El plan de Natsuki era escribir un poema durante la hora del receso, pensando que gozaría de un aula vacía durante media hora para ella sola. Sin embargo, el griterío que hay a su alrededor le indica que estaba muy equivocada al pensar eso.
—(¿Cómo voy a escribir algo decente en estas condiciones? Estoy harta, no hay ningún lugar en el que me pueda concentrar...)—se lleva las manos a la cabeza, intentando evocar palabras, rimas o sentimientos que pueda plasmar en el papel.—(Todavía recuerdo ese estúpido consejo que la tonta de Yuri me dio... Amor, amor, amor y amor. ¿Por qué la gente se obsesiona tanto con el amor?)—se queda pensativa durante algunos segundos.—(...Aunque es cierto que es un buen tema para hacer poesía. Eso es innegable. Pero, pensar en la persona que me gusta... N-no me gusta Sayori, pero... ¡Ah, ya sé! Un poema de amor de amistad. Las amigas se quieren aunque no sea de forma romántica, ¿verdad? ¡Es eso lo que yo debo estar sintiendo en realidad!)—dirige el lápiz hacia el papel, con la motivación renovada.—(Bueno, ahora he de pensar algo que pueda escribir... Hm, veamos...).
Intenta recordar los pocos pero bonitos momentos que ha pasado junto a Sayori. Todas las veces que la ha halagado por sus habilidades de repostería, su encuentro en el centro comercial, sus abrazos... No puede evitar ruborizarse al recordar cada instante. Lo que pasa es que Sayori es demasiado buena persona para alguien como ella. No está acostumbrada a un trato tan amistoso y cariñoso... Por eso se avergüenza.
—(He podido escribir un verso.)—agarra la hoja para leerla con detenimiento.
"Me gustaría poder darte las gracias
Por ser mi segunda pata y ala
Y volar las dos juntas entre grandes acacias
Sin que te importe lo que yo sea,
paloma o alcaraván."
—(...Aghhhh, ¡no puedo entregar esto!)—ralla el escrito con el lápiz, y guarda el papel en su mochila.—(Esto es realmente difícil...).
