Hola Bitches! - ok no - ¿Qué tal todos? He vuelto, después de un mes, prácticamente fuera. Debo darle muchísimas gracias a Selene (Quien luego debería cobrármelo luego de la mejor manera que ella estime e.e') y a todos ustedes por sus continuos comentarios. Los he leído todos, pero justo ahora, para variar, no tengo tiempo suficiente como para responderlos. Eternally Paradox, Isalyr, Gabuoo, Nara375, ElyShakespeare, Guest, Inutachi, Inugami, Bluodance, asdf, MalexAlex, Valgr, Onazupmac y Bella Riddle (¡YAY! *O*) .

AH! También a MHW98, quien recientemente me ha dejado con la cuenta 101 reviews x3~

Creo que les debo un one shot. ..

¡Como sea!


Capítulo XVI

Sexualidad

Tori's PoV

Abstinencia. Así estoy ahora. Ya van casi dos semanas desde que me encontré a Alphonse... Christopher o como se llame, junto a Cat en ese restaurant. Dos semanas desde que Jade sabe con certeza que la amo. Y no, no hay sexo para mi.

Jamás llegamos hasta tercera base. Gina me dice que le dé tiempo pero, ¿Cuánto más? Jenny me insinúa cosas que intento pasar por alto. Dos meses sin actividad sexual. Ya comienzo a desesperarme cuando empiezo a pensar en esto.

Puede sonar divertido pero no lo es, para nada. En éste momento espero a Gina para ir a Hunters & Snakes, de nuevo. Aarón me da siempre chocolatada a escondidas de su jefe, y me cobra una cerveza. ¿Cómo ir a tomar chocolatada a un bar? Da igual, mientras pueda hacerlo. Además tiene ciertas propiedades que producen el mismo placer de un orgasmo, o algo así leí. Por eso, ahora estoy adicta al chocolate.

-¿Y Gina? - le pregunté a la rubia que me tomaba del brazo, conduciéndome calle abajo.

-Dijo que no podía, tenía que ver la programación del lanzamiento del disco.

Me guiñó un ojo, tirando de mi brazo y riendo. Hazme de hierro ésta noche, Dios. O por lo menos dame triple dosis de chocolate.

-¿Por qué estamos aquí hoy? - le hablé cuando llegaron mi tazón humeante y su habitual Bloody Mary.

-Por mi disco y por tus frustraciones sexuales.

El sorbo que di, lo escupí al frente. Aarón un poco más allá, atendiendo a otras personas, nos miró molesto. Murmuré un 'lo siento', cuando limpió el mesón y se marchó. Jenny se reía de mí, y yo me enrojecía hasta la raíz. Por suerte la música estaba fuerte y nadie nos oyó.

-¿Qué?

-Vamos Tori, no hay que conocerte demasiado como para saber qué es lo que te está molestando. – dio un sorbo a su bebida roja y prosiguió. – Además, según lo que me ha contado Gina… parece que he acertado.

Me miró fijamente, esperando a mi reacción. Yo desvié mi rostro, en sentido contrario, mordiendo mi labio inferior, y después maldije por lo bajo a mi jefa. Ella y su gran bocota.

-¿Y cómo se supone que arreglaré ése… asunto?

Mala pregunta, Tori Vega.

Jenny se rió, triunfante, antes de posar su mano izquierda en mi muslo derecho. Cualquier ser humano de mi edad comprende de inmediato lo que significa ese gesto. Me las arreglé para no escupir de nuevo el chocolate cuando ella comenzó a trazar patrones con sus dedos en mi pierna. Busqué al barman de pelo largo, con mis ojos como método de ayuda, aunque fue inútil, porque no lo vi. Suspiré pesadamente. Ya suficiente problema tengo con Jade, adhiriendo los que venía resolviendo hace poco, como para agregar otro más.

No obstante, la chica era insistente. Seguía deslizando su mano de arriba-abajo por mi pantorrilla, acercándose peligrosamente al centro, incluso cuando yo movía la pierna tratando de apartarla. En la posición que estábamos, frente a la barra, nadie podía percibir sus movimientos. Tragué saliva cuando alcanzó a rozar mi intimidad intencionalmente.

-Basta – resoplé quitándola de mi pierna, finalmente. La rubia dio un alarido, quejándose. – No me acostaré contigo sólo porque Jade no lo quiera hacer conmigo.

Vi que Aarón se acercó con una sonrisa idiota en su rostro viendo si necesitábamos algo. Jenny estaba seria, con su ceño fruncido, bebiéndose todo el contenido del envase de un trago.

-Necesitaré tres rondas de chocolatadas más, Aarón.

A pesar de ser rubia oxigenada, la cantante era muchísimo más hábil de lo que creí. No es que la superficialidad fuera conmigo, es sólo que a la mayoría de las chicas teñidas de amarillo que conozco le falta un poquito de cerebro. O quizás tienen muchos genes de Northridge.

Ignoré el hecho del principio, donde sus insinuaciones sexuales tenían algo más que insinuación, y comenzamos a hablar un poco más. Sus padres la echaron de casa cuando le confesó, cómo si eso fuera un delito, que es homosexual. Fue la primera vez que vivía lejos de casa, con un amigo, el que prefirió no nombrar. A pesar de que no comprendía a dónde quería llegar con eso, le mostré mi apoyo.

-Es momento de que tú también salgas del clóset, Tori. No le hará bien a tu pareja y a su hijo que los ocultes por siempre.

-No sé. Ella no quiere ser mi novia…

-Aún así, tú la amas, ¿no? – soltó amargamente, con la lengua un poco torcida. El alcohol estaba tomando posesión de ella. – Da lo mismo el título, Tori, cuando el cariño es de verdad… no hagas como hice yo una vez.

Y entonces le hice la pregunta que nunca sabemos cuánto daño hará, o si realmente, tiene una verdadera importancia hacerla. Da igual, porque la curiosidad estaba allí, manteniéndome expectante, queriendo saber cuánto de lo que me contara podría aplicar a mí misma.

-¿Qué hiciste?

Jenny le dio una calada profunda a su cigarrillo y cerró los ojos disfrutando del sabor.

-Cuando me atrevía enfrentar a mi familia fue por una chica. – se rió burlándose de sí misma. – Creí que ella era el amor de mi vida. Ambas teníamos cerca de dieciséis, diecisiete años… planeábamos irnos a vivir juntas a penas tuviésemos la mayoría de edad. Yo aquí en Los Ángeles y ella en Washington. Imagina la distancia. Aún así, nos queríamos, como las dos idiotas adolescentes que fuimos. Podría decir que es la única vez que sentí que me enamoraba de verdad.

La rubia miraba con profundidad su copa, mientras el cigarro se consumía en el cenicero. Su historia me comenzaba a interesar, realmente.

-¿Entonces? – insistí para que siguiera.

-Fui a Washington, para su cumpleaños número dieciocho como sorpresa. Le compré pastel, un ramo gigantesco de rosas y un peluche inmenso de conejo, porque los ama, desde pequeña que los ama. Lo venía planeando un año antes, venía ahorrando desde esa fecha más o menos. Cuando la llamé, para que me fuera a buscar, no podía dejar de sonreír. Era la chica más hermosa que he visto, sin ofender. Pasamos el día juntas… fue genial. Hermoso. Sabía que era la chica de mi vida, la que quería tener hasta hacerme una anciana. A pesar de que fue un momento corto, tan sólo un par de días, sabía que era a quien yo quería por el resto de mis vida. Le dije que me esperase, que cuando tuviésemos diecinueve ya estaríamos buscando donde vivir aquí en Hollywood… cinco días después, cuando volví, les dije a mis padres que soy gay.

Su silencio parecía querer decirme más de lo que Jenny se atrevía a profundizar en sus recuerdos. Le dolía, y se notaba en su gesto contraído. Manipuló la copa una vez más, vaciando su contenido en su boca. Suspiró entrecortadamente, y se calló por aproximadamente un minuto larguísimo.

-¿Sabes, Vega? - me estremecí al sentir su tono similar a Jade, en las veces que hablamos de temas complejos. – Yo pensé que mi mamá me apoyaría. Cuando era pequeña, yo era demasiado torpe, por no decir estúpida. Aunque no importaron las veces en que mis compañeros de clase abusaron de mí idiotez, mi mamá siempre me defendía. Me decía que siempre me apoyaría incluso si quería ser un astronauta o un domador de leones. Mientras no dejara de ser yo misma, podría dominar el mundo si me lo proponía. El día en que le dije que me iría de casa con una chica ella me abofeteó y lloró. Me dijo que se arrepentía de haberme parido. – le dio una calada al casi consumido cigarrillo, terminando de consumirlo, en el filtro del mismo. – Me dijo que me aborrecía, que no sabía en qué momento yo me había desviado de lo que realmente era.

Por primera vez en la noche, me atreví a tocarla, posando una mano en su espalda, consolándola. Su mentón temblaba, queriendo contener las lágrimas. La rubia no me miró ni se movió ni un centímetro más cerca de mí.

– Ya me lo has dicho antes, pero ¿Qué pasó con la... chica?

– Jenny. También se llama Jenny ¿Irónico, no? Pues, digamos que yo la sentía diferente a todas las demás, a pesar de que compartamos un nombre tan común. – hizo otra pausa, bebiendo de la nueva cerveza que había puesto frente a ella el barman –. Terminamos cuando le conté que le había dicho a mis padres. Ella me dijo que no podría con esa carga, de ser quien me separara de mis padres. "- ¿Carga? –, le pregunté por teléfono, – Tú no eres ni una carga amor. Sólo lo hice para estuviésemos juntas sin ningún problema, sin tener que ocultarnos." Y sin más me cortó. Podía oírla sollozar por altavoz, pero aún así, cortó. Jamás supe si sus padres la descubrieron, o había algo más sobre eso, porque nunca más hablamos... al pasar los días, donde ella me ignoraba por todas las vías posibles, decidí eliminarla de todos los lugares donde la tenía, porque me dolía de una manera que no sabes cómo, Tori. Ella era lo más importante para mí y terminamos de una manera tan abrupta, tan... incomprensible. Todos los días la extraño, y todos los días la intento reemplazar.

Era la tercera copa que bebía de un sólo sorbo, y los efectos negativos del alcohol, como aquella melancolía donde anhelas tu pasado con ansias, surgió efecto en ella, arrugando su rostro y encendiendo un próximo cigarrillo.

-Jenny es mi toxina favorita. Es eso que sabes que, tarde o temprano, te hará daño, no sabes como, no sabes cuanto, pero te lo hará. Te lo intentas quitar de encima de todas las formas posibles, lo dejas, asumes que lo tienes olvidado, pero cuando creíste que podías seguir sin mirar atrás, llega de manera inesperada, y con más fuerza de la que imaginas. Porque comienzas a plantearte a y misma ¿Qué hubiera pasado sí...? No termina nunca. Jenny es aquél amor obsesivo que me tiene atrapada aún, cuando ya han pasado demasiados años. Es mi punto débil. Porque soy una estúpida que, a pesar de no saber nada ya de ella, sigo creyendo que algún día hablaremos, solucionaremos las cosas y estaremos juntas.

Dejé que se desahogara conmigo, porque parecía que jamás había hablado de eso antes con alguien, a pesar de parecer muy cercana Gina. Me abrazó sorpresivamente, hundiendo su rostro en mi hombro y empañándolo con sus lágrimas. Consolé su espalda, tallándola, y besando su cabeza ¿qué más podría yo hacer? Sollozaba y me apretaba contra ella con fuerza, impregnando mi ropa con su cigarrillo y su Bloody Mary. Miré por todos lados, buscando a Aarón, quien me devolvió la mirada con un gesto de '¿Qué le pasó?' y negué, al él acercarse.

-¿Qué pasa, Tori? – el barman me preguntó señalando a la cantante en mis brazos.

-Quédate por aquí, por si le da por toquetearme luego. – supliqué y oí que ella reía. El chico del cabello largo suspiró sacando una cerveza rubia sola.

-Dásela después que termine de llorar esta idiota – él me indicó, y ella levantó su rostro en dirección a él, sacando su dedo medio frente al chico. Por lo menos, ahora ríe. Se marchó a atender a otras personas que estaban en la barra.

-¿Mejor? – le pregunté a la rubia cuando compuso nuevamente su postura y le acercé la cebada. Ella me guiñó un ojo y sorbió.

- Si estás tú aquí, por supuesto.

-Jenny yo...

-Estaba bromeando, Tori. Ya me haz rechazado las suficientes veces como para intentarlo una vez más. – sonrió de medio lado, bebiendo de a poco, esta vez – Parece que este maldito trago ha estado demasiado fuerte. Me pone muy niñita... –frunció su ceño mirando la copa y haciéndome reír. Vale, sí estaba mejor. – Aún así, ¿Haz comprendido lo que te he querido decir con todo lo que te he contado? ¿Notaste cual fue mi error?

-No presionaré a Jadey. Lo capto.


No sean malotes... dejen review :c