Y sí, me gusta hacer sufrir y llorar a Jade. Pero, ya queda poco de eso... :3

Liz W: Ahhh, me dejaste con la intriga ¿Qué diantres preguntarás? Algo de mí locura hay en la de Tori... ¡Espero que te siga interesando :)!

Nara375: Tori o Beck, Tori o Beck, todos sabemos la respuesta, pero nadie sabe como llegaré a ella. Y Jade, es de todo menos tonta.

Y sí, también vine para romper las reglas !


Capítulo VI

Cat, Jade y Tori.

Tori's PoV.

Intenté que este día fuese menos caótico, pero con Jade eso es prácticamente imposible.

Seguíamos peleando cada media hora, mas la diferencia radicaba en que terminábamos riéndonos. Por mucho que traté de persuadirla de que se quedara en cama ella se negó, por el simple hecho de que era yo quien se lo decía. Pretendí que fuese a médico hoy, me lo negó diciéndome que estaba bien. Insistí en que fuera, así que aceptó, pero no en este momento, sino en un par de días. Así que al instante hice una cita con la ginecóloga de la clínica que la productora mantenía.

Ya a eso del medio día, entre peleas momentáneas y sobresaltos estúpidos, teníamos todas sus cosas organizadas en mi habitación. La guitarra electroacústica la acomodé a un lado de mis otros instrumentos, y sus papeles ordenados debidamente dentro de una carpeta en el escritorio. Uno de esos era el título de dominio de la casa que compartía con Beck.

Se negó miles de veces en denunciar los abusos que él cometió en su contra. Por muy demente y depresivo que argumentara estar, no le correspondió desquitarse con ella y su futuro hijo. Teniendo incluso dos testigos, Alphonse y yo, se negó. Porque aún lo quería y tenía la esperanza de que la perdonara ¡LA PERDONARA DE QUÉ SI ELLA NO HIZO NADA!

West de verdad que me puede sacar de mis casillas demasiado rápido, inclusive más que mi hermana. Creo que ha sido siempre su mayor capacidad, el de poner con los pelos de punta a las personas. Bueno, también está el de ser astuta y tener una mentalidad rápida, audaz.

-¿Y eso que no se ha paseado tu noviecillo por aquí? ¿Ya se ha aburrido de la dulce y buena Tori Vega? – comentó cuando estábamos en la mesa. Le tocó cocinar fajitas de pollo, y debo confesar que no sabían nada mal.

-¡Yo no hablo así Jade! Agh, y no, no se aburrió de mí, solo le dije que no viniera, porque tenía cosas que arreglar contigo aquí.

-Oh, no soy tan importante. Creo que hay alguien aquí que terminará perdiendo a Albert – canturreó terminando por molestarme, definitivamente.

-¡Es Alphonse! Y sólo porque no venga un día, un miserable día, es que vayásemos a terminar. No soy tan exagerada como tú.

-Te arrepentirás, plañirás por tus palabras.

Me tomé un segundo en procesar dónde escuché 'plañir' antes. Un canal de televisión que estuvimos viendo antes se me vino a la mente. Ja.

-¿No crees que estés viendo mucho iCarly? – me reí. Solo alguien que haya visto ese show lo suficiente sabría el significado de esa palabra – Uh, Jade Peppermint… jamás pensé que te gustaría iCarly. No pensé que era tu tipo de programas favoritos, juraba que algo así como Dexter, o tal vez Games of Thrones era lo que te gustaba.

Cruzó sus brazos y me fulminó con sus ojos. Si las miradas asesinaran, indiscutiblemente mi madre en este momento debería estar en la morgue, esperando por mí cuerpo. Le gusta jugar exclusivamente a ella, y a nadie más. Bastante egoísta, eh.

Me quedo mirando el asiento ahora vacío, y me embargó la culpabilidad. No debí molestarla. Se supone que las embarazadas no deben pasar rabietas o emociones muy fuertes, y yo estoy haciendo todo lo contrario. Debía disculparme incluso cuando no fue mi culpa ¡Ella comenzó todo!

-No pensé que te molestaría tanto, Jade. De verdad lo siento – comencé hablando tras la puerta de nuestra habitación. No oí nada dentro del cuarto - ¿Jade estás bien?

Y entonces unas fuertes carcajadas me abrieron la puerta. Ella tomó mis hombros y luego posó una en su estómago, riendo estruendosamente.

-¿Se te olvida que soy actriz? Qué idiota sigues siendo Vega.

-Eres una…

Tres golpes en la puerta principal interrumpieron mis ofensas. Nos miramos, cuando ella terminaba su risotada limpiándose los ojos y suspirando profundo.

Alphonse no es, porque me avisaría. Trina no viene nunca, y si lo hiciera sería un grandísimo espectáculo fuera. Mamá gritaría mi nombre, no golpearía antes. Papá, bueno, él está trabajando.

-¿Cat?

Mis ojos se agrandaron cuando pasó a un lado de Jade, ella la miró de los pies a la cabeza antes de tirarse a sus brazos. Jade la atrajo a sí misma, apretujándola y llorando al instante.

-Hace tanto que no te veía pequeña… estás… estás ¡Wow! ¡Igual!

Nuestra ex compañera de clases estaba exactamente igual, por lo menos exteriormente. Su pelo seguía teñido de rojo, e incluso el tono del maquillaje que utilizaba era el mismo. El color pastel de su vestido y los tacones eran, sino, algo que corroboraba lo que pensaba.

La inesperada invitada aflojó un poco el agarre en el cuello de Jade, para limpiar sus ojos y besar su mejilla.

-Jadey… ¿Estás bien? – entonó. Su voz no era tan chillona como antes. La aludida acentuó el agarre en la cintura de Cat.

-Creo que está… un poquito sensible. Ha de ser el bebé.

Cat me miró y recordó que era mi departamento. Rió antes de encaminarse a mi lado, y abrazarme también, pero no tan fuerte.

-Por un instante olvidé que te venía a ver a ti. Supongo que el ver aquí a Jade me ha sorprendido.

Tomó asiento junto a la embarazada mientras yo iba por unos vasos de jugos.

-¿Y bien? ¿Alguien me explica qué hace Jade aquí? – preguntó mirándonos a ambas. Por un instante crucé la mirada con esos ojos grises que me traían bastante inquieta.

La actriz comenzó a contarle todo, incluso aquellos detalles que a mí no me relató. Beck venía desquitándose con ella desde un par de meses y comenzaba a volverse alcohólico. Nada propicio para una criatura que comenzaba recién a vivir. Las dejé a solas, para que hablaran tranquilas, después de todo, son mejores amigas y allí yo sobraba.

La pelirroja nos dejó a eso de las diez y media de la noche. Jade ya tenía sueño, para variar. Cuando llegó a la recámara, donde yo estaba escribiendo un par de acordes para una canción que me pidió que le ayudase la cantante más popular de la disquera que estaba asociada con la productora en la que trabajo, noté que entre sus manos había un par de pequeños zapatitos de color amarillos.

-¿Y esas ternuritas?

-Me las dio Cat. Le ahorré un viaje a la casa de Oliver.

-Ya veo… - golpeé el lugar vacío que estaba a mi lado, en la cama, obedeció sin protestar nada. Quité los papeles que tenía en mi regazo – Jade… ¿Qué crees que será?

-Sea lo que sea, Vega, va a ser feliz.

Susurré su nombre mirándola a los ojos. Jamás se me pasó por la cabeza oír algo así de su boca. La quedé mirando un instante, embobada. El pasar mucho tiempo con ella, me estaba trayendo de vuelta viejas pasiones que creí olvidadas.

En Hollywood Arts, ella me parecía el ser humano más atractivo de nuestra promoción. Inteligente, sarcástica, bella, y malvada. Hermosamente malvada, sobretodo conmigo. Eso no importaba lo absoluto, después de todo, también me ayudó en muchos aprendizajes. De Sikowitz y de ella fue de quien más lecciones tuve.

Mis debates psicológicos se vieron interrumpidos cuando ella acurrucó su cabeza en mi hombro, pasando mi brazo derecho por el suyo, abrazándola, mientras bostezaba ¿Creerá que es normal que ella haga que la abrace? ¿Yo y ella en la misma cama, sin pelear o algo? ¡¿Qué demonios pasa por tu cabeza Jade?!

-Esto no está bien… - susurré – Definitivamente no.

-¿Qué no está bien?

Mierda me oyó. Me oyó, me oyó, me oyó, mierda, qué hago… vamos cerebro piensa.

-El que estés tan acurrucada contra mí, Jade. Durante el día no haces más que intentar asesinarme o molestarme, y ahora, estás aquí abrazándome ¿Dónde dejaste tu odio por mí? Esto… esto no debería estar pasando. Porque, porque tengo ¡Novio! Sí, aunque no me lo haya pedido, yo lo quiero y no está bien.

¡Demonios! Debí decir cualquier cosa, menos eso.

-Oye, sólo es un abrazo. Siquiera es eso, porque tu brazo está sobre mi hombro, no tienes que alarmarte tanto, ¿no que tanto querías llevarte bien conmigo? Y justo ahora que alteras porque hago esto. Agh, quién te entiende.

-Es que tú me crispas los nervios… creo que será mejor que mañana duerma en el otro cuarto.

-Vale, como quieras, pero luego no te quejes de que no intento nada.

Y con aquella capacidad tan maravillosa de ser bipolar, se dio media vuelta en la cama, dándome la espalda, se echó a dormir. La has cagado bastante Victoria Vega. ¿Cómo es eso de andar de boca suelta y decir lo que estás pensando? Pareciera que no aprendí nada. Que mis años en la secundaria fueron en vano.

-Yo y mi boca. Algún día se me pasará.

-Eso espero.

Cuenta hasta 20, y tómate el puente de la nariz, Tori. Eso, no te alteres, recuerda que sólo lo hace para molestarte, nada más. No lo va a conseguir… uno, dos, tres… no, no caerás en su juego de nuevo. Cuatro, cinco, seis, siete… estás lista. Sí, nada de molestia, siquiera tuviste que llegar a diez. Es un buen logro.

-Apaga la luz luego, y deja de moverte tanto, pareces sanguijuela, Vega.

Solo intenta provocarte, no respondas nada.

Pasé sobre su cuerpo, para apagar la luz y tomar mi celular desde el velador. Gruñó con los ojos cerrados forzadamente. Presioné un par de comandos y seleccioné el menú para escribir mensajes. Debía escapar de mis pensamientos y de esta situación de alguna manera y creo que se me ocurrió cómo.

/Te quiero. Tori./

No esperé a que Alphonse respondiera el mensaje. Apoyé mi cabeza en mí almohada mirando el cabello de Jade. Vacilé entre poner mis manos en su vientre o no. Sólo es un gesto, dará igual. Apoyé mis manos en su cadera, y al igual que la otra vez, ella entrelazó sus dedos con los míos en su vientre tibio.

Sí. Por las noches ese pequeñito que recién crecía en el abdomen de Jade, me ayudaba a encontrar la paz que su madre me quitaba durante el día.