DESDE ANTES DE NACER…

Los personajes mencionados en esta historia no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.

Capítulo 14.- En las mejores manos.

-Diálogos-

Pensamiento

En este capítulo creo que hay varias sorpresas, al final ya estaba bastante nerviosa.

Siempre procuro inspirarme en canciones, esta vez fue "nunca es suficiente" de Natalia lafurcade.

nota: hasta la otra semana vendrá el próximo capitulo, por que antes escribiré ese One Shot.


"Te perderás dentro de mis recuerdos por haberme hecho llorar…"

El amor nunca se hace esperar, pues cuando el tiempo es mucho, existe la posibilidad del olvido. Ranma ya había llegado a la estación de tren, compro el boleto y solo debía esperar el tren en el Andén 3. Ukyo había estado muy atenta, compro también un boleto hacia Tokio, escondida entre las personas observaba de cerca al chico de la trenza.

El tren llego y con muchas ansias Ranma entro y busco el asiento, cuando tenía la oportunidad leía nuevamente su carta pero también miraba hacia la ventana, contaba las horas, lo minutos y los segundos…


El sol comenzaba a entrar por las ventanas e iluminaba cada rincón del nuevo departamento, Puchi que corría por todas partes ladrando, despertó a la menor de la Tendo.

-¿Tienes hambre amiguito?- Se levantó de la cama y aun con pijama fue a servirle de comer a su cachorrito.

-Buenos días Akane- decía muy sonriente.

-Buenos días Kasumi, siempre te despiertas temprano hermana.

-Deberías hacerlo tú también ¿No iras a ver la universidad? –Kasumi entro a la cocina.

-Tienes mucha razón, me iré a cambiar –Akane entro nuevamente y escogió su ropa.

Tras sacar toda la ropa que había traído, no encontraba que ponerse, nuevamente reviso prenda por prenda. Hacía calor y se decidió por llevar una blusa rosada muy sencilla y unos pantalones de mezclilla a la cadera, se alcanzaba a ver un poco su vientre plano, por último se colocó una diadema dorada. Con mucha energía se dispuso a salir del departamento.

-Nos vemos más tarde Kasumi –dijo sonriendo, se agacho y se despidió de su pequeña mascota.

-Cuídate mucho Akane –Kasumi la despidió con una gran sonrisa.

Apenas la menor de las Tendo salió, el teléfono sonó con mucha insistencia.

-¿Bueno? –contesto Kasumi.

-¿Kasumi? Qué bueno que ya están allá, la verdad quisiera ir a verlas, pero tengo un gran y estúpida piedra en el zapato.

-¿Nabiki? Ayer nos instalamos ¿Qué fue lo que te paso? –Kasumi se preocupó por su hermana.

-Un idiota me está haciendo los negocios bastante difíciles ¿Qué se cree? Dice que las mujeres no están hechas para los negocios ¿puedes creerlo?

-Nunca pensé que las cosas fueran sencillas y te lo dije Nabiki, pero tienes talento innato, así que sigue insistiendo.

-Claro que seguiré, nadie puede ganarme en los negocios. Bueno al rato las volveré a llamar, quiero saber cómo le fue a Akane en la universidad. Adiós Kasumi.

-Adiós hermana, cuídate mucho y cuida a papa.

-Claro –colgó-


Con gran nostalgia Nabiki colgó el teléfono.

-Hija ¿Hablaste con tus hermanas? –Soun las extrañaba mucho.

-Si papá, cuando tengamos tiempo iremos a verlas ¿Te parece?

-Eso sería muy bueno –El sr. Tendo camino hacia la sala del té y comenzó a leer el periódico.

-¿Hoy también iras con los Saotome? –Nabiki lo miro fijamente.

-Me gusta jugar Shogi con el Sr. Saotome –Sonrió

-Bueno papá, solo no llegues muy tarde.

Por primera vez en su vida estaba siendo la que cuidara y atendiera la casa. Su fuerte siempre ha sido los negocios que involucraran dinero. Hoy más que nada estaba muy estresada, después de varios intentos de negociar con un empresario muy reconocido, este se negó a sus peticiones, por ser una mujer no la consideraba con las capacidades necesarias para el mundo empresarial. Todos los planes que tenía con el Dojo se estaban viniendo abajo. El sr. Tendo salió inmediatamente pues ya como era de costumbre iría a la casa de los Saotome con su entrañable amigo Genma.

Nabiki se alisto, ya estaba por salir cuando escucho sornar el teléfono, tardo un poco, pero al final decidió contestar.

-¿Bueno?

-Buenos días, hablamos por su trámite de divorcio Srta. Tendo.

-¿Ah? Si, si, ¿Qué paso con eso? –Pensó en corregir el error pero no perdía nada en darle por su lado.

-Lamentamos informarle que no se puede validar el divorcio, revisamos minuciosamente ese papel y las firmas están mal.

-¿Cómo que las firmas están mal? Eso no puede ser.

-Donde debería decir Akane Tendo solo dice Akane Fendo y Ranma Saotome, dice Ranmma Saofome. Son firmas inválidas Señorita.

-¿Qué? Pero como rayos paso eso –Nabiki estaba súper molesta.

-Eso quisiéramos saber, aparte recibimos una carta anónima poniendo en duda la consumación del matrimonio. Lo sentimos mucho pero aun es una mujer casada.

Nabiki colgó el teléfono agresivamente y salió rápidamente de la casa. Ahora como le diré eso a Akane.


Akane llego a la universidad, era lo más asombroso que vio, nada comparado con el tamaño de Furinkan, varios edificios, cada uno parecía ser una facultad diferente. En la plaza principal habían varias jardineras, ella comenzó a caminar por el lugar, era muy gratificante estar ahí y saber que comenzaría una nueva etapa en su vida.

La chica de cabellos azules siempre ha poseído una belleza que atrapa la mirada de los hombres y esta no fue la excepción, un chico no paraba de mirarla.

-¿Eres nueva?- pregunto una voz masculina.

Volteo para mirar quien le hablaba –Sí, vengo a conocer el lugar –soltó con alegre sonrisa y se perdió en la mirada del chico, era realmente guapo, con un cuerpo atlético, una gran sonrisa, ojos azules y cabello rubio.

-Mucho gusto, yo me llamo Hikaru Tanimoto – estiro la mano para saludarla.

-Yo soy Akane Tendo –alegremente sonrió e hizo una reverencia. Este chico parece una versión masculina de Kasumi pensó haciendo referencia a la cálida sonrisa del chico.

-¿Quieres que te muestre el lugar? –Nuevamente Sonrió, el chico era muy popular entre las chicas y siempre ha sido amable con ellas, aunque no suele tener muchos amigos.

-Eso sería genial, no conozco muy bien este sitio y no estaría mal tener un guía –Correspondió a la sonrisa Akane ¿qué estás haciendo?, es que no puedo decirle que no con esa sonrisa.

-No se diga más, vamos –La tomo por el brazo y comenzó a darle un tour por la universidad.


Ranma llego a Tokio, apenas salió del tren intento correr pero había demasiada gente, como pudo, logro salir de la estación de tren y saco el papel que le había dado la amazona, lo ideal sería tomar un taxi y darle la dirección, así que fue a la parada de los taxis en espera de uno libre.

Ukyo lo seguía muy de cerca, aunque ella se apresuró y ya tenía un taxi listo, solo esperaba que el comenzara ir a su destino.

Cuando Ranma logro subir a un taxi, este manejo rápidamente y en cuestión de 20 minutos ya estaba afuera del edificio. Las piernas le temblaban cosa que era muy rara, el artista marcial raramente seria miedo. Entro al edificio y se sorprendió, todo esto era muy diferente, cuando comenzó a subir por las escaleras se topó con la casera.

-¿A dónde vas? Yo a ti no te conozco, no eres un habitante de mi edificio –Dijo con una voz muy intimidante.

-Vengo a visitar a las Tendo –vaya sorpresa que se encontró, no sabía qué hacer para que lo dejaran subir.

-No me han informado de eso –Siempre ha cuidado mucho a sus inquilinos, esta vez no podía ser la excepción.

-Bueno, yo soy esposo de Akane Tendo y vengo… -no lo dejo terminar la frase

-Su hermana Kasumi me menciono algo hace unos minutos, lo que pasa que ellas no están, Akane ha ido a conocer la universidad y Kasumi fue a hacer las compras para la comida. Lo que ahora me preocupa es ese cachorro, no ha dejado de llorar.

-¿Puchi? –Akane lo dejo solo, esa tonta no sabe lo asustado que puede estar.

-Con que ese es su nombre –Soltó una carcajada –Bueno deberías subir a verlo, por esta vez puedo abrirte el departamento.

-Sí, puedo llevarlo con su dueña, para que no incomode a las demás personas –EL chico estaba más que feliz de entrar al departamento.

-Bueno, entonces tomemos el elevador…

Ranma siguió a la mujer hasta el elevador, observo que llegaron al quinto piso, luego fue directamente al departamento 33, que tenía una puerta morada. Le abrió y Puchi lo reconoció al instante, salto a sus brazos, bailaba y saltaba de felicidad al verlo.

-Al menos sé que no mentías, pues ese cachorro me tiene miedo a mí –Natsuki se alegró de que ya no chillara más el perrito.

-Yo jugaba mucho con él, se lo llevare a Akane –Lo tomo y salió del lugar.

-La universidad queda a 5 cuadras.

-Sí, muchas gracias –Ranma no aguantaba las ganas de volver a verla y sin más salió del edificio, con tiempo había comprado un mapa y se fijó que en efecto había una universidad a unas cuadras, con Puchi en brazos comenzó a correr.


Mientras tanto en el Nekohanten….

-¿Cómo es eso que vas a cerrar el restaurante? Sabes que tu abuela se puede molestar.

-Este también ser negocio mío, yo querer ir a ver Akane –La amazona estaba bastante decidida.

-Pero al menos debemos esperar que regrese tu abuela mi amor –Mousse intentaba que su mujer entrara en razón.

-¿Nosotros? ¿Tú ir conmigo? –La amazona lo miraba intimidante y con las manos sobre la cintura.

-No pienso dejarte sola, aparte yo también quiero ver a Akane, no solo es tu amiga –Mousse lanzaba su mirada de cordero a medio morir para convencerla.

-Tener que esperar la llegada de abuela –dijo muy resignada.

El joven pato soltó un gran suspiro de alivio y la abrazo con gran ternura.


Kasumi recién estaba llegando al edificio cuando la casera apareció.

-Buenas tardes Kasumi –Dijo sonriendo

-Buenas tardes Natsuki –Correspondió a su sonrisa.

-Recuerda lo que me dijo sobre Akane y su esposo –decía discretamente la casera.

-Sí, aunque…-No alcanzo a terminar la frase, y es que a Kasumi se le olvido contarle que ya no tenía esposo.

-Bueno, pues el joven vino hace unos minutos, dijo necesitar ver a Akane, yo lo deje pasar y como la mascota de la chica no dejaba de llorar, él se la llevo para dársela en la universidad.

-¿Qué? ¿Ranma estuvo aquí? –Se tapó la boca con la mano –Bueno es algo que pasaría –Sonrió nuevamente.

-Otra cosa, su teléfono no ha dejado de sonar, sería bueno que revisara eso, no vaya a ser una emergencia –Natsuki estaba un poco preocupada por la insistencia de esa llamada.

-Muchas gracias, ahora mismo checo eso –Sonrió por última vez y subió rápidamente al departamento.

Al llegar confirmo que exactamente el teléfono sonaba con mucha insistencia, dejo las compras sobre la encimera de la cocina y contesto.

-¿Bueno? –dijo tímidamente.

-¿Kasumi eres tú? Algo malo paso.

-si soy yo ¿Nabiki? ¿Papá está bien? –dijo muy preocupada.

-Sí, papá está bien, lo que paso tiene que ver con Akane y el idiota de Ranma.

-No entiendo ¿Qué puede ser tan malo?

-No están divorciados, aun son esposos –dijo con un tono de voz muy alto.

-¿Qué? Pero que no ya habían firmado

-Ese fue el problema, aun no sé cómo solucionarlo, pero en cuanto sepa algo te llamo, por lo mientras te pido que no le digas a Akane.

-Entonces para que llamas si no quieres decirle –La voz de Kasumi se escuchaba molesta.

-Necesito ideas, aparte llego una carta anónima que pone en duda la consumación del matrimonio, si Akane decidí insistir puede ser un problema para ella, tengo que hablar con Kuno, luego te llamo. Adiós y cuídense. Colgó bruscamente.

-Eso pasa por decir mentiras Nabiki –pensó en voz alta.

La mayor de las Tendo reflexionaba mientras hacia la comida ¿debo decirle a Akane lo que paso? Esa era su disyuntiva.


Ranma había llegado a la universidad, era bastante grande y puede que le costaría trabajo encontrarla, pero para su fortuna o desgracia la vio caminando a lo lejos, iba en compañía de un chico y al parecer se divertían pues no dejaban de reír.

Quiso ser discreto, pero Puchi también vio a su dueña y no evito ladrar a todo pulmón, haciendo que Akane lo reconociera y volteara inmediatamente.

A lo lejos lo vio, ese era su cachorro, pero que demonios hacía en brazos de Ranma, dejo abruptamente la conversación que sostenía con Hikaru y salió corriendo hacia donde estaba el chico de la trenza.

-¿Qué haces aquí? –le dijo en un tono muy serio, mientras le arrebataba a Puchi de sus brazos.

-Yo, bueno…etto –Ranma estaba nervioso, jugaba con sus dedos –vine a verte –dijo mirando hacia el suelo y apretando los puños.

-¿Qué? –Akane recordó la carta que había dejado en su casa –Bueno lo de la carta, fue una falsa alarma, si era eso, ya puedes irte –La peli azul se encontraba bastante sonrojada y mirando al suelo también.

-No, no es eso, Shampoo me dijo que fue una falsa alarma, yo realmente –Observaba como a lo lejos el chico con quien iba Akane no les quitaba la vista –tenía ganas de verte. No hagas una estúpida escena de celos, pero que carajos hacía con ese chico y riendo sin parar.

-¿Enserio? –Lo miro directo a los ojos y le sonrió –Yo también –y de pronto el silencio reino sobre los dos, ambos con el color carmín en sus mejillas.

Pero ese día nada saldría como Ranma lo planeo, Akane abrió los ojos y retrocedió un poco mientras volteaba a ver al chico, lo que hizo que a Ranma le hirviera la sangre de puros celos.

-Akane ¿Podemos platicar en otro lugar? –Con gran fuerza apretó los puños.

La chica de cabellos azules al escucharlo giro de nuevo hacia el –Bueno, pero tendrás que esperarme, quede de conocer a una chicas en la cafetería –dijo un poco nerviosa.

-Te espero aquí –los celos estaban jugando cruelmente con él.

-Está bien, en un rato regreso –Dicho eso Akane salió corriendo en dirección del otro chico y se perdió atrás de una pared.


Maldita sea, Akane ¿Qué haces con ese tipo? Perdido en sus pensamientos no se dio cuenta que una chica estaba muy cerca de él.

-Así que viniste a verla –Decía con mucha seriedad

-¿Ukyo? ¿Qué haces aquí? –más sorprendido no podía estar.

-Eso me gustaría saber a mí –en la mirada de ella se notaba determinación.

-Sí, la vine a ver, cuando entenderás que solo te veo como a una hermana.

-Lo entenderé, cuando me beses y jures que no sientes ni una sola parte de su cuerpo vibrar –Ukyo se le acerco lentamente

-Como se te ocurre ¿estás loca? –la detuvo con de los hombros.

-¿tienes miedo? Yo prometo dejar de molestarte si me besas y juras por tu vida eso.

Parecía una buena oferta, que ella se quitara de una vez esa idea –Pero jura que no volverás a pensar en mí como otra cosa que no sea tu amigo.

-Lo juro por mi persona, por mi oficio de cocinera y como artista marcial –entonces Ukyo cerró los ojos en espera del beso.

Ranma volteo a todos lados, no había nadie, la tomo con más fuerza de los hombros y respiro profundo. Se acercó lentamente a sus labios y entonces la beso, todo era totalmente diferente, desde el sabor y la textura de los labios. No tardo mucho y se separó.

-Ukyo, yo nadamas puedo verte como un amiga –le dijo aun teniéndola cerca.

Ella solo bajo la mirada –Te buscare cuando pueda ser una amiga para ti –suspiro suavemente.

Pero para la desgracia del artista marcial Akane estaba a unos cuantos pasos de él, había decidido estar con él toda la tarde y justo cuando regresaba sola, lo vio con Ukyo, acercándose lentamente a ella y besándola, un beso que al parecer no le desagrado y fue voluntario.

Cuando se alejó un poco de ella sintió a una persona atrás de él y volteo enseguida.

-Casi te creo –dijo Akane muy seria.

-No, no es lo que te imaginas, solo trataba de alejarme de ella –Eso no sonó bien.

-No te mates en inventar excusas, lo vi todo –Akane trataba de mantenerse tranquila.

-Pero, por favor dame la oportunidad de defenderme –se acercó lentamente y la tomo por lo hombros.

Akane miro ambos brazos del chico y luego lo miro a los ojos –existen cosas que no se pueden defender –intento sonreírle, ahora ella trataba de ser más madura.

-Esto si se puede defender, solo no seas terca y escúchame - intento darle un beso

-No –giro la cabeza para no recibir ese beso y se zafó del agarre –ni siquiera te atrevas a besarme, después de besarla a ella –dio un paso atrás.

Soy el idiota más grande, como se me ocurre hacer eso –Akane, solo déjame explicarte.

-No me busques más –se aferró más a su cachorro y dio la media vuelta para alejarse.

-¡Akane! No te vayas –Ranma se puso a su lado y saco la carta que traía en su camisa china –Mira, solo recibe esto y después tomas la decisión.

-No quiero nada de ti –le desvió la mirada y camino más aprisa.

-¡Akane no seas terca! –tomo la carta y la puso a la fuerza en las manos de ella –No importa que no la leas ahorita, solo tómala.

-No sé qué es lo que pretendes, pero yo no te seguro que la leeré –agarro la carta y la metió a la bolsa de su pantalón mientras aumento la velocidad de su caminar.

-No importa, me siento más tranquilo ahora que está en las mejores manos –otra ves metí la pata ¿Cómo rayos haré que me crea? Pero que hermosa se ha puesto, es obvio que los chicos la rondara, debo darme prisa, tengo que idear algo para recuperarla.

Nuevamente separados, ella caminaba rumbo a su casa, pero con el corazón latiendo a mil por hora, Ranma por su parte no encontraba que más hacer, solo deseo encontrar como hacer que Akane lo perdone, pero algo era seguro, en estos momentos iría a Komae.

Continuara...


Muchas gracias a todos por leerme

Besos y abrazos.

Nos leemos y nuevo cap, hasta la próxima semana.