9. El libro, el unicornio y el humano
En pocos minutos, el castillo de Twilight se ha vuelto un revoltijo de inquietudes; la mayoría de los presentes estaban de piedra, preguntándose cómo era posible que él estuviera allí mientras la princesa del castillo prácticamente estaba dando pinchos por toda la sala de la emoción, con una sonrisa de oreja a oreja mientras Star Swirl revisaba las notas de su libro.
- ¡Ohdiosmioohdiosmioohdiosmioohdiosmio! ¡De veras es usted! ¡Star Swirl el Barbado! ¡El domador de mantícoras! ¡El que desterró a los Almas Negros! ¡El Amo de los Elementos! ¡Vivo y coleando en mi casa! ¡EEEEEK! ¡Este es el mejor día de mi vida!
- ¿Siempre es así?- preguntó el mago sin mirar a nadie en concreto.
- Es que es una gran fan- contestó Applejack.
- ¡Gran fan, de verdad! Es un honor conocerle en persona.
- Ya, ya. Eres mi mayor admiradora, sabes todo sobre mis hazañas e investigaciones, he cambiado tu vida, etc, etc. Creedme; no sois el primer equestre que me dice eso y no seréis el último. Pero con el debido respeto, esta actitud es impropia de una princesa, asi que por favor parad, majestad. Avergonzáis a vuestras antecesores.
Aquellas palabras parecieron afectar a Twilight, pero lo ocultó. A fin de cuentas, una parte de ella le decía que tenía razón. Los demás, sin embargo, empezaban a mosquearse con la actitud del mago.
- Será todo lo gran mago que quiera- le susurró Hope a Rarity- Pero es un imbécil.
- Prueba concluyente de que la fama no siempre hace al famoso- contestó esta.
- Dejad de cuchichear y decidme; ¿quién es el insensato que ha marcado mi libro?
- Fui yo- dijo Hope- Culpable de primer grado.
- ¿Sabes los años que tiene este libro? ¡Y tu vas y lo marcas con pegatinas! Que descaro.
- Lo siento, pero no puedo memorizar cada página tan bien como los demás.
- Eso ya es tu problema, jovencito. Ahora decidme; ¿qué otros lugares se han visto afectado por estas criaturas?
- ¡Oh!- saltó la princesa- Aparte de Ponyville y el Everfree está Dodge City, a las afueras, el Bosque White Tail, en las cercanías de Canterlot (pero lo tienen controlado), el Cañón Letal y tierras circundantes a Appleloosa, Los Pegasus, Baltimare y Fillydelphia.
- Mm. Mis sospechas se confirman.
- ¿Sospechas?
- Parece que se están aglomerando alrededor de Ponyville.
- ¿Pero por qué?
- No tengo idea. Si al menos pudiera rastrear al alfa de los monstruos podría tener una idea. Quizá sea la razón.
- Hay algo que no entiendo... ¿Cómo son estas criaturas diferentes a las criaturas de Equestria?
- ¿Tu amiga la domadora ha podido ver su corazón?
- Oh, no soy precisamente una domadora...
- Como sea, niña; la cuestión es que no has podido contactar con él.
- Bueno... No.
- Ahí lo tienes. Estos monstruos son similares pero diferentes a las criaturas de Equestria, han sido creadas con magia oscura y malévola. En mayor medida debido a que fueron parte de los experimentos de Everfree.
- ¿Experimentos de un bosque?
El unicornio le miró con cara de póker.
- ¿De verdad no te han contado sobre las Maestras? ¿No has preguntado siquiera sobre ellas?
- Lo he intentado, pero no me han dicho nada sobre ellas.
- Sigue con esa farsa, tiarrón- le dijo Rainbow- Sé que trabajas para ellas.
- No seas estúpida- le espetó Star Swirl- Everfree domina la voluntad de sus sirvientes. No podrían infiltrarse así como así en nuestras tierras; la magia malvada los corrompe y los transforma. Como soldado deberías saberlo.
Rainbow gruñó mientras Hope reía para sus adentros.
- Además- siguió el mago- Esa mujer no está tan desesperada como para intentar formar tratos ¿Y crees de verdad que habría creado a esta patética criatura si tuviera la oportunidad?
- ¡Ey!- se quejó Hope.
- ¿Que tal si la princesa le informa sobre lo que pasa a nuestro invitado extra-equestre?
Twilight suspiró.
- Las Maestras fueron discípulas de las Princesas Celestia y Selene.
- ¡Twilight!
- Silencio, Rainbow. Creo que Hope y el Maestro Star Swirl han demostrado con creces que no pertenece a su grupo- se giró nuevamente al humano- Todas se vieron corrompidas por su deseo de poder. Ahora se las conoce como las Brujas de las Brumas.
- ¿Brujas? ¿En plan vamos-a-reunirnos-en-una-olla-humeante-a-maldecir-a-todo-el-mundo?
- Podrías decirlo así.
- Oh.
- Todas eran muy prometedoras, pero su ansia de poder para salvaguardar su tierra las llevó a convertirse en aquello que odian. Fueron desterradas al Baldío, donde nada crece ni vive, por sus actos, pero aun así se las han apañado para hacernos la vida un poco imposible. Entre las Brujas se encuentra Gea Everfree, señora de las bestias.
- ¿Everfree como el bosque?
- Exacto. Ese terreno era antes hogar sagrado de las Princesas, pero terminó siendo maldecido por ella. Antaño lo usaba como base.
- Razón por la cual quisimos llevarnos lejos a su ejército- siguió Star Swirl- El cual me llevé conmigo hace años a otro mundo.
- A otro mundo... Espera, ¿mi mundo? O sea, que mandaste a esas criaturas a mi tierra ¡Prácticamente nos pasaste el problema!
- No era mi intención liberarlas. Tenía pensado huir más lejos y dejarlas en una tierra donde no pudieran hacer daño a nadie, maldita sea. Las cosas se complicaron; me quedé sin magia para hacer otro salto al destino original y terminé atrapado allí, una tierra sin apenas maná. Me esforcé para recoger la poca que había y transportarme, pero terminé gastándola toda igualmente para poder contenerlos y al final... Los monstruos escaparon.
- Causando el apocalipsis que ahora padece mi tierra.
- Teníais armas. Haberlas usado ¿Qué hay de la bomba atómica esa de la que tanto presumíais?
- Supongo que no has oído hablar de la teoría de la disuasión nuclear; si tiráramos una bomba, otro país respondería y terminaríamos todos igualmente muertos.
- ¡Bah! ¡Los humanos y vuestra burocracia! En el fondo estáis todos muertos por vuestra propia culpa, no esperes que me haga responsable de eso por vosotros.
- ¡Pero serás...!
- No tiene sentido llorar sobre la leche derramada- interrumpió Twilight- la cuestión es que ahora han vuelto. Alguien o algo los ha traído de vuelta.
- Si. Y supongo que no sabes qué, ¿verdad, maestro mago?
- La verdad es que no. Podría apostar por Gea Everfree, pero ni siquiera ella tiene tanto poder como para invocar a su ejército de vuelta. No lo tenía antes tampoco y no lo tiene ahora. Haría falta una conexión entre dos extremos para hacer lo que describís: uno en Equestria y otro en la tierra de los humanos.
Uno en ese lado y otro en este... Todos miraron a Star Swirl con aire de duda.
- ¿Qué? ¿Creéis que tuve algo que ver? Os aseguro que no. No tengo ganas de volver a casa si eso significa traerme conmigo a esas criaturas. Puede que no sea el más amable de los magos, pero sí soy leal y amo a mi tierra como el que más. No cometería semejante acto de traición.
- Si- lo apoyó Hope- además no creo que tantos años de sabiduría se vean nublados por la morriña precisamente. No es como si tuviera tanto sentimentalismo.
El mago le atravesó con la mirada mientras a su espalda la pegaso se guardaba lo mejor que podía las ganas de reír. Hope, por su parte, mantuvo su expresión de sorna.
- Donde las dan las toman, oh alto maestro todopoderoso.
- Ríete todo lo que quieras, pero he enfrentado a cientos de peligros mayores a estas criaturas y tu mundo unido conjuntamente. Y sé que todos los actos y movimientos de esas criaturas están relacionados con el alfa. Si tan sólo pudiera encontrarlo... Tiene que ser alguno de estos.
- ¿No recuerda cuál es?
- Mira, este libro se auto-documenta con información básica de monstruos cada vez que uno nuevo aparece. Un truco mágico.
Como no.
- ¿Quiere que le ayudemos?- se propuso la princesa.
- Mmm... Supongo que no iría mal. A fin de cuentas, esto es bastante extenso y mi vista, por desgracia, ya no es lo que era. Que alguien mire el lado izquierdo mientras yo miro el derecho.
Pasaron un momento entre páginas, revisando cada detalle de los monstruos cuando de repente se encontraron con algo que hizo sobresaltar a Rainbow.
- ¡Gah! ¿Qué cascos es eso?
Ante ellos estaba la imagen del monstruo que persiguió a Hope.
- Ah, veo que ya habéis conocido a Chesie- les espetó este.
- ¿Chesie?
- Yo lo llamo Cheshire, Chesie para los enemigos y los no tan amigos, por el gato sonriente del mismo nombre de Alicia en el País de las Maravillas. Un cuento de niños.
- ¿Y por qué le dices Cheshire precisamente?- interrumpió Twilight.
- Por esto.
Hope les enseñó entonces la foto que tomó de un sonriente Cheshire que llevaba en su móvil, provocando que todas se quedaran pálidas.
- Oh... Cielos- dijo solamente Fluttershy.
- Esa es la sonrisa más aterradora y horrible... De todos los tiempos... Que he visto en mi vida- comentó Pinkie Pie- Tendré pesadillas con ella.
- Ah, recuerdo este. Quizá sea el que busco- dijo Star Swirl- Dejadme ver... "He descubierto un peculiar pero fascinante acto común entre los Mon. Según parece, comparten más cosas con los animales además de apariencias..."
- Si, ya me leí esa parte.
- ¿Leíste también el final?
- No pude, la señorita "te voy a machacar la cabeza para sacarte el cerebro que me falta" se me tiró encima (no de esa forma) y me impidió leer más.
Rainbow le sacó la lengua al humano.
- "...Pero un alfa de otra raza puede convertirse en el beta de otra raza ajena a la suya. Ambos luchan y el ganador se queda con las dos comunas bajo su dominio. Es difícil que las razas de una comuna opuesta respeten y obedezcan a todos al mismo tiempo sin rechistar y un beta puede surgir dentro de esta. A menos que se trate de una raza mestiza, pues pueden comprenderse mejor e interactuar. Es por esta misma razón que las razas mestizas como las quimeras o las mantícoras entre otras familias híbridas sean comúnmente los alfas."
- Ah, entonces... Espera, ¿"razas mestizas"? Oh... Oh no.
- ¿Qué?- le espetó Rarity.
- Según las notas del Libro, Chesie es una quimera y un superdepredador.
- ¿No querrás decir que...?
- Si, este es el alfa- interrumpió Star Swirl- Dime, ¿qué hacías cuando lo viste?
- Exploraba la zona con un dron, una especie de robot pequeño... Oh, no. Ahora recuerdo que seguramente esté hecho pedazos en algún lugar si es que está cerca.
- Mm. Asi que entraste en su territorio. No fue buena idea.
- Oye, ni siquiera sabía que ese era su territorio. Apareció de la nada.
- Estaría cazando entonces. Motivo de más para mantenerse alejado de él.
- ¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Morir de hambre o locura?
- Esperaba que pensases ¿No podías haber cultivado tu propia comida?
- Poco puede crecer en un edificio de acero y cemento, sabes.
- Haberte conseguido un cultivo o algo así.
- Lo dices como si fuera tan fácil. No lo es.
- Tu ineptitud no es culpa mía.
Bueno, es suficiente.
- ¡Basta! Me da igual que tan buen o gran mago seas, no puedes hablarle así a los demás por mucho que te creas que sepas más que ellos. Además, para bordes ya tengo suficiente con esta como para tener encima a dos dándome la paliza. Asi que discúlpate por cómo has hablado a todos en esa sala.
- ¿Perdona?
- Me refería a una disculpa APROPIADA.
- No, si me refiero a que no entiendo tu ofensa. Recalcar las fallas de los demás es lo que un maestro mago hace. Es lo obvio.
- Para empezar, no eres el maestro de nadie y en segundo lugar aquí nadie es tu aprendiz, asi que ahórratelo.
- Hope, para...- le dijo una nerviosa Twilight- Conseguirás que se enfade.
- ¿Que se enfade ÉL? ¿Y a los demás, que? ¿Que les den sólo porque se cree muy importante?
- Mira, bebé de teta, llevo muchos más años que nadie soportando lo indecible por el bien de esta tierra...
- Bien por tí, pero nadie te lo ha pedido. Eso fue decisión tuya. Ni mucho menos que seas idiota, asi que discúlpate.
- En lo que a mí respecta, deberías ser tú quién se disculpara.
- ¿Ah, si? Muy bien, entonces: lo siento porque seas tan imbécil.
- ¡Maldito mocoso! ¡Soy el Defensor de Equestria! ¡Te dirigirás a mí como es debido!
- Oblígame. Tendrás el poder, pero no mi respeto. Eso hay que ganárselo. Y no has hecho nada para ello.
Ambos se miraron fijamente sin alterarse. Pareciera que fuera a estallar una pelea en cualquier momento, pero pronto las cosas cambiaron. El aire se volvió más calmado, hacía una agradable sensación de calor en toda la sala y se podía oler lavanda en el aire.
- Star Swirl, nunca cambiarás- dijo la Princesa Celestia. Pareciera que salió de la nada- viejo gruñón.
- ¡Princesa Celestia!- exclamó sorprendida Twilight- Me alegra saber que no estaba ocupada.
- Vine cuanto antes al saber de que mi buen amigo estaba aquí. Me alegra verte de nuevo tras tanto tiempo, Star Swirl.
- Majestad- el mago hizo una gran reverencia- El sentimiento es mutuo.
- Pero agradecería que aprendieras a tratar mejor a los demás. No por ser el Defensor te debes imponer a los otros porque si. Esta es Equestria, la tierra de la armonía, y me temo que estás alterándola con tu actitud. No diré que no pelees; las discusiones forman parte de la comunicación entre personas, pero viendo que esta pelea irá a más, debo insistir esto último.
- Prefiero llamarlo "educar".
- Repito: no eres el profesor de nadie- le espetó Hope una vez más- No hace falta que eduques a nadie.
- Hope tiene razón. Ahora, si no te importa, por favor detén esta trifulca sin sentido. Necesito saber cuántos monstruos llevabas contigo cuando saliste de Equestria hace mil años.
- Había unos dos mil aproximadamente, pero pueden haberse multiplicado con el tiempo.
- Hmm, comprendo. He mandado a mis tropas a desplegarse a buscarlos y detenerlos cuanto antes, pero aún no sabemos dónde está el Alfa. De momento será mejor mantener los ojos bien abiertos; si detenemos a alfa, los monstruos se quedarán sin líder y tendrán que elegir un nuevo líder. Esto les llevará mucha pelea y lucha entre sí, cosa que podemos aprovechar para devolverlos a Tártaro, lejos de todos aquellos a los que puedan hacer daño. Asi pues, la misión es simple: desplegaré a los exploradores para encontrar al Alfa y detenerlo mientras las tropas reales cercan a los demás monstruos. Star Swirl, me gustaría que vinieras conmigo para ayudarme.
- Majestad, quizá debería quedarme y...
- Star Swirl, está claro que conseguirás lo que buscas sobre esas criaturas yendo más conmigo que quedándote aquí. La princesa Twilight y sus amigos adquirirán las respuestas a sus preguntas de tu diario personal de investigación.
- ¡Majestad, eso...!
La princesa miró con recelo al mago.
- ¿Si, Star Swirl?
Este refunfuñó y se colocó la bata bien, resignado.
- Nada, majestad. Vuestros deseos son órdenes, como siempre.
La princesa sonrió. Una de las ventajas de ser la líder de un país es que sabes que pocas cosas podrá hacer nadie para llevarte la contraria. Sobre todo en asuntos de gravedad nacional.
- Princesa Twilight, tú y mi discípula Sunset junto a tus amigas os quedaréis aquí para cuidar de Hope.
- ¿Majestad?
- Es obvio que es una víctima más de esta locura, sea lo que sea, y como tal tendremos que cuidar de que no le pase nada hasta que podamos asegurar su regreso a casa... Además, puede resultar muy útil su experiencia con los Mon para detenerlos.
- ¿De veras creéis que este ser puede ser de ayuda alguna en combatir a los Mon? Llevo años observando a su raza; no son precisamente guerreros.
- Y no me hace falta. He estado estudiando ese libro por años. He aprendido un par de cosas.
- También he tenido tiempo para estudiar a muchos Mon. He aprendido sus debilidades y cosas que no estaban en tu querido diario.
- Por favor, eso es simplemente ridículo. Y memorizar algo no es motivo para creer que...
- ¿Sabías que en fuerte contraposición con sus símiles en la naturaleza, los murciélagos, los Camazotz son de hecho ciegos? Su delicado oído es su punto frágil; basta una desorientación acústica eficaz para confundirlos y hacer que se retuerzan de dolor. A mí me bastó con un silbato de ultrasonidos para espantarlos.
- Ooooh- dijo Pinkie Pie- ¡Asi que POR ESO llevabas ese silbato! Creía que estaba roto.
- ¡Pinkie Pie, aléjate de mis cosas! Como hayas tirado algo...
- Creo que lo tendrá todo bajo control- dijo la princesa del sol- No tenemos de qué preocuparnos. Si necesitáis cualquier cosa o descubrís algo más sobe los Mon, no dudéis en llamarme cuanto antes.
- Desde luego- le espetó Twilight- Podéis contar conmigo.
- Nos vamos, pues. Os mantendré informados sobre cómo vayamos avanzando.
Y usando su magia, la princesa se desvaneció en el aire junto al anciano mago equestre en un destello de luz. El humano y las hipotanas se quedaron solos de nuevo, preguntándose algunos si de verdad habrían avanzado en algo en su misión.
- ESA es la clase de actitud que me gusta en una regente- dijo Hope, esperando poder romper el hielo creado del consiguiente silencio- Mejor-Princesa-del-mundo. Incluso se llevó al profesor capullo de aquí.
- ¡Hope!
- ¿Qué? Es verdad.
- No estoy de acuerdo con el extra-equestre nunca, pero por esta vez haré una excepción en ese punto... No te acostumbres.
- No tengo intención de hacerlo- el humano resopló tras respirar hondo- Bueno, entonces ¿Cuál es el plan, princesa?
- Me quedaré con el libro de momento, pero si necesito algo te llamaré para compaginar datos. Eso cuando avistemos otro Mon en Equestria. Mientras tanto, mejor volver a la reparación del Paladice para tener la mente ocupada. Supongo.
- Si, supongo que es un buen plan. Entonces... ¿Lo dejamos por hoy? Ha sido un día largo y algo me dice que nos esperan más.
- Si, mejor. Ya es tarde, de todas formas.
De vuelta al Paladice, Hope se disponía a dormir largo y tendido. Nunca antes pensó que sería tan bueno volver a ver una cama tras un duro día de trabajo, pero ese día le probó lo opuesto. Pero antes de tan siquiera llegar a meterse en el catre un pensamiento cruzó su mente...
Fluttershy estaba volviendo a casa de un rápido viaje a Cloudsdale para ver a su madre, que tenía un resfriado, cuando se topó con la vista del Paladice Tower. Supuso que tendría que acostumbrarse a la vista del gigantesco edificio de ahora en adelante, aunque el hecho de tener que verlo a lo lejos, con cientos de luces encendidas a lo largo de él todavía la asombraba. Le recordaba mucho a los edificios de Las Pegasus o Manehattan, todos iluminados en plena noche para guiar a los trasnochadores en sus deambulantes paseos y fiestas nocturnas. Le seguía pareciendo espectacular. Entonces su mirada se posó sobre el tejado, donde un tranquilo Hope se encontraba tumbado sobre un saco de dormir sujetando una armónica. Guiada por su curiosidad, decidió acercarse a ver.
- Hola, Hope.
- Ah, hola Fluttershy.
- ¿Qué haces?
- Algo que no había hecho en mucho tiempo: relajarme. Ya sabes, con toda la historia del apocalipsis monstruoso y todo eso no he tenido oportunidad... Y aquí se ven las estrellas.
- ¿No se ven las estrellas en tu mundo?
Y dale con eso. Aquellos equestres estaban ensimismados en creer que aquello era otro mundo... Oh, bueno; tanto da. De todas formas acabaría volviendo a casa de nuevo. A casa, sí. Allí donde vivían los monstruos y el caos reinaba. Una parte de él deseaba que estuviera en lo cierto y aquello fuera otro mundo, un lugar más seguro y pacífico.
- No, la contaminación y las luces de las ciudades por la noche impiden ver el cielo estrellado.
- Oh, qué lástima.
- Mucho. Antes se podía ver mejor el cielo, pero ya no es tan posible. No he tenido tiempo de ver si eso ha cambiado desde que cayeran los gobiernos y ciudades, pero vete a saber. Quizá ahora el cielo es más limpio.
Hope sacó una armónica y tocó una nota sostenida un segundo.
- Antes, cuando era niño, solía hacer esto todo el rato. Tenía nostalgia, supongo.
De detrás de Hope, entonces, se oyó a Applejack.
- ¡Ahí estás, Hope! Rainbow me ha pedido que pase la noche aquí ¿Te importa que me acomode?
- ¿Qué te lo impide? Según parece, no puedo decir nada en contra de las órdenes de la sargento Dash.
- Es Capitana, en realidad... Ah, hola Fluttershy ¿Qué haces aquí tan tarde?
- Um, vi a Hope y pensé en ir a ver qué hacía, eso es todo.
- Ya veo... En fin, creo que será mejor irse a dormir, ya es tarde... ¿Me acercas el saco, Hope?
- Ya voy. Buenas noches, Fluttershy.
- Buenas noches, Hope.
De vuelta al penthouse, Hope se dejó caer sobre la cama de matrimonio que fue su lugar de descanso cada noche tras darle el saco de dormir a Applejack.
- Supongo que te quedarás aquí- le espetó.
- Sep. Rainbow insistió. Y si no lo hago, mañana me dará la brasa sobre el tema.
- Supongo que es bueno el hecho de que no seamos de la misma raza.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque si fuéramos iguales, esto sería incómodo; un chico y una chica durmiendo en la misma habitación...
- ¿Qué pasa? ¿Te pone nervioso?
- No sé para qué daré comentarios a las mujeres para que se rían de mi. Da igual, a dormir se ha dicho.
Tras apagar las luces, ambos fueron a dormir.
Pero poco pudo dormir el humano.
Hope se vio sobrecogido por recuerdos en forma de pesadillas; el primer día, cuando todo cambió. Cuando la gente se volvió loca al ver a los cientos de monstruos emerger de la nada. Él iba en un autobús camino del instituto cuando todo pasó y un gigantesco Cíclope paró en seco el intento de huir del conductor cuando vio a esas criaturas salir de la nada. El choque dejó a Hope atrapado bajo su asiento, pero los demás habían salido corriendo. Nadie paró a ayudarle. El Cíclope lanzó el vehículo por los aires como si fuera un rollo de papel de cartón usado y Hope se liberó tras la caída, pero se hizo daño en la pierna. Se arrastró por el techo del vehículo ahora dado la vuelta y tardó un rato en lograr salir de allí hasta que finalmente salió al desastroso exterior; gente corriendo por todas partes, gritando, mientras los Mon saqueaban todo. Los gritos se volvieron voces, ecos, recuerdos de su vida desde entonces.
"¡Deja a ese gordo! Sólo nos hará ir más lentos"
"¿De qué sirves si no puedes ni cuidar de tí mismo?"
"¡Mejor nos habría valido que te hubieses muerto!"
"¿Que te ayude? ¿Para qué? ¿Qué has hecho tú por mí sino estorbar? Sólo eres una molestia"
"No pensarás en serio que de verdad me interesabas..."
"¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué divertido! ¡Eres un payaso!"
"¡Me repugnas! ¡Me das asco! ¡Muérete!"
"¡Sólo estás molestando! ¡Ocupas mi espacio! ¡Gordo inútil!"
"¡Estás comiendo de más! ¡Maldito cebón, devuélveme la comida!"
"¡Es tu culpa que nos quedemos sin nada!"
"¡Quizá deberíamos comerte a tí!"
- ¿Por qué has nacido siquiera?
Jadeando y envuelto en sudor frío, Hope se incorporó en la cama y se llevó las manos a la cabeza ¿Por qué? ¿Por qué? Hacía meses que no tenía esas pesadillas. Creía que estaba a salvo de todo eso. No era culpa; era porque volvía a estar en compañía de otros ¿Sería posible que la duda se volviera miedo? ¿Tanto había empezado a sospechar de los demás? Y esa voz... Pensó que habían pasado años desde que la oyó. Creía que era su padre, hablándole en sueños. O algo así.
- ¿Hope?
Pareciera que inadvertidamente hubiera despertado a Applejack, quien nada más verle la cara corrió a su lado con gesto de preocupación.
- ¿Qué te pasa? ¿Te duele algo?
- ¿A qué esa preocupación...?
Entonces notó una gota caer sobre su mano derecha y justo entonces notó lágrimas sobre su cara, las cuales se apresuró a secar a toda prisa ¿Estaba llorando en sueños? ¿Delante de Applejack? ¡Qué vergüenza! Qué penoso...
- Nada. Vuelve a dormir.
- Hope...
- No, por favor. No quiero que se compadezcan de mi. Lo último que necesito es la pena de los demás.
- ¿Compadecerme...? Estoy preocupada, eso es todo.
- Desde el desastre rara vez alguien ha hecho algo por los demás si no querían algo a cambio.
- Ya no estás en ese mundo, ¿vale? No tienes de qué...
- ¿Dirás lo mismo cuando las andanadas de Mon llenen la tierra? ¿Cuando arrasen tu hogar?
- Aún no sabemos si lo conseguirán.
- Ya lo han conseguido, simplemente aún no han llegado hasta aquí. Eso es todo- Hope volvió a la cama, dándole la espalda a la granjera- Luego os volveréis como todos y decidiréis que estás mejor sin mi sólo porque ocupo espacio.
- ¿Es eso lo que hicieron los tuyos contigo?
Hubo un largo silencio.
- Si no quieres hablar de ello, de acuerdo. Pero aquí todas nos hemos comprometido a darte lo necesario para sobrevivir y el no hacerlo entonces no dirá mucho de nosotras, ¿verdad?
La equestre se dispuso a volver al saco de dormir cuando, por razones que escapaban a su comprensión, Hope decidió explicarse.
- Cuando estalló el desastre, todos se adaptaron a la norma de "Sálvese quien pueda".
- ¿Todos?
- Mis compañeros de clase. Sabía que se metían conmigo por ser gordo y lento, pero con la invasión se volvieron aún peor. Todos ellos. Los que me ignoraban se volvieron en mi contra, los que se metían conmigo se volvieron peores... Hasta los pocos que eran amigables conmigo se volvieron contra mí porque era demasiado peligroso salir a conseguir recursos y nadie quería jugarse la vida, asi que desfogaban conmigo para sentirse mejor. Era su saco de boxeo y al resto le importaba bien poco. Quizá siempre fue así. Decidí dejarles, creyendo que sería diferente con otras personas, pero todos eran iguales. Me usaban de cebo, me quitaban la comida, me robaban o simplemente se metían conmigo para sentirse mejor. Incluso cuando sus compañeros les traicionaban era culpa mía sólo para tener a quién culpar. Sólo les importaban sus propios intereses. Cuando los Mon lleguen, todos aquí se volverán iguales.
- ¿Dolía?
- ¿Qué?
- Que si te dolía. Si te molestaba, podrías haberlo dicho.
- Y a ellos que les importaba si me dolía o si me molestaba. Aunque se lo dijera, no cambiaría nada. Me quedé con ellos porque necesitaba sobrevivir y si me quejaba sólo me darían una patada o me darían de comer al próximo Mon que encontrasen.
- ¿Por eso vivías tú solo aquí arriba?
- Por supuesto.
- Suena duro.
- Duro no es ni de lejos lo difícil que ha sido para mí abrirme paso en este mundo de mierda. He tenido que hacer cosas horribles para sobrevivir, hacer lo impensable por lograr comida y ni te imaginas siquiera cómo logré hacerme con el Paladice.
- Eso da igual. Ha pasado.
- Claro que no. No ha pasado ni ha terminado, simplemente se ha transformado.
- Pararemos a los Mon. Eso no pasará aquí.
- Claro que pasará.
De repente, Hope sintió que la chica lo abrazaba por la espalda, rodeándole con sus brazos para reconfortarle.
- No tengas miedo, no pasará. Estamos juntos en esto. Nosotras también hemos atravesado un par de complicaciones también y hemos conseguido salir adelante gracias a nuestro esfuerzo. Estamos todos unidos aquí. Ya verás.
- Eso dices, pero no confiáis en mi. Mira a Rainbow, sin ir más lejos; no he hecho nada para ganarme su desprecio y aun así...
- Rainbow sólo necesita conocerte mejor. Ya verás. No sufras, estará bien.
Hope intentó zafarse del control de AJ, pero sin éxito aparente.
- Ya soy mayorcito para tener estos arrebatos infantiles.
- Quizá, pero visto por otro lado no has parado de ser lo bastante adulto como para tomar decisiones para sobrevivir. No te preocupes, no es nada malo. Duerme, estaré aquí cuando despiertes.
Pese a que quería protestar, no pudo. Llevado por el olor a manzanos y césped recién cortado, terminó durmiéndose en los brazos de Applejack. No hubo nada que pudiera hacer.
