Actualización algo tarde, lo siento.


Estúpida Tori Vega.

Jade's PoV

El cúmulo de nuevas emociones que se amontonan dentro de mi cuerpo es aterrador. La montaña rusa de sensaciones no me ha dejado en paz desde que pisé éste departamento por segunda vez. De eso, casi un mes y medio. En mi vida creí que la persona que alguna vez fue mi enemiga natural, en algo tan esencial para mí como Hollywood Arts, terminaría siendo quien me apoye incondicionalmente.

No es como si no lo esperara. Vamos, es la dulce y buena Tori Vega. Es la persona que supuestamente le gusta ver a todos felices. Es la chica positiva del grupo. La ñoña que no le importa si la pisotea una y mil veces, siempre al otro día aparecerá con una sonrisa. Era esa la impresión que le intentaba dar ella a todo el mundo. Sally Sweet Peaches. La marinerita Suzy. La oficial Pedezko. Walter, mi esposo narcoléptico. Toro. La anciana que debí asaltar. La hermana molesta de Trina.

El ser humano que jamás comprendí por qué tanto afán por intentar agradarme. Aunque ahora lo hago, pero no de la manera que pensé que finalizarían las cosas. Mira que tomar por vicio el besarla y acariciarla. Pero en fin, es Tori Vega. La estúpida Tori Vega. La chica que venía a sacarme a Beck, de una vez por todas, de mi cabeza.

¿En qué minuto fue que ella terminó por adueñarse de mi mente?

Ni me enteré cómo, pero la vez que traté de volver con Beck, incluyendo sus súplicas reiterativas y lloriqueo digno de una sobreactuación caricaturesca, me sentí extraña. Estaba la sensación de "Estoy a punto de cometer un error" tan presente en mi cerebro, que me arrepentí. Nunca lo hago, pero me arrepentí, en ese instante, de haberle conocido. De haber perdido tanto tiempo con alguien que no vale la pena. De haber creído una y mil veces en sus palabras.

Su peor error, fue creer que siempre yo estaría ahí para apoyarlo. Creer que podía doblegarme por el sólo hecho de ser él. Dejé mucho y a cambio obtuve problemas, y dolores de cabeza. Quizás lo único que le agradeceré a Oliver sea mi pequeña, gran alegría. Inesperado, pero es lo que anhelé siempre, en secreto. Casi efímero, casi imperceptible, pero siempre estuvo allí.

Quiero una familia, pero a mi manera. A la manera Jade West. No quiero terminar como mis padres, separándose porque las cosas ya no dan más, y buscando por otros lados cuando aún hay alguien que espera en casa. Tirándose lo que encontraran en su camino, todo frente a sus hijos, gritándose la vida misma en su presencia. Esta vez quiero hacer las cosas bien, por mi cuenta.

Familia. Nunca he estado tan cercana a ese término como ahora. Tengo ganas de arreglar mi relación con mi mamá, que sepa todo. Quiero que forme parte de esto, pero jamás he sido lo suficientemente buena arreglando las situaciones, más bien, me encargo de empeorarlas.

- ¿En qué piensas?

- En la forma estúpida en que tiendes a interrumpir mis pensamientos.

Fruncí el ceño para disimular el sobresalto que di cuando Vega se paró al lado mío.

- En serio Jade, ¿Qué te tiene tan concentrada? - habló pasándome una playera negra grande. "Ésta mamá rockea", era lo que rezaba. Sonreí al observarla bien, pareciéndome perfecta para un par de semanas más. Suspiré con resignación, contando hasta diez, sabiendo que no me dejaría en paz si no le explicaba.

- Mi mamá.

Ella se paró frente a mí, atenta a lo que dijera o hiciera. Aún me incomoda cuando me mira fijo y me hace sonrojar. Es estúpida esa capacidad que tiene en mí.

-¿Le ha pasado algo?

- No, es sólo que quiero arreglar mi relación con ella, pero no sé cómo.

Tori me abrazó, posando su cabeza en mí cuello y su respiración haciéndome cosquillas, pero sin apartarme. Estaba agradablemente tibia. Algunas personas que estaban en la tienda nos miraban extrañados, y desviaban sus ojos al ver los míos fulminándolos.

-Vega, nos están mirando.

-Y eso qué.

Sonreí de nuevo, triunfante. Sus manos estaban en mi espalda, dibujando figuras inexistentes. Cerré mis ojos cuando sus labios se cerraron en mi cuello, besándolo.

- Ya encontrarás una manera de hacerlo.

- ¿El qué? - ella soltó una risa al notar el efecto que tiene.

- El hablar con tú mamá, bebé.

¿Tiene que arruinar siempre todo? ¿En serio? ¿De todas las maneras habidas y por haber, me tuvo que llamar justo así?

- No me digas así, Vega.

La aparté bruscamente, yendo a ver entre las prendas pequeñas de colores neutrales.

-¿Por qué...? - le miré intentando que entendiera cuando uno de los vendedores se acercó a nosotras. Lo persuadí rápido marchándose intrigado y asustado. Parece que los "largo, engendro" todavía sirven. - Vale, ahora lo capto. Lo siento Jadey.

-No, no lo sientas, sólo no lo hagas.

- De acuerdo.

Mi perdición medio latina caminó molesta a la salida. No corrí tras ella y no me preocupé en hacerlo. Es mejor a que se le pase sola, a que tratar de arreglar algo de lo que no fui culpable. Algunos clientes la vieron y me miraron a mí también, reprochándome ¿Qué?

Cuando salí de la tienda intenté llamar su atención varias veces, pero no me hizo caso. Miré en la dirección en que ella lo hacía y quedé congelada con el mismo gesto.

-¿Albert?

Cat nos alzó un brazo, saludándonos mientras que el chico frente a ella estaba con la misma cara de las dos. Cruzamos, y no noté cuando Vega lo abofeteó frente a toda la terraza del café. Sólo sentí el sonido del impacto de su mano en la cara de él. La pelirroja se puso de pie dispuesta a defenderlo pero la detuve.

-¿Pero por qué le pega a Christopher?

¿No era Alphonse?

- Déjala. Ya sabrás por qué.

Algunos curiosos se acercaban a mirar como zamarreaba y le gritaba Tori al chico. Los garzones estaban a la expectativa de que quebraran o rompieran algo.

-¡¿De todas las mujeres tenías que acostarte con mi amiga?! ¡¿Cambiarme por ella?!

-¿De qué estás hablando Tori? - él se desentendió posando sus manos frente a ella, haciéndose la víctima.

-¡Que Cat Valentine es mi amiga, y tú te coges por despecho!

Cat enrojeció hasta los pies, estática a mi lado.

-¿Es Alphonse? - me preguntó mirándome con los ojos empañados, comprendiendo todo. Yo asentí cuando ella entrelazó sus manos en espalda, y su rostro escondido en mi pecho, sollozando.

-¿Qué tiene que lo haga si tú preferiste a una zorra preñada antes que a mí?

Oh no, no me has dicho así, idiota.

Antes de que yo siquiera alcanzara a reaccionar, Vega le dio un gancho directo en su mandíbula, derribándolo contra la mesa, quebrándola finalmente. El público morboso grababa y se reían del chico. Me pregunto cuánto de fuerza física hay en ese debilucho cuerpo.

-Si vuelves a hablar así de ella o de Cat, No te tiraré a una mesa, será desde una ventana.

Nos llevamos a la pelirroja al departamento. Aún intentaba asimilar la situación, llegando a los puntos en que Alphonse y Christopher eran la misma persona y como, quizás a cuantas más chicas le ha hecho lo mismo. A Cat le dijo que era irlandés. Y no conforme con eso, ambas calcularon el tiempo, y estuvo con las dos al mismo tiempo.

-Sólo que aún no entiendo, ¿A qué se refería con lo de Jade?

Tori me miró nerviosa y luego le sonrió a la pequeña, con el mismo gesto.

-A que terminé con él por ella.

Concentró su rostro en la expresión de la diseñadora. Cat me miró y luego volvió a su vista a la medio latina, con sus ojos y su boca abierta.

-¿Por su bebé?

-Al principio creí que así era, pero en realidad ahora con todo este asuntillo, me sirve para darme cuenta de que fue porque la amo.

Era la primera vez que oía esas palabras de sus labios. La castaña tenía sus ojos fijos en los míos mientras le hablaba a Cat. Mis mejillas dolían de tanto sonreír.

Nos quedamos en silencio hasta que la más pequeña comenzó a reír de la nada. Tori y yo nos contagiamos, llenando la sala de bulla. Un par de lágrimas salían de mis ojos, Vega terminó en el piso y Cat pataleando, fueron el resultado después de un rato. No recordaba por qué, sólo sé que reíamos estruendosamente.

-¿Y eso cómo por qué fue?

-Es que Tori... Tori no sabes mentir. - Cat siguió riendo, y nosotras la mirábamos con seriedad.

-Cat, yo no estaba mintiendo.

La más baja me miró de nuevo, cesando sus risotadas. Sólo desvié mi rostro, sonrojada. Tapó su boca con sus manos y alternó su mirada entre las dos, asombrada. Después de todo, es la primera que sabe.

-¿Tú y Jade...?

- Sí, bueno algo así. Es decir... ¿Jade y yo, qué?

-¿Acaso han...? Tú sabes, Tori.

-¡NO!

Por fin hice acto de presencia, silenciando ambas voces chillonas de una vez ¿Cómo diantres se le ocurre preguntar algo así? Me encerré en la recámara, amurrada, al tiempo que escuchaba cómo Vega le explicaba a la pelirroja, todo lo que ha pasado.

No descubrí el instante en que me dormí, sólo sentí que Tori me tapaba, escondía su rostro en mi cuello y entrelazaba sus manos con las mías, en mi vientre tibio. Mi interior se removía al sentir su aroma a chocolate desprender de su piel. La nicotina ha desaparecido de su perfume natural.

Tori Vega ha golpeado a su ex, por Cat y por mí. Me defendió y admitió que me ama. Las dos cosas en un mismo día. En un mes me ha demostrado valer más de lo que jamás hizo Beck. Ha hecho por mí más de lo que cualquier chico ha intentado siquiera hacer.

Y por eso Tori Vega es una estúpida. Porque me hace sentir el centro del universo, de su Universo.


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