DESDE ANTES DE NACER…

Los personajes mencionados en esta historia no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.

Capítulo 21. Sueños esfumados.

-Diálogos-

Pensamientos

Les contare un pequeño secreto jeje, es domingo por la noche y pensé "no me he sentido a gusto con mis últimas actualizaciones, debo inspirarme y hacer un excelente capitulo" entonces me puse a leer todas las review que ustedes me han dejado y la verdad que sirvió mucho, me hacen sentir que les gusta lo que escribo y eso me motiva a escribir mejor. Quizá haya lectores anónimos, pero les invito a decirme lo que piensan. Tal vez tarde un poco, porque quiero hacer un capitulo largo y también incluir agradecimientos.

No olviden darse una vuelta por mi nueva fic "INTENSO AMOR" y dejar su review, si ya leyeron el primer capítulo les comento que en breve subiré el segundo.

Retome la inseguridad de Ranma ante su maldición y ustedes me dijeron mas cosas que sin querer retome y espero que sigan participando por que aquí puse muchas mas jeje.

Angel Aguirre: Acertaste en lo que quise retomar, por eso te dedico este capitulo, se que te gustara y pedirás mas xD te agradezco enormemente tu apoyo y espero que sigas siendo mi amigo.


Los celos ciegan a la gente, le hacen ver cosas que no existen, imaginar situaciones o tener pensamientos ilógicos, son una enfermedad.

Al verla observo a Ryoga abrazando a Akane, parecía que estaban en una heladería, Akane ocultaba el rostro en el pecho de ese cerdo, mientras que Ryoga abrazaba la espalda de su esposa.

Con gran enojo hizo bolita la fotografía –Espero que esto también sea falso –comento mirando fijamente a Ryoga.

-¿Qué era Ranma? –dijo inocentemente Akane.

-No importa ser falso, alguien querer hacernos daño –agrego la amazona.

-¿Qué hiciste ayer Akane? –respondió Ranma con el tono de voz totalmente serio.

-Pues salimos al cine, como lo teníamos planeado –dijo un poco preocupada.

-¿Cómo llegaste aquí Ryoga? –miro al chico de la bandana con un poco de molestia.

-Ranma déjate de boberías, sabes que son falsas, hay que enfocarnos en quien las envió –comento Mousse un poco molesto.

-me encontré a los chicos cuando iban a ir al cine y fui con ellos –agrego Ryoga totalmente tranquilo.

-Déjate de rodeos Ranma y se directo –comento Akane ya un poco molesta.

-¿fuiste con Ryoga a una heladería? –la foto que el vio, no era nada parecida a las anteriores, algo lo hacía dudar.

-Sí, pero aun no entiendo tu punto –comento Akane con mucha curiosidad.

La sangre de Ranma comenzó a hervir pues había mucha posibilidad de que esa foto fuese verdadera, siempre había sentido celos de que alguien más tocara a su prometida, pero supo controlarse y no demostrarlo demasiado o al menos eso creía el joven de la trenza, aunque para el bastaba con el simple hecho de estar casado con Akane, ser el esposo para creer firmemente que no deseaba ver a su Akane en brazos de otra persona.

-Mira –Ranma acerco la foto hecha bola a la mano de Akane –espero que me expliques –giro y miro a Ryoga.

-Ranma si ya sabes que alguien trata de vernos la cara, déjate de juegos y busquemos al responsable –comento Mousse queriendo sacar la tensión del ambiente.

-Yo no entender –dijo Shampoo.

Akane poco a poco desenvolvió la fotografía y comprobó que era ella abrazando a Ryoga, en su rostro no había ninguna expresión de culpabilidad -¿Entonces Ranma? ¿Esto es lo que te molesta? –pregunto con un poco de enojo.

-¿Te parece poco? –Cuestiono mirándola muy fijamente – ¡Solo me voy por un día y este cerdo estúpido se aprovecha de la situación! –grito mientras señalaba a Ryoga.

-Yo te lo iba a decir, si solo hubieses esperado, pero siempre prefieres pensar mal de mí –Akane estaba comenzó a molestarse y se notaba en su mirada.

Ryoga un poco despistado entendió el tema de la discusión y decidió que él debía explicarle a Ranma lo que había pasado –Oye Ranma, Akane no tiene la culpa de nada, yo la abrace –Dijo mientras se ponía en medio de los esposos.

-No era necesario que lo explicaras, yo sé que eres un maldito aprovechado –dejo de lado a su esposa y ahora le hacía frente al chico de la bandana.

Akane ya muy molesta por lo celos tontos de su esposo, decidió analizar las cartas y no hacerle caso a esos dos, en algún momento debían solucionar sus problemas y seguir siendo amigos –Eres tan bobo Ranma –dijo antes de ir a sentarse con Mousse y Shampoo.

-Y tú eres tan ingenua y boba –comento el esposo con gran molestia.

-Ranma, yo tome la decisión de confesarle a Akane que la ame por mucho tiempo –agrego Ryoga mientras miraba a su amigo.

-¿Qué? –Cuestiono molesto –Pero es que acaso eres idiota o que –se abalanzo sobre el y comenzaron a forcejear.

-Sí, pero no es lo que te imaginas –trataba de contenerlo, pero Ranma estaba más fuerte que de costumbre –Ya no la amo, solo quiero que sea mi amiga.

-Si como no, yo no pienso tragarme tus mentiras, maldito cerdo, no se me ha olvidado como fuiste a gritar a la casa de mi madre –su molestia aumentaba aún más y ya se encontraba dominando al desorientado.

Shampoo creyo que las cosas estaban saliéndose de control –Akane, no pensar detener pelea de chicos necios.

-No, ahora hay cosas más importantes que esos celos sin razón –comento la peli azul mientras encerraba ciertas palabras de las notas.

Pero Mousse creyó conveniente intervenir y se unió al forcejeo -!Dejen de ser tan infantiles! -grito un poco molesto.

-Yo estoy enamorado de otra mujer Ranma –se le hacía más complicado hablar.

-No quiero volver a verte cerca de Akane –el oji azul estaba un poco cegado por los celos.

-Yo amo a ¡Ukyo! –grito el Ryoga con todas sus fuerzas.

En el departamento hubo un silencio estremecedor, Mousse los soltó de golpe, Shampoo y Akane que estaban sentadas en la mesa del té solo observaban con mucha sorpresa. Mientras tanto Ranma poco a poco comenzó a soltarlo y con la misma mirada de estupefacción dio unos pasos hacia tras.

-Yo…No, lo sabía –comento un poco sonrojado el oji azul.

-Claro que no idiota, solo actúas sin pensar –dijo Ryoga en broma.

-Pero ella…bueno –Ranma sabía que su amiga ha estado viviendo con Konatsu y posiblemente tenía una relación –creo que deberías ir a buscarla –no encontró palabras para decir, pero Ryoga debía hacer su intento.

-Bueno, eso haré, solo me quede por la curiosidad de las cartas –agrego un poco apenado.

Ranma felicito a su amigo y se quitó un peso de encima, el oji azul sabía que con Akane nunca tuvo ni tendrá posibilidad mientras estuviera el a su lado, pero quizá con su gran amiga, los cuatro chicos invitaban a Ryoga a confesarle su amor a la cocinera de Okonomiyakis y este por tanta insistencia accedió y se fue en su búsqueda.

Todo parecía estar más tranquilo en el departamento, Ranma miraba con un enorme rubor en las mejillas a su esposa, mientras que ella solo esquivaba la mirada, estaba un poco molesta y él debía de hacer méritos para quitarle ese enojo.


La tarde anterior Kodachi recibió un medicamento que la tranquilizaría hasta el día siguiente. Cuando ella despertó se encontró con su aliado a un lado de ella.

-¿Tu hiciste que la sacaran? –pregunto Kodachi con un poco de somnolencia.

-No me gusta que te alteres, y si, decidí que su visita nos podía perjudicar –comento el hombre, mientras tomaba la mano de la rosa negra.

-Ella lo sabe, no sé cómo pudimos descuidarnos tanto, todo comenzó a salir mal desde que el maldito Hiroyuki Matsumori perdió ese torneo –se levantó un poco debilitada por el medicamento y se sentó en la cama.

-Yo te lo dije Kodachi, es muy complicado hallar a una persona que pueda competir contra él, pero no te preocupes, conozco a alguien.

-Está bien, ahora debes de poner en marcha el otro plan, para cumplirles el deseo que tuvieron hace unos meses jojojo –comenzó a reír muy alto.

-¿Te refieres al divorcio? –La miro confundido –tendré que sobornar a las personas que trabajan en esas oficinas.

-¿Hay algún problema con eso? –cuestiono molesta.

-Claro que no mi dama, el dinero nunca ha sido problema, solo espero que no me descubran.

-Si eres cuidadoso no lo harán –se acercó al chico y comenzó a besarlo.

Las cosas estaban subiendo un poco de tono, pero el colombiano la separo de el –Se me hace tarde, hoy tengo que ver a Nabiki Tendo –su voz cambio a un tono muy serio.

-Claro que sí, hazle pagar –agrego una carcajada.

-Aun no es momento –dijo Sebastián antes de salir de la habitación.

El colombiano salió de esa habitación, un poco inseguro si de verdad la rosa negra lo toma en serio o solo lo utiliza mientras ella sigue internada, hasta el momento su posición le ha permitido verla, pues tiene sobornado a medio hospital, el padre viene a verla diario pero a él siempre le informan de lo que sucede y por eso hizo sacar a Nabiki, todo podría irse a la mierda si la mediana de la Tendo sabía que él era la persona que ayudaba a Kodachi.


En el restaurante de Ukyo…

Era un poco de noche, sus clientes se habían retirado del local, ella solo esperaba que Konatsu llegara, esa tarde el Dr. Tofu le retiro el collarín ortopédico y el yeso, solo quedaba el vendaje en sus abdomen, sus costillas aun tardaban en sanar. Para matar el tiempo de espera comenzó a limpiar cada mesa, con un poco de lentitud, si presionaba demasiado le dolía el estómago, y si caminaba muy rápido su pierna le temblaba un poco.

Como su compañero tardaba un poco en llegar, decidió cerrar el local, con un poco de paciencia subió las escaleras y camino hacia el baño, lleno su tina, se desvistió y con delicadeza de introdujo en ella.

El agua tibia le hacía muy bien a su cuerpo, la relajaba y por unos minutos le dejaba de doler todo. Con gran cuidado salió de la tina, se puso una toalla en el cuerpo y otra en su largo cabello, camino con cuidado hasta su habitación y busco ropa.

El silencio inundaba su casa, pero algo no se sentía bien, escucho un poco de ruido, al parecer eran unos pequeños pasos, solo con ropa interior salió de la habitación con la gran espátula que poseía de arma y con mucho cuidado comenzó a caminar hacia el fondo de su casa.

Pero su gran sorpresa fue cuando se encontró con Konatsu, quien se sonrojo al verla en ropa interior.

-¡Me diste un gran susto! –comento Ukyo un poco agitada y tapándose con las mano su cuerpo.

-Lo siento mucho –hizo una reverencia –pero creo que se han dado cuenta de que los sigo.

-¿Qué? ¿Estás seguro? –ambos caminaron con cuidado hasta la habitación de Ukyo.

-Sí, parece que hoy me siguieron, di varias vueltas para que no vinieran al restaurante, pero no creo que haya funcionado –comento muy apenado mientras se tapaba los ojos para no ver la desnudes de ella.

-Entonces no tardan en venir –dijo Ukyo mientras se ponía una bata –creo que debemos irnos.

-Pero y el restaurante ¿Lo abandonaremos? –destapo sus ojos y miro fijamente a la chica.

-No podemos correr peligro y mientras tú y yo estemos juntos no debemos preocuparnos por lo demás –comento la oji azul un poco apenada.

-Discúlpame –Konatsu se arrodillo ante ella –no debí ser tan descuidado.

-No te preocupes, sabíamos que algo así sucedería –se inclinó un poco hacia él, lo levanto y tomo sus mejillas –guarda lo necesario en una mochila y vámonos –le sonrió y le dio un pequeño e inocente beso en la boca.

El chico solo se sonrojo y asintió con la cabeza, corrió con gran velocidad por toda la casa, guardado unas mudas de ropa, alguna que otra arma, entre otras cosas. Ukyo se vendo el abdomen y se puso su ropa.

Ambos se toparon en el pasillo, justo cuando iban a bajar, escucharon carros llegar y en pocos segundos se encontraban azotando la puerta con gran fuerza, Konatsu se puso la mochila, tomo a Ukyo entre sus brazos y salió corriendo por la parte trasera, se movía a gran velocidad y solo varios metros adelante escucharon un fuerte estruendo, giraron un poco para ver lo que pasaba.

Antes sus ojos, sus sueños se estaban evaporando con el humo del fuego, caminando hacia el cielo se encontraba el alma de su restaurante, aunque no había tiempo de detenerse, con unas lágrimas en sus ojos, Konatsu decidió seguir corriendo aunque abrazo con más fuerza a su compañera.

-¿A dónde iremos? –pregunto Konatsu un poco confundido.

Con los Tendo no podían ir, aun no solucionaba los problemas que poseía con Akane, amigos solo tenía a Ranma y el había regreso con Akane, entonces por su mente paso una idea.

-Iremos a la casa de la Sra. Nodoka –comento un poco insegura y abrazando muy fuerte al joven que la cargaba.

Después de haber avanzado un buen tramo hacia la casa Saotome, Ukyo recordó que si las personas que los seguían se daban cuenta del lugar al que huyeron algo mala pasaria, golpeo suavemente el pecho de Konatsu -¡NO! –grito la chica de la espátula. Haciendo que el joven se detuviera de golpe.

-¿Qué paso Ukyo? –cuestiono muy preocupado.

-No podemos ir allá, si nos siguen podríamos causarle muchos problemas a los Saotome.

-Entonces nos alejaremos un poco y nos volveremos otras personas –comento Konatsu corriendo a gran velocidad hacia las montañas.

Ukyo quedo un poco confundida con las palabras de su acompañante, pero no protesto, mientras no causara más problemas. Al estar a las afueras de la cuidad, bajo a Ukyo con mucho cuidado. Se puso en cuclillas y comenzó a hurgar en la mochila.

-¿Qué buscas? –pregunto Ukyo un poco confundida.

Después de sacar unas prendas se levantó –Esto –Le mostro el traje femenino de ninja que antes solía ponerse y el uniforme de hombre que Ukyo utilizaba antes.

-No entiendo nada Konatsu –agrego Ukyo mientras tomaba el uniforme de Furinkan.

-Yo tengo la culpa de que tu bello restaurante se hiciera cenizas –Konatsu se arrodillo ante ella y abrazo con mucho cuidado la delgada cintura de la oji azul.

Ukyo bajo a la altura del rostro de Konatsu y tomo sus mejillas –Mientras nos tengamos el uno al otro –miro fijamente a sus ojos y volvió a besarlo, este beso duro más y Konatsu tuvo la oportunidad de corresponder con mucha pasión.

Se quedaron unos minutos en silencio y llenos de rubor, Ukyo sentía en su estómago un ligero mariposeo, después de eso solo sonrió y comenzó a levantarse para convertirse nuevamente en un chico.

Konatsu le dio un poco de privacidad y fue a un lugar más apartado y comenzó a vestirse como mujer, peino su cabello en una coleta y fue a donde estaba su adorada chica.

-Creo que somos un gran par de chicos raros –comento Ukyo con una gran carcajada.

-No necesitas envidiar a Akane –comento con una gran sonrisa –también puedo convertirme en mujer –la miro pícaramente y se sonrojo.

-Me agrada tu nueva actitud, desde que regresaste estas actuando... –no termino de pronunciarlo porque Konatsu la cargo nuevamente entre sus brazos.

-Vámonos, ahora debo llevarte con la Sra. Nodoka, mientras yo iré a buscar a Mousse –hablo un poco más serio.

-Tienes razón, deben saber que las cosas no están bien –dijo mientras comenzó a abrazar con gran fuerza el pecho de su chico.


Desde la noche anterior Nabiki había llegado a su casa, no hablo mucho con Kasumi pues se encontraba un poco distraída, pero al día siguiente le informo de lo que paso, Kodachi se descuidó y admitió ser quien estaba detrás de todo, solo faltaba averiguar quién la apoyaba, no era su padre, aunque ese señor no toleraba a Ranma, solo deseaba cortarle el cabello, Kuno tampoco, pues el defendió a su hermana, sin duda alguna era una persona con mucho poder.

Después de tener sus teorías, Nabiki subió a alistarse, hoy sería su encuentro con Sebastián Torres, el promotor que venía de Colombia.

-Cuídate mucho Nabiki –expreso muy preocupada la mayor de la Tendo –ese hombre no me parece que tenga buenas intenciones contigo.

-No te preocupes Kasumi, he aprendido a cuidarme sola y en todo caso te enviare la dirección por mensaje –intento que su hermana mayor no se preocupara de más.

-Está bien, aunque deberías hablarle a Kuno, para que te acompañe –agrego Kasumi, intentando que Nabiki no fuera sola.

-Puedo enviarle la dirección, pero no creo que sea buena idea, aún seguimos peleados –lo último lo dijo con un poco de tristeza.

-Bueno hermana, también creo que deberías informarle a Akane lo que está pasando –comento Kasumi, mientras observaba como su hermana se alistaba.

-Eso haré, pero debo averiguar qué es lo que planean –peino su cabello y se maquillaba un poco.

-Yo iré a cenar con el Dr. Tofu, ya que nuestro padre se encuentra en la casa de la tía Nodoka

-Suerte con el doctorcito, dale un empujo Kasumi, ya va siendo hora de que se comprometan –comento Nabiki un poco burlona.

Kasumi sonrió angelicalmente mientras subía a su habitación. Nabiki jugueteo un poco con su cabello, saco su celular y observo una foto que tenía con Kuno, sonrió un poco y salió de la casa al escuchar que un auto se estacionaba frente a la casa. Cuando se encontraba afuera observo un carro negro, con vidrios polarizados, de él salió un anciano.

-Señorita Tendo, mi jefe la espera a una cuantas cuadras de aquí –comento mientras hacia una pequeña reverencia.

-Está bien –dijo muy seria mientras entraba al auto.


En el departamento de Akane y Ranma….

Después de la efusiva despedida de Ryoga e impulsarlo a luchar por el amor de la chica de la espátula, las cosas se tornaron un poco más confusas, Shampoo estaba conversando con Mousse, mientras que Akane se encontraba acomodando su habitación. Ranma dudaba en entrar y aclarar las cosas con ella, pero al notar como un aura emanaba desde la habitación lo dudo aun mas.

-Oye Ranma ¿No piensas arreglar las cosas con Akane? –pregunto Mousse al darse cuenta la energía que salía del cuarto de la peli azul.

-Ranma tener miedo de Akane –comento la amazona mientras se burlaba de la situación.

Ranma dio un ligero vistazo a la habitación –Se le pasara en un rato –comento un poco nervioso, quizá hoy le tocaría dormir con el pequeño Puchi.

Akane azoto la puerta y después del gran estruendo, la pequeña sala enmudeció, hasta que la amazona rompió el silencio.

-Ranma estar en problemas –soltó unas pequeñas carcajada y jalo a Mousse para irse a dormir.

-Mucha suerte Ranma –comento Mousse mientras la amazona lo metía a la habitación.

El joven de la trenza quedo sentado en el piso con Puchi en brazos, tomando un poco de valor para atrever a adentrarse en la habitación que compartía con Akane. En toda su vida, el darse por vencido no era ni será una opción, pero tratándose de su esposa enojada, emanando un aura de batalla, era de pensarse dos veces antes de atreverse a hablarle, un golpe en la cabeza con el tan temido mazo era algo de esperarse.

Acaricio a Puchi y lo llevo a su cama –Amiguito, deséame mucha suerte –le dijo mientras el cachorro lo miraba fijamente –Nuestra Akane está de malas –Puchi le lamio la mano y comenzó a dar pequeñas vueltas en su colchón –Gracias por tu apoyo –Ranma se levantó y Puchi se recostó en su camita.

Suspiró con gran fuerza que podía escucharse en todo el departamento, tomo la perilla y la giro, esperaba encontrarse con la peli azul entre las sombras y una cara satánica, pero a su vez se topó con la silueta de su mujer cubierta con una ligera sabana, Ranma se acercó con el cuidado de no hacer ningún ruido y noto como debajo de esa sabana, Akane traía puesta esa prenda que en el hotel Yukurina voló hacia él.

¿Pero qué está pasando? Acaso estoy alucinando o Akane planea vengarse de mí, pensó Ranma mientras sus manos comenzaron a sudar. Agito bruscamente su cabeza y entonces volvió a mirarla y aprecio su pijama amarilla.

Creo que me estoy volviendo loco, pensó Ranma, mientras se aliviaba que esa visión no fuera real. Ya un poco más calmado se colocó su pijama verde y comenzó a acostarse lentamente en la cama, Akane estaba dándole la espalda, pero no dormida, aquella molestia y frustración logro se evaporo un poco cuando ella "arreglo" su habitación.

Pero con los ojos fijos en la pared estaba esperando, esperando una señal de que su esposo se sintiera mal por haber armado una escena de celos, por algo que no mecería tanto o que quizá con una simple explicación hubiese sido suficiente, lo que la detuvo de enojarse más, fue que ella dudo de él reaccionando impulsivamente, no había duda, aun les faltaba mucho por madurar, trabajar en el control de sus impulsos y sobre todo los celos.

El hecho de dormir a su lado no significaba absolutamente nada, en el sentido de ser perdonado o haber solucionado la problemática que se les presento. Con un poco de culpa y ya que ninguno parecía ceder, Ranma decidió tragarse su gran orgullo.

Mirando hacia el techo, inhalo y exhalo lentamente para después girar su cuerpo a donde estaba Akane, viendo la delicada figura de su esposa, comenzó a deslizar su mano por la cintura de ella, a modo de abrazarla, estaba esperando un golpe pero este no llego. Akane sintió como con mucha delicadeza la mano de Ranma la abrazaba, concibió la respiración agitada de su esposo en la nuca.

Aclaro un poco la garganta -¿Estas dormida? –pregunto un poco nervioso.

Akane solo tenía ganas de golpearlo, decirle muchas cosas y debido a que también fallo, le pareció mejor idea ignorarlo así que cerró los ojos y se hizo la dormida.

-yo, yo… sé, que me… equivoque –pronuncio Ranma un poco inseguro –pe pero, no pude controlar mi enojo –dijo un poco más resignado.

La peli azul abrió los ojos y se puso nerviosa, escuchar al Gran Ranma Saotome admitir sus errores era como estar soñando.

-Antes podía soportar tus enojos, incluso me hacían gracia –comenzó a hablar con más seguridad, pensó que Akane estaría dormida –pero últimamente, me hacen sentir culpable y no querer seguir en esta situación contigo; nunca había dormido tan bien, hasta que comenzamos a dormir en la misma cama, no quiero perder tu compañía por unos tontos celos –finalizo abrazando con gran fuerza a la peli azul.

Akane movió un poco el brazo, dejándolo encima de la mano de Ranma, ella se sonrojo un poco pero comenzó a acariciar con mucha ternura los dedos de su esposo entre metiendo los suyos, para quedar sujeta a él.

-Nunca me perderás –susurro muy suavemente y volvió a cerrar los ojos.

Sus manos quedaron entrelazadas, haciendo que su unión se fortalezca, aunque Ranma al saber que cuando hablo Akane estaba despierta se sonrojo a un nuevo nivel, pero relajo su angustiado corazón al saber que ella lo había disculpado.


Ya un poco de madrugada iba corriendo el ninja Konatsu con Ukyo en brazos, llegando a la casa de los Saotome bajo con mucho cuidado a su amada y comenzó a tocar la puerta con gran desesperación.

La Sra. Nodoka que aún no dormía por el escándalo que tenían su marido y Sr. Tendo, salió con mucho cuidado y abrió la puerta encontrándose con Un chico y una chica.

-¿En qué puedo ayudarlos? –comento un poco confundida.

-Sra. Nodoka, soy Ukyo y lamento molestarla tan noche, pero no tenemos a donde ir ¿Podríamos pasar la noche aquí? –pregunto un poco insegura.

-Claro que si ¿Pero qué fue lo que les paso? –cuestiono un poco preocupada.

-Ukyo le explicara todo, yo debo buscar a un amigo –comento Konatsu y salió corriendo.

-¡Por favor, cuídate mucho! –grito Ukyo muy preocupada.

Nodoka la abrazo mientras la guiaba al interior de su casa, pasaron por un pequeño jardín para después entrar a la casa.

-Disculpa el escándalo, pero Genma y Soun están haciendo algo importante –dijo mientras le enseñaba a los susodichos.

-No se preocupe ¿Se puede saber que hacen? –pregunto con gran curiosidad.

Soun y Genma estaban en una pequeña habitación, sentados alrededor de una caja color café, sacaban papeles y fotografías de ahí, mientras comentaban que no era suficiente, también del interior de esa extraña caja sacaron un gran VHS, reían triunfantes y comenzaban a buscar de nuevo.

-Aun no les he dicho que Akane y Ranma ya están mejor, creo que deben sufrir un poco por lo que hicieron, entonces ellos idearon este plan, que no se me hace tan malo, por eso los estoy dejando hacer tanto escándalo –finalizo su explicación con una gran sonrisa.

-Espero que logren hacerlo sin dañar la relación de Ran-chan y Akane –comento la cocinera un poco más tranquila.

-Ten por seguro que no, pero ahora cuéntame que les paso –la guio hasta la sala de té, le sirvió un poco a la chica y se sentó junto a ella.

Sorbió un poco de té –No sé si le moleste, pero preferiría hablar de eso más tarde, estoy muy cansada –dijo con un gran bostezo.

-No te preocupes –se levantó y la guio hasta la habitación que ocupo en un corto tiempo su hijo -, pensaras que la casa ya está arreglada pero aún le falta, así que siéntete cómoda aquí.

-Muchas gracias, por ser tan amable conmigo –expreso Ukyo con pena.

Nodoka solo sonrió y se retiró a su habitación.


Unos minutos antes del gran incendio y la huida de los chicos, Nabiki Tendo se encontraba un poco cerca de ese lugar, para ser específicos en un restaurante a unas cuantas cuadras.

Después de bajar del auto y que el anciano la siguiera como un perro, Nabiki ya habia perdido la paciencia.

-Puede dejar de seguirme, no creo necesaria su presencia –comento molesta.

-Solo me aseguro de que llegue al lugar donde la espera el Sr. Torres –refuto el anciano un poco desesperado.

La mediana de la Tendo siguió caminando hasta que el dichoso anciano la tomo del brazo y la guio a una mesa cerca de una ventana.

-Sr. Torres aquí está la Señorita Nabiki Tendo –hizo una reverencia y se fue del lugar.

-Mucha gracias, Un placer tenerla aquí conmigo –comento Sebastián, mientras se levantó de la mesa para que de manera caballerosa Nabiki tomara asiento.

-Gracias –comento mientras tomaba asiento -, pero no entiendo el porqué de su invitación.

-¿Deseas tomar algo? –la miro muy seductoramente –, pues quieres hacer negocios conmigo ¿Qué más seria? –en su mano tomo una copa de vino blanco y bebió un poco -Y háblame de tu.

-Tu más que nadie debe saber que Ranma y Akane ahora están al frente, siendo un buen empresario esa información ya debes tenerla –expreso Nabiki con mucha frialdad.

-Vaya, no te andas por las ramas y tienes razón, esa información ya la tengo –No le gustaba el rumbo que estaban tomando las cosas.

-¿Entonces? ¿Intentara seducirme? –cuestiono con un poco de molestia.

-Esto no es lo que… –el celular comenzó a vibrarle –Disculpa, debo tomar esta llamada.

-Como sea –agrego Nabiki aún más molesta, pero aprovecho para mandarle un mensaje a Kuno.

Hola Kuno, solo deseo que nuestros problemas se solucionen pronto… adjunto en otro mensaje la dirección de donde me encuentro, solo por precaución, no tienes que venir. Te quiero.

A unas cuantas mesas del lugar se encontraba el colombiano.

-Les he dicho que no me interrumpan cuando estoy haciendo negocios –respondió muy molesto.

-Discúlpenos señor, pero ya localizamos de donde viene el chico que nos sigue cada noche –respondió el anciano.

-¿y bien? Sabes de sobra lo que tienes que hacer –colgó bruscamente el celular y camino hacia la mesa que tenía con Nabiki.

-Creo que deberíamos hablar en otro lugar –comento mientras tomaba asiento nuevamente.

-¿Hablar de qué? –lo miro intentando descifrar su actitud

-Tú y yo podemos hacer negocios, no necesariamente con el Dojo –Pidió la cuenta y llamo a su chofer.

-No sé qué pase por tu mente, pero si entiendo bien lo que dices, te aclaro que no soy una de esas chicas –Comento molesta mientras se ponía de pie.

-No pienses mal –intento detenerla –no te vayas.

Nabiki se zafó del agarre del colombiano y salió a gran velocidad del restaurante, el colombiano corrió tras ella e intento detenerla, pero la mediana de la Tendo fue más rápida y le perdió de vista, un poco malhumorado comenzó a caminar hacia su auto pero su fiel anciano lo detuvo.

-Disculpe la molestia Sr. Torres, pero la persona de la cual le hablamos se metió a un restaurante cercano –comento el anciano con una pose un poco temerosa.

-Llévame a ese lugar, quiero ver como lo hacen pedazos personalmente –comento con una sonrisa maliciosa, aunque la verdad el miedo lo dominaba pues no deseaba ser descubierto.

Comenzaron a caminar rumbo al restaurante de la cocinera de Okonomiyakis, pero no contaban con el ingenio de Nabiki Tendo, quien al observarlos comenzó a cambiarse de ropa, se colocó un pantalón, una blusa, una peluca roja y unos anteojos, desde que llego a ese lugar sospecho del tipo, así que siguió su instinto y a lo lejos observaba con mucho asombro al lugar al que se dirigían.

Ante los ojos de Nabiki el restaurante empezó a arder en llamas, no había palabras para tal sorpresa, miles de dudas comenzaron a salir ¿Por qué incendiaria ese lugar? ¿Qué carajos pasaba?

Los perpetradores dejaron el lugar, pero el miedo inundo a Nabiki, quien corrió hacia el lugar en busca de una señal de vida, pero los soportes del lugar comenzaron a caer a pedazos, saco su teléfono y marco a los bomberos, pero ahí surgió su duda, ¿dar a conocer a las personas responsables de los hechos?.

Después de estar varias horas presente en el lugar, hasta que el incendio acabara, vio con gran melancolía las cenizas de ese lugar, significaba la pérdida de un gran sueño.

A la escena se sumaron muchas personas, de pronto los rumores se esparcieron por todo el vecindario… Todo esto llego a los oídos de cierto chico despistado, quien busco con más desesperación el dichoso restaurante, pero llego a las afueras de Nerima, se topó con una escena devastadora, vio como Ukyo besaba a Konatsu.

Un abismo se abría en su corazón, no supo que más hacer ¿Recuperar algo que nunca tuvo? Solo pudo correr y correr, en su mente necesitaba un consejo, de su mejor amiga. Por asares del destino llego al departamento de Akane y comenzó a gritar.

-¡Akane! –grito con mucha desesperación Ryoga.

La pequeña de las Tendo alcanzo a oír como gritaban su nombre y se levantó de un sobre salto, Ranma solo se quejó pero siguió durmiendo. Akane salió de la cama no sin antes depositar un beso en la frente de su amado esposo.

Cuando Ryoga pudo entrar vio aproximándose al lugar a aquel chico que robo todas sus ilusiones…

Continuara…


pista: Ranma, Ukyo y Ryoga xD

ahora me pondré a trabajar en la actualización de la otra fic.

¿Alguna sugerencia?

Muchas gracias a todos ustedes por leerme en cada capitulo.