¡Hola gente! ¡Traigo otro capítulo!
¡Disfruten!
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"Cuando bailan las ramas de un árbol, cuando alguna alcance el fuego, la sombra del fuego iluminará la aldea y una vez más las ramas del árbol florecerán"
El camino hacia Kumogakure fue largo, muy largo. Nos fuimos unos días después por prevención a un ataque de Akatsuki. Durante el viaje Tsunade-obasan me entrenó en cada parada.
Flashback
El sol brillaba en el cielo, los rayos traspasaban las ramas de los árboles. Estaba encantada con la belleza de la naturaleza. Observé a una mariposa azul revolotear por las flores.
− Misato-chan, al ser mi aprendiz te convertiré en un ninja médico pero primero debo enseñarte lo primordial – explicó mientras descansábamos bajo un árbol
− Hai, ¿Me enseñará ninjutsu básico, sensei? – pregunté
− Primero te voy a enseñar Bunshin no Jutsu, esta técnica crea copias exactas del usuario pero no son cuerpos reales y sirve para engañar y desorientar al enemigo – explicó
− Entiendo, ¿Cuáles son los sellos?
− Son tigre, jabalí, buey y perro – contestó Tsunade-obasan - ¿Estás lista para intentarlo?
− ¡Hai! – me puse de pie
Hice los sellos correspondientes y ¡zas!, dos copias exactas mías aparecieron a mi lado. ¡Fantástico! Las quise tocar pero mi mano traspaso la copia. Tsunade-obasan tenía razón, son copias exactas pero simplemente son imágenes. Recuerdo que Naruto aprendió el jutsu clon de sombra cuando robó el pergamino del Primer Hokage y esos clones son reales, no simples imágenes.
− Sensei, ¿hay otro jutsu en que las copias sean reales? – pregunté mirando sabiendo la respuesta
− Hai, pero ese jutsu es más avanzado – contestó bostezando
− ¿Es el Kage Bunshin no Jutsu, verdad? – dije sonriendo satisfecha
− ¿Cómo lo sabes? – preguntó con perspicacia
− Lo leí por ahí – miré hacia otro lado
− Mmm… el sello es este – puso los primeros dos dedos de las manos en forma de cruz - ¡Kage Bunshin no Jutsu!
¡Genial! Ahora hay cinco Tsunade-obasan, son igualitas. Caminé hacia ellas y las toqué, son reales. Esta técnica sirve de mucho.
− Inténtalo – sugirió Tsunade-obasan disipando el jutsu
− Kage Bunshin no Jutsu – hice el jutsu e hice varias copias
− Muy bien, Misato-chan – elogió Tsunade-obasan – pero por ahora tendremos que seguir nuestro camino.
− Hai
Fin Flashback
Como decía por fin Tsunade-obasan me enseñó ninjutsu básico que es obligatorio para convertirse en un ninja. Aprendí a realizar el jutsu de transformación, recuerdo cuando me transformé en el Tercer Hokage y le dije a Tsunade-obasan que debía volver o si no pagaría las consecuencias. Al principio Tsunade-obasan se enojó, me golpeó y después se dio cuenta de que era yo. Después de unos días sin entrenamiento como castigo, retomamos de nuevo y me enseñó cómo lanzar kunais y shurikens. Sinceramente soy horrible con la puntería pero estoy trabajando en eso.
Shizune-oneesan también me entrenó, me enseñó el jutsu gran bola de fuego. La primera vez que lo hice fue un completo fracaso, fue una bola pequeña de fuego. Lo intenté varias veces pero siguió siendo pequeña la bola de fuego. Shizune-oneesan me dijo que tal vez el elemento fuego no es mi elemento natural, y que podría comprobarlo con un papel especial de chakra. Luego de eso, me enseñó cómo usar senbons y dijo que podría llevarme algún tiempo utilizarlo de manera eficiente. En otras palabras tengo que seguir practicando mi terrible puntería.
Ahora mismo estoy sentada en el suelo esperando a que regresen Tsunade-obasan y Shizune de hablar con el Raikage. ¡Odio esperar!
Luego de unos diez minutos más de espera decidí salir a recorrer la aldea. Caminé por las calles, y noté la diferencia con Konoha. Seguí recorriendo la aldea, viendo a la gente caminar de aquí para allá. Juro que escuché a alguien llamarme, no le di importancia y segui caminando.
− ¡Misato-chan! – llamó una rubia, era Tsunade-obasan
− Tsunade-obasan – saludé cuando me alcanzó
− ¡Vamos! ¿Qué esperas? ¡Hoy te voy a enseñar algo nuevo! – dijo sonriendo
− ¡¿Qué?! ¿De verdad? – salté feliz
− Hai - contestó
Fuimos rápidamente, bueno yo fui con rapidez hacia uno de los campos de entrenamiento que Raikage-sama nos dio permiso para usar.
− Ahora que has completado tu formación en control de chakra, es momento de añadir taijutsu. Lo que tienes que hacer es recoger chakra en tu brazo y expulsarlo – explicó
Concentré chakra en mis manos, formando una luz azul. La miré. Fue maravilloso.
− Bueno, ve y golpea esa roca – señaló una gran roca
− ¡¿Quieres que me rompa la mano?! – exclamé
− Puedes salir herida las primeras veces, pero te acostumbrarás a usar a los puñetazos con chakra – explicó sonriendo
Me acerqué a la roca y le di un puñetazo. Se formaron grietas pero no se quebró. Fruncí el ceño y lo intenté de nuevo. Las grietas se agrandaron.
− Muy bien, tienes que seguir haciéndolo para saber cuánto chakra debes usar – dijo Tsunade-obasan, asentí con la cabeza
Este entrenamiento continuó por dos semanas más hasta que pude golpear la tierra, los árboles, las rocas e incluso la gente con esta fuerza de monstruo. Ahora Tsunade-obasan me está enseñando a usar esta fuerza utilizando los pies.
Para el final del día terminé agotada, con las manos en las rodillas y respirando con dificultad. Tsunade-obasan llegó al campo de entrenamiento luego de irse a relajarse.
− Misato-chan, mañana partiremos de nuevo a Konoha –avisó
− ¿Hokage-sama dijo que volviéramos? – pregunté
− Hai, envió una carta y estarás allí un tiempo – explicó Tsunade-obasan
− ¿Shizune y tú no volverán allí conmigo? – cuestioné con decepcion
− No, seguiremos viajando pero luego volveremos a buscarte – dijo mirándome
− Hai – susurré
Al día siguiente
Hoy no fue el mejor día, tendría que volver a Konoha sin Shizune y Tsunade-obasan. No es que no me alegre de volver, al contrario estuve esperando esto por bastante tiempo pero pensé que ellas estarían conmigo. Al parecer no es así y por eso estoy triste.
− Es hora – avisó Shizune
− Hai
Las tres y TonTon fuimos hacia la entrada de Kumogakure. Tsunade-obasan firmó unos documentos en la entrada donde había varios vigilantes. Partimos de nuevo a Konoha, el camino fue silencioso.
Al caer la noche, nos hospedamos en un hotel en algún pueblo que no presté atención a su nombre. Me recosté en la cama y miré por la ventana. Tsunade-obasan no quiere volver por que tiene demasiados recuerdos en Konoha. Lo entiendo, pero siento que estaré sola.
− Misato-chan – me susurró Tsunade-obasan en la oscuridad
− ¿Qué sucede? – pregunté en voz baja
− Sabes que te quiero mucho como si fueras mi hija, pero no puedo volver a Konoha – explicó con tristeza
− Hai, sé que hay muchos recuerdos de ellos – le contesté mirando la luna
− Arigatou, por entender
− No es nada… Yo también te quiero como si fueras mi kaa-san – confesé sonriendo
De repente ella me abrazó con fuerza. Este sentimiento de ser querido, es tan especial. Correspondí su abrazo con más fuerza. Se rió ya que utilicé mi fuerza monstruosa que ella me enseñó.
Luego de haber hablado, nos dormimos para continuar con nuestro viaje al día siguiente.
Al otro día siguiente
Me despertó Shizune, desayunamos todas juntas. Salimos del pueblo y continuamos el recorrido. El sol estaba en su máximo esplendor, hacía mucho calor. En estos momentos me gustaría estar en el País del Hierro. Hicimos unas paradas para descansar, y poder continuar. Al atardecer vimos las puertas de Konoha.
Cuando llegamos, miré a Shizune y Tsunade-obasan con cariño.
− Parece que hasta aquí llegamos – les dije
− Hai – susurró Shizune
− Misato, te vamos a extrañar pero recuerda que volveremos – dijo Tsunade-obasan abrazándome
− ¡Tiene razón! ¡Por supuesto que vendremos! – sonrió Shizune y besando mi frente
− Bueno… ¡Sayonara! – las saludé mientras caminaba por las puertas
Me di vuelta, las saludé de nuevo y seguí mi camino. Apenas puse un pie dentro de Konoha y dos guardias aparecieron en frente de mí.
− ¿Quién es usted, niña? – preguntó un ninja con un vendaje sobre su nariz
− Soy Misato Senju – contesté mirándolo
− ¡Oh sí! ¡Recuerdo decir Hokage-sama que llegaría hoy a la aldea! – recordó el otro ninja de cabello marrón
− Bueno, ¿sabes dónde está la torre Hokage? Si quieres Kotetsu te puede acompañar – sugirió el ninja
− ¡¿Qué dices, Izumo?! – se quejó Kotetsu
− No hace falta, conozco el lugar – contesté caminando
A decir verdad no sabía realmente donde estaba la Torre Hokage, pero en el anime aparece cerca de las montañas Hokage así que me dirijo hacia allí ahora.
Luego de caminar unos minutos, observando al pueblo y a los aldeanos hacer sus compras, por fin llegué a la torre Hokage. ¡Tenía razón con respecto a la Torre Hokage!
Entré al gran edificio rojo, subí las escaleras y consulte a la secretaria si Hokage-sama estaba ocupado, dijo que sí. Así que me fui a sentar en un banco, y fue allí que vi a un niño pequeño de cabello negro sentado en el banco. Lo miré, me miró y se sonrojó.
− Hola, soy Misato Senju – saludé sonriendo
− Sasuke Uchiha – me congelé
¡Oh mierda! ¡Es Sasuke! ¡Creció un montón! La última vez que lo vi era tan solo un bebé. Me pregunto qué será de Naruto. La puerta de la oficina del Hokage se abrió revelando a un hombre alto de aspecto intimidante, vestido con un chaleco verde y tenía el símbolo Uchiha en su hombro. Supongo que es el padre de Sasuke, Fugaku Uchiha.
− ¡Misato-chan veo que has llegado! – saludó feliz Sarutobi
− Hai, me alegro de haber vuelto – sonreí
− Fugaku-san, ella es Misato Senju – me presentó Hokage-sama, el hombre abrió los ojos ante mi nombre
− Encantada de conocerlo, Uchiha-san – le tendí la mano
− Hai, yo también Senju-san – aceptó mi mano
A todo esto, Sasuke observaba con los ojos abiertos el intercambio. Él sabía que el Clan Uchiha y el Clan Senju estuvieron enemistados por mucho tiempo hasta que hicieron un pacto dando origen a Konohagakure. ¡Fue impresionante conocer alguien del Clan Senju!
− Nos vemos, Sasuke – me despedí de él
− Sayonara – contestó pasmado
Me reí, ¿Qué le habrá pasado? Preste atención a Hokage-sama, se sentó en su escritorio y me miró fumando su pipa. Tosí, odio el humo.
− Misato-chan, ¿Cómo has estado? – pregunto curioso
− ¡Muy bien! ¡Aprendí un montón de cosas con Tsunade-obasan! – contesté alegre
− ¿Con que Tsunade-obasan, eh? – se rio
− Hai – murmuré tocando mi cabeza mientras recordaba su golpe por haberla llamado así, se rio más fuerte
Mientras tanto, en el compuesto del Clan Uchiha
Fugaku Uchiha, el líder del Clan y Jefe de la Policía caminaba tranquilamente hacia su casa acompañado de su hijo menor Sasuke. Estaba sorprendido de que la hija de su amigo estuviera viva, había oído que murió durante el ataque del Kyubi. Llegaron a la casa, se sacaron los zapatos. Sasuke se fue corriendo, seguramente en busca de su hermano.
− Bienvenidos – saludó su esposa Mikoto
− Hn – la saludó
Mikoto Uchiha estaba acostumbrada a las contestaciones monosílabas de su esposo, sabía cómo interpretarlas y supo que algo había pasado.
− ¿Qué sucede, Fugaku? – preguntó la mujer
− La hija de Kenji está viva – contestó
− ¿Qué? ¡Dijeron que había muerto! – exclamó Mikoto
− Hai, yo también escuché eso – contestó Fugaku
− Quiero que venga a cenar – dijo Mikoto con mirada soñadora
Fugaku sabía exactamente lo que su esposa estaba planeando. Suspiró mentalmente, esto sería agotador.
Oficina del Hokage
Misato le relató su viaje con Tsunade-obasan y Shizune a Hokage-sama, incluyendo su encuentro con Akatsuki y otras cosas más.
− Mm… Bueno Misato-chan, puedes pasear por el pueblo – dijo Sarutobi
− Pero, ¿Dónde me voy a alojar? – preguntó confusa
− En la casa de Tsunade por supuesto – dijo entregándome unas llaves
− Hai, hasta luego Sandaime – se despidió cerrando la puerta
¡Estaba feliz de vivir en la casa de Tsunade-obasan! Pero siento que va a estar bastante solitario. Suspiré, la soledad es horrible. Me crucé al mismo niño que vi en la puerta de la oficina de Hokage-sama. Esperen, no es él. Se parece mucho. ¡Aah! ¡Ya sé! ¡Debe ser Itachi Uchiha! Él caminaba con un bolso, al parecer salía de la Academia.
Iba a seguirlo pero estoy demasiado cansada, miré las llaves. Será mejor que vaya a descansar en casa. Me dirigí hacia casa, cuando entré adentro de ella miré hacia el cielo oscurecido. Mañana voy a tratar de buscar a Naruto, espero poder encontrarlo. Me tiré sobre la cama y me quedé profundamente dormida.
Mientras Misato dormía tranquilamente, un anbu con máscara blanca y capucha negra la observaba dormir. De repente el anbu desaparece en medio de la noche sin dejar rastro alguno.
A la mañana siguiente
Me desperté debido a los rayos solares alumbrando mi rostro, estiré los brazos. Entré a ducharme, por suerte había un shampoo de frutilla. No tenía ganas de hacerme un desayuno así que salí a comer algo por el pueblo.
Estaba caminando cuando vi a Ichiraku Ramen, entré corriendo las cortinas. Me senté y pedí un miso ramen.
− ¡A la orden! – exclamó preparando la orden
Mientras esperaba mi ramen, alguien entró al local. Observé a la persona y era ¡Shisui Uchiha! ¿Qué hace un Uchiha por aquí?
− ¡Un ramen de cerdo! – pidió al dueño
− ¡Hai! – contestó
− ¡Hola! – me saludó efusivamente
− Hola – saludé un poco ida
− ¿Estás bien? ¡Por cierto soy Shisui Uchiha! – exclamó con orgullo
− Sí estoy bien, soy Misato Senju – le sonreí
Shisui y yo charlamos sobre la aldea, ninjutsu y otras cosas mientras comíamos el ramen que nos preparó el dueño del local. Luego de pagarle, nos fuimos y comenzamos a caminar por una de las calles principales.
− Así que recién volviste a la aldea, ¿Por qué te fuiste? – preguntó con curiosidad
− Me fui con mi tía, es la única familia que me queda – dije un poco triste
− Ya veo – dijo serio
Después de esa conversación, caminamos en silencio.
− Oye, ¿quieres ir a conocer a mi mejor amigo? – preguntó Shisui
− ¡Sí, me encantaría! – contesté alegremente
Llegamos a las puertas del compuesto Uchiha, apenas entré observé las miradas que me dieron. Parece que no reciben muchas visitas exteriores, es como si este lugar estuviera fuera la aldea. Encima mi ropa tiene el símbolo del Clan Senju grabado en mi espalda. Ignoré todas las miradas de curiosidad, indignación y hasta furia.
Finalmente llegamos a una hermosa casa de dos pisos. Shisui abrió la puerta como si viviera allí, nos sacamos las sandalias y entramos adentro. La casa era bellísima, las paredes tenían colores crema claro y la decoración divina.
− ¡Mikoto-san! – saludó Shisui a la mujer
− ¡Hola Shisui! ¿Nos acompañas? – invitó Mikoto
− Hai, traigo una amiga – me agarró de la mano para que me vieran
− Hola, soy Misato Senju – saludé nerviosamente
− ¡Oh! ¡Hola cariño! Soy Mikoto Uchiha – se presentó abrazándome
− Hn – dijo Fugaku
De repente se escuchó que alguien bajaba rápidamente por las escaleras. Era Sasuke.
− ¡Hola Sasuke! – lo saludé
− Ho-ola – saludó mirándome
Luego de las presentaciones, nos sentamos en la mesa sobre unos almohadones. Mikoto-san preparó té para todos nosotros, dijo que disculpáramos a Itachi que estaba en su habitación haciendo tareas de la Academia. Obviamente le dije que no se preocupara.
− Misato-san, cuéntanos sobre ti – pidió Mikoto
− Bueno, dentro de unos días voy a cumplir cinco años… Me encanta aprender ninjutsu – pero fui interrumpida por Fugaku
− ¿Conoces jutsus? – preguntó interesado
− Hai, sé hacer el Kage Bunshin no Jutsu, Jutsu de Transformacion y de Reemplazo – contesté no queriendo decir todo lo que sé
− Hn, ¿Quién te enseñó? – cuestionó
− Tsunade Senju, ella es mi tía – contesté mirándolo
− ¡¿Uno de los Legendarios Sannin?! – exclamó impresionado Shisui
− Hai, dentro de poco voy a retomar mi entrenamiento en ninjutsu médico – explique sonriendo
− Hn, me gustaría que algún día vengas a entrenar aquí en el compuesto Uchiha – invitó, bueno sonó como una orden
− Por supuesto – sonreí
Mientras Shisui contaba con entusiasmo su día en la Academia, Sasuke me habló.
− Etto… Misato-san – me llamó
− ¿Sí, Sasuke-san? – pregunté
− ¿Quieres ir al parque conmigo? – invitó mirando a sus manos
− ¡Hai! – acepté y sonrió
Creo que es la primera vez en mi vida que veo a Sasuke Uchiha sonreír. Él es tan pequeño, inocente y sobre todo feliz. Suspiré, dentro de unos años su familia será masacrada por su hermano mayor, Itachi. Voy a hacer todo lo posible para evitarlo y así poder mantener su sonrisa.
Luego de tomar el té, fuimos al parque acompañados por Mikoto-san. El viaje hasta el parque fue muy divertido, Sasuke hablaba sobre lo grandioso que era su nii-san y que algún día él se convertiría en un gran shinobi.
− ¡Vamos Sasuke-san! – exclamé tomándolo de la mano para ir a jugar al arenero
Cuando llegamos nos sentamos en la arena y comenzamos a hacer castillos de arena. Esto me recordaba a la playa, y el mar. Me reí cuando a Sasuke se le cayó una torre del castillo, intentó mirarme enojado pero comenzó a reír conmigo.
Unas sombras nos quitaron el sol de encima, era una niña de pelo rosa. ¡Esta chica era Sakura Haruno! ¡Qué tierna!
− ¡Sasuke-kun! – gritó sonrojada
− ¿Qué? – respondió cortante
Bueno, me parece que no voy a poder cambiar su personalidad un poco fría. Ahora se parece a su padre. Suspiré.
− ¡¿Puedo jugar contigo?! – volvió a gritar Sakura
− No – dijo sin mirarla
No pude evitarlo pero me reí con fuerza. Obviamente no me reí de que la haya rechazado sino de que es una versión en miniatura de Fugaku. ¡No podía parar de reír!
− ¡¿Y tú de qué te ríes, tomate?! – se burló Sakura
De repente dejé de reírme. ¿Qué me dijo? Aah, sí tomate. ¡Mi pelo es rojo! ¿Y qué? Ella no está en posición de burlarse por que tiene el pelo rosa.
− ¡Mira quién habla, la cabeza de chicle! – me burlé
− ¡Vete! ¡Quiero estar sola con Sasuke-kun! – gritó enojada
− Vete tú, Sakura – le dijo Sasuke
Sakura nos miró mutuamente y se fue corriendo. Qué extraño. Miré cómo se iba corriendo y fue allí cerca de un árbol que vi una cabeza rubia resplandeciente. Mi corazón se agitó. ¿Podría ser? ¡Naruto!
− Sasuke-san, vuelvo en un instante – le dije levantando y yéndome
Corrí rápidamente hasta el árbol pero no había nadie. Juro que vi una cabeza rubia. Rodeé el árbol y tampoco había nadie. Es muy raro pero siento a alguien cerca. Observé alrededor y había niños jugando en el parque pero siento a alguien cercano por aquí. Miré hacia arriba y lo vi a Naruto colgando de una rama. ¡Sabía que era él!
− ¡Oye! ¡Bájate de ahí! – dijo señalándolo
− ¡No puedo! – gritó asustado
Asi que está atrapado allí, caminé por el árbol hasta alcanzarlo. Lo tomé del brazo y juntos bajamos de un salto al piso.
− ¡Guau! ¿Cómo hiciste eso, dattebayo? – dijo emocionado
− Eso que hice es un secreto – hice la seña de silencio y refunfuñó
− Entonces, ¿qué estabas haciendo allí arriba? – pregunté
− Quería escalar el árbol – dijo mirando hacia otro lado
− Estás mintiendo – declaré
− ¡No estoy mintiendo, dattebayo! – gritó avergonzado
− Dime por qué te subiste a ese árbol – señalé el árbol
− Quería escapar – confesó resignado
− ¿De quién? – pregunté mirando disimuladamente alrededor
− De-e ti, dattebayo – murmuró
− ¡¿Qué?! – grité – ¿Y yo qué te hice?
− Es que me estabas mirando y pensé que ibas a lastimarme – contestó con tristeza
− ¿Cómo te llamas? – pregunté más tranquila
− Naruto Uzumaki, dattebayo – contestó sonriendo
− ¡Yo soy Misato Senju! – me presenté
Miré a Naruto, parece que desde pequeño los aldeanos demuestran odio hacia él. ¿Qué dirían Minato y Kushina? Y pensar que Minato pidió que lo consideraran un héroe pero no sucedió así. Me entristece verlo así. Ya está decidido, seré su mejor amiga para que jamás esté solo.
− Oye, ¿Quieres jugar mi amigo y yo allí? – señalé el arenero
− ¡Hai! – dijo feliz
− ¡Vamos! – lo arrastré de la mano
Tengo cierta costumbre de agarrar a la gente de la mano para llevarla a algún lugar. ¿Extraño, no?
− ¡Sasuke-san! ¡Él es Naruto! – lo presenté - ¡Naruto, él es Sasuke-san!
− Hn, hola – saludó Sasuke
− Bueno, ¡Vamos a jugar! – insté a Naruto a sentarse en la arena
− ¿Qué vamos a hacer, dattebayo? – preguntó curioso Naruto
− Un castillo – dijo Sasuke
− ¡Con muchas torres! – agregué sonriendo
Observé las interacciones entre Naruto y Sasuke. Finalmente se conocieron estos dos niños que en el futuro serán los más grandes y excelentes ninjas del Mundo Shinobi. La reencarnación de Asura e Indra. La Luz y la Oscuridad.
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