-vamos adentro, a ver si nos ataca otro dragón - gritó Quirón a las dos familias y los pocos sátiros que habían presentes.
- ¿Qué se sintió ver a sus grandiosos y poderosos padres en su época de oro?- preguntó Percy a Alex, Silena y Thales.
- por mi parte, bien. Conocí más facetas de mis padres... Y que ustedes dos no perdieron el tiempo con Thales - explicó Alex, provocando el sonrojamiento de sus progenitores.
Percy empezó a reírse, hasta que habló Silena. – cállate, vos seguramente apuraste tu casamiento con mama para lo mismo; no me hubiera gustado ver la cara de la abuela Atenea si no lo hacían casados. - ahora fue el turno de percy de parecer un tomate.
- mamá ¿Podemos ir a jugar con las ninfas del agua del lago? - preguntó Charlie casi suplicando, mientras hacia la misma cara de foca bebe abandonada de su padre. Su hermano menor, Eneas, lo miraba divertido.
Annabeth gruñó levemente - está bien... pero... ¡Eneas! ¡Vigila a Charlie!
- viejo, no puedo creer que ni llegues a los 11 y ya te gusta coquetear con ninfas, eres peor que el abuelo Poseidón - dijo el menor caminando al lado de su hermano.
- ¿un galante seductor?
- no ¡un idiota arrogante! Y encima haces que mamá me mande a vigilarte.
- bueno che, eso no es mi culpa. Que mamá no se dé cuenta que no necesito niñero es otra cosa.
Eneas se pudo rojo de la furia - ¡Pero si ni siquiera puedes evitar problemas sin mi ayuda! ¡Gran imbécil! ¡La última vez que te deje solo por 2 minutos casi te arranca la cabeza un grifo!
Silena y Alex estaban caminando por los campos de entrenamiento: Él le contaba a ella cosas que vio en el pasado.
-cuando vi a papa me sentía morir. Si no fuera por la Piper del pasado, probablemente, lo estaría.
- ¿¡Es enserio!? ¡Jajaja! - las hermosas carcajadas de Sally se oyeron por todo el lugar. Siendo reconocidas por un hijo de Apolo.
Adrián siempre fue un idiota, y lo seguirá siendo.
Tenía el pelo rubio y los ojos de un fuerte azul claro. Alto e intimidante, bueno en combate, y el mejor de los guerreros de Apolo. Pero a comparación con Alex, estaba más enclenque.
- ¡Silena! ¿¡Qué haces hablando con este imbécil? ¡Te prohibí que lo vieras! - se acercó a grandes e intimidantes pasos hacia ambos.
- hola Adrián ¿Cómo estás? ¿Feliz luego de golpear a Silena y darme la razón de que eres una bestia bruta a falta de cerebro? - Alex toco un punto fuerte.
Al instante el rubio se puso rojo de la ira, miro a Sally con una cara de odio puro y trato de atacarla.
- ¡Eres una estupid...!- pero la frase quedo en el aire, cuando Alex, en un rápido movimiento, le dio una patada en el estómago.
- delante mío nunca más insultaras a Silena ¿Escuchaste, gran desgraciado? - Adrián bajo la cabeza - ¿¡Me escuchaste, mierda!? –
-¡sí!
Silena se le acercó y lo miró con ojos de pena - eres un imbécil ¿Cómo vas a golpearme? Pero más idiota fui yo al no defenderme. - se dio la vuelta y camino hasta quedar al lado de Alex, dándole la espalda al rubio - terminamos, olvidaré de mí, no vuelvas a acercarte - luego tomo la mano de Alex y se fueron.
De nuevo en algún lugar de Londres, en el futuro, en la misma casa acogedora, un dios menor y un primordial hablaban tranquilamente.
El primordial, dios del tiempo, Khronos, estaba parado de espaldas, con sus manos apoyadas en un barrote.
Un ventanal alto y grande estaba frente a el, dividido a la mitad por una línea de luz blanca. Tenía miles, millones de líneas atravesándola. Lo que quedaba libre del ventanal era decorado con imágenes móviles de los mejores y peores momentos de los dioses y los humanos.
Atrás de Khronos, un dios menor apoyaba su rodilla derecha en el suelo, y su cabeza la mantenía baja, en señal de respeto.
Por último, sus manos sostenían, delante de él, un báculo con forma de llave antigua.
En la parte superior tenía todo un decorado antiguo, aunque era muy simple, daba un aire clásico. Y en la inferior, pequeñas sobresalientes aparecían.
Tenía el pelo rojo cobrizo cortado en capas hasta la nuca; caucásico, debía medir 1,80, y estar cerca de los 18 años.
Físicamente era bastante robusto. Llevaba una remera blanca, una campera negra, unos vaqueros grises y unas zapatillas rojas.
- Master, Los hechos están ordenados, los tiempos van al orden correcto, la paradoja de la cual nací se ha deshecho.
- Ya estoy enterado, aprendiz. Esperemos que todo siga así.
Luego de un minuto de silencio, el dios menor hizo una pregunta. - Master... Eres el dios del tiempo ¿Por qué no puedes evitar las paradojas, y así evitar nacimientos extraños y muertes impensadas?
-porque hay acciones que ni yo mismo puedo hacer, y soy un primordial.
- entonces ¿hay acciones que simplemente pasan?
- No exactamente, joven aprendiz.
De vuelta en el 2015, después de 4 meses del regreso de Alex. Perséfone ya estaba con una panza enorme.
- pareces de 9 meses... -susurro Hades.
Estaban en verano, en un apartamento en la ciudad de New York.
- ¿¡Me estás diciendo gorda, Hades!? - Perséfone le miro con una cara peor que la de la madre de Hades, Rea, cuando estaba enojada. Pero al instante eso cambió y la diosa hizo un puchero - ¡ya no me quieres porque soy gorda! - unas lagrimitas se asomaron por sus ojos, y de eso pasaron a grandes lagrimones. - ¡eres un desgraciado, infiel, malo! ¡Seguro que ahora que estoy embarazada y no podemos tener sexo te buscaste otra mujer! ¡O peor! ¡Otra diosa! ¡Te odio!
Mientras hablaba empezó a golpearle el pecho con los puños, cosa que no afectaba en nada a Hades. - no digas eso, eres la única para mí.
- ¿¡Y qué hay de la desgraciada de María Di Angelo!? ¡Estuviste más de 3 putos años con ella! - Perséfone parecía una niña haciendo una rabieta infantil, cosa que a Hades le daba ternura.
– Son pasatiempos, la única que siempre me importara por siempre eres tú.
- ¿Enserio? - Perséfone se sonrojó y abrazó a Hades - ¿enserio siempre te voy a importar?
Lo miro con ojos de cachorrito bebe abandonado y algunos restos de lágrimas en sus mejillas.
- obviamente sos la única diosa que me importa - le besó la comisura de los labios, luego las mejillas y por último, la frente. – y con respecto a lo del sexo... Me la estoy aguantando bastante. Pero apenas y estés en una mejor condición - su mano izquierda fue a parar al glúteo izquierdo de ella- te voy a volver a hacer tocar las estrellas.
Para entonces, la reina de los muertos ya estaba completamente sonrojada.
- entonces... Esperemos que dentro de poco nazca.
Y hablando de Roma...
Perséfone rompió bolsa.
Fue como su tuviera un enorme globo de agua en su interior. Y alguien viniera con un alfiler y lo pinchara, la presión que sentía en su cuerpo se fue, una avalancha de relajación inundó su cuerpo, sus rodillas flaquearon, casi se caía si Hades no la hubiera atajado.
El término "romper aguas" está bien usado para esta ocasión. Perséfone andaba con un vestido blanco hasta las rodillas, que literalmente estaba mojado de la cadera hasta el final.
- ¡HADES! ¡Te odio! - gritaba Perséfone sintiendo las contracciones - ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO! ¡Maldito desgraciado de mierda! - ella estaban en la sala de partos.
El insultado estaba en el pasillo exterior, caminaba de un lado al otro como león enjaulado. Ponía las manos detrás de la espalda o adelante. Pero una cosa era seguro: No se podía quedar quieto.
- ¿Tienes hormigas en tu infernal trasero, yerno? - dijo Deméter, apareciendo en una agradable ventisca veraniega.
La diosa de la agricultura se sentó en una silla atornillada contra la pared y miró a su hermano.
- No empieces Deméter. Esperó que no haya complicaciones en el parto - se frotó las manos, hacía un frio terrible - ¿Cuando llegan Ilitía y Artemisa? las diosas de los nacimientos, y de los partos tienen que estar aquí.
-ya hablé con ellas. Desgraciadamente Artemisa no vendrá. Pero nos manda su bendición para que salga todo correctamente - Deméter hizo un gesto incomodo con la cara - pero por otro lado, Ilitía llegara en cualquier momento.
- ¡Perfecto! ¡Simplemente perfecto! - Hades apoyó su cabeza contra la pared. - Zeus y Poseidón deben estar riéndose de mi donde sea que estén.
- probablemente, tu hiciste lo mismo en el nacimiento de Tritón y Hebe.
- fue tan gracioso ver las caras de mis hermanos mientras sus esposas los insultaban. Más que nada Zeus; el malhumorado carácter de Hera sirvió de algo después de todo.
- te doy la razón. Pero desde mi punto de vista fue muchísimo más cómico Poseidon. Anfítrite insultándolo sin fin mientras sostenía su mano. Ella para ser diosa de las aguas tranquilas... ¡Que fuerza que tiene! Nuestro hermano no pudo utilizar su Tridente por un largo tiempo.
Hades suspiro divertido - como olvidarlo. Nunca me había reído tanto de una cara pali-verdosa.
- parecía un pez muerto. Y cuando se asomó a ver entre las piernas de Anfítrite.
- ¡el muy imbécil se desmayó! - Hades y Deméter rieron un poco ante el recuerdo.
- ¿no sería hora de que vayas entrando? - Dijo ella. El batifondo que estaba montando Perséfone ya era exagerado. Nadie puede decir tantas palabrotas tan rápido; y eso a Hades le estaba dando miedo.
- creo que si - se puso pálido. Pero entró al oír un grito de Perséfone. Un llanto de dolor.
-¡Hades! - la diosa de la primavera ya estaba llorando. El nombrado corrió y le tomo la mano.
- ¿Todavía no le pusieron la epidural? –
- ya lo hicimos, pero tardara unos minutos en hacer efecto.- respondió una enfermera.
Él suspiró - ¿muy mal te sientes?
- maso menos, pero duelen las contracciones.
Hades suspiró de nuevo, definitivamente, hoy sería una de las noches más largas de su vida.
5 horas de parto más tarde, una Perséfone algo somnolienta sostenía a su pequeño bebe en sus brazos. Algunas lágrimas de felicidad escapaban de sus ojos.
Nació un varón.
- hola bebe - Perséfone lloraba- yo soy tu mama. Te tuve 9 meses, y ahora no puedo creer que estas acá conmigo
- Hades discretamente sacó una foto con su celular.
Él bebe era precioso. Su piel era blanca trigueña, sobre su pequeña cabeza una leve pelusa roja cobriza le cubría un poco. Tenía los ojos cerrados y dormía tranquilamente. Era la cosita más linda que había visto en su vida.
-Hades, veni.
El rey de los muertos se acercó a su esposa - ¿qué pasa?
- Acércate más – Hades frunció el ceño pero lo hizo, estando a dos centímetros de la cara de Perséfone, ella, viendo la poca distancia, se adelantó un poco y lo besó - Gracias.
Hades no entendía.- ¿Porque?
- por darme esta hermosura - mientras hablaba mecía levemente al bebe en sus brazos.
- que yo sepa no se hacen de a uno, Perséfone. - La nombrada río, y él bebe también, una sonrisa infantil y dulce.
- ¡ay cosita! ¡Se rio! - mientras hablaba acunaba al bebe en brazos.
Su esposo sonrió - es muy tierno.
- ¿Quieres cargarlo?
Palideció - emm... No se... Se me va a caer, parece muy frag - no pudo seguir hablando, le habían encajado al bebe.
En un rápido movimiento acomodo mejor los brazos y sostuvo la cabeza con firmeza. - es... Simplemente increíble.
Ambos le miraban la carita, y lentamente, él bebe abrió los ojos.
Un hermoso lila claro.
Hades frunció el ceño - ¿Qué demonios? –
Algo o alguien hizo un fuerte ruido, se abrió la puerta de entrada, Hades se puso a la defensiva aun con el niño en brazos.
- cálmate, Hades. - Khronos, con su imponente presencia hizo aparición. Llevaba un fino traje negro con corbata y zapatos del mismo color. En sus manos llevaba una pequeña caja envuelta en papel de regalo.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó Perséfone.
- Vengo a hablar con ustedes de alguien importante, él - señalando al bebe.
- ¿Qué quieres de mi hijo?
El primordial tranquilamente se sentó en una silla y empezó a explicar - Desde Hace algunos milenios he estado pensando en conseguirme un asistente. Un guardián que me ayude en mi labor como representante del tiempo.
- ¿Qué tiene que ver él con esto? –
- Quiero que él sea mi aprendiz, cumple con las condiciones.
- ¿Qué condiciones? - preguntó ella.
- Nacer de una paradoja, haber sido ayudado a nacer por un primordial, y tener un color de ojos similar al de su maestro.
- ¿Porque los ojos?
Guardó unos segundos de silencio - Porque son las ventanas al alma, si tienen un color parecido, tendrán algunas coincidencias o sus destinos están entrelazados. Esto solo aplica a dioses y no funciona en todos.
- Pero la decisión no es nuestra, si no de él. Y todavía es muy pequeño para eso. - dijo Hades como abogado.
-es verdad. Pero su destino sera complicado. Cuando cumpla 16 años humanos me apareceré ante él, y le propondré trabajar para mí. Pero mientras tanto... - se acerca a Perséfone y le extiende el regalo. - tal vez necesite esto.
Perséfone desenvolvió el regalo cuidadosamente, mostrando una pequeña caja roja rectangular; al abrirla, una elegante llave plateada yacía sobre el terciopelo negro. Era como las llaves antiguas. Colgaba de ella una cadena del mismo material, como para usarlo de collar.
Era simple, sin ninguna gema preciosa ni detalles muy específicos. Pero muy elegante por su color. Perfecta para un varón.
- Gracias - dijo volviendo a cerrar la cajita- ¿para qué es exactamente?
- ya lo descubrirás - y así como vino, se fue.
Cuando Silena tomó mi mano, sentí como si miles de los globitos de plástico de burbujas estallaran en mi cerebro, y luego, como un muñeco de trapo.
Izquierda, derecha, derecha, izquierda, izquierda, derecha, una escalera, una intersección, el lago de las canoas y para cuando me di cuenta estábamos en el bosque.
Para que entiendan, me jalo por medio campamento para ir al lugar más peligroso del mismo... a veces me he preguntado seriamente si Silena no le faltan algunos tornillos.
Cuando paramos estábamos en un claro con un impresionante lago.
Al rato de jadeos míos de cansancio y sarcasmos de ella, nos sentamos bajo un árbol y empezamos a hablar.
- Gracias - dijo ella en medio de la conversación.
- ¿por?
- por... Todo. Ser un buen amigo, salvarme de Adrián, escucharme, comprenderme... Eres maravilloso.
Yo por mi parte estaba más rojo que mi hermano cuando estaba debajo de la cama de su novia, desnudo mientras su suegro le decía las buenas noches a su hija.
Imaginen como terminó la cosa.
Pero bueno, eso es historia para otro día.
El caso, me estaban ardiendo las orejas. Pero no quería interrumpirla.
Tenía sus mejillas sonrojadas, su pelo rubio estaba suelto, y la cálida brisa de primavera lo ondeaba. Sus ojos reflejaban chispas de felicidad. Ella estaba feliz.
- jeje ¿Lo dices enserio? Cuando pienso en mí mismo solo veo a un idiota tímido que no puede disparar de forma decente una flecha. – y era verdad, la última vez que toqué un arco mi mamá casi me tira una sartén por la cabeza, luego de utilizarla como escudo por mi mala puntería.
Silena se puso seria y se acercó más a mí. - ¿Un idiota puede haber viajado en el tiempo-espacio, sobrevivir en un lugar desconocido para el rodeado de millones de monstruos, sobrevivir a los celos de Jason Grace, haber peleado con un dragón negro y curar a tu propio padre, en menos de dos semanas? pues para mí, no.
Baje la cabeza apenado ¿Cómo es que ella sabía todo eso? Lo más interesante para mí en esos momentos era la pulsera con el símbolo del águila y la paloma...
¿Porque se está moviendo la paloma?
Silena siguió hablando - Alex... Yo... Me di cuenta lo importante que eras para mí cuando desapareciste. En el momento en el que Piper y Jason llegaron al campamento diciendo que no estabas... Sentí que mi mundo caía abajo. En esos momentos... Estaba muy enojada conmigo misma... Porque no pude decirte lo que realmente siento por ti.
- ¿Qué? -fue lo único que pude decir. Luego de eso todo pasó muy rápido.
Y Cuando me di cuenta, Silena estaba besándome...
Silena me está besando. Me está besando a mí.
Ella misma corto el beso, y con toda la cara sonrojada me preguntó - ¿no vas a decir nada? –
Mi cerebro me decía: ¡Despertate! ... Pero mi cuerpo no accionaba.
Estaba demasiado sorprendido para responderle, así que ella lo tomo como un no.
-... Entiendo... Espero que podamos seguir siendo amigos... –
Se paró con lágrimas en los ojos y trato de irse.
Eso me despertó de mi shock - Silena - cuando grite su nombre el corazón me latía a mil por hora, sentía mi ritmo en mis oídos, pero eso no me importaba.
Ella volteo a verme, algunas lágrimas caían de sus ojos, pero me miro sorprendida. Trague la saliva que tenía en la boca, estoy seguro que estaba tan sonrojado como ella. Me quede unos segundos en silencio... Y lo hice.
La atraje hacia mí y la bese. Un rose, tranquilo, normal.
Y con eso fue suficiente.
Entre nosotros a veces no es necesario decir palabras. Porque nos conocemos demasiado.
Cuando terminamos el beso ella me miró sorprendida y esperanzada, se acercó más a mí y apoyó su cabeza en mi pecho, mientras yo la abrazaba.
- ¿Desde cuándo tu...? –
- cerca de los 10 años. - ella volvió a sonrojarse.
- ¿Y porque no me lo dijiste antes? –
- miedo... no quería arruinar nuestra amistad... pero eso no importa.
Nos quedamos un rato en silencio... simplemente abrasandonos- entonces... ¿Qué somos?
- mmm... - hice mi mejor cara pensante (ósea, mi mejor cara de idiota) para molestarla un poco.
- ya respóndeme idiota. - decía mientras reía.
- Silena ¿Te interesaría ser novia de este gran imbécil? - la mire a los ojos, era como ver las profundidades del océano, se movía de un lado para otro contento, mientras era levemente iluminado por la luz del sol.
- si - con eso me bastó para volver a besarla.
Y todo hubiera sido perfecto, de no ser por esa "maravillosa interrupción".
- ¡GRACE! ¿¡Se puede saber qué haces besando a mi hija, maldito hijo de re mil puta!? - percy Jackson, el padre de mi novia, apareció de quien-sabrá-donde con una amenazante Contracorriente.
El hombre tenía la furia y la fuerza de diez tormentas en altamar listas para hundir barcos. - ¡Muereeeee! - dijo su grito de guerra, y arremetió contra mí.
Justo en el momento en el que "mi suegro" se acercaba corriendo, tome a Silena en brazos y salimos volando.
Piper estaba riéndose a carcajada libre cuando vio a su amigo y colega, Percy, llegar cubierto de hojas y muy, muy enojado. Prácticamente blasfemando por su yerno.
Cuando la cherokee pudo calmarse se acercó al hijo de Poseidón y le extendió la mano - págame.
Jackson gruñía amenazadoramente, pero se llevó la mano al bolsillo de su pantalón y le extendió 50 dracmas a Piper.
- ¿ahora entiendes porque soy hija de Afrodita, percy? Te dije que nuestros hijos terminarían juntos.-
Piper se sentía la mujer más feliz de todo el mundo.
Y percy el más enfadado.
Annabeth y Jason, que miraban toda la escena divertidos se acercaron a sus respectivas parejas. La primera para calmar a su esposo, y el segundo para besar a su esposa.
- ¡MAMÁ! ¡Charlie me está molestando! - y tenían que aparecer sus hijos. El que grito, Eneas, estaba cubierto de arena.
- Charlie, no molestes a tu hermano o me encargaré yo misma de que no juegues a la PS4 por un mes –
El nombrado palideció, esa consola era su vida, además de las chicas.
- Está bien, está bien. Vamos enano, te ayudo a lavarte. –dijo. Charlie mientras agarraba del brazo a su hermano menor, con dirección al lago.
Un día después del regreso de Alex, las dos familias volvieron a sus hogares correspondientes.
- entonces ¿Le ganaste a papá en una pelea de espadas? - decía Thales, pisando el patio de la casa, luego de fulminar a los monstruos con un par de rayos.
- ¡Si! –
-pero si eres una mierda en la materia –
- digamos que... Estuve practicando.
- ¿Y las espadas qué onda? –
En la cabeza de Alex sonó un disco rayado - ¡se me cayeron en el 2015! – El cherokee estaba que lloraba. - y eran las únicas que estaban perfectamente balanceadas para mi ¡La puta madre! –
- calma, calma hermanito. Seguro que podemos encontrar otra. - El mayor le daba pequeñas palmadas en la espalda, dándole apoyo.
- ¡ALEX! ¡Veni para acá! - grito/llamó el patriarca de la familia desde adentro de la casa.
El llamado no contestó, vio a su hermano y con la mirada preguntó "¿Tienes idea porque me llama?". Thales negó con la cabeza.
Alex fue al comedor, su padre le dijo que le siguiera con un movimiento de cabeza.
Fueron por las escaleras, pasaron por el pasillo principal del segundo piso, al final del mismo, una trampilla en el techo que conectaba con el ático estaba cerrada.
Jason se acercó y la abrió, se desplegaron las escaleras y subieron.
Pregunta: ¿Una sola palabra que describa el ático?
Polvo.
- Muchísimo polvo ¿Hace cuánto que no limpiamos aca? - pensaba Alex, mientras una nube de mugre llego a su nariz, terminando en que empezó a toser y estornudar.
La habitación de por si era bastante grande, un techo a tres aguas de vigas de madera en V a la inversa.
En una esquina en el fondo una ventana dejaba entrar muy poca luz, dándole un aspecto lúgubre al ambiente. Unos viejos sillones que habría que tirar a la basura, desgarrados y llenos de polvillo y telarañas, descansaban sobre una horrible y arrugada alfombra desteñida.
Entre estos dos un gran y extraño cofre de madera y cuero con bordes detallados.
Jason se acerca al cofre, saca una llave de su bolsillo y la metió en la cerradura, la dio vuelta dos veces y el sonido de un "clink clank clink" digno de un nombre chino hizo eco en la habitación.
Abrió la caja mientras su hijo se acerca lentamente. El rubio agarra algo del interior y lo saca.
Aktínes y Kataigídes, las espadas gemelas de Alex, vibraban furiosas en sus vainas por volver con su dueño.
- Luego de la pelea y que desapareciste en el portal del tiempo, Piper encontró estas. Las mantuvo con ella en la cabaña de Afrodita, lejos de sus hermanos y hermanas. Cuando nos casamos y luego nos mudamos aquí, encontramos este viejo baúl, es de las pocas cosas de tu bisabuelo Tom Mclean
. -le extiende las espadas a Alex - desde antes de tu nacimiento eran tuyas estas espadas. No las piedras.
Alex se sonrojó - Gracias papá. Tratare de extraviarlas otra vez - rio risueño y abrazó a su progenitor.
Jason correspondió el abrazó, cuando se separaron le revolvió el pelo corto. - vamos abajo, que me parece que tu madre cocinó algo especial para ti.
- ¡Dale carajo! - bajaron corriendo y se fueron a la cocina, Thales se les unió a los 5 minutos.
La cena estuvo deliciosa esa noche, pollo a la crema con papas fritas, extraña combinación pero deliciosa. Piper recibió miles de felicitaciones por su forma tan rica de cocinar.
Mas tarde, mientras Jason y Alex recogían los platos y lavaban, Piper le hizo señas estilo ninja a Thales para que vaya a buscar el postre a la heladera.
Cuando el menor y su padre volvieron se les hizo agua la boca al ver semejante torta.
- ¿Qué...? - dijo el cumpleañero sin entender nada.
-hoy es 3 de septiembre, Alex. Tu cumpleaños. - le explicó su madre, sorprendida de que su hijo haya olvidado de su propio día.
- creo que el viaje en el tiempo te atrofió el cerebro. - dijo Thales.
Luego le cantaron la canción del feliz cumpleaños (el momento más incomodo de la noche para Alex) y comieron. Por último, hablaron un poco más.
Alex y Piper arreglaron una salida para mañana, ir al bosque y pasar la noche ahí por una tradición cherokee. Pero eso es otra historia.
FIN!
:D
¡al fin termino esto!
No niego que pensaba hacerlo más corto, pero prácticamente más que un extra esto es un capítulo final.
:P Bueno
¿Les gustó?
Díganme la verdad por favor.
Me esforcé mucho con la historia. A los "lectores fantasmas" (que leen pero no comentan) Les agradezco que me hayan leído, también a los que siguen mi historia, y los que me agregaron a sus favoritos. Obviamente tambien a los que dejaron review.
Nos volveremos a ver en algún momento.
Salu2.
KiraAkane.
