dijo:
- ¡Oye, eso no es justo! ¡Yo también, yo también!
Y sin decir más, tocó un pedazo de la criatura.
- ¡Yupi! Es como en el lago del espejo.
- ¡¿Por qué has hecho eso?!- le gritó Hope- ¡Te dije que no dejases que te tocara!
- ¡Pero es que todos estáis teniendo dobles y yo no! ¡No me excluyáis!
Hope tiró de la falda de Pinkie, avergonzándola a modo de castigo.
- ¡No es momento para tus tonterías!
- ¡Kya! ¡No tires de ahí! ¡Pervertido! ¡Salido! ¡Guarro!
- ¡Vosotros dos, ya basta de chorradas!- interrumpió Rainbow- ¡Tampoco es momento para eso!
Cierto, al estar todos rodeados por copias de Limo de ellos mismos era difícil conseguir o poder concentrarse en pocas cosas más.
- Puede que aún esté a tiempo de terminar mi apuesta personal después de todo.
- Oye, lo del fuego parecía haber funcionado antes- dijo Rainbow- Probemos otra vez. Reunamos las copias con fuego para que vuelvan a ser una sola otra vez.
- Supongo que debería funcionar, pero ¿Qué hacemos luego?
- Tengo una idea- dijo Hope- Pero necesito agua.
- ¡Haber bebido de camino aquí!
- No es para mí, sino para él. Deprisa, antes de que intente atacarnos de verdad en grupo.
- Toma- le espetó Pinkie- Agua.
- ¿De dónde...?
- Ya me cansé de preguntar hace tiempo- dijo Rainbow Dash.
Twilight y Rarity consiguieron rodear a las copias junto a Spike, que también decidió ayudar. Y todas las copias finalmente se volvieron una sola criatura otra vez. El humano tiró el agua sobre el Limo, haciendo que adquiriese el aspecto de agua.
- ¿Qué de-?
- A por el remate.
Hope rebuscó en su bandolera hasta sacar una botella de agua de plástico que en vez de agua contenía unos raros polvos, la abrió y la tiró hacia la criatura. Esta empezó a burbujear con espuma y humo saliendo de su cuerpo.
- Afuera todo el mundo, ¡ya!
El campo se abrió justo a tiempo para que pudieran salir todos cuando de repente la criatura explotó en pedazos, manchando el interior del campo de energía por todas partes. El campo aislado se apagó y la criatura había desaparecido. En su lugar había solo espuma y un fétido olor.
- ¡Que alguien me lo explique!- exclamó una confundida Rainbow.
- Los Limos gustan de usar agua para tener forma propia- dijo Hope- Por eso odian el calor, los hace evaporarse. Cuanto más pura es el agua, mejor para ellos.
- ¿Y qué fue esa explosión de antes?
- Sosa cáustica. Si la mezclas con agua, crea una reacción explosiva.
- Oh. Bueno, eso parece solucionar los problemas con el monstruo ese... ¿Fluttershy? ¿Estás bien?
- ¿Eh? Si, si, claro.
- Mejor será que volvamos a Ponyville. Este sitio sin duda necesitará una mano de limpieza, pero se quita rápido y...
Pero el humano no pudo terminar su frase. Antes de poder continuar, algo contundente le golpeó la sien y perdió el conocimiento
Cuando despertó, estaba atado en una silla con Rainbow delante de él.
- ¿Otra vez esto?- preguntó.
- ¡Aquí las preguntas las hago yo! ¡Ya va siendo hora que nos digas para quién trabajas!
- Ya estamos de nuevo... Ya te lo he dicho: no trabajo para nadie.
- ¡Mientes! ¡Todo puras mentiras! ¡¿Cómo sabías si no cómo vencer a esa criatura?! ¡Dime para quien trabajas ahora mismo!
- Rainbow- Twilight entró en la sala acompañada del resto, abriendo cortinas y dejando entrar el sol- ¿Quieres parar?
- ¡Twilight! ¡Ahora sabe dónde estamos!- la pegaso empezó a subirse la manga de su brazo derecho- Tendré que noquearle otra vez para esconderle en un sitio mejor.
- No, no lo harás. A partir de ahora te prohíbo estrictamente que maltrates más a Hope. Nada de... Todo esto. Nunca más.
- ¡Lo hago para protegernos!
- Deja que se explique antes.
- Son mentiras, todo ello. Lo sé.
- No, no lo sabes. Sólo estas siendo paranoica. MUY paranoica. Y ya he tenido suficiente de esa actitud tuya. O te controlas o te relegaré a Canterlot.
- ¡¿Qué?! ¡No puedes hacer eso!
- Soy tu princesa y lo haré si quiero. Ahora, atrás.
La pegaso finalmente gruñó de pura frustración y se alejó. Twilight liberó al humano, que sintió una punzada en la nuca y se la llevó allí para ver que estaba sangrando. Al verle, Fluttershy corrió a atender sus heridas, botiquín en ristre ya preparado.
- ¡Rainbow! ¡¿Estás loca?! ¡Le diste muy fuerte!
- Pf. Este tío, que es un blandengue. Eso no es cosa mía.
Hope atravesó con la mirada a la pegaso azul sin inmutarse. Si las miradas matasen...
- Tienes una forma muy rara de pedir perdón -ay-, ¿sabes?
- Eso es porque no me estoy disculpando.
- Por qué será que no me extraña, teniendo en cuenta que eres una gamberra sin remedio.
- ¡¿Qué me has llamado, cretino?!
- ¡La cretina aquí eres tú! ¡Si no respetas a los demás, no esperes que te respeten tampoco! ¡AY! ¡FLUTTERSHY!
- U-um, por favor no te muevas.
- Y dejad de chillar- añadió AJ- Estáis poniendo nerviosa a Fluttershy.
- ¡Es esta histérica, que me hace hervir la sangre!
- Esperemos que no, o terminarás quemando las vendas.
- Es una expresión, Pinkie.
- Oooooh... ¡Eso tiene más sentido!
- ¿Tú sabes lo que significa esa palabra?
Hope tenía sus dudas. Muchas.
- Oh, de veras lamento lo de Rainbow.
- Pero si no es culpa tuya, Fluttershy.
- Pero quiero pedir perdón por ella.
- No es necesario. Que se disculpa ella misma.
La mencionada le sacó la lengua.
- Aún así- interrumpió Sunset- ¿Cómo sabías cómo derrotar a esa cosa? ¿La habías visto antes?
- Si, en mi hogar. Razón por la que sé que debo estar cerca.
- Pero nunca había visto ese tipo de criatura antes ¿De dónde has sacado la información?
- Del Libro.
- ¿Qué libro?
Hope encontró entonces su bandolera "requisada" por Rainbow y buscó en ella el susodicho libro, que enseñó a Twilight. Esta pasó las páginas con rapidez para ver bien el objeto. Pronto, en su cara se dibujó una expresión de sorpresa.
- ¡Hope! ¿De dónde has sacado esto?
- De una biblioteca en mi tierra, ¿por qué?
- ¡Esto es-! ¡Ni en mis sueños hubiera imaginado-! ¡Es decir-! ¡O sea-!
De repente, la cara de la princesa se iluminó como una bombilla de los decorados de navidad.
- ¿Twilight?
- Genial, Nerdlight ha emergido- musitó Rainbow- muchas gracias, intruso.
- ¡Esto es la Bitácora de Investigación y Búsqueda, el cuaderno de investigación privado de Star Swirl El Barbado! ¡EEEK! ¡Contiene desde sus artes más antiguas hasta el más mínimo detalle de sus investigaciones personales! ¡Una joya que más de un museo desearía tener!
- ¡Ajá!- saltó en seguida la pegaso azul- Conque no lo robaste, ¿eh? ¡Mentiroso! ¡Lo sabía! ¡Sacaste eso de la biblioteca de Canterlot o algo así, ¿verdad?!
- Rainbow, eso es imposible.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Este libro es casi un mito entre los Equestres. Se dice que el propio Star Swirl lo llevaba siempre consigo. Muchos dudaban de su existencia.
- Pero entonces, ¿cómo es posible que estuviera allí, en una biblioteca?
Todas miraron a Hope. Este les devolvió la mirada.
- A mí no me preguntéis- dijo finalmente- Yo lo encontré en una biblioteca abandonada hace medio año y como me parecía útil para defenderme de esas cosas lo usé. Miré por todas partes y nunca encontré a nadie o a alguien que lo hubiera usado antes.
- Asi que simple y llanamente apareció allí sin más- dijo una escéptica Rarity- Eso no tiene sentido.
- Supongo que ese tal Star Swirl no apareció por allí y se lo dejó olvidado o algo.
- Querido, Star Swirl el Barbado lleva años desaparecido. Muchos lo consideran muerto.
- Como sea- siguió Twilight- Esto está lleno de información sobre esas criaturas. Aquí está el Limo al que nos enfrentamos y otros muchos más que seguro tienen que ver con las otras apariciones en Equestria. Quizá te ayude a comprenderlos mejor, Fluttershy.
- No, no lo creo.
- ¿Eh?
- Cuando lo miré a los ojos... Fue aterrador. Por lo general puedo ver el corazón de los animales y demás criaturas, pero con este ser... No pude ver nada. Fue como...
- Como si estuviera vacío, si- dijo una voz en la lejanía.
De entre las sombras, apareció un unicornio. Su pelaje era azul, su melena gris y rizada y de su mentón salía una espesa y larga perilla sin bigote. Su expresión denotaba severidad bajo sus ojos ambarinos brillantes, ocultos bajo unas gafas redondas y una capucha negra.
- ¡Eres tú! ¡El de la estación de tren en Dodge City!
- Que observador. Me pregunto si todos en tu raza son así de listos.
Rainbow rió ante la mueca de enfado de Hope, pero se congeló ante la mirada frívola del anciano.
- ¿Y tú de qué te ríes? Un verdadero soldado habría sido capaz de detener la catástrofe que teníais allí atrás, la cual por cierto no ayudaste a contener en nada porque estabas demasiado ocupada vigilando a quien no debías en ese momento.
Esta vez fue Rainbow quien puso cara de vinagre.
- ¿Y este caballero?- intervino Rarity.
- Soy el que os ha salvado la vida en muchas ocasiones gracias a ese libro. He venido a hablar con la Princesa Twilight Sparkle, que según tengo entendido vive aquí.
- Asi es- dijo la mencionada, abriéndose paso entre todos los presentes- Os escucho.
- Princesa- el unicornio hizo una reverencia sencilla- Perdonad que no pueda inclinarme más, la edad no perdona, ya sabéis.
- No se preocupe... ¿Dijo que tenía algo que decir?
- Si, majestad. He venido a ofrecer mis servicios para detener a estas viles criaturas.
- ¿Sabe algo acerca de ellas?
- Bueno, para empezar yo escribí ese libro.
- ¿Qué usted...?- la princesa ahogó un grito- ¿Me está diciendo que usted es...?
- Eso es- el anciano se retiró la capucha para mostrar mejor su rostro y luego sustituyó la capucha por un desgastado sombrero con estrellas y cascabeles- Soy Star Swirl el Barbado. Creo que necesitáis mi ayuda.
