.-SUKI DAISUKI-.

REGLAS:

1-. Esta es una secuencia de one-shot de distintas parejas de Fairy Tail, desde las canon a las crack, no me centraré en dos o tres parejas.

2-.Ningún One-shot está relacionado con otro.

3-.A veces pueden ser drabbles, one-shots, songfics, etc. Todo depende de la pareja y mi inspiración.

4-.Una vez terminado el one-shot de una pareja continuaré con otra y no la repetiré hasta que haya avanzado con otras parejas.

5-.Algunos pueden contener lemon u otras advertencias, pero pondré la advertencia de cada one-shot para que os vayáis preparando sobre que vais a leer.

6-. NO haré ningún one-shot yaoi o yuri, porque tengo planeado hacer esto de las secuencias de one-shot con parejas yaoi y no tiene sentido subirlos en dos partes; y sobre el yuri no soy muy buena escribiéndolo, por ello prefiero no escribir algo que posiblemente luego os deje con mal sabor de boca.

7-. Acepto pedidos por si queréis alguna pareja -que no haya salido antes-, ya que la idea de esto es divertirnos en conjunto nwn

8-. Por último, no aceptaré ningún comentario ofensivo, ya sea por las parejas o la temática. Cada uno tiene sus gustos, lo sé, pero debemos saber respetar los ajenos también.

PAREJA DE HOY: Natsu x Kagura.

ADVERTENCIA DE HOY: One-shot. Tiene OoC, mucho OoC.

DISCLAIMER: Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima. Hago esto sin fines de lucro, y una vez terminado el drabble son devueltos a sus respectivos dueños.

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«ERRORES DE LA PRIMERA CITA»

Hay muchas cosas que no deben decirse ni hacerse en una cita, entre ellas: Seguir los consejos de tus amigos. Sin duda alguna hacerlo significa perder a la chica, o tu dignidad. Lástima que Natsu Dragneel no lo sabía. ¡Oh, pobre alma ingenua!

–¿Qué se debe hacer en un cita? –Se había preguntado en voz alta el de cabellera rosa, lo suficientemente alta como para que los chismosos del gremio se agruparan a su alrededor, formando una especie de ronda, en la que él era el centro de atención–.

–¡¿Qué dijiste flamitas?! –Vociferó el mago de hielo sin terminar de creérselo: Natsu Dragneel, su idiota amigo/rival, tenía una cita. Era imposible. Nadie en su sano juicio saldría con semejante problema andante–. ¡¿Una cita?! ¡¿Tú?!

–¡¿Qué quisiste decir con eso, congelador con patas?! –Contraatacó el nombrado, poniéndose de pie, dispuesto a comenzar la pelea en cualquier momento–.

–Pues, que es imposible que tengas una cita –Se burló, con una sonrisa socarrona mientras lo señalaba despectivamente–. Eres Natsu.

El de cabellos rosas estaba cabreado, de verdad quería estampar su gran puño flameante en la cara del Fullbaster, pero fue interrumpido por la maga de re-equipación, quien estaba en el medio de ambos magos.

–En hora buena, Natsu –Comentó orgullosa la Scarlet–. ¿Quién es la afortunada?

–Querrás decir desafortunada. Ge-hee –Se burló el Dragon Slayer del hierro–.

–¡Gajeel! –Lo regañó la pequeña maga de escritura solida–.

Dudó unos momentos si responder aquella pregunta o no, ¿Debía decirle a Erza que su cita era Kagura, su casi hermanita desde hace unos meses? Asintió. Estaba seguro que Erza apoyaría su relación.

–Kagura –Contestó transcurridos unos segundos, observando detenidamente la puerta por si debía echarse a correr en cualquier momento–.

–¡Felicitaciones! –Le dio suaves palmadas en la espalda, en señal de apoyo–. Cuídala mucho.

Asintió. Por supuesto que lo haría.

–Ara Ara ¿Cuándo es la cita? –Preguntó Mirajane con su característica sonrisa y su mano apoyada en su mejilla–.

–Mañana –Contestó emocionado–. A las diez –Terminó con un leve sonrojo en sus mejillas–.

–¡Entonces necesitarás nuestra ayuda! –Dijo la rubia con una gran sonrisa, señalando a las chicas–. Nos encargaremos de dejarte guapo.

–No se pueden hacer milagros –Se burló Gray–.

–¡¿Qué dijiste?! –Chilló el más bajo–.

–¿Y? ¿Ya sabes dónde la llevarás? –Preguntó la menor de los Strauss bebiendo su jugo. Natsu negó–. Abrió un nuevo restaurant, es muy lindo –Sonrió–. ¡Ah! ¡Pero es muy elegante!

–Descartado –Dijeron todos al unísono–.

–¿Qu-Qué tal el parque? –Comentó tímidamente Wendy–. Estarían más cómodos.

–Demasiado cliché –Negó Bickslow–. ¡Llévala a un bosque!

–Mejor a un motel –Comentó Laxus desde la barra–. O un callejón, es más barato.

–¿Motel? –Preguntó con la curiosidad carcomiéndole–. ¿Qué es eso?

–¡Nada! –Chilló la rubia avergonzada. Joder, era difícil creer que Natsu Dragneel, el que muchas veces decía o hacía cosas que rayaban con el acoso sexual, no supiera lo que eran esos lugares. Advirtió con la mirada a los otros miembros, para que mantuvieran la boca cerrada–. ¡Y no la lleves al callejón! ¡Ni digas, ni hagas nada estúpido, ¿Entendido?!

–Anotado –Asintió rápidamente–.

–Dile que se ve adorable, ¡Como un pescado! ¡¿Charle~ quieres uno?! –Se fue volando hacia la exceed blanca, que reposaba en el regazo de la pequeña peliazul–.

–Dile hola, eso enamora –Sonrió avergonzado Romeo–.

–Dile lo fuerte que es, ¡Como un hombre! –Gritó eufórico Elfman, recibiendo un golpe de Evergreen–.

Asintió. Rogando a los cielos poder recordar todo eso a la mañana siguiente.

–Trátala indiferente, les gustan los chicos rudos. Ge-hee.

–Regálale un látigo –La mayor de los Strauss sonreía inocentemente–.

–Actúa como eres –Le aconsejó su futura cuñada–. Solo eso.

–Si tiene frío quémala con tus llamas, cabeza de cerilla –Rió sonoramente Gray. Natsu no era tan idiota como para hacerlo, ¿cierto?–.

–¡Gray! –Lo regañaron las chicas–.

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Se levantó temprano ese día, demasiado temprano en su opinión. Solo eran las… ¡Nueve y cuarenta y dos! Salió como cohete de su cama, tomando una ducha rápida y vistiéndose mientras se dirigía a la cocina.

Se preparó un sándwich y salió corriendo de su hogar, hasta el lugar de encuentro: La estación de tren. Se le revolvía el estomago de solo pensar en ese espantoso lugar, pero valía la pena, definitivamente el deseo de verla era más fuerte.

Miró a todos lados, en busca de la chica. Sin resultados.

Se maldijo internamente. Quizás se había aburrido de esperarlo y se había marchado. ¡NO! Miró el gran reloj frente a él, aún faltaban dos minutos para las diez. Suspiró aliviado, desatando su corbata.

Se sentía incómodo, raro, con la ropa que llevaba puesta, ropa elegante. Bufó. Lucy y Mirajane se habían esmerado tanto en escoger sus prendas la noche anterior, para que se viera presentable, que ya no se reconocía a sí mismo. Sentía que se sofocaba en aquellas molestas prendas.

–¿Dragneel? –Preguntó una melodiosa voz, con duda. Una voz que el de cabellos rosas reconocería en cualquier lugar–.

–¡Kagura! –Exclamó eufórico–.

–¿Qu-Qué te pasó? –Preguntó, con un adorable sonrojo en sus mejillas, mientras lo señalaba tímidamente–. Te ves… N-No pareces tú –Iba a decir que se veía más guapo que de costumbre, pero la vergüenza se había apoderado de ella–. Umh… ¿Va-Vamos?

Asintió.

–Espera –La detuvo, al verla comenzar a caminar. Se quitó la molesta chaqueta y desabotonó un poco su camisa, no era tan exhibicionista como Gray, claro. Sonrió satisfecho–.

–¡¿Qu-Qué ha-?! –Chilló tapándose el rostro, avergonzada–.

–Iremos al bosque –La interrumpió con una gran sonrisa–.

–¿Qué? –Exclamó confundida. De todos los lugares posibles, ¿Por qué el bosque?–.

–¡Vamos! –Tomó su mano, para luego llevarla a rastras hasta el lugar en cuestión–.

El silencio reinaba a su alrededor, ninguno sabía que decir, hasta que Natsu, completamente decidido, recordando los sabios consejos de sus amigos, abrió la boca.

–Hey, Kagura –La tomó de los hombros, mirándola fijamente–. Te ves igual que un pescado –Terminó con una boba sonrisa, y claro, la expresión confundida de la menor. Estaba seguro que con esa frase, cortesía de Happy, la conquistaría–.

–¿Disculpa? –Enarcó una de sus finas cejas, preguntándose si de verdad se veía tan rara–.

–Digo, me gustan tus manos –Las tomó entre las suyas con delicadeza, que sabrá Mavis de donde sacó–. ¡Son manos fuertes, manos de hombres!

La de cabellos violáceos miró sus manos: ¿Realmente eran manos de hombres? Chilló aterrada de solo imaginarlo. No lo entendía, sus manos eran mucho más pequeñas que las de él, ¿cómo podrían ser consideradas como tales?

–Dragneel –Su voz de ultratumba amenazaba con acabar con el Dragon Slayer de fuego si no cerraba su bocota–.

Quería golpearlo, hasta medio matarlo, arruinar ese rostro que le parecía tan atractivo.

Y en ese momento, el Dragneel recordó las sabias palabras de Romeo: –Hola –Alzó la mano en ademán de saludo. Borrando toda la ira acumulada de su acompañante–.

–Ho-Hola –Saludó sonrojada, agachando la cabeza. Se veía muy adorable–.

–¿Ya nos vamos? –Preguntó indiferente, sorprendiendo a la chica, quién lo miraba con los ojos abiertos como platos–.

–Estás actuando muy raro –Murmuró, alejándose de él–. Mejor me voy –Se dio media vuelta, con la intención de marcharse–.

–¡Espera! –Gritó, víctima de la desesperación. Definitivamente el consejo de Gajeel no funcionó. Cambio de táctica: El consejo de Mirajane–. ¡Te compraré un látigo!

–¡T-Te odio! –Gritó, apretando los puños–.

–¿Eh? –Exclamó confundido el de mirada jade, aún no entendía la situación–.

–¡Eres de lo peor, Natsu Dragneel!

–¿Kagura?

–No quiero volver a verte –Su voz se quebró, mientras pequeñas lágrimas recorrían sus mejillas–.

Sintió una pequeña opresión en el pecho al verla llorar, dolor que se expandió al darse cuenta que él era el responsable: Fue un idiota, lo suponía, mas no sabía que la había hecho enojar.

–No sé que hice, pero lo siento mucho –La acurrucó entre sus fuertes brazos–. Por favor, no llores.

–Su-Suéltame –Dijo entre sollozos la menor, intentando apartarlo–. No me toques.

–Lo siento –Repitió, acercándola más–. Si me dices que hice prometo no volver a hacerlo.

–¡Es todo! ¡Actúas raro! ¡No pareces tú! –Escondió su rostro en su fuerte pecho–. Me gusta el Natsu problemático, idiota pero tierno, no el Natsu idiota y gilipollas.

Sonrió. Erza tenía razón, solo debía actuar como era, solo eso.

–Bien, ¡Pelea conmigo! –Exclamó eufórico–.

Negó, tomando el cuello de la camisa del contrario para atraerlo hasta sus labios. No fue más que un simple roce de labios de unos pocos segundos, pero fue especial.

Decir que el Dragon Slayer de fuego estaba sorprendido era poco, sus ojos estaban abiertos como platos y el sonrojo le cubría toda la cara, casi competía con el cabello de su compañera de gremio.

Al separarse la menor volvió a esconderse en el pecho de su cita.

–Tengo frío –Murmuró–.

*Si tiene frío quémala con tus llamas* Recordó las palabras de Gray.

Negó, ni él era tan idiota como para hacerlo.

Quizás lo hubiera hecho hace dos minutos atrás, pero ahora no lo necesitaba.

Terminó de quitarse la camisa, poniéndola en los hombros de la menor, para luego pasar su brazo alrededor de ésta.

–¿Así está mejor? –Preguntó un poco indeciso. No sabía si estaba bien lo que estaba haciendo, pero no perdía nada con intentarlo–.

–Gra-Gracias –Respondió sonriendo avergonzada–.

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NOTA DE LA AUTORA: ¡Pedido cumplido! ¡Yay~! Primero que nada me disculpo por la demora, estaba en semanas de prueba y tenía que estudiar ;n; Espero que haya válido la pena la espera c: No sabía que escribir de ellos y se me vino esto a la mente yyy no resistí las ganas de plasmarlo en el Word xDu~ Es la primera vez que intento un Nagura, no me crucifique, por favor :c Me conformo con haberle sacado una pequeña sonrisa, ¿lo logre? owo También me disculpo si tiene muchas faltas de ortografía o falta de coherencia; son las 06:00 am… y es domingo D: Me muero de sueño y me da pereza revisarlo. ¡VIVA LA PEREZA~! (/*A*)/ Bueno, eso sería todo por hoy, que tengan un lindo(a) día/tarde/noche. Byebye~ *^* Nos leemos en el siguiente drabble/one-shot/songfic/etc.