14. El bosque de las almas perdidas
- Nunca cambia la vista, no importa cuantas veces lo veas.
Era cierto. Aun con las Brujas campando a sus anchas, el Everfree seguía teniendo voluntad propia sin que nadie pudiera hacer nada. No era la primera vez que iban por el susodicho lugar, pero desde luego no mejoraba con cada visita; niebla, helechos, musgo, árboles tan altos hasta donde alcanza la vista, zonas por donde apenas se filtraba la luz del sol y, como no, la inalterable presencia de monstruos salvajes y peligrosos. Definitivamente no era el lugar par ir de picnic.
- ¿Dónde cuernos se habrá metido ese monstruito? Flutters, podrías intentar aguzar la vista. Se te dan bien los bichos raros.
- Rainbow, por una vez deja de insultar a Hope- intervino Twilight- Ya has hecho bastante mal.
- ¿Yo? Sólo pretendo proteger Equestria.
- Sabes perfectamente que no hay nada de lo que defender a los demás de él. Además...
Pero no pudo terminar la frase. En mitad de la nada, entre maleza y árboles, un gran edificio apareció para sorpresa de ella. Era parecido al Paladice, aunque menos alto.
- ¿Pero qué...? exclamó confusa Rainbow- ¿De dónde ha salido esto?
- Recordad lo que dijo Zecora, no podemos fiarnos de nuestros sentidos. Esto podría ser un engaño del Everfree.
- Pues parece real. Se siente real
- ¿Es posible que esté engañando a nuestros sentidos?- preguntó Fluttershy.
- Todo es posible con lo desconocido- comentó la Princesa de la Amistad.
- Eh... ¿Chicas?
Ambas miraron hacia la pegaso pelirosa, que estaba a sus espaldas, y vieron que de hecho ya no estaban siquiera en el Everfree. En su lugar se alzaba una gran ciudad cosmopolita el doble de grande que la propia Manehattan.
- Tengo la sensación de que ya no estamos en el Everfree.
- Y yo que no estamos siquiera en Equestria- dijo Rainbow- ¿Es eso también posible?
- Ya no tengo idea.
De pronto, ya no estaban en el exterior, sino dentro del edificio. Era casi tan lujoso como el ático del Paladice, pero estaba en mucho mejor estado y tenía más muebles y cosas.
- ¡Hala! ¿Quién vive aquí? ¿El nuevo Stinky Rich?
- No creo que sea siquiera equestre, la verdad- le contestó Twilight.
De pronto, una canción llenó el aire.
We've taken care of everything
The words you read, the songs you sing
The pictures that give pleasure to your eye
Is one for all and all for one
We work together
Common sons
Never need to wonder how or why
We are the priests of the Temples of Syrinx
Our great computers fill the hallowed halls
We are the priests of the Temples of Syrinx
All the gifts of life are held within our walls
Y del aire mismo apareció Hope, en ropa casual.
- ¡Hombre, ahí estás!- dijo Rainbow- ¡Venga, nos has hecho perder mucho tiempo y...!
- Rainbow, espera. Míralo bien.
Bien visto no parecía el Hope que conocían. Este estaba más llenito y usaba ropas más anchas. Ni siquiera se inmutó al verlas, caminó hasta la cocina, se preparó un sandwich y un café y siguió como si nada hacia el salón.
- ¿Cuándo ha subido de peso?
- No creo que sea el Hope que conocemos ¿No dijo que antes estaba más gordo?
- Ahora que lo dices...
Mirando a su alrededor, las chicas notaron más inconsistencias. Las revistas, el decorado, tan ajeno al estilo equestre, recordaban a otro mundo. Y abajo, al mirar por la ventana, se podían ver a más humanos en sus ajetreadas vidas de urbanitas.
- Creo que esto es el mundo de Hope.
- ¿Cómo es posible? ¡No hemos ido a ninguna parte!
- No, lo que digo es que creo que son sus recuerdos ¡Estamos en sus recuerdos!
De repente, se oyó sonar la puerta. A regañadientes y tras varios golpes, el obeso Hope fue a contestar. Del otro lado salió un treintañero embutido en un elegante traje gris, de ojos claros y pelo negro corto encanecido por los lados perfectamente peinado hacia atrás. Sin pedir siquiera permiso, entró en la habitación y
- ¡Hope, te tengo dicho que no subas tanto la música!
Este bajó el sonido antes de dirigirse a su padre.
- ¿Qué quieres, papá? Ambos sabemos que no es la música.
- No me seas respondón, jovencito ¿Qué haces así vestido aún? Tienes clase en media hora.
- Te he dicho que no voy. Ya no. Se acabó.
El hombre giró los ojos en señal de exasperación.
- No empecemos otra vez. Te lo he dicho: es importante que vayas.
- ¿Para qué? ¿Para que tus socios que trabajan para tí no cuchicheen a tus espaldas de que eres mal padre? Te he dicho que estoy cansado de que se rían de mí.
- ¡Se ríen de tí porque les dejas!
- Claro, y la última vez que no les dejé terminé siendo yo el malo. Paso de esa gentuza, estoy harto. No pienso volver.
- Bueno, pues espero que tengas al menos una idea de negocio, porque no voy a dejar que te quedes aquí si no tienes intención de formarte. Te he dado tu propio piso sólo por la generosidad de mi corazón para que tengas independencia y a cambio sólo quiero que te esfuerces en hacer algo con tu vida.
- Me has dado este piso para que la gente no me vea salir del edificio contigo porque te avergüenzas de mí, esa es la única razón.
- Hope, no te pases.
- Como quieras, pero no pienso ir. Odio a todos esos idiotas. Si es necesario, buscaré trabajo en una pizzeria o lo que sea.
- Escúchame bien, Hope: hasta que seas mayor de edad, eres mi respondabilidad y harás lo que te digo. Y si digo que vas al instituto, lo harás porque ya me has causado bastantes problemas y gastado suficiente de mi tiempo. Asi que vístete con lo más decente que tengas, apaga esa basura y ve a clases. Y si no lo haces, vete olvidando de volver a tener un techo; dejaré que te pudas en la calle como un vagabundo.
Y dicho esto se fue con un portazo. Dicho esto, Hope tiró la comida y se fue a su cuarto, subiendo aún más el volumen.
- Caray. Papá del año para la posteridad, ya veo.
De pronto la imagen parpadeó.
Ahora estaban en un autobús escolar, camino de indudablemente algún centro educativo. Era fácil reconocerlo: los chicos deportistas, las chicas monas y coquetas, los empollones... Hope iba al fondo, con los cascos puestos y mirando por la ventana como si todo aquello no fuera con él. De pronto, uno de los deportistas de un grupo que se estaba riendo mientras le miraban se levantó fue hasta él.
- Eh, seboso- le dijo- ¿Qué tal el desayuno? ¿Estaba sabrosa tu hermana o es sólo tú, que sigues creiendo a los lados por cien personas incluso sin comer nada?
Sus compañeros rieron a carcajadas. Hope ni se inmutó.
- Ya vale, Jock- intervino entonces una chica asiática- Déjalo en paz.
- Vamos, Grace. Sólo estaba divirtiéndome un poco.
- El problema es que eres el único que se divierte burlándose de él. Déjalo ya.
- ¿Tantas ganas tienes de ganar las elecciones a presidenta estudiantil que le defiendes a él? ¿Se la has chupado para ganar votos? ¿O es a su padre a quien has recurrido, zorra?
De pronto, una sonora bofetada cruzó la cara de Jock provocando que sus compañeros saltaran en gestos de sorpresa y sorna.
- Vuelve a hablarme así y te juro que te hundo la carrera deportiva, chulo de mierda.
Jock ya iba a responder con un puñetazo, pero entonces Hope intervino.
- Déjalo ya, Grace. Sólo conseguirás tener más problemas.
La chica lo miró fijamente y luego se sentó sin decir nada más.
- ¡Eso, conoce tu lugar! ¡El gordo de mierda al menos conoce el suyo y...!
Pero entonces, un estallido enorme llenó el aire y una onda expansiva hizo temblar el suelo. La sorpresa hizo que todos se tambalearan y algunos casi se caen de sus asientos. al fondo se vio una onda de aire invisible que provocó que se levantara tierra y que los cristales reventaran.
- Oh dios mío- dijo Twilight- Creo que es esto. Este es el comienzo de todo.
De pronto sólo se oyeron gritos. La imagen parpadeó de nuevo y fue saltando de punto en punto. En uno, Hope era engañado por los Moochicks, en otra Grace y él peleaban, en otra Jock y otros chicos lo expulsaban, fuego, destrucción y vandalismo en las calles, gente desesperada tratando de sobrevivir... Así hasta finalmente la imagen se mantuvo estática.
Era el cuarto o quinto día del caos provocado por el apocalipsis de los monstruos en el mundo humano. Un notablemente más delgado pero aún levemente gordo Hope corría por las calles de la desolada ciudad cargando algo en su bandolera hasta alcanzar el Paladice. Se aseguraba cada dos metros de mirar a todas direcciones y luego mirar de nuevo cuando cruzó al otro lado de la calle. Luego atravesó un panel que se movió a otro lado y cruzó hasta llegar a un lugar conocido. Ante ellos se alzaba el Paladice. Hope entró en el edificio por la puerta principal revestida toscamente con plancas de metal la cual bloqueó antes de seguir hacia el ático por el ascensor. Una vez dentro, fue recibido por el cachorro.
- ¡Epa! ¿Tú de dónde has salido?
Luego apreció la niña de la foto de Hope.
- ¡Hola, Hope! ¡Bienvenido!
- Rose, ¿de dónde ha salido este perro?
- ¿A que es mono? Me ha seguido hasta aquí.
- ¿Seguirte...? Espera, ¿eso quiere decir que has salido del ático?
- Sólo hasta la casa de enfrente.
- Rose...
- ¡Es que me aburro!
- Ya hemos hablado de esto; es demasiado peligroso salir a la calle. Y más tú sola.
- No estaba sola. Blake que acompañaba.
- ¿Blake? ¿Quién es Blake?
El perrito ladró mientras agitaba la cola y fue a jugar con los cordones de los zapatos de Rose.
- Rose, no puedes quedártelo.
- ¡Pero Hope...!
- Es otra boca que alimentar. Necesitará comida también.
- ¡Puedo darle mi ración!
- Rose, esto no está abierto a discusión. Lo siento, pero el perro ha de irse.
- Me siento muy sola aquí mientras que tú sí puedes salir.
- ¿Es reproche eso que oigo en tu voz? ¿De veras? Sabes perfectamente que salgo para conseguir comida, no a divertirme. Ya no hay nada para divertirse por aquí.
- De todas formas, me aburro y me siento sola. Y...- de pronto Rose miró al suelo con ojos lloroso- Tengo miedo de que no vayas a volver.
Hope suspiró.
- Me conozco el truco de las lágrimas de cocodrilo, Rose. Siemrpe lo usabas con papá cuando querías conseguir algo, pero no funciona conmigo.
Rose lo miró más intensamente con ojos de cordero degollado mientras abrazaba al cachorro. Hope finalmente giró los ojos exasperado.
- Cuidarle será tu responsabilidad.
Rose corrió a abrazar a Hope entre grititos de agradecimiento.
- ¡Graciasgraciasgraciasgraciasgraciasgracias...!
- No te crezcas, cuidar a un perro es trabajo difícil.
- ¡Lo haré muy bien, ya verás!
- Quizá te venga bien la compañía para mañana.
- ¿Vas a volver a salir? Sabes que me preocupa que salgas.
- Soy YO quien debería preocuparse por tí, no a la inversa. Ya saldrás cuando seas mayor. Además, después de hoy no habrá de qué tengas que preocuparte.
De su bolsa sacó entonces el Libro de Starswirl.
- He encontrado esto en una biblioteca y no te lo vas a creer; tiene todo tipo de información sobre los monstruos esos. Sus costumbres, sus hábitats naturales, dónde rondan, qué comen... ¡Todo!
- ¿Y dónde dijiste que lo encontraste?
- En una vieja biblioteca. Estaba ahí abandonado. Busqué por los alrededores y no había nadie.
- Asi que simplemente estaba ahí... Raro.
- No, no estaba simplemente ahí. Alguien vivía allí. Encontré un saco de dormir deshecho y señales de presencia humana.
Rose ahogó un grito.
- ¡Hope, eso es robar!
- Nanay de la china, señorita; quienquiera que viviese allí hace tiempo que se fue. No encontré ni un rastro de que alguien siguiera viviendo allí desde hace tiempo.
- ¡Igual es robar! Deberías devolvérselo.
- ¿A quién? Si lo ha dejado ahí es porque ya no lo necesitaba, pero nosotros podemos beneficiarnos más de su uso. Además, a estas alturas ya habrá salido de la ciudad camino de vete-tú-a-saber-dónde.
- ¿Y por qué no nos vamos nosotros también?
- Ya te lo he dicho; necesitamos un coche que funcione para eso. Y gasolina. Hasta el día de hoy, no tenemos ni una cosa ni la otra.
- Siempre es una excusa nueva. Cuando papá se fue, dijiste que había que esperar a los militares. Cuando no llegaron dijiste que teníamos que buscar refugio seguro. Y desde entonces nada.
- Este es el plan de verdad. De veras he estado buscando un coche, pero es más difícil de lo que parece. También hay otras personas que necesitan cosas para salir adelante.
Rose se acurrucó en una esquina con Blake.
- Lo juro, saldremos de aquí. Llevará tiempo, pero lo conseguiremos.
Esta no dijo nada. Hope se limitó a sentarse en el estudio y leer algunas páginas del libro.
- Hope- le dijo al cabo de un rato Rose.
- ¿Si?
- ¿Por qué papá no ha vuelto a por nosotros?
Este guardó silencio un momento.
- Ya te lo he dicho, Rose: papá no va a volver nunca.
- ¿Por qué?
- Porque... Porque él siempre tiene cosas mejores que hacer.
Eso dice, pero en realidad pese a lo mal padre que ha sido Hughes Hart y pese a haber intentado abandonarles durante los altercados iniciales de la ciudad por la invasión de monstruos salvajes, en realidad él hace tiempo que lleva muerto. Su helicóptero fue derribado por un Guiverno cuando intentaba salir de la ciudad y fue derretido por la baba venenosa ácida de la criatura. Hope en persona vió como ardía de la corrosión antes de estallar por culpa de las llamas provocadas por esto. No tiene el valor para decirle que su padre ha muerto. Aún no, al menos.
La imagen cambió. Hope estaba ahora con Grace, a quien gritaba con desesperación.
- ¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está?!
- E-en el parque. Quería flores...
- ¡¿Por qué no fuiste con ella?! ¡Te pedí que la cuidaras!
- Lo-lo siento, pero... Mis amigos necesitaban esta comida y...
- ¡Qué le den a tí y a tus amigos! ¡No sé por qué fui tan estúpido para confiar en tí!
Dicho esto se subió al deportivo rojo tras tirar lejos a Grace y se fue al parque.
- ¡No, espera! ¡Ese es el coche de Jock! ¡Me va a matar si no vuelvo con él! ¡Espera! ¡Vuelve!
Pero no hizo caso. Al cabo de un rato rápido en coche llegó al parque. La siguiente escena quedaría grabada en su interior para siempre, pues fue el día en el que el amor murió para él. A pasos agigantados y veloces, Hope corrió hasta el césped cuando lo vio.
Una manada de monstruosos perros bípedos mutantes con calaveras de cabra por cabeza y ojos rojos.
Estaban devorando lo que quedaba del cuerpo de Rose, que sólo era un brazo derecho. Todo lo demás era ropa rasgada y sangre con algunos huesos.
Fluttershy y Twilgiht gritaron e horror mientras Rainbow miró congelada, sin siquiera poder hacer o decir nada.
Hope gritó, lleno de furia, y se lanzó sobre uno de ellos, un albino que parecía ser el alfa, y le hizo un corte en el ojo derecho con un cuchillo. Este se lamentó, tiró lejos al humano de un golpe y se fue entre quejidos de dolor, seguido de cerca por el resto de la manada. Se llevaron los restos de la niña.
- ¡Volved, malditos! ¡VOLVED! ¡DEVOLVÉDMELA! ¡DEJADLA EN PAZ!
Pero sus gritos no hicieron nada. Aunque intentó levantarse, el golpe le dejó la espalda malherida y no pudo hacer nada. Lleno de furia, se tiró a llorar de ira y desprecio en el suelo.
Pasó un rato hasta que volvió a casa. Parecía un fantasma.
- Estoy en casa...
Pero nadie acudió.
- Rose...- gimió- Rose...
De pronto se oyó un ruido al fondo. Hope fue corriendo a ver creyendo de forma imposible que era ella. Entonces vió al cachorro, acurrucado entre las cosas de Rose mientras trasteaba con una pelota de tenis.
- Increíble- dijo tras un rato, en total neutralidad- Doscientos kilómetros, más de veinte manzanas a rebosar de monstruos y criaturas peligrosas y cientos de plantas que subir... Y sin embargo, aquí estás.
Blake miró en todas direcciones, como buscando algo.
- ¿Qué?- preguntó el humano- No está.
Pero Blake ni se inmutó, sólo lo miraba confundido.
- Rose no va a volver.
Al nombrar a la niña, el cachorro miró en todas direcciones como intentando encontrarla.
- No está. Vete.
Pero no se movío de ahí. De pronto, el rostro del humano se volvió tenso, lleno de furia que explotó de golpe. Cogió un vaso y lo tiró al lado del perro.
- ¡Rose está muerta, joder! ¡Está muerta y no va a volver nunca! ¡Vete, márchate! ¡VETE! ¡VETE DE AQUÍ, MALDITA SEA! ¡LÁRGATE!
Pero pronto la furia dio paso a dolor. Y el dolor a pena. El perro se acurrucó junto al joven, gimiendo, y le lamió las lágrimas en un intento de animarlo mientras él caía al suelo, sollozando, llorando y sufriendo acurrucado en la que antes fue la manta de Rose, gritando de dolor mientras se agarraba el pecho. Se pegaba en la cara, insultándose y culpándose mientras el perro trataba de detenerle. Pese a no estar herido, sufría como nunca. Sufría indeciblemente. Fluttershy se tapó los oídos, intentando acallar aquella escena tan dolorosa, pero ni eso conseguía evitar que las lágrimas le llenaran los ojos de todas formas. Al rato, paró y se quedó dormido en el suelo. Las chicas intentaban con todas sus fuerzas evitar las lágrimas, pero verle así les había afectado. En especial Rainbow, quien para sus adentros había empezado a sentir remordimientos, pero que se los tragó por orgullo.
La imagen titiló una vez más y ahora el escenario cambió. Ahora estaban de nuevo en el refugio de la serpiente gigante, con un Hope notablemente más desgarbado y delgado con las manos vendadas sujetando una ballesta y dándole la espalda a una enorme jaula improvisada hecha de troncos y cuerda. A su alrededor, varias barras de acero hacían de pinchos para evitar que nada saliera de allí.
Una jaula donde se encontraban Jock y los demás.
- ¡Déjame salir, gordo de mierda!- le gritó este- ¡Te juro que si no me sueltas ahora mismo...!
Pero Hope no se inmutaba. Ni siquiera le miró, sólo cargaba su ballesta con una flecha sin mirarle.
- No grites tanto, Jock. Estamos en su guarida, le despertarás si sigues así... Recordáis este lugar, ¿cierto? Fue donde hace una semana Rose murió.
- Hope, por favor- suplicó una llorosa Grace- Déjanos salir. Deja que nos vayamos. Sólo queremos volver al refugio.
- ¿Por qué habláis como si fuera culpa mía el hecho de que estuviérais atrapados ahí? Hice esa trampa para atrapar a esa manada de huargos, no para vosotros. Que hayáis caído dentro es vuestra culpa. Me llevó mucho tiempo prepararla.
- ¡Pues desprepárala, idiota!- saltó Jock de nuevo- ¡Sácanos ahora mismo!
- No puedo. Está hecha para evitar que nada salga y romperla puede atraer depredadores. Mi idea era atraer a esa cosa y dejar que se secara al sol antes de quemar la jaula con ella dentro.
- ¡Me da igual! ¡Sácame ahora, gordo! ¡De lo contrario-!
- De lo contrario, ¿qué?- le interrumpió Hope- Estás encerrado y no puedes hacer nada. No tienes nada, no tienes el control ni el poder para imponerte a nadie más que la gente que está dentro de esa jaula, lo cual es inútil... Qué cosas, creo que es eso lo que me decías a mí cuando me encerrabas en mi casillero. A mí y a otros más.
- ¡Eso es imposible porque no existe un casillero no bastante grande como para tí, gordo de...!
Pero la frase de Jock se ahogó ahí mismo cuando de un flechazo Hope atravesó su hombro y él soltó un grito de dolor.
- Llámame "gordo" otra vez. Te desafío. Dime "gordo" o "seboso" o "ballenato" una vez más, venga.
- Te sientes poderoso ahora, ¿eh?- dijo el atleta dolorido por el flechazo- Sientes que tienes el control de todo.
- No te consiento a tí, especialmente a tí, que tengas el rostro de decirme eso. Tú que has sido un abusón desde siempre. Sigues siendo un gilipollas aun en el fin del mundo y encima te has cebado con Rose.
- Eso es culpa tuya. Era tú hermana, tú responsabilidad. Que esté muerta es prueba de que no has sabido cuidar bien de ella porque eres un hermano de mierda.
- Bien, pues ahora tú grupo es tú responsabilidad y no has sabido cuidar bien de ellos.
El joven empezó a recoger sus cosas.
- ¿Qué haces?
- Me voy. Apáñatelas ahora por tu cuenta, ya que tan buen líder eres.
- ¡No puedes dejarnos morir aquí!
- No vais a morir. Tenéis vuestras raciones con vosotros y vuestro ingenio también, ¿no? Yo tendría cuidado, sin embargo. Como bien recordarás, los monstruos huelen la comida hecha, asi que tendréis que comérosla cruda si queréis sobrevivir. Pero no me preocupa; sois chicos listos, seguro que podéis apañároslas sin mis planes y recursos. Asi que cuidaos.
- ¡Espera!- saltó Grace- ¡Hope, por favor! ¡Lo siento por Rose! Tienes razón, debimos hacer algo. Debimos ayudar. Su muerte no ha dejado de atormentarme desde entonces, pero esto no te la devolverá. Por favor, Hope. Sácanos. Sácanos de aquí. Tenemos que ayudarnos a sobrevivir en estos tiempos... Somos amigos, ¿no es cierto?
Hope la miró con total neutralidad.
- Dirías lo que fuese por conseguir lo que quisieras. Ha sido así desde que empezó tu carrera como presidenta y ha sido así desde que empezó este mundo. Sólo dirás lo que te conviene cuando te conviene. Eres una hipócrita.
- Hope...
- ¿Crees que no sé que fuiste tú la que convenció a Rose de ir a por flores mientras tú conseguías la comida enlatada? ¿Crees que no sé que viste a esos depredadores a la legua y decidiste usarla de cebo?
Todos se quedaron de piedra, las chicas incluídas. Hope recogió sus cosas, dio media vuelta y se alejó caminando despacio hacia un coche.
- Ya no hay amigos en este mundo, Grace. Sólo supervivientes. Eso mismo dijiste tú. Asi que adiós.
Hope entró, arrancó el coche y se alejó sin mirar atrás entre los gritos de súplica de muchos de los chicos y chicas ahí encerrados. Se alejó lo suficiente, caminó hasta lo alto de una colina y desplegó una silla de playa para sentarse a ver el espectáculo. Al cabo de un rato la manada apreció dirigida por el alfa albino, se acercó en la jaula atraído porlos gritos y empezó a buscar maneras de entrar cuando Hope sacó un detonador y lo apretó, provocando que el suelo debajo de las criaturas explotara, matándolos de golpe. Luego se fue. Condujo hasta el Paladice y cerró las puertas de acero del garaje tras tirar lejía al suelo. Posiblemente para borrar el rastro lo mejor posible o para usar su olor para disimularlo. De vuelta al día a día.
Todo se cubrió de blanco otra vez y entonces se mostraron una serie de imágenes.
Rose apareció en medio de la nada. Jugaba con Blake, luego la imagen tilitó hasta aparecer jugando con unos muñecos. Luego apareció dormida cuando Hope la arropó. Finalmente apareció al lado de un dormitante Hope cantando.
All I have is a picture in my mind how it would be if we were together
Let's pretend that you're far away
Let's say you write to me and you promise in your letter that you'll come home
Come home to my heart
When you come home
We'll never be apart if I keep dreaming of you
Start believing it's true
Soon you'll come home
Soon you'll come home
Soon you'll come home to my heart
Soon you'll come home
Home to my heart
Soon you'll come home
Home to my heart
If I believe
Rose desapareció entonces y ahora sólo estaban Blake y Hope, acurrucados en la cama y durmiendo. Poco a poco el fondo blanco fue desapareciendo y fue sustituído por una verde pradera con árboles y demás vegetaciones. Ya no había cama, sólo Hope y Blake acurrucados el uno al lado del otro. Twilight se abrió paso hasta él y usó su magia para levantarlo a él y el perro.
- Vámonos- dijo solamente.
Al rato salieron del Everfree.
- ¡Bien, lo habéis encontrado!- dijo Applejack- ¿Está...? ¿Twilight?
Pero no respondieron. Todas iban cabizbajas, incapaces de pronunciar palabra. Y de hacerlo posiblemente romperían a llorar.
- ¿Chicas?- intervino Pinkie- ¿Qué pasa?
- Queridas, si no está bien.
- El humano está bien- dijo Zecora- Sólo un poco aturdido, pero bien.
- Entonces...
Zecora la calló con un gesto en el hombro. Ella lo sabía. No toda la historia, pero sabía que algo pasó y algo aún pasaba allí. Pero podía notar el dolor. Puede que no fuera muy social y si bien Zecora era incapaz de leer mentes, sí podía leer sentimientos y eso hacía que fuera aun más fácil entender lo que pensaban.
- Algunas cosas a uno mismo es mejor dejar- dijo- Las palabras no siempre pueden alcanzar.
Más tarde las chicas contarían lo mejor que pudieron sobre lo que habían visto, pero eran incapaces de entrar en detalles. Hasta para ellas era demasiado doloroso. Cuando llegaron a la entrada de palacio, Rainbow se quedó mirando. Luego le dio la espalda a este, dispuesto a irse. Pero Fluttershy la detuvo.
- Quédate- le dijo- Despertará pronto.
Pero no le hizo caso y sin mediar palabra se alejó volando.
- Demasiado orgullosa hasta para su propio bien.
La tarde terminó apesadumbrada y fría como la nieve cuando la tarde llegó. Fluttershy y Twilight se turnaron para vigilar a Hope por si despertaba. Cuando ya anochecía y el sol se escondía tras las montañas, una adormilada Fluttershy despertó para verle sentado en la cama mirando por la ventana. Estuvo a punto de llamarle, pero este se adelantó.
- De verdad este no es mi mundo.
- ¿Eh?
- Los anocheceres no son iguales a los que veía desde lo alto del Paladice. Ni siqueira de eso he podido disfrutar de nuevo.
Fluttershy pensó en qué decir.
- Me temo que no, Hope. Y perdona si esto te ofende, pero en vista de cómo estaba cuando te fuiste creo que tampoco es algo malo.
- Asi que lo has visto.
La pegaso se mostró entonces compungida. Se sintió una intrusa en la cabeza del joven.
- No paro de pensar que a Rose le habría encantado ver vuestro mundo, tan vivo y lleno de color.
- Oh, Hope.
- La echo tanto de menos... Ojalá estuviera aquí, conociéndoos. Durante años he estado acallando tantas cosas de mi pasado que odio que no puedo olvidarlas o ignorarlas más.
Hubo un largo silencio. Ninguno se atrevió a decir nada.
- Esta experiencia me ha enseñado que soy un desgraciado.
- Hope, eso no...
- Es la verdad. Desde que he llegado no he sido muy comprensivo. Ni siquiera he mostrado interés por este mundo o quienes lo rodean, sólo me escondo en mi casa...
Fluttershy lo abrazó para consolarlo.
- Da igual. Tendrás tiempo. Lo juro.
Hecho esto se separaron. Justo entonces entró Sunset Shimmer.
- ¡Oh! Estás despierto. Bueno, entonces...
- Creo que me iré a dormir- bostezó la pegaso- Tú trata de descansar, Hope.
La pegaso se fue, dejando solos a Sunset y el humano.
- ¿Venías por algo?
- Venía a sustituir a Fluttershy. Nos hemos turnado por si despertabas.
- ¿Blake?
- Está a tus pies.
Ciertamente, allí descansaba el perrito. Dormido como un lirón.
- Creo que me voy...
- Sunset, ¿puedes quedarte?
- ¿Hope?
- No tengo sueño y no quiero quedarme solo.
- Bueno, tienes a Blake...
- No se va de la cabeza esa canción que me cantaba Rose. Por favor, quédate.
Soon you'll come home
Home to my heart
Las notas demostraban una profunda tristeza.
- No me dejes solo.
La unicornio finalmente aceptó, quedándose sentada a su lado. Afuera, tras la ventana, Rainbow escuchaba en silencio, enjuagándose las lágrimas lo mejor que podía.
