CAPITULO 2: ¡NO TE RINDAS! ¡NO TE HUNDAS! ESTOY CONTIGO

Todo estaba oscuro. Voces lejanas se podían escuchar pero la niña no lograba identificarlas. ¿En donde se hallaba? Una muñeca apareció frente a ella, la única que le gustaba. La rubia se puso a correr con todas sus fuerzas pero no la alcanzó. Triste, se sentó en el suelo de aquel lugar y se dispuso a llorar cuando de golpe la muñeca cayó en sus brazos. Feliz se incorporó y la abrazó pero al hacerlo sintió que algo no estaba bien. La muñeca se había vuelto sumamente pesada y olía mal.

"¿Qué está pasando?"

Al observarla detenidamente se dió cuenta que estaba rellena de unos gusanos negros y grandes.

La niña la tiró al suelo y salió corriendo. El susto fue tan grande, que olvidó mirar por donde iba y cayó en un profundo abismo aterrizando en una especie de casa vieja y sucia. Algo en su interior le decía que se alejara de allí pero al divisar cierto cabello rubio en la azotea decidió subir.

"Qué sea él. Por favor. Tengo miedo."

A cada lado de la escalera de madera se dibujan extraños cuadros, el suelo estaba recubierto por una sustancia pegajosa que la niña se negaba a tratar de reconocer. Con el corazón a punto de salirse de su pecho, salió al techo esperanzada de ver un rostro familiar y amado pero solo pudo vislumbrar a dos personas besándose apasionadamente. Una pelirroja y un rubio. Su corazón se rompió y quiso correr para el lado contrario pero no pudo, una mano evitaba que escapase.

"Es una pesadilla, solo eso. Pronto despertaré. Esto no puede ser real"

-Helga…

La muchacha abrió sus ojos temerosa. Arnold tomaba su mano con delicadeza, sonriéndole como siempre. Quería tranquilizarse pero había algo en él que le causaba desconfianza. Poco a poco el niño se acercó a ella y la beso. La pequeña emocionada por esto lo rodeo con los brazos, los besos eran juguetones y dulces en un principio pero salvajes y bruscos después.

Arnold empezó a morder su lengua y a apretarla más contra su cuerpo lo cual asusto a la niña. Poco a poco él empezó a llevarla hacia atrás y sin siquiera notarlo él cayó encima de ella. Brutalmente empezó a quitarle la ropa y a besar cada parte de su cuerpo. Helga peleaba luchaba pero parecía que toda su fuerza se había desvanecido.

"No este no puede ser mi Arnold. ¡Él no es así!"

La niña tomo una piedra y lo golpeó en la cabeza.

-¿Qué te pasa Helga? Creí que esto era lo que habías deseado toda tu vida. ¿Porqué me golpeas?-sonrió el malvado Arnold.

-Tú no eres mi amado. Él no haría algo para dañar a otra persona. Eres falso. Aléjate de mí. ¡Aléjate!

-Él ya no te quiere, ¿por qué no disfrutas y aprovechas de lo que ahora puedo hacerte antes de que salgas?

-Es mentira, él si me… ¿aprecia?

-Tonta, sabes muy bien que ama a Lila. Tú eres solo un juguete. Solo para eso sirves, para jugar y pasarla bien.

-No, cállate. Eres un maldito, tú no eres él. ¡Cállate!

-Vamos, eres una niña realmente fea y como mujer dejas mucho que desear. ¿Quién se podría fijar en ti? Deberías agradecer poder pasar una noche conmigo. Aunque sea falso, como tú dices.

- Puede que no sea bonita pero puedo pensar y me sé defender muy bien.

- ¿Defenderte? De ser así, no estuvieras aquí. Acéptalo, es lo que aparentas ser. En un momento real de peligro eres una inútil.

Una niebla oscura empezó a rodearlo a medida que este avanzaba hacia Helga.

-Oscuridad…

-Ven conmigo hacia la oscuridad. Nunca recuperaras tu inocencia. Nunca lo harás. Te prometo que no te vas a arrepentir… Si vienes conmigo, todo estará bien. No habrá dolor, ni recuerdos. Ven…

La niña se horrorizo al ver que de la cabeza del supuesto Arnold salían dos cuernos y unas alas negras.

"Pero ¿qué está pasando?"

-¡Noooo! Déjame en paz.

-¡JA JA JA JA JA JA JA JA!

La rubia se levantó y observó que la sustancia viscosa sobre la que se encontraba era sangre. Asustada empezó a correr y llego hasta el filo de la baranda. Las tinieblas que rodeaban al falso Arnold se acercaban, consumiendo todo a su paso. No teniendo otra opción Helga salto al vació.

A medida que caía escuchaba unas voces desconocidas para ella:

-Tenemos que intervenir

-Está muriendo

-Perdió mucha Sangre

-Pobre criatura tan joven…tenía toda una vida por delante.

-Rápido, entro en paro cardiaco.

-Hicimos todo lo posible. Ahora todo depende de ti.

-Entró en estado de coma.

-No les damos muchas esperanzas.


El golpe seco de su cuerpo contra el suelo, la hizo comprender que había aterrizado. Abrió sus ojos temerosa de encontrarse frente a esa horrible oscuridad de nuevo pero no vio nada.

"Estoy sola. Siempre estaré así, nunca saldré de aquí"

-¡No pienses eso!-gritó un chico que a lo lejos se acercaba a ella corriendo.

-¿Otro demonio? -se angustió la niña mientras se paraba para enfrentarlo.

Antes de que él pudiera acercarse una ráfaga de viento la envolvió y se la llevo depositándola en arenas movedizas repletas de escarabajos, arañas y podredumbre.

-¡No! ¡Auxilio! Sáquenme de aquí-gritó Helga desesperada.

-Eres presa de tus propios pensamientos y emociones-se escuchó- Nunca saldrás de aquí. El chico que amas esta con alguien más. Aunque despiertes todo estará mal. La vida de todos sería mejor sin ti. Tus padres no te quieren, ni te querrán. No vales nada. Húndete. Déjate morir.

Aquellas ideas negativas poco a poco inundaron la cabeza de la pequeña. Quizá sí era mejor dejarse morir. Ya no podía luchar más, peor si nadie la apoyaba. Eso era demasiado para ella. No sabía dónde estaba, y nadie venía a ayudarla. Sabía que si salía de allí, las cosas no iban a mejorar, y tampoco se creía tan fuerte como para luchar contra ese mundo oscuro que deseaba consumirla.

"Es lo mejor… Nadie me necesita, ni me extrañará…Solo debo morir…"

Tiró su cabeza hacia atrás y poco a poco se fue hundiendo. Un esqueleto con alas se acercó a ella.

-Así me gusta. Ya no representas peligro para mí. No eras tan fuerte como lo predijeron-el espectro sonreía demoníacamente.

Helga se hundía esa cosa estaba a punto de tomar su mano cuando una flecha atravesó el corazón del demonio.

-¡Entrometido! Tú no deberías estar aquí. Tú y tu amiga debieron de haber muerto. ¡Aaaahhh!-gritó el esqueleto antes de explotar y desvanecerse.

-Así que estás sola, eh. Tus pensamientos casi te matan. Debes tener cuidado con ellos. - el muchacho que antes había intentado alcanzarla se acercó y la sacó. Los dos se quedaron observando y ella sin poder más se desmayó.


Y con esto terminamos el segundo capítulo de esta interesante historia...

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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.