11. La invitación
- Hope, ven a palacio.
- ¿Eh?
Aquella tarde la princesa mandó rápido el mensaje proponiendo el sistema de búsqueda de Chesie, pero también llamó a Hope por un motivo.
- Ven a palacio. Pasa un tiempo aquí.
- ¿Aquí? No sé yo... En el Paladice tengo mi propio espacio.
- ¿No te sientes sólo? Aquí podrías pasar tiempo entre los equestres y conocernos mejor. Y podríamos conocerte mejor también a tí.
- Ya, pero... Temo que asusto a los lugareños.
- Además- ya estaba a la que salta la capitaba Rainbow- ¿Por qué íbamos a dejar que se quedara como invitado? Si no hay calabozos, no veo motivo para que esté aquí.
- Rainbow, en contra de lo que tú creas, esta es mi casa. Creo que soy libre de elegir a mis invitados.
- ¿A cuénto de qué viene esto?- Hope no podía evitar sentirse algo compungido- No es que no agradezca la hospitalidad, pero aquí hago tanto como en el Paladice.
- No lo creo. Aquí podrías conocer mejor a los vecinos, no estarías tanto tiempo solo.
- Crei que discutimos que estaría mejor en el Paladice.
- Pensé en darte un espacio propio, pero creo que has tenido mucho. Sólo ven a pasar unos días y luego podrás volver al Paladice si quieres.
Hope se quedó pensando. La verdad es que no sería malo un pequeño cambio de aires. Por mucho que le gustara su ático lujoso, a veces podía llegar a ser muy solitario y cargante. Al menos ahora que vivía entre más seres inteligentes le parece así.
- Está bien, majestad. Acepto la invitación... ¿Cómo negarle nada a la realeza, de todas formas?
- No puedes. No sino quieres quedar mal frete a ella.
- Me temía esa respuesta.
Así pues, el joven decidió ir a buscar sus cosas para pasar unos días allí. Para hacerlo más fácil, usó el XL-R8 del garaje y en cuestión de segundos había cruzado el camino que lo separaba de Ponyville sin problemas. Los lugareños se asustaron al principio al ver el veloz vehículo cruzar las calles de su pueblo, aunque otros se mostraron impresionados con el gran deportivo.
- ¿Qué es esto?- preguntó una sospechosa Rainbow- ¿Un arma de algún tipo?
- Se llama "automóvil", capitana Dash, y es un simple aparato de transporte personal. En mi tierra todos tienen uno... O casi todos, al menos.
- ¿Es peligroso?
- Sólo para el conductor si vas demasiado rápido.
Rainbow miró desde distintas direcciones el vehículo, curiosa, como si esperara encontrar algo malo sobre el aparato.
- ¿Quieres dar una vuelta?- le preguntó.
- Eso depende, ¿cuánto de rápido va?
- Puede ir de cero a 150 km/h en cuestión de treinta segundos.
- ¡Ja! ¡Qué ridículo! Yo puedo ir igual de rápido e incluso más sólo por mi cuenta.
- Rainbow, la última vez que fuiste más rápido que eso fue durante un Sonic Rainboom y todas sabemos que no es recomendable que lo uses de más- le espetó Sunset.
- ¿Qué eres, el comité de críticos?
- ¿Quieres dar una vuelta o no?- preguntó de nuevo Hope- Tengo que repostar energía pronto para poder usarlo.
- No creas que me engatusarás con aparatos lujosos. No te pienso quitar el ojo de encima.
Su cara era tan obvia como un cielo despejado. "Quiere probarlo", se dijo Hope. Pero nunca lo reconocería. Ya en los pasillos, la tensión era igual de grande gracias a ella, que miraba con desprecio al joven incluso más que de costumbre.
- No creas que voy a dejarte pasar ni siquiera una, intruso.
Hope sólo suspió con resignación. Al rato, el grupo llegó hasta una habitación pequeña que reconoció en seguida; fue la misma habitación donde fue tratado por Sunset.
- Spike está al lado, asi que tendrás vecino- le informó la princesa.
- ¿Quién?
- Spike, mi ayudante. Es un dragón. Lo viste antes, aunque no estaba igual de sano que ahora.
- Aaaah, claro- el joven se golpeó la frente en gesto de realización- Si, lo recuerdo.
Del otro lado de la puerta contigua a la de la nueva habitación de Hope asomó un joven dragón de escamas verdes claras y violetas y ojos esmeraldas. Se cubría detrás de la puerta con una cacerola por casco.
- Spike, ven a saludar- le dijo la princesa- Tienes nuevo vecino.
Pero nada más ver a Hope, el dragón corrió a esconderse de nuevo en su habitación y cerró con llave.
- ¡Spike, sal ahora mismo! ¡No seas maleducado!
- Déjalo, me tiene miedo.
- Es cosa de Rainbow. Le ha estado metiendo cosas en la cabeza.
- ¡No es verdad!- se defendió esta- Sólo le dije la verdad sobre él. A Spike y a toda Ponyville; que es un monstruo degenerado que se aprovechará de cualquiera. Los padres tienen que proteger a sus hijos
- Eso no es cierto en absoluto. Y lo sabes.
- Espera, ¿les has contado eso? ¡¿A todo el pueblo?! ¡¿Estás loca?! ¡¿Acaso quieres hundirme en la marginación social?!
- Eso tal vez explicaría las miradas de Big Mac y Granny Smith cuando les dije que iría a ayudarte.
- ¿Qué quieres decir, AJ?
- Bueno, Granny Smith me entregó un spray de pimienta y Big Mac una porra prensil.
- ¡¿Qué cuernos piensan de mí?!
- Parece que creen que me has seducido o algo. Y aunque les dije que eran invenciones de Rainbow, no me creyeron.
- Vale, es oficial: te odio, Rainbow Dash. Eres retorcida, terrible y despreciable.
- ¡Sólo defiendo a mi gente! ¡Tienen que estar preparados para defenderse de tí!
- ¡Eso no te da derecho a convertirme en un monstruo a ojos de todos!
- Es que ERES un monstruo. Si te dan la mano, te comes el brazo.
- ¡No me conoces! Y no tienes interés en hacerlo, asi que tampoco el derecho a juzgarme sin más, virgen amargada.
- ¡Deja ya eso! Además, no te tolero a TÍ precisamente que me vayas diciendo eso. Tú también eres virgen.
- Eso no lo sabes.
- ¿Me estás diciendo que te apareaste con alguien? ¿Tú?- la pegaso soltó una risa nasal- Venga ya. Si decías que antes tenías el doble de tamaño.
- Pero no siempre. Además, a algunas personas les va el jamón. Y no sabes la de cosas que he llegado a hacer o que algunas otras personas han llegado a hacer con tal de sobrevivir.
- Ya, claro.
Hope entonces se acercó a la oreja de Rainbow y se tapó la boca mientras le susurraba cosas. Su mandíbula se desencajó, sus alas se erizaron, sus ojos se abrieron de par en par como platos y aunque por lo general la pegaso era azul, aquel día bien podría haber pasado por malva fosforescente.
- ¿Y bien?- le dijo el humano.
Rainbow se tapó la boca con ambas manos.
- ¡Cerdo! ¡Puerco! ¡Degenerado! ¡Eres asqueroso! ¡Los humanos sois asquerosos! ¡Muérete! ¡Moríos todos!
Y salió disparada como una exhalación del pasillo y el palacio. Al fondo se oyeron risas en grupo, entre ellas las de Rarity, AJ, Twilight y Sunset.
- Acabo de descubrir el encanto de Rainbow y pienso explotarlo en su totalidad.
- Pero bueno- le espetó la fashionista entre risas- ¿Qué cuernos le has dicho?
- No quieras saberlo si desas conservar tu inocencia.
- Eres malvado.
- Aparentemente lo soy. Ahora todos en el pueblo me tendrán miedo o algo peor- Hope resopló profundamente- Que alguien le consiga un ligue a esa tía para que me deje tranquilo, por favor...
- Yo ya lo intenté- dijo Rarity- Con una vez me bastó. Menudo espectáculo.
- A lo mejor no le van los chicos.
- No, también lo intenté con el mismo sexo. Pero terminó peor.
Hope se acomodó en la sencilla habitación con ciertas cosas, entre ellas su tabléfono, algo de ropa, libros y provisiones... Espera, ¿provisiones?
- Hope, tenemos cocina aquí, sabes.
El humano se sintió tan tonto que no pudo evitar darse un tortazo en la cara en señal de estupefacción y soltar un sencillo "d'oh" que bien pareció sonar más como un gesto de dolor de lo fuerte que se dio.
- Fuerza de la costumbre- se justificó.
- Si, supongo que es difícil adaptarse a la vida corriente después de tanto tiempo sobreviviendo.
Hope se dejó caer sobre la cama, suspirando profundamente.
- Quizá nunca vuelva a acostumbrarme a la tranquilidad de una vida monótona. Es como intentar educar a un animal salvaje: podrás sacarlo de la jungla, pero nunca la jungla del animal.
- Vamos, no te deprimas. Ya hemos tratado con ex-villanos que alteraron la realidad para crear su propio mundo o el contínuo espacio-tiempo para crear cientos de millones de universos alternativos de la misma Equestria, esclavizar toda una raza para convertirlos en su propio ejército zombie, tratar con embaucadoras dispuestas a privar de su libre albedrío a los demás para conseguir adoración, enfrentarnos a prácticamente un dios capaz de alterar la realidad a placer, enfrentar a un ladrón de poderes para dominar el mundo... Eres lo más sencillo con lo que he tratado en años. Verás que irá rápido.
- Gracias por la referencia, Twi.
- Si, gracias.
- Je, je, je... Sin ofender, Starlight, Sunset.
El humano no sabía decir con precisión qué era lo que le impresionaba más; si el hecho de que hubiera hablado de esas situaciones a la cual más bizarra y sobrenatural recién sacada de un cómic de superhéroes o una novela de fantasía como si fuera el día a día de su vida o que algo de eso fuera de verdad, porque si así iba a ser el suyo no estaba convencido de si aquel lugar, rodeado de todas ellas, era el más seguro del mundo.
- Caray, sois chicas de mundo por lo que veo.
- No sabes de la misa la mitad. Acomódate y relájate. Pronto estará la comida.
