Hi everyone! Soy Selene, voy a estar sólo publicando los siguientes capítulos de este fic, del cual soy absolutamente fan.
Cualquier duda que tengan, pues guardenla hasta regrese la autora, yo sólo soy una especie de medium entre ella y su fic... XD.
Capítulo XIII
Eres mi vida.
Tori's PoV
¡Nunca, jamás, en absoluto, en la vida, en ningún tiempo, de ninguna manera volveré a tomar en lo que me queda de vida! Mi boca estaba tan seca como la madera en el desierto. El dolor de cabeza con el que amanecí fue peor de lo que alguien me hubiera antes deseado. Además no sé si me habré golpeado con algo o alguien, pero no podía girar mi cuello. Esto me pasa por no saber decir que no.
No me sorprendí de amanecer sola una vez más. Tendría que resignarme después de todo a estar ahí, desamparada, abandonada, y triste.
Nah, estoy exagerando. Gina tiene razón, no es el fin del mundo. No es algo que no me haya pasado antes…
-Ten tu café, es buenísimo después tomar tanto.
-¡JAAAAADE!
La resaca se me olvidó cuando la tomé en mis brazos y le di vueltas en el aire. Está de más decir que el tazón voló por alguna parte y se quebró. Llené su rostro de besos mientras ella pataleaba para que la soltara.
-Siempre tan exagerada, Vega. Ya suéltame, no sé de donde sacaste tanta fuerza.
La resignación volvió a mí cuando la dejé en el suelo. No cambia con nada, y así me gusta. Al verla de pie frente a mí, se agolparon todas las preguntas que tenía para hacerle. ¿Por qué? ¿Dónde?
-¿Por qué te fuiste Jadey? – le pregunté cuando se sentó en la cama. Ella frunció su ceño mirando la taza en mil pedazos y el líquido que manchaba el piso.
-Quería probar… si quería volver con Beck…
Automáticamente, un nudo se agolpó en mi garganta cuando ella comenzaba a pronunciar las palabras, pero por algo está aquí, ¿no?
-…Pero sigue siendo un patán. Así que volví ayer en la tarde.
En mi cerebro se aglomeraron los recuerdos de la noche anterior.
"-¿Sabes a quién extraño Gin? Extraño a Jade, la extraño mucho…
-JAAADEEE POR FAVOR VUELVEEE…
-¡YO TE AMO MUCHO MÁS QUE EL IDIOTA DE BECK! ¡JAAADE VUELVEEEE!"
Oh mierda. Tremendo show que debí darle a Gina… y a Jenny.
"-Yo sólo me quería divertir."
-¿Tori? – Jade llamó mi atención parándose frente a mí con sus brazos cruzados. Su rostro pálido estaba con una ceja alzada, interrogándome.
-Siempre serás bienvenida aquí, Jade.
La abracé tomándola por sorpresa. Ella me correspondió un par de segundos luego.
-No sabes cuánto te extrañé, y eso que te fuiste por dos días – le hablé besando su frente. Ella gruñó con su ceño fruncido. – Por cierto, debo llamar a Cat, estaba preocupadísima…
-No es necesario, ya la llamé. Y me dijo que tenía que hablar contigo.
Suspiré. Me mataría, eso lo tenía seguro. Pero da igual, Jadey está de vuelta y yo soy una Tori feliz como nunca antes lo fui.
Los días luego de eso, fueron fáciles y rápidos. Las bromas de Gina no se hicieron esperar cuando volví el miércoles por la mañana. Por suerte, para la edición del disco no tuvo que estar presente Jenny. Hubiese sido horriblemente incómodo luego de que mi, ahora jefa, me dijera que yo le gustaba a la cantante.
Cat hizo llover cosas, y no precisamente dulces. Fueron libros, hojas sueltas y lápices por mi cabeza. Asumí mi defensa tras el sofá de la sala. Jade llegó incluso a tomar su estómago y a soltar un par de lágrimas después de tanta risa, a costillas mías, claro.
-Me gusta más Cat cuando es agresiva. – dijo mirándola. La pelirroja me sonrió triunfante. Rápidamente siguió con su lanzamiento olímpico de cosas que parecían, en ese instante, armamentos.
Ése día nuestra amiga se quedó a dormir en mi departamento. Y me obligó a volver a dormir con la embarazada. Hice como que me molestaba y cuestioné diez mil porqué, pero por dentro estaba saltando en un pie y balanceando elefantes parlantes en mi mente.
-¿Te gusta Tim Burton? – le pregunté a Jade en la penumbra de la noche. Ella seguía los ojos cerrados con fuerza y su respiración no era tan pausada. Fácil saber qué está intentando dormirse aunque le cueste.
-¿Por qué?
-Bueno, digamos que hablé con alguien que lo conoce, y le di una de tus obras en Hollywood Arts. Así que quizás te llamen de su parte en estos días.
Esa fue la primera vez que ella me abrazaba sin que le dijera algo, o lo hiciera sólo por compromiso. Dormí con una sonrisa toda la noche, incluso cuando me obligó a acomodarme a la orilla opuesta a la que estaba ella.
Así fue, hasta el viernes por la noche. Edición terminada, photoset hecho, y celebración ad portas, por si fuera poco. Otra vez. Gina y sus estúpidas excusas para celebrar ¿Qué tipo de compañera me busqué? Si acabo de deshacerme de los escándalos de Trina ¿Cómo fui a conocer a Gina? Y para rematar, con Jenny de nuevo. Sólo las tres ¿Qué tipo de castigo me diste porque me guste una chica, Dios? ¿Tan malo es?
-No pongas esa cara Vicky. Tenemos muchas razones para celebrar. Primero, ¡Terminamos con nuestra estrellita! Ahora solo falta el lanzamiento. – alzó el brazo de Jenny y esta me sonrió. – Segundo, tu amor volvió a tu casa y supongo que no me harás escenitas como las del lunes – me regañó soltando a la rubia y volviéndose a mí. – Y tercero, y por eso no menos importante, ¡Frank renunció y yo soy la jefa ahora!
Chocó las tres copas a la vez, tomándose la cerveza hasta la mitad. No quiero terminar como la última vez.
Supe que el barman se llamaba Aarón. De vez en cuando me hacía insinuaciones que yo pasaba por alto cuando Gina le comenzaba a coquetear. Jenny la miraba de soslayo y reía. A veces la rubia me miraba con tristeza. La del pelo anaranjado se acercó al oído de barman, y este me miró también, y luego abrió sus ojos con sorpresa.
-¿Así que eres lesbiana, Tori? – él gritó cuando la música estuvo muy alta. Mi rostro enrojeció e intenté hundirme en el asiento lo más que pude.
-No… yo no. – intenté excusarme, cruzándose las palabras. – Es decir… hay una chica. Pero me gustan…
-Entonces, ¿Bisexual? – cuestionó apresurado, en el mismo tono y todos nos volvieron a ver. Jenny tenía una mirada interesada.
-A mí sólo me gusta Jade.
Miré de reojo a la rubia y esta bajó su rostro, mordiendo su labio inferior. Lo siento mucho, Jenny.
-¡Pero qué ternura! – el chico exclamó pellizcando mis mejillas. Gina se retorcía de la risa, mientras pedía otra ronda.
No terminé como el lunes. Por lo menos me podía mi cuerpo y nada me daba vueltas, sólo me sentía más suelta, pero en mis cinco sentidos. Me fui sola a casa.
Al ver el reloj de la pared en el departamento vi que eran las 2:05 AM.
Sonreí al notar que Jade estaba aún despierta viendo una película en su habitación.
-¡Hey! – llamé su atención desde el umbral de la puerta, alzando una mano. Su rostro estaba bañado en lágrimas. Miré cuál largometraje y cómo no llorar, si era Hachiko. Esa cinta hacía lagrimear a cualquiera. Me acerqué limpiando sus ojos, y ella acomodó su rostro en mi cuello. La abracé tratando de tranquilizarla, acariciando sus brazos y su espalda. Cuando dejó de sollozar sequé sus últimas gotas saladas.
-Ese perro era un estúpido.
-Pero era fiel.
Mis manos aún sostenían sus mejillas cuando noté que sus ojos brillaban acuosos y sus labios temblaban. Es ahora o nunca, Tori.
-Jade… hay algo que debo decirte.
Quizás a la expectativa de que yo hablara, o la curiosidad misma fue la que hizo que no se moviera ni un momento. Mi miraba viajaba de sus labios a sus ojos, con temor. Si te rechaza, no te preocupes, no será la última vez.
-No me digas que te enamoraste de mí, Vega. – pronunció con una sonrisa, interrumpiendo por un instante mi valentía por decirle. En contra de su tono desafiante, no se sacudió ni nada de lo que esperaría de su voz.
Sin contestarle nada, besé sus labios por fin. Al principio, el roce tembloroso contra los estáticos de ella. Tal vez no lo esperó. O quizás el sabor de la cerveza no era bueno. Pasado unos segundos, me separé con decepción de mí misma por esperar alguna respuesta positiva, pero Jade se lanzó contra mis labios en réplica. Los moví con cuidado, de que realmente estuviera sucediendo, de que ella estuviera sólo jugando, de tantas cosas amontonándose en mi mente, unas sobre otras. Cuando abrí los ojos, un par de iris gris y fieros me estaban observando.
-Si no quieres que te lo diga, entonces no, no te quiero. – susurré intentando mantener mi tono neutral.
-Entonces yo tampoco lo hago.
Sus labios rojos eran el mejor argumento que tenía su boca. Al toparse con los míos toda expresión negativa que intentábamos darnos con palabras se acallaban con besos y caricias tímidas. Su lengua era la manifestación suprema de que estábamos mintiendo con las palabras, pero en sus ósculos estuvo siempre la verdad.
Esa noche hicimos el amor. No, no tuvimos sexo. Sólo nos besamos, abrazamos y acariciamos. No necesité de un contacto mayor para saber que ella me correspondía de la misma manera.
¿Reviews?
Selene-Medium Off!
