DESDE ANTES DE NACER
Los personajes mencionados en esta historia no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.
Capítulo 24 … Lazos inquebrantables
—Diálogos –
Pensamientos
La verdad pido una gran disculpa por la tardanza, pues se me estaba dificultando escribir un final y la verdad es, que me he encariñado bastante con ella. Aunque no fue la primera, es la que más me ha ayudado a crecer y siento que está mejor hecha (Redacción) que la anterior, ya tenía una forma en que debía terminar, habría un final feliz, un capitulo lleno de cursilerías y así, pero un lector me ha recordado lo que tenía planeado hacer con anterioridad. Entonces, queridos lectores… HABRA UNA MUERTE.
Esta capitulo está dedicado al lector kikelme
Disfruten del capítulo, aunque aún no es el capítulo final, si todo sale bien aún los recompensare con un capitulo cursi y Happy ending.
Ella no solía darse por vencida y perder contra unos principiantes fue lo más estúpido que le ha pasado en su vida, no sin olvidar la confianza que deposito en Genma Saotome, quien hurto su preciado futuro, pero sin más que su valentía y perseverancia ha logrado ser una gran artista marcial.
Su cuerpo se estremecía por el frio, aunque no habían pasado más de cinco minutos desde que escucho que sus atacantes se fueron, ella poco a poco logro escapar de esa manta que enredaba su débil cuerpo, se incorporó con dificultad y apretó sus puños con gran fuerza, semejante humillación, pagarían por lo que le hicieron a Ukyo.
La sed de venganza se apoderaba de su alma, tomo fuerzas de sus más profundos sentimientos, las cosas no podían acabar así, Konatsu no lo sabía pero la joven de la espátula había traído consigo todos sus ahorros, entonces cuando pudo subir a la carretera, pago a un Taxi que la llevaría a donde la humillaron, sus ojos poseían determinación.
Siempre se dependía de Ranma, si algo salía mal él estaba ahí para ayudarles a todos, nunca dejo desprotegida a ninguna de sus amigas, ahora ella estaba más que dispuesta a corresponder a esos lazos que forjo con aquel chico que amo durante mucho tiempo, ese niño que siempre le hacía perder la cabeza, aquel que ahora se transformó en su hermano, y esos lazos tan fuertes que ambos forjaron nunca se deben de romper, sin importar que suceda.
Con mucha determinación se quitó la camisa del uniforme de Furinkan y lo amarro a su abdomen, las vendas le cubrían hasta los pechos, pero ahora no le importaba que la vieran puesto que estaba más que decidida a realizar su plan conforme lo pensó en un principio.
Cuando el taxi llego a su destino ella le pago al chofer y bajo rápidamente, ahora no le importaba que notaran su presencia, saco su gran espátula y vio como los mismos hombres la rodeaban nuevamente como una manada de lobos hambrientos.
— ¡¿No entendiste el mensaje?! –grito furioso uno de los sujetos.
—Claro que lo entendí, pero tu error fue no terminar conmigo, jamás debes perdonar a un enemigo o lo pagarás caro –su voz era tan amenazante que no parecía ella misma.
— ¡Te hicimos un maldito favor! ¿acaso eres estúpida como para no entenderlo? –grito otro tipo mientras se preparaba para el ataque.
— ¡Eres la chica más estúpida de Nerima! –complemento otro que se acercaba a ella.
Ella solo agacho la mirada y en su boca se dibujó una ligera sonrisa con un aire de maldad – ¡No aceptare esta derrota!
Ukyo dio un gran salto y quedo encima de una de las bardas que rodeaban la casa, les lanzo una mirada llena de frialdad. Guardo su espátula, saco unas bombas de harina muy parecidas a las anteriores las cuales lanzo hacia sus atacantes. Estos ya sabían cómo funcionaban asi que saltaron para esquivarlas, pero Ukyo no estaba jugando, todo lo había calculado, cuando ellos esquivaron, el lugar donde aterrizaron era una masa muy pegajosa.
— ¡¿Qué?! –El líder de sus atacantes miro alrededor y todos sus compañeros estaban en la misma situación — ¡Maldita niña!
—Y lo mejor está por venir – pronuncio con una voz muy relajada mientras sacaba su gran espátula de la espalda.
— ¡Adelante! No te creo capaz de hacernos daño –dijo otro tipo riendo muy confiado - después de todo eres sólo una chiquilla idiota
Ella enfureció al escucharlo y le dio un tremendo golpe que lo dejo inconsciente –Solo necesito que me digan ¡Donde tienen a las Tendo! –grito enojada mirando al líder.
—Decirte seria la muerte para nosotros, a pesar de que estemos inmóviles, no dejaremos de luchar –decía el cabecilla mientras intentaba sacar sus pies, pero en vez liberarse, sus manos quedaron atrapadas.
—La muerte es algo inevitable –saco un pequeño saco de harina -¡Ven esto!
Los hombres que habían estado luchando por liberarse giraron a verla.
—En un ingrediente muy peligroso que se usa en mi estilo de combate, si lo agrego a esa masa donde están atrapados, toda la residencia volara en pedazos.
Los cuatro tipos se quedaron helados al escucharla pronunciar eso, comenzaron a moverse con más insistencia, pero la masa era tan pegajosa que solo lograban quedar aun más atrapados.
—Solo deben decirme donde tienen a las Tendo.
—Nosotros te salvamos, si el jefe te veía aquí… no estarías viva –dijo uno de los hombres que intentaba hacerla entrar en razón.
—Pero también debo cobrarles el favor de lo que le hicieron a mi restaurante –una pequeña lágrima salió de sus ojos ante aquel recuerdo, pero la seco inmediatamente, no quería demostrar sus sentimientos.
Ukyo con mucho cuidado comenzó a abrir ese saco —Moriremos todos –se preparó para verter el contenido.
— ¡Espera! –dijo uno de ellos.
—Si tienes algo bueno puedo esperar, sino... mejor prepárate para el final –Ukyo estaba actuando muy meticulosa y no deseaba más fallos en su plan.
—A ella se las llevaron… ¡a China! Están en la mansión que nuestro jefe tiene allá.
— ¡Dirección completa! –grito mirándolo con gran furia
— ¡Están en Shenzhen! Ahí… debes ir un poco hacia una zona boscosa, el lugar es conocido como el palacio –el sujeto la miro pidiendo compasión.
—Espero que todo esto sea cierto, porque sino, volveré por ustedes.
La cocinera de Okonomiyakis tomo el celular de Nabiki y marco a la casa Saotome, mientras caminaba hacia la salida de la mansión Torres.
— ¿Bueno? –contesto preocupada la Sra. Nodoka.
—Soy Ukyo, sé que Ranma ira hacia allá, las cosas no están bien… Akane y Nabiki han desaparecido, por fortuna descubrimos que Kodachi y Sebastián Torres están detrás de todo
— ¡¿Qué?! –apenas y daba crédito a lo que escuchaba.
—Ellos están en Shenzhen, iré por ella, pero les mandare ayuda –Ukyo colgó y subió a un taxi.
En el interior de la mansión Torres, Kodachi aún estaba en compañía de la amazona.
—Debemos irnos, Sebastián nos vera en el aeropuerto –dijo La rosa negra en un tono muy frio.
—Tu cumplir promesa, yo acompañarte a donde sea –la amazona parecía muy seria.
— ¡Ya te lo dije! Aparte un chico debe reunirse con nuestra querida Akane –dicho esto, Kodachi comenzó a caminar hacia la parte trasera de la casa, la amazona la seguía –Ya es tarde y debemos estar allá.
— ¡Tu cumplir promesa! –parecía un disco rayado, pues solo pronunciaba esa frase sin inmutar su expresión desconfiada.
—Cómo eres tonta –dijo para sí misma la rosa negra –Solo serás una carnada –y de pronto comenzó a reír muy fuerte, a lo cual la amazona no pareció comprender, para ella solo era una chica loca.
Pero ambas comenzaron a tomar una salida de emergencia que tenía Sebastián, caminaron por un túnel y para cuando salieron un carro de color negro las estaba esperando.
— ¿Quién ser chico? –cuestiono la amazona.
—No lo conoces, o al menos eso creo, ya te darás cuenta cuando lleguemos –respondió indiferente.
Subieron al carro y el chofer les informó que serían llevadas al aeropuerto.
Por otra parte Ukyo ya estaba en el aeropuerto y se encontraba comprando unos boletos, no eran los más lujosos pero al menos la llevarían a China, para ser más exactos ella compro cuatro boletos, gastándose todos sus ahorros.
Pero aunque su restaurante ya no existía, sentía una enorme necesidad de corresponder al apoyo de su gran amigo de la infancia. Busco en los alrededores y encontró un chico como de 12 años, se acercó a él lentamente.
—Oye ¿Te quieres ganar un poco de dinero? –pregunto con una sonrisa.
El chico giro y la miro con gran asombro —Si señora, ¿Qué debo hacer? –pregunto con gran ansiedad.
—Solo tienes que llevar estos boletos a esta dirección –le entrego un papel con algo escrito —Asegúrate de darlos en mano a Ranma Saotome.
—Claro señora, pero ¿De cuánto dinero hablamos? –sonrió pícaramente.
—Te entrego 1000 yens –Era una cantidad considerable de dinero, pero debía arriesgarse si quería tener éxito en su misión.
—En seguida iré –le brillo la mirada al chico y partió con la encomienda.
Ukyo sonrió satisfecha, había comprado 3 de esos boletos con una hora de diferencia y sabía que Ranma entendería la situación perfectamente, sin más que con su enorme espátula abordó el avión que decidiría su destino.
Unos momentos antes….
Ranma se separó de sus amigos y comenzó a correr con gran velocidad, pero un sonido llamo su atención, se acercó y se sorprendió cuando observo al pequeño Puchi.
— ¿Cómo has llegado hasta aquí? –se preguntó muy desconcertado.
Pero pensó que Puchi se dio cuenta de la ausencia de Akane, y sufría por ella, lo acogió entre sus brazos.
—Tranquilo amiguito, ella regresara con nosotros… de eso me encargo yo –lo acaricio para que parara de llorar.
Suspiro un poco, y comenzó a correr, muchas imágenes venían a su mente, los momentos en lo que había compartido con ella, lo malditos mal entendidos e incluso las peleas, todo eso formaba parte de la relación que tenía con Akane, ella no podía apartarse de su vida, no justamente cuando las cosas parecían ir de lo mejor. Hasta el grado de pensar en aumentar el tamaño de su familia. Sacudió su cabeza para dejar de torturarse, no podía darse el lujo de dudar, él iba a traerla de vuelta y las cosas comenzarían a mejorar aún más.
Por otra parte Konatsu y Mousse ya estaban llegando al departamento, el joven pato parecía bastante desesperado, sabía que había alguien queriendo hacerles daño y debía asegurarse que su preciada amazona estaría bien.
Subió corriendo las escaleras, el muy distraído se olvidó que había un ascensor, la sorpresa fue más, cuando llego al piso se dio cuenta que la puerta del departamento estaba abierta, corrió con locura.
— ¡Shampoo! –gritó con gran consternación.
Pero no había respuesta alguna, lo peor pasó por su mente, no solo Akane había desaparecido sino también su hermosa esposa, revolvió la casa y no encontró pista alguna.
—Mousse… creo que deberíamos ir a reunirnos con Ranma –dijo Konatsu
Este volteo y lo miro con mucha frustración, Konatsu tenía razón, había muchas probabilidades de que la misma persona que ataco a Akane, haya hecho lo mismo.
—Vámonos –pronuncio en un tono bastante apagado.
Ambos chicos salieron del edificio y comenzaron a dirigirse hacia Nerima, afortunadamente se encontraba bastante cerca.
Mientras tanto….
«No sabía que pasaba a mi alrededor, sentía mucho frio… intentaba moverme y ni un solo musculo respondía a mi llamado, las cosas se tornaron confusas, quería recordar algo pero, nada venía a mi mente. Esa situación me daba mucho miedo, una mano comenzó a acariciarme, primero las mejillas, mi cabello y por ultimo las manos ¿Qué estaba pasando? Y ¿Por qué no podía abrir los ojos?»
—Mira que tener que enterarme por el idiota de Ranma –dijo una voz masculina.
— ¿Usted la conoce? El medico señalo que sería importante que alguien conocido estuviera con ella –dijo preocupada la persona que cuidaba a la chica.
—Sí, ella será mi esposa –sonrió amablemente.
«¿Que? ¿Estoy comprometida? Realmente podía escuchar todo lo que decían a mí alrededor, sabía que me estaban medicando por un golpe en mi cabeza pero ¿Quién es Ranma?»
—Entonces… ¿Usted cuidara de ella?
—Claro que sí, puede irse a descansar… ella es lo más importante para mí.
La señora sin más preocupaciones se salió de la habitación. En el mismo lugar pero escondido estaba el cerdito negro, él tipo que apareció no era el esposo de Akane, lo miro con gran furia ¿Qué estará tramando? Pensó muy desconcertado.
Ante él estaba un chico rubio, de ojos azules y buen porte, no parecía reconocerlo de ningún sitio, pero hablaba de Akane como si la conociera desde hace tiempo.
—Akane, mi hermosa Akane… al fin estaremos juntos –dijo con cierta melancolía y acaricio la mano de la peli azul.
« ¡No puedo seguir así! Quiero saber que está pasando a mí alrededor. Quiero saber quién está conmigo».
Akane comenzó a mover la mano, el chico se puso nervioso pero la peli azul siempre ha poseído una enorme fuerza y entonces despertó. Al principio Akane no abrió los ojos y se incorporó lentamente hasta quedar sentada, cuando quiso ver quien estaba con ella, todo era oscuro, veía una ligera silueta, pero no más, el pánico se apodero de ella y comenzó a querer tomar algo con sus manos, el chico tomo suavemente sus delicadas manos y la calmo un poco.
— ¿Akane? –pronuncio bastante inseguro aquel chico.
— ¿Así me llamo? –pregunto confundida la peli azul.
El joven entendió que el golpe de Akane había tenido consecuencias y eran perfectas para sus planes.
—Si amor mío, parece que por el momento has olvidado muchas cosas –dijo ya más seguro de sí mismo.
— ¿Quién eres tú? Yo, no puedo ver nada –Akane llevo sus manos a la cabeza y esta le comenzó a doler con gran intensidad.
—No intentes moverte mucho, estas débil… Yo soy tu prometido, Hikaru Tanimoto.
Akane no recordaba nada y no poder ver no le ayudaba a sentirse segura, ella decidió hacerle caso al chico y se recostó nuevamente, pero lo hizo con mucho cuidado y lentitud.
—Tienes razón… no te recuerdo –dijo en un tono muy frio —Pero quisiera hablar con un médico.
—No te preocupes por eso, tarde o temprano volverá tu memoria –pronuncio con mucha tranquilidad y beso la mano de ella —Pero traeré al médico en cuanto te quedes dormida.
Akane se sentía incomoda, las palabras de esa persona no parecían tranquilizarla y ¿Quién era Ranma? ¿Por qué su "prometido" pronunciaba ese nombre con rencor? La peli azul cerró los ojos y trato de recordar pero nada venía a su mente, bueno solo un fuerte dolor.
—Akane, no te esfuerces, ya habrá tiempo, es más… mañana nos iremos a nuestro hogar.
— ¿Nuestro hogar? –pregunto aún más desconcertada.
—Duerme un rato más, pronto traerán un poco de comida para ti así que trata de descansar.
Akane obedeció y trato de dormir, pero Ryoga se encontraba realmente furioso, deseaba partirle la cara a ese imbécil que creía que podía engañar a Akane, debía formular un plan y con rapidez.
En otra habitación…
Hacia unas horas que Nabiki Tendo había despertado, se levantó con prisa y trato de salir de ese lugar pero la puerta estaba cerrada por fuera, observo un vaso de cristal y comenzó a tratar de escuchar por los muros, unas voces le llamaron la atención.
Una era Akane, ella estaba bastante segura, pero la otra parecía desconocida, nunca antes la había escuchado ¿Qué estarán tramando? Se preguntó con mucho enojo. Pero empezó a estudiar la habitación, vio un pequeño conducto de ventilación, con mucho cuidado quito la rendija y se metió con precaución, avanzo hasta toparse con la otra rendija.
Espero a que esa persona que estaba con Akane se fuera y pateo la rendija, salió y observo a su hermana, ella tenía la cabeza vendada, y su cara estaba muy pálida, se acercó lentamente a ella.
—Hermanita… ¿Qué demonios te han hecho? –dijo con un tono melancólico y una lagrima rodo por su mejilla.
«Siempre tan acostumbrada a verte como una chica fuerte, no debes rendirte… Ranma te está buscando hermanita».
Cuando estaba a punto de despertarla sintió como algo golpeo su pie, cuando giro a ver qué pasaba, vio a ese cerdo mascota.
— ¿Cómo has llegado aquí P-chan?
Ryoga comenzó a jalarla con su pequeño hocico, no sabía cómo pedirle agua caliente, también tenía que informar sobre todo lo que había pasado.
—Cálmate cerdo estúpido –dijo furiosa.
Pero entonces, recordó… ella ya había sospechado que P-chan era Ryoga ¿Serán ciertas sus sospechas? Tomo al cerdito y regreso por el conducto que conectaba a la habitación donde había despertado, cerro la rendija que había tirado para no levantar sospechas y entonces camino hacia el baño de la habitación en la que estaba y arrojo al cerdo a la bañera.
Nabiki se quedó observando un rato, como analizando la situación y comenzó poco a poco a abrir la llave del agua caliente, y ante sus ojos vio como ese pequeño cerdo negro tomaba la forma de un humano, de un hombre… de Ryoga.
—Na..Nabiki –pronuncio Ryoga con bastante pena, sus mejillas estaban sonrojadas y con ambas manos cubría sus partes íntimas.
—Ya decía yo, que tú eras Ryoga –lo miro indiferente y alcanzo una toalla con las manos, la arrojo donde se encontraba Ryoga.
— ¡Nunca lo hice con malas intenciones! –grito el joven un poco asustado.
—Ahora no me importa eso, dime todo lo que sepas, necesitamos sacar a Akane de este lugar –siempre con la mente fría, calculaba e ideaba la mejor solución para esta situación tan complicada.
La miro con más confianza, se envolvió en la toalla, y salió de la tina, camino hasta la habitación buscando que ponerse —No fue mi intención que las cosas terminaran así, yo fui a buscarla, pero luego decidí huir… ella me siguió.
Ryoga volteo a ver a Nabiki, esperando alguna respuesta, pero ella seguía mirándolo a la expectativa. —Por la fuerte lluvia nos refugiamos en una cabaña en las montañas, al poco tiempo llegaron unos tipos, comenzaron a atacarnos… no puede defenderla, y a ella la atraparon y trajeron a este sitio.
— ¿Sabes dónde estamos? –fue lo único que pregunto Nabiki.
—Sé que no estamos en Japón, por lo que dijo el médico.
— ¿El medico? ¿Qué tiene Akane? –pregunto ya más preocupada.
—Akane se golpeó fuertemente la cabeza, ella hace unos instantes que despertó… no recuerda nada ni nadie y lo peor es que tampoco puede ver –dijo con pena mientras se colocaba ropa que encontró ahí.
—Sera más difícil que ella confié en nosotros y así salir de aquí –Nabiki se dejó caer en la cama, pensando en que hacer —y ¿Quién es ese chico?
—No lo sé, pero pretende engañarla, sacarla de aquí mañana mismo.
—No se lo permitiremos, regresa con Akane y cuídala, yo necesito pensar en un plan.
Ryoga nuevamente se fue al baño ahí mismo se quitó la ropa, la guardo en una pequeña bolsa y se convirtió en ese cerdito negro, con el hocico jalaba la bolsa y así regreso a la habitación donde estaba Akane.
Guardo la bolsa debajo de la cama y espero, escucho como abrieron la puerta y ese joven regreso pero no entro solo.
— ¿Cuánto tiempo Doctor? –pregunto aquel joven.
—No pensé que presentaría más de dos complicaciones –el medico comenzó a revisarla.
— ¿Quién es? –dijo Akane con un poco de miedo.
—No se preocupe señorita, soy el médico.
Le quieto la venda de la cabeza y comenzó a revisarle los ojos con un aparato.
—Dígame, ¿Puede ver algo? ¿Sombras?
—Yo… solo unas pequeñas siluetas –respondió Akane nerviosa
—Ya veo, no hay nada de qué preocuparse, su cerebro aún sigue inflamado y poco a poco volverá a su vida cotidiana. Por lo mientras debe de estar en reposo, convivir con gente conocida y no forzar su vista.
— ¿Cómo cuánto tiempo? –pregunto nuevamente el joven.
—No sabría decirlo, solo debe de tener paciencia y toma –el médico le entrego una receta —Ella debe de tomar este medicamento, para evitar mayores complicaciones.
—Muy bien, oíste Akane, las cosas no están tan mal –el chico tomo la mano de Akane y la acaricio.
El medico pidió permiso y se retiró, Akane no podía sentirse más desesperada y debía jugar todas sus cartas.
— ¿Quién es Ranma? –pregunto con total naturalidad.
— ¡Que! ¿Dónde escuchaste ese nombre? –pregunto Hikaru con mucho enojo y miedo
—Tú lo mencionaste, pero ¿Por qué te alteras tanto al escuchar ese nombre?
— ¡Olvídalo! No vale la pena, ese chico es el causante de lo que te paso –pronuncio con tanta maldad... —¿Ahora entiendes porque lo digo con enojo?
—Lo siento, no lo sabía –Akane se quedó impactada, por alguna extraña razón ese nombre le causaba cierto cosquilleo en el estómago y una paz interna.
—Discúlpame tú a mí, no fue mi intensión gritarte, ¿Sabes? Eres tan bella que muchos hombres desean tener tu amor, pero ahora solo será mío.
—Yo no… –la peli azul no sabía cómo responder ante tal afirmación.
—No es necesario… -el chico le puso un dedo sobre los labios, se acercó suavemente a ella... —Solo déjame amarte.
Con sus manos tomo los hombros de Akane, y poso sus labios sobre los de ella. La peli azul solo dio un brinco por la sorpresa y se hizo hacia atrás
—No lo hagas, yo no puedo ahorita –dijo con cierta nostalgia, esos labios le quemaron y no deseaba que la volvieran a tocar.
—Discúlpame, creo que fui muy rápido mi bella Akane. Iré a surtir esta receta, como en una hora estoy contigo. –el joven acaricio el cabello de ella y se marchó.
En una mente en blanco es muy fácil introducir recuerdos engañosos, pero Akane no sospecha nada, su inocencia puede haberle jugado una mala treta.
Ryoga aprovecho esta ausencia y fue directo a la habitación de Nabiki, le chillo fuertemente y regreso con Akane, su culpa lo hacía sentir tan mal. Cuando Nabiki entro a la habitación vertió agua caliente sobre Ryoga y se acercó a la cama de su hermana.
—Akane… ¿Me creerías si te dijera que soy tu hermana? –pregunto la mediana de las Tendo.
—Nabiki, solo tenemos una hora –pronuncio Ryoga mientras se vestía con mucha prisa.
Ranma había llegado a Nerima, corrió hasta la casa Tendo, pero no había nadie allí, su corazón se estrujo con más fuerza y entonces fue en dirección a la casa de su madre, el viento frio le helaba la piel, trataba de abrigar al pequeño puchi. Cuando llego entro abriendo la puerta de un solo golpe.
— ¡Ukyo! –grito buscándola con desesperación.
La Sra. Nodoka salió con mucha prisa, al ver la cara de su hijo temió lo peor —Ranma, Ukyo no está aquí.
— ¡¿Qué!? –pregunto confundido.
—Pero ha mandado algo para ti y los chicos –ella se acercó a Ranma y le sonrió tan pacíficamente que logro apaciguar la inquietud de su hijo.
—Ukyo, ella ¿Está bien? –pregunto ya más calmado.
—Al parecer sí, pero mira –extendió los boletos de avión —Ella compro esto para que vayas por Akane.
— ¿China? –Pronuncio sorprendido —Pero…
—Por lo poco que entendí, Akane esta allá en esta dirección –le entrego una nota —Y Ukyo se adelantó.
En la nota venia la dirección de la casa de Sebastián Torres y un pequeño posdata.
«Es momento de pagar todo lo que has hecho por mi»
Las cosas no parecían estar muy claras en la mente de Ranma, había tres boletos y el avión partía en menos de 35 minutos. ¿Habrá tiempo para llegar? Fue una de las cosas que se cuestionaba el artista marcial. La señora Nodoka tomo al pequeño Puchi en brazos y se quedó a la expectativa de lo que Ranma pudiera decir.
—Yo… -pronuncio con una ligera duda de lo que fueran a salir de sus labios.
—Sera mejor que vayas, no es bueno que Ukyo este sola en ese lugar –dijo la Sra. Saotome.
En ese preciso instante entraron, el cegatón de Mousse y Konatsu. Ranma se sorprendió al verlos llegar sin la amazona, pero no había precisamente mucho tiempo para explicaciones.
—Hablaremos en el camino, lo principal ahora es irnos al aeropuerto –pronuncio Ranma con gran firmeza y seguridad.
—Pero Shampoo... –dijo el chico pato entre sollozos — ¿Ella también estará allá?
—No sé qué haya pasado Mousse, pero puedo asegurarte que sí –de hecho el chico de la trenza no tenía esa certeza pero debía aposta el todo por el todo.
—Disculpe, me podría indicar ¿dónde está Ukyo? –Konatsu se acercó a la mama de Ranma con la esperanza de ver a su amada chica.
—Bueno, ella se fue desde muy temprano y solo envió a un niño para entregar unos boletos a una ciudad de China –Dijo Nodoka con un tono muy calmado.
—Ya veo –pronuncio en un tono nostálgico.
—Ya es tiempo, debemos irnos y encontrarnos con las chicas –demando Ranma con una sonrisa fingida, intentando dar ánimos a unos sujetos bastante apagados.
Los dos lo miraron e intentaron imitar su actitud, pues de todos ellos sabían que él había sufrido una perdida más significante, con más angustia y una incertidumbre que logro superar. Los tres jóvenes salieron de la casa Saotome y se fueron en taxi hacia el aeropuerto. Cuando llegaron apenas y lograron abordar el avión. Sus mentes, sentimientos y demás solo estaban focalizados en una meta... Sus amadas...
Después de pasar una densa vegetación, Ukyo encontró el lugar llamado "palacio", era una casa enorme, pero oculta entre la maleza, aun con la respiración agitada, sudor en todo su cuerpo e incluso unas cuantas ramas de árboles pegadas a su cabello. Ella estaba decidida a recuperar a la esposa de su mejor amigo, no, mejor dicho su hermano. Cuando por fin pudo vislumbrar la puerta principal, utilizo sus conocimientos y trato de entrar sin hacer notar su presencia. Lo logro por unos momentos, pero enseguida aparecieron más guardias de seguridad, ella se vio rodeada de muchos sujetos que intentaban obstaculizar su camino.
EL avión iba en silencio, la incomodidad era mucha, la amazona no paraba de mirar al colombiano, el cual se sentía intimidado por la mujer que poseía una mirada demasiado amenazante, por su parte la rosa negra se encontraba pensando, su plan iba saliendo conforme ella lo idealizo. Cuando aterrizaron en la mansión llamada "palacio" Kodachi dio la siguiente orden.
— ¡Tú me esperas allá abajo! –Dijo tomando el hombro de la amazona
— ¡Tu, cumplir promesa! –pronuncio con mucha molestia y bajo del avión.
— ¿Qué pretendes dejándola sola? Sabes que esa mujer es peligrosa –dijo Sebastián con temor.
—Tranquilo mi amor –el tono seductor de la rosa negra siempre surtía efecto en el ingenuo empresario.
—Sabes, que hice lo que me pediste, pero no confió en que de verdad funcionara en esa mujer –nuevamente Sebastián dudaba y el miedo le ganaba.
Kodashi se acercó lentamente a él, y besó sus labios con mucha pasión —Pronto tu y yo, estaremos donde debemos estar –Sonrió maliciosamente y preparo dos copas de vino tinto.
—Solo me basta con estar contigo para poder ser feliz, tú aroma, tu presencia, toda tu –Sebastián cayó bajo los encantos de la gimnasta y tomo esa copa de vino.
—Y así será mi amado colombiano –Lo miro con ansias y sorbió un poco de ese vino, apenas mojando sus labios, pero Sebastián bebió mucho más que ella.
—Tiene un sabor diferente –dijo el despistado empresario.
—Claro, el tuyo lo endulce más con un poco de veneno –rio de manera malvada y se alejó lentamente de él.
— ¿Qué? ¿Es una broma verdad? Tú y yo tenemos planes, una vida juntos.
—Mi vida está al lado de Ranma, por lo que también me desharé de Shampoo y el chico rubio.
—Tú no puedes –Sebastián comenzó a sentir un mareo muy fuerte, todo le daba vueltas y se le dificultaba respirar.
—Claro que si puedo, ya lo tengo perfectamente calculado –la rosa negra observo como el hombre que la había ayudado quedaba tendido en el suelo.
Sin más ella bajo del avión, diciéndole al piloto que llevara al Señor Sebastián de regreso a Nerima, cuando se encontró con la pequeña amazona, solo le hizo una seña para que la siguiera. Pero en pocos instantes apareció un guardia de seguridad.
—Srita. Kodashi, nos informaron que una mujer ha ingresado al "palacio", ella tiene como arma una enorme espátula.
«Esto no podría ser mejor» Pensó la rosa negra —Shampoo tu sabes quién es, ve y encárgate de ella personalmente –le guiño el ojo y prosiguió con su camino.
La amazona la observo sin decir una palabra, saco sus chuis.
— ¡Espera! –Gritó Kodashi —Esto, te será de más ayuda que esas tontas cosas –le entrego una espada parecida a las que usa su hermano.
La amazona dejo de lado sus armas y tomo esa espada, miro amenazante al guardia y este la guio hasta donde estaba aquella chica.
— ¿Mi hermana? –pregunto muy confundida la peli azul.
—Hay poco tiempo Akane, tienes dos hermanas mayores, Kasumi y yo.
—Nabiki, enserio que no tenemos mucho tiempo –Pronuncio muy preocupado Ryoga.
—Akane, ese tipo que dijo ser tu prometido está mintiendo, tú ya estas casada y te juro por mi vida, que no es el, el hombre al que tu amas –dijo muy rápido la mediana de las Tendo y tomo la mano de Akane.
— ¿El hombre que yo amo? ¿Lo conoces? –Cuando la peli azul sintió el toque de la mano de Nabiki, le inspiro confianza y se dejó guiar.
—Sí, es un idiota, pero te ama como no tienes idea –dijo soltando una pequeña risa.
—Akane, perdóname… no supe defenderte y todo esto ha pasado –dijo con un tono inseguro.
—Ryoga no hay tiempo para eso, solo abre la maldita puerta.
— ¿Tu eres Ranma? –pronuncio Akane con un poco de miedo.
—Hermana, cuando salgamos de aquí hablamos bien, ahora abrázame.
La peli azul la abrazo con mucha fuerza y solo escucho un ruido muy fuerte, supuso que fue al momento de abrir la puerta, ella se aferró con más fuerza al cuerpo cálido de su hermana, pues le era difícil seguir el paso, aparte de no recordar y no ver, sus piernas se encontraban débiles.
Su respiración era agitada, a pesar de haber acabado fácilmente con sus contrincantes no podía negar que estaba cansada «No tardes en llegar Ranma» Pensó Ukyo.
— ¡Ahí está, es esa mujer! –Gritó un hombre.
La cocinera de Okonomiyakis volteo para ver quien hablaba y mayor fue su sorpresa al ver a la amazona en ese lugar.
—¿No se supone que tú ya habías enderezado tu camino? –pronuncio Ukyo con rabia.
—Dejarnos solas –Shampoo ni siquiera le dirigió la mirada al guardia y se colocó en posición de batalla.
—Siempre quise saber quién es más fuerte de nosotras dos, y tal parece que este será el día –expresó muy confiada la oji azul.
—Esta vez yo no jugar, yo ir enserio y matarte –articulo con mucha frialdad.
En cuestión de segundos la amazona se lanzó en contra de Ukyo, la cual esquivo el primer golpe con su espátula y dio un salto hacia atrás, no podía ocultar su cansancio, pues la respiración agitada que tenía era más notoria cada vez.
—Tu nunca estar a nivel de Amazona.
— ¿Qué fue lo que paso Shampoo? ¿Mousse no te hace feliz? ¿No lo amas? –Ukyo respiro profundamente y nuevamente tomo posición de combate.
Shampoo no soporto escucharla y se lanzó otra vez, pero con mayor velocidad, a Ukyo se le dificultaba cada vez más esquivar o detener los golpes de la amazona y la pequeña Shampoo no tardo en encontrar un punto débil en su contrincante, noto como protegía de más el lado derecho de sus costillas.
—Yo cumplir, y ella cumplir con promesa, Ranma ser mi esposo pronto –dijo la amazona.
—Pensé que habías entendido que Ranma ama a Akane, te hiciste amiga de ella y la traicionaste.
Shampoo aprovecho que al hablar Ukyo se distraía por milésimas y corrió a una velocidad bastante impresionante, logro patear sus cosillas, a lo cual Ukyo respondió con un gran quejido, pero no se dejó caer, solo se presionaba esa parte, queriendo aliviar el dolor. Nuevamente la amazona comenzó a atacar, con patadas y esa gran espada, a Ukyo ya se le complicaba mucho más seguirle el paso, cuando por el rabillo de su ojo alcanzo a ver como Nabiki llevaba abrazada a Akane, temió lo peor, Shampoo podría matarlas.
En un movimiento desesperado, Ukyo utilizo todo lo que quedaba de sus energías y contrataco, pero la amazona no era un rival cualquiera, se dio cuenta perfectamente de lo que intentaba hacer Ukyo, se dejó golpear, pero cuando la vio distraída para ver si Nabiki y Akane escaparon, aprovecho y hundió toda su espada en el abdomen de la chica.
Las dos se miraron con gran sorpresa, de los ojos azules comenzaron a salir lágrimas, la amazona entro en un estado de shock y solo saco la espada para ver el rojo de la sangre.
— ¡Ukyo! –se escuchó un grito desgarrador en el extremo contrario del enorme lugar.
Los tres chicos acababan de llegar, justo a tiempo para observar la escena tan impactante, Ranma y Konatsu corrieron a sostener a Ukyo antes de que cayera al suelo, Mousse corrió pero se detuvo justo antes de llegar a Shampoo, ella tenía la mirada perdida y de sus ojos también salían lágrimas.
— ¿Shampoo? –pregunto con gran incertidumbre, pero la amazona no respondía, lo cual hizo que Mousse se preocupara demasiado.
— ¿Ukyo? ¿Ukyo? Respóndeme por favor –decía Konatsu en un tono bastante preocupado y sosteniendo a su amada con todas sus fuerzas, incluso hizo que Ranma la soltara.
— ¡Ukyo no puedes dejarnos, despierta por favor! –grito Ranma con una impotencia que carcomía su alma, pero viéndola con infinita ternura, ella era su hermana.
—Ranma… ve por Akane –pronuncio con gran dificultad mientras giraba para ver a Ranma y dedicarle una suave sonrisa.
El oji azul se quitó su camisa roja e hizo presión en el abdomen de su amiga, por dentro sentía que todo su estómago generaba un vacío, no había llegado a tiempo, incluso no sabía que había causado esa pelea entre ellas, su corazón se estrujaba con mucha fuerza, parecía salirse del pecho, había forjado unos lazos de hermandad con Ukyo, que nunca podría nadie romperlos.
Konatsu abrazo muy suavemente a Ukyo, pronuncio muy despacio con una voz entrecortada algunas palabras —Aun tenemos mucho que hacer, ahora que he logrado obtener tu amor no puedes irte. Por favor no me abandones tenemos un gran futuro juntos... - la voz entrecortada de Konatsu terminó de quebrarse dando paso a un mar de lágrimas y gritos de dolor, el saber que estaba perdiendo lo que más amaba en su vida, lo hizo sentir un vacío en su estómago, su corazón latía lastimosamente, un enorme nudo se formó en su garganta.
Ella solo sonrió y acarició su mejilla —Te amo Konatsu, pero cuida de Ranma, él es como mi hermano.
Konatsu abrazo a Ukyo con gran amor y desesperación, ante él, la mujer que amaba se estaba yendo, miraba hacia todos lados, hasta toparse con la amazona y sus ojos se llenaron de rabia, ella era la causante de este sufrimiento, de la agonía de Ukyo.
La cual aún no salía del estado de shock, pero soltó la espada, el sonido hizo un eco en todo el lugar, ella cayó de rodillas y se quedó quieta, sin mover un solo musculo.
— ¿Shampoo? –preguntaba Mousse realmente preocupado, sus ojos no daban crédito a lo acontecido, quizá sus ojos lo engañaron, su amada esposa no sería capaz de matar a Ukyo.
—Ranma… ¡Ranma! –una voz conocida saco al chico de la trenza de ese estado de inconciencia, de sufrimiento al ver a su hermana agonizando—Deberías ir a buscar a Akane.
— ¡Tu maldito cerdo! –grito y lo tomo por las solapas, pero noto que los ojos de Ryoga no apartaban la mirada de Ukyo y lo soltó para volver a mirar a su amiga.
— ¿Qué fue lo que ocurrió? –pregunto el chico despistado.
—Sha… Shampoo... –pronuncio Ranma al momento que volteaba a verla, pero él ya lo había visto, sus ojos se notaban perdidos, poseídos por algún agente externo, se levantó y camino hacia Mousse.
—Protégela, ella no fue la culpable, pero debes cuidar que Konatsu no le haga daño – se giró nuevamente hacia Ryoga — ¿Por dónde esta Akane? –una pregunta muy tonta porque ese chico era el menos indicado para darle una dirección.
—Buscaba la salida junto a Nabiki, pero yo me separe de ellas –Ryoga hablaba pero no dejaba de mirar a Ukyo, agarro suavemente la mano de ella.
Ranma asintió, no le quedaba más que buscar en todos lados, pero antes se acercó a Ukyo y le dio un beso tierno en la frente y acaricio su cabello —Gracias U-chan, no olvides que debes estar conmigo y pasar las próximas fiestas conmigo y Akane –le dijo a su hermana, acaricio por última vez el cabello de ella y se fue en búsqueda de Akane.
Ukyo sonrió y con la poca fuerza que le quedaba apretó la mano de Ryoga —Yo sé que tú me cuidaste en el hospital… y te lo agradezco mucho.
—No, no te esfuerces, debes estar tranquila, hasta que llegue la ayuda.
Las cosas no estaban bien para la cocinera de Okonomiyakis, su piel se tornó de un color pálido, la sangre que había perdido fue suficiente como para poner en riesgo su vida, la respiración cada vez era más lenta y pausada, miraba a Konatsu con ternura, si ella se iría de este mundo... quería tener en sus recuerdos a la persona que amaba, él la veía con mucha preocupación, ella nuevamente le sonrió y pareciera que por telepatía se comunicaban, Konatsu se acercó más a los labios de Ukyo, la miro con mucha atención, memorizando el hermoso color de esos ojos azules, mientras que por sus ojos escurrían lágrimas, lo entendió, si esta era la última vez, el debería despedirse como es debido.
Con mucho cuidado, sus labios tocaron los de Ukyo, ella débilmente correspondió al beso. Para cuando Konatsu alejo su rostro, su amada había cerrado sus ojos... Todo había terminado...
Ryoga aun tragándose sus celos, no soltó la mano de ella, hasta sentir que ella ya no ejercía presión. Sus ojos se llenaron de lágrimas, «Si tan solo hubiera llegado antes» se recriminaba en su mente.
Konatsu soltó un grito desgarrador que reflejaba el dolor de su alma, acababa de perder al amor de su vida...
—Algún día me reuniré contigo mi amor... Cuando llegue ese momento te prometo que nada podrá separarnos— dijo con todo el dolor que lo reinaba por dentro, dio un último beso en los fríos labios de su amada y la dejo muy lentamente en los brazos de Ryoga, que al parecer no comprendía lo que el ninja iba a hacer pero se aferró al cuerpo sin vida de ella. Kenza se incorporó lentamente, su mirada pasó de un dolor insoportable a una mirada fría llena de odio, en su mente solo había una cosa... Ajustar cuentas
Lanzo una mirada llena de odio hacia la amazona, que aún no había vuelto en sí. Mousse se percató de aquella situación.
Justo cuando Konatsu se lanzaba en contra de Shampoo, el joven pato saco de sus mangas esas largas cadenas y lo apreso a un metro de distancia de la amazona.
—No lo hagas, piensa en Ukyo –dijo Mousse con cierta culpa.
—¡Ella es la culpable de todo! –grito el ninja que intentaba zafarse de esas cadenas, no importando que estas se ajustaban más a él y lo hacían sangrar.
—Lo mejor es que descanses –dijo Ryoga y le soltó un golpe en la cabeza, dejándolo inconsciente.
—Creo en lo que dice Ranma, ella no está en sus cinco sentidos, Shampoo cambio –dijo Mousse antes de que Ryoga intentara algo.
—Lo sé, puede escuchar a Kodashi hablar, pero en realidad no sé qué le hizo.
Mousse abrazo a Shampoo, pero ella no reaccionaba, su corazón presentía algo malo, la mirada de su esposa estaba perdida, como si se hubiese vuelto loca, su cuerpo no respondía y la piel estaba helada.
—Esperemos a Ranma y volvamos a Japón, no tengo ganas de volver a estar en China –pronuncio Ryoga que aun llevaba en brazos a Ukyo.
Era una casa enorme, por más que corriera no dejaban de aparecer más pasillos, la desesperación se estaba apoderando de su mente, hasta que comenzó a escuchar una discusión, el comenzó a seguir las voces.
— ¡Eres un maldito mentiroso!, ella no es tu prometida, ni nada tuyo –reclamaba muy molesta la mediana de las Tendo.
—Mejor dicho, tú eres la farsante, ella lo sabe… ¿Verdad Akane? –expresaba aquel rubio.
La pequeña de las Tendo se encontraba en una esquina, tapando sus oídos y cerrando con gran fuerza sus ojos.
—Te das cuenta de lo que haces, déjala en paz, yo la llevare con su verdadera familia –exclamaba Nabiki.
Entonces ellos comenzaron a forcejear, Akane al darse cuenta quiso correr, pero su mundo se encontraba sumergido en las penumbras, el miedo se apodero de su cuerpo y caminaba con más dificultad hasta toparse de frente con una pared, ella cayo de sentón y ahora con sus manos buscaba como volverse a incorporar.
Pero en algún momento de esa búsqueda, sus manos se volvieron a encontrar y Akane sintió una ligera descarga, trataba de averiguar quién era esa persona.
— ¿Estas bien? –escuchó la voz de un joven.
—Yo… - buscó desesperadamente con sus manos y se topó con el rostro de él, al sentir su cara pudo notar que unas lágrimas salían de sus ojos — ¿Por qué lloras? –pregunto con inocencia.
— ¿Quién se atrevió a hacerte esto? –Akane seguía tocando al chico, sus manos llegaron al cabello, era suave, pero se encontraba amarrado en una trenza.
—Ranma –pronuncio Akane con un poco de inseguridad.
—Y... ¿Tu lo crees?
—Yo no sé nada, no logro recordar y no puedo ver –unas pequeñas lágrimas salieron de sus ojos color avellana.
Ranma, no soporto verla en ese estado, se acercó lentamente a ella y la abrazo con mucho cuidado, ella al sentir sus manos rodeando su cuerpo experimento una pequeña sensación de tranquilidad.
Muchos dicen que aunque tu mente haya olvidado, el cuerpo sigue recordando todo lo que en nuestra vida ha pasado, y el cuerpo de Akane no olvido el dulce toque de Ranma. El oji azul ansiaba probar nuevamente los labios de su amada, no pudo esperar más y acerco sus labios a los de ella, y muy dulcemente comenzó a besarlos.
Akane no alcanzaba a describir con palabras, lo dulce de esos labios, pero solo se dejó llevar por ellos hasta acabar completamente en sus brazos, a lo que él la cargo.
—Juro que te protegeré con mi vida Akane –dijo en un tono que apaciguo la angustia de la peliazul.
Ella solo se aferró al cuerpo de aquel joven y cerró los ojos.
Continuara...
Y bueno, pido una enorme disculpa, las cosas en mi vida se han complicado mucho, y pues debo salir de este momento de tristeza. Espero que este capítulo haya sido de su agrado, pues prometo recompensarlo con un cap. bien lindo.
Si ustedes siguen mi fic, ojala puedan unirse al grupo: Legado Nipón (Facebook)
Ahí publico el link de mi fic.
Muchas gracias por su paciencia. Los quiero mucho :3
