CAPITULO 6: MATAR A HELGA. ¿SOY EL OBJETIVO DE UNOS DEMONIOS?
Arnold se encontraba sentado en el despacho del director junto con Phoebe, no sabían cómo explicar lo sucedido. A cualquiera que quisiera escucharlos le hubiese parecido algo loco y díganme quien iba a creer que un esqueleto volador lanzo a Helga desde la azotea y que cuando acudieron a ayudarla una luz rara los mando al suelo. Era algo utópico.
Después de pensarlo mucho decidieron mentir, no querían que creyeran que Helga era una suicida así que inventaron que ella había visto un gatito arriba, quiso ayudarlo, resbalo y cayó. Arnold y Phoebe intentaron ayudarla pero era muy pesada así que bajaron a pedir ayuda.
Pareció que el director les creyó ya que los dejo ir. Arnold solo tenía algo en su cabeza ir a ver a la niña en la enfermería. Al salir observo fuera del despacho a dos personas, una mujer alta de cabello negro y largo y un niño de unos 11 años cabello castaño y ojos claros que lo observaban.
El rubio recordó que de alguna manera el salvo a su amiga e intento agradecerle pero recordó a Helga, eso era más importante. Arnold salió corriendo rumbo a la enfermería mientras Phoebe iba a buscar información en la biblioteca. Definitivamente lo que ocurrió no era nada normal y ella necesitaba ayudar a su mejor amiga antes de que algo como lo que ocurrió en la mañana volviera a suceder.
Helga se encontraba corriendo por un pasillo, sentía que las sombras las perseguían. Se paro para respirar un poco y el mismo demonio que la ataco antes se presento ante ella. La niña intento huir pero no pudo esa cosa la tomo por las muñecas y empezó a atraerla hacia él. Una inmensa boca llena de colmillos afilados pretendía destrozar su pequeño cuerpo.
"Es mi fin"
De pronto un muchacho llego junto a ella y lanzó una flecha a su atacante, ella cayó y él se lanzó a atraparla. La muchacha alcanzó a ver un par de ojos claros sobre ella antes de desmayarse.
Una habitación enorme, un techo poblado de hermosas estrellas y una cama suave como una nube era el lugar donde la niña se encontraba. Poco a poco abrió sus ojos.
"Esta no es mi casa. ¿Dónde estoy? Seguiré soñando"
Se incorporo y empezó a caminar por su aparente cuarto, encontró una ventana y la abrió. Helga casi cae desmayada de nuevo. Se encontraba en un castillo y el panorama era de una inmensa y bella ciudad en las nubes. Rápidamente la niña salió a inspeccionar el lugar.
"No puede ser no me digan que morí al caer y estoy en el cielo"
Entró en lo que parecía ser una sala inmensa, una bella mujer de ojos azules y cabello rubio tomaba una taza de algo que parecía agua mientras veía con cierta sorpresa a la pequeña confundida que en aquel momento entraba al recinto.
-¿Que pasa Ángeles?-preguntó la dama incorporándose y acercándose con preocupación-Te ves mal. Recuerda hija mía que no debes perder tu fuerza, esta noche es tu iniciación, te darán la espada y la cadena de la Luna para custodiarla y te necesitamos sana y fuerte. Así que vete a la cama.
-Perdón, creo que me está confundiendo con alguien más. Mi nombre es Helga, no Ángeles y usted no es mi madre-contesto la niña retrocediendo con cautela.
"Esta señora esta más loca que una cabra, miren que confundirme con su hija"
Una pequeña de ojos verdes y cabello castaño apareció a lado de Helga y tomó su mano.
-Pero ¿quién eres tú? -pregunto la rubia sorprendida y asustada, de pronto la señora había vuelto a su lugar y todo se tornaba difuso.
-Corres mucho peligro, hay cosas que muchas personas se niegan a ver por miedo. La oscuridad esta en cada parte y persigue a las almas buenas y puras como tú. A pesar de que no lo entiendas y no creas en ella, la magia será tu única salvación. Mira.
La niña paso frente al rostro de Helga sus manos y la imagen de aquel lugar cambio completamente.
Era ella, pero a la vez no. La misma cara, el mismo color de cabello. Lo único que la diferenciaba era un hermoso vestido blanco que llevaba y la ceja, que no era única. Parecía un ángel, literalmente.
-¿Quien es ella?-pregunto la niña confundida al verse corriendo desesperadamente.
-Escucha-pidió la extraña muchacha a su lado.
-¡Ángeles! Espera, hija mía-pidió un anciano que huía con la chica.
-¡Vamos padre! Tenemos que correr los demonios nos van a atrapar, esto no puede caer en sus manos-señalo la rubia deteniéndose e intentando vanamente mover al hombre.
Una espada y una cadena cayeron de sus manos al intentar forzar a su padre a levantarse.
-Vete, hija mía-rogó el padre.
-¡No!
-Hazlo, el futuro de la tierra depende de esos objetos. Vete y termina el conjuro. No te preocupes por mí, ¡ve!- ordenó el hombre.
Unas sombras, miles de caballos esqueléticos con demonios alados se acercaron por el horizonte.
-Hazlo, niña corre-la muchacha con lagrimas en los ojos dejo al anciano y empezó a subir por una especie de montaña.
Un círculo con símbolos extraños se podía divisar, la chica entro y empezó a murmurar extrañas frases. Un demonio apareció frente a ella antes de que lograra cerrar su escudo de energía y la agarró por el cuello (ese demonio le resulto extrañamente familiar a Helga).
-Su alteza creyó que escaparía de mi-sonrió el demonio-Nadie escapa de Belzemont. Ahora si no quieres morir como tu padre, desata la fuerza de los objetos.
-Antes prefiero entregar mi vida. Maldito no te saldrás con la tuya, si no soy yo será otra persona.
-¿Quién? Tú eres una niña, a pesar de ser la princesa no tienes descendientes. Nadie podrá ocupar tu lugar, no podrás entregarle protección al mundo.
-De una u otra forma evitaré que propagues el mal.
-Veo que es inútil-el demonio saco una espada rodeada por un aura negra-Tendré que matarte Ángeles y yo que te había tomado cariño.
El demonio atravesó a la niña con su espada y la dejo tirada en el suelo, agonizando. Sonriente tomo los objetos pero al contacto con sus manos la espada y una preciosa cadena se elevaron y desaparecieron en el firmamento dejando una estela de luz dorada.
"Maldición tenemos que seguirlos"
Belzemont intento salir del campo de fuerza para guiar a sus tropas pero al contacto con su energía maligna, una luz se activo y empezó a crecer dentro del círculo.
-¡¿Que está pasando?!-gritó el demonio.
- Creías que te iba a dejar vivir después de lo que le hiciste a mi familia y a mis amigos. No, creo que no. Dentro de pocos minutos esta luz nos desaparecerá a los dos, a ti al eterno castigo y a mí a la reencarnación que liberara las fuerzas de los objetos para proteger a la tierra dentro de 500 años.
-¡A donde tu vayas siempre te seguiré, Ángeles!-amenazó el demonio.
-No lo creo, pero si es así, voy a estar lista.
-Tu alma no se mantendrá pura y limpia durante tantos años, cuando tu inocencia sea perdida te encontraré y me encargaré de matarte.
-No lo harás. Me necesitas para obtener el poder de los objetos.
-No lo entiendes, verdad. Dentro de 500 años mis fuerzas habrán crecido y buscaré la manera de matarte, ya no necesitare el poder de esas cosas, solo destruirlas para que nadie pueda usarlas en mi contra.
-No te saldrás con la tuya… No estaré sola y no me hundiré…-emitiendo un fino suspiro la muchacha cerró los ojos. Había muerto.
-Eso es lo que crees, no importa cómo te llames, ni donde te encuentres. Destruiré tu esencia en cualquier humano que residas y cuando lo haga la oscuridad reinara la tierra.
La luz se tiro encima del demonio y ambos desaparecieron.
Helga estaba pálida, ver su muerte no había sido nada agradable.
-Ahora lo sabes-murmuro la castaña.
-¿Quién eres? ¿Porque me ayudas? ¿Eres acaso un ángel o un demonio?-preguntó recuperándose la niña.
-Me llamo Sakura, hace poco una fuerza maligna se desató en el lugar donde yo vivía. Mis amigos y yo intentamos detenerlo pero fue imposible. En la batalla yo morí. Estoy aquí para advertirte que esos demonios, en especial Belzemont están detrás de ti, buscará la manera de arruinar tu vida, de destruirte, de matarte. El te perseguirá.
-Yo no sé qué hacer, ayúdame por favor.
Sakura solo sonría tristemente mientras desaparecía entre las sombras.
-Helga, cuídalo es un buen muchacho-murmuró antes de desaparecer.
La niña se quedo confusa.
"Cuidar a quien, ni siquiera sabía cómo cuidarse. Después de lo ocurrido, apenas se fijaba por donde caminaba"
Nuevamente escucho unos murmullos que la seguían.
-¡Hay que matar a Helga!–ordeno el demonio al mando.
Miles de demonios con sendas capas negras se abalanzaron sobre ella. La rubia empezó a correr hacia una gran luz.
Cuando abrió los ojos vio sobre ella a un pequeño cabeza de balón sumamente preocupado.
-¿Arnold?-murmuro parpadeando ante la intensa luz que reinaba en la enfermería.
-Me alegra que despertaras, estaba muy asustado, después de lo que paso temía perderte, Phoebe y yo tuvimos que mentir, lo siento no sé como de un momento a otro aparecí abajo, nuestro deber era ayudarte, Phoebe dijo que…
El niño empezó a hablar pero la muchacha no lo escuchaba, solo recordaba su sueño, los demonios, su tortuoso pasado, a la extraña niña, la recomendación que le dio antes de desaparecer y sobre todo el hecho de que debía encontrar esas cosas.
El destino del mundo estaba sobre una niña que en ese momento no sabía que sería de su vida.
Y con esto terminamos el sexto capítulo de esta interesante historia...
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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.
