—Yo ya he terminado mi poema.—Monika echa un vistazo a su papel, y pasa a observar a los demás.—¿Qué tal vais los demás?

—Haciendo.—contesta Sayori.

—Esto es muy difícil para mí, Monika... ¿Puedes ayudarme un poco?—MC se rasca el cabello de forma impulsiva. La presidenta lo mira a los ojos, suspira, y con una sonrisa gentil camina hacia él para tomar asiento a su lado.

Algo alejadas de esos tres se encuentran Yuri y Natsuki, quienes están sentadas codo con codo, por más raro que pueda parecer. Cada una está centrada en su propia hoja, con la diferencia de que mientras la mano de Yuri se mueve al compás de los segundos, la de Natsuki golpetea el escritorio con la punta de un lápiz.

—Para.—le pide Yuri.—Solo me falta una frase y no me puedo concentrar por tu culpa.

—Hmpf.—ella se detiene, poniendo una mueca. No vuelve a mirar a su compañera hasta que ésta termina de escribir, con una sonrisa de suficiencia en sus labios.

—Listo.—orgullosa, vuelve a leer el escrito.—Éste me ha quedado genial.

—Yo no sé como podéis tú y Monika escribir tan rápido... A mí me cuesta.—manifesta Natsuki de mala gana.—Me quedo bloqueada enseguida.

—Es raro que admitas algo así delante de mí. Pensaba que tu lado engreído te podía siempre.—responde Yuri, altanera.

—Sí, sí, lo que tú digas. ¿Puedes ayudarme? Aunque sea darme un consejo que me permita al menos empezar a escribir.—pese a estar pidiendo un favor, no se digna a ver a los ojos de Yuri ni a hablarle con un tono más amable. Ella tan solo se encoge de hombros. Tanto una como la otra están acostumbradas a este trato de indiferencia y pullas.

—Tus poemas son excesivamente dulces y algo infantiles a mi parecer...—Natsuki parece estar a punto de quejarse por los adjetivos usados por Yuri, pero se calla.—Así que quizás podrías escribir algo romántico. ¿Alguna vez has salido con alguien?

—Pues, no...—sonrojada, desvía la mirada hacia el otro lado. ¿Ella, tomada de las manos con otra persona? ¿Yendo a citas románticas? ¿Dándose besos...? Es un mundo poco explorado para Natsuki, quién prefiere pasar su tiempo libre leyendo manga o preparando cosas de repostería.

—Entonces, ¿y si piensas en la persona que te gusta para escribir? Puede tratar sobre ella, sobre tus sentimientos, sobre una fantasía...—la cabeza de la pelirosada se pone a funcionar, buscando una imagen particular para las palabras "persona que te gusta". Entonces aparece en su mente un rostro que conoce bien: uno de sonrisa hiperactiva y ojos zafiro. Pero enseguida lo aparta de sus pensamientos, a la vez que se sonroja de una forma exagerada.—Hm... ¿Natsuki? ¿Estás bien?

—¡YO NO ESCRIBO POEMAS DE AMOR!—salta repentinamente.