¡Hola lectores!

¡Disfruten de este nuevo capítulo!

Yaja Tanimoto : ¡Hola! Gracias por comentar, y sí Zabuza y Haku por fin fueron aprobados. Este capítulo es más largo, ¡espero que te guste! ¡Saludos! :3

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

"El futuro no es algo que se use como excusa, alguien que no puede proteger a un ser amado no puede hablar sobre el futuro"

Cuando Misato llegó al lugar donde había sido invocada, al instante sacó un kunai para defenderse.

− Bienvenida – dijo una voz profunda y masculina – tranquilízate – ordenó viendo su kunai

− ¿Dónde estoy? – preguntó Misato con sospecha

− Estás en Konoha, en el Cuartel Anbu – respondió el ninja

− ¿Por qué estoy aquí? – cuestionó aún con desconfianza

− Lord Hokage me ordenó invocarte aquí – contestó el ninja Anbu con calma – él responderá tus preguntas – dijo yéndose y haciendo una seña para que otros ninjas la custodiaran

Mientras Misato era custodiada por dos Anbu, ella observó el lugar. Era oscuro y un tanto tenebroso. Si estos lugares eran donde trabajaban los Anbu, no deseaba ser uno de ellos. De repente la puerta se abrió, era el Hokage.

− Misato-chan, lamento haberte invocado sin avisarte pero es urgente – informó Sarutobi – como sabrás, al enseñarte el Hiraishin no Jutsu también implica tatuarte la mano derecha – explicó

− ¿Qué? ¿Por qué?

− Para que puedas teletransportarte sin necesidad de dibujar el sello y así tu marcarás los lugares claves con el tatuaje y podrás viajar de un lugar a otro rápidamente – explicó Sarutobi – solo necesitas chakra para dejar la marca del Hiraishin no Jutsu

− Hai – asintió Misato – ¿es tinta normal?

− No, es una tinta especial ninja de Fuinjutsu – dijo Sarutobi – y aquí en el Cuartel Anbu, un cazador especial te tatuará la mano

− Hai

− Nos vemos más tarde, tengo papeleo que hacer – informó Sarutobi – Yugao – llamó el Hokage

El Tercer Hokage se retiró de la sala sin antes murmurarle algo al cazador especial Anbu. La persona entró a la sala mientras se retiraba su máscara anbu. Misato vio que era una joven muy hermosa, tenía pelo largo púrpura y rasgos afilados. También se dio cuenta que era muy seria.

− Siéntate – ordenó Yugao sacando un pequeño bolso

Misato obedeció tomando asiento en un sillón especial para tatuar. Tragó saliva al ver la máquina para tatuar pues tenía una aguja muy grande.

− Tranquila – calmó Yugao – es doloroso al principio pero luego te acostumbrarás – Misato asintió – ¿Cómo te llamas? – preguntó mientras colocaba la tinta especial en la máquina

− Misato Senju – respondió la niña, y la mujer la miró intensamente – ¿Qué sucede? – preguntó al ver su mirada

− Eres la niña que salvó a Hayate – respondió Yugao con una pequeña sonrisa – me ha contado que lo salvaste de una muerte inminente

− Aaa, no es para tanto – se rio nerviosamente Misato – simplemente los dos juntos nos teletransportamos hasta la Torre Hokage

− Le has salvado la vida y eso para mí significa mucho – dijo Yugao serenamente – Arigatou, Misato Senju – la niña asintió aceptando su agradecimiento

Luego de unos minutos, Yugao terminó de preparar la tinta y procedió a tatuar la mano de Misato. La tinta brillaba de un color dorado mientras penetraba en la piel de Misato y esta hacia muecas ante el dolor en su mano. No podía aplicar chakra curativo porque podría afectar a la tinta así que aguantó el dolor hasta que Yugao finalizó el tatuaje.

− Ya está – informó Yugao – ¿te sientes bien? – preguntó al ver la cara pálida de la niña

− Sí, estoy bien – suspiró Misato – ¿por qué no es visible? – preguntó al no verlo

− Básicamente es Fuinjutsu por lo tanto solo aparecerá cuando apliques chakra para marcar un lugar de teletransporte – explicó Yugao

− Está bien, supongo que ya es hora de irme – dijo Misato poniéndose de pie

− Prueba el sello teletransportándote a la Torre Hokage, hasta luego – sonrió levemente Yugao colocándose su máscara Anbu

− Arigatou – agradeció Misato desapareciendo en un flash rojo

Desde su silla, Yugao miró por donde había desaparecido Misato. Era una niña interesante, y se alegraba de que hubiera salvado a su novio Hayate.

Torre Hokage

El Hokage y los jounins estaban reunidos en un salón discutiendo sobre un tema importante. Orochimaru.

− Algunos de ustedes no han oído las noticias pero creemos que Kabuto Yakushi junto a otro ninja de Suna ha intentado atacar a dos shinobi de nuestra aldea – informó el Tercer Hokage – pero afortunadamente ambos han logrado sobrevivir

− Increíble – murmuró Ibiki – ¿quiénes son los ninjas que sobrevivieron?

− Hayate Gekko, un jounin que ahora está en una misión – explicó el Hokage – y una kunoichi genin, Misato Senju

− ¿Qué? ¿Mi estudiante? ¿Qué hacía allí? – preguntó Kakashi preocupado

− Ella pasaba de casualidad cuando los vio hablar sospechosamente, y luego llegó Hayate – dijo Lord Hokage – ambos escaparon cuando el enemigo se dio cuenta de sus presencias

− Yo digo que cancelemos los Exámenes Chunin y vayamos detrás de Orochimaru – sugirió un ninja

− No, no lo creo – negó Lord Hokage – él se mostró ante Anko y mandó la advertencia de que no canceláramos los exámenes. Como saben, estos exámenes han convocado a ninjas de todas las naciones aliadas – explicó

− ¿Qué crees que signifique? – preguntó un consejero llamado Homura Mitokado al Hokage

− Hay dos cosas que sabemos de él, que trae consigo una maldición para la Aldea de la Hoja y que su poder es grandioso – respondió Sarutobi – tal vez tan grandioso como para destruir la Aldea él solo. Ciertamente cualquier aldea preferiría tenerlo de su lado más que como enemigo

− ¡Imposible! ¡Ninguna aldea de la alianza se atrevería a traicionar a otra! ¡Y a unir fuerzas con ese demonio! – exclamó un shinobi alarmado ganándose una mirada afilada del Hokage

− El tratado de alianza solo es una negociación verbal – dijo Kakashi tranquilamente – como lo descubrimos en la última Gran Guerra Ninja

− En todo caso, hasta que no sepamos más todo esto es una simple especulación – dijo Lord Hokage

− Le pedimos información a los Cazadores Especiales Anbu de cada aldea – habló Koharu Utatane, otra consejera – seríamos unos tontos si actuáramos a la ligera. Estaríamos haciendo lo que el enemigo quiere

− Y además – Hiruzen Sarutobi miró a todos los jounin – yo tengo total confianza en ustedes. Cuando sea el momento indicado, reclutaremos la fuerza de la aldea de la Hoja y pelearemos de ser necesario

De repente un flash rojo llegó en medio de la habitación. Misato al ver al Hokage primero, corrió hacia él gritando felizmente que el sello andaba muy bien cortando así el ambiente de tensión.

− ¡Mire, sensei! ¡El sello anda genial! – saltó Misato feliz

− Me alegro que funcione, Misato-chan – dijo el Hokage fumando su pipa – pero hablaremos luego, pues estoy en una reunión – Misato lo miró confundida y se dio media vuelta

Al instante, se sonrojó de vergüenza. El color de su rostro era el mismo que el de su pelo.

− O-oh, lo si-iento – se rascó el cuello nerviosamente – hasta luego – se despidió caminando con rapidez

Luego de ese momento vergonzoso, Misato se recuperó y fue a comprar unas flores para llevárselas a Sasuke y Lee pues le habían contado que Gaara le había roto unas vértebras y que los médicos aseguraban que no volvería a ser un ninja. Eso la entristeció porque un trabajo de recuperación como ese, solo lo podría hacer Tsunade.

Al llegar al hospital, se dio cuenta de que el chakra de Sasuke no estaba. Se había ido. Sakura e Ino también estaban allí. Misato las saludó y la enfermera las guió por los pasillos.

− Así que están aquí para visitar a Sasuke Uchiha – comentó la enfermera – por favor tengan presente que está muy débil, necesita descansar. Su visita debe ser corta, cinco minutos es todo lo que puedo ofrecerles

− Está bien – dijeron al unísono

La enfermera tocó la puerta suavemente.

− Sasuke, ¿podemos entrar? – preguntó la mujer mientras corría la puerta – tienes unas hermosas visitas – y chilló al ver que no estaba – ¡¿Sasuke?! ¡¿Sasuke?! – Misato suspiró con molestia, la mujer abrió el armario con ropa y vio que no había nada – ¡Se llevó todas sus cosas! ¡Esto es terrible, no está en condiciones de andar por ahí!

− Estúpido Sasuke – murmuró Misato – enfermera, no se preocupe seguramente se fue a entrenar para los Exámenes Finales

− ¡No importa hay que encontrarlo! ¡Doctor! – se fue corriendo

En otro lugar

Kakashi Hatake escalaba con dificultad una montaña usando solamente una mano. Al llegar a la cima vio la silueta de su alumno.

− ¿Qué hay? – saludó Sasuke con las manos en los bolsillos

− Finalmente apareciste – dijo Kakashi perezosamente

En el Hospital de Konoha

Mientras Ino y Sakura esperaban sentadas a la enfermera para saber más sobre la desaparición de Sasuke; Misato se retiró para buscar a Rock Lee pues sabía que Sasuke se había ido a entrenar. Llegó a su habitación y vio que no estaba. Sonrió, la enfermera se enojaría. Encontró su chakra en el patio. Misato se asomó por la ventana y vio que estaba entrenando, al instante ella saltó por la ventana.

− ¡Lee! ¡No puedes entrenar! ¡Empeorarás tu condición! – exclamó Misato

− ¡Déjame en paz, por favor! ¡Debo terminar de entrenar! – gritó Rock Lee mientras contaba sus lagartijas

En ese momento, la enfermera junto a Ino y Sakura llegaron. La mujer le dijo que no hiciera eso y Lee le gritó lo mismo que le dijo a Misato. Ambas kunoichi genin vieron cómo Lee sufría.

− ¡No me descarten aún no estoy fuera! – exclamó haciendo más lagartijas con mucha dificultad – ¡Ciento noventa y nueve! ¡Solo una más! – gruñó mientras el sudor corría por su frente

De repente, cayó al suelo sin poder completar las doscientas lagartijas. Misato y la enfermera procedieron a atenderlo.

− ¡Llamaré a un enfermero para que lo levante en camilla! ¡Quédense con él! – ordenó la enfermera mientras se iba a buscarlo

Para aliviar su terrible dolor, Misato le aplicó Ninjutsu Médico en su espalda. Lentamente, el rostro de Lee se relajó un poco. La niña Senju vio con horror los nervios de las vértebras, estaban muy dañados.

− ¿Por qué, Ino? ¿Por qué los muchachos son así? ¿Por qué siempre exigiéndose de más? – preguntó Sakura con tristeza

− Yo qué sé, no soy un muchacho – respondió Ino observando a Lee tristemente

− No soy un muchacho pero me exijo igual porque quiero proteger a los que amo, mi aldea y familia – respondió Misato mientras trataba de aliviar el dolor de Lee – y entrenando cada día más nos haremos más fuertes y capaces como ninja y como persona

Ninguna de las jóvenes respondió nada. Simplemente se quedaron en silencio.

En la Torre Hokage

Hiruzen Sarutobi observaba con cierta nostalgia las fotografías en la pared. Las fotografías de los Hokages que habían sido elegidos en su momento. Fijó su vista específicamente en la fotografía de Yondaime Hokage, Minato Namikaze.

− Lord Hokage – llamó Anko en voz baja

− ¿Qué sucede, Anko? – preguntó el Hokage presintiendo sus inquietudes

− Lo siento, estoy muy… - comenzó Anko pero no pudo terminar

− ¿Muy qué, Anko? ¿Apenada por haber regresado viva del Bosque de La Muerte? – terminó el Hokage – No tienes por qué, después de todo ya no tienes conexión con Orochimaru – la kunoichi miró el suelo recordando a Orochimaru – no hay ningún ninja en toda la aldea que pueda pretender vencerlo, tal vez ni yo esté a su nivel

− Quisiera que Yondaime Hokage y Kenji Senju estuvieran vivos – murmuró Anko

− No digas esas cosas, gracias a sus sacrificios y muertes es que nuestra tierra está a salvo – regañó sutilmente el Hokage – además eso ya pasó, fue hace trece años pero ya no está y eso no puede cambiar – fumó de su pipa – debemos hacer lo que podamos con lo que tenemos – explicó poniéndose de pie

− Sí, señor – asintió Anko

− Muy bien, voy a salir a tomar aire fresco – dijo Sarutobi colocándose su sombrero de Hokage – Anko, no te culpes

La kunoichi miró al líder de la aldea irse mientras ella apreciaba sus palabras. Ese hombre era muy sabio.

En la aldea

Luego de que la enfermera echara a las kunoichi del hospital, Misato aburrida decidió pasear por la aldea. En el camino, se detuvo en varios puestos de dulces para comprar algunos ya que más tarde le llevaría a Zabuza y Haku un par de dulces.

Mientras caminaba vio el edificio de la Biblioteca y ese lugar llamó su atención. Hacía un tiempo que no iba, quizás habrían nuevos libros de Ninjutsu Médico.

La administradora le sonrió en modo de saludo. Misato le correspondió la sonrisa.

Libros, pergaminos y rollos de jutsus abundaban por todas partes. Para Misato esto era un sueño.

Casualmente, husmeando entre los estantes y pergaminos encontró algo muy interesante. Un cartel que decía "Zona Especial" lo cual aquello llamó la atención de la niña. Iba a entrar allí cueste lo que cueste por eso miró hacia donde estaba la administradora y vio que estaba leyendo una revista muy concentrada. Misato sonrió y ocultó su chakra por completo.

Lentamente y sin hacer ruido, ingresó a esa zona. Al principio no había nada especial, era igual que las otras secciones con muchos pergaminos y rollos de Ninjutsu. Algunos Kinjutsu Prohibidos pero nada importante.

De repente, su pie chocó con un rollo bastante viejo. Con curiosidad, Misato lo levantó del piso. Lo abrió, y leyó "Pergamino de Invocación: Serpientes". Aquello era sorprendente. Un pergamino así en la Biblioteca era sospechoso pero era real. Al instante, la imagen de Sasuke llegó a su mente. Quizás le serviría. Ella sonrió.

En la Montaña Hokage

Era el atardecer cuando Misato estaba sentada sobre la cabeza del Primer Hokage mientras se concentraba arduamente en ubicar el chakra de Kakashi y Sasuke. Con su kekkei genkai activo, recorrió la aldea completamente y vio que no estaban allí por ende amplió su rango de búsqueda hasta las afueras de Konoha. Finalmente, varios kilómetros fuera de la aldea estaban en una zona desierta el chakra de ambos.

Ella desactivó su kekkei genkai mientras se ponía de pie. Miró su palma haciendo que el sello brillara y al instante lo último que se vio fue un flash rojo.

Afueras de la Aldea, zona desierta

Sasuke estaba entrenando junto a Kakashi una técnica muy complicada pero poco a poco lograba dominarla. Estaba seguro que la completaría para cuando tenga que pelear contra su oponente, Gaara.

− ¡Sasuke! ¡Kakashi-sensei! – gritó Misato saludando mientras se acercaba

− Misato, ¿qué haces aquí? – preguntó Sasuke yendo hacia ella

− Hola Sasuke, estoy bien gracias por preguntar – dijo Misato con sarcasmo

− Misato-chan, espero que estés entrenando arduamente – sonrió Kakashi a través de su máscara

− Oh, sí – sonrió la joven – he aprendido una técnica poderosa – Kakashi levantó una ceja

− ¿Qué haces aquí, Misato? – reiteró Sasuke con cara de palo llamando su atención

− Pues estuve en la Biblioteca y encontré algo muy interesante – dijo la joven seriamente – he encontrado un jutsu que casualmente es perfecto para ti, Sasuke – él la miró atentamente – ten – Misato le dio el rollo

− Jutsu de Invocación de Serpientes – leyó Sasuke cuando lo abrió y la miró sorprendido

− Espero que te guste – sonrió la joven – sí, lo sé soy genial y me amas – dijo Misato moviendo las manos – tengo que irme, los veo en las Finales ¡Sayonara! – se despidió desapareciendo en un flash rojo

Ambos shinobi miraron con escepticismo la desaparición veloz de la niña. Kakashi miró el lugar donde su estudiante había desaparecido, aquel teletransporte le recordó a su sensei. Minato Namikaze. Sonrió levemente con nostalgia, su alumna había progresado. Supuso que el Tercer Hokage le habría enseñado aquel Jutsu. Nadie más que él, conocía a fondo su utilización.

− Tienes suerte de que te haya conseguido una Invocación como esa – comentó Kakashi mirando a su alumno

− Sí, lo sé – respondió Sasuke – luego le agradeceré por eso

− ¿Sabes lo que tienes que hacer para firmar el contrato?

− No

− Está bien, comencemos – dijo Kakashi con calma

Sin más, Sasuke escuchó atentamente la explicación de su sensei sobre los contratos de invocación, su uso y forma de realizar el jutsu.

En la noche

Mientras vagaba por la aldea, Misato consideró volver a su casa pero recordó que no había estado entrenando su elemento Mokuton por lo tanto se dirigió hacia la zona secreta detrás de las Montañas Hokage.

Ella se ató su cabello en una coleta alta y procedió a entrenar. Hizo todo su calentamiento y comenzó a utilizar su chakra.

− ¡Mokuton: Mokuryu no Jutsu! – exclamó luego de realizar los sellos

Un dragón de tamaño mediano se formó a su lado. Ella lo analizó y era genial pero para la batalla necesitaría algo más contundente. Un dragón gigante.

Nuevamente, practicó sus clones de Mokuton. Luego, luchó contra ellos utilizando su bisturí de chakra e incluyendo el taijutsu especial que Tsunade le había enseñado.

Misato luchó arduamente contra sus miles de clones de madera utilizando todos los jutsus que había aprendido.

Luego de varias horas, Misato venció a los clones de madera y su chakra ya se había acabado por lo que al instante se desmayó por falta de chakra.

Tres días después en el Hospital de Konoha

Misato se despertó bruscamente, una sensación horrible carcomia sus entrañas. Sin poder creerlo, su cuerpo temblaba levemente.

− Oye, ¿estás bien? – preguntó Shikamaru con pereza

− ¿Eh? ¿Qué haces aquí?

− Tienes suerte que esté aquí pues Chouji tiene un severo caso de indigestión y justo vine por aquí – respondió Shikamaru – Naruto también está aquí internado, fue al baño

− ¿Qué le pasó?

− Al igual que tú, mucho entrenamiento provocó falta de chakra – respondió rodando los ojos

− ¡Oigan, vayamos a comer ese canasto de frutas en la habitación de Chouji! – sugirió Naruto emocionado

− Eres cruel, Naruto – sonrió Shikamaru – eso me gusta

− Dame una manzana, tengo hambre – comentó Misato – Oi, Naruto no seas malo pero debo admitir que es divertido – sonrió

− Ten – Shikamaru le dio una manzana

Los tres se dirigieron hacia la habitación de su compañero pero en el camino se cruzaron a Ino y le dieron la canasta con frutas para que la llevara ella. Y sin más, se dirigieron hacia donde estaba Rock Lee.

Misato aún sentía esa terrible sensación de muerte. Un escalofrío recorrió su espalda. La sensación era mucho peor. Naruto abrió la puerta y allí estaba Gaara envolviendo su arena alrededor de Lee.

− ¡¿Qué crees que estabas haciendo, dattebayo?! – gritó Naruto asestándole un puñetazo

− Viejo, tranquilo – dijo Shikamaru tocando su mejilla – estoy usando mi Jutsu de Posesión de Sombras así que lo que le hagas a él, me lo haces a mí también ¿entiendes?

− Oh, lo siento Shikamaru – se disculpó Naruto

− Ahora dinos, ¿qué tratabas de hacer? – preguntó Misato al lado de Shikamaru

− ¡¿Nos dirás que ibas a hacer?! – gritó Naruto apretando los puños

− Iba a matarlo – sentenció Gaara con voz tenebrosa

− Ya lo venciste en la competencia – dijo Shikamaru – ¿cuál es tu problema? ¿No tuviste suficiente? ¿Tienes algún rencor personal contra él o algo así?

− No tengo nada contra él – respondió Gaara con rostro estoico – no es nada complicado, solo quiero matarlo y ya

− ¡Estás mal de la cabeza! – gritó Naruto señalándolo

− Sí, ¿tú crees que puedes ir por ahí haciendo lo que se te pega la gana? – preguntó Shikamaru sarcásticamente – eres un enfermo psicópata egoísta

− Si no se quitan de mi camino, los mataré también – advirtió Gaara peligrosamente

En ese momento, Misato preparó su chakra para luchar si era necesario. Todavía le faltaba recuperarse pero no permitiría que dañara a Rock Lee. Sintió que Naruto y Shikamaru también activaron sus chakras.

− ¡¿Ah sí?! ¡Quiero ver que lo intentes, dattebayo! – gritó Naruto sin miedo

− ¡Tranquilo, cálmate niño! – exclamó Shikamaru – Oye Gaara, te vimos en el torneo pero te advierto que Naruto, Misato y yo tenemos un par de ases bajo la manga. Durante la competencia nos mantuvimos al margen pero hay cosas que no has visto – dijo socarronamente – además de eso, somos tres contra uno así que no seas tonto. Hazme caso y vete en paz

− Se los diré una vez más, si no se quitan de mi camino los mato – advirtió nuevamente Gaara

− ¡Y yo te lo diré una vez más! ¡Quiero ver que lo intentes! – gritó Naruto furioso

− ¡Cálmate! ¡No queremos llegar a eso! – exclamó Shikamaru a Naruto – este chico pelea como un loco o demonio

− Puede pelear como un demonio pero yo también tengo algo muy poderoso dentro – dijo Naruto serio

− Torpe, déjamelo a mí – regañó Shikamaru – ¿qué ganas así haciéndolo enojar?

− Un demonio, ¿eh? – murmuró Gaara – mi demonio es tan real como el de ustedes – dijo mirándolos – desde mi nacimiento, mi desarrollo no fue como el de la mayoría que consideraría feliz. Para asegurar que me convirtiera en el shinobi más fuerte, mi padre usó un ninjutsu en mí otorgándole a mi nonato ser el espíritu de la arena. Yo tomé la vida de la mujer que me trajo al mundo, yo nací siendo un monstruo – terminó Gaara aterradoramente – Su nombre es Shukaku y es la viva encarnación de un viejo monje de Suna que fue sellado en un jarrón

− El bijuu de una cola – susurró Misato

− Sí, algo así como el jutsu demoníaco – dijo Shikamaru – ¿pero usarlo en un bebé aun siquiera antes de nacer? Hombre, eso es tétrico – tragó saliva – oye, tu padre debió ser un hombre fenomenal y debió amarte muchísimo – comentó con sarcasmo

− Hablas de amor – se burló Gaara – no me midas bajo tus estándares. Amor, familia – murmuró – los únicos lazos emocionales que tengo con mi familia son con los que quisiera estrangularlos, el único lazo es el odio. Tras tomar la vida de mi madre al nacer, fui traído al mundo y criado como la salvación de la aldea. Era el hijo del Kazekage, mi padre me enseñó los más ocultos secretos de un shinobi. Me mimó y protegió y luego me dejó ser. Por un tiempo creí que eso era amor, pero fue ahí cuando comenzó todo – explicó cerrando sus ojos

− ¿Cuándo fue eso? – cuestionó Shikamaru entrecerrando los ojos

− ¿Cuándo fue? ¿Vas a decírnoslo o no? – dijo Naruto mirándolo con atención – hazlo, ¿qué comenzó? ¿cuándo? – siguió cuestionando

− Hace seis años, cuando cumplí seis años – respondió Gaara abriendo sus ojos mostrando su locura – mi padre trató de deshacerse de mí infinidades de veces – sentenció tenebrosamente

− Acabas de decir que te mimaba y protegía, ¿qué pasó? – preguntó Misato

− Todos aquellos que son poderosos a menudo suelen tener miedo, el jutsu que me diero al concebirme causa algo inestable en mi mente. Hasta el más tonto de mi aldea llegó a darse cuenta que yo tenía problemas emocionales – explicó Gaara – mi padre, el Kazekage me creó como un arma final pero luego me convertí en una amenaza para los aldeanos que se supone que debía salvar. A los seis años, me convertí en una figura de terror para los aldeanos. Para ellos, yo era un vestigio de un pasado que ellos querían olvidar así que no logré cumplir con el objetivo por el cual me dieron la vida. ¿Cuál era entonces el motivo por el cual seguir viviendo? Por mucho tiempo no pude obtener la respuesta a esa pregunta pero para darle sentido a la vida requieres un propósito. Existir sin razón es lo mismo que estar muerto – sentenció Gaara con dureza

− ¿De qué está hablando este tipo? – dijo Shikamaru confundido y a la vez sorprendido

− Luego con el tiempo la respuesta vino a mí – continuó Gaara – en pocas palabras, mi razón de vivir es matar a los demás. Por años, viví con miedo por aquellos que mandaban a asesinarme pero ahora estoy en paz. Maté a muchos de estos asesinos y mientras lo hacía fue que llegó la claridad de la verdad, yo vivo únicamente para mí y solo me amo a mí. La muerte de mi madre me dio la vida en un principio y es la muerte de los otros la que me sostiene vivo, y hasta me llega a hacer sentir feliz de vivir pero eso no es todo, mientras haya gente que asesinar en este poblado mundo yo jamás desapareceré – finalizó con los puños apretados

Los tres shinobi de la Hoja miraron con atención al ninja de Suna. Naruto comprendía perfectamente lo que se siente estar solo, en ese momento se preguntaba que si Iruka no hubiera llegado a su vida terminaría así.

Misato estaba sumamente concentrada en el chakra del chico de la Arena. Estaba preparada para cualquier movimiento al igual que Shikamaru. Sus cadenas estaban listas para salir a luchar si era necesario.

− ¡Naruto! – llamó Shikamaru al verlo en shock pues estaba sorprendido por lo que Gaara había contado – ¡No te tildes así!

− ¡Baka! – gritó Misato poniéndose al frente de ellos ya que Shikamaru estaba usando su Jutsu especial

La arena de Gaara procedió a atacarlos a muerte por lo que Misato liberó sus grandes y largas cadenas doradas. Deteniendo la arena y luchando por el control.

− Basta, es suficiente – regañó Maito Gai desde la puerta – espera a mañana porque la competencia final va a comenzar. Hoy sería un desperdicio, ¿es eso lo que quieres? – le dijo a Gaara

Gaara se tomó la cabeza gritando hasta que de repente se detuvo, liberó a Lee de la arena y se fue sin chistar pero murmurando palabras inentendibles.

− De igual modo los mataré, solo esperen. Los mataré a todos – amenazó sin preámbulo

Después de ese encuentro extraño, Shikamaru se fue a su casa porque su madre lo había mandado a hacer las compras pero digamos que no las completó del todo y ahora recibiría un regaño. Naruto y Misato pasaron la tarde mirando el cielo y el atardecer consecutivamente. Ambos pensaban en lo que Gaara había dicho.

Finalmente, los dos fueron a cenar a Ichiraku Ramen por sugerencia de Naruto. Extrañamente, Naruto solo comió un tazón de ramen. Misato también.

− ¿Y qué cuentas? Hace mucho que no venías por acá – comentó el dueño de Ichiraku

− Es que había estado en el Hospital, dattebayo – respondió Naruto riendo nerviosamente

− ¿En el Hospital? – preguntó preocupada Ayame, la hija del dueño

− No te preocupes, ya me siento mejor – sonrió Naruto

− Vaya eso es bueno – dijo el dueño preparándole un tazón – Ayame – llamó para que le sirviera a ambos

− Mm, señor chef – comenzó Misato

− Coman, la competencia final es mañana ¿no? – dijo el dueño de espaldas

− Pero – comenzó Naruto

− Solo coman, la casa invita – sonrió Ayame

− ¡Sí, así es! ¡Gracias a los dos! – aplaudió Naruto felizmente

− De verdad, gracias por esto – agradeció Misato con una sonrisa

− No hay de qué

Luego de que ambos comieran aquellos deliciosos ramen con muchas verduras, caminaron por la aldea para despejarse. Ya era de noche pero Misato tenía cierta inquietud.

− Mmm, Naruto – habló Misato nerviosamente

− ¿Qué sucede, Misato-chan?

− Quería preguntarte si podría quedarme a dormir contigo – dijo Misato con nerviosismo – si es que no te importa pero es que mañana es la competencia y quisiera estar con mi mejor amigo

− Misato-chan – susurró Naruto – puedes quedarte conmigo, no hay problema – sonrió

− Gracias, Naruto-kun

Los dos se dirigieron al apartamento. Al llegar, Naruto abrió la puerta con su llave y le dio paso a Misato. Ella entró e invocó desde su pergamino un pequeño colchón.

− Wow, eso es genial dattebayo – dijo Naruto sorprendido

Misato sonrió, y le explicó que solo era un pergamino de invocación donde podía guardar armas ninjas o cualquier otro artículo necesario para una misión o situación en específico.

Después de que cada uno se vistiera en pijama. Naruto en pijama de oso panda con gorrito incluido y Misato con un pijama rosa claro. Ella se rio de su pijama pero le aclaró que le gustaba.

En la noche, cada uno en su cama no podían dormir. Los nervios por la competencia que era al día siguiente estaban latentes en sus mentes. Concebir el sueño era una misión imposible.

− Naruto – susurró Misato audiblemente

− ¿Qué? – murmuró el chico

− ¿Estás nervioso?

− Sí – respondió luego de unos minutos

Sin más que decir, los dos intentaron dormirse ya que mañana sería un día muy importante.

El sonido horrible del despertador, alertó a ambos ninjas que el día comenzaba. Naruto se sentó en su cama con rostro cansado y ojeras notorias. Misato no estaba en mejor estado, su humor no era muy bueno.

− Maldición, no pude dormir nada – se quejó Misato

− Yo tampoco – respondió Naruto suspirando – malditos nervios

Misato preparó un desayuno simple pero nutritivo para que les rindiera en las Finales. Se despidió de Naruto diciéndole que lo vería en el estadio.

Luego de dos horas

La recta final de los Exámenes Chunin comenzaría en unos minutos y Misato esperaba impacientemente la llegada de Sasuke y Naruto. Cada minuto que pasaba era desesperante. De repente, Naruto entró corriendo como loco gritando que unos toros lo estaban persiguiendo.

− ¡Chicos no van a creer esto pero hay una estampida de toros corriendo hacia aquí! ¡Corran, dattebayo! – gritó Naruto desesperado

− Sí, tienes razón no te creo – dijo Shikamaru perezosamente

− ¡Debe haber un millón de ellos corriendo hacia acá! – gritó nuevamente – Oigan esperen, ¿dónde está Sasuke?

− Me pregunto lo mismo – dijo Misato cansinamente – pero ten por seguro que llegará, no se perdería esto por nada del mundo

− Oigan, ya basta – cortó Genma Shiranui, el último sensor – dejen de parlotear ustedes tres, párense derechos y preséntense orgullosamente ante los espectadores – los miró fijamente – ustedes son los héroes de esta competencia final

Luego de esas palabras, Misato cayó en la cuenta de que millones de personas los estaban mirando. Muchas de estas personas tenían expectativas sobre ella y sus compañeros de la Hoja. Ella miró hacia las tribunas repletas de espectadores y sonrió. Le encantaba tener su atención.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

¡Gracias por leer! ¡Hasta la próxima!