CAPITULO 9: CELOS, MENTIRAS, INTRIGAS. ¿QUE ES LO QUE ESTAMOS SINTIENDO?

-Hola Helga-se escuchó una voz que hizo sobresaltar a la pequeña.

-Arnold-volteó a ver al pequeño cabeza de balón que la miraba entre serio y nervioso-Digo, que quieres cabeza de balón.

-Necesito hablar contigo, ¿puedo sentarme a tu lado?-preguntó el pequeño mientras intentaba ver que nadie se subiera al autobús a interrumpirlos.

-Claro, siéntate-sonrió la rubia dejándole el espacio que usualmente Phoebe ocupaba-Phoebe esta resfriada y no podrá venir a la escuela por lo menos en dos días. Pero dime ¿qué te pasa Arnold? Te vez afligido.

-Bien...Este…um…no sé cómo decirte esto-empezó el rubio, en eso un castaño subió al bus y al pasar sonrió a Helga lo que hizo que nuestro amigo perdiera los cabales-¡¿Que tienes tú con Li?! ¡¿Que acaso ya olvidaste lo que sentías por mi?! Esos son los grandes sentimientos de Helga que un día vienen y otros se van ¿Porque desde hace una semana tu y ese, se encuentran en la colina afuera de la ciudad? ¡Tan rápido se te olvido lo que te paso por andar haciendo tonterías en la calle hasta tan alta horas! Responde.

Helga se quedo callada. Todo hubiese esperado menos esa reacción del chico que ella amaba. Le había recordado lo que tanto le costó olvidar.

-¡Eres un estúpido!-grito la niña y con lagrimas en los ojos se bajo dos paradas antes de la escuela.

Arnold se dió cuenta de lo que había dicho demasiado tarde. Cabizbajamente se fue a sentar a lado de Gerald pero antes de hacerlo sintió como alguien lo tomaba por el cuello de la camisa de forma violenta. Era Li.

-¿Qué te pasa? Acaso eres tan ciego para lastimar a alguien que lo único que quiere es ayudar. ¿Quieres saber para qué demonios nos reunimos todas las tardes? ¿Cuál es la causa? Pues lo vas a saber- Li y Arnold se bajaron en la siguiente parada a esperar a Helga.


La rubia caminaba tristemente hacia la escuela, había cometido un error, aún no estaba preparada por lo cual era vulnerable a los ataques de cualquier demonio en especial de Belzemont. No debía haberse bajado del carro pero ya nada podía hacerse. Prefería mil veces enfrentarse a demonios que a las palabras hirientes de Arnold. Una suave lluvia mañanera empezó a caer a medida que la rubia caminaba. El día aparentaba ser tranquilo.

"Tal vez tengo suerte y llegue sin problemas a la escuela"

Una especie de viento empezó a soplar de un momento a otro de manera fuerte, parecía que las nubes de pronto adquirieran un tono oscuro, la lluvia se tornó poderosa y la niña presentía lo que estaba punto de suceder.

-Tiempo sin verte Helga o debería decir Ángeles-sonrió un demonio que para los transeúntes pasaba desapercibido pero para Helga no.

-Belzemont-murmuro la niña secamente-¿Qué quieres?

-Lo único que queremos todos los demonios. La destrucción de la tierra, pero para eso ya sabes que necesito destruir su única protección. Donde escondiste los objetos a tu cuidado. Mis sombras vieron desaparecer las cosas en distintas direcciones y luego a ti huir junto con un muchacho. Dime donde están.

-Por favor-trato de burlarse la rubia mientras trataba de retroceder para echar a correr-Crees que si yo supiera donde están aun seguirías aquí. Hace tiempo que te hubiese mandado al infierno donde perteneces.

-No me provoques muchachita. No sabes de lo que soy capaz-amenazó el demonio enarbolando su espada.

-Ah no, pues demuéstrame lo que puedes hacer-se burló la niña mientras aterrada pensaba "pero que rayos estoy haciendo"

-Supongo que podría herirte y aun así no matarte. Bien porque usted me lo pidió princesa. Sombras-llamó el demonio.

Helga vio aproximarse una especie de masa oscura, no pudo más y salió corriendo perseguida por eso.

"Shaoran donde estas"


Arnold permanecía separado de Li, no le causaba confianza menos aun el hecho de haberlo sacado a rastras del autobús. Es mas ni siquiera sabía lo que hacían parados en una de las esquinas cercanas a la escuela. De seguir así llegarían tarde a clases. Quizá cometió un error con la rubia pero eso era solo su asunto de nadie más. Así seguía pensando cuando a lo lejos observo a una rubia corriendo hacia ellos. Cuál no sería su sorpresa al divisar una masa de sombras que intentaban atraparla. Era algo aterrador de ver.

-¡Shaoran!-gritó la chica al ver a su amigo a lo lejos-Ayúdame.

-El viento, Helga. Usa el pergamino del viento-respondió el castaño.

Helga recordó que el muchacho le había dado pergaminos para protegerse, apenas sabía usarlos pero peor era nada. Saco de su bolsillo un papel y enfocando todas sus energías lanzo el papel al aire.

-¡Listo Shaoran hazlo!-grito Helga.

-Dios del viento responde mi llamado protege a la que por la oscuridad es atacada-invocó el niño enarbolando su espada.

Una corriente de viento se presentó a tiempo para que las sombras no alcanzaran a la niña. Una barrera se expandió alrededor de los niños, protegiéndolos de esa oscuridad. Poco a poco al ver que el fuerte era impenetrable las sombras fueron retirándose o desapareciendo.

Helga sonriente se lanzo a los brazos de Shaoran.

-Lo logre, lo logre Shaoran. Viste pose toda la energía sobre el pergamino, pero porque trajiste tu espada sabes que el director no te dejara entrar si te ve así-observo preocupada la rubia.

-Si pero es que no pensábamos entrar a la escuela. Además es demasiado tarde, para los tres-recalcó el niño. Haciendo que la niña se fijara en cierto cabeza de balón que veía todo atónito.

-¿Que hace el aquí?-murmuro resentida-¿porque lo trajiste Shaoran?

-Ustedes necesitan hablar, pero primero debemos irnos-sacando su espada el muchacho formó a su alrededor un circulo lleno de luz. Los tres niños desaparecieron del lugar. Poco después se materializaron en una especie de colina, tranquila donde no había nadie. Li intento dejar a los rubios solos pero tal parecía que a Helga no se le era fácil perdonar pues prefirió entrenar.

Casi medio día lo emplearon en concentración mental, sentados en diferentes partes del prado ante la mirada curiosa de cierto cabeza de balón ambos trataban de concentrar su magia, una especie de aura azul rodeo al castaño mientras que a Helga un halo rojo fuego empezó a rodearla. Ella se sentía en paz, tranquila hasta que sintió que alguien le tiraba una cubeta de agua fría, literalmente.

-¿¡Pero que demo…!?-abrió los ojos la rubia y observo a Arnold asustado con cubeta encima.

-Te estabas quemando yo te vi, una cosa roja te empezó a rodear-se excuso el rubio.

Helga estuvo a punto de golpear al amor de su vida cuando escucho una risa. Era Shaoran quien al verla empapada no aguanto las ganas y se puso a reír.

-¡¿Te estás burlando de mi?!-preguntó Helga amenazadora.

-No de ti, sino de los litros de agua que te cubren-sonrió el niño.

-Pues haré que te tragues tus risas-sonrió la niña y olvidado el descuido del rubio se lanzo sobre Shaoran para practicar las peleas cuerpo a cuerpo.

Patadas, puños, rapidez y mucha risa rodearon a los dos muchachos. Hubo veces en que los dos caían rodeando y al final Helga quedaba sobre Shaoran lo que provocaba los celos de Arnold y el sonrojo de Li. Así, entre celos, alegría y luchas pasaron el resto de la tarde hasta que ninguno de los dos pudo mover un solo músculo. Shaoran al ver esto decidió que era suficiente, se disponía acompañar a Helga a su casa pero al ver la mirada amenazadora de Arnold pensó inventarse una mentira para dejarlos solos.

-Bueno será mejor irnos ya se está haciendo muy tarde-empezó el castaño-Helga te importaría que no te acompañara a tu casa hoy.

-Pero ¿Por qué?-pregunto la rubia sorprendida.

-Es que tengo que hacer unos mandados. No te preocupes tienes a alguien quien te acompañe-sonrió este y tomando su espada y mochila el castaño se empezó a alejar.

Helga observó a Arnold y luego se dio cuenta demasiado tarde que su amigo los había dejado intencionalmente solos. Los dos rubios empezaron a caminar, el cabeza de balón le pidió una explicación más detallada de lo que pasaba, la niña indiferente le contó parte de la verdad.

-Entonces Li te ayuda a protegerte-preguntó el rubio.

-Si, es muy bueno conmigo y me tiene mucha paciencia a pesar de que muchas veces sin querer lo hiero con mis ataques-respondió secamente la pequeña.

-Y las peleas cuerpo a cuerpo. Kung Fu verdad. Eso ¿no te lastima digo no te duele?-intentó Arnold seguir con la conversación.

-Shaoran jamás haría algo para lastimarme-fue la única respuesta de la niña.

-¿Como lo sabes? Apenas lo conoces. No sabes de su pasado ¿Porque confías tanto en él?-pregunto el cabeza de balón tratando de sonar tranquilo.

-No lo sé, la verdad es que jamás le he preguntado nada de eso-respondió la chica.

-Pues deberías hacerlo, no sabes porque se fue de su país, si era un asesino a sangre fría. O un mujeriego que se aprovecha de tu ingenuidad.

-En primer lugar no soy ingenua y en segundo lugar tú viste lo que hizo hoy, eso no fue mi invención ni la de él así que deja de intrigar en contra de Shaoran porque si vas a seguir así prefiero irme sola-contestó la rubia.

-Lo siento. Es solo que me saca de mis casillas verte con él. ¿Porque no recurriste a mí?

-Ten cuidado cabeza de balón, si tu novia la Señorita Perfección te escucha podría pensar que estas interesado en mi-ironizo la rubia.

-Ya no somos novios-susurro Arnold.

-¿Que dijiste?-se detuvo la chica a pocos pasos de llegar a su casa.

-Que ya no somos novios, termine con ella el mismo día que te vi abrazada con ese, después de la exposición y el desastre en el museo Chino.

-Pero ¿Por qué? Creí que la amabas ¿No era ella el amor de tu vida?-pregunto entre alegre y sorprendida la chica.

-Era eso lo que creía pero no era así. Descubrí que siento algo muy grande por cierta persona, que no soporto verla con otro tipo y que siento como si me la hubiesen robado. Entiendes Helga.

-No no te entiendo y la verdad prefiero no hacerlo porque con lo que me estás diciendo te comportas como un niñito que no sabe lo que quiere. Gracias por acompañarme a mi casa, Hasta mañana.

-Helga espera-el rubio se acerco y tomo por la mano a la muchacha.

-¿Qué quieres?-respondió ceñuda la chica.

-Bueno recuerdas lo que me dijiste en Industrias Futuro, hace algún tiempo. Bueno quería saber si era verdad-preguntó esperanzado pero al ver la expresión de la niña vio que había cometido un error.

-¡¿Estás loco?! Me dijiste que todo había sido por el momento, me obligaste a tragarme mis palabras y ahora me preguntas si fue en serio. Ya me cansaste quieres saberlo, pues si todo lo que te dije era cierto te amaba hasta tal punto que fui capaz de sacrificar mí felicidad y la de mis padres para que no destruyeran el barrio, a tal punto que hice de todo para verte sonreír, a tal punto que escuche tu declaración a Lila y no hice nada para impedirlo a tal punto que preferí tenerte como amigo para por lo menos pasar un poco de tiempo a tu lado. Te amaba si eso es lo que quieres saber-gritó furiosa la niña y unas cuantas lagrimas empezaron a rodar sobre sus mejillas- A tal punto que después de verte besando a Lila en aquel parque después de reírte de mis sentimientos empecé a caminar sin rumbo, a tal punto que viví las cosas más horribles solo por evitarme verte cerca de ella. No sé porque la pregunta ahora pero si Arnold te amaba.

El rubio se quedo observando a Helga entre apenado y culpable.

La rubia empezó a sacar las llaves de su puerta. Cuando iba entrar escuchó una pregunta que la dejo confundida.

-¿Aun me amas?-era Arnold y se había acercado tanto a ella que sus ojos parecían inmensas puertas hacia el alma.

Helga iba a contestar.

"Claro que te amo cabeza de balón y jamás dejare de hacerlo. Ven y dame un beso que una este amor para siempre"

Pero hubo algo que la detuvo, un dolor en su corazón. De pronto varias imágenes de lo feliz que había sido al encontrar a Shaoran, al entrenar con él, de toda la comprensión que le brindaba todo se junto y la niña no pudo más y dejo a Arnold parado en la puerta y esperando un beso, que esta vez nunca llego.

Helga subió a su cuarto y se encerró. Imágenes de lo que acababa de pasar no la dejaban en paz.

"¿Porque no pude decirle que lo amaba? ¿Porque? Eso es lo que siento, ¿verdad? O ¿quizá no? Y Shaoran, él es mi amigo. Solo mi amigo pero porque no me lo puedo sacar de la cabeza. ¿Qué me está pasando? Reacciona Helga"


Li se encontraba en su cuarto haciendo la tarea de matemáticas para el siguiente día. Inexplicablemente se encontraba intranquilo, desesperado. No sabía porque. Todo había salido bien Helga manejaba casi bien la magia, Arnold y ella seguramente estarían felices tomados de la mano y besándose. Sin querer rompió el vaso de cristal que había estado tomando.

"Pero qué diablos me pasa. Debería estar feliz por ella. Al fin el chico que ama se dio cuenta de sus sentimientos pero me da rabia. El no se la merece. Ella es una gran persona, hermosa, fabulosa, dulce y fuerte. ¿Qué me está pasando? Estoy sintiendo lo mismo que sentía por Sakura. No, no quiero olvidarte jamás lo haré mi pequeña flor de cerezo. Pero y Helga qué. ¿Demonios Shaoran que te pasa?


Helga suspiró en su cuarto y se tiro en la cama: ¿Qué estoy sintiendo?

Li se sentó en su silla y suspiro: ¿Qué estoy sintiendo?

Un suspiro general se escucho en las dos habitaciones: ¿Qué estamos sintiendo?


Y con esto terminamos el noveno capítulo de esta interesante historia...

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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.