Al día siguiente, Natsuki se levanta a las siete de la mañana con el molesto ruido de su despertador. Su casa se siente vacía, y para ser la hora de despertarse, no hay ningún ruido más que el de sus pisadas. Una vez se pone el uniforme y prepara varios dulces aprovechando que la cocina está libre, sale de su casa para dirigirse a la escuela.

—(Hoy tenemos reunión del club.)—piensa.—(Nunca lo admitiría, pero eso me anima un poco.).

Al recordar su promesa con MC no puede evitar recordar el capítulo de Parfait Girls, pensando así inevitablemente en Sayori. Se cubre los labios con su mano, sonrojada.

—(Me dije que no pensaría más en ello. Es solo una etapa confusa.)

Jamás llegó a imaginar que ella pasaría por esa clase de problemas.

—MC, aquí tienes el manga que me pediste.—le ofrece el tomo al chico, que lo agarra con una sonrisa en el rostro.

—Ah, ¡gracias Natsuki! Espero que no te importe demasiado.—le echa una ojeada rápida a las páginas.

—Claro que no, no soy un monstruo.—sonríe, dejando ver su colmillito.—Puedes pedirme más mangas si quieres.

—(Wow, ella está muy simpática hoy.)—chico y chica caminan juntos hacia los pupitres donde están Yuri y Sayori jugando a algún juego de manos, muy concentradas.

—¿Qué hacéis?—pregunta Natsuki, recelosa.

—¡He ganado!—salta Sayori de repente, quién se levanta de su asiento debido a la emoción.—Veréis, Yuri y yo estábamos jugándonos a ver quién se quedaba con el muffin extra grande de chocolate que has traído, Natsuki.

—¿C-cómo sabéis eso? Se suponía que era una sorpresa...—Natsuki lleva su mano hacia la bolsa, como si intentara defender sus dulces de... ¿Una Sayori súper hambrienta con poderes de médium? Bueno, de lo que fuera.

—Ah, mientras salía de mi aula para bajar al recreo, pasé por tu clase y te vi.—cuenta Sayori.—Estabas removiendo algunas cosas en tu mochila, y hubo un momento en que sacaste un muffin asííí de grande. Supuse que sería tu desayuno para hoy, pero luego lo guardaste.

—(¿¡Tanto rato estuvo mirándome!? ¡No lo puedo creer...!)—se sonroja como un tomate, tratando de recordar ese momento. No hizo nada vergonzoso delante de Sayori, ¿¡verdad!?—D-dios, ¿cuánto rato estuviste espiándome?

—¡No te espiaba! Solo tenía curiosidad~.—hace un puchero.

—Y Yuri, ¿por qué le sigues el juego a Sayori? No tienes que obligarte a jugar si no quieres.—la regaña Natsuki. Antes de que Yuri pudiera responder cualquier cosa, Sayori la abraza por los hombros, apoyando su barbilla sobre la cabeza de la más alta.

—¡No me ha seguido el juego! ¡Ha peleado honestamente!—afirma.—Ella también quería el cupcake.

—B-bueno, puede que seas inmadura, pero me gustan los dulces que haces...—argumenta, hablando por lo bajo.—Sayori, por favor, quítate...

—Ah, ya veo...—se cruza de brazos, sin saber como reaccionar ante la declaración de su compañera.

—Aun así, chicas, no deberíais hacer esas cosas sin el consentimiento de Natsuki. Es su muffin, quizás ella lo ha preparado para comérselo ahora.—explica MC a Sayori y Yuri. Natsuki mira al chico: en realidad no le falta razón. Su intención era comerse ella el dulce, si eso, compartir un trocito con quién se lo pidiera, pero ya está. Pero entonces Sayori entristece.

—Oh... Lo peor es que tienes razón.—lamenta. Entonces mira a los ojos de Natsuki.—Perdón, Natsuki. No lo volveremos a hacer, MC tiene...

—¡T-ten!—sin control de sus propias acciones, la pequeña chica abre la cremallera de su bolsa torpemente para sacar el deseado muffin. Una vez lo tiene entre sus manos, da dos pasos hacia Sayori.—Puedes tenerlo... No lo había hecho para mí, sino para la merienda en general.

—¿Enserio?—los ojos azulinos de Sayori brillan, y sus mejillas se colorean ligeramente de rojo.

—Sí... Ya que has ganado a Yuri, puedes comértelo entero.—explica Natsuki, evitando el contacto visual con su compañera, provocando que reciba un abrazo de ésta sin esperárselo nada.—(¡...!)

—¡Muchísimas gracias, Natsuki! ¡Eres la mejor!

—S-sí... No hay de qué.—ella se limita a darle una palmadita a Sayori en la espalda, sin atreverse a devolverle el abrazo entero.