CAPITULO 10: TERMINO EL ENTRENAMIENTO. EN BUSCA DEL PRIMER OBJETO. PIEDRAS EN EL CAMINO. PHOEBE, LILA, ARNOLD Y GERALD NOS ACOMPAÑARAN.
Helga y Shaoran corrían agarrados de la mano por la colina, una espada gigante yacía en la cima y ellos trataban de llegar a ella juntos. De repente una especie de caballo macabro apareció y los detuvo, Helga enarboló una especie de arco y le dió al caballo el cual en seguida se desvaneció.
Shaoran tomando de nuevo la mano de la rubia continúo corriendo. De repente una muralla a punto de caerles encima hizo que se separaren. En el lado de Helga una neblina apareció lo que hizo que la niña se pusiera en guardia, en el lado de Shaoran una especie de ola se abalanzó sobre él provocando que este fuera arrastrado unos metros más atrás. La muralla se volvió transparente y Helga pudo observa claramente que su amigo yacía inconsciente.
Desesperadamente intentó romper el vidrio pero algo la detuvo. Una muchacha de cabello castaño se acercaba a él y lo besaba. Ese beso era suficiente para verlo restaurado, Shaoran sonreía y Helga creyó escuchar la palabra "te amo Sakura". Luego las dos pequeñas figuras se alejaron. El corazón de la rubia quedo destruido.
Mientras tanto Shaoran en el otro lado se incorporaba y veía como una neblina atacaba y dejaba malherida a su nueva amiga, el castaño desesperadamente golpeó el vidrio con su espada pero nada consiguió. Después de que la niebla se alejara pudo ver a lo lejos a cierto cabeza de balón que sonriente se acercaba y besaba a Helga devolviéndole la vida. El pequeño vio a la rubia abrazarlo felizmente, ignorándolo a él. Antes de irse escuchó un "Te amo Arnold". Él corazón del castaño quedo destruido.
Las sombras se acercaban poco a poco a los niños, pero por alguna extraña razón no podían atacarlos. Había algo en su corazón, algo que los mantenía a salvo y aunque ellos no lo supieran el lazo que los unía seria el salvador de sus propias vidas.
Helga fue la primera en levantarse sobresaltada en medio de la noche, ese sueño la había hecho sentirse tan mal. Incomoda dió varias vueltas en la cama antes de decidirse bajar por un vaso de leche. La rubia descendió lentamente para no despertar a sus padres. Era curioso antes de pura resentida hubiese hecho lo imposible para despertarlos pero ahora les tenía cierta compasión y se podría decir que en su corazón el amor a sus padres había crecido.
-¡Hermanita bebe! ¿Qué pasa? ¿Te paso algo?-pregunto sorprendiendo a Helga la voz de su hermana.
-Olga, me asustaste ¿Qué haces aquí?-pregunto entre enojada y asustada la niña.
-Nada, es solo que no podía dormir y baje por un vaso de leche y ¿tú?
-Nada que pueda interesarte-respondió la rubia secamente.
-Vamos hermanita, has aprendido a querer mas a nuestros padres y hasta ellos te cuidan más que antes. Porque no haces lo mismo conmigo. Yo te quiero, te quiero mucho. Vamos cuéntame ¿qué es lo que te pasa? Tal vez te pueda ayudar. Confía en mí.
Helga no supo si lo hizo para callarla o simplemente necesitaba desahogarse pero le contó lo que en su corazón pasaba.
Unos cuantos kilómetros lejos de allí, Li se levanto tan rápido de su cama que sin poder evitarlo cayó golpeándose la cabeza.
-¡Ay!-grito el niño dolido-Tonta pesadilla.
-Li pasa algo-entro una hermosa dama a su cuarto preocupada.
-Si estoy bien es solo que tuve un sueño sumamente extraño.
-No me digas que fue con Sakura.
-Se podría decir que sí. Alguna vez no ha tenido miedo de que alguien que significó mucho en su vida sea remplazado por otra.
-Pues, aunque no lo creas yo eh sentido eso muchas veces. Pero debes entender Li que en nuestro corazón hay suficiente espacio para que quepan muchas personas. Lo importante es saber diferenciar entre el pasado y el presente, vamos mi niño. Acuéstate que estas no son horas para estar hablando.
-Madre, puedo hacerle una última pregunta-empezó el niño viendo imploradoramente a la mujer.
-Está bien, ¿cuál es?
-Helga, escucha tu corazón; estoy segura que él no te mentira. Él sabrá guiarte por el correcto camino y llevarte a tu verdadero amor.
-Gracias Olga-sonrió la rubia y dando un inmenso bostezo subió escaleras arriba-Hasta mañana… hermanita mayor.
Olga sonrió ante lo que le acababa de decir su hermana. La quería y eso siempre lo había sabido. A pesar de todo uno siempre puede contar con su familia. Ellos siempre estarán ahí. Aunque haya veces que no lo demuestren.
-El corazón es un lugar llenos de escondrijos, muchas veces se da maña para confundirnos mas tu eres el elegido para saber descifrar sus misterios. Trata de guiarte por tus instintos ellos te ayudaran en el camino del amor y te llevaran a la única persona que será capaz de retribuir el amor que tu corazoncito está empezando a sentir.
-Gracias madre ¿eso es lo que sintió cuando conoció a papá?-pregunto sonriente el castaño mientras se acomodaba en la cama.
-Eso y otras cosillas mas, cosas que aun eres muy pequeño para sentir. Hasta mañana pequeño y recuerda piensa con la cabeza y siente con el corazón. Los dos son fundamentales para aprender a elegir.
-Gracias madre-repitió el niño y sonriendo se quedó profundamente dormido.
-Te quiero hijo mío, espero que no vuelvan a lastimarte como lo hicieron antes-la señora salió de la habitación apagando la luz.
El timbre de la escuela resonaba en los oídos de cierta pelirroja, mas ella caminaba autónomamente. Era extraño, el hecho de que Arnold haya cortado con ella no la hacía sentirse mejor al contrario se sentía mal. Extrañaba su dulzura, su cariño y hasta los besos robados que le daba. Pero que le estaba pasando desde que el chico nuevo Li llego a la escuela Lila había querido terminar su relación con Arnold, y ahora que al fin había pasado se sentía vacía. Era difícil reconocerlo pero nuevamente se había enamorado del cabeza de balón. Tan distraída iba que ni siquiera se dio cuenta que choco con un chico de cabello negro parado y alzado.
-Lo siento Gerald-murmuro la niña sacudiendo su vestido y ayudando a su amigo a pararse.
-No te preocupes, soy yo quien debería pedirte disculpas es que no me fije por ver a ese par-gruño mas para sí mismo que para Lila.
-¿A qué te refieres?-la pelirroja busco el motivo de la molestia de Gerald y la encontró
A pocos metros de ellos entraban a la escuela muy entretenidos dos figuras, una de cabello castaño y otra pelinegra. Eran Li y Phoebe. La niña le indicaba algo y este parecía lleno de felicidad que no dejaba de abrazarla. Pasaron de largo, ni siquiera se fijaron en Lila y Gerald que los miraban.
-¡Es que no lo soporto!-gritó rabioso el pelinegro.
-A ¿qué te refieres?-preguntó extrañada la niña volteando a ver a su frustrado amigo.
-Dime que tiene ese que deja a todas las niñas loquitas. Mira hasta Phoebe está con él. No lo entiendo. Creí que ella era de la pocas personas que se fijaban en galanura y más en cerebro.
-Y tú tienes ambas ¿no? – sonrió Lila al ver tan furioso a su amigo.
-Sí, porque no se fija en mi-Gerald recapacito en lo que acababa de decir-Digo porque no se fija en un chico que este a su altura…Si eso quise decir.
-Vamos Gerald no me quiero pasar de entrometida pero tú sabes muy bien que si ella no se acerca a ti es porque tu no reconoces lo que sientes por ella. Basta Gerald, basta de fingir que solo la vez como una amiga. A esta altura por lo menos todas las chicas nos hemos dado cuenta que te interesa y mucho pero como siempre tu tratas de negarlo tratándola solo como a una más del grupo. ¿Crees que eso no la lastima?
-Es cierto pero tengo miedo…
-Miedo ¡¿de qué?!-pregunto sarcástica la pelirroja—De que se burlen de ti, de que te vean como un nerd por salir con alguien más preparada, pues te diré de qué deberías temer, de que ella te deje por otro, de que su corazón al ser tan lastimado se cierre, de que te trate de olvidar. ¡Por favor, Gerald! ¿Eso es lo que quieres?
-No, claro que no. Pero no sé cómo acercarme a ella.
-Simplemente ábrele tu corazón. Eso es todo. El amor será tu guía-diciendo esto Lila empezó a adentrarse en la instancia de la escuela.
-Gracias Lila-grito Gerald-Sabes ya sé porque Arnold te eligió.
La pelirroja sonrió tristemente y se sentó en su silla.
"Porque no se lo dices Gerald, porque no le dices eso a Arnold"
La tarde continuo tranquila a excepción de ciertas personas empezando con Phoebe que no dejaba de comentarle algo a Shaoran, el castaño hablaba con Helga ante las furiosas miradas de Arnold y Gerald mientras que Lila observaba el cabello rubio de su ahora amigo y suspiraba. Era algo muy curioso de ver.
Terminadas las clases todos empezaron a dirigirse a la cafetería, el castaño hablaba muy entretenido con la pelinegra. Helga casi tenía la sensación de que el la estaba evitando pero no quiso pedir explicaciones. Una mano salió de la bodega de limpieza y rápidamente halo a Phoebe hacia allí. Li quedo confundido por un momento cuando intentó preguntarle a la rubia esta desapareció en otro armario. Gerald y Arnold no se iban a quedar con los brazos cruzados. No, eso sí que no y menos al ver a las mujeres que amaban con otro.
Lila al ver a Li caminando solo a la cafetería se acerco a él y se ofreció acompañarlo, lo cual el acepto.
Mientras tanto en el armario numero 1:
-¡Auxilio!-intento gritar Phoebe.
-Tranquilízate soy yo, Gerald-hablo el moreno logrando que la luz le diera en su rostro-Solo quería alejarte por un momento de Li para poder hablar.
-Pues vaya lugar que escogiste Gerald. Bien dime que pasa-pregunto inquieta la pelinegra.
-Bueno…es que …yo…Bueno…tu sabes…lo que sentimos…o no lo sabes…bueno yo...Es decir…-el moreno se trabo al intentar hablar.
-¿Que pasa Gerald? ¿Estas bien?-dijo Phoebe a medida que ponía una mano sobre la frente de su amigo.
-Si estoy bien yo solo quería decirte que, bueno que, que…
-Gerald si es algo malo será mejor...
-¡Que tú me gustas mucho Phoebe!
La pelinegra se quedo sorprendida ante semejante declaración y lo único que pudo hacer fue salir corriendo de aquel lugar, dejando a Gerald mas confundido que antes.
En el armario 2:
-Pero quién demonios-la rubia saco una especie de cuchillo que Shaoran le había dado para protegerse y si no fuera porque reconoció a su cabeza de balón, ella le hubiese clavado aquel artefacto.
-Tranquila Helga soy yo.
-Menos mal que me lo dices cabeza de balón. Dime ¿qué te pasa?
-Es solo que quería saber porque estaban ustedes dos tan pegadas a Li, es decir ya sé que te entrena y todo eso pero y Phoebe.
-Ella me ayuda a seguir los objetos, es muy buena con respecto a cultura china. En este momento estamos tras la pista de la espada. Pero bueno y eso a ti que te importa. Déjame salir.
-Quiero que me respondas lo que te pregunte ayer.
La rubia inmediatamente se descoloco, definitivamente no estaba preparada para tremenda sorpresa.
-Eh...Bueno yo… ¿qué me preguntase ayer, cabeza de balón? Seguro no fue nada importante porque lo olvide y será mejor que tú lo olvides.
-Nada de eso Helga, por favor respóndeme lo que te pregunte. ¡¿Aun me amas?!
-Yo este...Yo...-la rubia empezó a dubitar, la verdad es que no sabía que responder. Ya no estaba segura de lo que sentía.
El rubio se acercó mas a ella, esperando una respuesta, la niña nerviosa intentaba buscar una salida.
"Es mi fin. Y ahora que te voy a decir. Que casi te amo"
-¿Niños se puede saber que hacen aquí?-preguntó el maestro Simons asomando su cabeza en medio de los dos.
-Nada-suspiro de alivio Helga-Yo ya me iba
Ante la mirada decepcionada de Arnold y curiosa del maestro la niña salió rumbo a la cafetería. Fuera de ella encontró sentada en el suelo a Phoebe.
-Phoebe ¿estás bien?-se acerco la rubia poniendo una mano sobre el hombro de la pelinegra.
-No Helga, no sabes lo que me acaba de pasar. Tengo que pedirte un consejo te estaba buscando pero desapareciste.
-Larga Historia. Pero vamos entremos a la cafetería. Es extraño que tú me pidas consejo a mí dado que la última vez te convertí en un monstruo obsesionado con la seguridad.
Las dos niñas rieron al recordar el episodio y entraron a la cafetería.
Se sentaron en una mesa alejada del ruido y empezaron a contarse mutuamente lo que había ocurrido. En eso una luz blanquecina cegó a toda la ciudad.
Arnold que en ese momento entraba con Gerald alcanzo a ver el filo de una espada elevada sobre todo el lugar. Inmediatamente Li y Helga se levantaron de su asiento y sin pedir permiso a nadie salieron corriendo. Lila al ver eso, decidió seguirlos ya que ella presentía que algo malo había ocurrido. Arnold y Gerald acompañaron a Phoebe quien trataba de seguir a los dos. Así empezó la búsqueda del primer objeto.
Shaoran tomo la mano de la rubia y ambos subieron a los cielos gracias al círculo de energía del castaño para dirigirse hacia el lugar de luz. Descendieron unos cuantos kilómetros fuera de la ciudad. Cuál no sería su sorpresa al ver allí mismo a una pelirroja, un cabeza de balón, un moreno y una pelinegra sentados sobre una roca esperándolos.
Las miradas confusas de los dos no se hicieron esperar.
-Yo le explicare todo-empezó Lila-Cuando los vimos alejarse decidimos seguirlos, al salir de la escuela no sabíamos que rumbo habían tomado. Hasta que vimos en una tienda de televisores un reportaje de lo pasado. El acontecimiento y el lugar exacto, rápidamente agarramos un taxi y llegamos hace pocos minutos. Estoy segura que los curiosos no deben tardar en llegar.
-Gracias Señorita Perfección-ironizo la rubia-pero aun así no me explico que rayos hacen aquí.
-Pues los vamos a acompañar-respondió muy seguro el cabeza de balón.
-Pase lo que pase jamás dejaría a mi amiga sola-sonrió Phoebe.
-Ni yo te dejaría a ti-empezó Gerald mirando fijamente a Phoebe lo que hizo que esta se sonrojara.
-Y ¿tú?-pregunto la rubia.
-Bueno-Lila observo fugazmente a todos. Definitivamente ella salía sobrando ahí ya que no tenía por quien luchar. De pronto sus ojos se posaron sobre Arnold-Yo vine para cuidar a mi ex novio. No creías que lo iba a dejar venir solo ¿no?
Helga sonrió con amargura.
"De modo que ya habías terminado con ella Arnold, definitivamente nunca hubiera creído eso de ti. Al parecer no soy la única que quedo embobada con tus encantos"
La rubia sintió como unas manos se posaban en su cintura lo cual la puso sumamente roja, sobretodo al darse cuenta a quienes pertenecían esas manos. Era Shaoran.
-¿¡Que estás haciendo!?-pregunto furioso Arnold.
-No te preocupes. Solo le estoy dando una arma con el cual pueda defenderse-alzando el brazo de la chica paso una especie de arco por ella-En este momento doy por terminado tu entrenamiento Helga.
-Pero ¿qué es esto Shaoran?-pregunto confundida la niña.
-Este arco perteneció a mi familia durante mucho tiempo, solo la persona que sepa controlar la magia del fuego puede usarlo. En los días que entrene contigo vi que tú manejas mejor esa magia que las demás. Estoy seguro que podrás manejarlo. El cinturón que te até en la cintura está lleno de pergaminos. Tu ya los sabes usar y en la parte derecha tienes una kunai, te servirá mucho eso te lo aseguro.
-Gracias Shaoran-sonrió Helga.
-Espera un momento viejo-interrumpió Gerald-En primer lugar esa cosa que tiene Helga no tiene flechas.
-Es cierto-observo la rubia intrigada.
-¿Recuerdas los ejercicios de concentración que hicimos?
-Pues si-respondió la rubia.
-Bien lo único que tienes que hacer es concentrar tu magia en forma de flecha. Visualízalo y hazlo. Eso bastara para protegerte.
-¿Y nosotros?-pregunto nerviosa Lila mas porque no entendía ni jota de lo que estaba pasando al igual que Gerald.
-Ustedes se quedaran fuera-ordeno Li.
-Nada de eso si Helga va, voy yo-empezó Arnold.
-¡Basta!-grito Helga-esto solo nos concierne a Shaoran y a mí. Entiéndalo si algo les llega a pasar no me lo perdonaría. Si necesitamos de su ayuda los llamaremos. ¿Está bien?
Los niños no parecían estar de acuerdo. Empezaron a avanzar junto con Shaoran y Helga.
-No podemos hacer nada. Debemos dejar que nos acompañen. Creo que corren más peligro solos que con nosotros-asevero Li al ver a los demás siguiéndolos.
-Arnold-llamo Helga-Tu sabes manejar un poco de Karate. Recuerdas, lo aprendiste cuando te asaltaron.
-Si es cierto-recordó el rubio.
-Bien quiero que protejas a Lila.
"Genial quien me hubiera visto, pidiéndole a mi amor que proteja a mi rival. Esto es irónico"
-Gerald ¿sabes pelear?-pregunto Li dirigiéndose al moreno.
-Pues no.
-Toma-el castaño le tiro una especie de espada mediana-Para que cuides a Phoebe.
-Recuerden-grito Helga.
Li y Helga observaron fijamente la mansión: Esto no es ningún juego
Lentamente y temerosos empezaron a subir la cuesta. Estaba anocheciendo. Definitivamente sus padres estarían sumamente preocupados pero sabían que esa era su misión.
Poco a poco empezaron a avanzar. Los niños estaban sumamente atentos a cualquier movimiento. En el camino para llegar a aquel lugar se podían observar varias tumbas. Esa mansión espantaba.
-¡Helga!-Shaoran se detuvo de repente y tomando a Helga de la mano haciéndola girar para quedar frente a frente.
-¡ ¿Que pasa Shaoran?! Ya estamos llegando porque me detienes.-Los demás también pararon observándolos unos metros más arriba.
-Estaba pensando, y si no fuimos los únicos que vimos la luz.
-Te refieres a…-pero la niña no tuvo tiempo de reaccionar un temblor azoto todo el lugar.
-¡Chicos alerta!-advirtió Li poniéndose en guardia.
Una grieta se abrió en el suelo, dejando ver unas cuentas lenguas de fuego que intentaban salir. De pronto un hondo hueco apareció frente a ellos. Lila casi cae allí de no ser por Li quien tomo su mano y con rápidos movimientos la llevo unos cuantos metros arriba.
Un caballo negro emergió de la zona junto con un jinete que poseía alas demoníacas y colmillos aterradores. Tras él fueron apareciendo sombras que se movían monstruosamente hacia ellos.
De pronto la mansión les pareció difícil de alcanzar. Inexplicablemente esta se había desvanecido y lo único que quedaba eran las tumbas, unos cuantos matorrales y un inmenso espacio de hierba.
Arnold observo esa escena aterradora. Nunca en su vida pensó que eso llegaría a pasar, sobre todo en Hillwood, el era una de las personas que más imaginación tenia pero eso sobrepasaba sus expectativas, Lila miraba aterrada el caballo y a su jinete, por su cabeza pasaron los momentos gratos que ella había pasado con su familia, tristemente ella creía que había llegado su fin. En cuanto a Gerald y Phoebe permanecían aterrados y abrazados entre sí en un intento vano de darse fuerzas mutuamente. Metros abajo Helga y Shaoran permanecían esperando el primer ataque.
-Vaya vaya-se escucho una voz la cual erizo los pelos a los cuatro muchachos de atrás-De manera que trajiste a tus amiguitos Ángeles.
-No te atrevas a ponerles un dedo encima-musito la niña observándolo fijamente-Ya no te tengo miedo.
-Bravo, la nena no me teme. Claro veo que ha contado con ayuda-sonrió observando al castaño-¿Que paso Shaoran? y ¿tu noviecita Sakura como esta? Ay, es cierto la maté.
Helga regreso a ver a Shaoran antes de que este lleno de furia se lanzara sobre el demonio.
-¡Shaoran, no!-grito la rubia.
Una multitud de sombras aparecieron acercándose a la niña. Todos permanecían a la expectativa. Helga alcanzo a ver que por la parte de atrás, una especie de esqueletos empezaban a acercarse silenciosamente a los niños.
-Chicos cuidado-grito la niña. Los muchachos observaron a sus aterradores enemigos y al verlos toda la valentía que habían reunido desapareció. El miedo los empezó a devorar.
La pelea por el primer objeto había empezado, y su supervivencia estaba en manos de un chico cabeza de balón, un moreno, un castaño lleno de furia y resentimiento que atacaba a diestra y siniestra sin alcanzar nada y una rubia que por lo nervios apenas recordaba el entrenamiento recibido. Una fuerte lluvia empezó a caer.
"Estamos perdidos"
Y con esto terminamos el décimo capítulo de esta interesante historia...
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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.
