Como si fuera cierto
Este era el quinto departamento que Soul visitaba en la semana ¡Y solo estaban a miércoles! La mujer de la agencia había ignorado por completo sus especificaciones y le mostraba cada lugar más estrambótico que el anterior. El solo buscaba un pequeño departamento amoblado donde entrara su ropa y su piano, que tampoco era "tan" grande. Con que tuviera espacio para el y el piano, le bastaba. Había viajado desde el otro lado del país huyendo de una ruptura amorosa que quería olvidar… Y según él, y su amigo Black Star, la mejor opción era refugiarse en esa ciudad ubicada en medio del desierto llamada Death City.
-Oiga ¿No tendrá un nido de ratas cualquiera? Estoy harto de todos esos lugares con muebles extraños -se quejó una vez más el hombre mientras salían de otro edificio.
- Señor Evans, usted me pide que meta un piano en un "nido de ratas", no me pida que haga milagros -reprocho la mujer.
- Tampoco es tan grande -gruño metiendo las manos en los bolsillos- ¿Qué hay de ese piso? -pregunto señalando el departamento del último piso que estaba en frente.
- No creo que sea conveniente para usted, renuevan contrato mensualmente -contesto aburrida.
- Ya decidiré yo si es conveniente o no -le dijo a punto de perder la paciencia.
- Subamos entonces.
Una vez arriba, el peliblanco quedó maravillado. Tenía una vista estupenda, muebles absolutamente normales y una habitación extra bastante amplia.
-Me gusta el sofá -comentó al aire mientras se sentaba y la mujer rodaba los ojos- me lo quedo.
Y así, Soul Evans se instaló rápidamente en su autodenominado "nido de ratas", tenía todo lo que necesitaba. Pasaba sus días durmiendo hasta tarde, tomando infinitas copas de vino, comiendo comida chatarra y jugando vídeo juegos hasta el amanecer. Algo así como unas vacaciones sin fecha de término. Todo fue paz hasta que un día tuvo un inusual encuentro.
-¡No puedo creer que toda mi vajilla esté sucia! -se escuchó un grito de mujer desde la cocina.
- ¿Que? -pregunto al aire- ¡¿Quién anda ahí?! -grito pausando la consola y yendo raudo a la cocina.
- ¿Quien eres tu y que haces en mi casa? -pregunto colérica una rubia de brazos cruzados y echando humo por las orejas.
- ¿Tu casa? Mi casa, preciosa -dijo frunciendo el ceño- pague tres meses por adelantado - no muy convencido y aún un poco confundido.
- No, debes estar en un error. Esta es mi casa, yo vivo aquí -relato un poco mas calma y como si le explicara a un niño.
- ¿Como entraste aquí?
- No me cambies el tema, y mejor dime como TU entraste aquí -exigió.
- ¿No es obvio? Con mi llave -contestó con sarcasmo el hombre.
- Esto se acabó, llamaré a la policía -dicho eso camino hacia la sala a tomar el teléfono.
- ¡Haz lo que quieras, tengo mi contrato!
- ¡A la mierda tu contrato!
Soul fue a sentarse de mala gana al sofá. No podía ser posible ¿Cómo diablos había entrado esa mujer en su casa? Mejor llamaba a la agencia y preguntaba si la mujer que vivía ahí tenía algún trastorno mental o algo así.
-¡No puedo tomar el teléfono! -dijo la chica completamente fuera de sí.
- ¿Que? -Soul tomo su móvil y se lo tendió, pero cuando intento tomarlo atravesó por completo- TE ATRAVESÓ ¡Eres un maldito fantasma!
- ¡No soy un fantasma! Estoy viva pedazo de imbécil.
- Atraviesa la pared.
- No haré eso -dijo poniendo los brazos en jarra.
- Solo intentarlo -con un suspiro, la rubia camino hacia la pared y cerró los ojos esperando chocar, pero solo sintió una pesadez y luego estaba en el otro cuarto- Cool.
- Esto no es cool -dijo atravesando la puerta de vuelta- no recuerdo haber muerto, no puedo estar muerta.
- ¿Qué es lo último que recuerdas? -el hombre se sentó en el sofá mientras buscaba algo en su teléfono.
- Yo… No se ¡Pero esta es mi casa!
- ¿Nisiquiera tu nombre? -marco un numero y espero. Mientras tanto el "fantasma" miraba por todos lados.
- Eh… Maka.
- No leíste de esa taza -dijo entre risas- ¿Bueno? Soy Soul Evans, rente hace poco un departamento en la calle principal -hablaba por teléfono, espero unos segundos- no, no tengo ningún problema, solo quería algunos datos sobre el dueño… Esta bien, comprendo. Muchas gracias.
- ¿Y bien? -pregunto ansiosa.
- Efectivamente el departamento es tuyo y tu apellido es Albarn, pero es tu padre el que lo pudo en venta -contó- ¿De dónde me suena tu nombre? -murmuró más para sí que para ser oído.
- Ese hombre -gruño Maka.
Entre tanto, Soul tomo una chaqueta, billetera y se dirigió a la puerta.
-¿A donde crees que vas? -pregunto Maka indignada.
- A comprar un libro de exorcismos -y sin mas, salio.
Mientras caminaba buscando una librería llamó a su amigo Black Star, culpa suya había sido terminar en Death City. Lo había convencido de que le haría bien cambiar de aires y entre charla y charla lo invitó a tomar unas cervezas por la noche en un bar cercano, después todo no se habían visto desde la llegada del peliblanco.
-Buenas -saludo un poco dudoso entrando a una extraña librería.
- Forastero -saludo un muchacho con el pelo en una cola y lentes extraños. Le recordaba a un personaje de los X-Men.
- Eh… Si, llegue hace poco a la ciudad -confirmó alzando una ceja.
- Y no te irás pronto ¿Que buscas, Soul?
- Algo sobre exorcismos o cómo deshacerte de un fantasma -contestó mirando todos- ¿Como sabes mi nombre?
- ¿Importa? Yo soy Harvad. Cuentame ¿Que tipo de encuentro tuviste? -pregunto escrutandolo.
- Pues… Una chica nada cool apareció en mi departamento gritándome por tener toda la vajilla sucia.
- Deuda pendiente -sentenció perdiéndose entre los estantes.
- ¿Deuda pendiente? Si sabes tanto mejor podrías ayudarme… Eh… Harvard -derrepente el hombre apareció a sus espaldas causándole un sobresalto.
- Es tu fantasma, viejo, no el mio. Pero esto te servirá -dijo entregándole un viejo y grueso libro.
- ¿Cuanto te debo? -preguntó sacando la billetera.
- Descuida, es un regalo. Suerte Soul Evans - y nuevamente se perdió entre los estantes.
