¡Hola gente! ¡Les dejo otro capítulo!

Ayl: Te agradezco que hayas comentado, voy a tomar tu consejo sobre tomarme mi tiempo para publicar y así poder hacer los capítulos más largos. Me alegra que te haya gustado el capítulo. Más tarde se va a saber el por qué de la actitud de Kenji. Bueno, como dije gracias por tu opinión!

Niastro95: ¡Gracias! ¡Qué bien que te guste la historia!

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"Los grandes momentos de nuestra vida se definen por nuestros más queridos recuerdos"

Al día siguiente de la visita a Naruto me trasladaron junto a los niños a un orfanato. Ha pasado una semana desde el ataque del Kyubi, no la pasé muy bien. Por supuesto que todavía no me recupero de la muerte de mis padres, pero creo que me llevará mucho tiempo. Durante ese tiempo en las noches lloré sus muertes. No era la única, muchos otros niños estaban devastados.

En este momento estoy aquí a la espera de Tsunade que tendría que llegar hoy a buscarme. No estoy muy emocionada, mi estado anímico no es el mejor.

Estaba tan perdida en mis deprimentes pensamientos que una señora alta, de cabello rubio y con un rombo violeta en la frente me chasqueo los dedos en la cara.

− ¿Eh? − la miré – ¿Tsunade?

− Sí, soy Tsunade… Tan pequeña y puedes hablar… No es extraño, tu padre también era un aprendiz rápido – me dijo mirándome

− ¿Cuándo nos vamos? – le pregunté sin rodeos

− Ahora mismo, iremos a ver al Hokage para hablar de ciertas cosas – dijo tranquila

− Hai

Luego de empacar unas pocas ropas que tenía fuimos a la torre Hokage. Me recogió para llegar más rápido y caminamos por el pueblo, ahora destruido. Bueno, la mayor parte. Vi como aldeanos y shinobis reconstruían sus casas y locales.

− Lamento la pérdida de tus padres – dijo seria

− Hai, de verdad los extraño – susurré

− Lo sé, se nota aunque no te conozca demasiado – contestó

Luego de caminar varios minutos llegamos a nuestro destino. La Torre Hokage. Tsunade tocó la puerta.

− Adelante – dijo una voz

− Sensei – saludó Tsunade

− ¡Ah Tsunade veo que por fin llegaste! ¡Misato-chan querida! – saludó Sarutobi

− Hai, sensei vengo a pedirle permiso acerca de la tenencia de Misato-chan – dijo Tsunade

− Dime

− Como sabrás Shizune y yo estamos fuera de la aldea recorriendo los distintos pueblos y quiero pedirle el permiso para llevar a Misato conmigo – explicó Tsunade

− Mmm… no lo sé, Misato crecerá fuera de la aldea – dijo pensativo el Hokage

− Sí, pero vendremos en determinados períodos del año para que no esté tan alejada de Konoha – dijo Tsunade – Además usted sabe que no puedo quedarme aquí, son demasiados los recuerdos de ellos…

− Está bien – comprendió – les concedo el permiso si ustedes vienen durante los años pero cuando Misato cumpla doce años, ella tendrá que volver para realizar el examen de graduación y convertirse en una kunoichi pero para ello tendrás que enseñarle todo lo necesario para que pueda aprobar dicho examen – informó Sarutobi

− Esta bien, me comprometo – aceptó Tsunade

− Bueno, pueden irse como ven tengo mucho papeleo que hacer – dijo fumando su pipa

− Adiós – nos despedimos

Tsunade no me dijo a dónde íbamos. Llegamos a una casa cerca de las montañas Hokage, al parecer era su antigua casa. Una mujer de cabello negro nos abrió.

− ¡Tsunade! ¿Ella es Misato-chan? – preguntó emocionada mientras corría a abrazarme

− Hai, hai ¡No la asfixies Shizune! – bromeó Tsunade

− Gomen – se rió sosteniéndome

− Shizune, tengo algo que decirte pero primero entremos – dijo Tsunade

Al entrar a la casa, no les presté atención. Observé el hogar y parece bastante lindo. Me gusta. Sonreí, finalmente no estoy tan sola. Tengo a Tsunade y Shizune.

− Misato, mañana partiremos a recorrer pueblos – me explicó luego de hablar con Shizune

− Hai, ¿Me va a enseñar ninjutsu médico? – pregunté sonriendo

− Todavía no es el momento, eres muy pequeña – me desinflé y agregó – dentro de unos pocos años te voy a enseñar todo lo que sé

− ¡Arigatou! – la abracé con fuerza - ¡A ti también! – luego abracé a Shizune

− ¡Eres tan linda! – gritó Shizune abrazandome - ¡Siempre quise una hermanita!

− Bueno, ya basta de tanto cariño – bromeó Tsunade – Hay que ir a dormir, mañana será un largo día

− Hai – respondimos al unísono

Tsunade-obasan, me dirigió hacia mi habitación. La habitación era muy bella, las paredes eran de color verde claro y tenían hojas como dibujos. Algo me llamó la atención, en una parte de una de las paredes había un cartel con el nombre "Nawaki". Ese nombre me suena, pero no recuerdo quién era.

¡No puedo creer que voy a ser la discipula de Tsunade-obasan! Demasiada emoción por un día.

Estoy muy cansada, será mejor que me duerma porque como Tsunade-obasan dijo mañana será un largo día.

Al día siguiente

Finalmente estamos en las puertas de aldea luego de mucho trabajo es decir, estuvimos empacando y sellando todo en pergaminos espacio-temporales. ¡Son muy útiles! Se pueden guardar muchos objetos ahí dentro, pero consume bastante chakra según Shizune.

− ¡Misato-chan! – me llamó Shizune

− ¿Qué sucede? – pregunté

− Sosten a Ton-Ton por favor – pidió

− Hai – lo sostuve contra mi pecho

Shizune se fue saltando entre los tejados. Es genial hacer eso, un dia voy a intentarlo. A los pocos minutos ella volvió.

− Te tardaste – dijo Tsunade-obasan

− Es que una señora bastante mayor resbaló y curé sus rodillas lastimadas – explicó Shizune

− ¿Cuándo voy a poder aprender ninjutsu? – pregunté impaciente

− En unos años, no tienes la edad suficiente – explicó Tsunade-obasan

− Hai, Misato-chan eres una niña pequeña – concordó Shizune

La conversación terminó allí. Tsunade-obasan comenzó a hablar de lo mucho que le gusta el sake y que apenas tenga oportunidad irá a sacar dinero a algún prestamista de la zona para poder apostar.

− ¡Pero Tsunade-obasan! ¡Apostar sin control no es bueno! – reprendí

Silencio mortal

− ¡¿Cómo me llamaste?! – gritó furiosa

− ¿Tsunade… o-oba-sa-an? – pregunté asustada

− ¡No me digas abuela! – me amenazó con su puño

− ¡Pero quise decirte tía! ¡No abuela! – grité más asustada

− ¡Sensei! ¡Misato-chan es una pequeña! ¡Además le dijo tía!

− Esperen… Aah sí, bueno no pasa nada – me sacudió el pelo riendo

− Ha-ai

− Cambiando de tema, nos dirigimos hacia el país del té – informó Tsunade-obasan

− Esta cerca del Pais del Fuego, ¿verdad? – preguntó Shizune

− Hai, esta noche acamparemos en el camino y al amanecer retomaremos el camino

− Está bien – dijimos

Durante la tarde vimos un hermoso lago, el agua estaba muy tranquila recordándome a una piscina. La vista era espectacular. A kaa-chan le hubiera gustado. Almorzamos unos onigiris debajo de un gran árbol, el césped era de un color verde claro. Fue muy cómodo estar en ese lugar. Sinceramente estoy feliz de estar con Tsunade-obasan y Shizune.

Seguimos caminando el resto de la tarde, los pájaros volaban tranquilamente, las ardillas se movían de un lado a otro. Fue muy divertido verlas, hasta una de ellas casi muere a manos de Tsunade-obasan ya que apareció de la nada asustándola.

− ¡Tsunade-obasan, no puedes matar a cualquier animal que se te cruce! – regañé cuando intentó matar a un águila

− ¡¿Qué?! ¡Esa águila nos ha estado siguiendo! – gritó Tsunade

− ¿Podría ser Hokage-sama? – preguntó dudosa Shizune

− Tienes razón… ¡Maldito Sarutobi! ¿Cree que no puedo cuidar de mi sobrinita? – gritó con furia al águila que volaba por encima de nosotras

De repente la misteriosa águila se fue volando en una dirección diferente a la nuestra, al parecer comprendió el mensaje.

Luego del incidente con el águila, llegamos a un pequeño pueblo y decidimos tomar un poco de té. Entramos a un local bastante concurrido. Comencé a observar anonada el lugar, era muy lindo, las paredes eran de color azul claro y no pude continuar porque choque con alguien que ahora me mira muy enojado.

− ¡Maldita niña! ¡Mira lo que has hecho! ¡Tiraste mi comida! – me gritó enojado

Miré alrededor, Tsunade y Shizune estaban en el mostrador. Volví a mirar al hombre furioso, deduje por su banda que era un ninja de Sunagakure.

− Lo siento, no lo vi – me disculpé

− ¡Esa disculpa no me basta! – gritó tomándome del brazo con fuerza

− ¡Suelteme! – grité intentándome soltar

Tsunade vió el conflicto y acudió al lugar al instante.

− ¡Oye tú! ¿Qué crees que estás haciendo? – dijo Tsunade con ira

− ¡Esta estúpida niña tiró mi comida! – siguió gritando el ninja

− Sueltala –ordenó Tsunade

− ¿Y si no lo hago qué? – desafió

− Tendrás unas costillas rotas y ese brazo roto – señaló Tsunade

− Quisiera verte intentarlo – amenazó el ninja

En menos de un segundo fui liberada del ninja de Suna, y este salió volando por la ventana con una Tsunade muy furiosa siguiendo su camino. Observé por la ventana rota como Tsunade lo sostuvo de su chaleco gritándole y como golpe final le dio un puñetazo enviándolo a varios metros adelante. Aplaudí fuertemente, Shizune también. Pronto la gente comenzó a aplaudir. Apenas entró al local la abracé con fuerza.

− ¡Gracias por salvarme! – agradecí sonriendo

− De nada – me sacudió el pelo

¡Tsunade es una excelente kunoichi! ¡No por nada es una de los Legendarios Sannin!

Finalmente no tomamos té en ese local, Shizune pagó por los daños y luego nos fuimos a pasear por el pueblo. ¡Había unas grandes pelotas infladas! Recuerdo cuando Naruto aprendió el rasengan que le enseñó Jiraiya. Espero estar allí cuando eso suceda. ¡Sería un sueño hecho realidad!

Continuamos nuestro camino, salimos del pueblo y como estaba oscureciendo decidimos acampar en el bosque.

Finalmente la noche llegó, Shizune encendió una fogata con un pequeño jutsu de fuego. Le dije que en unos años me enseñe a hacer ese jutsu, era como una bola de fuego super chiquita. Perfecta para situaciones en que no se necesita mucho fuego, igualmente le pregunté si podía hacer más grandes y me dijo que sí pero le consumía mucho chakra quedando agotada. Tsunade-obasan fue a hacer un recorrido por el bosque, supongo que quiere asegurarse de que no hayan enemigos.

− Misato-chan, ¿cuál es tu color favorito? – preguntó Shizune tratando de conversar

− ¡Verde claro! No me gusta el verde común, ¿Y el tuyo? – pregunté

− Negro, es muy útil – contestó

− Tienes razón… Shizune-neesan, ¿Tienes familia en Konoha? – pregunté

− Ahora no, pero tenía un tío que se llamaba Dan Katō – dijo con tristeza

− ¿Y que le sucedió? – pregunté con curiosidad

− Murió durante la Segunda Guerra Mundial Shinobi – contestó

− Lo lamento – dije

− Hai – susurró

El ambiente era muy triste, asi que para cambiar eso y dar más alegría le pregunté lo primero que se me ocurrió.

− Shizune-neesan – comencé con duda – ¿podrías mostrarme algo de ninjutsu médico pero que sirva para atacar?

− ¿Por qué quieres ver? – cuestionó

− Curiosidad – contesté

− Bueno… mira – su mano brillo azul – esta técnica se llama bisturí de chakra

− ¡Genial! – dije impresionada - ¿Podrías mostrarme lo que puede hacer?

− Sí, claro – aceptó levantándose y cortando una parte del tronco de un árbol cercano

− ¡Es fantástico! ¡Enséñame! – pedí juntando las manos

− Como dije…

− Eres muy pequeña, en unos años te enseñaré – dije imitando su voz

− ¡Oye! ¡Así no es mi voz! – se quejó

Nos reímos de mi imitación. Finalmente Tsunade-obasan volvió de su recorrido.

Luego de la charla sobre los jutsus de fuego, ninjutsu médico y familia, Tsunade-obasan me dijo que fuera a dormir ya que era tarde. Obviamente le obedecí, además estaba muy cansada. Sinceramente fue un dia agotador pero a pesar de ciertos incidentes la pasé muy bien. Espero conocer más a Tsunade y Shizune de lo que ví en el anime, por más que sepa ciertas cosas tengo que entender mejor sus vidas.

Más tarde en la noche

− Shizune, ¿Acaso Misato no te recuerda a alguien? – preguntó Tsunade mirando a Misato

− Sí, a Kasumi – respondió con facilidad

− Además de Kasumi… ¿No la ves parecida a Mito Uzumaki, mi abuela? – preguntó

− ¡Es cierto! ¡Es muy parecida! – exclamó Shizune

− ¡Sssh! – dijo Tsunade

− Gomen – se disculpó – ella es la hija de un Senju y Uzumaki, asi que será una kunoichi de gran alcance

− Es verdad, no puedo esperar a ver su potencial – sonrió Tsunade

"Espero que algún día su voluntad de fuego y la de su generación ilumine la aldea" – pensó Tsunade

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¡Espero que les haya gustado! ¡Saludos!