CAPITULO 8: ENSEÑAME A PELEAR. MAGIA, CORAZONES ROTOS Y OSCURIDAD.
Dos meses habían transcurrido desde la tragedia, los niños jugaban, Helga había intentado superarse y lo había logrado a tal punto que las voces macabras que solía escuchar habían desaparecido. Li entró al grupo de niños fácilmente aunque para Arnold y Gerald, aquel niño dulce y amable les resultaba extraño sobre todo porque todas las chicas de su salón estaban locas por él (incluyendo la novia de Arnold), Gerald se encontraba celoso ya que Phoebe parecía prestarle más atención al recién llegado que a él y el rubio se encontraba confuso.
Todas las tardes acudía a la casa de los Pataki para realizar un proyecto que los había unido desde hace tres semanas. Sus sentimientos eran confusos, sobre todo desde que la rubia se había convertido en la persona dulce y amable que realmente era. Todas las tardes reían, armaban maquetas, carteles, proponían ideas, entre otras actividades. Los padres de la muchacha les daban toda clase de comodidades para estudiar. Terminado parte del proyecto, ella despedía a Arnold desde la puerta con un beso en la mejilla lo que literalmente hacia que el corazón del pobre cabeza de balón estuviera a punto de salirse.
"Pero que me está pasando…No puedo creerlo…Me estoy enamorando de Helga… Si la amo pero y Lila que...No la puedo lastimar…Que hago… Si sigo así las puedo perder a las dos. No quiero eso…Entonces qué demonios hago con lo que siento por Helga"
En cuanto a Helga al igual que Arnold estaba confundida pero no por las mismas razones: Desde que vio a Shaoran ellos no se habían dirigido palabra en clase, parecía que trataban de evitarse, tenían miedo aunque no sabían de qué. Todas las chicas de su salón (incluyendo a Phoebe) trataban de llamar la atención del castaño excepto ella. No entendía porque pero algo en él, la atraía así como algo en ella le decía que tenía que alejarse lo mas antes posible de su presencia. Mientras que con Arnold era algo completamente distinto, tal parecía que el destino se empeñaba en mantenerlos juntos. A pesar de que la rubia sabía que él tenía a Lila como novia no podía evitar sonrojarse cada vez que jugando, él tomaba su mano, la abrazaba o le daba un beso en la mejilla. Esto hacia que la rubia tratara de salir de su mundo y buscara los objetos tan poderosos que los demonios quería destruir.
"No puedo darme el lujo de pensar en cosas tan superficiales…Mis sentimientos por Arnold seguirán igual a pesar de que él sea ajeno...La confusión que me da Shaoran también...Pero el destino del mundo depende de mí...Siento que esas fuerzas malignas van creciendo y aunque solamente Phoebe, me crea voy a ser lo posible para detenerlo"
Li a diferencia de Arnold y Helga no estaba confundido, él sabía bien lo que le pasaba. Tenía miedo de acercarse a Helga porque la primera vez que la vió sintió esa bella sensación que el tenia junto a Sakura y él no quería eso, pensaba que de conocer más a aquella niña el recuerdo de su Sakura se borraría para siempre. Las extrañas cosas que pasaban en la escuela lo sorprendían, aunque el sabia de que se trataba tenía prohibido usar sus poderes, el prometió olvidarse de ellos al igual que de su vida en Japón. Tanto así que llevaba una vida aparentemente tranquila pero sin la emoción al la que estaba acostumbrado vivir. Sin Sakura, sin las cartas, sin su espada, sin sus amigos y sin magia toda su vida se estaba marchitando, aunque muchas veces tratara de ignorarlo.
"Sakura, lamento mucho lo que te paso si tan solo hubiese sido más fuerte para protegerte…Nos hubiésemos salvado. Nunca te olvidare eres lo mejor que me paso…Te amo y siempre te amare"
-Helga, teléfono-gritó Miriam desde el piso de abajo.
-Ya voy mamá, gracias-sonrió al ver a su madre al final de la escalera observando para arriba.
-Alo-contesto la niña.
-Hola Helga, soy Phoebe-contestó una voz algo alterada-tengo algo urgente que decirte. ¿Puedo ir a tu casa?
-Son las 8 de la noche, será mejor que te quedes a dormir aquí. No quiero que estés deambulando por allí y sola-advirtió la niña.
-Está bien, entonces nos vemos dentro de 20 minutos.
Pocos minutos después unos golpes se escucharon en la puerta.
-¡Yo abro, papá!-gritó Helga al ver que el gran Bob se disponía a levantarse.
-Phoebe-sonrió Helga y la llevó a su habitación mientras los padres de la niña hablaban con los Pataki.
-Pasa ponte cómoda-dijo la niña mientras ponía algunos papeles que Arnold y ella habían estado usando para crear ideas, esa misma tarde-Listo ya puedes hablar ¿Qué pasa?
-Bien, recuerdas los objetos que me nombraste-empezó Phoebe mientras sacaba unos libros de su maleta-los demonios, y la princesa.
-Pues si-contestó la rubia con curiosidad observando los títulos de los libros.
"Grandes acontecimientos de Indonesia"
"Leyendas y mitos de la cultura Oriental"
"Leyendas Latinoamericanas y Europeas"
-Encontré varias leyendas que hablan de lo mismo que me contaste, a pesar de que se ubican en distinto tiempo pude ver que hay una diferencia de 500 años-gritó emocionada la pelinegra pero se decepcionó al ver la cara de desconcierto de Helga.
-Helga que no entiendes, son las mismas leyendas relatadas por distintas personas cada 500 años, en una la relata una muchacha japonesa que muere presuntamente por suicidio, en la segunda una chica de Bélgica y una de México.
-Me estas queriendo decir que todas ellas llevaban dentro de sí a Ángeles-pregunto tímidamente la rubia.
-Sí y eso no es todo los objetos que ellas custodiaban eran los mismos que me dijiste: una espada y un collar.
-Entonces estamos en las mismas porque es imposible que eso venga a dar acá.
-Estas equivocada, Helga no escuchaste al maestro Simons en clase.
-Crees que tengo tiempo para escucharlo Phoebs.
-No, creo que no. Bueno pero el dijo que mañana viene a Hilllwood una exhibición de objetos japoneses así que debemos llevar dinero para entrar. Es una especie de excursión.
-Y ¿qué quieres que haga con eso?
-Que no entiendes Helga-se exasperó la pelinegra-revise el folleto y al parecer los objetos denominados malditos son los mismos que tú buscas.
-¡Qué!-gritó emocionada la niña.
-Así es, mañana los veremos. Así que será mejor que prepares lo que sea que tú puedas hacer y los obtengas.
Helga sonrió pero todo se derrumbo en un instante, ella no sabía cómo protegerse de los demonios peor aun proteger los objetos. Esa magia que Sakura le había nombrado en sueños no se había revelado ante la rubia y por primera vez en tantos meses tuvo miedo de caer y de que esta vez nadie la salvara. La rubia volteo a ver preocupada a su amiga pero esta se había quedado completamente dormida, la niña sonrió.
"No debo preocuparla. Estoy segura que si mi destino es custodiar esos objetos algo o alguien se presentara. Es mejor que descanse mañana será un día muy largo"
El timbre para entrar a clases sonó y miles de niños entraban apresurados antes de que el director cerrara las puertas. Afuera de la instalación un grupo comandado por el maestro Simons estaba impaciente, el maestro empezó a tomar lista y poco a poco los niños entraron a un autobús escolar. El viaje fue corto. Los niños empezaron a bajar apresurados, cada uno compró su entrada y empezaron a observar con curiosidad lo que había dentro. Todo parecía interesante y sorprendente para los niños, pero mientras estos atendían a la guía, Helga y Phoebe se separaron del grupo algo que Arnold y Gerald no pasaron por desapercibido.
-Aquí, esta- susurro Phoebe-esas son las cosas.
-Se puede saber que están haciendo-pregunto Gerald sorprendiendo a las muchachas.
-Helga, ¿estás bien?-pregunto Arnold al ver a la rubia completamente pálida.
-Helga...-pregunto Phoebe.
-¡Están aquí!-susurró la rubia-Corran. Están aquí.
-¿Quiénes?-preguntaron Arnold y Gerald confundidos.
-Phoebe llévatelos, es hora de enfrentarlos. Vete estaré bien-susurro Helga mientras sentía como un frió aterrador se llevaba todo su ser.
-Vamos chicos- grito Phoebe arrastrándolos-Helga tiene que estar sola.
Mientras tanto en otra ala de la exhibición, Shaoran observaba una tiara presuntamente de una Hime (diosa japonesa) cuando sintió algo extraño, una fuerza enorme, algo que no sentía desde que llegó de Japón. Presurosamente acudió al lugar donde se vislumbraba a una niña parada frente a un tumulto de sombras que acechaban amenazadoramente.
Helga sentía desfallecer. Definitivamente buscar aquello que la lastimaba había sido un error. Cuando una masa oscura se acerco en forma de mano sintió que alguien tomaba su propia mano y echaban a correr. Cuando ella observo a su salvador por poco cae. Era Shaoran. Llegaron junto al maestro tomados de la mano.
Arnold al verlos sintió como su corazón se rompía.
"Claro por eso quería quedarse a solas, estaba con ese estúpido niño. Era tonto creer que ella sería la única niña que no se fijara en el castaño, pero no te la voy a dejar ella me ama a mí. Ella es mía"
-¿Qué les pasa niños?-preguntó preocupado al ver las caras de susto de Shaoran y Helga.
Antes de que los niños pudieran responder un fuerte temblor ataco la exhibición a lo que todos los estudiantes salieron corriendo en diferentes direcciones, el maestro trató de guiarlos por el pasaje. Solo dos niños se quedaron dentro.
-¡Por Dios!-gritó la rubia mientras veía como una especie de rió negro avanzaba hacia ellos-¡Vamos a morir!
- No digas eso-contestó el castaño-Mientras estés bajo mi cuidado, nada te pasara.
A Helga esta frase le resulto extrañamente familiar pero no pudo recordar porque una especie de látigo color fuego apareció por abajo, tomo su tobillo y la arrastró.
-¡Auxilio!-gritó la niña.
-¡Helga!-Shaoran buscaba desesperadamente algo para romper aquella cosa sus ojos se posaron sobre una especie de espada que yacía entre vidrios rotos y la tomó.
Una fuerte luz se produjo en el instante en que el chico partió parte del látigo que arrastraba a la niña, lo que espanto esa extraña oscuridad soltando a la niña quien se paró y observó sorprendida al castaño. Poco después una cadena se elevaba junto con la espada y se dividían en distintas direcciones.
-¿Que fue eso?-pregunto sorprendido Shaoran.
-Que las joyas al detectar un poder maligno se dividieron. Solo la persona que este destinada a protegerlos podrá encontrarlas-murmuró la niña.
Shaoran y Helga se observaron durante un largo tiempo hasta que el techo empezó a temblar. Iba a desplomarse sobre los niños.
Shaoran rápidamente tomo a Helga en brazos y empezó a evadir los trozos que caían sobre ellos hasta salir. Los dos rodaron las escaleras que daban a la calle ante la atónita mirada de todos. Helga cayó sobre Shaoran. Los dos estaban salvados.
-¡Rápido!-dijo el castaño tomando a la rubia por la mano-tenemos que perseguir esos objetos. Si no esos seres van a destruir toda esta ciudad.
Diciendo esto y ante los sorprendidos alumnos, Helga y Shaoran salieron corriendo. El castaño llego a su casa subió por las escaleras y saco una especie de espada, unas cartas o pergaminos y murmurando algo in entendible para la niña una especie de rayo apareció en el firmamento.
-Esto es extraño, no puedo rastrear esa magia.
-Es porque no es magia, Shaoran. Son demonios-respondió Helga aun sorprendida.
-¿Como lo sabes?
-Larga historia, eso que acabas de hacer con la espada ¿es magia?
-Pues si…bueno no, todos saben que la magia no existe y que...
-¡Basta Shaoran! Necesito que me enseñes a manejarla, a pelear.
-No, yo no puedo. Eso va contra mi promesa
-Escúchame lo que viste en el museo va detrás de mí. Esos objetos están bajo mí responsabilidad. Necesito ayuda. Por favor. Tengo miedo-sollozó la niña.
-Está bien. Lo haré pero con una condición…
-¿Cuál?
-Que me dejes luchar a tu lado-contesto seriamente el niño-Se a la clase de poder que nos enfrentamos y debemos estar unidos, ¿qué dices?
Helga simplemente lo abrazo como hace tiempos no abrazaba a nadie y Shaoran también la apretó contra sí.
-No estás sola-murmuró el castaño.
En eso Arnold, Gerald, Phoebe y el maestro Simons llegaron corriendo a la calle donde habían visto correr a los dos niños. Cual no sería su sorpresa al verlos abrazados.
-Vaya parece que esos dos están bien-sonrió el maestro y llevo a los tres niños lejos de aquel lugar.
Arnold permanecía quieto, silenciosamente pensaba en lo que había visto.
"¿Porque Helga?, acaso dejaste de quererme, que pasa conmigo. Debo tomar una decisión te estoy perdiendo. Tengo que hablar con Lila"
Y con esto terminamos el octavo capítulo de esta interesante historia...
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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.
