¡Sorpresa! ¡Dos días consecutivos de capítulos!

¡Disfruten! ¡Besos!

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"En este mundo, no hay peor dolor que el de la soledad"

Al llegar detrás de las montañas Hokage, Misato vio que el Tercer Hokage estaba de pie esperándola mientras vestía sus túnicas blancas y sombrero de Hokage. Levantó una ceja extrañada debido a que cuando entrenaban, él utilizaba sus ropas de combate.

− Misato-chan, buenos días – saludó el Hokage

− Buenos días, sensei – respondió Misato – ¿por qué está vistiendo con túnicas?

− Aaa, observadora como siempre – suspiró Hiruzen – pues verás, tengo un montón de papeleo atrasado y tengo que ponerme al día – explicó – además no te vendría mal un día de descanso

− Está bien, ¿pero seguiremos entrenando?

− Por supuesto que sí – asintió Hiruzen para gran alivio de la joven – pero debo irme ahora, nos vemos – se despidió desapareciendo en un remolino de hojas

Misato suspiró profundamente. Si hoy no entrenaba, no tenía idea de qué podía hacer. Quizás debería buscar a Naruto pero descartó esa idea, no podía interrumpir su entrenamiento.

Sin saber qué hacer, la niña regresó a su casa. Abrió la puerta y vio que Haku estaba sentado en el living mirando por la ventana. Al verla sonrió.

− Misato-chan, ¿cómo te va? – saludó Haku

− Hola – saludó Misato – bien, ¿y tú?

− Excelente – respondió a lo que ella asintió

Los dos se miraron sin nada más que decir. Misato tomó asiento a su lado para mirar por la ventana. La puerta principal se abrió de un portazo lo cual llamó la atención de ambos.

− ¡Haku! – gritó una voz masculina

− Aquí estoy – respondió Haku

− ¡Somos oficialmente ninjas de Konoha! ¡Fuimos aceptados y el periodo de prueba fue aprobado! – relató Zabuza triunfal y Haku sonrió ampliamente

− ¡Eso es genial! – chilló Misato dando saltitos

− Ten – Zabuza le dio una banda ninja a su discípulo mientras él se colocaba otra banda

− ¡Hay que celebrarlo! – comentó Misato emocionada – ¡vayamos a la tienda de dangos!

Sin esperar respuesta alguna, Misato literalmente arrastró a ambos shinobi hasta la tienda donde fueron recibidos con amabilidad pues conocían desde pequeña a la pequeña Senju.

− ¿Y qué planean hacer de ahora en adelante? – preguntó Misato luego de pedir dangos y té

− Quiero escalar de rango shinobi lo antes posible – bufó Zabuza – no puedo creer que estoy catalogado como genin, ¡Soy uno de los siete espadachines de la niebla por amor de Kami! – exclamó indignado

− Ya lo sabemos, Zabuza – rio Misato con una gota de sudor en la frente – ¿y tú, Haku? – cuestionó la pelirroja mirándolo

− Mm, no lo sé – contestó Haku nerviosamente

Zabuza miró atentamente a su discípulo, aunque no lo dijera sabía perfectamente su objetivo. No iba a presionarlo, dejaría fluir las cosas pues ahora tenían oficialmente un hogar, una aldea por la cual luchar y defender.

Desde la esquina de la tienda, Sakura Haruno observaba a Misato y sus amigos. Ino Yamanaka la acompañaba pues hacía mucho tiempo que no salían juntas y además necesitaba un descanso luego de los exámenes chunin. Ella estaba perdidamente bebiendo su té cuando vio que Sakura mantenía la vista fija en alguien.

− Frente de marquesina, ¿estás enamorada de Misato? – preguntó Ino fingiendo expresión horrorizada

− ¡¿Eeeh?! ¡No! – chilló Sakura – es que… es que-e – tarmamudeó

− ¿Qué sucede? – preguntó Ino con preocupación dejando de lado su té

− Todavía no puedo creer que no me gradué como kunoichi – dijo Sakura con tristeza

− Sakura – susurró Ino con compasión

− Y ella sí pudo – murmuró Sakura mirando la mesa – ella es una kunoichi talentosa porque es del famoso Clan Senju, descendiente de Shodaime y Nidaime Hokage, hija de dos grandes héroes de Konoha – continuó murmurando entre dientes – y yo solo soy la hija de dos ninjas chunin que no hicieron nada sorprendente – terminó con derrota

− Sakura – llamó Ino seriamente ganando su atención – ¿recuerdas cuándo nosotras jugábamos en el parque y salíamos a tomar helado? Ya sabes, cosas de niños – preguntó

− Sí, lo recuerdo – contestó

− Bueno pues, Misato nunca pudo hacer eso – explicó Ino – según mi padre, desde que sus padres murieron durante el ataque del Kyubi, ella no tenía a nadie y una tía lejana vino a nuestra aldea para hacerse cargo de su cuidado – Sakura la miró sorprendida – se fue de la aldea por unos años y durante ese tiempo entrenó arduamente, luego volvió unos meses y yo misma la vi en los campos de entrenamiento entrenando o estudiando en la biblioteca – explicó Ino – sabes, cuando alguien nace en un Clan Noble se deben cargar con muchas expectativas y siempre deben mejorar cada vez más. Por supuesto que yo he nacido en un Clan Noble pero mi Clan no es tan exigente como el Clan Senju además se rumorea que Misato tuvo que entrenar desde pequeña debido a que unos ninjas bandidos la persiguen por su herencia – terminó de explicar Ino – así que imagina con todo lo que tiene que cargar

− Oh, no sabía eso – dijo Sakura avergonzada

− No te preocupes, frente de marquesina – sonrió Ino – todos le hemos tenido envidia incluso yo – se señaló a sí misma con una sonrisa pícara – pero también hay que comprender que no todo fue un lecho de rosas para ella y que todo lo que tiene ahora es producto de sus entrenamientos sin descanso

− Tienes razón, Ino-cerdo – sonrió Sakura

Luego de unas horas

Misato caminaba lentamente por el centro de la aldea mientras pateaba una pequeña piedra en señal de aburrimiento pues Zabuza y Haku habían sido llamados para una misión y desde entonces estaba caminando sin ir a un lugar en concreto.

Sin saberlo, de repente estaba frente al Compuesto Uchiha. Ella miró la entrada del Compuesto, cintas amarillas bloqueaban la entrada y desde su lugar podía ver la forma de cadáveres que había sido dibujado. Misato cerró los ojos respirando profundamente. Tantos recuerdos inundaban su mente.

Itachi

Misato apretó los puños con fuerza, tanta injusticia le fue otorgada. Nadie merece el profundo odio de la familia. Ella deseaba poder hacer algo para salvarlo, lo haría pero más adelante.

Sin más, se retiró del lugar para evitar revivir momentos dolorosos. Una vez más, Misato se dirigió sin rumbo por las calles de la aldea. Mirando los rostros de los aldeanos pasar y los comercios que vendían variedad de cosas.

Suspiró, no podía ir a la Torre Hokage porque seguramente Sarutobi estaría muy ocupado y la echaría a patadas. Naruto y Sasuke estaban entrenando con sus sensei. Ahora se daba cuenta de la poca vida social que tenía. Podría ir al hospital pero Lord Hokage le dijo que descansara.

De repente, un rostro llegó a su mente. Hinata. Quizás podría estar en su compañía. Con una nueva determinación, Misato se dirigió a paso veloz hacia el Compuesto Hyuga. Como siempre, dos guardias estaban vigilando la entrada. Sorprendentemente, Ko Hyuga no estaba allí.

− ¿Qué deseas? – preguntó un guardia sin emociones

− Busco a Hinata Hyuga – respondí en el mismo tono

− Espera aquí – ordenó mientras se adentraba en el Compuesto en busca de la Heredera

Sin embargo, no fue Hinata quien salió de la casa principal si no Hiashi Hyuga. Miró con extrañeza como le decía algo al guardia y este se iba del lugar.

− Misato-san, necesito hablar con usted – informó Hiashi casi ordenándole

− Por supuesto, Hiashi-sama – asintió Misato siguiéndolo hacia la casa principal

En el trayecto, Misato vio infinidad de pasillos y habitaciones. Una vez más casi pierde el rumbo. Al llegar al despacho del Líder del Clan, la joven tomó asiento. Ambos se miraron en silencio hasta que Hiashi habló.

− Recuerdo que cuando le pedí el favor de que luchara contra mi hija Hinata, usted pidió la posibilidad de discutir ciertos asuntos con el Clan Hyuga por lo tanto soy todo oídos – explicó Hiashi

− Oh, bueno es que ciertamente no tengo una solicitud formal pero le solicito que quite el Sello Maldito de la Rama Secundaria – dijo Misato sin rodeos – tengo razones para hacer este pedido – agregó al ver el rostro incrédulo de Hiashi

− ¿Cuáles serían esas razones? – cuestionó Hiashi sin pestañear

− Tengo entendido que el principal objetivo de este Fuinjutsu es sellar su capacidad de usar el Byakugan cuando mueren, para prevenir que un enemigo aprenda sus secretos. Su segundo propósito es el control de la rama secundaria, ya que puede ser activado a voluntad por un miembro de la casa principal con un sello de mano que sólo ustedes conocen, para destruir las células del cerebro del miembro de la casa secundaria que lleve el sello – comenzó Misato – y como miembro de un Clan Noble es entendible que quieran mantener un control sobre los miembros pero puedo decir con certeza que esta no es la forma de mantener un control debido a que los miembros que llevan este sello desarrollan un odio profundo hacia la Rama Principal llevándolos a no apreciarse como personas, shinobi y lo más importante es que dejan de creer en sí mismos al verse encerrados en una jaula sin salida. Un ejemplo es Neji Hyuga quién ha desarrollado sentimientos de venganza y odio hacia la Rama Principal, y estos signos se los ha podido ver desde pequeño que fue justamente el momento en que el sello le fue otorgado pero no solo hablo de Neji sino de otros cientos de miembros de la Rama Secundaria – explicó Misato seriamente – y es por eso que solicito la erradicación del Sello Maldito, los beneficios de quitarlo serían enormes – terminó la joven

− ¿Cuáles serían esos beneficios? – preguntó Hiashi un tanto afectado por lo dicho

− Los beneficios serían la unión del Clan Hyuga, quizás no en el momento pero con el tiempo – respondió Misato – la sucesión de técnicas que solo son usadas por la Rama Principal podrían ser utilizadas también por la Rama Secundaria y quién sabe pero estos conocimientos podrían salvar la vida de muchos integrantes del Clan

− Lo que dices es cierto y debo admitir que lo sabía pero nunca quise afrontarlo – suspiró Hiashi – además me doy cuenta de que la gente del exterior se percató de las grietas en el Clan Hyuga

− No somos gente del exterior, somos compañeros shinobi y habitantes de Konoha que se ayudan unos a otros – corrigió Misato con una sonrisa

− Este tema debo conversarlo con los ancianos – dijo Hiashi con seriedad – no va a ser fácil pero estoy a favor de quitar el sello – el rostro de Misato se iluminó de alegría – puede tomar meses llegar a un acuerdo

− ¿Lo podrán aceptar así sin más? – preguntó Misato con inquietud

− No lo creo posible

− Entonces dígales, que ofrezco mis conocimientos sobre Ninjutsu Médico que me fueron enseñados por Tsunade Senju, exclusivamente para el Clan Hyuga – Hiashi amplió los ojos sorprendido – si aceptan erradicar el Sello, obtendrán conocimientos especiales y únicos de Ninjutsu Médico además de los beneficios ya dichos

− Excelente, hablaré con ellos pero como te dije tomará tiempo – dijo Hiashi satisfecho

Finalmente, la noche ya había llegado y Misato se despidió de Hiashi Hyuga. Este le ofreció un acompañante hasta su casa pero ella se negó educadamente pues quería despejar su mente mientras caminaba tranquilamente.

Mientras saltaba de tejado en tejado, en una terraza escuchó murmullos y algo le dijo que se quedara escondida a escuchar lo que hablaban. Al instante ocultó perfectamente su chakra.

− Sorprendente, así que esa es la forma verdadera de Gaara ¿no? – habló una voz masculina que Misato reconoció como Kabuto

− Oye, esto está bien – dijo un ninja de la arena rudamente – él era un ninja del sonido – Misato parpadeó confundida

− Sí, está bien – dijo Kabuto – ya cumplió su propósito hace mucho

− Pero creí que él era un ratoncito intentando probar el poder de ese niño Sasuke – habló el ninja de Suna, al aparecer sensei del equipo de Gaara

En ese momento, Misato percibió el chakra de un shinobi de Konoha. Lo reconoció como el sensor de las Preliminares, Hayate Gekko. Lentamente y con cuidado, la joven Senju se posicionó al lado del shinobi de la Hoja. Este reaccionó bruscamente pero Misato lo ató con una versión de sus cadenas finas. Ella le hizo la señal de silencio y este asintió comprendiendo la situación. Ella lo soltó. Ambos escuchaban con atención lo que estos ninjas hablaban.

− Es cierto o lo era, ahora ya no es necesario – fingió reírse Kabuto – verás, la cosa es que me ordenaron atrapar a Sasuke cuando estuviera en el hospital – Misato frunció el ceño – pero yo, bueno fallé esa misión – se rio nerviosamente

− Espera, ¿qué? – cuestionó el ninja de Suna indignado

− Así es – respondió Kabuto – ya han descubierto que soy un agente de la Aldea del Sonido

− Un minuto, si ya saben quién eres y descubren que estás teniendo este encuentro conmigo entonces el plan de destruir a la Aldea de la Hoja estará arruinado por completo – gruñó el shinobi de Suna mientras Hayate ampliaba los ojos horrorizado – yo creí que eras la mano derecha de Orochimaru pero después de que fueras descubierto vienes a encontrarte conmigo de manera indiferente, eres un tonto

− En realidad no descubrieron mi identidad por sí solos, yo se los permití – rio Kabuto mientras jugaba con un kunai – quería ver qué tan lejos llegaría Konoha cuando descubrieran la verdad y aún después de hacerlo sabía que no sería tarde para atrapar a Sasuke

− Eso tenían planeado originalmente los de la Aldea del Sonido así que si están destinados a fallar deberemos retractarnos inmediatamente – dijo el shinobi de Suna con firmeza

− Hn

− Los de Suna actuaremos en el momento indicado – gruñó el ninja – ese es el deseo del Kazekage

− Escucha muy bien, este es el plan que realizarás – dijo Kabuto dándole un pergamino

− Te escucho

− Y recuerda, asegúrate de informárselos tan pronto como sea posible – informó Kabuto

− Sí, lo sé – asintió el ninja

− Perfecto, entonces me voy – dijo Kabuto pero de repente dejó de caminar – yo me encargaré de nuestros pequeños espías

− No, espera – lo detuvo – yo me encargaré como un gesto de fe hacia nuestra lealtad. Lo menos que los ninjas de Suna podemos hacer es tender la mano. Además no son más que unos simples espías, será sencillo – dijo sacando un kunai

Hayate y Misato se miraron. Solo quedaba una cosa por hacer. Misato sacó un kunai especial.

− ¿Ves esto? – murmuró Misato

− Sí – respondió en voz baja Hayate

− Vamos a teletransportarnos a la Torre Hokage – dijo rápidamente la joven – solo mantente tocando el kunai y yo me encargo

− ¿Pero cómo…? – Misato lo interrumpió

− No hay tiempo – cortó la joven cerrando los ojos y ambos desaparecieron en un reflejo rojo

El ninja de Suna y Kabuto fueron a atacarlos en el momento en que los espías se habían teletransportado. El seguidor de Orochimaru apretó los dientes con furia.

En la Torre Hokage

Misato aterrizó sin problemas mientras que Hayate se mareó con intensidad y vomitó lo poco que había cenado. Ella hizo una mueca ante el vómito pero lo entendía, también le había sucedido. Al instante, recordó por lo que habían ido.

− ¡Lord Hokage! – gritó Misato golpeando incesantemente la puerta – ¡Abra! ¡Es urgente!

La puerta se abrió bruscamente dejando ver a Danzo Shimura con aspecto enojado.

− Mocosa, ¿qué es lo que quieres? – preguntó Danzo con ira

− Vengo a hablar con el Hokage, no con usted

− Misato-chan, ven en otro momento – dijo Sarutobi

− Es urgente, sensei

− ¿Sensei? ¿Tanto te has rebajado, Hiruzen? – se burló Danzo – le has estado enseñando a mocosos sin futuro

− Danzo, todas las generaciones son el futuro de la aldea – cortó el Hokage

− Que yo sepa, usted me pidió que fuera su discípula – dijo Misato a Danzo

− No sé de qué estás hablando – bufó saliendo de la oficina y desaparecer entre las escaleras

Ella lo vio alejarse hasta que no sintió más su presencia ni chakra. Miró a Hayate y por suerte se había recuperado un poco. Tenía el rostro pálido pero igualmente se puso de pie.

− Hayate, Misato ¿qué sucede? – cuestionó el Hokage cuando entraron a la oficina

− Vimos a un shinobi de la Hoja entablar conversaciones sospechosas con un ninja de Suna – dijo Hayate

− Es Kabuto Yakushi que finge ser ninja de Konoha, seguidor de Orochimaru y ninja espía del Sonido y el sensei del equipo genin de la Aldea Oculta entre La Arena – explicó Misato ganándose una mirada sorprendida de Hayate – ambos shinobis descubrieron nuestra presencia y ahora mismo creo que están en busca de nosotros. La Aldea del Sonido y La Aldea de La Arena planean atacar a la Hoja durante el Tercer Examen Chunin

− No se preocupen, me encargo yo – dijo Sarutobi tranquilamente

− ¡¿Qué?! – gritó Misato horrorizada

− No grites, Misato-chan – regañó Hiruzen

− Lo siento pero Orochimaru está detrás de todo esto y no dudará en matarlo – exclamó Misato

− Lo sé, es por eso que quiero encargarme de él – asintió Lord Hokage fumando su pipa – después de todo fue mi estudiante, yo me enfrentaré a él pero tengan por seguro que la Aldea estará protegida

− ¿Cómo saben que Orochimaru está involucrado? – preguntó Hayate preocupado

− Estuvo en el Bosque Prohibido, le dio la marca de maldición a Sasuke Uchiha y luchó contra ella – explicó Hiruzen

Mientras el jounin y Lord Hokage debatían sobre la protección de la aldea y Orochimaru, Misato se recostó sobre un sofá bordo que había en la oficina. Estaba muy cansada y no planeaba estar desvelada pero se aseguró de que su chakra le avisara en caso de que Kabuto y el ninja de Suna aparecieran.

Al día siguiente

Misato se despertó bruscamente al escuchar un vaso de vidrio romperse. Se desperezó y miró al causante del ruido.

− Lo siento – se disculpó la secretaria el rostro de Misato – Lord Hokage está en una importante reunión con el Consejo

− Está bien – murmuro Misato yéndose

Subió hacia las montañas Hokage, y se sentó en la cabeza del Primer Hokage. Tomó una posición de meditación y dejó que sus pensamientos fluyeran. Luego de unos minutos, detectó el único chakra de Naruto y sorprendentemente su sensei Jiraiya. Con mucha emoción, dio un salto y descendió de la montaña aplicando chakra a sus pies.

En un campo de entrenamiento

Jiraiya estaba sentado en una manta muy tranquilo y relajado mientras una sombrilla lo protegía del sol. Él observaba cada movimiento de Naruto, el chico que actualmente entrenaba. Ahora mismo, estaba gastando su chakra. Planeaba enseñarle un jutsu muy especial.

− Muy bien hecho – sonrió Jiraiya cerrando su abanico

− ¡Sí! ¡Tal como creí! – festejó Naruto respirando pesadamente

De repente una mancha roja se avecinó sobre Jiraiya tirándolo al suelo.

− ¡Aaaa! – gritó Jiraiya cuando lo derribaron

− ¡Jiraiya! – chilló felizmente Misato – ¡Hace cuánto no te veía! – lo abrazó

− ¡Misato-chan, querida! – sonrió Jiraiya abrazándola con fuerza

− ¡Oiga, Ero-sennin! ¡Suelte a Misa-chan! – gritó Naruto alejándola de él

− ¡Pero, pero! – intentó explicar Jiraiya

− ¡Usted es un viejo pervertido! ¡No permitiré que la toque! – exclamó Naruto poniéndose de pie frente a Misato

− Naruto – llamó Misato con una gota de sudor

− ¡Así son los viejos de ahora!

− Naruto

− ¡Todos pervertidos! ¡Espían chicas en los baños termales!

− Naruto

− ¡Deberías agradecerme que te protejo de viejos así… ¡Aargh! – gritó Naruto con dolor al recibir un coscorrón en la cabeza

− Estoy tratando de explicarte que Jiraiya fue mi sensei cuando era más pequeña – dijo Misato

− ¡Wow! ¡Entonces voy a ser muy fuerte, dattebayo! – sonrió Naruto

− Basta de charla, como decía – Jiraiya fingió toser – Naruto, parece que has agotado todo tu chakra común – sonrió – ¡Ahora ya puedo enseñarte la técnica!

− ¡Sí! ¡Había esperado eso todo el día! – exclamó Naruto

− ¡¿Qué técnica?! – preguntó emocionada Misato

− Primero te mostraré cómo se hace, observa con atención – ordenó tomando posición, se mordió el pulgar e hizo una serie de sellos que Misato reconoció como una invocación – ¡Kuchiyose no Jutsu! – plantó la mano en el suelo

Una gran bola de humo nubló la visión de ambos jóvenes y cuando se despejó un gran sapo pudo verse. El sapo le entregó un pergamino de invocación con su lengua. Naruto lo tomó diciendo lo genial que era y espectacular. Jiraiya sonrió complacido.

Misato estaba a punto de comentar algo cuando de repente desapareció. Ninguno de los otros dos ninjas se dio cuenta pues estaban muy concentrados en el contrato de invocación.

Ella fue absorbida, la misma sensación como cuando se teletransportaba. Finalmente llegó al lugar donde había sido invocada por alguien.

Bienvenida – dijo una voz profunda y masculina

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¡Espero que les haya gustado! ¡Saludos! :*