DESDE ANTES DE NACER…
Los personajes mencionados en esta historia no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahahsi.
Capítulo 26… El latir de tu corazón
—Diálogos –
«Pensamientos»
Lamento mucha la tardanza, me cuesta mucho ponerle final a esta hermosa fanfic, me he encariñado tanto y también agradezco el amor que le han dado, pero es momento de cerrar ciclos. Espero que les guste. Este es el final.
Antes que nada, quiero decirles que este final tiene su dedicación especial para mi pequeña Valeria López. Por su cumple años y porque la amo mucho jeje.
También se la dedico a todas esas personas que han esperado pacientemente el final de esta historia, muchas gracias por tanto amor.
Se cree muchas veces que el amor verdadero llega a nuestras vidas solo una vez, muchas veces tenemos la maravillosa fortuna que llegue a nosotros y toque la puerta, nunca es sencillo; ya que las cosas que más cuestan, las que nos hacen esforzarnos hasta el límite nos hacen sentir la victoria como un dulce y bello paraíso ¿Pero cuando Ranma podrá disfrutar de aquel paraíso? ¿Cuándo podrá amar a Akane sin restricciones? ¿En algún momento ellos estuvieron predestinados? Si la respuesta era afirmativa, ya era el momento adecuado.
Ranma seguía viendo aquella hermosa figura, sus ojos aún estaban cerrados, su cuerpo por unos momentos pareció elevarse, y quedo de pie; no entendía a la perfección el porqué, solo su cabeza daba muchas vueltas, aunque aquel apacible rostro lo calmaba y de pronto una calidez en su corazón.
— ¿Estamos juntos?—Ranma sé acerco y junto la frente con ella— ¿Me recuerdas?
—Recuerdo esto—Akane coloco su oído en el pecho de Ranma y empezó a escuchar ese intenso palpitar, simplemente hermoso.
La cercanía de Akane siempre hacia que es pequeño bum, bum resonara con más fuerza y se agitara. La explicación seria estar enamorado.
—Pero debes despertar Ranma, no quiero nunca… dejar de escucharlo; el latir de tu corazón debe de estar siempre en sintonía con el mío.
Ranma la abrazo fuertemente, pero el cuerpo de Akane estaba muy transparente para su gusto y después notó que lo mismo pasaba en él. ¿Qué es lo que estaba pasando? Un poco asustado el chico miro a su alrededor y la sorpresa fue mayor, su cuerpo estaba debajo de un gran tamaño de concreto, su cabeza llena de sangre y lo peor; si él se encontraba en esa situación y podía estar con Akane ¿Ella estaría muriendo? Al igual que él. Tallo sus ojos como queriendo despertar de alguna pesadilla pero nada pasaba, todo seguía igual y eso le aterraba.
«Podría estar despierto solo para oírte respirar, mirar tu sonrisa mientras estás dormida, mientras estás lejos y soñando, podría gastar mi vida en esta dulce rendición, podría estar perdido en este momento para siempre, en dónde cada momento gastado contigo, es un momento que atesoro.»
Un intenso frio recorrió todo su cuerpo, ella no, ¿Qué es lo que tenía que hacer para volver a su lado?
«No quiero cerrar los ojos, no quiero caer dormido, porque te echaría de menos cariño, y no quiero perderme una sola cosa»
¡No! Ranma Saotome se negaba rotundamente a perderla, ¡No! Se negaba a dejar de verla, ¡No! Se negaba a dejar de amarla.
—Volveré a tu lado, solo sí tú lo haces conmigo.
Saotome alzo el dulce rostro de Akane y miro esos ojos almendrados porque de ellos salían unas pequeñas lágrimas, limpio con sus pulgares esas gotitas y sonrió; solo por ella y para ella. Entonces acerco sus labios con mucha suavidad y deposito un pequeño beso, cargado de los más puros sentimientos; Amor, un amor que estaba predestinado a ser desde antes de nacer.
Cuando termino de besarla, se separó un poco de ella entonces lo vio… un hilo rojo los conectaba en una hermosa y preciada unión de dos almas destinadas a amarse. Sonrió victorioso y entonces ella comenzó a desvanecerse.
—Te esperaré gatito—fueron las últimas palabras de la chica antes de desaparecer por completo.
«Cuando más necesito que alumbres mi oscuridad, yo, te miro.»
— ¡Alguien, de prisa! —gritaba la mediana de las Tendo, mientras trataba de encontrar el pulso de la pequeña.
—Yo, sé un poco—Konatsu se movió hacia delante dejando a Ukyo con cuidado sobre unos asientos.
Nabiki, Ryoga y Mousse miraban a la expectativa de lo que el chico fuera a hacer. Tímidamente busco el pulso de Akane, aún estaba presente pero estaba muy débil y de pronto cesó. El corazón de Akane se detuvo y la mirada de Kenza reflejaba miedo y desesperación. No podía pasar esto, el mismo había experimentado la perdida de la persona que amaba, no le deseaba aquello ni a su peor enemigo, mucho menos a Ranma. Comenzó con la reanimación cardiovascular y pidió a Nabiki le diera respiración boca a boca a su hermana. Presionaba el pecho de Akane con cuidado pero firmemente, debía hacerla reaccionar.
—Estamos a punto de llegar, los dejare en el hospital general de Nerima—Pronuncio el anciano mientras hacia maniobras de aterrizaje en la azotea del gran hospital.
Apenas tocaron el preciado techo, Kenza le dijo a Ryoga que saliera rápidamente con Akane para que fuese atendida como era debido. El joven desorientado no lo dudó ni un segundo y salió disparado de aquel helicóptero.
— ¡Un médico, necesitamos un médico! —Ryoga entraba con Akane en brazos gritando como un loco, pero eso era algo "normal" para las enfermeras que solo se acercaron profesionalmente y evaluaron la situación.
—Necesitamos al Dr. Lee—informo la enfermera a su compañera mientras guiaba a Ryoga por un largo pasillo color blanco y con un olor demasiado intenso. Cuando llegaron a una sala con muchos aparatos raros para P-chan; recostó a Akane mientras llegaba el famoso Dr. Que al ver la situación de inmediato comenzó a actuar,
Cortaron la blusa de Akane y para que la máquina de reanimación tuviera un mejor efecto, y comenzaron con su labor, el medico contaba; 1, 2, 3 y procedía, hasta el momento nada y todo se hacía cada vez más eterno, Ryoga no paraba de ver aquella escena, culpándose eternamente por no haber defendido a su amiga.
—Tenemos pulso —Informo la enfermera y Ryoga dio un largo suspiro.
— ¿Es familiar de la paciente? Necesitamos que nos informe de su estado para poder ayudarla.
—No, pero ella recibió un fuerte golpe en la cabeza, las consecuencias de eso es que no puede recordar nada y tampoco puede ver.
—Muy bien, tiene que retirarse; solo familiares pueden estar aquí. Llévenla a resonancia y después a cuidados intensivos. —Informo el Dr. Lee mientras seguía examinando el estado de la pequeña de las Tendo.
Un poco más tranquilo pero con pasos pesados salió de la habitación, recibiendo las miradas preocupadas de sus amigos.
— ¿Cómo está mi hermana?
—Han logrado recuperar su pulso, pero le harán más estudios.
—Acaban de revisar a Shampoo y dicen no encontrar nada malo en ella—Sollozo Mousse con mucha rabia —La llevare con la vieja bruja—pronuncio haciendo referencia a la abuela de su esposa.
—Konatsu se ha llevado directamente a Ukyo con el Dr. Tofu. —Dijo Nabiki y después se soltó en el sillón que estaba en la sala de espera.
—Debemos llamar a tu familia Nabiki, deben estar aquí si Akane despierta.
Ryoga tenía razón, la situación no se calmaba ni un solo segundo ya que faltaban tantas cosas por hacer y decir. Busco en sus bolsillos unas monedas y entonces marco desde el teléfono público, daba tono hasta que contesto una dulce voz.
— ¿Bueno? Casa de los Saotome.
—Hola, soy Nabiki, hemos logrado traer a Akane pero estamos en el hospital general.
— ¿Ella y Ranma están bien?— preguntó la mamá de Ranma.
—No le mentiré tía, Ranma no ha regresado con nosotros y la situación de Akane es complicada, necesitamos que usted, el tío Genma y mi padre estén aquí.
—Ahí estaremos.
No pudo decir nada más porque la llamada se cortó, tallo su frente y después de mucho tiempo se dio permiso para llorar… soltar todo aquello que había pasado, no podía seguir actuando como la Nabiki de siempre, esta vez estaba llevando mucho peso sobre sus hombros y necesitaba aligerar la carga.
«Ella éxito solo en un sueño, él es un poema que poeta nunca escribió y en la eternidad los dos unieron sus almas para darle vida a esta triste canción de amor.»
El amor es mucho más complicado que una fórmula matemática, ya que para ello siempre hay un protocolo, una solución. Pero cuando se tratan de sentimientos las cosas más inesperadas pueden pasar. En esos momento Ranma abrió un poco los ojos y la luz de sol le molestaba un poco, había escombros a su alrededor y no podía mover su cuerpo ni un solo centímetro. Pero existía algo que deseaba volver a realizar y era regresar a besar esos labios color carmín; no importa que tan alejados estén en ese preciso instante, el volvería a ellos y los besaría con gran ternura.
Removió su cuerpo para poder zafarse y con mucho esfuerzo lo logro… se giró para ver el azul del cielo. Todo le dolía; al parecer se había roto unas costillas, se golpeó la cabeza y sus piernas estaban tan adoloridas que no podía mover un solo milímetro más.
Oh de nuevo ese hermoso azul del cielo, se quedó observando por un largo rato; ya no escuchaba quejido alguno de Kodashi, nunca le deseo el mal, solo quería ayudarla a superar esta horrible etapa de locura.
De pronto el sonido de unos pasos llamó su atención ¿Quién podría ser? ¿Amigo o enemigo? Ranma no se encontraba en condiciones para poder combatir, pero de ser necesario encontraría las fuerzas necesarias.
—Kosashi, niña malcriada ¿Kodashi? —Esa voz le era muy familiar, era el hermano de la rosa negra. Kuno Tatewaki.
La voz cada vez sonaba más quebrada, un nudo en la garganta de Kuno se estaba formando al no recibir respuesta alguna de su pequeña hermana.
—Pequeña, respóndeme…. —Nuevamente la llamaba y acariciaba con mucha ternura su cabello —Esto no es gracioso.
Nada, ningún sonido, ni esa sonrisa de alto impacto que solía tener aquella desquiciada chica. Kuno comenzó a sollozar aferrado a su hermana, era su pequeña.
Por su parte Ranma comenzó a derramar lágrimas, no era insensible. Le dolía todo lo que estaba pasando, muertes innecesarias por simples caprichos. Quizás si hubiese corrido más veloz, sino hubiese dudado. Esos eran los cuestionamientos de Ranma. Pero ya nada tenía solución alguna, su hermana del alma también había fallecido y comprendía a la perfección el dolor de Kuno. Recordar a Ukyo lo puso mal.
—Prometo ser un mejor hermano, no juegues así Kodashi—Kuno aún no se resignaba a la perdida inminente.
No pasaron ni diez minutos y Ranma escucho los pasos de Kuno aproximarse a él, si Kuno lo culpaba y le aplicaba la sentencia de muerte; él la aceptaría.
—Saotome ¿Qué ha pasado aquí?—Se acercó a él y lo miro preocupado.
—K-kodashi ha d-detonado—No pudo decir más, el dolor era demasiado.
Kuno lo miro pensativo y toco su frente limpiando un poco de la sangre con una toallita que tenía en la mano.
—Pido una disculpa por tantos errores cometidos por mi pequeña hermana.
Se levantó y saco su celular—Sí necesitare de su ayuda, encontré un sobreviviente.
Después de aquello Ranma perdió un poco la conciencia, pero era trasladado en una camilla a un hospital cercano, Kodashi era llevada a otro departamento del mismo hospital, debían revisarla y hacer el certificado de defunción. Tatewaki se encontraba esperando noticia alguna, su cuerpo se sentía totalmente cansado, necesitaba de Nabiki a su lado, nunca pensó amar tanto a alguien que no fuese él, la carga en su hombros también era pesada y en sincronía con Nabiki comenzaron a aligerarla con un mar de lágrimas.
Unas horas más tarde le informaron a Kuno que Ranma Saotome tenía tres costillas rotas, la pierna fracturada y una pequeña y nada grave contusión en la cabeza. Kodashi Tatewaki había obtenido una muerte lenta y dolorosa, la rosa negra había tenido la mala suerte de ser perforada por unos oxidados tubos de la construcción y se desangro hasta morir.
El rayo azul de Furinkan tramitó lo papeles necesarios para que pudiese llevarse el cuerpo hasta Nerima, Japón.
Mousse iba llegando al restaurante con Shampoo en brazos. Entro por la puerta trasera y llevo directamente a Shampoo con la abuela.
— ¡Abuela, necesito de su ayuda! —grito preocupado y recostó a su esposa en la cama, ella seguía sin poder reaccionar.
— ¡Porque dejaron desatendido el restaurante, pato inútil! —pronuncio cuando entro a la habitación, pero fue directamente a su nieta al notarla rara.
—Pasaron tantas cosas abuela y Shampoo no reacciona.
Cologne lo miro con preocupación y luego dirigió sus arrugadas manos hacia su adorada nieta, acariciando su cabello. Mousse le hizo un resumen de todo lo sucedido, la abuela noto que mientras el chico pato hablaba, su nieta derramaba pequeñas lágrimas.
—Esto solo tiene una solución Mousse, debemos irnos a la aldea; No podemos seguir aquí ya que Shampoo nunca se recuperará.
—Pero ¿Qué es lo que le pasado?
—Tu esposa está muy afectada por lo acontecido, debemos hacerle olvidar todo, bueno menos tu matrimonio con ella y esos recuerdos buenos que tiene contigo. Y por su bien no debemos volver a Nerima nunca más.
—Pero y…
—Nada Mousse, ese chico también trato de asesinar a mi nieta, por el bien de ella y él. Nunca más deben cruzarse.
Mousse asintió con mucha tristeza, debían olvidar todo lo que les había traído esta bella ciudad. Apurados cerraron el restaurante y empacaron solo lo necesario para marcharse esa misma tarde. Para nunca más volver.
Mientras Konatsu llegaba al hospital del Dr. Tofu, sabía que no había nada que hacer… pero aun así la llevo. Abrió la puerta y la adorable Kasumi lo recibió, aunque la hermosa sonrisa que poseía se borró cuando notó el cuerpo en brazos de Kenza. Uno de los ayudantes del Dr. Ayudo a recibir el cuerpo y así poder prepararlo.
— ¿Pueden cuidarla? Debo ir a arreglar un asunto pendiente. —Kasumi intuía algo malo así que lo detuvo tomándolo suavemente de un brazo.
—Debes pensar en ella, y lo que le gustaría que fuera de ti.
—Y dime… ¿Quién pensó en ella? Aún tenía tantos sueños, era tan joven. —Por inercia las lágrimas brotaban nuevamente.
—Ninguna palabra que yo pudiera usar te dará el consuelo que necesitas, solo te pido que en memoria de ella, pienses las cosas antes de actuar.
—Kasumi, la extraño tanto ¿Qué haré en la noches? ¿Qué haré en el día? ¿Qué haré con mi miserable vida?
En un acto de amor, que solo Kasumi podría tener abrazo a aquel joven. Quizá un abrazo no responda sus preguntas; pero le haría sentir que no está solo.
Akane ya se encontraba despierta y gracias a la ayuda médica había recuperado la vista. Aun no recordaba del todo, pero su familia la hizo sentir querida y en el lugar correcto. Por insistencia del Sr. Tendo dejaron que la pequeña Akane regresara a casa. Todo parecía tranquilo, se estaba acostumbrando a su familia, volvía a practicar artes marciales y cada cosa parecía tomar su lugar en su memoria. Aunque en las noches subía al tejado de su casa, admirar la resplandeciente luna que la hacía sentirse incompleta.
Habían pasado unos meses e incluso Nabiki estaba preocupada porque no tenía notica alguna de Kuno. Aunque era de suponerse su lejanía después de lo acontecido. La mediana de las Tendo convencía a Akane para salir de comprar, ambas estaban intentando seguir adelante después de lo mucho que había pasado. Mousse y Shampoo habían desaparecido por completo, ni una sola nota. Konatsu hizo una ceremonia en honor a su amada y todos estuvieron presentes, era en verdad una lástima que aquella vida se perdiera.
Cuando regresaron a casa, había un cartel pegado a fuera:
«Solo necesito de ti, tanto como tú de mí»
Nabiki miro alrededor y nada, quizá una broma de muy mal gusto hasta que su celular comenzó a sonar.
— ¿Bueno?—contesto curiosa.
—Mi hermosa amada, paso por ti. —Era la voz de Kuno, su corazón latió fuertemente y entonces una limosina negra se paró justo frente a ella.
—El joven Tatewaki ordeno que pasáramos por usted Srita. Tendo.
Hablo el chofer y abrió la puerta para que Nabiki pudiera entrar, aunque ella lo dudo porque Akane estaba solo mirando.
—No te preocupes Nabiki, ve. —Dibujo una linda sonrisa en su rostro y despidió con la mano a su hermana.
Akane vio detenidamente ese cartel, la letra se le hacía muy familiar, lo quito y por reflejo lo abrazo a su pecho mientras entraba. Todo estaba en silencio o calma, algo muy raro para su familia.
Camino hasta su habitación y guardo ese papel como si fuese un gran tesoro, aun si saber su significado. Suspiro lentamente y salió a sentarse frente al estanque. Miro el reflejo del sol sobre él y nuevamente se sintió tan incompleta.
—Akane… —Una voz la llamaba y ella giro lentamente para toparse con unos ojos azules que la miraban fijamente.
No pudo articular palabras porque miraba aquellos ojos, la cabellera negra y ese traje típico de china.
—Aun no me recuerdas— Ranma bajo la mirada mientras se ponía de rodillas para estar a la altura de ella, tomo delicadamente su mano— ¿Puedes sentirlo?
Un leve rubor en sus mejillas apareció, su mano se encontraba en el pecho de aquel chico, sintiendo como los latidos de su corazón se aceleraban y se sincronizaban con ellos. Era raro pero especial, no lo puedo evitar y sonrió.
—Contigo me siento completa—Pronuncio con una enorme sonrisa.
—Perdóname por no haber venido antes contigo Akane—Ranma se acercó más a ella y la abrazo delicadamente.
Saotome decidió que se tomaría el tiempo de sanar su cuerpo, no deseaba que Akane lo viera tan herido, aparte le sirvió para llevar una relación más pacifica con Kuno, ya que lo apoyo en el duelo de la rosa negra. Esa ceremonia fue de lo más personal y solo tres personas asistieron; el padre de Kosashi, Kuno y Ranma. Desde lejos se despidió de su eterna amiga. Ukyo era como su hermana y el solo poder observar de lejos le partió el alma, aun no se perdonaba por no llegar a tiempo.
—Pero ahora estás conmigo Ranma, no vuelvas a irte de mi lado—Akane se aferró al cuerpo de su amado. Este estaba sorprendido porque su esposa lo comenzaba a recordar.
—Nunca más Akane, te amo tanto…—Sollozo abrazándola. Soportar tanto tiempo lejos de ella había sido tan difícil.
—Yo te amo aún más Ranma— Akane alzo la mirada y quedaron tan cerca.
Sus ojos se volvieron a encontrar como la primera vez, tantas cosas debieron pasar para que su amor pudiera realizarse. Ranma acaricio suavemente las mejilla de Akane, ya no tenía miedo de mostrar sus sentimientos, y ya no quería tenerlo. Akane cerró los ojos esperando el tan deseado contacto de sus labios.
En una lenta y delicada unión; Ranma poso sus labios sobre los de ella… una electricidad recorrió ambos cuerpos, justo como en la primera vez. Nada había cambiado, seguían amándose, seguían predestinados el uno al otro desde antes de nacer y nada ni nadie lo cambiaria.
*Fin*
Holi, la verdad estoy muy satisfecha con este final; si tienen alguna duda déjenla en un comentario jeje y si veo que son muchas, haré un epilogo. Pero esta historia ya llego a su final. Gracias por ser tan pacientes conmigo y esperar. "Intenso amor" está en pausa, no me olvido de esa historia porque ¡Claro que la retomaré! Pero todo a su tiempo.
