.-SUKI DAISUKI-.
REGLAS:
1-. Esta es una secuencia de one-shot de distintas parejas de Fairy Tail, desde las canon a las crack, no me centraré en dos o tres parejas.
2-. Ningún One-shot está relacionado con otro.
3-. A veces pueden ser drabbles, one-shots, songfics, etc. Todo depende de la pareja y mi inspiración.
4-. Una vez terminado el one-shot de una pareja continuaré con otra y no la repetiré hasta que haya avanzado con otras parejas.
5-. Algunos pueden contener lemon u otras advertencias, pero pondré la advertencia de cada one-shot para que os vayáis preparando sobre qué vais a leer.
6-. No haré ningún one-shot yaoi o yuri, porque tengo planeado hacer esto de las secuencias de one-shot con parejas yaoi y no tiene sentido subirlos en dos sitios; y sobre el yuri no soy muy buena escribiéndolo, por ello prefiero no escribir algo que posiblemente luego os deje con mal sabor de boca.
7-. Acepto pedidos por si queréis alguna pareja -que no haya salido antes-, ya que la idea de esto es divertirnos en conjunto nwn
8-. Por último, no aceptaré ningún comentario ofensivo, ya sea por las parejas o la temática. Cada uno tiene sus gustos, lo sé, pero debemos saber respetar los ajenos también.
PAREJA DE HOY: Lyon x Meredy.
ADVERTENCIA DE HOY: One-shot. Contiene posible OoC (justificado por las hormonas, creo xD).
PEDIDOS PENDIENTES: 1) Natsu x Millianna. 2) Bachus x Lisanna. 3) Natsu x Hisui. 4) Gray x Fem-Natsu. 5) Natsu x Minerva. 6) Gray x Cana. 7) Laxus x Erza. 8) Gray x Angel. 9) Jellal x Kagura. 10) Freed x Wendy. 11) Natsu x Cana. 12) Zeref x Erza. 13) Natsu x Ultear 14) Natsu x Virgo… Cumpliré con TODOS, sin embargo, no sé cuál será el orden. Este orden NO se respetará.
DISCLAIMER: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima. Hago esto sin fines de lucro, y una vez terminado el one-shot es devuelto a su respectivo dueño.
-o-
«PRIMERIZOS»
Segundo mes…
Vio la preocupación y el miedo plasmados en el rostro de su pareja, y francamente, no era para menos. Él también estaba aterrado. Si no fuera por las lágrimas de la peli-rosa que amenazaban con salir, él probablemente se hubiese echado a correr, para tomar aire y pensarlo con calma. No obstante, en ese momento solo se abalanzó a abrazar a su joven novia, mientras le murmuraba un: –Todo va a estar bien. Saldremos adelante –una frase que ni él mismo se tragaba en ese instante.
Las palabras de Polyushca seguían haciendo eco en la habitación, o era su cabeza quien se lo repetía una y otra vez, haciéndolo consciente de la enorme responsabilidad que ahora cargaban en sus hombros.
–La humana está embarazada.
La estrechó fuertemente en sus brazos, mientras la menor se aferraba a él, llorando, desahogándose… Continuó allí, sin moverse de su lado, frotando su espalda, confortándola, hasta que la menor cedió ante el sueño.
Dormía tranquilamente, aún con lágrimas decorando su angelical rostro; delicadamente se las quitó con su pulgar. Quitó algunos mechones rosas de su frente, para luego besarla.
–Te amo, Med –murmuró, con una pequeña sonrisa.
Tenía miedo, sin embargo, sabía que Meredy estaba aún más aterrada. Ella era prácticamente una niña, mayor de edad sí, pero niña al fin y al cabo. En cambio él, ya era un adulto... Otra parte de él estaba realmente feliz. Sentía que todos sus sueños acababan de cumplirse, como si no necesitase nada más para ser feliz; solo a Meredy y al bebé que venía en camino.
Siempre quiso formar una familia, cálida y amorosa, como la familia que algún día ambos tuvieron y que por razones del cruel destino perdieron; aunque quizás el destino no fuese tan cruel, después de todo los unió y les dio a cada uno, una nueva familia. No obstante, jamás pensó que sería así. Él esperaba que fuese planeado, cuando la chica se sintiese preparada para traer una vida al mundo. Y ahora, claramente, no lo estaba. Ni ella, ni él…
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Abrió los ojos lentamente, frotándolos para desperezarse. Miró a su lado, encontrándose con el dormido rostro del chico… Dormía como un bebé. No pudo evitar palidecer ante esta comparación.
¿Realmente abría un bebé jugando alrededor de la casa?
A Meredy le gustaban los niños, siempre cuidaba de las niñitas de Jellal, cuando éste se iba de misión. Pero no se sentía preparada para cuidar de hijos propios…
Era una enorme responsabilidad…
Tocó delicadamente su plano vientre, sonriendo débilmente. Francamente, le agradaba la idea de tener un mini-Lyon revoloteando por la casa… Pero también tenía miedo. Le aterraba siquiera el pensar ser una mala madre. Confiaba en el Vastia, él sería el mejor padre del mundo, de eso no tenía dudas… Pero, ¿y ella? Meredy no había tenido una buena madre o si la tuvo, ya no la recordaba… Su única imagen materna había sido Ultear, quien la rescató cuando era pequeña y le dio todo el amor que una madre pudiese darle a un hijo. La Milkovich había sido una gran madre: la mejor que pudo haber deseado… Pero ella no era su verdadera madre, por ello estaba aterrada. Había escuchado que algunas cosas se heredan, y ella, temía haber heredado las cosas malas de su progenitora.
Se mordió el labio inferior, intentando disipar el miedo; pero no bastaba con ello. El temor y la preocupación seguían invadiéndola, y no parecían tener la intención de marcharse.
Sintió al de cabellos plateados removerse en la cama, hasta sentarse a su lado. Lo miró de reojo, sin atreverse a decir nada; en su lugar jugó nerviosa con sus dedos. El chico solo la miró preocupado, escaneándola detenidamente.
–Lo harás bien –afirmó sonriendo el Vastia, como si pudiese leer sus pensamientos–. Seremos unos buenos padres, Med –la estrechó en sus brazos, besando su mejilla. La peli-rosa asintió vagamente–. Ya verás, seremos la envidia de todos los padres en las reuniones –bromeó, con la intención de aligerar el ambiente. Y lo logró. La peli-rosa soltó una pequeña carcajada, mientras le empujaba de manera juguetona.
–Idiota –infló los mofletes, en ademán infantil.
–Todo va a estar bien –murmuró, para luego juntar sus labios en un tierno beso.
Meredy asintió.
Todo iba a estar bien. No tenía de qué preocuparse. Ambos serían unos buenos padres.
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Cuarto mes…
El Vastia la miró perplejo, intentando encontrar el chiste en las acciones de la joven; no lo encontraba. Vamos, que había estado leyendo libros sobre paternidad en los últimos meses, y éstos lo prevenían sobre los llamados antojos y los constantes cambios de humor de una embarazada. Pero esto, rayaba en lo extraño. ¿Hielo? ¿Qué clase de antojo era ese? Y ni hablar de la conducta de la menor en los recientes días. ¡Joder, si se desnudaba a cada momento! ¡Ya se le estaba pegando su lado exhibicionista!
Una noche, Meredy había llegado a pedirle, amablemente, que éste hiciera de hielera personal. Si, sonaba raro. Y no solo sonaba raro, era RARO. Lyon se pasó toda la noche, y cuando decía toda la noche, era TODA LA NOCHE, fabricando cubitos de hielo. Uno tras otro, sin dormir. Pero admitía que había valido la pena. Se desvelaría todas las noches que la peli-rosa se lo pidiera, y todo para ver aquella radiante sonrisa en su rostro. Sin importar que al otro día se levantara con unas ojeras de mil demonios, mientras ella se burlaba de su desgracia… Provocada gracias a ella.
Luego de aquellos, muy especiales, antojos; la peli-rosa actuaba aún más extraña… Todo había comenzado hace unas semanas, cuando fueron de visita a la casa de Gray, su casi-hermano... O recién lo había notado el Vastia. Las dos opciones eran válidas.
Lyon y el Fullbaster peleaban como siempre, desvistiéndose de paso. Todo era tan normal… Hasta que miraron a su lado, abrumados; pues, la peli-rosa se encontraba en posición de combate… En ropa interior. Atacándolos con palabrotas, nada dignas de ella.
Desde ese momento, el Vastia entendió que el embarazo afectaba más a las mujeres de lo que él pensaba…
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Quinto mes…
–¡Que lindos. Están embarazados! –Había canturreado una mujer mayor, cuando la pareja estaba dando un pequeño paseo por el parque, para estirar las piernas. Era bueno para el bebé, o eso decían… Si, era bueno. Pero sí Meredy ya no se podía la panza a ÉL le tocaba cargarla–. Muchas felicidades.
El Vastia no dejaba de analizar sus palabras: "Están embarazados". Rió ante la ingenuidad de la anciana. Pfff… Si la embarazada era Meredy, no él. Él no estaba con antojos –a excepción del helado, que por alguna razón últimamente no podía dejarlo de lado–; él no tenía cambios de humor constantemente –o eso creía, porque a la peli-rosa le parecía más sensible de lo normal–. Además, lo más importante, él no podía sentir al bebé en su vientre –en eso no podía objetar la menor–.
–¡Lyon, está pateando! –Dijo con gran emoción Meredy, mientras ponía sus manos en el lugar de los hechos–. ¡Ven, apurate!
Y eso hizo, dejó de hacer lo que estaba haciendo para sentir las pataditas de su hijo o hija; no era relevante el género, lo único que le importaba era que naciese sano.
–¿Dónde? –Interrogó, ansioso. Su corazón latía expectante.
–Aquí –señaló la peli-rosa, tomando su mano y posicionándola allí–. ¿Lo sientes? –Sonrió, desbordando dulzura.
–No… –negó, un poco decepcionado–. No siento nada, Med.
–Pero sí está pateando fuerte –alegó la menor, sintiendo la desilusión del Vastia–. Lyon… –murmuró, compadeciéndose de él. Sería maravilloso si pudiesen compartir esos momentos juntos… Que el mayor se deleitara con los golpecitos del bebé y ella pudiese apreciar su rostro, reflejando una mezcla de sentimientos... Pero eso, era imposible: Lyon no podía quedar embarazado, ni nada por el estilo… Si tan solo hubiese un modo…
–Nee… Med, ¿qué se siente? –Había preguntado, con una débil sonrisa. La peli-rosa sentía como su corazón se encogía con nada más verlo.
Se mantuvo en silencio, intentando encontrar una respuesta que dejase satisfecho al mayor: –¿Quieres sentirlo? –Volvió a preguntar, sonriendo. El de cabellos grisáceos solo la miró confundido, asintiendo levemente–. Entonces… –utilizó su magia, uniéndolos. Sonrió satisfecha al ver el rostro sorprendido del mayor cuando sintió una patadita del bebé.
Era en momentos así, que Meredy agradecía ser maga sensorial.
–¡Med, me pateó! –Chilló, acariciando su propio vientre; como si él fuese el embarazado. La peli-rosa rió ante esta comparación.
Asintió efusivamente: –¿Qué sientes? –Preguntó risueña.
–Los amo. A ti y al bebé –la besó tiernamente.
–También te amamos, Lyon.
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Octavo mes…
Paranoico, esa era la palabra que describía a Lyon Vastia en los últimos días. Meredy admitía que estaba igual de nerviosa, sino más; sin embargo, alguien debía mantenerse calmado en la casa. Y ese, no sería el Vastia…
Nada más la peli-rosa abría la boca y el chico corría por toda la casa gritando: ¡Ya viene, ya viene!... Una escena cómica, pero preocupante. ¿Qué haría cuando llegase el momento del parto?
Suspiró resignada, mientras seguía comiendo cubitos de hielo y se estiraba en la cama; algo un poco difícil, debido a su, muy abultado, vientre.
Era algo realmente injusto.
ELLA era la embarazada, ELLA debía perder la cordura; no obstante, el Vastia no se lo permitía con sus acciones…
Miró el bol en donde tenía los hielos: estaba vacío. Refunfuñó, sentándose en la cama.
–¡Lyon! –Gritó, fuerte y claro. Dos segundos después, el de cabellos claros entraba estrepitosamente en la habitación, echando la puerta abajo con una patada. La peli-rosa alzó una de sus finas cejas, admirando la puerta tirada.
–¿¡Qué sucede!? ¿¡Ya es hora!? –Apenas y le entendía lo que decía el mayor. Jamás había escuchado hablar a alguien con semejante rapidez.
Negó suavemente.
–Se me acabó el hielo –señaló el bol con la mirada, con una pequeña sonrisa que intentaba ocultar, para no molestar al mayor–. ¿Me das más, por favor?
Escuchó el fuerte suspiro de alivio que daba el Vastia, mientras de sus dedos salía el hielo en forma de cubo.
–Meredy, lo haces apropósito –la regañó, depositando el cubito en el bol; para luego seguir con otro, hasta llenar el recipiente.
–No es cierto –se defendió la menor, con un puchero–. Tú eres el paranoico.
–No soy paranoico.
Besó su mejilla: –Cuando se me rompa la bolsa gritaré "Ya es hora" –sonrió, dándole tranquilidad al mayor–. Debes relajarte.
–Tú también –acarició su cabeza, mientras la atraía hacia ella; abrazándola.
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Noveno mes…
–Gray –gruñó el Vastia–. ¿Qué haces aquí?
–De visita –respondió sin más, auto-invitándose a pasar–. ¿Meredy está postrada en cama?
–Está embarazada, imbécil –alegó el mayor.
–Lo mismo –se encogió de hombros, indiferente–. No se puede parar.
–Mejor lárgat-
–¡Ly-Lyon, ya es hora! –Escuchó gritar a la chica desde la habitación, con una voz desgarradora, acompañada de quejidos. Le tomó unos segundos analizar las palabras emitidas por la joven…
El Vastia entró en pánico; sus ojos casi se salían de la impresión y sus pies no le respondían como quería. Y, en medio de ello, solo se volteó hacia el Fullbaster, tomándolo por los hombros con una boba sonrisa; sonrisa que no hizo más que producirle náuseas a Gray.
–¡Va-Va a nacer! –Gritaba eufórico, mientras abrazaba al pelinegro, palmeando su espalda… Wow… Sí que está emocionado. Pensó el menor–. ¡Está por nacer! ¡Está naciendo, Gray! –Repetía, riendo hasta las lágrimas.
–¿Está… naciendo? –Alzó una ceja, incrédulo–.
–Sí, Gray. Seré padre.
–¿Entonces qué haces aquí, idiota? –Sin querer, o queriendo, daba igual en ese momento; alzó la voz–. Ve con ella.
–¡Ah! Cierto –asintió el mayor, nervioso; para luego correr hasta la habitación, mientras gritaba–. ¡Gray, ve por Chelia! ¡Ella nos puede ayudar!
–¿Y por qué diablos debo ir yo? –Bufó–. Ni siquiera sé donde está –Iba a continuar quejándose pero los gritos de la peli-rosa lo obligaron a moverse rápido. La pobre chica estaba sufriendo… Corrió hasta el gremio del de cabellos claros; tenía la vana esperanza de encontrar allí a la menor de las primas Blendy. Y vaya que tenía razón: Allí estaba.
No había tiempo de explicar nada. Solo tomó su mano, para luego llevársela corriendo hasta la casa de Lyon; escuchaba como la chica se quejaba y pedía explicaciones sobre sus hechos, pero éste se negaba a dárselas. Abrió la puerta bruscamente, casi empujándola hasta la habitación de la pareja.
–Meredy –jadeó el Fullbaster agotado, sosteniéndose de sus rodillas; dándole a entender a Chelia a que se refería–. Es-Está…
–¿¡Eeeh!? –Exclamó, más que sorprendida–. Pero yo jamás he ayudado en un part-
–Chelia, ayúdala, por favor –esa era la voz del Vastia, llena de súplica. La chica se mordió el labio inferior, asintiendo levemente–. Gracias.
Rápidamente se posicionó al borde de la cama, entre las piernas ya abiertas de Meredy.
–Re-Respira hondo –pidió, con un hilo de voz–. Gray, toma su mano.
–¿Eh?
–Espera, ¿Por qué yo?
–¡Yo debería tomar su mano! –Exclamaba el Vastia, mirando retadoramente al pelinegro.
–Porque sí. Hazlo tú –dijo infando los mofletes–. No dejaré que lo haga Lyon.
–Pero yo no…
–¡SOLO DAME LA MANO, JODIDA PRINCESA DE HIELO! –Ese gritó bestial era de la embarazada. Y el Fullbaster, ni tonto ni perezoso, tomó su mano. Meredy embarazada era de temer. Joder, sí hasta se compadecía de Lyon en ese momento.
–Puja –ordenó la menor.
Apretó fuertemente la mano del pelinegro, mientras pujaba con todas sus fuerzas. Realmente, Gray no sabía para que ocupaba sus fuerzas, ¿Para pujar o para arrancarle la mano? Bueno, lo que importaba era que hacía un magnífico trabajo con ambos.
–Vamos, Med –alentaba a su lado el Vastia, sonriendo–. Tú puedes. Es como si estuvieses orinando –la comparación no le agradó nada a Meredy, ni mucho menos la boba sonrisa que tenía el mayor. Mientras ella sufría, él solo sonreía como buen idiota. Frunció el ceño y suspirando pesadamente utilizó su magia. Si voy a sufrir, que lo haga conmigo. Pensó, de manera cruel.
El grito desgarrador que dio el mayor fue suficiente para subirle los ánimos a Meredy. Sonrió ladinamente, mientras continuaba con su labor: pujar.
Por otro lado, Lyon estaba viendo estrellas, allí, tirado en el frío suelo, retorciéndose de dolor y aullando.
–Va-Vamos… Lyon… –se burlaba la peli-rosa–. Pu-Puja conmigo…
–¡LYON! –Chilló Chelia, corriendo en su ayuda.
–¡Chelia, Meredy está…! –Vociferaba Gray, ignorando por completo al Vastia.
–¡AAAGH! –Gritaban ambos, Lyon y Meredy…
El llanto de un bebé resonó en el cuarto, alertando a los presentes. Nació. Fue lo primero que se les vino a la mente, mientras intercambiaban miradas entre los cuatro. La primera en reaccionar fue Chelia, quién se puso de pie, yendo hacia el recién nacido.
–El cordón –dijo, buscando algo con qué cortarlo. Gray si perder tiempo le extendió unas tijeras, que para su suerte estaban sobre la mesita de noche: –Ten.
–Gracias –sonrió la menor, tomándolas.
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Meredy se veía agotada, su rostro estaba más pálido que de costumbre y su respiración inconstante no cesaba. Lyon vio que sonreía débilmente, mientras se desvanecía la magia que los unía. Estaba preocupado, la chica ya no tenía fuerzas y sus ojos se cerraban lentamente.
–Descansa –apartó algunos mechones rosas, besando su frente–. Estaremos aquí cuando despiertes –sonrió, dándole tranquilidad a su mujer.
Asintió, dejándose vencer por el cansancio.
–Tu hijo –carraspeó Chelia, llamando su atención–. Aquí está –se lo extendió, envuelto en una manta azul cielo.
–Gracias a Dios se parece a Meredy –opinó el Fullbaster, con la clara intención de molestarlo.
–Lyon… –murmuró la peli-rosa menor, tomando aire–. Hazte a un lado.
–¿Eh?
–Voy a curarla –señaló a la peli-rosa.
–Gracias, Chelia. No sabes cuánto te lo agradezco –agradeció sinceramente el de cabellos claros.
Puso sus manos sobre el adolorido cuerpo de la mayor, sanándola de inmediato. Sonrió al ver que Meredy comenzaba a despertar.
–Gracias –sonrió la peli-rosa, sintiendo su cuerpo ligero.
–No es nada –le devolvió la sonrisa… Meredy fue su rival… Meredy ya había ganado todas las batallas, y ahora, la guerra. Ya no tenía razones para guardarle rencor, puesto que no podría luchar contra ella.
–¿Y cómo se llamará? –Preguntó Gray, fingiendo desinterés.
Ambos padres se miraron, para luego sonreír y decir: –Reon.
–Oh…
Meredy tomó al pequeño en sus brazos, acurrucándolo en su pecho. Y sin dejar de sonreír dijo: –Nee… Reon, te presento a tus padrinos: Gray Fullbaster y Chelia Blendy.
–¿¡QUÉ!?
Ambos padres reían. Diablos, sus rostros al enterarse de la noticia… valían una fortuna en cualquier revista.
MIentras Gray y Chelia aún no salían del asombro; Lyon y Meredy se besaban, murmurando un Te amo; para luego besar la frente de su pequeño primogénito.
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NOTA DE LA AUTORA: ¡Lyredy forever~! *con voz de bestia, pls* Bueno, espero que le haya gustado y que haya valido la pena la larga espera uwu
Me he dado cuenta que el Lyredy se está haciendo popu (?) Y la verdad lo entiendo, es una parejita muy linda OwO
Había pensado en escribir sobre todos los meses pero me pareció muy, muy, muy largo –de hecho, incluso ahora está muy largo xD- Así que tuve que resumir bastante uwu Con esto ya no actualizo hasta dentro de unos meses (?) ok no, pero tengan paciencia ;w; Que debo cumplir con mi papel de estudiante :c
Cambiando de tema, ¿Cuántas madres en el mundo habrían deseado tener el poder de Meredy? xD ¿Ya eres madre? ¡Cuéntanos tu historia (?)! Ok no. Bueno, eso sería todo por hoy~ Que tengan un lindo día :3
